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ASOCIACIÓN CIVIL SIN FINES DE LUCRO - INSTITUTO DE ENSEÑANZA Y DE INVESTIGACIONES. REGISTRO DEL CENOC DE LA SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL DE LA PRESIDENCIA DE LA NACIÓN Nº 856 - REGISTRADO EN UNICEF -

INVESTIGACIONES SOBRE TEMAS SOCIOLÓGICOS, SICOLÓGICOS Y ÉTICOS QUE REALIZA EL ICEP, ADEMÁS DE REVISIONES HISTÓRICAS.

HISTORIA DE UNA MASACRE-Revisión Histórica

A MANERA DE PRÓLOGO

 Las conclusiones a que llegan el místico, el profeta y el hombre de ciencia en lo que respecte al origen y evolución de la humanidad parecen a menudo muy distanciadas o irreconciliables

El punto de vista objetivo ha estado siempre en conflicto con lo subjetivo. No obstante la sabiduría a fluye por ambas partes y debemos mantener el mejor equilibrio posible entre el observador interior y el exterior.

Nosotros creemos que si miramos a la humanidad como un mero incidente local dentro de una serie inacabable de cambios cósmicos sin objeto, llegaremos a una doctrina que bajo no importa que denominación, no será ni más ni menos que el ateismo puro. Y en tal caso la visión escéptica será un hecho que nos abrazará irremediablemente.

En su significación metafísica el ateísmo es la negación de un algo psíquico en el universo, extraño a la conciencia humana. Creemos que puede asociares a la interpretación materialista que considera a la conciencia como un resultado efímero de la colocación pasaje­ra y transitoria de las partículas de la materia. Por esto no somos escépticos, creemos en la verdad.

La prueba de lo que decimos es suministrada por el ejemplo de los mayores pensadores de todos los tiempos. Fueron fieles indagadores de la verdad. Omar Khayyam, cuyos poemas trascendieron tanto por su belleza como por su filosofía, fue un gran matemático. El gran Leonardo Da Vinci, uno de los artistas mayores de la humanidad, fue el más grande científico durante quinientos años. Sir Isaac Newton era devoto, espiritual y profundamente religioso.

El místico, el amante de la subjetividad, opera con el sentimiento y la contemplación, mientras que el hombre de ciencia está preparado para prescindir de todo menos de la observación y el razonamiento en su aproximación a la verdad. Su premisa es su contacto con la realidad, la evaluación de los datos reales que recibe de continuo y que debe conciliar.

Quiere analizar el universo sin incluirse en él. Está dispuesto a reconocer su falta de respuesta a un problema, cuando ese sea el caso, a admitir su falta de conocimiento.

Para el místico la respuesta viene en primer lugar, y cubre su idea de la verdad con vestimentas que no siempre pueden sobrevivir al examen científico, aunque esto último no excluye un camino a la verdad.

Un río que fluye no puede ser transportado en envases manuables y sin embargo las ideas son, a menudo, lo único que disponemos para discernir la verdad. Es muy probable que tomemos la forma de la jarra como una propiedad del líquido que contiene.

Los hechos que Cristóbal Colón realizó son generalmente sintetizados en las escuelas como la manifestación de que él demostró la redondez de la tierra. Esto ha dado en nuestro continente la idea de que antes de Colón todo el mundo creía que la tierra era plana.

En honor a la verdad debemos decir que la redondez de la tierra era aceptada por el griego educado medio casi dos mil años antes de Colón, y su tamaño fue medido correctamente con un error cercano al cuatro por ciento por Erastótenes en el año 250 antes de Cristo. Se ha aceptado que concederle crédito a Leif Erikson no va en detrimento de la gloria de Colón, si bien no se he podido enumerar con seguridad quienes llegaron antes que el almirante genovés. Nosotros trataremos de esclarecer este punto, también sin detrimento para el gran navegante.

La gran hazaña de Colón fue entregar un continente nuevo a un mundo que parecía prepa­rado para eso, fue aceptado oficialmente como el gran descubridor. Esto suele abreviarse con un conjunto elaborado de ideas que surgen al retomar el tema.

El hombre tiene una tendencia a creer en las cosas que quiere creer. Nos es más sencillo aceptar las cosas que deseamos que sucedan, las cosas que tememos y creer en lo que nos pa­rece más apropiado.

Nuestra vida está condicionada mucho más de lo que creemos por una aceptación total de conceptos que parecen lógicos y verdaderos. El hombre, no importe cual sea su condición, ocupación o tarea, es naturalmente un filósofo y no puede dejar de serlo aunque se lo proponga. Lo que ocurre es que su filosofía, la de la generalidad de los hombres, es la que otros pensaron por él y está constituida por el repertorio más o menos amplio de ideas y valo­raciones con las cuales cuenta y desde las cuales vive, sin reparar en ellas, sin preocupar­es por saber de donde le vienen ni qué significan.

Los antiguos manuscritos de la mitología preincaica, hablan de estrellas habitadas y de dioses que proceden de la constelación de Las Pléyades.

Creemos que no podemos creerlo todo, pero sí podemos reflexionar sobre lo que es eviden­te.

¿Por qué no podemos pensar que las civilizaciones pasadas pudieron conocer destellos de conocimiento, o estados  superiores de conciencia, a cuya luz obtuvieron une mentalidad esclarecida?.

¿No nos equivocamos, el calificar ciertos hechos indicativos de un conocimiento preciado  y superior, de mitología, leyenda o magia, o al seleccionar objeto cuyo fundamento no conocemos, como objetos de culto?

Creemos que la sabiduría encerrada en los enigmas del pasado debe ser estudiada y considerada, para desarticular muchas creencias desacertadas del presente. Debemos evitar la soberbia de un razonamiento en armonía con una ciencia que tilda como fuera del la ley lo que no está contemplado por ella y sospechoso de parcialidad la opinión que tiende a quebrar esa armonía.

Lavoissíer afirmó que no había meteoritos al declarar: ”No pueden caer piedras del cielo, porque en el cielo no hay piedras”; Y Simón Newcomb demostró que los aviones no podían volar, porque es imposible una aeronave más pesada que el aire.

Al fin y al cabo las experiencias pasadas de la humanidad deben ser consideradas a la luz de una nueva amplitud de criterio, de tal manera, que permita superar el pensamiento inmanentista y monista que afecta a nuestro siglo.

Lo que sigue es un estudio de lo acontecido en América antes y después de la conquista, narrado en su mayor parte por quienes lo vivieron y por quienes lo investigaron en sus principios.

Hemos utilizado material de estudio que data de siglos anteriores y que en muchos casos es inédito.

Nuestra intención está muy lejos de plantear problemas de raza o de erigir culpables. Deseamos desentrañar constructivamente el pasado y aprehender de él.

Interrogando a la historia comprenderemos mejor lo que el hombre ha hecho al hombre, a sí mismo. La circunstancia humana debe poder esclarecer a su misma especie. Ojalá logremos un saldo a favor del perfeccionamiento humano, con lo ocurrido en la América antigua y una mayor comprensión de nosotros mismos.

 

Karina Rut Astegher [1] y Nelson Astegher[2]


[1] Editora e Investigadora del Instituto ICEP de Argentina

[2] Director e Investigador del Instituto ICEP de Argentina

  LOS CAMBIOS CULTURALES EN LA EDUCACIÓN. HACIA LA ÉTICA Y EQUIDAD EN LA CULTURA

Por Nelson Astegher[1]

 

Hace tiempo y a lo lejos la escuela tradicional atesoraba en los libros sus verdades esenciales y el alumno obtenía de memoria conocimientos rigurosos o verdades categóricas. Se transmitía una erudición estática. Lo que se enseñaba permanecía vigente a través de los años.

Es decir, no se producían los asombrosos cambios que agitan nuestro tiempo: las ciencias rasgan sus vestiduras habituales y entretejen sus campos. La geometría clásica, ha sido escoltada por otros razonamientos metafísicos y relativistas, algo semejante ha ocurrido con la lógica, las verdades científicas son supera­das por otras nuevas. Desde Heisenberg, se ha visto tambalear la estructura de la ciencia estatal, y la geometría tetradimensional ha abierto el pensamiento a dimensiones inimaginables. Lo que hoy tenemos que transmitir se muestra en continuo cambio y debe ser transmitido en movimiento. Vivimos una cultura dinámica cuya característica es el gran movimiento de sus verdades. La estática tenía verdades definidas y definitivas. La condición en una cultura dinámica, evolutiva, es la de seguir revelando siempre, aún a costa de desautorizar el saber descubierto recientemente.

Estas manifestaciones de la erudición y el saber solían ser considerados como invariables e irreversibles. Tanto así era que aun los contenidos relativamente cambiantes eran enseñados de manera rigurosa. Esta Cultura podríamos decir que tiene sen­tido hasta algunos años cercanos al final del milenio pasado. En nuestros días, diez años equivalen a un siglo de otros tiempos. De poco podría servir el memorizar una gran cantidad de datos que cambian a diario y que pueden obtenerse presionando un botón.

Si el hombre es pensado como poseedor de un patrón de conducta, como ente in­teligente y no como enciclopedia, es mucho más importante que po­sea la capacidad o habilidad para descubrir lo que ignora. Que pueda analizar coherentemente la reali­dad, su propio entorno, que manipule los principios y no los datos versátiles, que sea apto para crearse un cuadro o esquema capaz de analizar cual­quier realidad que examine, y no sólo transmitir lo que otros exponen. Debe enfrentar ineludiblemente su constante actualización. (Dewey distinguió entre educación como reproducción y como nutrición). Sobre nutrición debemos colocar el acento.

En épocas de cultura más estática y con insuficiencia de libros estos tenían un valor casi sacro. El catedrático era generalmente profesor-lector de un libro.

¿Cómo podría hoy aprenderse de memoria información que evoluciona en menos tiempo de lo que dura un ciclo de estudios?

Hoy importa más la capacidad para seguir aprendiendo y pa­ra actualizar lo aprendido (y hasta para olvidar lo innecesaria­mente endurecido en la memoria, para “desaprender” lo aprehendido). Debemos hoy tener muy en cuenta la metafísica del conocimiento: la educación verdaderamente ventajosa proporciona comprensión de unos pocos principios genera­les que se apoyan de manera firme en su aplicación a una gran va­riedad de datos precisos. En la práctica se olvidarán los detalles particulares pero se recor­darán, por un sentido común inconsciente, cómo aplicar los prin­cipios a las circunstancias inmediatas. La función de la Universidad es capacitar al alumno para liberarse de los detalles en beneficio de los principios, las causas primeras. Cuando hablo de principios, no me refiero siquiera a enunciaciones verbales. Un principio que hemos asimilado es más un hábito mental que una enunciación formal. Se convierte en la manera en que reacciona la mente al estímulo apropiado en for­ma de circunstancias ilustrativas. Nadie da rodeos si tiene pre­sentes sus conocimientos en forma clara y consciente. A menudo se habla del aprendizaje como si estuviéramos vigilando las pági­nas abiertas de todos los libros que hemos leído, y entonces, cuan­do se presenta la ocasión, elegimos la página conveniente para leer en voz alta al firmamento.

Padecemos todavía una parálisis del pensamien­to inducida en los alumnos por la acumulación sin objeto de co­nocimientos precisos, indiferentes e inservibles.

El primordial propósito de un profesor universitario debe ser mostrarse en su auténtico carácter, esto es, como un hombre ignorante que piensa, que uti­liza activamente esa pequeña porción de conocimientos. En cier­to sentido, el conocimiento disminuye a medida que aumenta la sabiduría, puesto que los detalles son absorbidos por los princi­pios. Los detalles de conocimiento que sean importantes, se apren­derán en forma definitiva en cada circunstancia de la vida, pero el hábito de la utilización activa de principios bien comprendidos es la po­sesión final de la sabiduría.

Deben quedar muy claras las diferen­cias entre una educación para la memoria y los datos, y una edu­cación que es actividad inteligente y búsqueda de destrezas pa­ra seguir aprendiendo y para disponer eficazmente de la in­formación, o concebir la nueva verdad si es necesario.

Usualmente relacionamos estudios y aprendizaje, con la niñez. (Esto ya lo ha ob­servado Mannheim). Porque el mayor era precisa­mente el que no tenía que ir a la escuela, el que había recibido ese cupo básico de conocimientos, esa dosis primordial y defi­nitiva de verdades con las que ya podía quedarse tranquilo. Ser adulto era no tener que estudiar más. No se vela razón para se­guir aprendiendo. Pero eso que era válido para una cultura estancada no lo es más en nuestro tiempo. De allí la creciente importancia de la educación continua.

En el pensamiento tradicional, el fin era sólo conocido por el catedrático. El alumno no tenía idea de hacia dónde se dirigía, ni de lo que le iría a enseñar mañana ni para qué le enseñaban lo que le estaban ilustrando hoy.

Entonces, el hombre, no importa cual sea su ocupación o tarea, es naturalmente un filósofo y no puede dejar de serlo aunque se lo proponga. Lo que pasa es que su filosofía, la de la generalidad de los hombres, es la que otros pensaron por él y está constituida por el repertorio más o menos amplio de ideas y valoraciones con las que cuenta y desde las cuales vive sin reparar en ellas, sin preocuparse por saber de donde le vienen ni que significan.

La nueva visión de esta educación del naciente siglo es el lograr pensadores, hombre y mujeres capaces de analizar la realidad, el entorno de lo cotidiano.

En el período escolar inicial, el estudiante ha estado mentalmente inclinado sobre su pupitre, en la universidad deberá ponerse de pié y reconocer su alrededor. Deberá abandonar los detalles y comenzar a reconocer los principios. Quizá de esta manera, podamos superar las insuficiencias de una sociedad que haciendo uso eficaz de la ciencia, se muestra impotente para comprenderla.

Necesitamos complementar la ciencia de la naturaleza física con los dogmas de la razón humana.

Los períodos más elevados de la evolución, coinciden con un ser que puede indagarse a sí mismo y vislumbrar la infinitud del espíritu, su propio yo interior.

De esta manera la comprensión lograda por cada persona que estudie, que avance por el saber, se transmutará en principios, guiando a su poseedor hacia el preludio de la sabiduría, hacia el conocimiento de sí mismo.

Debe ser ésta desde hoy nuestra tarea.

   



[1] Licenciado en Matemática y Pedagogo, director del Instituto ICEP de Enseñanza y de Investigaciones de Rosario, Argentina

 

La crisis de la Educación Superior en la Argentina

Por Nelson  Astegher[i]

 

          La educación está en crisis. Los argentinos estamos ya habituados a no dudar de esta expresión. Pero sucede que hasta hace poco tiempo, quienes entre nosotros reflexionaron sobre la educación y sus problemas, dieron siempre por supuesto que el sistema educativo y las instituciones que integran su estructura eran posibles, más aún estaban llamadas a progresar sin dificultad. Pero a la preocupación por las visibles insuficiencias de nuestra educación se agrega ahora la duda sobre las posibilidades futuras que otorga su contenido a nuestros profesionales y científicos.

          “El fin de la educación superior es alcanzar la sabiduría; y ésta es el conocimiento de los principios y de las causas primeras. Por lo tanto, la metafísica es la sabiduría más alta...si no podemos recurrir a la teología, entonces tenemos que echar mano a la metafísica puesto que sin teología o metafísica no puede existir una universidad”. Y esto lo decía Robert Maynard Hutchins, el gran educador norteamericano quien fue presidente y canciller de la Universidad de Chicago desde 1929 hasta 1951.

          Y nos interrogamos en las palabras de Ortega y Gasset, sobre si nuestros egresados universitarios son “ignorantes instruidos”.

          No cabe duda que los profesores de Filosofía, Historia, Inglés o Idioma Nacional ejercen una influencia mayor en  la formación intelectual del estudiante que los de Matemáticas o Física.

Existe un peligro en la alta especialización, cuando el científico ha recibido una preparación humanística media. Ya decía Ortega y Gasset en la ”Rebelión de las Masas”, que al científico de nuestro tiempo, la ciencia misma, raíz de la civilización, lo convierte automáticamente en hombre masa al negarle el acceso al pensamiento filosófico. Debemos tener en cuenta que las avalanchas informativas provenientes de las redes no educan.

          Según Ortega, el científico: “ No es un sabio, porque ignora formalmente todo lo que no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es un hombre de ciencias y conoce muy bien su porciúncula de universo. Habremos de decir que es un sabio ignorante, cosa de sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará, en todas las cuestiones que ignora, no como ignorante, sino con  toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio."

          Nuestra organización científica permite a personas de intelecto muy común alcanzar resultados importantes y sentirse indebidamente satisfechas de sí mismas.

          En nuestros días en que el científico desempeña un enorme papel social, debe existir una universidad que impida una ignorancia instruida. La educación de nuestros jóvenes no debe restringirse a un enfoque puramente técnico, la Filosofía, la Metafísica, la Historia y el ejemplo de los grandes pensadores deben incluirse en su formación intelectual y espiritual.

          En gran manera, la ciencia moderna ha apoyado al materialismo y al relativismo, contribuyendo a socavar la creencia en la verdad absoluta y en los valores morales.

          Puede probarse esto al mencionar la teoría de la relatividad o la cuántica. Cuando se pregunta a un físico (por no decir a un  ingeniero), acerca de su opinión a este respecto, observamos que su preparación académica no le ha dado armas para juzgar.

          Es necesario que el gobierno dedique atención y dinero a la investigación científica y a la preparación de sus científicos. En una verdadera democracia, ningún gobierno se lanzaría a la realización de tal programa si no fuera apoyado por la nación, pero tampoco dejaría de hacerlo si percibe que la nación lo necesita.

Inversión en la educación, sobre todo en la superior, significa ensanchar el campo del estudiante hacia el dominio de lo trascendente.

Una nación es grande en la medida en que sus habitantes son grandes. Una nación crece en la medida en que crezcan sus pensadores; y un pensador crece en la medida en que cultive el pensamiento reflexivo. Se evita así la maquinal intencionalidad que yace en el corazón humano de conformarse ciegamente con lo establecido. El psiquiatra norteamericano Ralph Cook nos dice en el libro “El País corrompido” que los ciudadanos americanos han abandonado su moral personal por una moral colectiva, instituciona­lizada. Es decir, han abandonado la convicción reflexiva por el sentimentalismo comprometido y la popularidad, es decir, la responsabilidad por la obediencia. Amar­ga medicina, ciertamente.

          La historia política Argentina ha mostrado demasiadas veces que los políticos, se han preocupado en saber que es lo que la sociedad debería querer o rechazar, en lugar de tratar de conocer si lo que la sociedad quería o rechazaba debía imponerse o no a sus individuos.

          El verdadero propósito de la educación debe ser: hacer íntegro al hombre en cuanto a competencia, así como en cuanto a conciencia, porque si se crea el poder de competencia sin la orientación correspondiente para gobernar el uso de ese poder, se estará pervirtiendo la educación. Por otra parte la competencia se desintegrará si no va acompañada de la conciencia. Separar el elemento moral y ético de la educación es preparar un porvenir aterrador para un nación.

          La fe y la obra puesta en la realización de un mundo más humano, es posible y debe ser hoy nuestra tarea.                                                                                              

 

SERVICIO COMUNITARIO Y APRENDIZAJE-SERVICIO PARA   ESTUDIANTES TERCIARIO Y UNIVERSITARIOS

  Un camino para alcanzar la Responsabilidad Social Universitaria preparando a los estudiantes para un adecuado análisis de los datos de la realidad, y su consecuente desarrollo a la comprensión de las necesidades de dicho entorno.

  Investigación realizada por el equipo de investigaciones del Instituto ICEP, sobre un informe de inicialización del Lic. Pablo Javier Elicegui destinado a la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación.

  ÍNDICE:

  1. INTRODUCCIÓN

  . APRENDIZAJE-SERVICIO Y SERVICIO COMUNITARIO DE LOS JÓVENES EN EL PANORAMA INTERNACIONAL

  3. LAS CARACTERÍSTICAS DEL APRENDIZAJE-SERVICIO

  4. “APRENDIZAJE-SERVICIO” Y COMUNIDAD

  5. LA EXPERIENCIA ARGENTINA

  6. POTENCIALIDAD DEL APRENDIZAJE-SERVICIO PARA LA REINSERCIÓN Y RENDIMIENTO ESCOLAR EN ÁREAS DE RIESGO SOCIAL

  7. CONCLUSIÓN

   

 

1.INTRODUCCIÓN

Existe una gran desazón e incredulidad en nuestros jóvenes en el entorno que les ofrece el mundo de la postmodernidad: la razón, la lógica y el enfoque científico, puestos en lugar de Dios. Un profundo ataque a lo sagrado, (ya no veneramos nada), nos invita a considerar nuestro lenguaje, nuestra conciencia y nuestro entorno como producto del tiempo y de la casualidad. Si no existen cosas sagradas en el interior del hombre, la ley resigna su existencia, y el hombre queda librado a su propio destino para hacer lo que le parezca y lo que pueda. Desaparecida la idea de Dios como única fuente de inspiración y justicia el individuo queda librado a los flagelos de su propia incertidumbre.

Es evidente que la responsabilidad social del individuo, está estrechamente relacionada con su capacidad de reconocimiento de la realidad, (capacidad para evaluar en forma emancipada los datos continuos que le llegan de la realidad en su entorno inmediato). Esta condición necesaria para determinar la formación de una persona socialmente responsable se cultiva con la participación del estudiante en nuestro caso, en actividades de servicio a la comunidad, de la cual será un integrante e ingrediente de progreso y mejoramiento social.

Presentamos el programa de Aprendizaje Servicio, el cual ha resultado exitoso para preparar socialmente al futuro profesional, en varias partes del mundo.

Las experiencias sobre Aprendizaje-Servicio que seleccionamos para la elaboración de este informe proceden de dos fuentes principales: en el marco internacional, utilizamos los datos de archivo extraídos de la 4º Conferencia Internacional sobre Servicio Nacional Juvenil, realizada en Londres en junio de 1997 para el análisis de la realidad nacional, hemos analizado las experiencias recopiladas durante los Seminarios Internacionales, llevados a cabo en el Ministerio de Cultura y Educación en Argentina desde el año 2001, sobre “Educación y Servicio Comunitario”.

Lic. Nelson Astegher[1]

  ¿Qué entendemos por  Aprendizaje- Servicio?.

Según la definición acordada en los “Standards” nacionales de los Estados Unidos para las escuelas que trabajan con esta metodología,

       “El aprendizaje-servicio”, es un método por el cual los jóvenes aprenden y se desarrollan a través de la activa participación en experiencias de servicio,  cuidadosamente organizadas que:

ü      Responden a necesidades reales de la comunidad

ü      Están coordinadas en colaboración entre la escuela y la comunidad.

ü      Están integradas en el currículo académico de cada estudiante.

ü      Proveen tiempo estructurado para que cada estudiante piense, hable y escriba sobre lo que hizo y vio durante la actividad de servicio en curso.

ü      Dan a los jóvenes oportunidades de emplear competencias y conocimientos académicos recién adquiridos en situaciones de la vida real, en sus propias comunidades.

ü      Potencian lo que es enseñado en la escuela extendiendo el aprendizaje del estudiante más allá del aula.

ü      Ayudan a desarrollar el sentido de solidaridad con los demás.

 

Utilizando los conceptos que desarrolló el Secretario de Educación del Estado de California, Wade Brynelson,  en el 2° Seminario Internacional de “Educación y Servicio a la Comunidad”, podemos redondear la idea anterior a partir de dos ejes principales :  el beneficiario de la actividad realizada y el énfasis puesto en la misma. A partir de éstos se caracterizan cinco tipos de experiencias :  Voluntarismo, Servicio Comunitario, Pasantías, Educación de Campo y finalmente Aprendizaje Servicio.

 

APRENDIZAJE-SERVICIO

 

 

SERVICIO COMUNITARIO

 

EDUCACIÓN DE CAMPO

 

    VOLUNTARISMO

 

 

 

     PASANTIAS

 

El Voluntarismo centra su énfasis en el servicio que presta y su beneficiario es esencialmente el receptor del mismo. En el Servicio Comunitario, se continúa priorizando al servicio y  sus destinatarios; en este caso, los que ofrecen su ayuda se ven más beneficiados en cuanto al acercamiento y observación que llevan a cabo respecto de los receptores directos. En las Pasantías, el énfasis está en el aprendizaje del estudiante; el proveedor del servicio es su beneficiario, actuando sobre un determinado campo de estudio. Por último, en la Educación de Campo, se llevan a cabo programas institucionales que no están plenamente integrados con los estudios curriculares formales y que intentan mejorar la comprensión del alumno sobre un área específica; también se enfatiza fuertemente el servicio prestado.

La diferencia que surge respecto del Aprendizaje Servicio está en que los ejes beneficiario y énfasis están contemplados a priori con la misma intensidad. Dicho de otra forma, se intenta asegurar el beneficio de los prestadores y de los receptores, poniendo el acento igualmente en el hecho del aprendizaje como en el servicio prestado. En Estados Unidos, según explicaba Wade Brynelson, el trayecto más dificultoso fue el de pasar de experiencias de Servicio Comunitario a las de Aprendizaje Servicio,.

Otra definición significativa es la que aporta Jeremy Rifkin:

“El aprendizaje-servicio es un antídoto esencial para el mundo crecientemente aislado de la realidad virtual y simulada que los niños experimentan en la clase y en sus hogares, frente al televisor o a su computadora. Darles a los jóvenes una oportunidad par una participación más profunda en la comunidad los ayuda a desarrollar el sentido de la responsabilidad y solvencia personal, alienta la auto-estima y el liderazgo, y sobre todo, permite que crezcan y florezcan el sentido de creatividad, iniciativa y empatía.”[2]

En cuanto a sus características comunes, las experiencias de aprendizaje-servicio articulan los conocimientos aprendidos en el aula, con el espacio comunitario concreto a través de un servicio. De esta forma, el servicio se enriquece con el aprendizaje académico, y éste se actualiza en el servicio comunitario.

El aprendizaje-servicio resulta hoy, en el ámbito internacional, una metodología convergente en actividades realizadas en el marco escolar y también en actividades de voluntariado juvenil orientadas a poblaciones desgranadas del sistema escolar, necesitadas de capacitación laboral, así como en organizaciones de “servicio nacional” sustitutivo o equivalentes al servicio militar.

Es, por lo tanto, de sumo interés para la definición de políticas educativas y sociales un mejor conocimiento de esta metodología, y sus potencialidades para la optimización del aprendizaje escolar, así como para la reinserción de poblaciones desgranadas del sistema.

 

2. APRENDIZAJE-SERVICIO Y SERVICIO COMUNITARIO DE LOS JÓVENES EN EL PANORAMA INTERNACIONAL

 

 El concepto de “aprendizaje-servicio” (service-learning) fue acuñado en la pedagogía norteamericana en los años ‘20, para designar a una metodología pedagógica que privilegiaba el aprendizaje a través de actividades escolares de servicio a la comunidad.

En los años ‘80, en el marco de la creciente preocupación por el estado de la educación en los Estados Unidos[3]. Este tipo de metodología, comenzó a ser altamente revalorizada a partir de las evaluaciones realizadas precisamente en las escuelas en áreas de riesgo, en las que los proyectos de “aprendizaje-servicio” tendían a aumentar la retención escolar y la autoestima y motivación de los estudiantes, reduciendo los niveles de fracaso y de violencia escolar.[4] Hace casi diez años, el gobierno federal norteamericano creó el programa “Learn & Serve”, actualmente bajo la coordinación de la Corporation for National Service (CNS), agencia federal dependiente de la Presidencia que asesora y financia proyectos escolares de aprendizaje-servicio en todos los estados.

En los últimos veinte años, el concepto comenzó a difundirse internacionalmente: las Community Schools británicas, los “proyectos mancomunados” o “Proyectos de Acción” de las escuelas alemanas, los estudios sobre pro-socialidad desarrollados desde la Universidad de Barcelona, los proyectos “CAS” (Creatividad, Acción y Servicio”) del Bachillerato Internacional, los programas universitarios de servicio comunitario obligatorio de México y Costa Rica son otras tantas expresiones de la difusión internacional de esta metodología a la que la escuela Argentina tampoco es ajena.[5]

En la actualidad, puede decirse que el aprendizaje-servicio se promueve especialmente en tres grandes marcos de servicio comunitario juvenil:

·      Actividades de servicio a la comunidad promovidas desde instituciones educativas, sean escuelas o Universidades, integradas al curriculum como proyectos obligatorios o voluntarios.

·      En sistemas sustitutivos o alternativos al servicio militar obligatorio: en el primer caso, el servicio comunitario es realizado sólo por los objetores de conciencia; en el segundo, los jóvenes en edad de prestar el servicio pueden elegir libremente entre el servicio militar o el servicio comunitario, sin necesidad de presentarse como “objetor”.

·      En cuerpos juveniles voluntarios u obligatorios organizados para promover objetivos nacionales o locales significativos (como la preservación ambiental la integración étnica, la atención de emergencias, u otros).

Una muestra relevante de la actualidad de este tema es la conferencia reunida recientemente en Londres, la “4th Global Conference on National Youth Service” (junio de 2001), que reunió a representantes de 23 países de los cinco continentes con programas de servicio voluntario juvenil promovidos nacionalmente. Las Conferencias anteriores se había llevado a cabo en Estados Unidos, Nigeria y Papua Nueva Guinea. Actualmente se está planificando la 5º Conferencia a llevarse a cabo en Israel para el 2000.

Uno de los organismos pioneros en el desarrollo del servicio a la comunidad como alternativa equivalente al servicio militar fue el National Service Secretariat, cuyo fundador es Donald Eberly[6]. Funciona en la actualidad como centro de estudios y  promoción del Servicio Nacional y mantiene conectados mediante una Newsletter a los interesados en la temática. Además cumple funciones de consultoría para organizaciones públicas y privadas a nivel nacional e internacional. En los Estados Unidos ha actuado como lobby a favor de las Community Acts de los Presidentes Bush y Clinton. Esta institución desarrolla una fuerte actividad en los programas de Servicio Nacional Juvenil en Ghana y Nigeria, entre otros países.

Por su parte, la UNESCO tiene en su organización un comité coordinador internacional de servicio voluntario, que ha realizado un amplio relevamiento mundial sobre el estado de la cuestión.

De ese relevamiento surge que en los últimos cincuenta años se han multiplicado los países que aceptan el derecho a la objeción de conciencia al servicio militar, y han establecido el servicio comunitario como una alternativa sustitutiva o equivalente al militar. Entre estos cabría mencionar a España, Italia, Austria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Noruega, Portugal, Suecia, Algeria, Israel, China e India. Dado que en nuestro país se ha suspendido el servicio militar obligatorio, no nos extenderemos en este tipo de ejemplos.

Consideraremos en cambio el caso de Alemania, que ofrece tres alternativas de servicio comunitario juvenil: el servicio social sustitutivo del servicio militar (que abarca a un número reducido de jóvenes varones); el "Año Social", de voluntariado comunitario para jóvenes varones y mujeres, y el "Año Ecológico", de voluntariado en cuestiones ambientales para jóvenes de ambos sexos. Estas oportunidades de voluntariado están dirigidas en particular a aquellos jóvenes que han finalizado su etapa de educación formal obligatoria y quieran realizar una actividad comunitaria que al mismo tiempo les sirva para reconocer mejor sus intereses vocacionales. En la ley que regula el Año Social Voluntario, en 1975, se especifica que  no tiene por objetivo  armar una oferta laboral, sino que es una propuesta de formación general a jóvenes, unida a una actividad de ayuda en el campo de los cuidados o la asistencia social[7]. El año de servicio constituye en la práctica, para muchos jóvenes alemanes, un “año de moratoria” antes de entrar en un sistema educativo y/o laboral altamente competitivo. Por otra parte, el alto número de participantes en este programa[8] contribuye a disminuir significativamente los porcentajes de desempleo juvenil en esa franja etaria.

En el Reino Unido y en los Estados Unidos, al abolirse el servicio militar obligatorio, la preocupación central pasó de la sustitución del servicio militar al brindar canales de participación y servicio a la comunidad, especialmente para los jóvenes de menores recursos.

En Estados Unidos, existen numerosos estados en donde el gobierno ofrece alternativas de programas de aprendizaje-servicio en escuelas o de voluntariado social, como en el caso de California[9].  Marylaynd incorporó en forma obligatoria el aprendizaje-servicio como requisito para la graduación en la escuela media[10].

Existen numerosas organizaciones públicas y no gubernamentales que trabajan mayoritariamente con jóvenes de sectores marginales (“inner cities”): el proyecto típico es coordinado por una organización estatal (el Boston Year City Corps, por ejemplo) o privada con cooperación estatal, como el New York City Volunteer Corps. Esta última ofrece un estipendio equivalente a un salario mínimo durante 6 meses a dos años; al terminar el período de servicio se les otorga una suma de dinero suficiente como para financiar un primer año de estudios universitarios o un empezar un emprendimiento económico[11]. Durante el servicio van rotando por distintos lugares (normalmente acordados con el municipio o diferentes ONGs), y en caso que no tengan los estudios secundarios cumplidos se les ofrece en contraturno la posibilidad de preparar el examen del certificado final, con apoyo académico brindado por el equipo técnico de la organización o por otros voluntarios. Los equipos rentados suelen ser pequeños, consistentes en un mínimo staff administrativo y en un grupo de coordinadores grupales, y son financiados por aportes estatales y privados. En el City Volunteer Corps de New York, el 65% de los miembros que llevaban su año de actividad full-time en 1992, había intentado por lo menos una vez sin éxito iniciar su actividad educativa en diferentes niveles; una vez finalizado su año de servicio, el 39% había finalizado aquella actividad y el 25% recibieron su diploma de la high school. Otro dato de interés en este relevamiento del CVC es que el 36 % de los voluntarios se afiliaron a organizaciones comunitarias y un 65% se presentaron a votar. Por otra parte, el 80% de los participantes consiguió empleo por encima del salario mínimo. En lo que se refiere a la composición de los participantes, el 22% de los voluntarios eran graduados de la high school, el 58% habían sido expulsados del sistema educativo y el 20 % estudiaban en aquel momento. El 56% eran negros, 31% hispanos, 8% asiáticos y 5% blancos. Las cifras evaluadas por el CVC dan muestra de gran integración social y reinserción en el sistema educativo. [12]

Otra institución que se desarrolla en este ámbito es la Work, Achievement, Values & Education (WAVE), que funciona como consultora de escuelas y organizaciones no gubernamentales en proyectos de reinserción y contención escolar de jóvenes en riesgo, capacitacitación laboral y servicio a la comunidad. Trabaja con el apoyo del Departamento Nacional de Trabajo y en conjunto con las comunidades de base y escuelas. Los programas de entrenamiento se dictan al personal directivo y docentes de las instituciones, y también ofrecen programas de apoyo y capacitación a los jóvenes. Las Wave Classes están estructuradas a partir de dos programas de acción comunitaria: Wave in School  y Wave in Communities.  Los cursos de entrenamiento a personal de la  institución duran generalmente 14 días e incluyen un año de asistencia directa a la organización. En Wave in School , 100 clases son dirigidas específicamente al desarrollo de programas de prevención contra la deserción escolar. En el caso de Wave in Communities, ponen el acento en jóvenes desgranados del sistema educativo y en la reinserción escolar. Por otra parte, desarrollan el programa Breaking Down the Boundaries, que está dirigido a los jóvenes de la institución, con el fin de facilitar la transición hacia el mundo laboral y el desarrollo de orientación vocacional a través de las actividades del aula. En este programa se desarrollan actividades voluntarias de servicio comunitario como metodología de trabajo.

Otros programas son organizados a nivel federal, como el Peace Corps y "Vista". El Peace Corps fue fundado en 1960 por el presidente Kennedy. Ha provisto de 130.000 voluntarios en 90 países de Asia, Africa, Latinoamérica y recientemente Europa del Este en proyectos de desarrollo comunitario y educacional. En los últimos años, ampliaron el límite de edad de los voluntarios, que pueden tener hasta 33 años. Actualmente hay 6000 voluntarios enrolados. Mayoritariamente son graduados universitarios que se incorporan a un programa de dos años de servicio. VISTA (Volunteers in Service to America) apuntó desde sus comienzos a jóvenes universitarios para el desarrollo de trabajos comunitarios en reservas indígenas, áreas marginales e inmigrantes. Hoy en día, colaboran 3.000 voluntarios en la institución. Uno de los beneficios más significativos de estos programas estatales es que representa una posibilidad de acceso al College y al mejoramiento de las ofertas laborales.

En lo referido específicamente al aprendizaje-servicio en el ámbito de la escuela, en el ámbito nacional la Corporation for National Service desarrolla el programa Learn and Serve, que promueve experiencias de aprendizaje-servicio en escuelas, universidades y centros comunitarios. Actualmente hay 750.000 estudiantes vinculados con este programa. Provee fondos y capacitación  a escuelas, universidades y organizaciones comunitarias. Participan del programa personas de los 5 a 17 años. El programa se estructura a partir de tres ejes básicos: preparación académica (clases coordinadas con personal del programa y docentes de la institución, preparatorias de la tarea a realizar); servicio comunitario (actividades concretas en la comunidad); reflexión (evaluación y comentarios del trabajo realizado, dentro de la institución). A diferencia de otras actividades voluntarias, los estudiantes no reciben ninguna paga por su tarea, aunque ésta se les reconoce y otorga créditos en su currículo académico. El Congreso ha  aprobado un presupuesto de 43 millones de dólares anuales para el desarrollo de Learn and Serve America en 1996 y 2000.

Otros programas escolares se manejan con financiación privada. En Estados Unidos es común que el servicio voluntario se organice con redes regionales que funcionan como consultoras de servicio comunitario. Estas se vinculan con las escuelas y planifican en conjunto la realización de un servicio comunitario, a la vez que ofrecen una amplia gama de cursos de capacitación. Un ejemplo significativo de este tipo de consultoras es la National Helpers Network, dirigida por la Dra. Alice Halsted, quien dictó una conferencia en el 1º Seminario Internacional sobre Educación y Servicio Comunitario en Buenos Aires, durante 2000. Cabe señalar que en aquella oportunidad, señaló que las experiencias de aprendizaje servicio constituyen una estrategia válida para el mejoramiento de la asistencia:

“Alumnos con conflictos y con antecedentes de ausencias injustificadas fueron elegidos para desempeñar roles de servicio en un programa extra-escolar en un centro de recreación. Se les permitía cumplir con sus tareas comunitarias sólo si su asistencia semanal era perfecta. Sin escuela, no hay servicio. Esta estrategia funcionó. La asistencia mejoró en general, junto con la actitud hacia la escuela.”[13]

En el Reino Unido, una de las principales instituciones abocadas a este tema es el Community Service Volunteers (CSV), que funciona con voluntarios juveniles en organismos de la comunidad y escuelas, e incorporó un régimen de pasantías para jóvenes extranjeros. Actualmente, incorpora anualmente a 3000 jóvenes entre 18 y  35 años, en 800 proyectos de servicio comunitario en todo el Reino Unido[14]. Los voluntarios se insertan en tareas de tiempo completo, durante un período mínimo de cuatro meses y un máximo de doce. La institución se sostiene con los aportes de sponsors, instituciones de caridad y donaciones de particulares. Vinculado específicamente a la temática de educación formal desarrolla el  programa "Learning Together", de apoyo escolar y desarrollo de tutorías de estudiantes trabajando en escuelas de áreas marginales y promoviendo contención y reinserción a partir del trabajo de sus voluntarios. El programa “Reading Together”, tiene características similares, aunque dirigido a niños de escuelas primarias.

Durante 2001, y por encargo del Programa Millenium Volunteers (ver más abajo) desarrolló un programa piloto en tres áreas con altos niveles de desocupación juvenil en el Gran Londres, Gales y Escocia. La experiencia -aún en curso- está siendo evaluada minuciosamente por una consultora privada, y los primeros resultados indicarían que los jóvenes desempleados o sub-empleados que han trabajado como voluntarios en los proyectos propuestos. En el CSV (en hospitales, hogares para sin techo, escuelas públicas, y otras instituciones de la comunidad) han aumentado su empleabilidad y obtenido impulso para retomar o continuar estudios.

El gobierno laborista electo en mayo de 2000, incluyó el servicio ciudadano en su manifiesto partidario y puso en marcha con esa finalidad el Programa Millenium Volunteers. Los documentos de consulta del Programa fueron reglamentados conjuntamente por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. Actualmente las áreas de debate sobre la implementación del programa se dan en torno a la forma de  distribución de los voluntarios y los criterios de prioridades, a seleccionar. Se está evaluando la posibilidad de apuntar hacia una política de desarrollo en el área de juventud, priorizar -como otra alternativa- el servicio comunitario o ambas políticas al mismo tiempo.

Impulsado personalmente por el Primer Ministro Tony Blair, y conducido por la Secretaría de Educación, el Programa Millenium Volunteers, consiste en una ambiciosa convocatoria nacional al voluntariado para “la entrada al nuevo milenio”.

Actualmente dirigido a jóvenes de entre 16 y 24 años, desarrolla tareas en el área de educación (promoviendo tutorías y apoyo escolar a jóvenes que estén dentro y fuera del sistema educativo); ancianidad y personas con capacidades diferentes; medio ambiente; promoción de actividades artísticas y deportivas en comunidades y promoción de la igualdad racial y tolerancia religiosa. Hay dos niveles de participación: en un período de doce meses, un total de 200 horas, pensado para personas que trabajan y estudian; y  una alternativa de programa intensivo de 500 horas anuales.

 

En África, desde la independencia varios estados han desarrollado programas de servicio comunitario nacional, apuntando en muchos casos a contribuir a una mayor integración nacional, ya sea entre diferentes etnias, o entre áreas urbanas y rurales.

En el caso de Ghana,  el Programa de Servicio Nacional, comenzó en 1973 con la convocatoria de todos los universitarios diplomados a realizar tareas en servicios públicos, industria y educación, proponiendo como objetivos principales que los estudiantes (en general pertenecientes a los sectores urbanos y de mejor situación económica) conozcan la realidad rural de su país y desarrollen servicios concretos en aldeas.

En 1980, la  National Service Act 426 amplió la obligatoriedad del servicio nacional a  hombres y mujeres de dieciocho años de edad. Aquellos que no cumplan con esta obligación reducen su posibilidad de empleo en grandes proporciones, y por otra parte, se les niega la entrega de pasaportes. Actualmente, el servicio nacional en Ghana es de dos años. El primero se realiza a los dieciocho años y el segundo al terminar estudios terciarios o universitarios. El  National Service Secretariat se contacta con todas las instituciones escolares solicitando nombres y edades de estudiantes que deben cumplir con el National Service. Al momento hay 12.000 participantes en el programa.

Desempeñan tareas en áreas de educación, trabajo comunitario, salud y desarrollo rural. En educación, uno de los principales aportes consiste en proveer maestros a escuelas secundarias -especialmente de matemática y ciencia y técnica- ;  desarrollan además tareas de capacitación en educación no formal.

En 1986, a efectos de mejorar la organización, administración y participación efectiva, fundan el National Service Perssonel Association. Se estructura a nivel nacional, regional y de distritos para la convocatoria de seminarios, congresos anuales y elección de autoridades.

 

En Nigeria, el Nigeria Youth Service Corps fue fundado en 1973 al final de la guerra civil (la recordada y devastadora “guerra de Biafra”), para promover una integración pacífica entre las dos grandes etnias en conflicto.

Los estudiantes universitarios deben cumplir obligatoriamente, antes de graduarse, un período de servicio en la etnia contraria, generando lazos de cooperación recíproca que, a lo largo de los años, ha generado también inserciones profesionales y matrimonios inter-étnicos. El Servicio Nacional fue de fundamental importancia para la pacificación del territorio y el desarrollo de vínculos interraciales.

El año está dividido en cuatro etapas. La primera etapa es de orientación, en donde incluyen un programa de entrenamiento militar y capacitación de líderes. En la segunda fase se les otorga la Primera Asignación, en donde los miembros son distribuidos en escuelas, hospitales y sector privado con relevancia nacional. En tercer lugar, el período de Servicio y Desarrollo Comunitario, en donde participan de la elaboración y gestión de proyectos. Estos se desarrollan en centros de educación para adultos y educación no formal, campañas de salud y prevención, desarrollo rural, agricultura, entrenamientos en fábricas de calzado y prendas de vestir y promoción de actividades culturales o deportivas. La última área corresponde a una evaluación general del año de servicio.

En la actualidad, 40.000 jóvenes participan del Programa de Servicio Nacional. Por otra parte, se proyecta tomar en cuenta la experiencia de Ghana y ampliar la obligatoriedad del servicio a partir de los dieciocho años y extenderlo por dos años a los universitarios.

Para concluir con África, es necesario señalar que Botswana, Uganda, Tanzania y Zambia también tienen programas de Servicio Civil orientados prioritariamente a los jóvenes.

Querría finalizar este panorama internacional mencionando la experiencia de Costa Rica, que a nuestro entender es tal vez, la más significativa en el ámbito latinoamericano. La Universidad de Costa Rica desarrolla desde 1975 el Programa Nacional Universitario de Servicio a la Comunidad, obligatorio para alumnos de 4º y 5º año, como campo de aplicación articulada de las asignaturas cursadas. Los proyectos son planteados por los estudiantes de las distintas unidades académicas con carácter interdisciplinario, deben ser aprobados por la dirección del Programa de Trabajo Comunal Universitario (TCU). Como proyección hacia 2001, se plantean estructurar la experiencia de servicio comunitario para personas mayores como un curso con reuniones formales semanales  y con el servicio comunal voluntario como tarea adicional para desarrollar durante el desarrollo del curso.

La Universidad Nacional de México desarrolla un programa de características similares.

 

3. LAS CARACTERÍSTICAS DEL APRENDIZAJE-SERVICIO

 

En el II Seminario Internacional de Educación y servicio a la comunidad se hizo hincapié en tres aspectos que explican el creciente desarrollo de experiencias de aprendizaje-servicio en las escuelas argentinas: la crisis del estado benefactor, la expansión de las organizaciones comunitarias (también llamadas “no gubernamentales” o del “tercer sector”) y la creciente demanda de la sociedad hacia la escuela[15]. Al respecto, resulta reveladora la encuesta Gallup realizada para el Foro del Sector Social en marzo  de 2000:[16]

 

 

CONFIANZA EN DISTINTAS INSTITUCIONES EN LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS SOCIALES

 

 

Mucha+bastante

confianza

 

Poca+ninguna

confianza

 

C

 

NS/N

 

Escuelas públicas

63

32

5

Iglesia Católica

58

37

5

Universidades estatales

57

29

15

Entidades de bien pública

57

29

15

Asociaciones civiles

39

38

23

Pequeñas empresas

31

59

10

Municipalidades

26

68

6

Ejército

22

67

12

Grandes empresas

19

72

9

Estado nacional

19

74

8

Sindicatos

13

78

9

Partidos políticos

11

84

5

 

Las instituciones escolares responden a esta demanda con perfiles variados. En los dos extremos encontramos a aquéllas que privilegian “el puro aprendizaje académico”(síndrome de la campana de cristal), donde se privilegia la teoría sobre la práctica y en caso de haber por iniciativa de docentes o estudiantes alguna propuesta de salida hacia la comunidad, revestirá claramente el carácter de extracurricular y extraescolar. En el otro extremo se perfila la escuela- centro asistencial, que intenta por sí sola cubrir las demandas del contexto social y las necesidades de sus alumnos, muchas veces con buena voluntad pero sin el soporte profesional adecuado.

En este contexto, creemos que la práctica del aprendizaje-servicio es una respuesta que se promueve desde la identidad de la escuela y con beneficios concretos para ambos.

Por otra parte, la formación para la participación comunitaria es uno de los objetivos planteados por la Ley Federal de Educación: allí se señala como una de las finalidades generales del sistema educativo la formación de “ciudadanos responsables, protagonistas críticos, creadores y transformadores de la sociedad...defensores de las instituciones democráticas y del medio ambiente” (Art. 6º).[17]

Las experiencias presentadas en los Seminarios Internacionales organizados por el Ministerio de Educación dan muestra de la posibilidad de inserción curricular que tienen este tipo de experiencias y el consecuente desarrollo de contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales; a la vez que permite la profundización de contenidos transversales –algunos de los cuales son inseparables de un proyecto de aprendizaje-servicio-.

Las evaluaciones hechas internacionalmente, y también las primeras evaluaciones que estamos realizando de las experiencias nacionales, demuestran que los proyectos de intervención comunitaria incorporados al Proyecto Educativo Institucional:

·      aumentan los niveles de retención y rendimiento escolar en zonas críticas

·      permiten aplicar los contenidos aprendidos en el aula en la vida real, optimizando el desarrollo de competencias

·      orientan a los estudiantes a las realidades del mundo laboral

·      promueven la capacidad de iniciativa y la autoestima de los estudiantes

·      mejoran las habilidades de comunicación

·      desarrollan en los adolescentes un sentido de responsabilidad ciudadana.[18]

 

La promoción de actitudes solidarias y de participación ciudadana son hoy contenidos específicos y “transversales”. Esto nos lleva a uno de los temas que se ha debatido en el marco del 2º Seminario Internacional: ¿debiera ser obligatorio el desarrollo de proyectos de aprendizaje-servicio?. En la experiencia Argentina existen ejemplos de escuelas donde el proyecto de servicio es desarrollado voluntariamente por un grupo de alumnos, y otras donde la actividad de servicio a la comunidad es obligatoria para algunos cursos (como en la Escuela Carlos Pellegrini), o requisito indispensable para recibirse (como en las escuelas del Bachillerato Internacional). El Dr. Brynelson explicó que en el Estado de Maryland el aprendizaje-servicio es obligatorio, y que en el Estado de California es decisión de cada escuela, pero que en las escuelas que lo adoptan es obligatorio para todos los estudiantes.

El Servicio Comunitario, realizado a partir de la escuela es una actividad orientada hacia  y con la comunidad.  Sin embargo, es uno de los dos ejes vertebrales del Aprendizaje-Servicio. En consecuencia, no cualquier actividad comunitaria, aunque contemple estos requisitos, e incluso apunte a la contención y reinserción de jóvenes en el sistema educativo, puede calificarse como una experiencia de este tipo.

Desde la óptica de la institución escolar, podemos decir que un proyecto de servicio a la comunidad es “aprendizaje-servicio” cuando es:

·      planificado en función del proyecto educativo institucional, y no sólo de las demandas de la comunidad; con la participación de toda la comunidad educativa:

·       incluyendo el liderazgo de la conducción institucional, la participación directa o indirecta del cuerpo docente, y la activa participación de los estudiantes desde las etapas de diagnóstico y planificación hasta las de gestión y evaluación; al servicio de una demanda efectivamente sentida por la comunidad, y a la cual puedan atender los estudiantes en forma eficaz y valorada. Atendiendo con igual énfasis a un alto nivel de respuesta a la demanda de la comunidad y a un aprendizaje de calidad para los estudiantes: incluyendo simultáneamente en el proyecto estrategias que apunten a garantizar un servicio de calidad (diagnóstico participativo, asesoramiento adecuado, vínculos con organizaciones comunitarias, actividades adecuadamente planificadas, gestionadas y planificadas, etc.) y estrategias que apunten específicamente al aprendizaje, tales como: la apertura de espacios escolares y/o extraescolares de reflexión sobre las actividades realizadas, el establecimiento de vinculaciones conceptuales de la problemática abordada con diferentes áreas o disciplinas, el diseño de redes conceptuales que permitan articular el aprendizaje-servicio con el aprendizaje en el aula, u otras.

Como vemos, esta dinámica tiende permanentemente a la integración de todos sus componentes. Por esto, es esencial el trabajo áulico, ya sea previo a abordar un proyecto concreto, tanto como el seguimiento y la evaluación permanente dentro de la escuela. La tarea de supervisión y evaluación dentro del aula en la escuela cierra el ciclo de experiencias vividas fuera de ella. Esta se transforma en el espacio donde las experiencias de Aprendizaje Servicio tienen su lugar de programación, seguimiento y evaluación. 

Al insistir en la necesidad e importancia de dicho espacio, estamos haciendo hincapié en la esencial coordinación docente/institucional de la labor. Al mismo tiempo, queremos resaltar la importancia que cobra la participación activa de los alumnos en la selección de la problemática a abordar, el diseño, la gestión, el seguimiento y la evaluación final del proyecto. En síntesis, el grupo de trabajo está presente desde su concepción.

Si bien está coordinado con la institución y con activa participación docente, el alumno es protagonista desde la elección de la problemática, con su correspondiente fundamentación. Esto favorece el compromiso y la participación honesta de los jóvenes a quienes de esta forma el proyecto  -en un sentido restringido-  les pertenece. Sobre lo último, creemos conveniente aclarar que la pertenencia está dada en función de la participación y compromiso de los voluntarios o alumnos que intervienen en una experiencia de servicio comunitario; como veremos más adelante, el trabajo requiere una estrecha colaboración con las Organizaciones de la Comunidad.

Ya hemos hablado de la participación de los estudiantes en la elaboración inicial, pero nos faltaría terminar diciendo algo sobre la labor de concientización a llevar a cabo. Concientización... ¿de qué?. Quien va a realizar una tarea de servicio comunitario se va a acercar a una problemática determinada, de la cual a veces es partícipe de ella y otras no. En los primeros, la búsqueda de información es esencial para subsanar los inconvenientes que trae el hecho de acercarse a realidades esencialmente distintas, incluso algunas muy lejanas en el espacio; cuando el voluntario es participante de la problemática partimos ya de una base de conocimiento que será necesario ordenar. Sin embargo, en ambos casos, el Servicio Comunitario plantea una cuestión de actitud adecuada, que también deberá ser preparada  específicamente en el aula.

   

4. “APRENDIZAJE-SERVICIO” Y COMUNIDAD

En el contexto de las experiencias de aprendizaje-servicio definimos por servicio a la comunidad cualquier tipo de actividad sistemática, periódica, que se desarrolla respecto de una comunidad.

·        Con una perspectiva educativa: escuelas que lo hacen desde su proyecto institucional, grupos de jóvenes que se organizan desde la escuela sin ser el proyecto asumido institucionalmente, ONG u OC, que hace un proyecto de servicio articulado con la escuela, ONG u otras instituciones que hacen un trabajo de Servicio Comunitario con adolescentes y jóvenes que quedaron fuera del Sistema Educativo y les dan contención y reinclusión a partir de estas experiencias.

·        Realizado por jóvenes

·        Tratando de detectar aquellas que aportan específicamente a la contención de los adolescentes que las realizan en el Sistema Educativo o que logran una reinserción de otros adolescentes en el mismo.

 

Es necesario definir al respecto algunas de las características esenciales que debe registrar un servicio orientado hacia la comunidad. Con este fin, vamos a señalar algunos ítems mencionados por el Profesor Alberto Croce en su ponencia del 2º Seminario Internacional sobre Escuela y Servicio Comunitario.

En primer lugar, señalar dos posibles peligros que surgen del encuentro entre una comunidad pobre y una Institución Educativa. El primero es la utilización de estudiantes como mano de obra barata, hecho que señala como frecuente en las pasantías de “capacitación laboral”; el otro riesgo probable es convertir la actividad en excursiones a la pobreza. En el último caso, quienes deben ser protagonistas como miembros de la comunidad se transforman en espectadores de tercera categoría, frente al protagonismo desubicado de aquellos que estarían haciendo una suerte de práctica de beneficiencia.

A esto nos referíamos cuando señalábamos la importancia de la concientización y formación de actitudes  desde el ámbito escolar. Quien realiza un servicio comunitario debe

“(...)Saber valorar aspectos culturales diferentes a los propios. Saber entender los tiempos diferentes para poder solucionar la inmensa gama de problemas que deben enfrentar los más pobres. Saber escuchar y tolerar los silencios de quienes desconfían de las muchas palabras que tantas veces los han engañado. Saber descubrir las riquezas que hay en los liderazgos y en los compromisos de muchos integrantes de dichas comunidades. Saber relacionarse con las organizaciones que allí surgen. Saber discernir entre quienes “llevan la voz cantante” de quienes son realmente respetados y queridos en estas comunidades. (...)”[19]

El segundo aspecto de importancia a tener en cuenta en la elaboración de un proyecto que contemple servicio comunitario es la necesidad de que la Escuela tenga como aliados esenciales a las Organizaciones de esa comunidad. En este punto es necesario recordar, como lo hace el profesor Croce, que es la comunidad quien permanece en el lugar. Esto implica que la Institución Escolar acepte el carácter temporal de sus alumnos, frente a la permanencia de la comunidad. Consecuentemente, los proyectos a implementar deben tener como característica su temporalidad, con objetivos tangibles en el corto y mediano plazo. Para ello es esencial la capacidad técnica de quienes coordinan y supervisan el proyecto.

Escuela y comunidad definirán en forma conjunta qué tipo de servicio se puede implementar, de acuerdo a sus necesidades y posibilidades; en este caso, nadie mejor que las organizaciones comunitarias para la detección y establecimiento de las necesidades prioritarias. Sólo hay transformación de una realidad social en el marco de experiencias de  aprendizaje en servicio cuando el vínculo comunidad-escuela es fuerte, y esto sólo es posible el marco de una estrecha colaboración horizontal.

"Se trata, entonces, de promover una vinculación solidaria entre la comunidad escolar y su contexto. En los términos empleados por el Dr. Roche se trata de promover una conducta pro-social por parte de la escuela. Cuando asumimos las necesidades y demandas de la comunidad de la que somos parte, nos convertimos en una institución que enseña y aprende con el ejemplo."[20]

Es en el marco de esta asociación escuela-comunidad que podemos pensar en la potencialidad del aprendizaje-servicio respecto de la contención y reinserción de los jóvenes en el sistema educativo. Como recuerda la Profesora Tapia, la escuela responde a las necesidades de la comunidad en tanto es una parte integrante esencial de la misma. Sin embargo, debe responder a partir de su propia identidad, descentralizando la demanda y articulando con organismos de la comunidad y generando proyectos de servicio a la comunidad con valor educativo que le son propios como institución. A partir de esta estructura, sostenemos que las experiencias de aprendizaje-servicio son herramienta indispensable para abordar problemáticas de deserción escolar. Sólo una estrategia conjunta de este tipo, puede dar soluciones integrales y eficaces.[21]

Creemos conveniente recordar la necesidad de esta vinculación esencial, sobre todo en aquellos colegios cuyos alumnos realizan actividades en realidades diametralmente opuestas a las que ellos están insertos. Y precisando un poco más, la tarea de concientización acerca de estos requisitos debe ser mayor en aquellas instituciones que no se manejan con estudiantes voluntarios, sino que el servicio comunitario está incorporado al Proyecto Educativo Institucional en forma obligatoria.

Recordemos que lo distintivo en el Aprendizaje-servicio es la reciprocidad de los beneficios de un servicio, y por lo tanto apunta a beneficiar igualmente a los receptores y los proveedores de la tarea. El servicio comunitario se transforma desde esta perspectiva en un canal generador de actitudes pro sociales. La prosocialidad se presenta entonces, como aquel valor que desarrolla fundamentalmente la “heteroestima o estima por la otra persona”[22]. Cuando las experiencias de aprendizaje-servicio permiten el encuentro horizontal entre la Escuela y las Organizaciones de la Comunidad, y en conjunto plantean soluciones y proyectos a las necesidades concretas, estamos en presencia de un hecho prosocial en su conjunto.

 

5. LA EXPERIENCIA ARGENTINA

En la experiencia Argentina, recopilada a través de los dos Seminarios Internacionales y el relevo de datos de Organizaciones de la Comunidad, la variedad es la nota sobresaliente.

Las problemáticas comunitarias que surgen a partir del análisis de las experiencias presentadas en los dos Seminarios Internacionales pueden agruparse en torno a las siguientes temáticas:

·        Intercambio e identidad cultural

·        Medio Ambiente

·        Derecho: discriminación, mediación y prevención de la violencia, y sobre todo campañas de concientización

·        Educación. Apoyo Escolar. Reinserción y Contención.

·        Producción al Servicio de la Comunidad

·        Problemáticas Sociales: vivienda, apoyatura institucional, infancia y adolescencia, ancianidad, alimentación y salud

 

5.1 EXPERIENCIAS ESCOLARES

En general los proyectos mejor organizados son aquellos que son promovidos desde el proyecto institucional, como el Carlos Pellegrini o los colegios del Bachillerato Internacional.

Es interesante señalar la experiencia de escuelas en zonas con grandes carencias socioeconómicas, que promueven desde el proyecto institucional proyectos de servicio a la propia comunidad. Entre estos puede señalarse el caso de la escuela media “Explorador Ramón Lista” de la ciudad de Resistencia, ubicado en un barrio marginal, que desarrolla 10 programas de servicio comunitario, incluido el “Proyecto Naianec” que aborda la problemática de reinserción y contención de jóvenes tobas provenientes de una comunidad cercana a la escuela, a partir de la revalorización cultural. Este programa fue desarrollado juntamente con el INAI, que otorgó becas a 14 alumnos en 2000 y a 22 en 2001, que incluyeron la formación de la Comunidad Educativa Intercultural Naianec, el pago de las Becas,  tutorías por parte de docentes de la Institución, talleres de apoyo a la Educación Intercultural Bilingüe. Como resultado esencial, lograron la retención y promoción de los alumnos tobas; la comunidad del barrio Mapic, donde está situada la escuela, comenzó a integrarse en la acción, se involucró al resto de la comunidad y a otras escuelas que participan de la misma problemática.

La evaluación posterior mostró que la escuela aumentó significativamente su matrícula a partir de la incorporación de experiencias de servicio comunitario (un 40 % en tres años), en una zona tradicionalmente caracterizada por altos niveles de deserción.

El Instituto Técnico Agrario Industrial ubicado en la ciudad de Monte Buey, Córdoba, también desarrolla una eficiente labor comunitaria a  partir de su Proyecto Institucional, en la producción de bienes, servicios y asistencia técnica en beneficio de una comunidad que enfrenta el problema endémico del éxodo rural. Como aspecto a destacar, esta escuela logró una extensa red de eficaz colaboración con organismos de la comunidad y gubernamentales.

Otro proyecto destacable por su eficacia y cooperación con la comunidad es el del Taller de Capacitación Integral “Enrique Angelelli”, ubicado en la ciudad de San Carlos de Bariloche. La escuela funciona como EGB con capacitación profesional para adultos, principalmente jóvenes desgranados del sistema, y madres adolescentes. Desde 1995 se eligió como proyecto, a través de un diagnóstico participativo realizado por los estudiantes, la atención a los ancianos más necesitados del barrio “33 Hectáreas”. Hubo consenso entre los alumnos de la misma comunidad para seleccionar el área de trabajo. El proyecto llega a integrar los conocimientos del aula y el taller, y a aplicarlos a la mejora de la calidad de vida de los ancianos. Los alumnos consiguieron fondos, y lograron reparar las casas deterioradas, y -mediante gestiones ante la empresa- proveerlos de electricidad. El proyecto incluyó la confección de ropa para los ancianos, y la fabricación de muebles. Todo esto lo hicieron  en los talleres de la escuela y con la participación de la comunidad. Lo complementaron con un curso de salud para reconocer algunos síntomas primarios que les permiten hacer de nexo con la sala de atención barrial o el Hospital.

Hay gran número de experiencias que muestran los efectos potenciales de contención de población en áreas que tienden a expulsarla. Por ejemplo, la Escuela Provincial de Educación Técnica Nº 1 en la localidad de Cutral-Co desarrolló un proyecto de investigación con participación voluntaria de los alumnos de 5º 6º año. El proyecto se llama "Atriplex Lampa: ¿Una alternativa patagónica?". Desde 1985, un grupo de investigación desarrolla tareas analizando las utilidades de un arbusto local llamado comunmente "zampa", en la elaboración de un alimento balanceado para pollos parrilleros. El reemplazo de un porcentaje significativo de alimento balanceado por la atriplex lampa permitiría mejorar los resultados nutritivos y bajar considerablemente los precios. Esto mejoraría la producción y desarrollo de criaderos de pollo con considerables ventajas para la economía regional. En el contexto del 2º Seminario Internacional, esta investigación interesó sobre todo a los delegados de Tierra del Fuego, que también disponen en su flora de gran cantidad de "zampa".

En la localidad de Las Heras, Mendoza, el Bachillerato con Orientación Docente de la Escuela Técnica Nº 4-029 desarrolló en 2000 un interesante proyecto con resultados en la contención escolar y la articulación del tercer ciclo de la EGB con la Educación Polimodal. El Bachillerato está ubicado en un barrio marginal de la localidad, aunque con una población de 600 estudiantes y una gran mejora de sus instalaciones en los últimos años. En 3º año, los alumnos tienen talleres integrados que tienden a articular los conocimientos académicos con experiencias en la comunidad para el descubrimiento de sus aptitudes vocacionales. En aquella oportunidad, elaboraron un diagnóstico comunitario y propusieron soluciones acerca de la situación de las escuelas primarias en el barrio. Esta primera etapa se llevó a cabo durante el primer cuatrimestre del ciclo. Durante el segundo cuatrimestre, desarrollaron tareas en las escuelas en contraturno. Dieron apoyo escolar a los chicos del primer ciclo, desarrollaron tareas en huertas educativas, trabajaron en grupos de carpintería, educación física, recreación, deportes, plástica y charlas informativas. El efecto de contención en el sistema educativo se hizo patente en la importancia que tuvo para los chicos de las escuelas primarias que jóvenes de otro trayecto educativo los acompañen y se ocupen de ellos. Esto facilita la continuidad de los chicos en el sistema y que vean la permanencia en la escuela como una realidad constatable y posible para ellos.

En Junín de los Andes, la Escuela Provincial de Educación Técnica Nº 4 desarrolló un programa de “Energías alternativas” en zonas rurales. Hay 60 estudiantes participando en forma obligatoria de 4ª, 5º y 6º año. La obligatoriedad del proyecto lo hace consecuentemente una tarea institucional, financiada a través del Plan Social Educativo.  En el período de diagnóstico, determinaron la creciente desertificación de los suelos y la escasez de tendido eléctrico en zonas urbanas; dificultades en el aprovisionamiento de agua y electricidad de las comunidades de la zona (crianceros mapuches, pequeños ganaderos y comunidades rurales); deterioro creciente de la salud en torno a problemas visuales y respiratorios, por uso de lámparas de aceite y gas. La escuela realizó entrevistas a comunidades rurales de la zona y trabajó con el apoyo de la Universidad Nacional del Comahue, la Municipalidad y el Hospital Rural de Junín.  Construyeron y montaron centrales para aprovisionamiento de agua y electricidad, realizaron campamentos educativos en lago Huechulafquen, montaron molinos Savonius y relevaron dato en la comunidad Atreuco. Actualmente están  definiendo patrones indicadores para poder evaluarlo. El nivel de compromiso de los estudiantes fue muy alto y beneficioso para toda la comunidad rural.

Una última experiencia que resulta muy significativa en el campo de la contención y posibilidades de desarrollo zonal es la realizado por la Escuela de Educación Media Nº 7 de Necochea.  Desde 1996 vienen desarrollando investigaciones en la ciudad sobre la actividad turística local. Una vez finalizada la etapa de investigación, los alumnos comenzaron a diseñar circuitos turísticos alternativos en forma grupal, para lo cual relevaron minuciosamente la zona y realizaron entrevistas con pobladores. El éxito de la experiencia motivó contactos con la Subsecretaría de Turismo a fin de  concretar algunos de los circuitos durante la temporada estival. Finalmente se firmó un contrato que incluía la realización de los circuitos, dos veces por semana, durante los meses de enero y febrero. En la Subsecretaría se toman las reservas y luego de pagar los gastos de transporte, los alumnos coordinadores podrían quedarse con la diferencia a su favor. Por otra parte, se contrató a 16 alumnos para trabajar entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo como informantes turísticos en sitios claves de la ciudad, con un estipendio de doscientos pesos mensuales por cada uno. Actualmente quieren establecer un nexo para coordinar las tareas con el Instituto Terciario Río Quequén, que funciona en el horario nocturno en el mismo edificio.

 

5.2 EXPERIENCIAS DE ORGANIZACIONES DE LA COMUNIDAD

Las organizaciones comunitarias que trabajan en proyectos vinculados a educación, tienen por lo general más desarrollo en lo que se refiere al apoyo escolar de jóvenes en riesgo y mayor contacto con experiencias de reinclusión en el sistema educativo, a través de la motivación directa de autoridades y líderes juveniles o talleres y cursos de capacitación en educación no formal.

La Asociación Cristiana de Jóvenes, desarrolla desde hace treinta años, actividades en la localidad de Villa Madero, centrándose en la Escuela Profesor Ernesto Nelson. En sus comienzos la experiencia fue muy exitosa. Construyeron otras dependencias y funcionó una unidad de servicio de educación física y deportes. Incluso, desarrollaron un centro de formación de líderes juveniles. Por diversas dificultades, cesó de funcionar como centro de actividades deportivas y sociales. La ACJ apunta en estos momentos a fortalecer el centro comunitario y superar el déficit de la escuela. Se constituyeron algunos grupos con miembros de la comunidad barrial. Hasta el momento perdura un grupo de mujeres que, conectadas con la red de La Matanza, lograron un espacio de crecimiento, contención y reflexión. El proyecto considera el fortalecimiento de la escuela, su oferta e inserción en la comunidad y, por otra parte, el desarrollo de actividades como centro comunitario. Están llevando propuestas a cabo como escuelas de fútbol y apoyo escolar,  para integrar a las familias, a los jóvenes y a los niños. También están realizando un acercamiento con otras instituciones como la Sociedad de Fomento, la Iglesia Bautista y la Parroquia San Carlos Borromeo. La ACJ trabaja paralelamente con problemáticas de contención y reinserción, ya sea a través de la escuela o de las actividades del centro comunitario.

La Fundación del Viso brinda su apoyo a las actividades del Colegio Secundario Santo Tomás de Aquino. Los estudiantes de la “Agrupación Juvenil para la Acción Social” dan apoyo escolar y realizan diferentes servicios comunitarios en una escuela de la localidad de Del Viso y en la Villa 21. Elaboraron una planificación de clases con ayuda de las autoridades y lograron conjuntamente aportar los materiales educativos para trabajar.

La Asociación Guías Argentinas trabajan en apoyo de la localidad de Moquehue, en la provincia de Neuquen juntamente con la Escuela 261 de esa localidad. En la comunidad falta energía eléctrica suficiente; al mismo tiempo, la manera actual de generar energía es insegura para la población. El diagnóstico de la situación lo llevó a cabo la antigua directora de la escuela tomando como referente a los alumnos de la institución y datos de la comunidad. La Asociación Guías  Argentinas se contactó con una ingeniera que trabaja con energía solar para planificar un proyecto que se basara en la colocación de un panel fotovoltaico, como así también  dar talleres artísticos a los alumnos del colegio y al resto de la comunidad. La gestión de recursos se hizo por medio de una organización intermedia -RC Investigación y Cooperación- a la Secretaría de Desarrollo Social a través del subprograma solidario, del Programa de Fortalecimiento de Desarrollo Juvenil. La instalación eléctrica y los distintos talleres planificados se llevaron a cabo durante el mes de abril.

En el Centro Comunitario Independencia se realizaron actividades semanales y se llevaron a cabo un diagnóstico participativo previo con las escuelas de la zona. Se destacó la importancia de acompañar a jóvenes de familias numerosas con altos índices de NBI y con necesidad de recibir apoyo en algunas materias. Planificaron con algunos docentes de distintos establecimientos educativos y jóvenes la implementación de un lugar de encuentro que no fuera la escuela donde se les permitiera estudiar y organizarse en otras áreas, como deporte y recreación. Con respecto a esto, deliberaron sobre la obtención de recursos, tiempo y posibilidades. Se gestionó ante el CENOC un presupuesto que fue aprobado y financiado por dos meses. Las tareas se desarrollaron en el Centro Comunitario y en una granja educativa. El informe del Centro Independencia destaca que a los chicos se les brindó apoyo escolar en varias materias; por otra parte, también destaca que pese a haber finalizado el período de financiamiento, los jóvenes se siguen reuniendo y están organizando un espacio radial para dar a conocer sus trabajos e iniciativas. Otros grupos se reúnen para enseñar deportes a los más chicos. Durante el transcurso del proyecto, hubo inserción curricular con cinco materias claves en donde los jóvenes manifestaban dificultades.

 

Cuando una escuela desarrolla actividades de aprendizaje-servicio en conjunto con una organización no gubernamental, se combinan las características pedagógicas de la educación no formal, talleres, cursos de capacitación y apoyo escolar con la actividad académica de la institución, en beneficio de necesidades concretas de la zona. Esta forma de explotar los recursos institucionales aborda al mismo tiempo problemas de contención y reinserción en el sistema educativo. En general, las escuelas que desarrollan actividades comunitarias, apuntan más claramente a contener a sus alumnos dentro de la institución; sin embargo, al potenciar su actividad -recíprocamente- con un organismo de la comunidad, la capacidades mutuas se multiplican. En este caso ya no hablamos entonces,  sólo de contención, sino que apuntamos a una solución de carácter más estructural. Ya no se apunta, de esta forma, a solucionar un problema de la escuela ni sólo desde ella. Tampoco nos limitamos a mejorar el rendimiento de un organismo comunitario en particular.  Se está resolviendo un problema de toda la Comunidad, a través del trabajo conjunto de sus instituciones. Para esto, es necesario abandonar tanto a aquella concepción que caracteriza a la escuela como una campana de cristal, como también a la escuela centro asistencial que se ve desbordada por la demanda social.

Señalaremos a continuación algunas observaciones generales con respecto a las experiencias nacionales analizadas, enfatizando en los alcances reales del aprendizaje-servicio y cuáles las características del servicio comunitario al que apuntamos.

ü      La importancia del trabajo en red.  Muchas de las experiencias presentadas, se vinculan con el área de trabajo, sin tener en cuenta las Organizaciones de la Comunidad, o la colaboración con Instituciones Comunitarias. En estos casos, la vinculación es bilateral, pero se aísla de otros estamentos. Entendemos que el mayor riesgo en estos casos es la responsabilidad desproporcionada que asume la escuela, desvinculándose del resto de las organizaciones. Hay un sentido negativo en cuanto a la pertenencia del servicio. En definitiva, la tarea depende de la voluntad de la Institución Educativa; si la actividad escolar finaliza, se termina el servicio comunitario. No se constituye como un agente multiplicador en la tarea de la promoción humana.

ü      La Evaluación. En la mayoría de los casos presentados es difícil determinar el tipo de evaluación que se realiza. Muchos colegios tienen sistematizada la evaluación de sus proyectos, ya sea a través de Exposiciones Finales, consultas programadas, sondeos con la comunidad, registros de fichas, etc. Pero una gran cantidad no hace mención a la tarea evaluativa. En algunos casos, cabe pensar también que tampoco existe la relación entre el trabajo de servicio comunitario y la tarea áulica; el planteo pareciera ser totalmente extracurricular, con lo que se vería afectada la inserción curricular de la experiencia de aprendizaje-servicio.

ü      Diferenciar las actividades extracurriculares del aprendizaje-servicio. Algunos proyectos, especialmente los de tutorías de alumnos, apoyo escolar y talleres, tienden  a fortalecer los compromisos del alumnado con la Institución. Este se transforma en su objetivo primario. Por lo tanto, cuando lo comunitario entra en juego, sólo lo hace en forma tangencial, para apuntalar el compromiso institucional y el sentido de pertenencia de los alumnos. En estos casos, la relación horizontal escuela-comunidad se ve seriamente comprometida. La escuela tiende a asumir una posición central, intentando absorver al espacio comunitario.

ü      Diferenciar el servicio comunitario simple del aprendizaje-servicio. Hemos explicado anteriormente las diferencias entre cualquier actividad social del aprendizaje-servicio. Cuando esta diferencia no es clara, se corre el riesgo de ver a la comunidad como un frío campo de experimentación educativa. Hay un divorcio entre las necesidades del colegio y las comunitarias. Pueden ser experiencias útiles, pero desvinculadas de las necesidades prioritarias. Aquí surgen claramente los riesgos de las excursiones a la pobreza y/o la mano de obra barata.

ü      En general, los Organismos de la Comunidad que trabajan aspectos educativos lo hacen a través del apoyo escolar, trabajando en el marco de la contensión y fomentando la reinserción de niños y jóvenes en el sistema educativo. Al respecto queremos señalar la escasez  de proyectos escolares que definan la contención y reinserción escolar como una problemática seria a abordar. Esto puede estar indicando cierto aislamiento social por parte de las Instituciones Escolares; o bien el peligro que se desarrolle un proceso de centralización en la problemática de la escuela. Desde esta perspectiva exclusivista, quien no está en el Colegio, no pertenece a su problemática.

 

6. POTENCIALIDAD DEL APRENDIZAJE-SERVICIO PARA LA REINSERCIÓN Y RENDIMIENTO ESCOLAR EN ÁREAS DE RIESGO SOCIAL

Como ya hemos visto, los datos nos muestran que se produce efectivamente contención y reinserción de alumnos desgranados del sistema educativo a partir de experiencias de aprendizaje-servicio. Hay que destacar que se produce en forma más eficaz en aquellos proyectos que atienden a necesidades reales de la comunidad y que se llevan a cabo a partir de redes de colaboración. Otro factor de importancia a tener en cuenta en aquellas experiencias exitosas es el trabajo de diagnóstico previo. En aquellos proyectos que se han tomado “largos” tiempos de estudio previo, se observan resultados muy positivos y concretos para el beneficio de todos. Por último, consecuentemente con la etapa de diagnóstico minucioso, este tipo de experiencias suele aplicar métodos de evaluación bien detallados y participativos.

En la encuesta Gallup realizada para el Foro del Sector Social, que vimos anteriormente se destaca claramente la demanda comunitaria sobre la escuela. Queremos volver a señalar en este punto, la importancia que tienen las experiencias de aprendizaje-servicio como respuesta a esta demanda, sin tergiversar la identidad de la institución educativa. La escuela deja de aislarse o de responder como centro comunitario. Por el contrario, se integra a la comunidad, o mejor dicho, toma su lugar “con”  las demás instituciones de la sociedad. Como ya hemos señalado: descentraliza la demanda a través de la articulación con organismos comunitarios, generando a la vez proyectos de servicio con valor educativo.

En el estado de California, la evaluación de las experiencias de aprendizaje-servicio del programa CalServe (Servir a California), fue conducida por una consultora privada, “Research Policy Practice International”.

“La información reunida durante el año escolar de 1996-97 y en el otoño de 2000 indica que el aprendizaje-servicio beneficia el aprendizaje de los estudiantes, sus actitudes hacia la escuela y la ciudadanía, su comportamiento en el servicio voluntario, y el crecimiento personal y social del estudiante. Se encontraron disponibles evidencias cuantitativas en 12 de los 15 lugares evaluados y se obtuvo evidencia de campo en los 15 lugares”[23]

En 6 de los 12 cursos en los que se recolectaron datos cuantitativos mostraban diversas medidas de impacto educacional estadísticamente  significativas y altamente positivas, incluyendo su sentido de pertenencia  y competencia escolar. En todos los cursos que realizaron experiencias se encontraron resultados académicos positivos.

Por otra parte, ya hemos visto los resultados positivos que se dan en EEUU, con respecto a la integración social en cuerpos de trabajo voluntario (por ejemplo en el City Volunteers de Nueva York). En el DC Service Corps de Washington, la composición demográfica de 1993 también revelaba indicios de integración social (26 % de mujeres negras y 4% de mujeres blancas; 5% de población hispana; 50% de varones negros y 15 % de blancos).

En la experiencia internacional, ya sea a través del trabajo en inner-cities, o en la experiencia de California o en los cursos de la WAVE a los docentes y alumnos de una institución, el aprendizaje-servicio se concibe como una herramienta pedagógica de importancia fundamental.  En este sentido, Alice Halsted hizo una importante referencia a la potencialidad del aprendizaje-servicio en los jóvenes durante el 1º Seminario Internacional sobre Educación y Servicio Comunitario:

“Basándome en temas experimentales, quisiera observar lo que Nel Nodding de la Universidad de Satanford llama la fundamental discordancia entre el modo en que los adolescentes  son educados y lo que ahora sabemos que necesitan experimentar para aprender.”[24]

El aprendizaje-servicio fomenta:

·        La autoestima necesaria para proponerse proyectos de vida que incluyan horizontes como estudio, desarrollo personal, etc. surge de percepción de capacidad de modificación del entorno ver que lo que uno hizo hizo una diferencia en el contexto, produjo cambios mensurables y valorados.

·        Ventido de pertenencia a la escuela valoración de la significación de los aprendizajes escolares contribuye a contención

·        Vínculos escuela-comunidad y valoración de la significación de los aprendizajes escolares contribuyen a reinserción

·        La orientación  vocacional en sentido amplio (a la inserción en el mundo del trabajo, a la continuidad en los estudios, a la asunción de liderazgos) por el contacto con jóvenes y adultos con actitudes solidarias.

 

Los resultados no sólo se dan en las inner-cities de Nueva York, sino también en la experiencia Argentina. En el Chaco, en San Carlos de Bariloche, en Mendoza o en Buenos Aires, se han experimentado tareas fuertemente positivas en el marco del aprendizaje-servicio. Ya sea a través de experiencias llevadas a cabo por escuelas, organizaciones comunitarias,  grupos de estudio participativos. Y muchos otros proyectos que actualmente están en marcha.

Para concluir quisiera transcribir la parte final del informe de experiencias de la escuela Exp. Ramón Lista. en Resistencia:

“El principal objetivo del período 2001 es EVALUAR la Institución. Se programaron Jornadas de evaluación mensuales trabajando cada uno de los aspectos Institucionales, donde indicadores como:

            *La matrícula creció en 40% los últimos tres años

            *La matrícula de 1º año es en su totalidad con alumnos ingresantes

            *La comunidad se acerca a solicitar información sobre futuros proyectos.

*Ex alumnos que se acercan a solicitar acompañamiento en sus estudios o proyectos personales.

*Se extendió el horario de clases: dos horas por día, y los sábados en el turno mañana y tarde (Ad-honorem)

            Nos demuestran que el vínculo escuela comunidad es el mejor regalo que les damos a nuestros alumnos”[25]

 

7. CONCLUSIÓN:

Hemos visto que las experiencias de servicio comunitario juvenil, ya sea a través del trabajo de voluntarios, objetores de conciencia o de proyectos de aprendizaje-servicio tienen desde hace por lo menos veinte años una creciente difusión mundial. Las organizaciones internacionales se perfeccionan, desarrollan y multiplican con nuevos propósitos y metodologías de trabajo. Sobre todo, ampliando cada vez más la red de colaboraciones comunitarias. Los gobiernos no son ajenos a este proceso, como lo demuestran la importancia que cobra el Programa Millenium Volunteers (Reino Unido), Corporation for National Service (EEUU) y las actividades conjuntas de la National Service Secretariat en países de Asia y Africa. Dado que es un hecho de gran alcance internacional, se hace obvia la necesidad de estudio de aquellos que vienen desarrollando esta temática con anterioridad.

La sistematicidad y minucioso planeamiento que tienen algunas de estas experiencias internacionales, son un factor importante a tener en cuenta en el proceso de maduración de nuestros proyectos. El profesor Alberto Croce, señaló en su conferencia del 2º Seminario, la confusión que hay entre un  país esencialmente solidario, y uno fuertemente sensible.  Somos sensibles; nos afecta el sufrimiento del otro en situaciones límites y esto nos permite reaccionar ante determinadas situaciones dramáticas. Sin embargo, la solidaridad, es de carácter estructural. Para el afianzamiento de proyectos de aprendizaje-servicio, es necesario fortalecer estructuras solidarias que actúen en conjunto.

Para desarrollar el aprendizaje-servicio en el sentido anterior, necesitamos seguir insistiendo sobre qué es el aprendizaje-servicio, que en Argentina tiene como piso una disposición social sensible y que debe apuntar a la formación de actitudes solidarias.

Aprendizaje-servicio no es conocer la realidad, u otras realidades alejadas;  no es sólo fortalecer los lazos con la Institución a través de experiencias fuertemente vivenciales. Tampoco significa experimentar en la realidad a costa de una comunidad. El aprendizaje-servicio es una herramienta que beneficia a toda la comunidad comprendida en una tarea que debe tender al fortalecimiento de la integración entre la Escuela y la Comunidad; al ensanchamiento del “espacio educativo” fuera de los locales escolares; al fortalecimiento de las Organizaciones de la Comunidad involucradas; fortalecer estrategias de reinserción y contención escolar en niños y adolescentes.

Por último, quisiéramos concluir con una breve referencia respecto de la contención y reinserción escolar. En primer lugar, destacar que se trata de problemáticas diferentes. Contener a un estudiante, no es lo mismo que devolverlo al sistema educativo. Este último está fuera del sistema. Hacemos esta aclaración, dado que en las experiencias de aprendizaje-servicio, los últimos son más difíciles de percibir en la experiencia Argentina a partir de las Escuelas. Sin embargo, la problemática existe en proporciones dramáticas y es un problema también de la Institución Escolar.

Pero, ¿sirve el aprendizaje-servicio, como herramienta de contención y reinserción?

Entendemos que es una metodología más que apropiada para abordar este desafío. Por sus características propias debería ser motor de contención y reinserción. En su naturaleza está la promoción de valores solidarios y educativos, en el marco del cual se puede abordar esta situación. De hecho, la escuela “Exp. Ramón Lista”, de Resistencia, Chaco, amplió su matrícula y condujo en conjunto con éxito un programa de reinserción de alumnos tobas. Pero es esencial que estos proyectos se lleven a cabo con las Organizaciones de la Comunidad. Plantearse este desafío en forma unilateral puede resultar un esfuerzo inútil e inadecuado.

El aprendizaje-servicio tiene que permitir desarrollar experiencias exitosas

·        Porque agiliza mecanismos dentro de la Institución Escolar en donde ésta se ve fortalecida en su propia identidad.

·        Porque en el marco del trabajo solidario se pueden confrontar con resultados positivos experiencias interpersonales, persona-institución e interinstitucionales.

·        Porque fomenta vínculos solidarios, que están ampliamente documentados en las experiencias argentinas de todo tipo.

 

Pero por sobre todas las cosas, el aprendizaje-servicio es causa de trabajo horizontal. Esto significa que se puede desarrollar la colaboración entre pares. Este punto es fundamental en cuanto a sus consecuencias positivas potenciales. No se trataría de un servicio comunitario en donde un grupo de jóvenes solidarios e iluminados vienen a dar soluciones y demostrar las ventajas de estudiar. O sea, de fomentar el vínculo fuerte y solidario entre jóvenes en situación de riesgo, desescolarizados, con aquellos que deseen aprender en forma humilde y honesta a partir del servicio comunitario “a” y “con” sus pares.

 

 



[1] Licenciado en Matemáticas & Pedagogo, ex director de la Sociedad Cultural Mexicana, de la Sociedad Mexicana de mejoramiento Mutuo, ex coordinador en México con la Universidad Brigham Young de EE.UU. , del Success Motivation Institute y actual director del Instituto ICEP de Enseñanza y de Investigaciones de Rosario, Argentina.

[2] Rifkin, Jeremy. Rethinking the Mission of American Education. Preparing the Next Generation for the Civil Society. En: Education Week. January 31, 1996, p. 33.

[3] Preocupación plasmada, por ejemplo, en el hoy célebre informe “A Nation at risk”. Cf. http://www.policyreview.com/heritage/p-review/jul98/nation.html

[4] Una evaluación reciente de los efectos del aprendizaje-servicio en las escuelas de California puede encontrarse en la ponencia presentada por Wade Brynelson en el II Seminario Internacional de Educación y Servicio a la Comunidad, El aprendizaje-servicio en California, pp.  .

[5] Sobre el panorama internacional actual del aprendizaje-servicio, Cf. Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. El servicio a la comunidad como aprendizaje escolar. Actas del 1° Seminario Internacional “Educación y servicio comunitario”, pp. 23-92.

[6] Cf.Eberly, Donald, Michael Sherraden, The Moral Equivalent of War, New York, Greenwood Press, 1990, p.5.

[7] Bendit, René, El aprendizaje servicio en la experiencia alemana y europea, en  El Servicio a la Comunidad como Aprendizaje Escolar, Actas del 1| Seminario Internacional “Educación y Servicio Comunitario”, Ministerio de Cultura y Edución de la Nación, Secretaría de Programación y Evaluación Educativa, República Argentina, 2001, p.33.

[8]Según los datos suministrados en la conferencia de Peter Kupferschmid en la “4° Global Conference on National Youth Service”, actualmente participan del Año Social Voluntario y el Año Ecológico 10.500 jóvenes. Cf. Kupferschmid, Peter, Volunteering in Germany, 4° Global Conference on National Youth Service, Londres, Junio de 2001.

[9]Muchos de los programas de aprendizaje-servicio incluyen trabajos en el medio ambiente, como California Green Corps,  que desarrollan tareas de preservación ambiental en las playas.

[10]Cf. Wade Brynelson, conferencia pronunciada en en el II Seminario Internacional sobre Educación y Servicio a la Comunidad, El aprendizaje-servicio en California, p.1

[11]En el caso del Washington DC Service Corps, a los voluntarios se les asigna una suma de 100 dólares mensuales y una suma final de 2000 dólares en concepto de beca de estudio universitario, con apoyo académico durante el año de servicio. Cf. DC Service Corps, Join Us, 1992.

[12]City Volunteer Service Corps, A demostration of National Service, Noviembre de 1992

[13] Halsted, Alice, La experiencia del aprendizaje-servicio en la educación norteamericana “Educación redefinida: la promesa del aprendizaje-servicio” en  El Servicio a la Comunidad como Aprendizaje Escolar, Actas del 1| Seminario Internacional “Educación y Servicio Comunitario”, Ministerio de Cultura y Edución de la Nación, Secretaría de Programación y Evaluación Educativa, República Argentina, 2001, p.33.

[14]Alrededor de cuatrocientos jóvenes son extranjeros y realizan pasantías en la institución. Cf. CSV, People for People, Annual Review, 1996-2000. Hacia Junio de 2001, el CSV ha convocado a más de dos mil voluntarios

[15] Tapia, María Nieves. Hacia la inserción curricular del aprendizaje-servicio, conferencia realizada en el 2º Seminario Internacional sobre Educación y Servicio Comunitario, Ministerio de Cultura y Educación, Buenos Aires, 8-10 de septiembre de 2001.

[16] Gallup Argentina-Foro del Sector Social. Estudio sobre trabajo voluntario y donaciones. Buenos Aires, 2000. Cf. Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. El servicio a la comunidad como aprendizaje escolar. Actas del 1° Seminario Internacional “Educación y servicio comunitario”, pp. 102-114.

[17]Para la EGB, se señala entre los objetivos el “favorecer el desarrollo individual, social y personal para un desempeño responsable, comprometido con la comunidad, consciente de sus deberes y derechos, y respetuoso de los demás” (Art. 15, b). Para el Polimodal se establecen como objetivos: “preparar para el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de los deberes de ciudadano/a en una sociedad democrática moderna, de manera de lograr una volunad comprometida con el bien común-  Para el uso responsable de la libertad y para la adopción de comportamientos sociales de contenido ético en el plano individual, familiar, laboral y comunitario.” (Art. 16,a).

[18] Cf. Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. El servicio a la comunidad como aprendizaje escolar. Actas del 1° Seminario Internacional “Educación y servicio comunitario”, p. 24 y 160-163.

[19] Ibídem, p.2

[20] Tapia, María Nieves, Potencialidad de los proyectos estudiantiles de servicio comunitario en la Educación General Básica y en la Educación Polimodal, Buenos Aires, Actas del 1º Seminario Internacional ·Educación y Servicio Comunitarios, p. 160

[21] Ver también los conceptos sobre escuela-comunidad en Estándares de calidad para experiencias escolares de aprendizaje-servicio, National Alliance for Service Learning in Education Reform. Washington DC, EEUU, mayo de 1993, en Actas del 1º Seminario...op.cit.  p. 235: "Los estudiantes aprenden que pueden moverse más allá de su pequeño círculo de pares y tener un lugar como miembros  activos y colaboradores de la comunidad, mientras descubren que el aprendizaje se da a través de toda la comunidad en espacios tradicionales y no tradicionales.(...)Las vinculaciones se fortalecen cuando los organismos públicos, los funcionarios del gobierno local y los ciudadanos descubren que la escuela busca su consejo y conocimiento especializado. A través del aprendizaje-servicio, las escuelas y sus comunidades se vuelven verdaderos socios en la educación y desarrollo de la juventud"

[22] Roche Olivar, Roberto, Fundamentos psicológicos y pedagógicos del aprendizaje-servicio: la educación para la prosocialidad, en El servicio a la comunidad como aprendizaje escolar,  Actas del 1º Seminario Internacional  “Educación y Servicio Comunitario”, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación,  2001, p.141.

[23] RPP International, An Evaluation of K-12 Service Learning in California: Ophase II Final Report. Emeryville, CA, Julio 2001, pp3 a 4. En Brynelson, Wade  El Aprendizaje Servicio ...op.cit ,p.13.

[24] Halsted, Alice, La experiencia del...op.cit., p.25

[25] Alegre, María Rosa, Informe de experiencias de aprendizaje servicio, 2º Seminario Internacional “Educación y Servicio Comunitario, Septiembre de 2001, p.4



[i] Licenciado en Matemática y Pedagogo, director del Instituto ICEP de Enseñanza y de Investigaciones de Rosario, Argentina.

 

 

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