| -=HISTORIAS CORTAS-4=- |
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| ************************************************************************************* Algo fallaba en esa historia. Las casas se comenzaban por el tejado. Los perros paseaban a sus due�os. El tiempo iba hacia atr�s. Pero...algo fallaba en aquella historia... ************************************************************************************* La bola de bolos cayo en el extremo de la tabla. Genero una acci�n de palanca que hizo que el otro lado se alzase a la par que el lado golpeado descend�a. La cuerda atada al extremo que se levanto se tenso. La tensi�n acciono el gatillo de la m�gnum. La bala surco rauda el aire e hizo estallar el globo tras atravesarlo. El liquido del interior del globo encesto en el cubo. El peso de este hizo que la balanza se inclinase hacia un lado. Y en su descenso golpeo el interruptor. El ventilador se acciono y las aspas se encargaron de que la cuerda se enrollase sin problemas en el eje. Otra cuerda se tenso ante este hecho girando la llave del gas a la que se encontraba atada. La llama se encendi� a la primera sin problemas. A partir de ah� solo tuve que esperar a que el aceite se calentase. Ahora entiendo por que dec�an que "cuando fuese padre, comer�a huevos" ************************************************************************************* Estaba pensativo. El sol me hab�a sorprendido despierto cuando se asomo a primera hora de la ma�ana. Una noche mas hab�a pasado. Observe con fascinaci�n como sub�a sin problemas por la lisa superficie del cielo. Me encantan los colores del amanecer. El sol me estaba regalando uno de sus mejores despertares. Monte en mi moto y abandone el lugar. Solo un mont�n de escombros humeantes. Ya nada me ataba a ese sitio. Ahora era libre de ir a donde quisiera. Pero hab�a algo raro...algo no iba bien...no estaba montado en la moto! Pero estaba claro que me mov�a. De pronto oscuridad. Y una luz al final del camino. Ahora pod�a entenderlo. No me dio tiempo a salir despajes de encender la cerilla... ************************************************************************************* Estaba yo escalando el Everest cuando decid� tomarme un descanso. Comprob� que los arneses estaban bien enganchados a la pared y me quede all� colgado. El viento me mec�a suavemente y las nubes jugaban con el sol. No hago esto porque quiera retar a la muerte. Es solo, que estar aqu� arriba hace que todos los esfuerzos merezcan la pena. Duele mas tener que bajar y abandonar ese lugar, que una simple herida hecha por un mal paso en una piedra. Me dispon�a a continuar cuando la tierra tembl�. Apenas tuve tiempo de agarrarme antes de que las cuerdas se desprendiesen de la pared y comenc� a caer. Lo mejor en estos casos es no perder la calma. Aunque debo admitir que no me gusta verme obligado a empezar. De todos modos, no tenia nada que temer. Mi paraca�das nunca falla; y en efecto, no fallo. Mientras surco el aire para reencontrarme con mi viejo amigo, el suelo, admiro el hermoso paisaje y siento envidia de los que aun pueden verlo desde lo alto. Pero eso no quita que siga odiando verme obligado a abrir el paraca�das. Prefiero saltar voluntariamente, porque as� al menos, yo he tenido el control del salto. Apenas he tocado el suelo, ya tengo ganas de subir otra vez. Muchos dir�n "pobre loco, �para que subir si luego te tiras?" Siento pena por todos los que no saben apreciar estos descensos. ************************************************************************************* Un cr�o se me acerco llorando pidi�ndome ayuda. Me dijo que estaban jugando con la pelota de f�tbol y que, por casualidad, hab�an golpeado a un p�jaro que pasaba por all�. El ave hab�a ca�do al suelo y hacia amagos de querer volar. Los ni�os me dijeron que si se pod�a hacer algo; y como el veterinario estaba cerca, y tampoco tenia muchas cosas que hacer, cog� el p�jaro con mis manos y me lo lleve para all�. Mientras me alejaba pude o�r a los ni�os riendo y gritando que el p�jaro se iba a poner bien. Pero a mitad de camino el ave hizo un movimiento extra�o con la cabeza. De pronto ya no se mov�a. Pero su pico se abr�a como si intentase coger aire. Sus ojos se cerraron lentamente...y as�...entre mis manos, muri�. Extra�o esto de los sentimientos. Conoc�a a aquel p�jaro desde hacia menos de cinco minutos. Nunca pens� que podr�a tenerlo en mis manos. Y apenas le dije Hola, tuve que decirle Adi�s. Pero por alguna extra�a raz�n, aunque sent� pena, me alegraba de haberlo conocido... ************************************************************************************* ...CONTINUARA... INSOMNE�2002 |
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