El término nebulosa se utiliza para designar la nube de gas y polvo que generalmente se encuentra en los brazos espirales de una galaxia.
Las
nebulosas más pequeñas son las planetarias, que reciben esta denominación por
su aspecto en forma de planeta aunque en realidad no tengan esa naturaleza. Se
trata de halos gaseosos alrededor de estrellas en fase de extinción que se
desprenden de su envoltorio. El aficionado tiene a su alcance ejemplos de
relativo brillo como M 27, conocida como la nebulosa de Dumbell, en la
constelación de Vulpecula.
La nebulosa M 42 en Orión, suele recibir los mayores
elogios por parte de los observadores. No nos encontramos esta vez ante una
nebulosa planetaria que nos muestra el fin de una estrella, sino todo lo
contrario, ya que se trata de una nebulosa galáctica que es un auténtico nido de
estrellas. Tanto M 42 como las demás nebulosas galácticas suelen estar
asociadas a estrellas cercanas muy calientes, de las que habitualmente reflejan
su intensa luz azul, como en el caso de las que rodean a las estrellas del
cúmulo de las Pléyades. Otras veces, en cambio, el propio gas de la nebulosa se
excita por las radiaciones de las estrellas próximas y emite su propia luz. Más
al sur de la nebulosa de Orión se hallan la nebulosa de la Laguna (M 8) y la
nebulosa Trífida (M 20), en una de las zonas de
mayor
densidad estelar de la Vía Láctea.
La observación de las densas nubes de estrellas de
la Vía Láctea nos hará darnos cuenta de la existencia de zonas oscuras que
contrastan con la gran mancha blanca de nuestra galaxia que atraviesa el
firmamento. Dos de las más espectaculares áreas oscuras de este tipo que
salpican la Vía Láctea han recibido el original nombre de Saco de Carbón en
honor a su aspecto y color. Se trata de sendas nebulosas de polvo que oscurecen
el cielo de manera espectacular, como si hubiera un agujero entre las
estrellas.
El Saco de Carbón del hemisferio norte se halla en la constelación del Cisne, relativamente cerca de Deneb, la estrella más brillante del sector. Puede apreciarse como un gran manchón negro a simple vista, aunque con unos prismáticos mejoraremos el contraste respecto al fondo estrellado que la rodea.
Más espectacular todavía es el Saco de Carbón austral, que se halla en plena constelación de la Cruz del Sur. Se ha estimado su extensión en unos 70 años luz, ocupando en el cielo 7 grados.