Resumen
Capítulo 16, Libro de Oz.
“Alternativas para la Adquisición de Sistemas”
Capturado por Roberto Monroy García, CI 402.
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Resumen Capítulo 1 Oz, aquí.
Hay varias alternativas para
desarrollar aplicaciones dentro de la propia empresa: asignar trabajo a
proveedores externos (outsourcing); mantener una
subsidiaria de SI, comprar software comercial, que las
desarrollen los propios usuarios y rentarlas. La asignación
de trabajos a proveedores externos, cuando una organización solicita a una
empresa independiente que maneje todos o parte de sus recursos de SI, ha
sido una opción muy común desde principios de los noventa. Entre sus
ventajas se incluyen la claridad en los costos y la reducción de las
cuotas de licencia y mantenimiento, el que las organizaciones puedan
concentrar sus esfuerzos en su negocio central, reducción del número de
fases de instalación, reducción de los costos fijos y de personal, acceso
a conocimiento altamente calificado, opción de consulta continua como
parte del soporte estándar, disminución de inversiones en herramientas de
software y capacitación, y una mejor seguridad.
La principal desventaja es la pérdida,
a largo plazo, del control sobre la creación y las operaciones de SI.
Cuando se asigna trabajo a proveedores externos, las empresas que operan
en un ambiente de cambio rápido pueden perder la flexibilidad para adaptar
sus SI a las nuevas necesidades y oportunidades de negocios.
Grandes corporaciones para las que la
información es sustancial han establecido similares compañías de SI.
Algunas han convertido estas unidades en subsidiarias de servicio de
SI que ofrecen sus servicios al público en general. Esto permite que
la empresa matriz tenga acceso a recursos de SI, sin tener que absorber
los costos generales y las fluctuaciones en la demanda de servicios de SI.
La primera opción que las compañías
deben evaluar antes de pensar en un nuevo SI es comprar software
comercial. Comprar aplicaciones listas para usarse es
significativamente más económico que crear software dentro de la empresa.
El establecimiento de pruebas de
comparación (benchmarking), la comparación codificada del
desempeño de un sistema y otro, es un paso importante en la selección de
software, y para su evaluación continua después de haberlo instalado.
Asegura que la aplicación adoptada satisfará los requisitos mínimos de la
organización, como tiempo de acceso a datos y velocidad de procesamiento.
Varios factores han estimulado a las
compañías a permitir que sus usuarios desarrollen sus propias
aplicaciones: la espera en la programación (la creciente cantidad
de solicitudes de programación que esperan respuesta del departamento de
SI), el aumento en el uso de PC, el surgimiento de lenguajes de cuarta
generación y de herramientas de interfaz gráfica de usuario, el éxito en
la creación de prototipos y la adopción de sistemas cliente/servidor. El
diseño (o desarrollo) de aplicaciones de usuario tiene varias ventajas:
corto tiempo de diseño, buena adecuación de las funciones de la aplicación
a las necesidades del negocio, apego a la cultura organizacional, uso
eficiente de los recursos de cómputo, los usuarios adquieren nuevas
habilidades y el personal de SI tendría menos carga de trabajo para
atender los desafíos que plantearían sistemas más complejos. Pero también
hay riesgos: aplicaciones deficientes, incómodas islas de información y
“bases de datos privadas”, duplicación de esfuerzos, problemas de
seguridad y documentación inadecuada. Por tanto, para que el usuario final
pueda crear aplicaciones se requiere labor de administración. Los gerentes
de SI deben determinar qué aplicaciones deben crear los usuarios y también
qué herramientas deben utilizarse.
Hay dos modalidades de renta. En
una de ellas, renta en el sitio, un cliente compra una licencia
para utilizar cierta aplicación en sus computadoras, por un periodo de
tiempo específico, por ejemplo, un año. En la renta de aplicaciones en
Web, la aplicación se instala en el sitio del vendedor y la empresa
cliente puede usarla en Web o mediante una línea alquilada. En cualquier
opción, el cobro se fija según el tipo y las posibilidades del software
alquilado, el número de usuarios y el periodo de renta del software. De
cualquier manera, no es necesario que el cliente comprometa capital a
largo plazo por un software que podría ser obsoleto en dos o tres años.
Cuando se alquila en la Web, el cliente también se evita las molestias y
el tiempo que se llevaría instalarlo y probar las aplicaciones en su
propio hardware. Por tanto, esta opción también ahorra la inversión en
nuevo hardware que podría requerirse para la instalación. Las desventajas
de esta opción son la pérdida de control sobre el sistema, la
potencialmente baja velocidad de la interacción y los riesgos de seguridad
asociados con el uso de un SI en una red pública.
Más de la mitad de los oficinistas de
Estados Unidos cuentan ahora con variados recursos de cómputo al alcance
de sus manos. Sin embargo, buena parte del tiempo que pasan ante la
computadora no es en beneficio de la compañía. A esto se le llama
factor de ociosidad y, de acuerdo con estudios recientes, puede
representar 30% del gasto en SI de una empresa. A menudo, los empleados no
saben cuál actividad es correcta y cuál no. Si la empresa carece de una
política clara, no será difícil que los empleados abusen de las
computadoras. Esto resulta especialmente cierto cuando los empleados
acceden sitios Web censurados por sus patrones, o cuando los empleados
usan correo electrónico para propósitos ajenos a la empresa. Si no se han
establecido políticas, la regla es sencilla, los empleados no deben
utilizar sus computadoras para nada que no sea trabajo.