La tortuga

Tortuga es el nombre que reciben los miembros de diversas especies de reptiles del orden Quelonios que se caracterizan por tener un caparazón duro que recubre los órganos internos del cuerpo. Las tortugas son formas de vida muy antiguas. Los fósiles más antiguos identificados como tortugas se remontan al triásico, hace unos 200 millones de años, lo que significa que las tortugas existían ya antes de la aparición de los grandes dinosaurios; al contrario que éstos, las tortugas han seguido adaptándose y prosperando.

El orden Quelonios se divide en dos subórdenes: el primero, que comprende especies capaces de retraer la cabeza al interior de la concha con un movimiento telescópico del cuello, y un segundo que comprende las especies de agua dulce que esconden la cabeza doblando el cuello hacia un lado. Las más conocidas son las tortugas terrestres, de la familia Testudínidos, y las tortugas marinas, de la familia Quelonídidos. Entre las primeras destacan la tortuga mediterránea, Testudo hermanni, que mide hasta 30 cm y es propia del sur de Europa y norte de África y la tortuga mora, Testudo graeca, de distribución y tamaño semejante. Ambas viven en áreas secas y arenosas y son de alimentación herbívora. Entre las segundas cabe destacar la tortuga verde, Chelonia mydas, que mide entre 110-140 cm y pesa casi 300 kg. Su hábitat lo constituyen aguas atlánticas y a veces mediterráneas.

Aspecto físico

Las tortugas tienen tamaños muy variables, desde la tortuga caja de Norteamérica, de unos 15 cm de longitud, hasta la gigantesca tortuga laúd, un animal marino que puede alcanzar una longitud de unos 2,4 metros. La parte superior del caparazón de las tortugas, bajo la que pueden recogerse en mayor o menor medida la cabeza y las extremidades, recibe el nombre de caparazón o espaldar. La parte inferior del caparazón, de forma plana, recibe el nombre de peto. El caparazón de dos piezas está conectado a las vértebras y las costillas; la estructura y tamaño del espaldar y el peto varía de una especie a otra. Las distintas especies exhiben también cambios adaptativos en su comportamiento y forma de vida.

El caparazón típico de una tortuga está formado por dos capas: una interior ósea, cuyas secciones reciben el nombre de placas, y una capa superior córnea, formada por los llamados escudos. Aunque es duro, y en ocasiones considerablemente grueso, el caparazón de las tortugas es una estructura muy sensible debido a la gran cantidad de terminaciones nerviosas que contiene. La capa exterior córnea de algunas tortugas -especialmente la de la tortuga carey- se ha utilizado en la fabricación de objetos ornamentales.

Los huesos del cráneo de la tortuga están conectados de manera inamovible; el animal carece de dientes, aunque en las tortugas de caparazón blando se han detectado rastros de ellos durante la fase embrionaria. Carece también de esternón. El corazón, como el de los demás reptiles, a excepción de los crocodilianos, tiene tres cámaras, pero actúa como si tuviera cuatro debido a la presencia de una partición incompleta en el ventrículo.

Las tortugas marinas tienen las extremidades convertidas en aletas y un caparazón hidrodinámico; suelen ser de gran tamaño y peso.

Comportamiento

 

Aunque hay pocas especies de tortugas que puedan considerarse estrictamente herbívoras o carnívoras, algunas especies que viven tierra adentro prefieren alimentarse de vegetación, mientras que las especies acuáticas son básicamente carnívoras. Todas las tortugas ponen huevos, que entierran en agujeros. Normalmente son longevas; algunas especies viven más de 100 años.

Tortugas de agua dulce (galápagos)

Una de las familias de las tortugas de agua dulce contiene la mitad de las especies del orden. Estas tortugas se caracterizan por poseer patas parcial o totalmente palmeadas y por tener caparazones planos, hidrodinámicos; ambos rasgos les ayudan a bucear y huir bajo el agua. Con todo, varios géneros pertenecientes a esta familia se han adaptado a la vida terrestre y poseen un caparazón arqueado, más característico de las tortugas de tierra; entre ellos se encuentra la tortuga caja americana, la cual goza de la protección adicional de un peto con bisagras que le permite un cierre completo del caparazón. En España viven el galápago europeo y el galápago leproso. Tienen el caparazón aplanado y frecuentan zonas de aguas tranquilas.

En las lagunas y ríos de México y Estados Unidos se encuentra la jicotea, con su caparazón decorado con dibujos negros sobre fondo oliváceo. Las patas y la cabeza muestran unas atractivas franjas anaranjadas y amarillas. Otras especies y variedades de este género se localizan en América Central, hasta Venezuela, además de las Antillas. Entre las demás especies comunes en América Latina están: la tortuga roja o sabanera (desde México hasta Centroamérica), el montañé (desde Panamá y Costa Rica hasta Ecuador), la sabaleta o chibiguí y la tortuga del Pacífico (desde la península de Baja California hasta el suroeste de Canadá). La tortuga Tabasco o blanca aplanada, común de este estado mexicano, es una especie única de la familia Dermatemídidos que sale muy poco a la superficie para respirar; aún así, y dado su temperamento tranquilo, los pescadores la capturan incluso con las manos. Se distribuye desde el sur de México hasta Guatemala y Honduras.

Tortugas de caparazón blando

 

Una familia de tortugas de caparazón redondo recibe el nombre común de tortugas de caparazón blando aunque, de hecho, sólo los huesos marginales del caparazón han sido sustituidos por partes blandas. En virtud de su caparazón plano de bordes delgados, estas tortugas están bien adaptadas a vivir ocultas en el fondo de los lagos y los ríos. La capa ósea del caparazón está cubierta por una piel dura y correosa en lugar de la capa córnea, lo que le da un aspecto similar al cuero. Las tortugas de caparazón blando son conocidas por su comportamiento agresivo y el mordisco de un espécimen grande es capaz de cortarle el dedo a un adulto.

Tortugas mordedoras

 

En una familia americana de tortugas mordedoras, el peto está formado por dos bandas estrechas cruzadas. Al igual que ocurre con las tortugas de caparazón blando, sus mandíbulas poderosas y afiladas compensan la vulnerabilidad de la cara ventral expuesta. Entre estas tortugas se encuentran la tortuga mordedora común o chiquihuán y la tortuga mordedora caimán, una de las tortugas de agua dulce más grandes que se conocen. Una tortuga adulta grande de este tipo puede alcanzar un peso de 90 kilogramos.

Tortugas marinas

 

Las tortugas marinas más conocidas son la tortuga verde, la tortuga carey y la tortuga boba, que pertenecen a una misma familia, y la tortuga laúd, que pertenece a una familia distinta. Esta última es la tortuga viva de mayor tamaño y alcanza un peso de hasta 540 kilogramos. Las tortugas marinas viven sobre todo en aguas cálidas y son buenas nadadoras. Sus extremidades están modificadas en forma de aletas que les permiten emigrar a lugares muy lejanos. La tortuga boba habita en las aguas costeras de los mares tropicales y realiza grandes migraciones en la época reproductora. La falso carey o caballona es la quelónida de mayor tamaño, pues llega a pesar unos 200 kg y a medir 1,2 m; se encuentra desde el Caribe hasta el sur del Atlántico americano. La olivácea o bastarda es la tortuga marina de menor tamaño, con apenas 75 cm de longitud; vive en las Guayanas y en la costa de Chiapas. La famosa caguama mexicana o tortuga lora vive en el golfo de México y anida en las playas del estado de Tamaulipas. La tortuga verde emigra desde las costas de Brasil para reproducirse en la pequeña isla de Ascensión, a unos 3.340 km de distancia en el interior del Atlántico.

Cuando las hembras de las tortugas marinas se arrastran por encima de la línea de marea para enterrar sus huevos, ellas y sus grandes puestas son presa fácil para los depredadores y, en especial, para los cazadores de tortugas que aprecian especialmente la carne de la tortuga verde. Además, debido a la reducción de las zonas de anidamiento provocada por la urbanización de las costas, y a la mortandad de las tortugas en las redes de los pescadores, la tortuga verde y la tortuga del Pacífico se encuentran al borde de la extinción, en tanto que la tortuga laúd se considera una especie amenazada.

Tortugas terrestres

 

Los reptiles conocidos como tortugas terrestres están restringidos en términos generales a una única familia que vive en tierra firme. La tortuga mora y la tortuga mediterránea son dos especies presentes en España. Ambas tienen el caparazón muy convexo y frecuentan los lugares expuestos al sol. El caparazón de las tortugas es alto y abovedado y las partes superior e inferior del de algunas está equipado con una bisagra que permite cerrarlo por completo. Las tortugas gigantes de las islas Galápagos pertenecen a este grupo.

Debido a que su caparazón y las fuertes escamas de sus extremidades les ofrecen una protección completa, las tortugas tienen una disposición por lo general tranquila. Las patas delanteras de las especies excavadoras, como las de la tortuga de tierra americana, están especialmente adaptadas para excavar profundas madrigueras subterráneas que les sirven de abrigo ante las temperaturas extremas.

Importancia

Al ir extendiéndose la ocupación humana, las poblaciones de tortugas van disminuyendo de forma rápida, no sólo porque estos reptiles de movimientos lentos son fáciles de capturar, sino porque sus hábitats cambian radicalmente. Muchos miles de tortugas gigantes de las islas Galápagos fueron masacradas por los balleneros para obtener carne fresca, y los pocos especímenes que sobrevivieron están hoy seriamente amenazados debido a que las cabras (chivos), que fueron introducidas en las islas para explotarlas como fuente de alimento, destruyeron la vegetación de sus hábitats. La canalización de ríos, la desecación de ciénagas y la construcción de autopistas en los últimos años son otros factores que han reducido los hábitats de las tortugas y han inhibido su movilidad, especialmente a la hora de anidar.

Clasificación científica: las tortugas acuáticas y las tortugas terrestres componen el orden Quelonios (Quelonia). El suborden que comprende a las especies que retraen la cabeza al interior del caparazón es el Criptodiros; el que engloba las especies de agua dulce que ocultan la cabeza doblando lateralmente el cuello es el suborden Pleurodiros. La familia de tortugas de agua dulce que compone casi la mitad de las especies del orden es la familia Emídidos, a la que pertenecen la jicotea, el montañé, la sabaleta, la tortuga roja y la del Pacífico. Las tortugas de caparazón blando componen la familia Trioníquidos. La familia americana formada por las tortugas mordedoras en las que el peto consiste tan sólo en dos bandas estrechas cruzadas, así como la falsa carey o caballona, la olivácea o bastarda y la caguama mexicana o tortuga lora pertenecen a la familia Quelídridos. La tortuga verde, la tortuga boba y la tortuga carey pertenecen a la familia Quelónidos, y la gigantesca tortuga laúd a la familia Dermoquélidos. Las tortugas terrestres componen la familia Testudínicos. La tortuga tabasco pertenece a la familia Dermatemídidos.


Tortuga

Las tortugas son reptiles marinos o terrestres del orden de los quelonios, que pueden llegar a tener hasta dos metros y medio de largo y uno de ancho, en el caso de las tortugas marinas, o de 20 a 30 centímetros de largo en el caso de las tortugas terrestres.

 

 

 

 

 

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