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En 2013 el Obispo de Annecy (Francia), Mons. Yves
Boivineau, retiró de su cargo como párroco de la Parroquia
Montjoie Arly-Sainte-Anne al sacerdote Pascal Vesin, al rehusar
éste a renunciar a la logia masónica a la que también pertenece
desde 2001.
La Iglesia ha condenado siempre la
masonería. Ya en el
siglo XVIII los Papas lo hicieron con mucha más fuerza, y en el
XIX persistieron en ello. En el Código de Derecho Canónico de
1917 se excomulgaba a los católicos que dieran su nombre a la
masonería.
En el Código de Derecho Canónico de 1983 la mención explícita de
la masonería y la consiguiente excomunión desaparecieron,
confundiendo a algunos. Sin embargo, el entonces Prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Joseph
Ratzinger, posteriormente Papa Benedicto XVI, aclaró en una
publicación que los principios de la masonería siguen siendo
incompatibles con la doctrina de la Iglesia, y que los fieles
que pertenezcan a asociaciones masónicas no pueden acceder a la
Sagrada Comunión.
Según explicó la Diócesis de Annecy en un comunicado publicado
el 26 de mayo, "en razón de su activa membresía a una logia
masónica", el P. Vesin "fue apartado de su cargo por el Obispo
Yves Boivineau, Obispo de Annecy, a pedido de Roma".
La diócesis francesa subrayó que "a pesar de la incompatibilidad
de los principios, en términos de fe y sus requerimientos
morales, el sacerdote en cuestión, párroco en la diócesis de
Annecy, es un miembro de la Gran Logia del Oriente de Francia
desde 2001".
El Obispo fue informado del caso por una carta anónima en 2010,
recuerda el comunicado, sin embargo, al interrogar al sacerdote,
este inicialmente lo negó.
Al año siguiente, el Obispo solicitó al P. Vesin "abandonar la
Francmasonería para continuar su ministerio sacerdotal", sin
embargo, "la persona, optando por la 'absoluta libertad de
conciencia', como se dice, ha señalado que su intención es vivir
en la membresía dual".
Con el consentimiento del Vaticano, Mons. Boivineau inició un
diálogo con el sacerdote para resolver el asunto, y "desde el
inicio, el Padre Vesin fue claramente informado de la sanción".
"Aún así, él decidió no renunciar a la Francmasonería", señaló
la diócesis francesa.
"En marzo pasado, intervino la decisión de la Congregación para
la Doctrina de la Fe", pero "el Padre Vesin reiteró su deseo de
permanecer dentro de la Francmasonería".
Ante su persistencia en esta decisión, "el Obispo le ha
notificado las consecuencias de su elección".
A pesar de esta última decisión, advirtió la diócesis francesa,
"nada está cerrado, pues de acuerdo a la voluntad del Obispo su
sanción, llamada 'medicina', puede ser retirada" y queda en
poder "del Padre Pascal Vesin manifestar claramente su decisión
de regresar a la Iglesia".
"La misericordia va con la verdad", concluyó el comunicado.
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El sacerdote modernista Pascal
Vesin, removido de sus funciones sacerdotales por instrucciones
directas del Vaticano con motivo de que se descubrió su
pertenencia a una secta masónica, intenta ser recibido por el
Papa y defender su postura que contraría la prohibición de la
Iglesia de afiliarse a sociedades secretas que conspiran contra
el catolicismo.
Su viaje tendrá una duración de 40 días, de Megeve a la plaza de
San Pedro. Usará mochila y tienda de campaña. El Vaticano lo
considera indeseable en la Iglesia Católica desde la revelación
de su pertenencia a la logia masónica del Gran Oriente de
Francia, lo que es incompatible con la religión católica.
El pasado domingo sesenta fieles muy apegados al sacerdote masón
de 43 años que ofició durante 17 años en Haute Savoie, llegaron
para apoyarlo.
-"Tengo muy buenos contactos en Roma"- dijo Pascal.
Pascal Vesin pretende ser rehabilitado por el
Papa Francisco.
"Tengo esta loca esperanza" dijo y, además, aseguró tener muy
buenos contactos en Roma. Afirmó que su caso no es el único,
pues conoce varios clérigos católicos involucrados en logias
masónicas.
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