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En femenino: leguleya
También conocido como picapleitos,
abogadil o abogadillo,
un leguleyo es aquella persona que se ocupa
de cuestiones legales sin tener los
conocimientos, la experiencia, la calidad
moral, o la especialización suficientes.
Un leguleyo puede ser un licenciado en
derecho, abogado, juez o magistrado; pero
aunque tenga un título académico o
profesional otorgado por el estado que le
permita ejercer dicha profesión, nunca
tendrá la calidad moral para desempeñarse en
estas actividades. De hecho, ningún juez o
abogado que trabaje para el sistema actual
tiene la honradez necesaria para ejercer de
juez o mediador.
Cualquier persona que se dedique a estas
actividades lo hace únicamente por un
interés económico personal y no por un
sentido de justicia social.
Las únicas personas que tienen el derecho
moral y legítimo a desempeñarse como juez (y
solo en casos únicos y extraordinarios) son
aquellos individuos honorables o de
reputación moral intachable que son buscados
y procurados por las partes
para mediar o intervenir en un conflicto o
litigio.
Solamente en los casos en los que no es
posible que ambas partes se
pongan de acuerdo para elegir un juez, como
ocurre en muchos casos de abuso o injusticia
causada por una de las partes hacia la otra,
tendría el estado el derecho a intervenir;
pero siempre a favor de la justicia, la
verdad, la razón y el bien común. Cuando
todo esto falla, siempre queda como último
recurso la propia y legítima defensa. |