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¿Te has sentido más cansado(a) o débil? ¿Ya no rindes igual que antes en tu trabajo o en tus actividades diarias? ¿Sientes mucho sueño durante el día? ¿Estás de mal humor todo el tiempo o has
perdido el interés por las cosas que te gustan? No es una enfermedad ni un problema de salud. Simplemente tu cuerpo te está avisando que algo no anda bien allá afuera y no es un problema menor. Justo en
este momento, la mitad de la tierra está siendo bombardeada por altos niveles de radiación solar como nunca antes experimentaron nuestros padres o abuelos, a
pesar de haber sido hombres de campo en algunos casos. Y no sólo eso, sino que la capa terrestre que hasta ahora nos ha protegido, podría ya estar siendo incapaz de bloquear o filtrar la excesiva radiación.
Hoy, en pleno 2026, es practicamente imposible detenerse en la calle dos minutos bajo los rayos del sol del mediodía sin experimentar dolor o incluso quemaduras en la piel. El agua de las
tuberías expuestas al sol se calienta a tal grado que quema dolorosamente las manos.
Esto no tiene nada que ver con las agendas políticas de los gobiernos y la élite global; como son el mal llamado "cambio climático" o "calentamiento global", por mencionar sólo
algunos nombres de estas agendas manipuladoras. El problema que aquí exponemos es real y mucho más grave de lo que podríamos imaginar.
Y para los que siguen creyendo que el calentamiento global es una causa (como dicen la prensa y los gobiernos) y no un síntoma, los invitamos a contemplar al planeta Venus durante las primeras y
últimas horas del día. Su luminosidad ha aumentado a tal grado en los últimos años, que en algunos momentos brilla más que la luna, sobretodo por su cercanía al sol. Pareciera como si nuestra estrella estuviera
envejeciendo.
Si este fenómeno continua en aumento, muy pronto seremos incapaces de llevar una vida normal, de salir a la calle, o de realizar cualquier actividad durante las horas de sol (9:00 AM a 5:30 PM
del verano en México). Y no sólo eso. Los daños a la vista o a la piel
serán irreversibles, sobretodo en las personas de piel blanca y en los niños.
La misma naturaleza está pidiendo auxilio. ¿Has visto las calles llenas de hojas de árboles en plena primavera como si fuera otoño? Los árboles pierden hojas diariamente con mucha mayor
frecuencia y las flores no sobreviven más de un día ante los inclementes rayos del sol. En ciudades grandes como Guadalajara (México) las caídas de árboles, incluso verdes, se vuelven cada vez más frecuentes. Las aves y animales pequeños como gatos y perros también están sufriendo los golpes de calor y terminan colapsando.
Todavía son muchas las personas desconsideradas que tienen a sus perros en patios y azoteas.
Pero el problema no para aquí. A medida que pase el tiempo, y cada vez con mayor intensidad y rapidez, todo lo que esté expuesto a la intemperie se decolorará, se degradará o se romperá a los
pocos días, semanas o meses. Pocos serán los materiales que resistan esta degradación causada por el sol. Y los primeros en resultar afectados serán productos de madera, lona, textiles, plásticos y derivados del
petróleo.
En el caso de los autos es donde más se percibe este fenómeno. Los motores y llantas se sobrecalientan, las mangueras del motor se resecan y se rompen más seguido presentando fugas, los faros se opacan, la tapicería se desprende o se rompe, la pintura se decolora y se cae, los plásticos del tablero se deforman y las visitas al taller mecánico y costos de mantenimiento aumentan.
Las profesiones y oficios que más sufren por este fenómeno son los albañiles, jardineros, barrenderos, pintores, instaladores, técnicos, choferes, mensajeros, repartidores, transportistas y cualquier otra actividad que se tenga que realizar al aire libre o en espacios
abiertos.
Lo más grave de todo es que los incendios forestales aumentarán también cada año, ocasionando muerte y destrucción a su paso en las especies más vulnerables, como son pequeños animales y árboles.
Nuestra vida cotidiana actual se verá completamente alterada. Y lo más grave de todo es que nadie está hablando de ello. Es cierto que los medios desinformativos oficiales hablan de sensaciones
de calor y de temperaturas, pero solo reportan los síntomas de un problema cuya causa real desconocen.
No podemos seguir ignorando este problema. Lo que hoy podemos fingir que no existe, en un par de años será un
problema real de supervivencia. Enlaces externos relacionados:
BBC News Mundo: "Les salen ampollas en las patas y la arena les quema la piel": ni los camellos se libran
de los efectos del calor extremo en África.
Meteored España: Quemaduras,
ampollas y ceguera: secuelas del calor extremo en los camellos, los animales más resistentes del desierto.
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