Universidad de Yacambú

Vicerrectorado de Estudios Virtuales

Programa de Doctorado en Gerencia

Fase IV. Período Académico CR:07-3

Participante: Inés Otilia Fernández Pérez

CI: 2.887.379  -  [email protected]

 

 

Seminario avanzado el liderazgo educativo para el cambio (Electiva 3)

 

 

La gestión municipal ambiental

en Venezuela y en el mundo.

Caso: Los desechos orgánicos putrescibles.

 

 

Esquema de contenidos

 

Introducción

Gestión ambiental del municipio en Venezuela y en el mundo

Consideraciones generales

Gestión municipal de residuos urbanos

Clasificación general de los residuos urbanos

Posibles estrategias para la gestión de desechos orgánicos

putrescibles en el ámbito urbano municipal

A manera de conclusión

Referencias

 

 

San Cristóbal, agosto de 2007

 


 

Introducción

En un mundo globalizado como el actual, la basura constituye una problemática ambiental de la cual no escapa Venezuela; su solución en el contexto nacional reviste gran complejidad. Su no solución, con permanencia en tiempo y espacio, no es exactamente falta de responsabilidad de los organismos gubernamentales, específicamente de la municipalidad. Es más bien la poca, y a veces casi nula, efectividad de programas y acciones emprendidos por los organismos competentes, debido tal vez –es posible aseverarlo— a la falta de participación permanente y efectiva de las organizaciones intermedias de la sociedad, entre las cuales se pueden contar las juntas parroquiales, los concejos comunales, las comunidades educativas, las comunidades religiosas, las juntas de condominio, las administradoras de inmuebles e, incluso, las organizaciones profesionales y sindicales, y los partidos políticos.

Los medios de comunicación difunden diariamente las protestas de todo tipo por parte de los ciudadanos que se sienten afectados por el problema “basura”. Por lo general los manifestantes responsabilizan al gobierno municipal de su localidad, los gerentes municipales culpan a las empresas recolectoras de basura y éstas alegan la falta de pago por sus servicios o la carencia de lugares dónde depositar la basura o la incapacidad volumétrica de los vertederos y rellenos sanitarios abarrotados por toneladas de desechos de todo tipo.

Para dar un ejemplo de esta situación, la autora de estas líneas se remite a una experiencia muy particular y personal, cuando en el primer quinquenio de los años 80 del siglo pasado, participaba en la difusión e implantación a nivel nacional de los “módulos de educación ambiental” (programa conjunto del Ministerio de Educación y el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales). En el estado Bolívar, ubicado en el sur de Venezuela, específicamente en el municipio Caroní, una comunidad educativa, cuyo plantel estaba ubicado en el centro de una urbanización, confrontaba el problema consistente en que, los habitantes de dicha urbanización, “depositaban” diariamente su basura doméstica dentro del local del plantel, específicamente adosada a la cerca metálica que rodeaba las instalaciones. Luego de muchas reuniones de la directiva y de asambleas de padres, alumnos, docentes, administrativos y obreros, la comunidad educativa resolvió el problema al participar a los habitantes de la urbanización (cuyos hijos no estudiaban en el plantel de la localidad sino en planteles privados) que, en adelante, la basura que ellos “lanzaran” dentro del plantel les sería “amablemente devuelta”. El problema se resolvió cuando los habitantes de la urbanización se vieron presionados a solicitar al Concejo Municipal los servicios del aseo urbano domiciliario, por cuanto los respectivos camiones solamente recogían el aseo en el local del plantel.

Es significativo, para la autora de la presente investigación, que El Diario de Guayana mantenga en su PW (consulta del 05-02-2007) el artículo ¿Qué hacemos con la basura? de Guzmán Bigott, publicado en el mismo diario el domingo 03 de julio de 2005, lo cual fundamenta la permanencia en el tiempo del problema “basura” y cuya problemática puede ser extrapolada a cualquier otro municipio venezolano. Así mismo es muy significativo el epígrafe con el cual se encabeza el artículo: “Para la mayoría de la gente la basura es un estorbo, algo del cual hay que deshacerse, sin detenerse a pensar que esos residuos `son nuestros´, de ahí que el problema de la basura es un asunto de corresponsabilidad”.

Además, en dicho artículo, la autora (Guzmán Bigott, ob. cit.), con toda propiedad asevera:

Por Ley, las alcaldías están en la obligación de garantizar un servicio de aseo urbano eficiente, pero de igual forma la Ley añade que para lograr un ambiente libre de contaminación, el Estado debe contar “con la activa participación de la sociedad” (artículo 127 de la Constitución). La pregunta a formular es ¿Cómo participar en la solución de un problema que nos compete a todos?

Es un hecho comunicacional –tal como lo refiere el artículo de El Diario de Guayana--, que en el sistema jurídico venezolano están previstas las responsabilidades y competencias relativas a la gestión ambiental que debe ser desarrollada por las municipales. De tal manera, la primera Ley Orgánica de Régimen Municipal, decretada en Venezuela en 1989 determinaba claramente, en su artículo 36, las competencias ambientales que contribuyen a satisfacer las necesidades y aspiraciones de las comunidades que forman parte del ámbito municipal. Tal disposición permitió que, en la actualidad, las Alcaldías y Concejos Municipales del país gocen de la autonomía indispensable y necesaria para gerenciar planes y programas tendientes a lograr el desarrollo integral que requiere el Municipio.

Del mismo modo y de manera específica (además de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela –CRBV-), la vigente Ley Orgánica del Poder Público Municipal (LOPPM) en el literal “d” del Artículo 56 otorga a los Municipios competencias específicas para promover una gestión ambiental eficiente y efectiva, tales como “La protección del ambiente y la cooperación en el saneamiento ambiental (…) el aseo urbano y domiciliario, incluidos los servicios de limpieza, recolección y tratamiento de residuos”. Asimismo, en el numeral 8 del Artículo 37 la LOPPM atribuye a las juntas parroquiales la expresa facultad de “Velar por el cumplimiento de la limpieza urbana y aseo domiciliario”.

Una Cámara Municipal ambientalmente responsable debe establecer los mecanismos necesarios para que el mandato legal se cumpla a cabalidad. Para ello, la misma LOPPM establece en sus Disposiciones Generales las competencias del municipio para “incorporar la participación ciudadana de manera efectiva, suficiente y oportuna, en la definición y ejecución de la gestión pública” (Artículo 2), y para “Gestionar las materias de su competencia” e “Impulsar y promovver la participación ciudadana” (Artículo 4).

Lo expuesto en los anteriores párrafos, conduce a suponer que, el problema “basura” debería estar resuelto en toda municipalidad. Sin embargo al contextualizar la problemática en un determinado municipio, se puede observar que los problemas persisten con mayor incidencia en unos aspectos que en otros, que el transporte de desechos confronta situaciones similares en cualquier contexto; que los rellenos sanitarios son problema común de muchos municipios; que la disposición de bolsas y tobos de basura en calles y avenidas sigue afeando las ciudades; que los ciudadanos botan basura y cualquier desecho desde las ventanillas de los vehículos (ya sea transporte público o privado); que la falta de conciencia para la conservación y el mejoramiento del ambiente es el común denominador del problema “basura” en toda municipalidad.


 

Gestión ambiental del municipio

en Venezuela y en el mundo

Consideraciones generales

El desarrollo que requieren los países subdesarrollados y en vías de desarrollo está íntimamente asociado a la solución de los principales problemas ambientales globales tales como: el agotamiento de la capa de ozono estratosférico, los cambios climáticos, la pérdida de la diversidad biológica, la degradación del suelo y de las fuentes acuíferas, y el aumento progresivo de la contaminación ambiental como resultado de las actividades humanas.

En tal sentido, los estamentos gubernamentales y las diferentes organizaciones no gubernamentales establecen procedimientos, mecanismos o sistemas para la gestión necesaria e indispensable que permite minimizar los efectos del impacto de la problemática ambiental. Esto significa que, dicha problemática, requiere de una eficiente gestión ambiental que garantice el mantenimiento de la salubridad ambiental, y por ende, de la calidad de vida de los ciudadanos.

Tanto en Venezuela como en la mayoría de los países del mundo, corresponde a la municipalidad (llámese asamblea o cámara municipal, ayuntamiento, concejo municipal…) velar por el mantenimiento de la calidad ambiental; es decir, el Municipio, como núcleo fundamental de organización social y geopolítica en todo país, está facultado de hecho y de derecho para propiciar, impulsar y potenciar el desarrollo de planes y programas que garanticen una efectiva gestión ambiental.

Pero… ¿De qué se habla cuando se habla de “una efectiva gestión ambiental”? ¿Cuáles son sus implicaciones?

Por lo general se utilizan variadas expresiones derivadas de la traducción libre de otros idiomas o tomadas del vocabulario propio de otras ciencias, lo cual ha contribuido a la conformación de la ciencia o ciencias ambientales. De tal manera, se manejan expresiones tales como gestión ambiental, gerencia ambiental; gestión integral, participativa y holística del ambiente; desarrollo sustentable y sostenible; calidad ambiental y calidad de vida; impacto ambiental y problemas ambientales; medio ambiente y contexto ambiental; conciencia ambiental y responsabilidad ambiental…  

Para efectos del presente estudio, se conviene en conceptualizar algunas de tales expresiones y dilucidar sutiles diferencias entre unos y otros conceptos. Por ejemplo, se debe entender que la expresión “desastres naturales” es inexacta: lo que ocurren son fenómenos naturales que causan desastres. Así mismo la expresión “medio ambiente” (de la cual se abusa y se usa con mucha soltura) por ser una traducción del inglés environment, constituye –de alguna manera en castellano— una redundancia; en consecuencia en adelante es preferible hablar de ambiente natural, ambiente cultural, entorno geográfico, o simplemente “ambiente”. Por otra parte, la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo (c. p. Tripier, PW s/f), definió al Desarrollo Sostenible como “...aquel que cubre las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para cubrir sus propias necesidades”.

En cuanto a los conceptos de “gerencia” y “gestión” ambiental es pertinente determinar la diferencia sutil que posiblemente existe entre ellos. Así por ejemplo Saavedra Vaca (dic. 2000, PW), alude al concepto “gerencia” como al rol “del funcionario encargado de la gestión ambiental, cualquiera sea su función al interior de una institución pública, como tomador de decisiones”. Según el mismo autor, la gerencia ambiental tiene como objetivo la conservación de la "calidad del ambiente" y el mejoramiento de la "calidad de vida" de la población, y en consecuencia, al Gerente Ambiental le corresponde “conseguir, dirigir y aplicar recursos humanos, financieros y materiales para atender las expectativas de control ambiental de la población, dentro de un contexto de condicionantes tecnológicas, políticas, sociales, económicas y legales” (Saavedra Vaca, ob. cit.).

Para Tripier (PW s/f), "La gerencia ambiental es una aproximación sistemática al cuidado del ambiente en todas las áreas del negocio de una empresa. Incluye actividades de planificación estratégica y táctica, así como desarrollo, logro, mantenimiento, revisión e implementación de políticas ambientales”, es decir, en toda empresa la gerencia ambiental implica la gestión de aspectos ambientales, tales como la utilización de recursos; el manejo de desechos, de efluentes y de emisiones contaminantes; el uso eficiente de energía y de recursos naturales; el control de los procesos productivos, de transformación, de transporte y distribución de productos… En este sentido, se debe entender, además, que la gerencia ambiental como toma de decisiones por parte del gerente, implica el cumplimiento de actividades o procesos administrativos tales como la planificación y la programación; la dirección, organización y ejecución; el control y supervisión; la comunicación y la información veraz y oportuna; la evaluación y la toma de decisiones.  

Por una parte, la expresión “gestión ambiental” debe ser entendida –y de hecho así se entiende en el desarrollo del presente estudio— como el conjunto de diligencias conducentes al manejo del sistema ambiental el cual incluye el concepto de desarrollo sostenible o sustentable, entendido éste, como la estrategia mediante la cual se organizan las acciones que permiten y propician el logro de una adecuada calidad de vida mediante la prevención o mitigación de los problemas ambientales resultantes de actividades antrópicas y de fenómenos ambientales de carácter natural. Es decir, según lo establecido en Wikipedia (PW, s/f), “para conseguir un equilibrio adecuado para el desarrollo económico, crecimiento de la población, uso racional de los recursos y protección y conservación del ambiente” la gestión ambiental debe responder al "cómo hay que hacer" para conseguir lo planteado por el desarrollo sustentable.

Por otra parte, sin embargo, es pertinente clarificar que el ambiente natural existe independientemente de la existencia de la humanidad; lo cual significa que el ambiente no necesita “ser gestionado”, es decir, no necesita a los seres humanos para subsistir, y más bien como lo dice Dourojeanni (Pw, s/f) “la tierra seguramente se va a salvar sacándonos del medio”. Al respecto, el mismo autor comenta la importancia de gestionar las acciones o intervenciones que el ser humano realiza en el ambiente natural teniendo como meta un escenario ambiental deseable y posible que posibilite la calidad de vida que los conglomerados humanos se merecen.

En este orden de ideas, y luego de las consideraciones anteriores, es posible hablar de la gestión ambiental que compete a cada municipalidad tanto en Venezuela como en el resto del mundo. Para ello es necesario delimitar el estudio de dicha gestión, al manejo y disposición final de desechos orgánicos putrescibles, en función de Las áreas normativas y legales que involucran la gestión ambiental, las cuales, según información disponible en la Red de desarrollo Sostenible de Colombia (RDS-Colombia, PW, s/f) son las siguientes:

1. La Política Ambiental: Relacionada con la dirección pública y/o privada de los asuntos ambientales internacionales, regionales, nacionales y locales.

2. Ordenación del Territorio: Entendida como la distribución de los usos del territorio de acuerdo con sus características.

3. Evaluación del Impacto Ambiental: Conjunto de acciones que permiten establecer los efectos de proyectos, planes o programas sobre el medio ambiente y elaborar medidas correctivas, compensatorias y protectoras de los potenciales efectos adversos.

4. Contaminación: Estudio, control, y tratamiento de los efectos provocados por la adición de sustancias y formas de energía al medio ambiente.

5. Vida Silvestre: Estudio y conservación de los seres vivos en su medio y de sus relaciones, con el objeto de conservar la biodiversidad.

6. Educación Ambiental: Cambio de las actitudes del hombre frente a su medio biofísico, y hacia una mejor comprensión y solución de los problemas ambientales.

7. Estudios de Paisaje: Interrelación de los factores bióticos, estéticos y culturales sobre el medio ambiente.

Puede observarse, por una parte, que las anteriores áreas normativas y legales involucradas en la gestión ambiental, están fundamentadas en las normas ISO 14000(1) y tienen como finalidad facilitar el cumplimiento de los principios y declaraciones formales de carácter internacional que expresan las bases sobre las cuales puede ser construida una política ambiental.

Por otra parte, y en función de la necesidad de delimitar el presente estudio a ciertos aspectos de la problemática ambiental, se toma como temática general la Política Ambiental y como temática específica las áreas correspondientes a la contaminación y a la educación ambiental, enmarcando su desarrollo en la gestión de residuos orgánicos putrescibles generados por actividades humanas en el ámbito urbano de los municipios.

Al respecto, es pertinente señalar que en el presente estudio, no se pueden perder de vista los 27 principios proclamados en la Declaración de Río sobre Ambiente y Desarrollo (1992), entre los cuales es bueno destacar los siguientes (Comité Técnico ISO/TC207, 1996):

Principio 1. Los seres humanos son el centro de las preocupaciones para un desarrollo sustentable. Ellos tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza.

Principio 4. Para lograr el desarrollo sustentable, la protección ambiental constituirá una parte integral del proceso de desarrollo y no puede ser considerada aisladamente.

Principio 10. Los temas ambientales son mejor manejados con la participación de todos los ciudadanos interesados. A nivel nacional, cada persona tendrá acceso apropiado a información concerniente al ambiente que es mantenido por autoridades públicas, incluyendo información sobre materiales peligrosos y actividades en sus comunidades, y la oportunidad para participar en el proceso de toma de decisiones.

Los estados facilitarán y animarán la conciencia y participación públicas para que la información esté ampliamente disponible. Se proveerá acceso efectivo a procedimientos judiciales y administrativos, incluyendo reparación y remedio.

Principio 21. La creatividad, ideales y ánimo de la juventud del mundo debe ser movilizada con objeto de forjar una sociedad mundial para lograr el desarrollo sustentable.

Tampoco escapa al presente estudio, la importancia del Estatuto Empresarial para el Desarrollo Sustentable promulgado por la Cámara Internacional de Comercio (ICC), entre cuyos postulados cabe resaltar los siguientes:

1. Prioridad corporativa. Reconocer la administración ambiental como una de las de más alta prioridad corporativa y como un determinante clave para el desarrollo sustentable, a fin de establecer políticas, programas y prácticas para conducir operaciones de una manera ambiental (sic).

4. Educación de los empleados. Educar, entrenar y motivar a los empleados para conducir sus actividades de manera responsable con el ambiente.

8. Instalaciones y operaciones. Desarrollar, diseñar y operar instalaciones y conducir actividades tomando en consideración el uso eficiente de energía y materiales, y un uso sustentable de recursos renovables, la minimización de impacto ambiental adverso y la generación de desperdicio, y la disposición responsable y segura de desperdicios residuales.

9. Investigación. Conducir o apoyar investigación sobre el impacto ambiental de materia prima, productos, procesos, emisiones, y desperdicios asociados con la empresa y sobre los medios de minimización de tales impactos adversos.

14. Contribución al esfuerzo común. Contribuir al desarrollo de políticas públicas y para negocios, programas gubernamentales e intergubernamentales e iniciativas educacionales que mejoren conciencia y protección ambientales.

Gestión municipal de residuos urbanos

Entendida la gestión ambiental como el conjunto de estrategias mediante las cuales se organizan acciones que permiten y propician el logro de una adecuada calidad de vida, la gestión municipal de residuos urbanos (GMRU) puede ser definida como el proceso mediante el cual los residuos generados en los conglomerados humanos son tratados o manejados, desde el lugar donde se producen hasta su disposición final en vertederos, rellenos sanitarios o plantas de reciclaje, sin causar impacto adverso al ambiente y sin desmejorar en manera alguna la tranquilidad y calidad de vida de los ciudadanos.

A partir de esta definición, se puede entender que la GMRU tiene las siguientes implicaciones, las cuales deben atender a normas previamente establecidas por el nivel gerencial correspondiente:

·       Clasificación de los desechos en su lugar de origen.

·       Disposición en recipientes (tobos o bolsas) ubicados en el lugar en donde se originan los desechos y convenientemente identificados mediante colores que atiendan a la clasificación establecida.

·       Disposición fuera del lugar de origen, en sitios destinados a tal fin (contenedores, cubetas de plástico o metal, centros de acopio…) igualmente identificados mediante colores.

·       Recolección en camiones o vehículos especializados o acondicionados para tal fin, y manejo apropiado, de forma manual o mecanizada, atendiendo al tipo de desecho.

·       Transporte según rutas y horarios predeterminados a un destino final establecido:

Para que, en tal sentido, la gerencia ambiental se cumpla de manera eficiente, se requiere, fundamentalmente, de procesos informativos y educativos que motiven y propicien la participación protagónica de manera permanente y sistematizada por parte de las organizaciones intermedias de la sociedad, con apoyo estructural y financiero de instituciones gubernamentales y privadas, garantizando, de tal manera, el liderazgo educativo para el cambio que requieren los países, en especial, los subdesarrollados o en vías de desarrollo.

Clasificación general de los residuos urbanos

Sin duda alguna, para estudiar los procesos involucrados en la GMRU su efectividad, y el cumplimiento de los requerimientos establecidos en normas internacionales, nacionales, locales o institucionales es necesario, por una parte, definir operacionalmente el concepto “basura”, y por otra, establecer una clasificación tentativa de los residuos urbanos, a fin de facilitar una definición lo más precisa posible del concepto basura orgánica putrescible.

El concepto basura es definido atendiendo a diferencias socioculturales, geográficas, económicas e incluso atendiendo a criterios personales y familiares. Sin embargo, en forma general el término “basura” se emplea para hacer referencia a todo tipo de objeto que haya sido despojado de su valor de uso y de su valor capital, por lo cual no puede ser canjeable ni transferible, ni negociable; es decir, algo que debe ser desechado, botado o expulsado. Según Castro (oct, 1999, PW) “…en el universo exuberante de las mercancías no hay lugar para tal cosa”.

Si se considera basura a todo lo que carece de valor en sí mismo o que debido al uso ha perdido su valor, entonces puede hablarse de una gran gama de cosas que pueden ser clasificadas atendiendo a diversos criterios tales como la constitución físico-química; el ámbito en el cual se generan los desechos; la capacidad de degradación, de lixiviación y de putrefacción en tiempo y espacio; la posibilidad de ser reciclables para producir bienes y servicios; la posibilidad de ser compostables para producir abono orgánico; si se consideran como materia prima para la producción de energía alternas, si deben ser considerados como materias tóxicas y peligrosas para el ambiente y para la humanidad…

Ante la imposibilidad de hacer una clasificación que atienda a tantos criterios, se presenta a continuación, un cuadro esquemático que no es más que un intento de visualizar (sin muchas especificaciones) la variabilidad de desechos que en la práctica se producen en los conglomerados humanos en el mundo entero, y que es motivo de estudio por gobiernos y organizaciones no gubernamentales de países de los cinco continentes.

Es pertinente señalar, que en la copiosa literatura revisada, en su mayoría proveniente de la Red Internet, he podido constatar (permítaseme hablar en primera persona) que el énfasis de los diferentes autores está puesto en los desechos sólidos, pero unos cuantos nos ocupamos de los desechos putrescibles, que a la final, en un alto porcentaje, convierten en basura el resto de los desechos generados en la vida doméstica de las personas.

Criterio de clasificación

Tipos y características generales de los residuos

generados en el ámbito urbano municipal

Según su constitución físico-química

Orgánicos

Restos vegetales y animales procesados o no procesados: desechos resultantes de la actividad alimenticia. Restos textiles no sintéticos. Madera, papel, cartón. Escombros vegetales resultantes de la poda de árboles, plantas ornamentales y jardinería  

Putrescibles

Compostables: Restos vegetales sin cocinar. Restos de poda

No compostables: Restos de animales y productos cárnicos. Alimentos cocinados. Aceites y mantecas requemadas.

No

putrescibles

Materiales secos: papel, cartón, restos de carpinterías, papelería en general

Inorgánicos

y sintéticos

Restos de materiales y sustancias tecnológicamente procesados: vidrios, latones, restos de electrodomésticos, cables, pilas, escombros de la construcción. Incluye textiles sintéticos y todo tipo de plástico

Sólidos

Desechos orgánicos e inorgánicos con poca o nula humedad, con poca o casi nula capacidad de degradación, de lixiviación y de putrefacción por lo cual pueden ser almacenados para su posible reciclaje.

Desechos

tóxicos

Pilas, baterías, medicinas vencidas.

Restos de pintura y demás materiales químicos resultantes de la actividad industrial

Lodo generado en plantas de tratamiento de aguas servidas

 

Criterio de clasificación

Tipos y características generales de los residuos

generados en el ámbito urbano municipal

Según el ámbito en el cual se generan

Domésticos

Desechos provenientes de residencias familiares, condominios y conjuntos residenciales

Institu-cionales

Desechos generados en instituciones educativas

Desechos generados por la actividad industrial y comercial

Desechos generados en centros de comercialización y expendio de alimentos: mercados municipales, mercados libres, abastos, restaurantes, cafeterías y afines

Desechos farmacéuticos y quirúrgicos provenientes de clínicas médicas y hospitales

Desechos generados en instituciones y oficinas gubernamentales

Barreduras de la calle y limpieza de áreas públicas

Basura abandonada en calles y áreas públicas resultante de la inadecuada disposición de residuos de todo tipo (incluye animales muertos)

Lodo extraído de tanques sépticos, sumideros, alcantarillas (no incluye el lodo generado en plantas de tratamiento de aguas servidas)

Escombros generados por la actividad urbanística y de construcción. Escombros vegetales resultantes de la poda de árboles y plantas ornamentales de calles y áreas públicas

Elaborado por Fernández de Silva para efectos del presente estudio.

Tal como lo dice Castro (oct, 1999, PW), “la basura es hija del industrialismo”, la revolución industrial, desde su inicio, y el consumismo desatado en las últimas décadas han incrementado su producción a niveles insospechados. En muchos países se dice que “estamos con la basura hasta el cuello”, que los vertederos y rellenos sanitarios han dejado de ser una solución, y en muchas localidades la política ambiental permite la quema o incineración de los desechos sólidos. A la final, la basura se ha vuelto un negocio para muchas empresas “ambientalistas” que explotan o se aprovechan del trabajo y la buena voluntad de los llamados recoge-latas, y de quienes, “trabajando” en los vertederos se autodenominan “recicladores”. Los perdedores vienen siendo las personas que se ocupan del problema de la contaminación ambiental y que con su actividad intentan ser parte de la solución.

Sin embargo, no se puede ser pesimista. Si bien es cierto que el problema de la basura tiene un carácter global, el actuar local es, en teoría, el comienzo de todo plan estratégico que se emprenda con miras a paliar los efectos de dicho problema. El meollo está en el hacer… por cuanto la situación no es coyuntural y por el contrario tiene permanencia en tiempo y espacio: la basura se produce todos los días en todos los lugares en donde se asienta una comunidad humana, grande o pequeña, de cualquier nivel socioeconómico, independientemente del grado de desarrollo de cualquier país del mundo.

En consecuencia, las acciones deben ser permanentes. Por ejemplo el actuar local implica la clasificación de los desechos en cada hogar que se debe continuar con una cadena de acciones que confieran efectividad a la acción personal de cada familia, conjunto residencial, comunidad local (llámese parroquia, comuna, provincia…). Es decir si se clasifica la basura en su lugar de origen, entonces deben haber contenedores o depósitos para cada tipo de basura y consecuentemente debe haber camiones especiales para la recolección, locales de acopio, centros de reciclaje o vertederos para desechos sólidos y reciclables según tipo de desecho, y, por supuesto, rellenos sanitarios destinados únicamente a los desechos orgánicos putrescibles o en su defecto, centros o instalaciones apropiadas para el compostaje.

Pero tal cosa no es la norma. La mayoría de las personas no clasifican los desechos en su lugar de origen (el tobo o bolsa de basura contiene de todo), porque no hay ni obligación ni incentivos, y porque es una tontería hacerlo ya que luego el camión recolector lo revuelve todo. En consecuencia la clasificación de desechos se hace en los vertederos, en los cuales pululan gran cantidad de personas: hombres, mujeres y niños que viven de ese “negocio” pues de los desechos depende su alimentación, su vestido, su vivienda y su educación.

Existe, sin embargo, en muchos países de América, Europa, Australia… organizaciones ecológicas gubernamentales y no gubernamentales) que han venido desarrollando planes y programas cuyo objetivo es diseñar y establecer mecanismos permanentes que minimicen el impacto ambiental causado por la basura.

Así por ejemplo, desde los años 80 en Nueva Zelanda se estableció la llamada “revolución verde” promovida por la venezolana Ofelia Suárez Méndez quien llevó al continente australiano su programa “la basura es un tesoro”. En la actualidad el programa “basura cero” está causando un impacto benéfico para la gestión de residuos en NZ, pues los diferentes desechos están dejando de ser basura como consecuencia de la oportuna y eficiente clasificación que facilita y potencia el reciclaje y la producción de abono orgánico.

Posibles estrategias para la gestión de desechos orgánicos putrescibles en el ámbito urbano municipal

Toda estrategia para la gestión de desechos debe fundamentarse en la filosofía de  “el pensar global y el actuar local” (Ander-Egg, 1995). De allí que la planificación y desarrollo de programas ambientales deberán “empezar por casa”, y para ello se requiere de planes agresivos de acción educativa, capaces de motivar y formar una conciencia ambiental y enseñar a todas las persona sobre qué se debe hacer, y lo más importante, cómo hacerlo. Bien lo dijo el profesor Antonio Cova:

En mi pueblo resolvieron, y consideran que tienen resuelto, el problema de la basura, porque les enseñaron como hacerlo: les enseñaron a colocar la basura orgánica en un recipiente, los plásticos en otro, el vidrio en otro, el papel y cartón en otro… Los problemas se resuelven enseñando no sólo qué hacer sino como hacerlo. (…) Y tal enseñanza debe darse en el hogar y en la escuela, desde los primeros años escolares. (Programa TV, 27-08-2007)

En este orden de ideas, es posible aseverar que, cualquier plan estratégico a ser implantado con el fin de paliar el impacto causado por la basura, se verá favorecido si previa y simultáneamente se desarrollan planes de educación ambiental con permanencia en tiempo y espacio diseñados, promovidos y desarrollados por las comunidades educativas de manera mancomunada con la municipalidad a quien le corresponderá la gestión de recursos materiales, financieros y de infraestructura, y la comunidad educativa tendrá la responsabilidad de la gestión del conocimiento en la temática ambiental de reciclaje, compostaje, y demás tópicos relacionados con el manejo y disposición final de desechos generados en el ámbito urbano municipal.

Entre las muchas posibles estrategias a poner en práctica como acción educativa y como plan de gestión ambiental del municipio, se ha seleccionado, como ejemplo y para efecto del presente trabajo, el propuesto por Brenda Platt (2004) del Instituto for Local Self-Reliance, intitulado Hacia el objetivo basura cero: diez pasos para comenzar a nivel local.

Dicho plan señala, de manera introductoria, aspectos puntuales como el de que no hay un solo modo de hacer las cosas, no todas las acciones que se puedan planificar son convenientes para todas las comunidades, cualquier plan de acción deberá ajustarse a las expectativas de los conciudadanos… y lo más importante, Platt (ob. cit.) puntualiza que “Integrar la participación de la comunidad en el proceso de toma de decisiones mejora el éxito de cualquier programa de manejo de materiales descartados”. La autora indica, además, que los diez pasos no son excluyentes unos de otros y que “Las organizaciones comunitarias o gobiernos locales pueden comenzar con cualquiera de los pasos” es decir, no son secuenciales y podrán desarrollarse con la simultaneidad que sea posible de acuerdo al criterio de cada comunidad. En consecuencia, se transcribe a continuación, el planteamiento inicial de cada uno de los diez pasos propuestos:

1. Adopte un plan de gestión de materiales descartados sin incineración. Mejor aún sería denominarlo plan de gestión de recursos, y propugnar la propuesta basura cero como una visión de futuro.

2. Descentralice la gestión de desechos implementando iniciativas comunitarias mediante recursos locales e inclusión del sector informal…

3. Identifique una gran variedad de materiales para reutilizar, reciclar y comportar (particularmente diversas categorías de papel y todos los tipos de material orgánico)…

4. Composte. El compostaje es esencial para alcanzar niveles de desvío de la disposición, superiores al 50%...

5. Haga que la participación en el programa sea conveniente y significativa. Cuantos más hogares y empresas participen, más materiales serán desviados de la disposición…

6. Establezca incentivos económicos que premien la reducción de desechos y la recuperación sobre la disposición…

7. Apruebe o promueva políticas y normas para mejorar la situación de las empresas basadas en el reciclaje o de reciclaje…

8. Cree mercados de materiales, teniendo en cuenta cerrar el circuito localmente (es decir, dentro de la economía local), fabricar productos finales de alto valor, y vincular el desarrollo económico basado en el reciclaje con una visión más amplia de desarrollo comunitario sustentable…

9. Trabaje para que los fabricantes asuman la responsabilidad de sus productos durante su ciclo de vida. Los gobiernos locales pueden ejercer presión para establecer el sistema de extensión de la responsabilidad del productor tanto a nivel estatal como nacional…

10. Eduque, eduque y eduque. La educación y la promoción pública son esenciales. Los programas de asistencia técnica y educativa brindan a los residentes y a las empresas información respecto a “cómo” y “por qué” reducir, reutilizar, reciclar y compostar desechos. Lance una campaña informativa pública que permita a los consumidores realizar elecciones inteligentes a la hora de comprar productos. Las campañas de educación pública también pueden subrayar los beneficios económicos y ambientales que conlleva prevenir, reutilizar y reciclar materiales descartados, y vincular la función que estas actividades cumplen para alcanzar una economía sustentable.

 

 


Posibles conclusiones

  • El carácter global del deterioro ambiental y las posibles soluciones a tal problemática, implica, tal como lo señala Ander-Egg (1995:51), por una parte “pensar globalmente”, es decir, tener una conciencia planetaria por cuanto “no tenemos más que una tierra y somos parte de ella”, y por otra “actuar localmente, que es la escala en la que es posible intervenir protagónicamente en instituciones que no se basan en el poder sino en la función” (ob. cit. p.52).
  • La participación protagónica de todas y cada una de las personas interesadas y de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, es un aspecto fundamental en la solución de problemas ambientales del ámbito municipal.
  • La gestión del conocimiento y el liderazgo educativo para el cambio desarrollados por la comunidad educativa, constituyen la columna vertebral de planes y programas ambientales que garantizan el desarrollo sustentable que requieren los países subdesarrollados y en vías de desarrollo.
  • A la municipalidad le corresponde establecer las políticas ambientales, y gerenciar, gestionar y administrar recursos indispensables para  el desarrollo de planes y programas orientados hacia el desarrollo sustentable, el mantenimiento ambiental, velar por la calidad de vida de los conciudadanos y propiciar, apoyar y potenciar la participación protagónica de las comunidades que se desarrollan en el ámbito municipal.

 


Referencias

Ander-Egg, Ezequiel (1995). Diccionario del trabajo social. 2ª Edición, Editorial Lumen. Buenos Aires. 351 pp.

Cámara Internacional de Comercio (ICC, s/f). “Estatuto Empresarial para el Desarrollo Sustentable”. En Gonzáles González, Carlos (©1998), ISO 9000, QS-9000MR, ISO 14000. Normas internacionales de administración de calidad, sistemas de calidad y sistemas ambientales. McGraw-Hill, 1999. México, D.F.

Castro, Juan Félix (oct. 1999). Basura, industrialismo y subjetividad. AMBIEN-TICO, Nº 75. Revista mensual del proyecto Relaciones Ambientales en Costa Rica. Escuela de Ciencias Ambientales Universidad Nacional Costa Rica. Disponible en http://www.una.ac.cr/ambi/revista/75/Castro.html,): (Consulta del 05/12/06)

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Cova, Antonio (2007). En Globovisión, Programa Aló ciudadano, 7:40 p.m. lunes 27 de agosto de 2007.

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IOFP/Electiva 3 / agosto 2007.-

 



(1) Normas genéricas descriptivas para los Sistemas de Administración Ambiental (SAA) desarrolladas a partir de la Conferencia de la Tierra (1992) por la Organización Internacional para la Normalización (ISO), y aprobadas, impresas y distribuidas en 1996.

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