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Universidad de Yacambú Vicerrectorado de Estudios
Virtuales Programa de Doctorado en Gerencia Fase III. Período Académico CR:07-1 (08ENE-23MAR07) Participante: Inés Otilia
Fernández Pérez CI: 2.887.379 - [email protected] |
Primer momento del
proceso investigativo
Contextualización
temática y situacional de la investigación
Versión 18-03-2007
Título tentativo de la investigación (nueva versión)
Modelo de gestión municipal para la participación de
la Comunidad Educativa en la solución de problemas ambientales generados por el
manejo y disposición final de basura en municipios del Estado Táchira
Esquema de contenidos (Primer momento)
1.
Contextualización
temática y situacional de la investigación
1.1.
Descripción
general del tema
1.2.
Contextualización
situacional de la investigación
1.3.
Planteamiento
del problema
1.4.
Justificación de
la investigación
1.5.
Formulación del
enunciado holopráxico o pregunta de investigación.
1.6.
Objetivos general
y específicos
Referencias
Anexos:
Capítulo 1
Contextualización
temática y situacional de la investigación
1.1.
Descripción general del tema
La exploración
efectuada en torno al evento gestión
ambiental del municipio y acción participativa de la comunidad educativa,
condujo, en un principio, a su ubicación en un contexto ambiental-situacional
enmarcado en el manejo y disposición final de los desechos comúnmente llamados
“basura”. Tal exploración se focalizó en la problemática que, de manera
permanente, afecta al ambiente como consecuencia de la gran cantidad de
desechos generados por las actividades alimentarias, de protección y de
mantenimiento en contextos domésticos, empresariales, comerciales,
institucionales… de los conglomerados humanos tanto a nivel mundial como
nacional y regional.
Se pudo observar
que, los desechos generados como consecuencia de las actividades humanas, son
de una gran multiplicidad: los desechos domésticos, los llamados desechos
sólidos –papel, cartón, vidrio, plásticos, metales-- los escombros vegetales y
animales, los escombros de la construcción, la chatarra del transporte, la
chatarra tecnológica… muchos de los cuales son quemados liberando toneladas de gas carbónico a la atmósfera
con efecto catastrófico en el calentamiento global. Dada tal multiplicidad, los
desechos pueden ser tipificados de maneras diferentes y, así mismo, los
respectivos estudios son asumidos por organizaciones gubernamentales y no
gubernamentales, obedeciendo a criterios e intereses particulares de cada
institución.
Dada la
complejidad de la problemática, fue necesario delimitar el contexto “basura” a
un solo aspecto de la misma: su manejo y disposición final, lo cual se inserta
en un holos o contexto mayor como es la conservación y mejoramiento del
ambiente, y que, dependiendo de objetivos e intereses particulares, puede ser
asumido como calidad de vida, saneamiento ambiental, salubridad pública… todo
lo cual constituye un amplio espectro de la ecología humana en general.
Por otra parte,
dicho aspecto implica todo un proceso a ser estudiado: desde el hogar, hasta
los vertederos o rellenos sanitarios; desde su clasificación, su disposición en
tobos o bolsas y su transporte hasta plantas de reciclaje o a vertederos a
cielo abierto o en los llamados rellenos sanitarios; desde su producción en el
hogar, en las empresas e instituciones, su ubicación en calles y avenidas o en
contenedores, su recolección por parte de camiones cerrados o abiertos y su
transporte a través de las ciudades hasta su disposición final.
No escapa al
presente estudio, el hecho de que durante el proceso de producción, recolección,
transporte y disposición final de la llamada basura, surge el problema de
contaminación ambiental cuya solución corresponde, en el contexto venezolano, a
las alcaldías y concejos municipales. Así mismo, es pertinente considerar que
todas y cada una de las personas de cada conglomerado humano, son generadoras
de desechos de diferente tipo, los cuales al no ser convenientemente
dispuestos, y transportados a un destino final también conveniente, son
transformados en materia contaminante con el consecuente deterioro de la
calidad ambiental a la cual toda persona tiene derecho de disfrutar.
En este orden de
ideas, es posible asegurar que, el problema basura, no es únicamente de la
municipalidad. Es un problema humano cuya solución compete a todas las personas
y, por ende, a cada comunidad mediante su participación activa y eficientemente
organizada.
En tal sentido, el
tema de estudio ha sido delimitado desde dos vertientes: (a) la gestión ambiental que, según el
ordenamiento jurídico venezolano, compete de manera específica a la
municipalidad y (b) la participación
de un tipo específico de comunidad: la comunidad educativa.
La selección y
delimitación en estas dos vertientes responde fundamentalmente al hecho de que,
legalmente, a la municipalidad le compete la gestión ambiental y a la comunidad
educativa la gestión del conocimiento en cuanto a educación ambiental se
refiere. Por supuesto que tales competencias no impiden ni limitan las acciones
ambientalistas de otras organizaciones públicas y privadas, locales,
regionales, nacionales o mundiales.
En consecuencia,
la gestión municipal y la participación de la comunidad educativa, deberán
estar vinculadas mediante un plan, programa o modelo de gestión que motorice y oriente la acción participativa,
democrática y protagónica de cada persona y de todas las personas, empresas e
instituciones que conviven y se desarrollan en el ámbito de cada municipio, en
pro de la solución de problemas generados por la basura
1.1.
Contexto situacional de la
investigación
En un mundo
globalizado como el actual, la basura constituye una problemática ambiental de
la cual no escapa Venezuela; su solución en el contexto nacional reviste gran
complejidad. Su no solución, con permanencia en tiempo y espacio, no es
exactamente falta de responsabilidad de los organismos gubernamentales. Es más
bien la poca, y a veces casi nula, efectividad de programas y acciones
emprendidos por los organismos competentes, debido tal vez –es posible
aseverarlo— a la falta de participación permanente y efectiva de las
organizaciones intermedias de la sociedad, entre las cuales se pueden contar
las juntas parroquiales, los concejos comunales, las comunidades educativas,
las comunidades religiosas, las juntas de condominios, las administradoras de
inmuebles e, incluso, las organizaciones profesionales y sindicales y los
partidos políticos.
Los medios de
comunicación difunden diariamente las protestas de todo tipo por parte de los
ciudadanos que se sienten afectados por el problema “basura”. Por lo general
los manifestantes responsabilizan al gobierno municipal de su localidad, los
gerentes municipales culpan a las empresas recolectoras de basura y éstas
alegan la falta de pago por sus servicios o la carencia de lugares dónde
depositar la basura o la incapacidad volumétrica de los vertederos o rellenos
sanitarios abarrotados por toneladas de desechos de todo tipo.
Para dar un ejemplo de esta situación, la autora de
estas líneas se remite a una experiencia muy particular y personal, cuando en
el primer quinquenio de los años 80 del siglo pasado, participaba en la
difusión e implantación a nivel nacional de los “módulos de educación
ambiental” (programa conjunto del Ministerio de Educación y el Ministerio del
Ambiente y de los Recursos Naturales). En el estado Bolívar, específicamente en
el municipio Caroní, una comunidad educativa, cuyo plantel estaba ubicado en el
centro de una urbanización, confrontaba el problema de que, los habitantes de
dicha urbanización, “depositaban” diariamente su basura doméstica dentro de las
instalaciones del plantel, específicamente adosada a la cerca metálica que
rodeaba las instalaciones. Luego de muchas reuniones de la directiva y de
asambleas de padres, alumnos, docentes, administrativos y obreros, la comunidad
educativa resolvió el problema al participar a los habitantes de la
urbanización (cuyos hijos no estudiaban en el plantel de la localidad sino en
planteles privados) que, en adelante, la basura que ellos “lanzaran” dentro del
plantel les sería “amablemente devuelta”. El problema se resolvió cuando los
habitantes de la urbanización se vieron presionados a solicitar al Concejo
Municipal los servicios del aseo urbano domiciliario, por cuanto los
respectivos camiones solamente recogían el aseo en el local del plantel.
Es significativo, para la autora de la presente
investigación, que El Diario de Guayana mantenga en su PW (consulta del
05-02-2007) el artículo ¿Qué hacemos con
la basura? de Evelyn Guzmán Bigott, publicado en el mismo diario el domingo
03 de julio de 2005, lo cual fundamenta la permanencia en el tiempo del
problema “basura” y cuya problemática puede ser extrapolada a cualquier otro
municipio venezolano. Así mismo es muy significativo el epígrafe con el cual se
encabeza el artículo: “Para la mayoría de
la gente la basura es un estorbo, algo del cual hay que deshacerse, sin
detenerse a pensar que esos residuos “son nuestros”, de ahí que el problema de
la basura es un asunto de corresponsabilidad”.
Además,
en dicho artículo, Guzmán Bigott
(ob. cit.), con toda propiedad asevera:
Por Ley, las alcaldías están en la
obligación de garantizar un servicio de aseo urbano eficiente, pero de igual
forma la Ley añade que para lograr un ambiente libre de contaminación, el
Estado debe contar “con la activa participación de la sociedad” (artículo 127
de la Constitución). La pregunta a formular es ¿Cómo participar en la solución
de un problema que nos compete a todos?
Es un hecho comunicacional –tal como lo refiere el
artículo de El Diario de Guayana--, que en el sistema jurídico venezolano
están previstas las responsabilidades y competencias relativas a la gestión
ambiental que debe ser desarrollada por las municipales. De tal manera, la
primera Ley Orgánica de Régimen Municipal, decretada en Venezuela en 1989
determinaba claramente, en su artículo 36, las competencias ambientales que
contribuyen a satisfacer las necesidades y aspiraciones de las comunidades que
forman parte del ámbito municipal. Tal disposición permitió que, en la
actualidad, las Alcaldías y Concejos Municipales del país gocen de la autonomía
indispensable y necesaria para gerenciar planes y programas tendientes a lograr
el desarrollo integral que requiere el Municipio.
Del mismo modo
y de manera específica (además de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela –CRBV-), la vigente Ley Orgánica del Poder Público Municipal
(LOPPM) en el literal “d” del Artículo 56 otorga a los Municipios
competencias específicas para promover una gestión ambiental eficiente y
efectiva, tales como “La protección del ambiente y la cooperación en el
saneamiento ambiental (…) el aseo urbano y domiciliario, incluidos los
servicios de limpieza, recolección y tratamiento de residuos”. Asimismo, en el
numeral 8 del Artículo 37 la LOPPM atribuye a las juntas parroquiales la expresa
facultad de “Velar por el cumplimiento de la limpieza urbana y aseo domiciliario”.
Una Cámara Municipal ambientalmente responsable
debe establecer los mecanismos necesarios para que el mandato legal se cumpla a
cabalidad. Para ello, la misma LOPPM establece en sus Disposiciones Generales las
competencias del municipio para “incorporar la participación ciudadana de
manera efectiva, suficiente y oportuna, en la definición y ejecución de la
gestión pública” (Artículo 2), y para “Gestionar las materias de su competencia” e
“Impulsar y promover la participación ciudadana” (Artículo 4).
Lo expuesto en los anteriores párrafos, conduce
a suponer que, el problema “basura” debería estar resuelto en toda
municipalidad. Sin embargo al contextualizar la problemática en un determinado
municipio, se puede observar que los problemas persisten con mayor incidencia
en unos aspectos que en otros, que el transporte de desechos confronta
situaciones similares en cualquier contexto; que los rellenos sanitarios son
problema común de muchos municipios; que la disposición de bolsas y tobos de
basura en calles y avenidas sigue afeando las ciudades; que los ciudadanos
botan basura y cualquier desecho desde las ventanillas de los carros (ya sea
transporte público o privado); que la falta de conciencia para la conservación
y el mejoramiento del ambiente es el común denominador del problema “basura” en
toda municipalidad.
Es aquí, en este aspecto de la problemática, en
donde la participación de la comunidad educativa reviste puntual importancia. Según lo
establece el Programa Nacional:
Según se establece en dicho programa:
El trabajo comunitario integrado a la gestión educativa se debe asumir como una nueva dimensión, un nuevo espacio, contenido y forma de materializar la participación de los actores en el proceso de dinamizar las potencialidades de la comunidad, en la planificación, ejecución, monitoreo, evaluación y el control de las políticas públicas para contribuir en el fortalecimiento de la gestión, favoreciendo la estrategia promocional de calidad de vida y salud, desde los espacios escolares. (PW cit.)
Para que estas
ideas sean posibles, es necesario entender la comunidad educativa --tal como ha
sido concebida en Venezuela desde 1970--
como la integración democrática,
organizada y participativa del personal del plantel (directivo, docente,
administrativo y obrero), los alumnos,
los padres y representantes, los vecinos, las instituciones públicas y
privadas, las ONG de la comunidad local, la asociación de vecinos, los
organismos gubernamentales y demás personas representativas vinculadas al
desarrollo educativo de la comunidad.
La comunidad
educativa así entendida, tiene una concepción mucho más amplia que el concepto
de plantel, escuela, liceo, colegio o unidad educativa. Significa, por tanto
plantel abierto a la comunidad, centro de formación ciudadana, motor de la
sociedad democrática, participativa y protagónica… en donde la municipalidad
podrá reunir los equipos humanos necesarios e indispensables para el desarrollo
de planes y programas de diferente índole.
Es decir,
entendida así, la comunidad educativa, estará en capacidad legal,
administrativa y organizacional para participar activamente en programas de
educación ambiental promovidos, fomentados y subvencionados por la
municipalidad, entre los cuales se encuentran la clasificación y correcta
disposición de la basura, y, posiblemente, el reciclaje de desechos producidos
en cada hogar, en cada conjunto residencial, en cada edificio habitacional, en
la cantina escolar, en el mercado municipal, en los expendios de comida, en la
empresa, en la industria, en el comercio formal e informal…
Por cuanto la
problemática “basura” es común en todo municipio, se ha previsto,
tentativamente, desarrollar el estudio en el Estado Táchira. Por lo tanto, los
ajustes a que haya lugar se harán
durante la selección de la muestra y la
correspondiente caracterización de las unidades de estudio: Consejos
Municipales y Comunidades Educativas del Estado Táchira.
1.2. Contexto
situacional de la investigación
El rápido
crecimiento global de las poblaciones humanas, el progresivo proceso de
industrialización, la progresiva y no planificada urbanización de zonas
rurales, las incontroladas invasiones a parques nacionales y reservas
forestales, a pesar de la previsión y control por parte no sólo de autoridades
gubernamentales sino también por parte de instituciones y ONG interesadas en el
saneamiento ambiental, traen como consecuencia el paulatino deterioro del
ambiente y sus recursos, los cuales son indispensables para el desarrollo de
los seres vivientes que habitan el planeta Tierra.
Uno de dichos
seres vivientes es el ser humano el cual, al igual que los animales y
vegetales, depende totalmente de su entorno; es decir, todo lo que necesita la
humanidad para el desarrollo y conservación de la especie, proviene o ha sido
creado por la naturaleza, y está a su disposición en
Sin embargo, uno
de los problemas que en la actualidad están confrontando las comunidades
humanas es el problema de los desechos que comúnmente son llamados “basura”. Su
origen probablemente se remonta al momento en el cual el hombre se dio cuenta
que, de las cosas que utilizaba para su sustento, “algo le sobraba” y lo botó;
el proceso de industrialización y el consumismo hicieron el resto, a tal punto
que en la actualidad, muchas ciudades grandes y pequeñas de países
industrializados o en estado de subdesarrollo, confrontan el mismo problema: la
basura.
Al respecto, Jesús
Antonio Aguilera (1979:85) afirmaba: “…la eliminación de los desperdicios
procedentes de los hogares plantea uno de los más serios problemas mundiales”
por lo cual “…el mundo corre el peligro de quedar sin lugares donde volcar la
basura a menos que encuentren medios más efectivos de eliminarla”. Las
toneladas de basura sólida y semisólida proveniente de las ciudades y
conglomerados humanos, es un problema concreto que amenaza no solamente la
salud y calidad de vida de las personas, sino que, aunado a la polución
atmosférica, la contaminación sónica y los efluentes industriales, contaminan
el espacio vital (suelo, aire, agua) de los demás seres vivientes: animales,
vegetales y microorganismos.
Cuando los
diferentes estamentos gubernamentales y no gubernamentales estudian esta
problemática, es bastante común pensar en que el deterioro ambiental por causa
de la basura, afecta solamente la calidad de vida de los seres humanos y por lo
general, dichos estudios tratan la problemática desde una concepción
antropológica en el marco de la ecología humana, en donde el problema ecológico
que afecta a plantas y animales es tratado tangencialmente, dejando casi al
margen, el deterioro de los microorganismos los cuales constituyen la base
fundamental de la pirámide de la vida en el planeta Tierra.
En este sentido,
Lovelock (© 1979), en función de la hipótesis Gaia, --según la cual “la materia
viviente de la Tierra y su aire, océanos y superficie forman un sistema
complejo al que puede considerarse como un organismo individual capaz de
mantener las condiciones que hacen posible la vida en nuestro planeta” `[es
decir, capaz de autorregularse] p. 8--, afirma además, que “Los animales
grandes, las plantas y las algas pueden tener importantes funciones
especializadas, pero el peso principal de la actividad autorreguladora de Gaia
recae sobre los microorganismos” (p. 134).
Así mismo,
Lovelock (ob. cit.) considera que, aún cuando la contaminación ambiental tiene
componentes naturales (venenos y toxinas de origen biológico y de procesos
bioquímicos, emisiones volcánicas, quemas espontáneas…) su aumento ha sido constante
desde la revolución Industrial iniciada en Gran Bretaña a finales del siglo
XVIII. Tal parece que, a pesar de que la biosfera “es una entidad autorregulada
para mantener la salud de nuestro planeta mediante el control del entorno
químico y físico” (Lovelock. ob. cit. p. 10), en la actualidad tal mecanismo
regulador se ve negativamente afectado por el calentamiento global, el
deterioro de la capa de ozono, la contaminación de los océanos y demás fuentes
acuíferas del Planeta.
Ese mecanismo
regulador de Gaia, recae en mayor grado, como ya se dijo, en los
microorganismos y en gran cantidad de organismos componentes de todo ecosistema
(insectos, moluscos, gusanos…) que, por su tamaño, se ubican en ese rubro. Sin
embargo no siempre se está consciente de su gran importancia: granjeros y
criadores tratan a dichos seres como alimañas y plagas…y en todas partes son
atacados con todo tipo de pesticidas. Pero dicha práctica, además de su efecto
contaminante, conduce al exterminio implacable de los organismos con los cuales
cuenta Gaia para librar al ser humano de una buena parte de desechos por él
producidos.
Por muchos años
(siglos, tal vez), anteriores a la era industrial, el problema “contaminación
ambiental” del ser humano se reducía a las excretas: la basura que se producía
era en su mayoría de origen doméstico; la misma era depositada o tirada al
patio de atrás, al llamado solar o “fondo” de las casas en donde Gaia, con sus
organismos descomponedores, se encargaba de transformarlas en “abono”. Tal situación
o costumbre se transformó en problema por el uso de ese solar o fondo como
lugar común de las familias para depositar sus excretas; entonces el “abono”,
el agua y el suelo se contaminaron, y… surgió el cólera que diezmó la
población.
Con la expansión de
la industrialización, los conglomerados humanos crecieron, los solares de las
casas fueron siendo eliminados y la basura doméstica se acumuló junto a los
desechos industriales y todo se convirtió en lo que hoy llamamos “basura”:
cosas que han perdido su valor de uso, que no sirven “para nada” y por lo tanto
deben ser desechadas.
Con mucha razón
Juan Félix Castro (oct. 1999, pw) asevera que:
La
basura es hija del industrialismo. Las sociedades precapitalistas y
preindustriales no podían tener un significado similar del concepto basura como
el de hoy. Mucho menos las sociedades aborígenes donde la relación ser
humano-medio ambiente era de integración. (…) Y es que la basura sólo alcanza
su status cuando la contaminación que provoca es motivo de preocupación, razón
por la cual en las sociedades preindustriales este concepto no contaba con las
atribuciones que se le otorgan hoy en día.
En este orden de
ideas, es posible inferir que, el problema del deterioro ambiental, causado por
la llamada basura, tiene un carácter eminentemente global, con la
particularidad de no ser un problema coyuntural, puesto que tiene agravantes de
permanencia en tiempo y espacio y que se incrementa con la carencia de una
formación (también permanente en tiempo y espacio) de conciencia ciudadana para
la conservación y mejoramiento del contexto ambiental en donde se desarrollan
los conglomerados humanos.
Sin embargo, el
carácter global del deterioro ambiental y las posibles soluciones a tal
problemática, implica, tal como lo señala Ander-Egg (1995:51), por una parte “pensar globalmente”, es decir, tener una
conciencia planetaria por cuanto “no tenemos más que una tierra y somos parte
de ella”, y por otra “actuar localmente,
que es la escala en la que es posible intervenir protagónicamente en
instituciones que no se basan en el poder sino en la función” (ob. cit. p.52).
Estos dos tipos de
pensamiento seguramente han impulsado las diferentes acciones ambientales que,
de formas también diferentes, efectúan países de los cinco Continentes. En el
caso de producción y manejo de desechos, en los países en donde se piensa
globalmente se actúa localmente al clasificar los desechos en su lugar de
origen para disponerlos en contenedores según la clasificación realizada y
transportarlos a centros de reciclaje. Es decir, la clasificación y el
reciclaje son vistos como la manera más expedita para resolver los problemas
generados por la producción, el manejo y la disposición final de desechos
susceptibles de ser reciclados.
Sin embargo, el
problema de la degradación del ambiente planetario ocasionado por los desechos
no susceptibles de reciclaje como algunos efluentes industriales, desechos
químicos, desechos radioactivos, derrames petroleros… no es tan fácil de
resolver mediante mecanismos de clasificación y reciclaje. De allí la
importancia del pensar global y del actuar local: si cada persona que piensa de
manera global no está en capacidad de resolver por sí misma los problemas
globales… sí puede, por el contrario, actuar “localmente” en su hogar, en la
calle, en su entorno profesional… y para ello, está potencialmente capacitada
para participar activa y eficientemente y de diferentes formas, en la solución
de problemas ambientales de su localidad.
Es un hecho
público y comunicacionalmente conocido, que de las grandes ciudades como
Londres, Tokio, Nueva York, Sao Pablo, Buenos Aires, Bogotá… salen diariamente
trenes y grandes camiones cargados de desechos, para ser reciclados en centros
especializados; de esa manera, una parte (los desechos sólidos) de lo
comúnmente llamado basura deja de ser basura, como dice Ofelia Suárez Méndez
(1985) para convertirse en un “tesoro” por su potencial económico insospechado.
Sin embargo, otra parte de la basura producida por los conglomerados humanos,
entre los cuales se cuentan los restos provenientes del procesamiento de
alimentos en los hogares y conjuntos residenciales, queda fuera del sistema de
clasificación por cuanto su rápido deterioro impide su almacenamiento y por
ende, su aprovechamiento a mediano y largo plazo es prácticamente imposible.
Es en este aspecto
del problema basura, en donde se contextualiza la presente investigación. Es
allí donde el actuar local adquiere vital importancia, y donde las comunidades
intermedias de la sociedad pueden ejercer su actividad grupal e individual en
pro del mejoramiento del ambiente y por ende de la calidad de vida de cada
persona y de todas las personas.
En un mundo
globalizado como el actual, la basura constituye una problemática ambiental de
la cual no escapa Venezuela; su solución en el contexto nacional reviste gran
complejidad. Su no solución, con permanencia en tiempo y espacio, no es
exactamente falta de responsabilidad de los organismos gubernamentales. Es más
bien la poca, y a veces casi nula, efectividad de programas y acciones
emprendidos por los organismos competentes, debido tal vez –es posible
aseverarlo— a la falta de participación permanente y efectiva de las
organizaciones intermedias de la sociedad, entre las cuales se pueden contar
las juntas parroquiales, los concejos comunales, las comunidades educativas,
las comunidades religiosas, las juntas de condominios, las administradoras de
inmuebles e, incluso, las organizaciones profesionales y sindicales y los
partidos políticos.
Los medios de
comunicación difunden diariamente las protestas de todo tipo por parte de los
ciudadanos que se sienten afectados por el problema basura. Un ejemplo de esta
problemática lo constituye Caracas, en donde, por lo general, los manifestantes
responsabilizan al gobierno municipal de su localidad, los gerentes municipales
culpan a las empresas recolectoras de basura y éstas alegan la falta de pago
por sus servicios o la carencia de lugares dónde depositar la basura o la
incapacidad volumétrica de los vertederos y rellenos sanitarios abarrotados por
toneladas de desechos de todo tipo.
Para dar un ejemplo de esta situación, la autora de
estas líneas se remite a una experiencia muy particular y personal, cuando en
el primer quinquenio de los años 80 del siglo pasado, participaba en la
difusión e implantación a nivel nacional de los “módulos de educación
ambiental” (programa conjunto del Ministerio de Educación y el Ministerio del
Ambiente y de los Recursos Naturales). En el estado Bolívar, específicamente en
el municipio Caroní, una comunidad educativa, cuyo plantel estaba ubicado en el
centro de una urbanización, confrontaba el problema de que, los habitantes de
dicha urbanización, “depositaban” diariamente su basura doméstica dentro del área
del plantel, específicamente adosada a la cerca metálica que rodeaba las
instalaciones. Luego de muchas reuniones de la directiva y de asambleas de
padres, alumnos, docentes, administrativos y obreros, la comunidad educativa
resolvió el problema al participar a los habitantes de la urbanización (cuyos
hijos no estudiaban en el plantel de la localidad sino en planteles privados)
que, en adelante, la basura que ellos “lanzaran” dentro del plantel les sería
“amablemente devuelta”. El problema se resolvió cuando los habitantes de la
urbanización se vieron presionados a solicitar al Concejo Municipal los
servicios del aseo urbano domiciliario, por cuanto los respectivos camiones
solamente recogían el aseo en el local del plantel.
Es significativo, para la autora de la presente
investigación, que El Diario de Guayana mantenga en su PW (consulta del
05-02-2007) el artículo ¿Qué hacemos con
la basura? de Evelyn Guzmán Bigott, publicado en el mismo diario el domingo
03 de julio de 2005, lo cual fundamenta la permanencia en el tiempo del
problema “basura” y cuya problemática puede ser extrapolada a cualquier otro
municipio venezolano. Así mismo es muy significativo el epígrafe con el cual se
encabeza el artículo: “Para la mayoría de
la gente la basura es un estorbo, algo del cual hay que deshacerse, sin detenerse
a pensar que esos residuos “son nuestros”, de ahí que el problema de la basura
es un asunto de corresponsabilidad”.
Además,
en dicho artículo, Guzmán Bigott
(ob. cit.), con toda propiedad asevera:
Por Ley, las alcaldías están en la
obligación de garantizar un servicio de aseo urbano eficiente, pero de igual
forma la Ley añade que para lograr un ambiente libre de contaminación, el
Estado debe contar “con la activa participación de la sociedad” (artículo 127
de la Constitución). La pregunta a formular es ¿Cómo participar en la solución
de un problema que nos compete a todos?
Es un hecho comunicacional –tal como lo refiere el
artículo de El Diario de Guayana--, que en el sistema jurídico
venezolano están previstas las responsabilidades y competencias relativas a la
gestión ambiental que debe ser desarrollada por las municipales. De tal manera,
la primera Ley Orgánica de Régimen Municipal, decretada en Venezuela en 1989
determinaba claramente, en su artículo 36, las competencias ambientales que
contribuyen a satisfacer las necesidades y aspiraciones de las comunidades que
forman parte del ámbito municipal. Tal disposición permitió que, en la
actualidad, las Alcaldías y Concejos Municipales del país gocen de la autonomía
indispensable y necesaria para gerenciar planes y programas tendientes a lograr
el desarrollo integral que requiere el Municipio.
Del mismo modo
y de manera específica (además de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela –CRBV-), la vigente Ley Orgánica del Poder Público Municipal
(LOPPM) en el literal “d” del Artículo 56 otorga a los Municipios
competencias específicas para promover una gestión ambiental eficiente y
efectiva, tales como “La protección del ambiente y la cooperación en el
saneamiento ambiental (…) el aseo urbano y domiciliario, incluidos los
servicios de limpieza, recolección y tratamiento de residuos”. Asimismo, en el
numeral 8 del Artículo 37 la LOPPM atribuye a las juntas parroquiales la expresa
facultad de “Velar por el cumplimiento de la limpieza urbana y aseo domiciliario”.
Una Cámara Municipal ambientalmente responsable
debe establecer los mecanismos necesarios para que el mandato legal se cumpla a
cabalidad. Para ello, la misma LOPPM establece en sus Disposiciones Generales las
competencias del municipio para “incorporar la participación ciudadana de
manera efectiva, suficiente y oportuna, en la definición y ejecución de la
gestión pública” (Artículo 2), y para “Gestionar las materias de su competencia” e
“Impulsar y promover la participación ciudadana” (Artículo 4).
Lo expuesto en los anteriores párrafos, conduce
a suponer que, el problema “basura” debería estar resuelto en toda
municipalidad. Sin embargo al contextualizar la problemática en un determinado
municipio, se puede observar que los problemas persisten con mayor incidencia
en unos aspectos que en otros, que el transporte de desechos confronta
situaciones similares en cualquier contexto; que los rellenos sanitarios son
problema común de muchos municipios; que la disposición de bolsas y tobos de
basura en calles y avenidas sigue afeando las ciudades; que los ciudadanos
botan basura y cualquier desecho desde las ventanillas de los carros (ya sea
transporte público o privado); que la falta de conciencia para la conservación
y el mejoramiento del ambiente es el común denominador del problema “basura” en
toda municipalidad.
Es aquí, en este aspecto de la problemática, en
donde la participación de la comunidad educativa reviste puntual importancia. Según lo establece
el Programa
Nacional:
Según se establece en dicho programa:
El trabajo comunitario integrado a la gestión educativa se debe asumir como una nueva dimensión, un nuevo espacio, contenido y forma de materializar la participación de los actores en el proceso de dinamizar las potencialidades de la comunidad, en la planificación, ejecución, monitoreo, evaluación y el control de las políticas públicas para contribuir en el fortalecimiento de la gestión, favoreciendo la estrategia promocional de calidad de vida y salud, desde los espacios escolares. (PW cit.)
Para que estas
ideas sean posibles, es necesario entender la comunidad educativa, tal como ha
sido concebida en Venezuela desde 1970 (Decreto Presidencial 223 del
07-01-1970), como la integración
democrática, organizada y participativa del personal del plantel
(directivo, docente, administrativo y obrero), los alumnos, los padres y representantes, los vecinos, las instituciones
públicas y privadas, las ONG de la comunidad local, la asociación de vecinos,
los organismos gubernamentales y demás personas representativas vinculadas al
desarrollo educativo de la comunidad y de la sociedad en general.
La comunidad
educativa así entendida, tiene una concepción mucho más amplia que el concepto
de plantel, escuela, liceo, colegio o unidad educativa. Significa, por tanto
plantel abierto a la comunidad, centro de formación ciudadana, motor de la
sociedad democrática, participativa y protagónica… en donde la municipalidad
podrá reunir los equipos humanos necesarios e indispensables para el desarrollo
de planes y programas de diferente índole.
Es decir,
entendida así, la comunidad educativa, estará en capacidad legal,
administrativa y organizacional para participar activamente en programas de
educación ambiental promovidos, fomentados y subvencionados por la
municipalidad, entre los cuales se encuentran la clasificación y correcta
disposición de la basura, y, posiblemente, el reciclaje de desechos producidos
en cada hogar, en cada conjunto residencial, en cada edificio habitacional en
cada barriada, en cada cantina escolar o cafetín universitario, en cada mercado
municipal, en cada supermercado, en cada expendio de comida, en cada, en la
empresa, en la industria, en el comercio formal e informal…
Por cuanto la
problemática “basura” es común en todo municipio, se ha previsto,
tentativamente, desarrollar el estudio en el Estado Táchira. Por lo tanto, los
ajustes a que haya lugar se harán
durante la correspondiente caracterización de las unidades de estudio: Consejos
Municipales y Comunidades Educativas del Estado Táchira, y durante la selección
de las muestras correspondientes a las fuentes de información ubicadas en cada
contexto municipal.
1.3.
Planteamiento del problema
La
problemática ambiental originada específicamente por la llamada basura,
constituye un aspecto común de la gestión de las alcaldías y municipalidades de
cada entidad federal en particular y de Venezuela en general. Además, la
preocupación por la solución de tal problema ha venido justificando la
producción de un gran volumen de planes y programas diseñados y desarrollados
por las municipalidades y demás estamentos gubernamentales, como también por
instituciones variadas, ONG, fundaciones y demás organismos públicos y privados
de carácter ambientalista. Sin embargo, los resultados no parecen satisfacer
las expectativas de tales organizaciones como tampoco parecen compensar los
esfuerzos económicos destinados a tal fin.
Tal
situación tiene características variadas que definen el problema, las cuales
pueden resumirse en los hechos que, sin orden jerárquico, se presentan a
continuación:
· En las ciudades de mayor desarrollo industrial y comercial, es común la presencia de basura en calles y aceras de urbanizaciones y barrios, lo cual se incrementa por la disposición inadecuada de desechos de todo tipo y por el “colapso” de los rellenos sanitarios compartidos, muchas veces, por dos o más municipios.
· Por lo general las acciones para la solución de estos problemas se circunscriben a programas de limpieza tales como “Patria bonita” “Estado X bonito” que son impuestos “desde arriba” a instituciones públicas y privadas de cada localidad y no como resultado de la participación libre y democrática de los ciudadanos.
·
La gran cantidad de basura proveniente de los hogares,
condominios, conjuntos residenciales, mercados municipales, fondos de comercio,
expendios de alimentos, mercados
municipales, instituciones educativas, unidades hospitalarias y sanitarias y
demás establecimientos empresariales públicos y privados… no son clasificados
de manera sistemática y permanente, por lo cual se convierten en potenciales
focos de contaminación del ambiente urbano y suburbano.
· La educación ambiental no constituye un programa sistemático y permanente a ser desarrollado por y para la comunidad educativa en las diferentes unidades educativas de la educación preescolar, básica y media diversificada y profesional. Las actividades que al respecto se incluyen en los proyectos pedagógicos de las unidades educativas tienen la finalidad de cumplir una exigencia curricular y son desarrollados en determinados lapsos del calendario escolar.
· La mayoría de las acciones ambientales, desarrolladas por las instancias gubernamentales, tienen carácter coyuntural para atacar problemáticas ambientales de origen natural, o cuando el “problema de la basura” en los centros urbanos se agudiza, o cuando es necesario “bajar” la presión ejercida por la protesta de habitantes de comunidades afectadas.
· La carencia de planes, programas y proyectos de carácter ambiental que vinculen de manera permanente y participativa la gestión ambiental de las alcaldías y concejos municipales con la gestión educativa de las comunidades educativas.
·
Lo paradójico
que resulta, la celebración del “Día Mundial del Ambiente” lo cual, por lo
general, deja como secuela calles y avenidas repletas de afiches y de gran
cantidad de desechos de todo tipo arrojados por los participantes en desfiles
escolares e institucionales en “homenaje” al ambiente y sus recursos.
·
La presencia de desechos domésticos, de la industria y
el comercio, en las aceras y calles de las ciudades por falta de recolección
oportuna por parte de las empresas u organismos responsables de ello.
·
La ineficacia de la acción ambiental desarrollada por
las municipalidades para la solución definitiva del problema “basura”.
·
La escasez, cada día mayor de lugares apropiados para
la disposición final de la basura proveniente de los conglomerados humanos,
ante la incapacidad física y consecuente “colapso” de los rellenos sanitarios
existentes.
·
La falta de clasificación de los desechos en los
mismos lugares donde son generados para ser transportados directamente a los
centros de reciclaje existentes en algunas localidades y la poca o casi nula
existencia de actividades sistemáticas de reciclaje de desechos orgánicos,
fundamentalmente de los resultantes del procesamiento de alimentos.
Ante los hechos
enumerados que evidencian la existencia de una situación que se debe resolver,
es posible plantear el problema en función del análisis expuesto por Castro (oct. 1999). Es decir, por cuanto la gestión
ambiental de las municipalidades no es la apropiada, no existe o no está siendo
efectiva para resolver el problema basura, se requiere entonces, de una gestión
ambiental del municipio que, mediante estrategias X-Y-Z (ha ser generadas en el
proceso investigativo), vincule la participación de la comunidad educativa con
la participación de los entes municipales en la solución de problemas generados
el manejo y disposición final de basura en el ámbito municipal.
Así mismo, en
atención a la metodología de la investigación holística (Hurtado de Barrera,
2000), se identifica un evento a cambiar (la gestión ambiental inapropiada o
inexistente), un evento generador o causal (la carencia de vinculación
participativa comunidad educativa-entes municipales), y una propuesta necesaria
(el modelo de gestión ambiental para
propiciar el cambio deseado), (infograma 1).
Infograma 1
Elaborado
por Fernández de Silva para efectos de la presente investigación
En consecuencia, se puede decir que, es a través
de la solución de la situación problemática planteada como se evidenciará la
eficiente gestión ambiental de una alcaldía y una cámara o asamblea municipal.
1.4.
Justificación de la investigación
Justificación de la temática
Para las comunidades humanas reviste gran importancia
la solución de los problemas ambientales generados por la mala disposición de
la basura, Para el Estado Venezolano es
un deber garantizar que “la población se desenvuelva en un ambiente libre de
contaminación”, tal como lo establece el Artículo 127 de la Constitución
Nacional. Y para la investigadora el tema basura --sus implicaciones, la
problemática que genera, las posibles soluciones mediante la participación
organizada…-- ha sido motivo de interés en las últimas décadas.
Tal como puede observarse, corresponde a los
diferentes estamentos gubernamentales propiciar el desarrollo de planes y
programas tendientes al mantenimiento de la salubridad pública.
Específicamente, son las alcaldías y concejos municipales quienes están
facultados legalmente para garantizar los servicios del aseo urbano
domiciliario de manera permanentemente eficiente. Sin embargo, la misma Ley
establece que, para lograr un ambiente libre de contaminación es necesaria e
indispensable la “activa participación de la sociedad”.
He ahí el meollo del problema: cuando Guzmán Bigott (jul.
2005:PW) dice que “el problema de la basura es un asunto de corresponsabilidad”
porque los residuos “son nuestros” está retratando la realidad existente de la
cual deriva su gran interrogante “¿Cómo participar en la solución de un
problema que nos compete a todos?”
Sin duda alguna esa es una de las preguntas claves
del tema en estudio, su importancia es cada día mayor y la respuesta a la misma
recobra actualidad cada vez que el tema de la basura ocupa mayor centimetraje
en los medios impresos y comunicacionales.
Por su
parte, la comunidad educativa es una de las organizaciones intermedias de la
sociedad cuya existencia es de derecho, aún cuando de hecho no siempre se
organice y, aparentemente muchas veces, no funcione como tal. Es, sin embargo,
la organización que potencialmente está capacitada para aglutinar la mayor
cantidad de personas en un conglomerado humano: de alguna manera, muchas
personas forman parte de ella, como padres o representantes, como alumnos, como
miembros del personal de un plantel educativo o como vecinos vinculados al
desarrollo educativo de la comunidad local.
Entonces, el estudio de la temática planteada tiende
a encontrar una posible solución al problema derivado del manejo y de la
disposición de la basura, lo cual tiene implicaciones puntuales, --como ya se
dijo-- desde su producción hasta su disposición final--. Tal solución podría
ser, la participación de la comunidad educativa mediante un modelo de gestión
vinculante entre la comunidad educativa y la municipalidad, a fin de que el
mandato legal (Art. 3 de la LOE) relativo a la formación de una conciencia
ciudadana para la conservación y mejoramiento del ambiente, se cumpla a
cabalidad.
Justificación del modelo de gestión
ambiental
La carencia de programas que vinculen de manera
permanente y participativa la gestión ambiental de las alcaldías y concejos municipales
con la gestión de las comunidades educativas, justifica, plenamente, la
elaboración de un modelo de gestión ambiental, dirigido específicamente, a
mancomunar sus acciones en pro del mejoramiento ambiental y por ende, del
mejoramiento de la calidad de vida en municipios del estado Táchira.
En tal sentido, el modelo de gestión a proponer
reviste gran importancia por cuanto llenará un vacío existente, se desarrollará
en función de un diagnóstico realizado en el presente contemporáneo; en función
de la gestión que desarrolla el municipio en materia ambiental y en otros
contextos situacionales; en función del ser y el deber ser de la comunidad
educativa en cuanto a su organización y funcionamiento; en función de
potencialidades y fortalezas de las personas vinculadas al desarrollo educativo
de la localidad; en función de potencialidades y fortalezas de juntas
parroquiales, concejos comunales y demás organizaciones públicas y privadas que
hacen vida en el ámbito municipal; y, además, en función de las teorías que
orientan la gerencia estratégica y la gerencia por objetivos sustentada por
diferentes autores.
Concebido así, el modelo de gestión ambiental
incluirá, entre las acciones a proponer, la participación democrática, libre,
organizada y protagónica de la colectividad la cual, mediante la formación de
su conciencia ciudadana para la conservación y mejoramiento del ambiente, se
avoque a la solución del problema basura, en su contexto vital: el hogar, la
empresa, la calle, el barrio, la ciudad…
Por otra parte, el modelo de gestión a proponer
reviste gran importancia por su valor heurístico, por cuanto constituirá el
soporte fundamental de nuevas investigaciones de nivel integrativo, ya que, al
ser asumido por la cámara o asamblea municipal y puesto en práctica en el
ámbito de la municipalidad, podrán ser desarrolladas investigaciones de tipo
acción participativa, de nivel confirmatorio y de nivel evaluativo, en el mismo
o en otro contexto municipal.
Justificación del contexto
Según lo establece la Ley Orgánica del Poder Público
Municipal, corresponde a la municipalidad,
“…el efectivo ejercicio de la participación protagónica del
pueblo en los asuntos propios de la vida local, conforme a los valores de la
democracia participativa, la corresponsabilidad social, la planificación, la
descentralización y la transferencia a las comunidades y grupos vecinales
organizados” (Artículo 1 de la LOPPM).
Ya lo decía Guzmán Bigott (jul. 2005) los residuos
“son nuestros” y el problema de la basura es un “asunto
de corresponsabilidad” social, es decir, es un asunto propio de la vida del
ámbito municipal. Por lo tanto, el contexto general de la investigación se
justifica plenamente por cuanto:
·
Geográficamente el problema
basura es competencia de cada municipalidad y al contextualizarlo en municipios
del Estado Táchira se está garantizando la factibilidad del estudio por cuanto
en este estado está ubicada la residencia habitual de la investigadora;
·
Situacionalmente, el problema de
la basura y sus implicaciones ambientales, están presentes en el contexto
municipal de cualquier región geográfica de Venezuela;
·
Institucionalmente, la
municipalidad y la comunidad educativa, son instituciones potencialmente
capacitadas para mancomunar esfuerzos en la resolución de problemas comunes,
como es el caso del manejo y disposición
de la basura;
·
Socialmente, el problema afecta
la calidad de vida de todo conglomerado humano; al respecto es pertinente
repetir: los residuos
“son nuestros” y el problema de la basura es un “asunto
de corresponsabilidad” social.
Justificación metodológica
La presente
investigación se ocupa de cómo debería ser la gestión ambiental del municipio,
con el fin de solucionar los problemas implicados por la generación, manejo y
disposición de la basura proveniente de los conglomerados humanos, razón por la
cual, y de acuerdo con la Metodología, de la Investigación Holística (Hurtado
de Barrera, 2000) se ubica como proyectiva, puesto que conduce a la creación,
diseño o formulación de una propuesta consistente en un modelo de gestión
ambiental del municipio.
Así mismo, en
razón a dicha metodología, el proceso investigativo transitará los estadios
previos al estadio proyectivo, es decir, los estadios descriptivo, analítico,
comparativo, explicativo y predictivo, para lo cual, se formularán los
respectivos objetivos específicos a que haya lugar. Sin embargo, es posible
que, en los antecedentes de la investigación se encuentren cubiertos algunos
aspectos de dichos estadios y no sean necesarios algunos de dichos objetivos
específicos.
En tal sentido, el
estudio tiene su justificación metodológica por cuanto, el proceso
investigativo deberá prever diferentes acciones para:
·
Identificar y describir los procesos causales o
generadores que se ubican en la vinculación
participativa de la comunidad educativa en la solución de problemas por mala
disposición de basura; determinar si existe o no tal vinculación es uno de los
interrogantes a responder en el proceso investigativo;
·
Caracterizar el
evento deseado constituido por la gestión ambiental de la municipalidad que, se
supone, debe existir, es decir, se debe diagnosticar la situación existente:
algo está pasando o se está dejando de hacer por cuanto el problema de la
basura constituye uno de los grandes “dolores de cabeza” de alcaldías y
concejos municipales no sólo del Táchira, sino de muchas otras entidades
federales, por lo tanto el estudio debe generar estrategias apropiadas que
propicien la participación organizada y protagónica de la comunidad;
·
Caracterizar tanto las acciones ambientales de las
municipalidades en las cuales se contextualiza geográficamente la investigación
como las acciones que, en el mismo sentido, desarrollan o deben desarrollar las
comunidades educativas que integren la muestra a ser escogida. Esto significa
que las unidades de estudio, es decir, el quiénes en donde se va a
estudiar la vinculación participativa municipalidad-comunidad educativa para la
gestión ambiental no corresponden a otras instituciones gubernamentales,
privadas, autónomas, ni ONG que se ocupan del saneamiento ambiental o de la
recolección transporte y ubicación final de desechos.
Los anteriores aspectos que justifican temática,
contextual y metodológicamente la investigación en proceso, conducen a la
formulación de muchos interrogantes de los cuales se derivan los objetivos
general y específicos que orientan el desarrollo total del estudio, y
posiblemente se deriven, además, muchos o todos los objetivos de la propuesta o
modelo de gerencia ambiental que la investigadora se propone diseñar para ser
presentada a municipalidades del Estado Táchira.
1.5.
Enunciado holopráxico o pregunta de
investigación.
¿Cuáles elementos deberán integrar un modelo de gestión
ambiental que vincule de manera
permanente y participativa a la comunidad educativa en la solución de problemas
generados por el manejo e inadecuada disposición de basura en municipios del
Estado Táchira?
1.6.
Objetivos de la investigación (Reformulados)
Objetivo
General
Diseñar un modelo de gestión ambiental que permita vincular de manera permanente y
participativa a la comunidad educativa en la solución de problemas
generados por el manejo y disposición final de basura en municipios del Estado
Táchira.
Objetivos específicos (reformulados)
1. Describir la situación existente en municipios tachirenses, con respecto al problema “basura” y sus implicaciones en cuanto a su manejo y disposición final.
2. Identificar la existencia de planes, programas y proyectos de educación ambiental, en proceso de desarrollo por parte de instituciones gubernamentales y no gubernamentales, científicas y educativas ubicadas en municipios del Estado Táchira.
3. Identificar expectativas de comunidades tachirenses con respecto a la problemática ambiental generada por las implicaciones ambientales generada por la basura.
4. Caracterizar los posibles modelos de gestión existentes en diferentes municipalidades del Táchira a fin de estudiar su potencialidad como modelos de gestión ambiental.
5. Caracterizar estrategias gerenciales que de manera pertinente pueden integrar un modelo de gestión ambiental del municipio para vincular de manera permanente y participativa a la comunidad educativa en actividades relacionadas con el manejo y disposición de la basura.
6. Caracterizar a las comunidades educativas que integran la muestra en estudio en función de su participación en el desarrollo de planes y programas municipales relacionados con la basura y sus implicaciones.
7. Determinar, en las comunidades educativas de la muestra en estudio, las acciones relativas al problema basura previstas en el diseño y desarrollo del eje transversal ambiente, previsto en los proyectos pedagógicos institucionales y comunitarios.
8. Analizar los elementos que deben integrar un modelo de gestión ambiental de la municipalidad dirigido a vincular de manera permanente las acciones del municipio con las acciones de la comunidad educativa en lo que a basura se refiere.
9. Analizar las teorías existentes, aplicables en municipalidades tachirenses, con respecto a la disposición inicial, recolección, transporte y disposición final de la basura generada por los conglomerados humanos.
10. Explicar la vinculación que debe existir entre la gestión ambiental del municipio y la participación de las comunidades educativas en el desarrollo de actividades ambientales relacionadas con la basura.
11. Explicar los lineamientos que, con respecto al problema “basura”, son sustentados por organizaciones ambientalistas locales, nacionales e internacionales, con relación a la gestión ambiental de las municipalidades.
12. Explicar las estrategias que, con permanencia en
tiempo y espacio, deben ser asumidas por una vinculante gestión ambiental en
materia de “basura”, entre las alcaldías y concejos municipales con comunidades
educativas en el Estado Táchira.
Referencias primer momento
Aguilera,
Jesús Antonio (1979). Ecología, Ciencia subversiva. Monte
Avila Editores. Caracas. 127 pp.
Ander-Egg,
Ezequiel (1995). Diccionario del
trabajo social. 2ª Edición, Editorial Lumen. Buenos Aires. 351 pp.
APA (1998). Manual de estilo de
publicaciones de
Briceño, Magally
(s/f) e-Libro. Seminario
Avanzado Formación de Competencias en Investigación.
[Suministrado en el aula virtual del Doctorado en Gerencia Fase II –
2006, de la Universidad Yacambú]. Barquisimeto. 3 pp
Castro, Juan Félix (oct. 1999). Basura,
industrialismo y subjetividad. AMBIEN-TICO,
Nº 75. Revista mensual del proyecto Relaciones Ambientales en Costa Rica.
Escuela de Ciencias Ambientales Universidad Nacional Costa Rica. Disponible en http://www.una.ac.cr/ambi/revista/75/Castro.html,):
(Consulta del 05/12/06)
Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela (1999)
Díaz
Martín, Diego (Biólogo, MSc. en
Gerencia Ambiental, Presidente de VITALIS) ¿Por qué elegir
autoridades municipales ambientalmente responsables? Resumen Disponible en http://www.vitalis.net/actualidad9.htm
(Consulta 10-06-2006)
Guzmán Bigott, Evelyn (domingo, 03 julio 2005). ¿Qué hacemos con la basura? en Diario de
Guayana. Disponible en PW eldiariodeguayana.com.ve. http://www.eldiariodeguayana.com.ve/quehacemosconlabasura.html. Consulta del 05-02-2007
Hurtado de Barrera, Jacqueline (© 1998). Metodología de
Hurtado de Barrera, Jacqueline
(ene. 2005). Cómo formular objetivos de
investigación. Un acercamiento desde
Hurtado de Barrera, Jacqueline
(2006). El Proyecto de Investigación. Metodología de la investigación
Holística. 4ª Edición ampliada. Quirón, Sypal, Caracas. 168
pp. (Documento básico para el desarrollo del Proyecto de la investigación en proceso).
Ley Orgánica de Educación (1980)
Ley
Orgánica de Régimen
Municipal (1989)
Ley Orgánica del Poder Público Municipal (06-04-2006). Disponible
en el Portal de
Lovelock,
John (©1979 ):
Gaia, una nueva visión de la vida sobre
OPS-OMS (jul.2005) Organización Panamericana de la
Salud-Organización Mundial de la salud. PROGRAMA NACIONAL (Venezuela):
Anexo A
Esquema general tentativo para el desarrollo del proyecto
de la investigación en proceso
Introducción
Primer momento
1.
Contextualización
temática y situacional de la investigación
1.1.
Descripción
general del tema
1.2.
Contextualización
situacional de la investigación
1.3.
Planteamiento
del problema
1.4.
Justificación de
la investigación
1.5.
Formulación del
enunciado holopráxico o pregunta de investigación.
1.6.
Objetivos general
y específicos
Segundo momento
2.
Fundamentación gnoseológica
2.1.
Criterios
epistémicos que orientan la investigación
2.2.
Conceptualización
de los eventos (deseado, causal, de contexto
2.2.1. Gestión municipal
2.2.2. Gestión ambiental
2.2.3. Participación de la comunidad educativa
2.2.4. Basura. Definición, tipos, origen, destino…)
2.2.5. Problemas ambientales generados por basura
2.3.
Teorías que fundamentan
el funcionamiento de un modelo de gestión ambiental del Municipio
2.3.1. Gestión estratégica
2.3.2. Gerencia por objetivos
2.4.
Teorías que
fundamentan la participación de la Comunidad Educativa
2.5.
Antecedentes
(investigaciones anteriores, reseña de programas alternativos)
2.6.
Contexto legal
para la aplicación del modelo de gestión
2.7.
Factibilidad y
pertinencia de la investigación
Tercer momento
3.
Criterios
metodológicos que orientan el proceso investigativo
3.1.
Nivel y tipo de
investigación
3.2.
Diseño metodológico
de la investigación (según nivel, amplitud
3.3.
temporalidad y
contexto de las fuentes de información
3.4.
Definición y
operacionalización del evento causal, el evento deseado y los eventos de
contexto o intervinientes
3.5.
Diseño
metodológico para cada objetivo específico
3.6.
Identificación
de unidades de estudio: Población y muestra
3.7.
Selección de
técnicas e instrumentos para la recolección de datos para el logro de cada
objetivo específico
3.8.
Diseño y
validación de instrumentos
3.9.
Descripción de
los procedimientos para la recolección de datos
3.10. Técnicas de análisis a ser aplicadas
Cuarto momento
4.
Presentación de
resultados
4.1.
Presentación de
datos obtenidos mediante la aplicación de instrumentos
4.2.
Análisis de
resultados según cada objetivo específico
4.3.
Descripción de
las condiciones actuales
4.4.
Condiciones
situacionales en otros contextos
4.5.
Explicación
tentativa de la situación actual
4.6.
Posibles
tendencias futuras
Quinto momento
5.
Presentación del
modelo de gestión ambiental
5.1.
Justificación
del modelo
5.2.
Objetivos y
contenidos del modelo
5.3.
Métodos y
procedimientos para su aplicación
5.4.
Actividades para
su desarrollo
5.5.
Personal
requerido y participantes
5.6.
Recursos
necesarios para la puesta en práctica
5.7.
Estudio de
costos y financiamiento
5.8.
Criterios para
la evaluación del modelo
Sexto momento
6.
Discusión de
resultados
6.1.
Factibilidad y
alcances del modelo propuesto
6.2.
Conclusiones
6.3.
Recomendaciones
Referencias
Bibliografía complementaria
Anexos
Anexo B
Cronograma de actividades
El cronograma de actividades constituye la representación gráfica de los lapsos y etapas en las cuales se divide el proceso investigativo; es un instrumento flexible (puede ser modificado durante el proceso) que guía y orienta la investigación a lo largo del tiempo al permitir la previsión correspondiente para la ejecución de las diferentes fases metodológicas de la investigación; en el mismo se puede visualizar la simultaneidad y la secuencialidad de las diferentes acciones. Para elaborar el cronograma de la investigación, la investigadora recurrió al diagrama o gráfico de Gantt, el cual puede ser adaptado a sus intereses particulares y a las necesidades de la investigación en proceso.
El gráfico o diagrama de Gantt facilita la interconexión, en el plano, entre los eventos en relación con el tiempo o lapso que dure el proceso investigativo. Según Senn (1992) el gráfico de Gantt, llamado también diagrama de barras es, fundamentalmente, una figura rectangular formada por filas y columnas en el cual se muestra la relación tiempo-tarea. Es usado como método simple de planificación que emplea barras para indicar la cantidad de tiempo utilizado en cada tarea. Las tareas se listan en la columna de la izquierda, de arriba hacia abajo en el orden en el que se realizarán. El tiempo calendario se muestra de izquierda a derecha en la fila superior. El tiempo a emplear por cada tarea se muestra mediante una barra que indica cuándo debe comenzar y cuándo se espera terminarla. La ausencia de barra significa que no hay trabajo relacionado con la actividad durante un periodo de tiempo determinado. Dada la complejidad inherente al proceso investigativo y debido a la simultaneidad de actividades, pueden efectuarse gráficos por etapa, por fases o según las necesidades particulares de la investigación. En el presente caso, se establecieron las siguientes etapas:
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Lapsos – Períodos académicos |
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Etapas del proceso |
Actividades |
Sahwct |
Fase I |
Fase II |
Fase III |
Fase IV |
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A |
M |
J |
J |
A |
S |
O |
N |
D |
E |
F |
M |
A |
M |
J |
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|
Anteproyecto Fase exploratoria Experienciación |
Exploración acerca de posibles temas de estudio |
X |
X |
X |
|
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|
Revisión de
experticia investigativa personal |
X |
X |
X |
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|
Generalidades acerca del curso de Gerencia.
Introducción al uso de herramientas Web. |
X |
X |
X |
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|
La TD. Conceptualización |
X |
X |
X |
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|
Desarrollo de Trabajos 1-2-3 Desarrollo de Propuestas 1-2-3 |
X |
X |
X |
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|
Selección y delimitación del tema específico |
X |
X |
X |
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|
Inventario de fuentes, revisión de papers en PW; elaboración de fichas de identificación bibliográfica, metodológica y temática |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
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|
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|
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|
|
Lapsos – Períodos académicos |
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|
Etapas del proceso |
Actividades |
Sahwct |
Fase I |
Fase II |
Fase III |
Fase IV |
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|
A |
M |
J |
J |
A |
S |
O |
N |
D |
E |
F |
M |
A |
M |
J |
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|
Propuesta de investigación |
Documentación temática y metodológica (fichaje en unidades informáticas y temáticas) |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
|
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|
Desarrollo de Trabajos, Memorias, Críticas |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
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|
Contextualización y planteamiento de la problemática |
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X |
X |
X |
X |
X |
X |
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|
Formulación tentativa del enunciado holopráxico o pregunta de investig. |
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X |
X |
X |
X |
X |
X |
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|
Identificación y descripción del evento y de las unidades de estudio |
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X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
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|
Identificación del contexto y las fuentes de información |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
X |
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|
Caracterización del evento de estudio (formulación del problema) |
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X |
X |
X |
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|
Ideas para la justificación |
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X |
X |
X |
X |
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|
Formulación de objetivos |
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X |
X |
X |
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|
Ideas para el desarrollo de la primera versión del sintagma o marco gnoseológico |
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X |
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X |
X |
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|
Consulta bibliográfica intensiva y focalizada en los eventos |
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X |
X |
X |
X |
X |
X |
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|
Estudio de factibilidad de la i |
|
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X |
X |
X |
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|
Desarrollo de las ideas iniciales |
|
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X |
X |
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|
1ª versión propuesta integrada |
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X |
X |
X |
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|
2ª versión de la propuesta integrada |
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X |
X |
X |
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|
Lapsos – Períodos académicos |
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Etapas del proceso |
Actividades |
Sahwct |
Fase I |
Fase II |
Fase III |
Fase IV |
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A |
M |
J |
J |
A |
S |
O |
N |
D |
E |
F |
M |
A |
M |
J |
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Proyecto de la investigación en proceso |
Desarrollo de la fundamentación gnoseológica |
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X |
X |
X |
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Desarrollo de la fundamentación metodológica y del diseño de investigación |
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X |
X |
X |
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1ª versión del proyecto |
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X |
X |
X |
X |
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2ª versión del proyecto |
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X |
X |
X |
X |
X |
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Desarrollo final de los contenidos del proyecto |
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X |
X |
X |
X |
X |
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|
Conformación escrita del proyecto definitivo de la investigación en proceso |
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X |
X |
X |
X |
X |
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Conformación de la presentación gráfica (animación para video-beam) del proyecto |
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X |
X |
X |
X |
X |
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Sustentación (defensa) del proyecto de la investigación. Correcciones y aprobación. |
Sujeto a disposiciones académicas |
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Lapsos – Períodos académicos |
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Etapas del proceso |
Actividades |
Sahwct |
Fase I |
Fase II |
Fase III |
Fase IV |
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A |
M |
J |
J |
A |
S |
O |
N |
D |
E |
F |
M |
A |
M |
J |
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Ejecución |
Diseño, validación y aplicación de instrumentos |
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X |
X |
X |
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|
Procesamiento de datos e informaciones |
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X |
X |
X |
X |
X |
X |
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|
Análisis de resultados. Conclusiones, alcances y recomendaciones |
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X |
X |
X |
X |
X |
X |
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|
Informe final de la investigación |
1ª versión del informe final |
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X |
X |
X |
X |
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|
2ª versión del informe final |
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X |
X |
X |
X |
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|
Desarrollo definitivo de los contenidos nucleares y accesorios del informe final |
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X |
X |
X |
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|
Conformación escrita del informe final de la investigación o Tesis Doctoral |
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X |
X |
X |
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|
Conformación de la presentación gráfica (animación para video-beam) de la TD |
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X |
X |
X |
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Sustentación (defensa) de la TD |
Sujeto a disposiciones académicas |
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Reproducción de la TD |
Sujeto a disposiciones académicas |
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Publicación y seguimiento |
Sujeto a criterio de la investigadora |
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Las posibles actividades correspondientes a cada etapa del proceso se irán reprogramando para su desarrollo en función de la programación y del cronograma establecido en el aula virtual de cada fase o período académico
Anexo C
Bibliografía general
(Inventario de fuentes de consulta)
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Home Ediciones IESA. Gerencia
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Industrial. 1ª Edición propiedad de FUNDAINDUSTRIA. Caracas, 334 pp.
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Estratégica. Planeación y gestión estratégica: teoría y metodología. Incluye
Guía para el diagnóstico estratégico. 3R Editores 7ª edición 2000. Santafé de Bogotá. 385 pp.
Sistema de
Administración de Alcaldías Digitales. Proyecto endógeno “
Sosa, Cecilia y Mantero, Oswaldo (nov. 1983). Derecho Ambiental Venezolano. Investigación sobre el Régimen
Jurídico de la Ordenación, Conservación y protección del Ambiente. Fundación Polar
y Universidad Católica Andrés Bello, Centro de Investigaciones Jurídicas
adscrito a la Facultad de Derecho. Caracas. 175 pp.
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Toffer, Alvin (s/f). La Empresa
Flexible (Adobe Acrobat)
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[Suministrado mediante enlace en el Aula Virtual de
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Nacional Abierta (UNA). (sep. 1992). Técnicas de Investigación y
Documentación I. Contenidos por Luisa Bellorín Morgado (ME) y Julián Rivas Franco (UNA), 1ª Edición,
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Universidad
Pedagógica Experimental Libertador (UPEL). (2003). Manual de
Trabajos de Grado de Especialización, Maestría y Tesis Doctorales. Caracas:
FEDUPEL.
Weil, Pierre (1997). Holística: Una nueva visión y
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Yanez Febles, Oscar (1970),
Fundamentos y justificación de
Zavarce Carlos (s/f) Artículos
Arbitrados. Desarrollo
de Competencias en Investigación en el Campo de las Ciencias Administrativas y
Gerenciales. http:/www.train4you.com/clasesuny/doctorado/dgearticulosarbitrados.zip
– [Suministrado mediante enlace en el Aula Virtual de
Zavarce Castillo, Carlos (eLibro s/f) Seminario
Avanzado Pensamiento Gerencial Emergente.
__________________________________
IOFP/18-03-2007
Fase3/t1m1mejorado