9 DE OCTUBRE. 40 AÑOS.
¿40 años de que, Sánchez? Es la pregunta que recorre la mayoria de las mentes que estan leyendo esto. 40 años de que desaparece fisicamente el hombre y nace la leyenda, la única y verdadera leyenda de uno de los grandes insurgentes latinoamericanos: Ernesto Guevara de la Serna.
Heredero de la fuerza y valor de Jose Gabriel Condorcanqui Tupác Amaru II, el que quiso liberar a los incas oprimidos por la corona española en el Perú del siglo XVIII, el Che Guevara encarna los ideales libertarios y de igualdad de la gran mayoria de los latinoamericanos. Y no me digan que los latinoamericanos no coincidimos: la ideología guevarista es la ideología de los oprimidos, y la gran mayoria de los latinoamericanos lo somos.
40 años de aquel acto de ignominia pura.
40 años de la mas cobarde de las ejecuciones.
40 años ya de una idolatria del campesinado boliviano, ese que cuando lo vio circulando por sus veredas lo denuncio y una vez muerto y sabedores de que ellos no supieron defenderlo, lo llevaron a unos altares tan falsos como los del catolicismo.
40 años de mentiras por parte de sus detractores.
40 años tambien de algunas exageraciones por parte de los que lo admiramos, porque, siendo justos, como el quiere que seamos, el no era mas que un hombre, con defectos y virtudes, pero nunca con superpoderes.
40 años de sabernos sin su existencia fisica, pero nos basta su presencia moral.
40 años de una lucha sin final: que si Fidel lo mando matar, que le estorbaba a la URSS, que los EUA le pisaban los talones, que sus acciones en las montañas bolivianas fueron un suicidio, que si esto o lo otro, seamos objetivos.
40 años, y los que le faltan a la humanidad, para explicar todo esto y mantener vivos por siempre los ideales del guerrillero heroico: Ernesto Che Guevara.
Reunión típica en la Habana de principios de los 60's: Fidel hablaba y Ernesto escuchaba. No lo tildaba de loco: quizas, era el único que entendia e incluso superaba en capacidad intelectual al eterno lider antillano.
40 años de aquel acto de ignominia.
Asi es, hablo de ignominia porque no se le puede llamar de otra manera: la ejecución del Che Guevara es uno de los mas ignominiosos hechos historicos ocurridos no en Bolivia, no en Sudamerica, no en América Latina: en el mundo.
40 años de la mas cobarde de las ejecuciones.
Anda cobarde, tirá, que vas a matar a un hombre!! Le gritaba el Comandante al soldado ebrio que tuvo que ponerse en dicha condición para animarse a completar la traición: una traicion pactada por sus mismos coterraneos: por que el era boliviano como el que mas, era argentino como el que mas, era cubano como el que mas, era lainoamericano como el que mas, porque solo el dio la vida, en nuestra era, por tratar de liberanos del yugo opresor que aun tenemos todos en casa.
40 años de una idolatria que raya en el absurdo.
Asi no, no nos ceguemos: los campesinos bolivianos, por miedo, mandaron al matadero al comandante, asi que no nos vengan ahora con altares del tipo catolico hasta con reliquias, porque el era lo que menos quisiera: el queria que fueramos moralmente como el, no que levantaramos fotos por una simple nostalgia, hay que actuar.
40 años de mentiras de sus detractores.
"El carnicero de La Cabaña", lo llaman algunos en Miami. Y todo porque, al estar en guerra, se tenian que tomar decisiones dificiles, esas decisiones que solo un hombre con los huevos del tamaño del mundo se atreve a tomar: problemas graves necesitan soluciones de igual magnitud. No se empeñen en querer manchar su figura, somos mas los que conocemos y nos interesa su ejemplo a los que solo quieren hacerlo ver como el malo, siendo el uno de los pocos buenos en la Historia de Amèrica Latina.
40 años de exageraciones.
Asi es, por mas heroe el era un simple mortal con mas defectos que virtudes, padre de familia, amigo y compañero, pero hasta ahi. No es Dios, porque si creyeramos eso, estariamos faltando a uno de los principios basicos de la doctrina guevarista: el laicismo.
40 años sin el.
Y los que le faltan a la humanidad sin el, aqui el asunto es que su ideal no caiga ni se venda: el Che Guevara, mas que la foto de Korda, es un ideal de justicia que pocos pueden dejar salir de su boca porque no todos tenemos la moral para abrir tanto la boca.
Eduardo Galeano, el escritor que quiso tener en su pluma la fuerza de Obdulio, la belleza de Pele y la penetración de Maradona (cualidades que por supuesto no le faltan, sino que tendria para prestarles a estos 3) escribio magistralmente hace 4 años: "¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? Cuanto más lo insultan, lo manipulan, lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos. ¿No será porque el Che decía lo que pensaba? ¿Y hacía lo que decía? ¿No será por eso que sigue siendo extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?" El señor Galeano no lo pudo ilustrar de mejor manera: en este mundo, nuestro mundo, el que nos estamos acabando poco a poquito tanto material como moralmente, se empeña en que el decir y el hacer son actos contrarios, hay pocos, poquísimos humanos como el Che, que hablan lo que piensan y hacen lo que dicen. Si cada uno de nosotros tratara de hacer un poquito este ejercicio, el mundo seria muy distinto. Don Eduardo lo hace, y lo hace muy bien: a su manera y con su disciplina, el trata de cambiar el mundo.
No es regaño señores, ni mucho menos: un guevarista jamas tratara de persuadir a alguien a cambiar su forma de ser, mas bien, te tratara de mostrar las cosas tal como el las ve y ya es tu criterio si entiendes o no. Al contrario, ahora que la imagen del Che es una moda, entre menos demuestres iconográficamente que eres afin a su filosofía, mas lo demuestras.
Este articulo esta dedicado a Florentina Rodriguez, que en vida quizá el Comandante le fue indiferente, pero que si viera como hoy su moral es tan parecida a la de ella, tendria una opinion distinta. Feliz Cumpleaños Abue, donde quiera que te encuentres espero estes orgullosa de tu descendencia que no te olvida.
Comandante Sánchez.