El arroz integral
El arroz integral es un alimento tradicional del ser humano, que ha acompañado a grandes civilizaciones durante miles de años como base fundamental de su dieta diaria. Es, por tanto, un producto natural al cual estamos biológicamente adaptados en forma perfecta.
Debido al beneficio económico y comercial que ofrece la venta de los subproductos, la pulidura y la cáscara que resultan de pulir el arroz hasta dejarlo blanco, en el último siglo la industria ha optado por este proceso.
Hoy en día se cree, debido a la propaganda deshonesta, que el arroz blanco es lo normal y que el integral es algo exótico, o una nueva moda.
El arroz, a través de los siglos, ha sido siempre consumido en forma integral, con todos sus nutrientes. Éste aporta al organismo carbohidratos, proteínas, minerales, vitaminas y fibra. Todos estos nutrientes se eliminan del arroz con el pulimentado. El polvo resultante es un concentrado altamente nutritivo que se usa para alimentar pollos, puercos y otros animales de cría en confinamiento.
Pulir el arroz fue un invento alemán de principios de siglo. Esto fue posible mediante una máquina que despoja al arroz de las capas exteriores, precisamente aquellas donde se encuentran los nutrientes de mayor importancia. De esta forma se logró, en un abrir y cerrar de ojos, solucionar el problema de la duración del producto para su posterior comercialización.
Una vez que el arroz es pulido, se puede almacenar durante más tiempo, por que todos los microorganismos que lo atacan, hongos, bacterias, insectos, roedores, pájaros, etc., que habitualmente atacan al arroz integral, pierden interés en el arroz blanco debido a que su agudo instinto natural les indica que en el arroz blanco no van a encontrar nutrición. El hombre, sin embargo, favoreciendo el desarrollo industrial y comercial, muchas veces atenta contra las necesidades de su propio organismo.
La historia evolutiva del ser humano no contempla productos refinados industrialmente.
El arroz integral mantiene toda su fibra dietética y está comprobado que la misma es esencial para el funcionamiento gastrointestinal normal y para la prevención de afecciones tales como el estreñimiento o constipación, la diverticulosis del colon, la diabetes, la arteriosclerosis, los elevados niveles de colesterol sanguíneo, los elevados niveles de triglicéridos, el cáncer de colon, etc.
La fibra también limita la absorción de las calorías ingeridas y produce una mayor estimulación de las señales de saciedad, con lo que reducimos la ingestión de alimentos y nos protegemos de comer en exceso, lo que puede ser útil en tratamientos de sobrepeso y obesidad.
Diversos estudios demuestran que la fibra interfiere en la digestión de los triglicéridos y reduce la absorción de las sales biliares utilizadas en el duodeno, las mismas que son responsables de los niveles altos de colesterol.
El arroz integral es comparativamente rico en calcio, hierro, magnesio y fósforo:
El calcio es indispensable para la fortaleza de dientes y huesos, transmisión de impulsos del sistema nervioso, contracción muscular, coagulación sanguínea, función cardíaca y muchos otros procesos.
El hierro es esencial para la síntesis de la hemoglobina y su carencia produce anemia.
El magnesio es vital para numerosas funciones enzimáticas, actuando en la transmisión neuroquímica y la excitabilidad muscular, a la vez que es importantísimo para posibilitar la absorción y transporte de otros nutrientes.
El fósforo es imprescindible para la formación y reparación de los huesos, la asimilación de las proteínas, del calcio y de la glucosa. La deficiencia de fósforo puede producir anemia y trastornos del crecimiento.
Además, en el arroz integral se destaca una sustancial riqueza comparativa en vitaminas del complejo B, siendo estas entre 3 y 5 veces más cantidad que las presentes en el arroz blanco que se come corrientemente.
100 gramos de arroz integral contienen:
Fibra 0.9 gramos
Energía (360 cal) 1,504 kJ
Carbohidratos 77.4 gramos
Proteínas 7.5 gramos
Grasas totales 1.9 gramos
Colesterol 0 gramos
Calcio 32 miligramos
Hierro 1.6 miligramos
Tiamina (vitamina B1) 0.34 miligramos
Riboflavina (vitamina B2) 0.05 miligramos
Niacina (vitamina B3) 4.7 miligramos
Es decir, el arroz integral contiene:
15% más proteína que el arroz blanco
5 veces más calcio
8 veces más hierro
el doble de fósforo
el doble de magnesio
12 veces más fibra
5 veces más vitamina B1
2.5 veces más vitamina B2
3 veces más vitamina E
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