Nick
tiene unos cuarenta años y lleva siempre gafas de sol. Bruce Springsteen fue el
único que tuvo cojones. Se hartó del público americano y dijo, vale, hostias,
¿habéis venido a escuchar o a cantar? Nos cuenta Nick que cuando el boss
publicó el álbum El fantasma de Tom Joad, anunció a la prensa que quería
una gira intimista, en la que la gente fuera a estar calladita y a escuchar.
Que estaba hasta los mismísimos de hacer conciertos para que la gente no
escuchara. El bueno de Bruce Springsteen. Nick nos lo relata emocionado a la vez que nos hace ver que España es ahora América. Que es
alucinante cómo la gente se sabe las canciones y pasa de escuchar al grupo por
el que ha pagado un pastón. Ricardo y yo sonreímos. Ninguno de los tres hemos
pagado para ver a Serious Plankton.
Estamos al lado de la valla que protege la mesa de sonido porque Nick dice que
es donde mejor se oye un concierto. Nick es la persona con más conciertos a sus
espaldas que conozco. Por eso, ofrece tantas particularidades a la hora de ir a
escuchar música. Nos ponemos uno a cada lado y Nick nos pide que le contemos
qué hace la banda y qué hace el público. Nick es ciego, es de Nueva York y vive
en Madrid. Habla español de puta madre. Lo aprendió en menos de tres meses.
Nick trabaja en la radio. Tiene un programa de música y Ricardo llamó un día
para felicitarle por el programa. Fue el primero en hacerlo. Nick le ofreció
dos entradas para un concierto y se las quiso dar personalmente. Le propuso dos
entradas gratis siempre que quisiera si accedía a cargar con él y a guiarlo
entre la multitud. Ahí entro yo en la historia. Soy el mejor amigo de Ricardo.
Nick mueve resignado la cabeza cuando le contamos que la gente llama a amigos
con el móvil y enfocan el teléfono hacía el grupo para que sus amigos escuchen
un fragmento del concierto. Conoce los modelos de guitarra que usa el grupo
cuando se los describimos y asiente con una sonrisa cuando le decimos que el
cantante se acaba de subir encima de los teclados. El primer día que fuimos a
buscarlo a su casa para llevarlo a un concierto, Nick tenía la televisión
encendida. Llevaba tres días sin salir de casa y nos dijo que había conseguido
todos los episodios de su telecomedia favorita en dvd y los había estado viendo
en orden. A Nick le gustan mucho las telecomedias y habla como los personajes
de telecomedia, esperando siempre una ráfaga de risas enlatadas después de cada
uno de sus chistes. Lo bueno de ser ciego es que puedo leer un libro mientras
veo la televisión me dijo nada más presentarnos. De alguna forma, se dio cuenta
de que nos había extrañado que viera la televisión. Cuando le pregunté cómo
había acabado en Madrid, me explicó que había venido para ver mundo. Y así todo
el rato, como en una telecomedia. Luego, más serio, nos contó lo del intercambio
internacional de puestos de trabajo para ciegos. Nick llevaba en España unos
seis meses y tenía un contrato de dos años. Nick podría ser nuestro padre pero
es la única forma que tenemos de ir a conciertos. Además, disfrutamos de su
compañía. Los de Serious Plankton se lo están montando bien. Es el grupo británico de moda y
Nick nos dice que están a punto de convertirse en un grupo importante. El
tercer disco es importante. Si un grupo como este sobrevive al tercer disco, se
convierten en estrellas. Veo a Nick y miro a la gente de mi
alrededor y decido que cuando tenga cuarenta años no iré a más conciertos. Nick
resulta patético entre todos nosotros. Cuando tenga cuarenta años, iré al cine,
a cenar a restaurantes. Ricardo vuelve con más cervezas. Hoy Nick nos está
haciendo beber más de lo habitual. Aún no nos hemos terminado la ronda y se
encienden las luces. Esperamos a que salga la multitud. Caminamos hacia el
metro. Se nos nota el alcohol a la hora de desplazarnos por la avenida. Tras un
prolongado silencio, Ricardo le pregunta a Nick cómo sabe si una mujer es
hermosa. Nick no tarda en contestar. Bajamos el paso sin darnos cuenta. Me fijo
en otras cosas, dice, un perfume barato, aliento de fumadora o una voz de mujer
más grave; ese es el tipo de mujeres que consigo llevarme a la cama.