(by
Ian Merrick)
The toy bear sat
incongruously next to the victim, its face in a ghastly parody of a smile. The imitation fur covering its body was soaked in
blood. The detective eyed the scene with trepidation, kneeling next to the
victim; he looked at the bear, motioned to his lips to keep quiet, gently
lifted the toy into a plastic bag and sealed it. He made a mime to his
assistant to keep quiet and treat the bear with the utmost care. When the bear
was safely stored in a fireproof box he pointed out that the toy had a
recording capability, and on the tiny hard disk within it would be recorded the
last noise made by the victim. The name of his killer, spoken
aloud.
(traducción del original de Ian Merrick)
El osito de
peluche apareció sentado, incongruente, al lado del cadáver. Mostraba una
pálida parodia de sonrisa y la piel de imitación que cubría su cuerpo estaba
bañada con sangre. Turbado, el detective observó la escena, arrodillado junto a
la víctima; miró al oso y le hizo una señal de silencio con el dedo sobre los
labios. Levantó el peluche con cuidado y lo metió en una bolsa de plástico que
pronto quedó sellada. Repitió la señal de silencio a su ayudante y le pasó la
bolsa con todo tipo de prevenciones. Cuando el oso estuvo guardado en una caja
a prueba de incendios, señaló que ese particular modelo de juguete venía con
una grabadora, y apuntó que en el diminuto disco duro encontrarían registradas
las últimas palabras de la víctima. El nombre del asesino, gritado en voz alta.