Por tu lengua bonita

www.geocities.com/imaginoyo/                                                                                                                                                                  Fernando Martín Pescador

 2001

 

A partir de los años ochenta, España y el mundo entero se llenó de ingleses y americanos que se dedicaban a viajar de un lado a otro dando clases de inglés. Junto a ellos se creó una estructura económica asombrosa que se convirtió en una de las fuentes de ingresos más importantes de la corona británica: toda Europa iba a hacer cursos de verano a Londres y a Oxford, las ventas de libros, cintas, materiales didácticos y vídeos de la BBC y de Cambridge se disparaban; la televisión nos enseñaba Follow me y los niños veían a Muzzy, el monstruo que hablaba inglés. Una serie de circunstancias históricas y el protagonismo mundial de los Estados Unidos convirtieron a la lengua inglesa en el idioma internacional. Veinte años después y salvando ciertas diferencias, algo similar está ocurriendo con el español con la misma espectacularidad. Como es habitual, la diplomacia intentará colgarse las medallas. La coyuntura es más que favorable: La influencia de la población de origen hispano en los Estados Unidos y el mercado que supone Latino América han colocado, de entre todas las lenguas extranjeras, la enseñanza del español en primer lugar en este país; En Europa, y a pesar de la enorme cantidad de capital invertido por el gobierno de Berlín para potenciar el alemán, británicos, franceses e italianos se inclinan hacia el español, pensando también en Latino América; Otro gran mercado rodeado de lengua española, Brasil, está llevando a cabo un proceso político que puede poner al español como lengua extranjera obligatoria en todas las escuelas.

El número de españoles desplazados como profesores en los cinco continentes se suma ya por miles y la cifra no deja de crecer. El Ministerio de Educación ofrece lectorados, programas de intercambio y programas de profesores visitantes; las universidades tienen acuerdos de intercambio de profesorado; el Instituto Cervantes, en principio coordinador de la enseñanza del español como lengua extranjera, tiene centros en todo el mundo; y en los últimos años, se han abierto numerosas escuelas privadas de español en diferentes lugares de la península Ibérica, a la vez que las academias de idiomas han aumentado ahora su oferta con el español para extranjeros.

A la lista de profesores, hay que añadir siempre una serie de profesionales que aparecen alrededor de esta industria: asesores de educación en muchas embajadas; expertos educadores que crean cursos máster específicos para preparar a profesores en los métodos de enseñanza de la lengua española; las editoriales también sacan provecho con ediciones de textos especializados que pueden comercializar en todo el mundo.

Nos encontramos en un estadio todavía primitivo de lo que esta nueva fuente de riqueza puede suponer y los métodos son aún rudimentarios.

Las cifras se duplican en los Estados Unidos

           Judy Bojórquez, jefa del departamento de español en una escuela secundaria de California, solía decir a sus estudiantes que probablemente no iban a escuchar la palabra vosotros en toda su vida. “Yo soy, tú eres, él es, nosotros somos, ustedes son, ellos son,” hacía estudiar en sus clases. “Ustedes no necesitan estudiar la forma vosotros sois, porque sólo la usan los españoles y por aquí no vienen muchos.” La escuela ha visto tres profesores españoles en tres años y ahora, cada vez que esta forma aparece en los libros, dice a sus estudiantes: “Si hablan con el señor Viana, digan vosotros.”

La necesidad de profesores de español esta creciendo de forma desproporcionada en los Estados Unidos. La demanda masiva del español va desde la escuela primaria hasta los estudios superiores, donde un 60% de los universitarios optan por el aprendizaje del español. Unos dos millones de docentes nuevos serán necesarios en todo Estados Unidos, en los próximos cinco años, 54.000 profesores tan sólo en el estado de Nueva York. Los americanos no quieren ser maestros, con lo que hasta veintidós estados norteamericanos tienen ya firmados convenios con el gobierno de España para la importación de profesores, casi 1.100 en el curso 2000-2001. Tres son los programas por los que se puede acceder a uno de estos puestos: los auxiliares de conversación, los profesores puesto a puesto, que intercambian trabajo (y muchas veces hasta la vivienda) con un profesor americano, y el programa más numeroso que es el de profesores visitantes. Los participantes pueden enseñar en escuela primaria o secundaria. Las clases pueden ser de español como lengua extranjera o bien pueden formar parte de un programa bilingüe, en el que se enseñan todas las disciplinas en español. Desde la creación de estos programas hace 13 años, el número de profesores y de estados participantes se multiplican cada año, y se convierten así en la forma más diplomática de enseñarle la lengua a los Estados Unidos.

Aparte de los puestos tramitados por el Ministerio de Educación, hay ya compañías privadas en Estados Unidos que se dedican a contratar a profesores y a expedir visados. “Se llevan un porcentaje de tu sueldo,” admite Carlos Encuentra, que consiguió un puesto de profesor en Virginia gracias a una de estas empresas, “pero las condiciones económicas siguen siendo buenas, es una gran oportunidad de viajar trabajando y una experiencia laboral que siempre mejora tu currículum.”

La experiencia americana

           Cada profesor vive una experiencia totalmente diferente. Algunos son enviados a escuelas con todos los medios posibles para la mejor educación de los estudiantes y otros a lugares tan precarios que nadie podría imaginar en el país más rico del mundo. Todos los profesores coinciden en que el horario laboral de los educadores es largo e intenso. Todos dicen también que una clase en Estados Unidos no se puede comparar a las clases tradicionales españolas: Cada estudiante marca su propio ritmo de trabajo, y tiene más campo para tomar iniciativas individuales. Esto resalta más las diferencias de niveles intelectuales y de madurez de un grupo de estudiantes. En una clase con estudiantes de catorce años podemos encontrar fácilmente a uno que tiene un nivel de lectura de segundo de primaria y a otro que está ultimando los detalles de un proyecto de vídeo que ha filmado con la cámara digital de la clase de Medios de comunicación.

Los sueldos varían dependiendo del distrito escolar pero normalmente empiezan con diez pagas anuales de un mínimo de casi cuatrocientas mil pesetas al mes, que aumenta dependiendo de los años de experiencia docente y de los títulos o cursos que puedan alegarse junto a la licenciatura. La educación no está centralizada en Estados Unidos, con lo que hay distritos que pagan los dos meses veraniegos y otros que ofrecen seguro médico.

El contrato puede durar de uno a tres años escolares. La mayoría de los desplazados cierran con balance positivo. Como profesional, el profesor se expone a una o varias culturas diferentes; normalmente es recibido con entusiasmo por sus colegas; el cambio y las diferencias favorecen el desarrollo y perfeccionamiento de habilidades didácticas diversas. En el terreno personal, tus instintos se ponen a prueba; muchos maestros aprovechan para viajar y conocer el país a fondo.

Los hay que no se van tan felices. Algunos no aguantan todo el año escolar. Hace dos años, mandaron a una docena de profesores al barrio del Bronx en Nueva York. El alquiler de la vivienda en esa zona es muy caro. Los profesores tenían que pagar hasta la tiza que usaban, pues la escuela no tenía presupuesto. Lo cierto es que las escuelas en zonas urbanas deprimidas rezuman una violencia y una indisciplina entre el alumnado que desaniman al más valiente. Son los riesgos de firmar un contrato para un trabajo que está a cinco mil kilómetros de tu casa y en el que el posible apoyo de tu familia y tus amigos queda muy lejos.

Muchas son, sin embargo, las satisfacciones y las aventuras ya que un buen número de profesores apura el visado de tres años e incluso intentan conseguir la prórroga para tres años más. La experiencia vital y el crecimiento profesional se convierten en mojón biográfico.

Páginas web de interés

Instituto Cervantes, coordinador de la enseñanza del español como lengua extranjera:               www.cervantes.es

Embajada de educación en Estados Unidos:                                              www.spainembedu.org

Ministerio de Educación, Cultura y Deporte:                                                 www.mec.es 

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