Friends - La madurez de un género lleno de inmaduros
Friends es la mejor telecomedia que se ha hecho hasta el momento. Espero que mi afirmación gane fuerza si aclaro que Friends no es, ni mucho menos, mi telecomedia favorita. Friends es, sin embargo, el Partenón de la comedia televisiva, la Venus de Milo de la comedia de situación, la serie que, a la vez que respeta todos los cánones del género, ayuda a consolidarlos. Friends marca el momento de esplendor del periodo clásico de la telecomedia: pone en evidencia los residuos rudimentarios de las series anteriores y obliga a las series posteriores a seguir sus directrices o a retorcerse con elementos más barrocos.
No todo el mundo estará de acuerdo con esta afirmación tan tajante. Ha habido incluso quien ha definido Friends como un culebrón disfrazado de comedia de situación. Eso nos obliga a revisar el vocabulario para buscar la precisión. A pesar de que una es más general que la otra, podemos equiparar serie y teleserie. A efectos prácticos, podemos también meter en el mismo saco la telecomedia y la comedia de situación (esta última acepción viene del inglés sitcom). Y, por último, tenemos la telenovela y, su sinónimo popular y despreciativo culebrón.
La serie o teleserie abarca todo tipo de programa televisivo que se crea con la intención de tener más de un episodio. Tenemos series documentales y series de ficción, series con personajes históricos y series de dibujos animados. Los episodios contenidos en una serie están relacionados de alguna forma, bien por su temática, su estructura, sus personajes principales… y todos esos episodios son presentados bajo el nombre que da título a la serie. Así, el espectador sabe que cada vez que vea ese título, va a encontrarse con unos elementos que se repiten con respecto a uno de los episodios anteriores.
Si un espectador comienza a ver unos cuantos episodios de una serie, ya no hay solamente una relación entre cada uno de los episodios de la serie. Hay también una relación afectiva entre ese espectador y la teleserie en cuestión. El canal de televisión que emita esa serie tendrá permiso para meterse en la casa de ese telespectador en cada episodio. El canal de televisión podrá comer, cenar o terminar el día junto a ese espectador y tendrá la oportunidad de sugerirle cómo vivir más feliz, interrumpiendo el episodio con cortes publicitarios o desperdigando ideas en los decorados o en el guión de la serie. Por eso, cuantos más lazos afectivos se consigan crear entre el espectador y la serie, cuantos más espectadores sean atraídos a la serie y cuanto más fácil sea engancharse a la serie desde cualquiera de los episodios, mejor para ese canal de televisión.
Hay series, las series de caso, cuyos episodios son básicamente independientes con respecto a todos los demás. El protagonista o protagonistas de la serie se dedican a resolver un problema, un caso, un enigma y cada episodio se desarrolla con la estructura de exposición – investigación – solución. Son las típicas series policíacas, de hospitales, de fenómenos paranormales o de carretera (la carretera puede estar en el mar y así podemos incluir Vacaciones en el Mar). Si estas series tienen éxito y superan las dos primeras temporadas, es inevitable que el contenido de los distintos episodios empiece a relacionarse. A veces es a través de un personaje invitado que aparece de nuevo o, sencillamente, la propia serie se convierte en referencia de sí misma.
En el otro extremo del espectro de teleseries, nos encontramos con la telenovela, cuyos episodios siguen un orden cronológico y cuya trama se extiende a lo largo de toda la serie. Aquí es importante seguir la trayectoria de cada personaje, las relaciones de unos personajes con otros y estar al tanto del argumento principal. Las telenovelas, sin embargo, no corren riesgos. Saben que el espectador más fiel puede perderse uno o más episodios. Por eso, la trama es repetitiva, en cada episodio se mencionan varias veces los acontecimientos más importantes de los anteriores y, en muchos momentos, es fácil desengancharse y volverse a enganchar a estas teleseries. La vértebra cartilaginosa del culebrón es una historia de amor que no se resuelve favorablemente hasta el último episodio. El humor, si aparece, juega un papel secundario.
La telecomedia se encuentra a medio camino entre los dos tipos de series descritas. La trama de cada episodio es independiente de todos los demás de la serie pero no es tan repetitiva ni tan estática como la de los episodios de caso. Se trata de explorar a unos personajes, su situación y sus relaciones a través del humor. Cada uno de los episodios independientes de una telecomedia acaban por estar interrelacionados los unos con los otros porque una forma de humor es reírse de uno mismo y otra forma de humor es hacer guiños a los fieles seguidores de la serie. Además, los personajes de las telecomedias necesitan evolucionar para encontrarse con situaciones nuevas de las que poder reírse.
El mayor riesgo de una telecomedia es convertirse en una telenovela conforme va acumulando temporadas. Friends duró diez temporadas y los guionistas advirtieron ese peligro. Pero Friends, como hemos dicho, no es una telenovela. Es una telecomedia de principio a fin. Las telenovelas son, sin embargo, una de las referencias preferidas de los personajes de Friends. Uno de ellos, Joey, llega a trabajar en una telenovela. Una de las formas de reírse de éstas es parodiar sus elementos y características (bodas, engaños amorosos, hijos ilegítimos, amores no correspondidos…). Es posiblemente una de las paradojas de la serie. Pero el fenómeno no es nuevo. La telecomedia Enredo basaba casi todos sus gags en referencias a las telenovelas.