Frasier – El padrino, segunda parte

 

            Antes de elegir a Ted Danson y a Shelley Long para los papeles protagonistas de Cheers, ya había una actriz seleccionada para el papel de Carla Tortelli (Rhea Perlman), la camarera de origen italiano enamorada secretamente de Sam que le hará la vida imposible a Diane. Rhea Perlman había disfrutado de un gran éxito en la teleserie Taxi y gozaba de la confianza de los productores desde el primer momento en que se ideó la serie. El equipo fue completado por Nicholas Colasanto, que interpretaría a Ernie “Entrenador” Pantusso. Colasanto había empezado en el teatro independiente y se había abierto camino en el mundo de las teleseries como artista invitado y como director de numerosos episodios de Bonanza, Colombo, Los hombres de Harrelson y Starsky y Hutch.

            El resto del reparto era un grupo de personas que llenaban el bar en los diferentes episodios. Podían considerarse afortunados si tenían una frase en alguna de las aventuras de los protagonistas principales. Estaban allí para hacer bulto. Y poco más hicieron durante los primeros diez episodios. Y de entre el bulto salió primero aquel que más  bulto hacía: Norm Peterson. Norm se hizo popular gracias a sus entradas triunfales en Cheers (“¡Noooooorm!”) y a sus múltiples formas de pedir una cerveza. Unos episodios más tarde, a Norm le salió un compañero de barra, Cliff Clavin, el cartero conocedor de las profundidades más irrelevantes de la sabiduría humana.

            Así, poco a poco, Cheers se fue llenando de personajes que iban apareciendo por el bar con más o menos frecuencia dependiendo de la expectación que suscitaban. Si los personajes no tenían éxito, dejaban de aparecer. Fue el caso del hermano de Sam Malone, que sólo aparece en un par de episodios, o el de Harry el estafador, que aparece en varios episodios de las primeras temporadas. En cambio, si el personaje tenía éxito, aparecía con más frecuencia y los guionistas le daban más protagonismo. Fueron los casos de Norm y Cliff. Fue también el caso de la mujer de Norm, Vera, el personaje fantasma de la serie. Vera se convertirá en un personaje importante para la serie sin ni siquiera tener una actriz que lo encarne. Vera llama a Norm por teléfono para que vuelva a casa, Vera y Norm pasan por un bache en su relación, Vera se va a casa de su hermana.

            Los guionistas de Cheers se convirtieron en grandes creadores de personajes. Gracias a ello, pudieron superar la crisis que supuso la muerte del actor Nicholas Colasanto. El entrenador murió durante la grabación de la tercera temporada y tuvieron que buscar a un sustituto para la cuarta entrega de episodios. Fue tan fácil como descubrir a un joven Woody Harrelson[1] para interpretar a un chaval de provincias que es menos tonto de lo que parece. También pudieron superar la desaparición de Diane creando un personaje como el de Rebecca Howe, interpretado por Kirstie Alley. Cuando llegamos a la sexta temporada, la serie ha llegado a tal nivel que los guionistas no tienen ningún problema para crear un nuevo personaje o para hacer desaparecer a alguno de los más habituales.

            Hay un personaje, sin embargo, que vino para quedarse. Frasier Crane aparece tímidamente, primero, en la tercera temporada y, poco a poco, va haciéndose tan grande que, cuando Cheers deja de existir en 1993, necesita continuar su andadura con una serie en solitario. El concepto no es nuevo y se ha repetido a lo largo de la historia de las teleseries (ya mencionamos en su momento todas las secuelas de Un hombre en casa), aunque, tal vez, los ejemplos más conocidos, Joey y Aida, sean posteriores a Frasier. Tampoco era el primer intento de crear una secuela a partir de Cheers. En 1987, algunos de los creadores de la serie, llevaron a la pantalla a Los Tortelli, tomando como protagonistas a dos personajes ideados para Cheers: Nick Tortelli, ex marido de Carla, y Loretta Tortelli, la nueva mujer de Nick. Los Tortelli fracasaron y no llegaron a terminar la temporada. Sin embargo, los personajes volvieron a aparecer en la temporada siguiente de Cheers.

            Al principio pensaron que Frasier podía girar en torno a una habitación de Nueva York en la que yacía el padre enfermo del protagonista. Pero luego vieron que las limitaciones que venían acarreadas por este hecho eran mayores que las ventajas que producía[2]. Al final, decidieron que el padre tuviera tan sólo una cojera ocasionada por un disparo en acto de servicio. Hicieron que Frasier se mudara a Seattle y le dieron un programa de radio en el que sus oyentes exponían sus problemas psicológicos al protagonista.

Como los creadores son los mismos, Frasier conserva muchas de las características de Cheers. Se mantiene la vieja disputa entre empollones y atletas (Frasier y su hermano Niles son los nerds mientras que su padre y Bulldog, el comentarista deportivo de la emisora, son los jocks); se conserva la familia disfuncional, el grupo de personajes que aprenden a vivir juntos; se crea un nuevo personaje fantasma (en este caso es Maris, la esposa de Niles), que forma parte de muchas de las tramas principales sin aparecer de forma física; se siguen construyendo personajes extraordinarios que van poblando la nueva serie.

Pero además de conservar las claves del éxito, en Frasier se añade un mayor grado de sofisticación, se aumenta la ironía, se le da una nueva vuelta de tuerca a los guiones y se consigue que, en mi humilde opinión, Frasier sea El padrino, segunda parte de una serie genial como es Cheers[3].

 

 



[1] Cuentan que Woody Harrelson consiguió su papel en Cheers a través de un casting por vídeo. Todos los candidatos tienen unos segundos para saludar y decir su nombre. Harrelson insertó entre el saludo y su nombre un aparatoso estornudo para llamar la atención de los productores.

[2] Algo similar le ocurre a la serie Camera Café, emitida por Tele 5 desde el 2005.

[3] No todo el mundo está de acuerdo conmigo. Hay quienes echan de menos en Frasier esa tensión sexual entre los dos protagonistas que existía en Cheers.

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