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(Paisaje monta�oso. Vemos a un �guila sobrevolando las monta�as. A la orilla de un r�o, un desconocido con manos enguantadas acaba de ahogar a un hombre en el agua. A continuaci�n el asesino se acerca a la mochila del muerto y la vuelca sobre el suelo para inspeccionar su contenido, pero no parece encontrar lo que estaba buscando)
*************************
BERENICE (off, a trav�s del tel�fono): Agencia de detectives Remington Steele. Un momento, por favor.
(la mujer parece alarmarse y cuelga el tel�fono. Apaga la l�mpara y se levanta. Sale de la casa y cierra la puerta. Vuelve a guardar la llave en la maceta y se aleja)
************************* LAURA: (sonr�e) Si, Sra. Stanton, el martes a las diez. [...] El Sr. Steele estar� encantado. Absolutamente encantado. (cuelga) �Y yo tambi�n! (repite para si misma)
************************* LAURA: (a puerta) �Sal ya de una vez! (golpea la puerta con los nudillos) �Vas a llegar tarde! (se mira el reloj de pulsera) �Ya llegas tarde!
MURPHY: (sin inmutarse ni levantar la vista del libro) �Tiro la puerta?
L: (a Murphy) No, todav�a no. (vuelve a dirigirse a la puerta) Has dado tu palabra, y todo el mundo sabe que la palabra de Remington Steele es sagrada.
(justo entonces se abre la puerta y aparece Steele, en mangas de camisa y con chaleco; lleva su chaqueta en la mano)
STEELE: �sa es una t�ctica miserable (Laura le empuja para hacerle salir completamente de la habitaci�n) y desleal.
L: (le abrocha los botones del chaleco) No si funciona.
S: �Presidente honorario para el comit� de protecci�n del �guila de cabeza blanca?
L: (todav�a abroch�ndole los botones) Es publicidad para la agencia.
S: �Ah, si? (Laura le coge la chaqueta de la mano y le ayuda a pon�rsela) �Un mont�n de cotorras emperifolladas parloteando de salvar a las �guilas mientras llevan abrigos de chinchilla y zapatos de cocodrilo?
L: S�lo tienes que estrechar unas cuantas manos, sonre�r con gancho y dejar que te hagan unas fotos. (le encamina hacia la puerta)
M: (ahora vemos lo que estaba leyendo, un libro sobre �guilas en peligro de extinci�n) Lo de la foto te va a encantar. (se levanta bruscamente y se encamina a Steele y Laura) �Eh, no te olvides el libro! (le pasa el libro a Steele)
S: (coge el libro) �Para qu� es eso?
L: (le arregla la solapa de la chaqueta) Para dar la impresi�n de que te interesa el trabajo del comit�.
(Murphy abre la puerta del apartamento)
S: (sale del apartamento, pero se para frente a la puerta) Comprendo que esa especie de �guila sea vuestro s�mbolo nacional, pero debo confesar que no me gustan los p�jaros, especialmente los calvos.
L: Recuerda. Interesado, sincero y preocupado. (Murphy
levanta el pulgar hacia Steele, y �ste responde con no demasiado entusiasmo) ************************* (Reuni�n
del �guila. Una multitud escucha a una mujer [mujer1] que est� hablando desde el
estrado. Steele llega en ese momento) MUJER1:
Quiero darles un avance de nuestras atracciones. (Steele se aproxima a la
mesa desde la que est� hablando la mujer) Para nuestro sorteo el Sr.
William Collins ha contribuido con una semana para dos...(Steele llega a la
mesa y se sienta en una silla que est� libre) en Hawaii, con todos los
gastos pagados en el King Kani Kakana... S:
(se dirige a la mujer [MUJER2] que est� sentada a su lado, que resulta ser la mujer
de antes) Siento llegar tarde. MUJER2:
�Es usted del comit�? S: (con
orgullo) Presidente honorario. MUJ2:
(
S: Demasiado t�cnico para mi gusto.
MUJ2: (sonr�e para si) Millicent es un poco pesada, pero tiene un gran entusiasmo.
S: (la mira de arriba abajo y le sonr�e) �Por eso est� usted aqu�, por dedicaci�n?
MUJ2: Apelaron a mi sentido de deber c�vico.
S: �Qui�n es la Sra. Stanton? (escanea la sala con la mirada) �La de cara de p�jaro con el tic? (la mujer niega con la cabeza) �La del sombrero de plumas azules con el tic? (la mujer vuelve a negar) D�game una cosa: �por qu� todas tienen tics?
MUJ2: Se nota que no conoce usted a sus maridos.
S: (la mira, escrut�ndola) Pues usted no tiene tics.
MUJ2: (mira a Steele) Es que soy viuda, Sr. Steele.
S: Ahora mismo estoy en desventaja. Usted conoced mi nombre, pero yo no conozco el suyo.
MILLICENT: �Y ahora, con ustedes Grace Stanton!
MUJ2: (se levanta cuando la multitud empieza a aplaudir) Ahora ya lo sabe. (Steele se muestra algo avergonzado, y se une al aplauso)
GRACE: (en el estrado, comienza a hablar a la multitud) Gracias, amigos. Tengo noticias malas y buenas. Las malas son que el Sr. Amos Maxwell, que iba a entregarnos su informe sobre el proyecto del lago Solitude y sus aspectos ecol�gicos en relaci�n con el �guila de cabeza blanca, (Steele le mira las piernas mientras ella habla) no ha podido asistir. Sin embargo, nos lo entregar� pasado ma�ana en la reuni�n del comit� financiero. Las buenas noticias son que hoy nos acompa�a nuestro presidente honorario, el renombrado y un tanto esquivo Remington Steele.
(la gente comienza a aplaudir y �l se levanta sonriendo, y saluda con el libro en la mano. Se aproxima al estrado, y Grace se sienta)
S: Desde que tuve el privilegio de venir a su maravilloso pa�s me he sentido fascinado por sus aves. No ha habido un s�lo d�a que no me haya pasado a meditar en las misteriosas razones que han podido inducir a los padres de la patria a elegir un s�mbolo tan--- (echa un vistazo a la portada del libro, que muestra la foto de un �guila) tan--- (sonr�e) Como ven me faltan palabras cuando contemplo el �guila de cabeza blanca. (Grace comienza a aplaudir y el resto del grupo se une al aplauso).
GR: (vuelve a ponerse en pie, frente al estrado) Gracias, Sr. Steele, gracias. (Steele vuelve a su sitio y se sienta) Intuyo que vamos a tener muchas pruebas de la penetraci�n psicol�gica (vuelve la cabeza hacia Steele) del Sr. Steele. Ahora haremos un descanso de 20 minutos. (la gente se levanta de sus asientos. Grace se acerca a la silla de Steele y le susurra al o�do) Ya que hemos terminado presentar� nuestras excusas y saldremos pitando de aqu�. (cierra una carpeta que hay encima de la mesa y se la guarda debajo del brazo)
S: Acabo de llegar.
G: Esp�reme en ese vest�bulo. Pretender�n retenerlo aqu�. �No lo permita! (se aleja)
(Steele sonr�e para si mismo. Se levanta y coge su libro. Intenta abrirse paso entre la multitud, pero de pronto un hombre se planta enfrente de �l, impidi�ndole avanzar)
HOMBRE: Espere, Sr. Steele, si�ntese y charlemos.
S: �Los servicios? Tengo que ir al servicio.
HOMBRE: (extiende la mano hacia Steele, present�ndose) Obispo congresista. (le da un golpecito amistoso en el hombro) Puede llamarme Orrin.
S: (el hombre y �l se estrechan la mano) Con mucho gusto le llamar� lo que quiera, en cuanto vuelva. (Grace baja por la escalera con el abrigo en la mano, y le hace una se�a para que se re�na con ella)
ORRIN: �Qu� hace aqu�, Sr. Steele?
S: Soy el presidente honorario del comit�.
O: Tengo mucho inter�s en este comit�. Si hay algo aqu� que requiera se reconocida pericia profesional, me gustar�a saber qu� es.
S: Siento mucho decepcionarle, caballero, pero la �nica raz�n por la que estoy aqu� es mi simpat�a hacia las �guilas. Y ahora, con su permiso... (se separa finalmente del hombre y se re�ne con Grace)
G: �Que quer�a?
S: Quer�a saber qu� pinto yo aqu�.
G: �Se lo ha dicho?
S: Yo tampoco lo sab�a.
G: Ya tendr� tiempo de saberlo. (le agarra del brazo para que se mueva) V�monos.
(Steele le abre la puerta y los dos salen)
*************************
(Calles de Los �ngeles, limusina. STEELE y GRACE van dentro. Steele se est� sirviendo una copa de champ�n)
G: Le pido mil perdones por tanto misterio, pero si el comit� supiera que Maxwell ha desaparecido, el proyecto se vendr�a abajo.
S: �Cu�ndo perdi� su pista?
G: Hace una semana. Me llam� desde el lago. (Steele bebe un sorbo de su copa) Estaba haciendo sus �ltimas investigaciones en el refugio del �guila. �Se puso en contacto con ustedes?
S: Nunca he hablado con el Dr. Maxwell.
G: �Entonces les envi� algo? �Propaganda de nuestro comit�? (bebe un sorbo)
S: No que yo sepa.
S: Mis empleados son muy eficientes. Si el doctor hubiera enviado algo, seguro que me lo habr�an entregado.
G: �Oh!
S: �Qu� cree que puede haberle ocurrido?
G: (niega con la cabeza) No lo s�. Pero tiene que ser algo horrible para que no haya entregado su informe. Ha dedicado toda su vida a la protecci�n de esas pobres criaturas.
S: �Puedo hacerle una pregunta impertinente, Sra. Stanton?
G: (sonr�e y se gira hacia �l) Va a preguntar a qu� dedico mi vida.
S: (devuelve la sonrisa) Encontrar un lugar apropiado para el �guila de cabeza blanca es desde luego un empe�o loable, pero se me hace dif�cil creer que ocupe todo su tiempo, �sabe?
G: S� lo que est� pensando, Sr. Steele. Una mujer mimada, incre�blemente sana, se pone a hacer obras altruistas para ocupar el tiempo que le sobra despu�s de ir a fiestas y viajar por el mundo, pero se equivoca de medio a medio. El dinero que me dej� Willis ha sido una carga m�s que una bendici�n. Fui su tercera esposa, 25 a�os m�s joven que �l. Fue un matrimonio bastante breve; no era un hombre sano. (Steele se bebe otro trago) Una ma�ana al despertarme descubr� que yo val�a m�s de 140 millones de d�lares. (Steele se atraganta al o�r la cifra, y ella se r�e) Se le ha atragantado el champ�n con tanto cero.
S: (se limpia con un pa�uelo) No es para menos.
G: No puede imaginarse lo poco que tardaron en proponerme matrimonio cuando conocieron esa informaci�n. Pero el dinero no puede remediar mi soledad, (le mira seductivamente) �Una terrible soledad!
S: (se guarda el pa�uelo en el bolsillo de la chaqueta) Uh, pobrecita.
(llegan a la casa de Maxwell y Fred aparca la limusina frente al garaje. Steele sale del coche y le abre la puerta a Grace)
G: (a Fred) Gracias.
(Steele sale tambi�n del coche y sonr�e a Fred antes de seguir a Grace hacia la entrada de la casa. Llegan al porche y Steele llama al timbre)
G: Hay una llave en el tiesto.
S: (alarga la mano d�nde Grace le ha indicado para coger la llave) Algunos podr�an calificar esto de allanamiento de morada.
G: Amos y yo somos amigos. Sino, �c�mo iba a saberlo?
S: No hay llave.
G: Tiene que haberla. (procede a buscar la llave tambi�n) Siempre est� aqu�. Tendremos que entrar de alguna otra forma.
S: Lo dicho, allanamiento de morada. (intenta maniobrar el pomo de la puerta, pero �sta no se abre)
G: A lo mejor est� enfermo y no puede abrir.
S: �Tiene una tarjeta de cr�dito?
G: Mi nombre es mi cr�dito.
S: (sonr�e, y luego se�ala con el dedo un broche que Grace lleva en el abrigo) Permiso. (coge el broche y abre el cerrojo con �l)
G: Es tan tranquilizador tenerle a mi lado. (�l le devuelve el broche y le deja la puerta abierta para que ella entre)
(los des entran en la casa y descubren que alguien la ha registrado)
G: �Lo ve usted? Algo le ha ocurrido.
(Steele se adentra en la casa y Grace se queda inspeccionando unos papeles sobre la mesa)
S (off): Sra. Stanton, �c�mo es Amos?
G: Unos cincuenta a�os...
S (off): �Si?
G: Pelo casta�o con algunas canas...
S: Siga.
G: Ojos marrones...
(vemos a Steele en el cuarto de ba�o reclinado sobre la ba�era, llena de agua. Est� inspeccionando un cad�ver que se encuentra en su interior)
S: �Si? (Saca el pa�uelo del bolsillo de su chaqueta y lo utiliza para limpiarse)
G: Y un bigote muy delgado.
S: (se asoma por la puerta) Creo que hemos encontrado al Dr. Maxwell.
G: �D�nde?
S: En la ba�era. �Muerto! (gira la cabeza para echar un �ltimo vistazo al cad�ver)
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(oficina. LAURA est� sentada a su mesa, leyendo el peri�dico. Un titular dice: "'HA SIDO ASESINADO', DICE REMINGTON STEELE". Se levanta de la mesa, enfadada y se dirige a recepci�n. BERENICE est� leyendo el mismo diario)
L: �D�nde est�?
BERENICE: No ha llegado todav�a.
L: �Ser� lelo! (golpea el peri�dico en un gesto de enfado) �C�mo se atreve a afirmar que la muerte de Maxwell fue un asesinato cuando el juez, la polic�a y la Sra. Stanton dicen que fue un accidente?
(en ese momento entra en la oficina el congresista BISHOP)
BISHOP: (con cara de enfado) �D�nde est�?
BER: Si se refiera al Sr. Steele...
BIS: �Ese idiota! �Decir que la muerte de Maxwell fue un asesinato!
L: (intenta excusarse) Remington Steele es uno de los criminalistas m�s eminentes... (se para a pensar en lo que acaba de decir e intenta rectificar) Una de las mentes m�s privilegiadas en criminolog�a, y si �l afirma que fue un asesinato es que...
(justo entonces sale MURPHY del otro despacho, con un peri�dico en la mano)
M: �Ha vuelto a meter la pata, �verdad?
L: Murphy, este caballero quiere ver a...
M: (a Bishop) Se�or diputado, soy un gran admirador de su trabajo. (se acerca a �l y le extiende la mano. Bishop se la estrecha. Despu�s se vuelve a Laura) El obispo diputado es uno de los grandes estudiosos del medio ambiente del pa�s.
BIS: En circunstancias normales estar�a encantado de escuchar a un elector satisfecho, pero ahora tengo otras prioridades.
L: Ser� mejor que lo discutamos en el despacho del Sr. Steele.
BIS: Bien.
L: Murphy...
M: (a Bishop) Por aqu�, se�or.
(los dos hombres se encaminan al despacho, mientras Laura se queda rezagada y se vuelve a Berenice)
L: (deja caer el peri�dico sobre la mesa) �Local�zalo! �Deprisa! (se encamina tambi�n al despacho, d�nde Murphy y Bishop est�n hablando)
BIS: �Es que Steele no conoce las funciones de un presidente honorario? (Laura entra en el despacho y cierra la puerta) Sonre�r, saludar y posar para la prensa, (al o�r el ruido de la puerta, se vuelve hacia Laura) No meter la nariz en los asuntos del comit� ni en las ba�eras de la gente. Si Amos Maxwell quer�a emborracharse y contar hasta cien bajo el agua estaba en su derecho.
L: �Era aficionado a la bebida?
BIS: Ni lo s� ni me importa. Se le contrat� para determinar si mis tierras eran adecuadas para el �guila. (se acerca a Murphy, que est� apoyado sobre la mesa) Usted ha dicho que admira mi trabajo, �no?
M: Mucho.
BIS: Entonces sabr� que los enemigos del medio ambiente me la tienen jurada. Especuladores y depredadores est�n esperando que d� un paso en falso.
L: (se aproxima a los dos hombres) �Y qu� tiene que ver eso con la muerte de Amos Maxwell?
BIS: He accedido a vender mis tierras para refugio del �guila de cabeza blanca a un precio considerablemente m�s bajo del justo. Si Amos Maxwell fue asesinado un d�a antes de entregar su informe, el proyecto empieza a tambalearse, y a menos que Steele tenga una prueba tangible, una prueba que demuestre que fue asesinado... �Quiero una retractaci�n p�blica de tanta trascendencia como su acusaci�n!
(Bishop cruza la sala de espera como una exhalaci�n y se encuentra en la salida con Grace Stanton, que entra en ese momento. Se la queda mirando y la sigue dentro de la oficina)
G: (a Berenice) �Est� el Sr. Steele?
BIS: (agarra bruscamente a Grace del brazo) �Qu� haces t� aqu�?
G: Me figuro que lo mismo que t�. (se separa del apret�n)
BIS: T� contrataste al Dr. Maxwell. (Laura y Murphy salen del despacho, alertados por las voces) �Hay algo de cierto en las acusaciones que est� propagando Steele?
G: Nada en absoluto.
BIS: �Entonces ve procurando que las retire, o b�scate otras tierras para que vivan tus malditos p�jaros!
G: Te suplico que no vuelvas a amenazarme. Y deja de fingirte tosco y rudo. (se dirige a Berenice) Le gusta que le confundan con un pueblerino, (levanta la vista hacia �l) pero fue esmeradamente educado en Harvard.
BIS: Puedes seguir burl�ndote de mi, querida Grace, pero no olvides que tienes mucho m�s que perder que yo. (se marcha definitivamente)
G: (a Berenice de nuevo) �Est� el Sr. Steele?
L: (se acerca por detr�s) Soy su asociada, Laura Holt. (le extiende la mano) �ste es Murphy Michaels, Berenice Foxe. Tal vez pueda ayudarle.
G: Eso espero.
L: Pase por aqu�. (la conduce al despacho y se vuelve hacia Berenice)
BE: En su casa no cogen el tel�fono, pero el coche est� en el garaje y ya no s� ad�nde llamar.
L: Somos detectives, �por el amor de dios! �Lo menos que podemos hacer es encontrar a nuestro jefe! (se encamina hacia el despacho)
(Grace est� inspeccionando los cajones de la mesa del despacho, cuando oye a Laura que se acerca. Cierra el caj�n e intenta disimular)
G: (se aproxima a Laura, que acaba de entrar y cierra la puerta) Que mesa tan limpia. Mi difunto esposo dec�a que la calidad de un ejecutivo se conoce por la limpieza de su mesa. Un buen profesional no deja en ella un solo papel.
L: (sonr�e) Si, si. As� es el Sr. Steele. El primero en llegar, el �ltimo en marcharse. De hecho, a veces es tan diligente que ni siquiera lo vemos.
G: �Ha cambiado impresiones con usted sobre la muerte del Dr. Maxwell?
L: Um... no tanto como yo hubiera querido.
G: Primero dijo que se trataba de un accidente. (vuelve a aproximarse a la mesa y apoya las manos en ella)
L: �Por qu� cambi� de opini�n? (se acerca d�nde est� Grace)
G: (se vuelve para mirar a Laura) No tengo ni idea. Cuando aparecieron los periodistas empez� a decir cosas raras.
L: �Por ejemplo?
G: "El Asesinato m�s sucio, Margaret Rutherford, la Metro, 1964." (Laura empieza a comprender) �Eso significa algo para usted, Srta. Holt?
L: El Sr. Steele a veces habla---en clave.
G: �Qui�n es Margaret Rutherford? (se sienta en una silla) �La sospechosa?
L: Ser� mejor esperar al Sr. Steele y que �l nos lo aclare.
G: Me disgustar�a mucho que esta publicidad arruinar� el trabajo del comit�.
L: Si el Sr. Steele est� en lo cierto, y la muerte de Maxwell no fue un accidente, �podr�a tener relaci�n con su trabajo para el comit�?
G: (piensa un segundo) Pues no lo s�, era un trabajo rutinario. Pero usted ya estaba al corriente.
L: �De qu�?
G: El Dr. Maxwell dijo que iba a enviarle alg�n material al Sr. Steele, sobre nuestros objetivos, sus descubrimientos...
L: No hemos recibido nada.
G: A lo mejor lo envi� a casa del Sr. Steele.
L: �Usted cree?
G: Tal vez no era muy importante. (se levanta) Investigaciones de rutina.
L: Si descubrimos algo se lo comunicar�
G: Gracias. El Sr. Steele no sabe lo que tiene con alguien como usted a su servicio. (se marcha, y deja a Laura pensativa y asombrada por lo que le acaba de decir)
*************************
(apartamento de Steele, noche. MURPHY y LAURA est�n en el descansillo. Murphy toca el timbre insistentemente: no parece haber nadie dentro)
M: (a la puerta) �Vamos! �Abre, abre! (Laura abre su bolso y saca su ganz�a, se la alarga a Murphy) Me gustar�a darle una patada para ver como salta la madera en mil pedazos por los aires.
L: (sonr�e y se coloca detr�s de Murphy, mientras �l intenta forzar la cerradura) Y al final tendr�amos que pagar los da�os.
M: Lo s�, pero me saca de quicio tener que esperar a que abra ese t�o.
L: �Y que puedo hacer yo ahora, Murphy? �Admitir ante el obispo y la Sra. Stanton que si, que es un farsante, y que no, que Margaret Rutherford no es una sospechosa, sino una antigua actriz inglesa?
(Murphy finalmente logra abrir la cerradura, y sonr�e por lo que Laura acaba de decir. Abre la puerta y deja pasar a Laura en el apartamento. �l est� a punto de entrar tambi�n, pero de pronto se pone serio. El apartamento est� patas arriba; obviamente ha sido registrado)
L: Es tan duro para mi decirlo como para ti escucharlo, pero, �no crees que nuestro amigo Steele (apoya el bolso sobre el sill�n, que est� volcado sobre el costado) ha tropezado en realidad con algo?
M: Pues eso, o se ha peleado con la asistenta.
(Laura se adentra m�s en el sal�n, mientras Murphy se asoma al dormitorio)
L: Es hora de que empecemos a disculparnos por �l y empecemos a tom�rnoslo en serio. (toma una escultura en la mano)
M: Tienes raz�n. (regresa del dormitorio) Pedir� una copia del informe de la autopsia de Maxwell enseguida.
L: Averigua tambi�n todo lo que puedas sobre Grace Stanton. (respira hondo y cambia de expresi�n: se pone seria) Murphy, �te has parado a pensar que puede estar en peligro?
M: (sonr�e y niega con la cabeza) No. Si hay algo que he aprendido de �l es que sabe cuidarse muy bien.
*************************
(callej�n oscuro. Un hombre est� apaleando a STEELE. El hombre le da un pu�etazo en est�mago y �l se retuerce de dolor. El hombre a continuaci�n saca una pistola y empuja a Steele hacia una casa. Dentro hay un HOMBRE trajeado y con gabardina que se levanta cuando Steele es empujado al interior. Steele y el hombre de la gabardina; se escrutan mutuamente. El otro hombre sigue apunt�ndolo con la pistola)
HOMBRE: (hace una ligera reverencia) Espero que Vernon no se haya servido de la violencia para traerle hasta aqu�.
S: Me lo ha pedido de un modo convincente. (se gira hacia el hombre y confirma que le sigue apuntando con la pistola)
HOM: (coge una botella de champ�n y se la muestra a Steele) Chateau Laffite Rothschild, 1945 (le indica la silla para que se siente) Por favor...
S: (se sienta) �Debo aparentar que no le conozco, o eso no importa?
HOM: (sirve dos copas y le alcanza una a Steele, quien la acepta) Me ha reconocido al instante. Es el precio que uno paga por tener fotograf�as (se sienta tambi�n) suyas en tantos sitios. (hacen un brindis)
S: Hay gente que se muere por salir en la portada del Time, Sr. Swan.
SWAN: Lo malo es salir por ser el estafador n�mero uno del mundo. Las autoridades fueron demasiado severas conmigo. Le aseguro que no fue culpa m�a el que mis empresas quebrasen. Tuve que pedir prestado y no pude devolverlo.
S: Porque se lo echaba al bolsillo.
SW: Tres a�os en prisi�n son m�s que suficientes por ese desliz tan insignificante. Pero, en fin, usted ya conoce la historia.
S: Impuestos atrasados, si mal no recuerdo.
SW: Y muchos. Estoy negociando la posibilidad de pagar la mitad, pero si usted (le se�ala con el dedo) no me ayuda, no podr� reunir los fondos que necesito.
S: No me habr� tra�do aqu� para pedirme que contribuya...
SW: Al contrario; para proporcionarle una buena suma. Quiero comprarle algo. Algo que s� que usted tiene.
S: �Ah, si?
SW: (deja la copa encima de la mesa) S� que se ve usted con Grace Stanton. (se mete la mano al bolsillo de la gabardina y saca algo de �l) D�game, �ha sucumbido ya a sus muchos encantos o sigue siendo usted el mismo?
S: Siempre soy el mismo, Sr. Swan. Siempre.
SW: (le muestra el objeto que acaba de sacar del bolsillo) �Qu� dir�a que es esto? �Algo sin valor? �Un pedazo de cristal?
S: (se afloja el nudo de la corbata) Un diamante en bruto, (se desabrocha el primero bot�n de la camisa) sin tallar ni pulir.
SW: (impresionado) Muy bien, si se�or. (Steele sonr�e, orgulloso) No hay entre cincuenta mil dos hombres que sepan que esto es un diamante, Sr. Steele. Me han robado muchas veces y nunca se ha llevado esto nadie.
S: Y esto tiene algo que ver con Grace Stanton
SW: Si, se�or. Representa lo que era cuando la conoc�; una quincea�era vulgar y torpe con el cutis estropeado y el pelo sucio. Bien, se�or, fui yo el que descubri� el diamante en bruto, lo tall�, lo pul�, hice posible que llegar� a ser la se�ora de William Stanton, pero a medida que avanzaba hacia una posici�n tan distinguida fue adquiriendo rasgos y costumbres mucho menos brillantes. Se hizo una consumada embustera, una intrigante en la que no se puede confiar.
S: (se encoge de hombros y se sirve m�s champ�n) H�bleme de esa compra.
SW: Estoy dispuesto a pagar diez mil d�lares por su vuelta, pero no quiero preguntar. Tampoco habr� respuestas. (Steele hace menci�n de levantarse, pero �l le disuade) No se precipite, Sr. Steele. (el hombre de la pistola vuelve a hacer su aparici�n) A Vernon le gustan los blancos m�viles. Son mucho m�s emocionantes.
S: Me gustar�a que me dijera (vuelve a recostarse en la silla) si esto tiene algo que ver con la muerte de Maxwell.
SW: Puesto que no conozco a ese caballero me ahorrar� el formulismo del p�same.
S: Alguien estaba muy interesado en el contenido de su casa. La puso patas arriba buscando algo.
SW: �Quiere decir que no lo tiene usted?
S: No, no, se equivoca. S�lo quer�a decirle que hay alguien m�s interesado.
SW: No se pase de listo. La inteligencia no es buena consejera. �Qu� dir�a su avaricia si le ofreciera veinte mil d�lares?
S: (sonr�e) Dir�a que veinticinco mil.
SW: Estoy tratando con un negociante muy h�bil. (se levanta) Ma�ana, Sr. Steele. (Steele se levanta tambi�n) Lo necesito para ma�ana. Vernon se pondr� en contacto con usted. Mis disculpas por esta �ltima indignidad.
(Swan le hace un gesto a Vernon, que se encuentra a espaldas de Steele. Steele s�lo tiene tiempo de girar la cabeza antes de que Vernon le de un golpe en la nuca con la culata de la pistola. Steele cae al suelo, inconsciente)
*************************
(apartamento de Steele, ma�ana. Steele entra y se queda mirando el destrozo. Avanza hacia el dormitorio y en su camino se para a recoger un libro del suelo y lo deja en la repisa. Echa un vistazo al dormitorio desde el sal�n y entonces se percata de la presencia de LAURA, dormida en el sof�. Se para para taparla con una manta, pero el movimiento la despierta y se incorpora de un salto)
LAURA: (con sobresalto) �D�nde te hab�as metido?
STEELE: Laura, he pasado una noche incre�ble.
L: (se incorpora para sentarse en el sof� y se pone los zapatos) �Yo tambi�n, llamando al hospital y al dep�sito cada quince minutos! (se levanta y se acerca a �l)
S: (no muy convencido de lo que Laura acaba de decir, pero asombrado) �Estabas preocupada por m�?
L: �Pues claro que estaba preocupada! (le pasa las manos sobre los hombros) �Eres una inversi�n muy valiosa! �Crees que he pasado todo este tiempo convirti�ndote en Remington Steele para perderte ahora? (se da cuenta entonces de los golpes que �l tiene en la cara) �Qu� te ha pasado en la cabeza?
S: (se lleva la mano a la nuca, pero intenta quitarle importancia) Una rata llamada Vernon me ha dado un aire. (Se gira de espaldas a Laura y coloca correctamente el p�ster de "Casablanca", que estaba torcido)
L: �Un aire?
S: En la jerga de los cuarenta, pegar, golpear, vapulear.
L: (le pasa la mano por el hombro y le conduce al dormitorio) �D�nde estabas?
S: En una escena extra�da de El �ltimo refugio. All� me encontraba, enfrentado a una encarnaci�n de Caspar Gutmann. Yo, por supuesto era Sam Spade, (atraviesan el dormitorio y se dirigen al cuarto de ba�o) un detective ligeramente turbio, y estuvimos regateando por el g�nero, s�lo que que en este caso lo llamaba ejemplar. (entran en el ba�o)
L: �Qui�n lo llamaba ejemplar? (coge una toalla y abre el grifo del lavabo)
S: Harry Swan. (Laura moja la toalla y la escurre) Un evasor de impuestos que intenta recuperar su permiso de residencia pagando su deuda al estado.
L: Parece ser que el Sr. Swan no es el �nico que est� buscando algo. (le pasa la toalla por la frente) Stanton vino a la oficina con la excusa de verte, pero en realidad buscaba cierto material que Amos Maxwell te envi�.
S: Ella es Bridgette O'Shaunessy, y lo que Maxwell iba a enviarme debe ser el g�nero.
L: Ya s�lo nos falta saber qu� es ese g�nero y qui�n lo tiene en su poder. (vuelve a humedecer la toalla en el lavabo)
S: Esto va tomando la forma de un caso de primera, y debo decirte que es m�s divertido ser Sam Spade que Steele. (Laura le vuelve a pasar la toalla por la frente) Ver�s. Steele se pasa de honrado, y llega a ser aburrido con tanta honestidad. Sin embargo Spade es otra cosa. (Laura pliega la toalla) Astuto, implacable, capaz de salir bien del peor l�o.
L: Bueno, (le echa un vistazo al chich�n que Steele tiene en la nuca) la verdad es que en ese punto no tiene mucho que envidiar a Spade.
S: (pone cara de dolor) Auch. Me haces da�o. (suena el tel�fono y Steele se acerca a contestar) Steele al habla.
(al otro lado de la l�nea est� BERENICE, llamando desde la oficina)
BERENICE: Al final ha aparecido, �eh?
S: Gracias, Srta. Wolfe.
BER: �Por qu�?
S: Su tono rezuma una honda y sincera preocupaci�n.
BER: (sarc�stica) Si, claro. �Est� Laura?
S: (le pasa el tel�fono a Laura) La Srta. Wolfe al aparato. Est� rebosando alegr�a por mi regreso.
L: (coge el tel�fono y contesta) �Si, Berenice?
BER: Ser� mejor que vengas cuanto antes. Estoy sentada sobre algo muy interesante.
L: Enseguida voy. (cuelga y se dirige a Steele, que est� comprobando sus heridas frente al espejo) �Adios! (comienza a caminar hacia la puerta)
S: (intenta detenerla) �No �bamos a hablar del caso? (Laura se vuelve hacia �l) �Idear un plan? �Ponernos a buscar el g�nero?
L: Luego. Y l�vate la herida, no sea que se te infecte. (se gira de nuevo hacia la puerta)
S: (la sujeta del brazo, para obligarle a que se vuelva hacia �l) Laura, est�s preciosa por las ma�anas.
(Laura sonr�e halagada y se marcha finalmente. Steele se queda sonriendo para s�)
*************************
(oficina. Laura entra en recepci�n, pero se para en seco al descubrir a Berenice entre un l�o monumental. Toda la oficina est� patas arriba; evidentemente, ha sido registrada)
BER: (la ve llegar) Lo dem�s est� peor todav�a. Tardaremos un mes en saber que es lo que se buscaban.
L: Me parece que s� lo que buscaban.
BER: �Qu�?
L: (se acerca donde est� Berenice, intentando esquivar los objetos y papeles tirados por el suelo) �El g�nero! (deja el bolso encima de la mesa)
BER: �Qu� g�nero?
L: (endereza una maceta) Aquel por el que muri� Amos Maxwell.
BER: �Quieres decir que Remington Steele (entre las dos levantan una silla del suelo) sab�a lo que dec�a?
L: Sorprendente, �no?
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(edificio de Los �ngeles, un mayordomo abre la puerta a Steele y le indica que entre. Se oye en off la voz de BISHOP hablando con alguien. Steele lleva una venda en la frente)
BIS: NO quisiera apremiarles, amigos m�os, pero debo estar de vuelta en Washington la semana pr�xima. (Steele se dirige al lugar del que proviene la voz)
(uno de los interlocutores de Bishop es GRACE STANTON)
G (off): Propongo la compra de la propiedad en el lago Solitude al precio acordado.
(MILLICENT tambi�n est� presente)
M: Pero, Grace, querida, no s� c�mo. (vemos finalmente que trata de una reuni�n del comit�. Los ya citados est�n sentado a una mesa y acompa�ados por otras dos mujeres y un hombre) No tenemos el informe del Dr. Maxwell.
G: Yo estuve hablando con �l la v�spera del accidente. Me dijo que las tierras del Obispo eran ideales para el enclave de una reserva.
M: �Pero se trata de un gasto superior al mill�n de d�lares! �No podemos actuar a la ligera con una cantidad tan elevada!
G: No ser�a justo hacer perder tiempo al Obispo. Hay que dar una respuesta ahora.
BIS: (sonriente) �Por qu� no votan ya?
M: Bien. Muy bien. Los miembros de la presidencia que est�n a favor de la compra de la propiedad del Obispo en el lago Solitude, que tengan la bondad de levantar la mano.
(Steele se ha quedado sentado en un taburete junto a la mesa e interviene por primera vez)
S: Como presidente honorario, (se levanta) �puedo decir unas breves palabras, por favor?
M: (sonr�e ampliamente, encantada por su presencia) Ser� un placer, Sr. Steele.
S: Esto me trae a la memoria la leyenda de los monos de Gibraltar.
B: (frunce el ce�o, extra�ado) �Qu�? Por favor, que se calle, no se ajusta al tema.
S: (se pasea por detr�s de donde est� sentada Grace, dando la cara a Bishop, sentado enfrente de ella) La leyenda dice que si los monos se fueran de Gibraltar ser�a el fin de la soberan�a brit�nica. (se para tras la silla de Grace y apoya las manos en el respaldo) Y yo afirmo que la desaparici�n del �guila americana podr�a significar el fin de esta gran naci�n. Sin esas majestuosas criaturas, �qu� ser�a de nuestro rumbo y de nuestro poder? �Qu� ser�a de nuestro deber? �Y tambi�n de nuestro orgullo? (vuelve a pasear) �Y qu� dir�amos a nuestros hijos cuando, con mirada inocente, (se dirige expresamente a Millicent, que le mira con devoci�n) nos preguntaran: "�qu� es un �guila calva, mam�?"? (tanto Grace como Bishop se llevan la mano a la cabeza, sin poder creer lo que acaban de o�r) Con el prop�sito de tener tiempo para considerarlo, solicito un aplazamiento.
(a Bishop no le hace gracia la propuesta de Steele)
M: (se recupera de su embelesamiento) Debo informarles que una moci�n de aplazamiento tiene precedentes. La reuni�n queda aplazada indefinidamente.
(todos comienzan a levantarse)
G: (a Millicent) Tenemos otra moci�n en curso.
M: No puedo hacer nada, Grace, querida. Son los reglamentos.
(todos se encaminan hacia la salida, Steele y Bishop en �ltimo lugar)
BIS: (acusa a Steele con el dedo) Reconozco a un reventador cuando lo veo. (confronta a Steele y le obliga a pararse) ��Qu� demonios pretende usted?!
S: Quiero saber qu� pas� con el informe de Maxwell.
BIS: Tal vez se perdi� en el correo. Tal vez. O tal vez no lo termin�.
S: �Qu� dir�a si le digo que tengo el g�nero? (se frota la barbilla con el dedo)
BIS: �El informe del doctor? Le dir�a que lo devolviera a la Sra. Stanton para que el comit� pueda tomar una decisi�n.
S: Me han hecho una oferta de veinticinco mil d�lares. Usted no querr� entrar en la subasta, �verdad diputado?
BIS: (se cruza de brazos) Siempre cre� que Remington Steele era un hombre intachable. Pero esto no es m�s que un chantaje sucio y vulgar.
S: No hay nada de sucio en veinticinco mil d�lares.
BIS: Aproveche sus �ltimos d�as como investigador privado, Sr. Steele, porque har� que le retiren la licencia. (se marcha indignado)
(Grace no se ha marchado; est� todav�a en el umbral de la puerta)
BIS: (a Grace) Tiene hasta el martes. A menos que reconsidere la situaci�n, �estar� usted acabada! �Ser� su final! (lanza una �ltima mirada a Steele, y sale del piso)
G: (se gira hacia Steele, enfadada) �Enhorabuena! �En pocos minutos ha destruido lo que hemos tardado meses en conseguir! (le indica la puerta) �L�rguese! (se abalanza hacia la puerta y la abre)
S: (se apresura a volver a cerrar la puerta) No tan deprisa hermana. Ha estado utiliz�ndome desde el principio. (Grace se vuelve de espaldas a �l y se adentra en la estancia. �l la sigue) Se las arregl� para que encontrara el cuerpo de Maxwell, �pero le fall�! No declar� que hab�a sido un accidente.
G: �Fue un accidente!
S: �Entonces por qu� registraron mi apartamento? (Grace abre una carpeta y rebusca entre unos documentos) �Por qu� fui secuestrado a punta de pistola y golpeado por un chorizo?
G: �Puedo hacerle una pregunta? (tira la carpeta encima de la mesa)
S: Largue.
G: �Por qu� habla usted as�?
S: Porque estoy hasta la misma coronilla, mu�eca.
G: Es insoportable.
S: (le agarra el brazo) Quiero saber porqu� ese informe de Maxwell vale veinticinco mil pavos.
G: (se suelta de Steele) �Qui�n le ha ofrecido veinticinco mil pavos?
S: Harry Swan. (Grace cambia de expresi�n de pronto) Le sienta muy bien ese color, Sra. Stanton. Es gris, �no?
G: �C�mo conoci� a Harry Swan?
S: Tomando unas copas.
G: �Qu� le cont�?
S: Me dijo que era usted una consumada embustera, y una intrigante de la peor ca�a. Y que la conoc�a desde la adolescencia.
G: (le pone las manos en el pecho) Sr. Steele, ay�deme. Estoy asustada, muy asustada.
S: �Por Swan?
G: Usted no le conoce como yo. Es cierto, viv� con �l desde los 16 hasta los 19 a�os. No es algo de lo que me sienta orgullosa. Ahora que Willis ha muerto, seguro que quiere volver conmigo, pero yo no lo soporto. �Me repugna!
S: �Qu� tiene eso que ver con el informe de Maxwell?
G: Sabe lo importante que es para m�. Lo necesito con urgencia. Otro estudio nos llevar�a meses; perder�amos las tierras. Habr�a que empezar de nuevo. �Hasta tendr�amos que devolver los fondos recogidos! Swan sabe que si logra el informe tendr� que volver a su lado, y har�a conmigo lo que le viniera en gana. �Cualquier cosa! Sr. Steele, tengo miedo. (le posa la mano sobre el brazo) Bajo esa aparente distinci�n se oculta un monstruo. (se acerca cada vez m�s hacia Steele) Si es dinero lo que busca, superar� la oferta de Swan. Yo tengo mejores cosas que ofrecer. (le besa)
S: Las tiene, Sra. Stanton. �Ya lo creo!
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(Calles de Los �ngeles, limusina. STEELE, vestido con una gabardina al estilo Sam Spade y pa�uelo al cuello, intenta liar un cigarrillo, pero no lo consigue, y se le cae el tabaco por encima)
S: �C�mo se apa�ar�a?
(LAURA est� a su lado, tambi�n con una gabardina; lleva adem�s un sombrero)
L: �Qui�n?
S: (limpi�ndose los restos del tabaco) Bogart. Liaba sus cigarrillos en El Halc�n malt�s.
L: �No crees que est�s llevando demasiado lejos lo de Sam Spade?
S: Dio resultados con Grace Stanton. Tras unos minutos de astuto forcejeo, termin� pujando por el informe de Maxwell.
L: �Con qu�?
S: Ella vale 140 millones de d�lares, tirando por lo bajo.
L: Murphy descubri� que todo el dinero est� invertido. Necesita autorizaci�n para una cantidad superior a quinientos d�lares.
S: Por eso se mostr� tan complaciente. (intenta liar otro cigarrillo)
L: Creo que te debo una disculpa.
S: �Ah, si? Esto es una aut�ntica novedad en nuestras relaciones. Generalmente las disculpas las pido yo.
L: �Bien! Maxwell fue asesinado. Pero no en su ba�era. En la autopsia se ha detectado agua de un arroyo en sus pulmones con peque�as dosis de DDT.
S: Estaba haciendo un estudio ecol�gico para una reserva de �guilas.
L: Pudieron matarlo all�.
S: Tendremos que ir al lago Solitude.
L: (sonr�e) All� vamos.
S: �Ah! Buena idea, Laura. (vuelve a prestar atenci�n a su cigarro)
(FRED, desde la cabina delantera de la limusina, gira levemente la cabeza hacia atr�s)
FRED: �Qu� quieren que haga con el coche que viene sigui�ndonos?
L: �Qu� coche?
S: (a la vez) �Qu� coche? (se vuelven los dos para mirar por el parabrisas trasero)
F: El azul. Nos sigue desde que salimos de la agencia.
S: (se vuelve de nuevo hacia adelante) Pi�rdelo, Fred.
(Fred da un volantazo brusco, y Steele se ladea sin querer sobre el costado de Laura, tir�ndole todo el tabaco encima)
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(carretera, limusina. STEELE y LAURA van camino al lago Solitude. Los dos giran la cabeza en ese momento para mirar por el parabrisas)
S: Parece que lo hemos dejado atr�s. Buen trabajo, Fred. (retuerce la bolsa de tabaco entre los dedos)
F: (gira levemente la cabeza hacia atr�s para contestar) Se ha quedado en la gasolinera a un kil�metro de aqu�, m�s o menos, se�or.
S: Muy bien, has hecho un buen trabajo.
L: (coge la bolsa de tabaco de la mano de Steele) No ir�s a intentarlo otra vez, �verdad?
S: No, es muy malo para los pulmones. (Laura se lo acerca a la nariz para olerlo, y �l saca un palillo del bolsillo y se lo mete a la boca, a modo de cigarrillo) Me pregunto c�mo estar� yo con sombrero. (Laura le lanza una mirada)
(en la carretera se ve una barrera de vidrios rotos. Fred no se percata a tiempo y pasa por encima, reventando las ruedas)
S: �Qu� ha pasado, Fred?
F: Hemos pinchado. (para el motor)
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(bosque, LAURA y STEELE van caminando hasta una gasolinera)
L: Parece que no hay nadie.
(encuentran finalmente a un hombre en un peque�o recinto con funciones de taller)
S: (al hombre) Disculpe. Nuestro coche tiene varios pinchazos. �Puede mandar a alguien para arreglarlo?
HOMBRE: (se acerca a ellos) No hasta dentro de tres o cuatro horas.
L: �Puede dejarnos alg�n veh�culo?
HOM: No.
S: �Alquilarlo?
HOM: Tengo un jeep muy viejo, pero no sabr�a cu�nto cobrarles.
S: Bueno, m�s o menos...
HOM: Sesenta d�lares m�s treinta centavos el kil�metro. La gasolina y posibles da�os, de su cuenta.
(Laura pone mala cara, y mira a Steele)
S: (le da el dinero) Oiga, la carretera est� llena de vidrios rotos. Alguien deber�a limpiarlos.
HOM: Si quiere le presto una escoba. (Steele le hace una mueca)
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(carretera de tierra, LAURA y STEELE est�n en el jeep. Steele va conduciendo)
S: (entusiasmado) �No te parece paradis�aco? Aire fresco, cielo azul y un verde exuberante a nuestros pies.
L: (se agarra al salpicadero) Vas demasiado deprisa.
S: �Nunca te he hablado de mis tiempos de conductor de rallies?
L: (se alarma) �Pisa el freno!
S: (cambia de marcha y pisa el freno desesperado, pero no parece funcionar) Ya lo piso. �Ya lo piso!
L: �P�salo! �Intenta reducir la marcha!
S: �Contr�late, Laura! �No puedo concentrarme!
L: �El borde! �Te est�s acercando al borde!
S: �Laura, por favor!
(se salen de la carretera)
L: �Salta!
S: ��Est�s loca?! �Vamos a matarnos!
(los dos saltan a tiempo. El jeep se desploma por el terrapl�n)
L: (se levanta y se apresura hacia Steele, que permanece tendido boca abajo en el suelo) �Te encuentras bien? �Di algo! (se arrodilla junto a �l) Si no puedes hablar, gime.
S: (se incorpora bruscamente) El Sue�o eterno, Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Warner Brothers, 1946.
L: (se lleva la mano a la cabeza, aliviada) Gracias a dios, balbucea.
S: Las tachuelas fueron puesta en la carretera deliberadamente. (Laura le pasa la mano por la nuca) A Bogart se le pincharon dos ruedas, lo que le llev� al garaje de Art Huck, d�nde Canino estaba esperando.
L: Debe ser la conmoci�n.
S: Laura, echaron vidrios en la carretera para obligarnos a alquilar esta trampa mortal en el garaje.
L: (le ayuda a incorporarse) Ven.
(los dos se acercan al lugar donde ha ca�do el jeep)
S: Alguien intenta evitar que lleguemos al lago Solitude. (levanta la tapa del cap�)
L: (comprueba una pieza del motor, y saca la mano manchada de un l�quido grasiento; se lleva la mano a la nariz para olerlo) Han perforado el dep�sito del l�quido de frenos. Nuestro perseguidor se detuvo en la gasolinera para echar combustible, Y de paso orden� que manipularan este veh�culo.
S: (vuelve a cerrar el cap�) Vamos a hacer auto-stop hasta el lago.
(salen a la carretera e intentan parar al primer coche que ven pasar, pero sin �xito: el coche no se detiene)
S: �Sabes que te digo?
L: (se cruza de brazos) �Qu� me dices?
S: Que andandito.
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(poblaci�n, LAURA y STEELE regresan a la civilizaci�n y tienen aspecto de estar agotados. Steele lleva la gabardina en la mano, y Laura se ha quitado el sombrero y desabrochado la gabardina. Entran en le oficina del registro. Laura se rezaga contemplando mapa de la comarca. El encargado se dirige a ellos)
ENCARGADO (off): Cerramos dentro de ocho minutos. (Steele se mira el reloj)
L: (se vuelve y se acerca al mostrador) Quiero ver el libro de registros del Valle del Sudeste.
(hay otra mujer haciendo una consulta. El encargado saca un libro de debajo del mostrador y lo coloca sobre un atril)
ENC: Aqu� tiene el �ndice.
(el encargado se acerca a un bot�n que acciona la entrada al otro lado del mostrador. Laura y Steele la atraviesan y se acercan al libro, mientras el encargado se va a atender a la otra mujer. Steele abre el libro, y busca en el �ndice la p�gina correspondiente al lago Solitude, s�lo para descubrir que la p�gina en cuesti�n ha sido arrancada)
L: �Chinatown! (Steele se le queda mirando, sorprendido y ella sonr�e) Yo tambi�n voy al cine de vez en cuando. (se gira y se dirige al encargado) �Tiene alg�n otro libro de �ndices?
ENC: No, se�orita.
S: Han arrancado la p�gina.
ENC: (se acerca para comprobarlo por si mismo) Exactamente igual que en aquella pel�cula.
S: �Recuerda a un caballero de unos cincuenta a�os, cabello casta�o ligeramente canoso, ojos marrones y un bigote finucho? (el encargado niega con la cabeza)
L: �Y a una mujer, de unos treinta y tantos, alta, rubia, ojos avellana, digamos---moderadamente atractiva?
ENC: Ya caigo. Pregunt� por el mismo libro que ustedes.
(Laura y Steele sonr�en)
*************************
(apartamento de Grace, STEELE y LAURA avanzan por el pasillo hasta la puerta y llaman al timbre)
S: (todav�a al estilo "Bogart") Dej�melo a mi, mu�eca. Antes de que haya entrado tendr� a ese canario cantando.
(Laura levanta la mano para llamarle la atenci�n sobre su comportamiento, pero se arrepiente en el �ltimo momento: se da por vencida. El mayordomo abre la puerta y hace una reverencia cuando los dos entran. El mayordomo les indica d�nde ir)
(GRACE est� ah� para recibirles)
G: (se encamina hacia Laura, extendi�ndole la mano) �Ah, Srta. Holt! (se estrechan la mano) Sr. Steele. (le extiende tambi�n la mano) Encantada de verles.
S: (no le estrecha la mano que le ofrece) �Cu�ndo estuvo por �ltima vez en el lago?
G: No s�. Hace a�os.
S: Tiene mala memoria para las fechas, �eh? Me asegur� que no hab�a hablado con el Dr. Maxwell en una semana, y al comit�, que lo hab�a hecho la v�spera de su muerte. Y ahora dice que no ha estado en el lago desde hace a�os. Pero el encargado del registro nos ha dicho que estuvo usted hace poco. (Grace intenta evadir la pregunta, y se vuelve de espaldas, pero Steele le obliga a girarse de nuevo cogi�ndola por los brazos) �Quiero una respuesta, y ahora mismo!
G: �Lo �nico que tengo que decirle hablando claramente es que se esfume! (se desembaraza de su apret�n)
(Steele mira a Laura, en busca de apoyo, viendo que su actuaci�n no provoca el efecto deseado)
L: (a Grace) Disculpe al Sr. Steele. A veces se olvida de sus modales. (aleja a Grace de Steele)
G: (mientras ella y Laura se separan de Steele) No s� de que me acusan ni por qu�.
L: Estamos aqu� para ayudar, Sra. Stanton. Estoy segura de que ten�a una buena raz�n para arrancar la p�gina del libre de registrtos. Tendr� que responder tarde o temprano, y dudo que la polic�a sea tan comprensiva como nosotros.
G: (considera la propuesta. Steele se aproxima a las dos mujeres) Fue Swan. Harry Swan. (su mirada se dirige a Steele) Le cont� que viv� con �l, pero se dej� la mejor parte. �Me cas� con ese vago!
S: �Era usted la mujer de Harry Swan?
G: Lo soy todav�a. Me prometi� que arreglar�a lo del divorcio, pero nunca lleg� a cumplir su promesa. �Se le olvid�!
L: �No ha estado legalmente casada con Willis Stanton? (Grace niega con la cabeza, y se apoya sobre el brazo del sill�n)
S: Sin matrimonio no hay 140 millones.
G: Swan se avino a guardar silencio a cambio de dinero que necesitaba para pagar su deuda. Iba a conseguirlo con la venta de las tierras para la reserva de las �guilas.
S: �Pero no pertenecen al diputado?
G: Yo se las vend�.
L: Y su nombre figuraba en el registro de la propiedad como primera due�a.
G: �Qu� pensar�an si vendiera mis propias tierras al comit�?
L: �Por qu� iba el diputado a ayudar a Swan?
G: No lo s�.
L: Pero sabe que el Dr. Maxwell fue asesinado.
G: �l descubri� que yo hab�a vendido las tierras al diputado. Amenaz� con llegar al fondo, con presentar toda la obra como un fraude.
S: (se acerca hacia ella, amenazadoramente) �Y entonces lo mat�!
G: �Claro que no! �Fue Swan! �No pod�a moverse de aqu� sin su dinero!
L: �Por qu� est� todo el mundo tan interesado en el informe del Dr. Maxwell?
G: El comit� no comprar� las tierras sin comprobarlo.
L: Veo que tambi�n usted est� interesada.
G: �Lo tiene?
L: No. Pero s� d�nde puedo encontrarlo.
(Steele la mira con curiosidad)
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(casa de Maxwell, STEELE y LAURA entran por la puerta)
S: �Qu� quieres decir con que sabes d�nde puedes encontrarlo?
L: Te lo envi� a ti. (se guarda la ganz�a que ha empleado para abrir la puerta en el bolso)
S: �Cu�ndo?
L: �No te acuerdas? Grace nos dijo que �l te hab�a enviado alg�n material. Tiene que ser ese informe.
S: Pero no lo hemos recibido.
L: �Seguro? (saca un sobre del bolso y lo agita en la mano)
S: (se acerca a ella) �El informe de Maxwell?
L: Es una factura de la tintorer�a.
S: Espero que Vernon est� de vacaciones cuando lo descubran.
L: (vuelve a guardar el sobre) Si lo hacemos bien no lo descubrir�n.
S: Muy h�bil, Flanagan.
L: Gracias. Por cierto, cuando esto se termine quiero que tu Sam Spade se retire para siempre. (se acerca a la mesita donde est� el correo)
S: Oh, me sale tan bien ese personaje. Los di�logos me fluyen espont�neamente.
L: Si no puedes eliminar ese flujo, trata al menos de reducirlo a un simple goteo. (coge el correo para revisarlo, y entonces un objeto met�lico entre las cartas cae al suelo: es una llave. Steele la recoge del suelo)
S: (muestra la llave a Laura) La llave de la puerta. Con los nervios el asesino se olvid� de ponerla en el macetero.
L: (frunce el ce�o) Buen trabajo, Sam.
S: Gracias, mu�eca.
L: Con la habilidad que te caracteriza, has borrado todas las huellas. (sonr�e sarc�sticamente)
S: �Oh! (tira la llave a la mesa y se saca un pa�uelo del bolsillo) Lo siento.
*************************
(la mano de Steele juguetea con un sobre)
S: Creo que la �ltima oferta fue de veinticinco mil d�lares. (vemos que su interlocutor es SWAN) Para el Sr. Swan.
(nos encontramos en la casa de Maxwell. Tambi�n est�n presentes BISHOP y GRACE, ambos sentados en unos sillones, al igual que Swan. Vernon, de pie al lado de Swan, y LAURA, de pie tras Bishop y Grace, completan la estancia. Steele est� apoyado sobre la mesa, de frente a todos)
S: �He o�do treinta?
BIS: No tengo ninguna intenci�n de pujar por algo que pertenece por derecho al comit�.
L: Ese sobre contiene algo m�s que el informe del Dr. Maxwell. Tambi�n incluye el motivo de su muerte.
G: �Cu�l fue?
L: Encontr� sustancias t�xicas en el lago Solitude.
S: Si el comit� no comprara esa propiedad, Grace no podr�a darle (se�ala a Swan) el dinero que necesita para saldar sus deudas con el fisco de su pa�s.
L: Y si Swan no pudiera pagar, (comienza a avanzar hacia Grace) seguramente hablar�a de su matrimonio.
S: (se dirige a Bishop) Usted es el �nico personaje que no encaja en este l�o, Se�or diputado. �Por qu� un individuo de tan nobles ideales est� empe�ado en ayudar a un brib�n del calibre de Harry Swan. (se dirige a Swan) Le suplico que no se ofenda, (le sonr�e) personalmente creo que es usted un caballero. (Swan le devuelve la sonrisa)
BIS: Yo s�lo quer�a conseguir una reserva para esas aves. El medio para conseguirla no me importaba.
S: Bueno, alguien tendr� que pagar por la muerte del Dr. Maxwell.
SW: �Es eso necesario, se�or?
S: Me temo que si. La polic�a es muy quisquillosa. (se levanta y se acerca a Swan) con los asesinatos. Investigar�n hasta que encuentren un culpable. (se�ala a Vernon con la mirada) Entr�guenos al mat�n.
SW: �A Vernon?
S: Es el m�s indicado. (se dirige a Vernon) Tienes un coche precioso, Vernon. (Vernon empieza a ponerse nervioso) Me fij� cuando nos segu�as. El azul es mi color predilecto. (vuelve a dirigirse a Swan) Nos sigui� hasta el lago Solitude, probablemente bajo sus �rdenes. Trat� de acabar con Laura con la ayuda del tipo del garaje. Intento de asesinato. Y eso es s�lo una peque�a parte del total.
SW: No es posible, se�or.
S: �Por qu�? Es perfecto.
SW: Tal vez. Pero en este lugar Vernon es el �nico que tiene un arma. (Vernon sonr�e, y lo mismo hace Laura. Steele tambi�n se decide por la sonrisa)
S: No lo tomes a mal. S�lo estaba bromeando. (se vuelve de espaldas a todos y deja un sobre en la mesa) Bueno..., si mi buen amigo Vernon no fue, �entonces qui�n? (de nuevo les da la cara a todos)
SW: Sr Steele, �me permite que le diga una cosa?
S: No faltaba m�s.
Sw: El diputado (mira a Bishop) me represent� ante la delegaci�n de contribuciones a cambio de un generoso donativo para su campa�a electoral. Quiere llegar al senado.
BIS: No hay nada ilegal en ellos, se�ores; ocurre a diario. (mira a Steele) No creo que se sorprendan ustedes del origen del dinero que financia las campa�as pol�ticas. De alguna parte ha de salir el dinero.
L: Quien quiera que matara al Dr. Maxwell lo hizo junto al lago Solitude. (se apoya sobre el respaldo del sill�n donde est� sentado Bishop) La autopsia revel� que hab�a agua de arroyo en sus pulmones con peque�as cantidades de DDT.
S: (parece caer en la cuenta de algo) �DDT! �Eso es!
G: �Qu�?
S: La raz�n por la que muri� Maxwell. (empieza a pasear)
SW: �DDT?
S: �El libro que me diste, Laura! Dice que el principal culpable de la extinci�n del �guila de cabeza blanca es la utilizaci�n de DDT. La c�scara del huevo se debilita y no pueden ser incubados. (sonr�e a Laura) �Has visto c�mo hago mis deberes?
L: (se r�e por el comentario de Steele) D�game, se�or diputado, �cree que conseguir�a muchos votos un l�der ecologista que vende tierras contaminadas con productos qu�micos para una reserva natural?
BIS: (sonr�e conf�ado) Se�orita, usted ladra mucho, pero no muerde.
L: El asesino trajo el cad�ver hasta aqu� y entr� en la casa utilizando la llave (se acerca paseando hasta el sill�n de Grace) que Maxwell dejaba en el macetero. La ausencia de marcas en la alfombra descarta la posibilidad de que fuera Grace, (Grace la mira, asombrada de que no la acuse a ella) que es obvio que no pudo cargar con el Dr. Maxwell, �y menos con un Dr. Maxwell hinchado de agua!
S: Tambi�n quedan fuera de sospecha Swan y el amigo Vernon. Ellos no conoc�an lo suficiente al Dr. Maxwell (se va acercando a Bishop) como para saber que ten�a la costumbre de guardar la llave en el macetero.
L: (acerc�ndose a Bishop) D�game, se�or diputado, �apostar�a usted su vida (coge de encima de la mesa la llave, envuelta en una bolsa de pl�stico transparente) a que sus huellas no est�n en esta llave?
(Bishop permanece quieto un segundo, y entonces se levanta de un salto y emprende la hu�da, empujando a Laura en el proceso, pero Steele se coloca delante de la puerta, y, cuando Bishop intenta salir, le pega un pu�etazo que lo env�a directo al suelo, inconsciente)
SW: (se acerca lentamente al lugar donde ha ca�do Bishop, y se vuelve a Steele) Conc�dame una ventaja. Deme el tiempo necesario para llegar a la frontera de M�xico. (Steele se encoge de hombros y sonr�e) En ese caso, las despedidas breves son las mejores. (se vuelve hacia Grace, y le sonr�e) Sra. Stanton. (Grace no sonr�e) V�monos de aqu�, Vernon. (Steele les abre la puerta, y los dos salen)
G: Si no lo atrapan, dir� que todav�a estamos casados.
S: No es tan malo ser pobre, Grace, (se aproxima a Laura) dicen que forma el car�cter. (Laura le mira, y �l le devuelve la mirada) �Verdad? (Laura sonr�e y le pasa la mano por el hombro)
*************************
(apartamento de Steele, d�a, STEELE y LAURA est�n revisando el correo)
L: Aqu� est�. El informe de Amos Maxwell. (le entrega el sobre a Steele)
S: (coge el sobre, y lee lo que est� escrito en �l) "Devuelto a la oficina de correos. C�digo postal incorrecto". �Es que todav�a no saben d�nde vivo?
L: (sigue buscando entre las cartas) Aqu� hay una de Grace Stanton. (huele la carta) Dice "personal". (se la pasa a Steele) Anda.
S: (abre el sobre y saca el contenido) Un cheque de veinticinco mil d�lares, para cobrarlo dentro de cinco a�os.
L: (se r�e) �Para comprar nuestro silencio?
S: (se va alejando de ella) �Qu� har�a Sam Spade en una coyuntura similar a �sta? (se sienta)
L: (vuelve a acercarse y le apoya la mano en el hombro) �Ya est�s con lo de siempre! �Sabes? Eres peligrosamente convincente cuando haces papeles violentos.
S: Nac� para esos papeles, pero creo que ya es hora que deje los artificios a un lado y vuelva... (rasga el cheque por la mitad) otra vez a ser... (lo vuelve a romper) yo mismo: (rasga el cheque una vez m�s) �Remington Steele! Adios, Sam. (tira todos los trocitos de papel al aire)
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