STEELE VUELA ALTO

 

(Paisaje monta�oso. Vemos a un �guila sobrevolando las monta�as. A la orilla de un r�o, un desconocido con manos enguantadas acaba de ahogar a un hombre en el agua. A continuaci�n el asesino se acerca a la mochila del muerto y la vuelca sobre el suelo para inspeccionar su contenido, pero no parece encontrar lo que estaba buscando)

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(Calles de Los �ngeles, noche. Una mujer est� conduciendo un coche por una calle solitaria. Se para en un cruce y apaga los faros del coche. Gira a su izquierda y llega a una casa. Aparca frente el garaje. Sale del coche y entra a trav�s de la verja y se encamina a la puerta de entrada, escudri�ando sus alrededores en el proceso. Llama al timbre y echa un vistazo al interior, que se ve oscuro: no parece haber nadie. Se acerca a una maceta colgante que hay a su izquierda, y rebuscando entre la tierra saca una llave, que usa para abrir la puerta. Entra en el edificio, se acerca a una l�mpara y la enciende. La estancia est� decorada con aves disecadas colgadas de la pared. La mujer lanza una mirada a las figuras y se aleja a continuaci�n. Llega al despacho y enciende una lamparilla sobre la mesa. Busca entre unos papeles y archivos. Al lado de la mesa se ve un diploma de la universidad de Columbia enmarcado con el nombre Amos Maxwell, doctorado en biolog�a. La mujer sigue buscando y se sienta a la mesa de despacho; no parece tener �xito en lo que est� buscando. Suspira y se queda pensativa; de pronto se percata de una anotaci�n en el calendario y se incorpora para leerla mejor. Dice: Remington Steele 555-9458. Coge el tel�fono y marca el n�mero se�alado. Le contesta BERENICE)

BERENICE (off, a trav�s del tel�fono): Agencia de detectives Remington Steele. Un momento, por favor.

(la mujer parece alarmarse y cuelga el tel�fono. Apaga la l�mpara y se levanta. Sale de la casa y cierra la puerta. Vuelve a guardar la llave en la maceta y se aleja)

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(Agencia. LAURA est� hablando por tel�fono)

LAURA: (sonr�e) Si, Sra. Stanton, el martes a las diez. [...] El Sr. Steele estar� encantado. Absolutamente encantado. (cuelga) �Y yo tambi�n! (repite para si misma)

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(Apartamento de Steele. MURPHY est� tumbado sobre el sof� leyendo un libro. LAURA est� de pie junto a la puerta cerrada del dormitorio)

LAURA: (a puerta) �Sal ya de una vez! (golpea la puerta con los nudillos) �Vas a llegar tarde! (se mira el reloj de pulsera) �Ya llegas tarde!

MURPHY: (sin inmutarse ni levantar la vista del libro) �Tiro la puerta?

L: (a Murphy) No, todav�a no. (vuelve a dirigirse a la puerta) Has dado tu palabra, y todo el mundo sabe que la palabra de Remington Steele es sagrada.

(justo entonces se abre la puerta y aparece Steele, en mangas de camisa y con chaleco; lleva su chaqueta en la mano)

STEELE: �sa es una t�ctica miserable (Laura le empuja para hacerle salir completamente de la habitaci�n) y desleal.

L: (le abrocha los botones del chaleco) No si funciona.

S: �Presidente honorario para el comit� de protecci�n del �guila de cabeza blanca?

L: (todav�a abroch�ndole los botones) Es publicidad para la agencia.

S: �Ah, si? (Laura le coge la chaqueta de la mano y le ayuda a pon�rsela) �Un mont�n de cotorras emperifolladas parloteando de salvar a las �guilas mientras llevan abrigos de chinchilla y zapatos de cocodrilo?

L: S�lo tienes que estrechar unas cuantas manos, sonre�r con gancho y dejar que te hagan unas fotos. (le encamina hacia la puerta)

M: (ahora vemos lo que estaba leyendo, un libro sobre �guilas en peligro de extinci�n) Lo de la foto te va a encantar. (se levanta bruscamente y se encamina a Steele y Laura) �Eh, no te olvides el libro! (le pasa el libro a Steele)

S: (coge el libro) �Para qu� es eso?

L: (le arregla la solapa de la chaqueta) Para dar la impresi�n de que te interesa el trabajo del comit�.

(Murphy abre la puerta del apartamento)

S: (sale del apartamento, pero se para frente a la puerta) Comprendo que esa especie de �guila sea vuestro s�mbolo nacional, pero debo confesar que no me gustan los p�jaros, especialmente los calvos.

L: Recuerda. Interesado, sincero y preocupado.

(Murphy levanta el pulgar hacia Steele, y �ste responde con no demasiado entusiasmo)

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(Reuni�n del �guila. Una multitud escucha a una mujer [mujer1] que est� hablando desde el estrado. Steele llega en ese momento)

MUJER1: Quiero darles un avance de nuestras atracciones. (Steele se aproxima a la mesa desde la que est� hablando la mujer) Para nuestro sorteo el Sr. William Collins ha contribuido con una semana para dos...(Steele llega a la mesa y se sienta en una silla que est� libre) en Hawaii, con todos los gastos pagados en el King Kani Kakana...

S: (se dirige a la mujer [MUJER2] que est� sentada a su lado, que resulta ser la mujer de antes) Siento llegar tarde.

MUJER2: �Es usted del comit�?

S: (con orgullo) Presidente honorario.

MUJ2: (le mira, sorprendida) Oh, �no le parece esto interesante?

S: Demasiado t�cnico para mi gusto.

MUJ2: (sonr�e para si) Millicent es un poco pesada, pero tiene un gran entusiasmo.

S: (la mira de arriba abajo y le sonr�e) �Por eso est� usted aqu�, por dedicaci�n?

MUJ2: Apelaron a mi sentido de deber c�vico.

S: �Qui�n es la Sra. Stanton? (escanea la sala con la mirada) �La de cara de p�jaro con el tic? (la mujer niega con la cabeza) �La del sombrero de plumas azules con el tic? (la mujer vuelve a negar) D�game una cosa: �por qu� todas tienen tics?

MUJ2: Se nota que no conoce usted a sus maridos.

S: (la mira, escrut�ndola) Pues usted no tiene tics.

MUJ2: (mira a Steele) Es que soy viuda, Sr. Steele.

S: Ahora mismo estoy en desventaja. Usted conoced mi nombre, pero yo no conozco el suyo.

MILLICENT: �Y ahora, con ustedes Grace Stanton!

MUJ2: (se levanta cuando la multitud empieza a aplaudir) Ahora ya lo sabe. (Steele se muestra algo avergonzado, y se une al aplauso)

GRACE: (en el estrado, comienza a hablar a la multitud) Gracias, amigos. Tengo noticias malas y buenas. Las malas son que el Sr. Amos Maxwell, que iba a entregarnos su informe sobre el proyecto del lago Solitude y sus aspectos ecol�gicos en relaci�n con el �guila de cabeza blanca, (Steele le mira las piernas mientras ella habla) no ha podido asistir. Sin embargo, nos lo entregar� pasado ma�ana en la reuni�n del comit� financiero. Las buenas noticias son que hoy nos acompa�a nuestro presidente honorario, el renombrado y un tanto esquivo Remington Steele.

(la gente comienza a aplaudir y �l se levanta sonriendo, y saluda con el libro en la mano. Se aproxima al estrado, y Grace se sienta)

S: Desde que tuve el privilegio de venir a su maravilloso pa�s me he sentido fascinado por sus aves. No ha habido un s�lo d�a que no me haya pasado a meditar en las misteriosas razones que han podido inducir a los padres de la patria a elegir un s�mbolo tan--- (echa un vistazo a la portada del libro, que muestra la foto de un �guila) tan--- (sonr�e) Como ven me faltan palabras cuando contemplo el �guila de cabeza blanca. (Grace comienza a aplaudir y el resto del grupo se une al aplauso).

GR: (vuelve a ponerse en pie, frente al estrado) Gracias, Sr. Steele, gracias. (Steele vuelve a su sitio y se sienta) Intuyo que vamos a tener muchas pruebas de la penetraci�n psicol�gica (vuelve la cabeza hacia Steele) del Sr. Steele. Ahora haremos un descanso de 20 minutos. (la gente se levanta de sus asientos. Grace se acerca a la silla de Steele y le susurra al o�do) Ya que hemos terminado presentar� nuestras excusas y saldremos pitando de aqu�. (cierra una carpeta que hay encima de la mesa y se la guarda debajo del brazo)

S: Acabo de llegar.

G: Esp�reme en ese vest�bulo. Pretender�n retenerlo aqu�. �No lo permita! (se aleja)

(Steele sonr�e para si mismo. Se levanta y coge su libro. Intenta abrirse paso entre la multitud, pero de pronto un hombre se planta enfrente de �l, impidi�ndole avanzar)

HOMBRE: Espere, Sr. Steele, si�ntese y charlemos.

S: �Los servicios? Tengo que ir al servicio.

HOMBRE: (extiende la mano hacia Steele, present�ndose) Obispo congresista. (le da un golpecito amistoso en el hombro) Puede llamarme Orrin.

S: (el hombre y �l se estrechan la mano) Con mucho gusto le llamar� lo que quiera, en cuanto vuelva. (Grace baja por la escalera con el abrigo en la mano, y le hace una se�a para que se re�na con ella)

ORRIN: �Qu� hace aqu�, Sr. Steele?

S: Soy el presidente honorario del comit�.

O: Tengo mucho inter�s en este comit�. Si hay algo aqu� que requiera se reconocida pericia profesional, me gustar�a saber qu� es.

S: Siento mucho decepcionarle, caballero, pero la �nica raz�n por la que estoy aqu� es mi simpat�a hacia las �guilas. Y ahora, con su permiso... (se separa finalmente del hombre y se re�ne con Grace)

G: �Que quer�a?

S: Quer�a saber qu� pinto yo aqu�.

G: �Se lo ha dicho?

S: Yo tampoco lo sab�a.

G: Ya tendr� tiempo de saberlo. (le agarra del brazo para que se mueva) V�monos.

(Steele le abre la puerta y los dos salen)

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(Calles de Los �ngeles, limusina. STEELE y GRACE van dentro. Steele se est� sirviendo una copa de champ�n)

G: Le pido mil perdones por tanto misterio, pero si el comit� supiera que Maxwell ha desaparecido, el proyecto se vendr�a abajo.

S: �Cu�ndo perdi� su pista?

G: Hace una semana. Me llam� desde el lago. (Steele bebe un sorbo de su copa) Estaba haciendo sus �ltimas investigaciones en el refugio del �guila. �Se puso en contacto con ustedes?

S: Nunca he hablado con el Dr. Maxwell.

G: �Entonces les envi� algo? �Propaganda de nuestro comit�? (bebe un sorbo)

S: No que yo sepa.

S: Mis empleados son muy eficientes. Si el doctor hubiera enviado algo, seguro que me lo habr�an entregado.

G: �Oh!

S: �Qu� cree que puede haberle ocurrido?

G: (niega con la cabeza) No lo s�. Pero tiene que ser algo horrible para que no haya entregado su informe. Ha dedicado toda su vida a la protecci�n de esas pobres criaturas.

S: �Puedo hacerle una pregunta impertinente, Sra. Stanton?

G: (sonr�e y se gira hacia �l) Va a preguntar a qu� dedico mi vida.

S: (devuelve la sonrisa) Encontrar un lugar apropiado para el �guila de cabeza blanca es desde luego un empe�o loable, pero se me hace dif�cil creer que ocupe todo su tiempo, �sabe?

G: S� lo que est� pensando, Sr. Steele. Una mujer mimada, incre�blemente sana, se pone a hacer obras altruistas para ocupar el tiempo que le sobra despu�s de ir a fiestas y viajar por el mundo, pero se equivoca de medio a medio. El dinero que me dej� Willis ha sido una carga m�s que una bendici�n. Fui su tercera esposa, 25 a�os m�s joven que �l. Fue un matrimonio bastante breve; no era un hombre sano. (Steele se bebe otro trago) Una ma�ana al despertarme descubr� que yo val�a m�s de 140 millones de d�lares. (Steele se atraganta al o�r la cifra, y ella se r�e) Se le ha atragantado el champ�n con tanto cero.

S: (se limpia con un pa�uelo) No es para menos.

G: No puede imaginarse lo poco que tardaron en proponerme matrimonio cuando conocieron esa informaci�n. Pero el dinero no puede remediar mi soledad, (le mira seductivamente) �Una terrible soledad!

S: (se guarda el pa�uelo en el bolsillo de la chaqueta) Uh, pobrecita.

(llegan a la casa de Maxwell y Fred aparca la limusina frente al garaje. Steele sale del coche y le abre la puerta a Grace)

G: (a Fred) Gracias.

(Steele sale tambi�n del coche y sonr�e a Fred antes de seguir a Grace hacia la entrada de la casa. Llegan al porche y Steele llama al timbre)

G: Hay una llave en el tiesto.

S: (alarga la mano d�nde Grace le ha indicado para coger la llave) Algunos podr�an calificar esto de allanamiento de morada.

G: Amos y yo somos amigos. Sino, �c�mo iba a saberlo?

S: No hay llave.

G: Tiene que haberla. (procede a buscar la llave tambi�n) Siempre est� aqu�. Tendremos que entrar de alguna otra forma.

S: Lo dicho, allanamiento de morada. (intenta maniobrar el pomo de la puerta, pero �sta no se abre)

G: A lo mejor est� enfermo y no puede abrir.

S: �Tiene una tarjeta de cr�dito?

G: Mi nombre es mi cr�dito.

S: (sonr�e, y luego se�ala con el dedo un broche que Grace lleva en el abrigo) Permiso. (coge el broche y abre el cerrojo con �l)

G: Es tan tranquilizador tenerle a mi lado. (�l le devuelve el broche y le deja la puerta abierta para que ella entre)

(los des entran en la casa y descubren que alguien la ha registrado)

G: �Lo ve usted? Algo le ha ocurrido.

(Steele se adentra en la casa y Grace se queda inspeccionando unos papeles sobre la mesa)

S (off): Sra. Stanton, �c�mo es Amos?

G: Unos cincuenta a�os...

S (off): �Si?

G: Pelo casta�o con algunas canas...

S: Siga.

G: Ojos marrones...

(vemos a Steele en el cuarto de ba�o reclinado sobre la ba�era, llena de agua. Est� inspeccionando un cad�ver que se encuentra en su interior)

S: �Si? (Saca el pa�uelo del bolsillo de su chaqueta y lo utiliza para limpiarse

G: Y un bigote muy delgado.

S: (se asoma por la puerta) Creo que hemos encontrado al Dr. Maxwell.

G: �D�nde?

S: En la ba�era. �Muerto! (gira la cabeza para echar un �ltimo vistazo al cad�ver)

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(oficina. LAURA est� sentada a su mesa, leyendo el peri�dico. Un titular dice: "'HA SIDO ASESINADO', DICE REMINGTON STEELE". Se levanta de la mesa, enfadada y se dirige a recepci�n. BERENICE est� leyendo el mismo diario)

L: �D�nde est�?

BERENICE: No ha llegado todav�a.

L: �Ser� lelo! (golpea el peri�dico en un gesto de enfado) �C�mo se atreve a afirmar que la muerte de Maxwell fue un asesinato cuando el juez, la polic�a y la Sra. Stanton dicen que fue un accidente?

(en ese momento entra en la oficina el congresista BISHOP)

BISHOP: (con cara de enfado) �D�nde est�?

BER: Si se refiera al Sr. Steele...

BIS: �Ese idiota! �Decir que la muerte de Maxwell fue un asesinato!

L: (intenta excusarse) Remington Steele es uno de los criminalistas m�s eminentes... (se para a pensar en lo que acaba de decir e intenta rectificar) Una de las mentes m�s privilegiadas en criminolog�a, y si �l afirma que fue un asesinato es que...

(justo entonces sale MURPHY del otro despacho, con un peri�dico en la mano)

M: �Ha vuelto a meter la pata, �verdad?

L: Murphy, este caballero quiere ver a...

M: (a Bishop) Se�or diputado, soy un gran admirador de su trabajo. (se acerca a �l y le extiende la mano. Bishop se la estrecha. Despu�s se vuelve a Laura) El obispo diputado es uno de los grandes estudiosos del medio ambiente del pa�s.

BIS: En circunstancias normales estar�a encantado de escuchar a un elector satisfecho, pero ahora tengo otras prioridades.

L: Ser� mejor que lo discutamos en el despacho del Sr. Steele.

BIS: Bien.

L: Murphy...

M: (a Bishop) Por aqu�, se�or.

(los dos hombres se encaminan al despacho, mientras Laura se queda rezagada y se vuelve a Berenice)

L: (deja caer el peri�dico sobre la mesa) �Local�zalo! �Deprisa! (se encamina tambi�n al despacho, d�nde Murphy y Bishop est�n hablando)

BIS: �Es que Steele no conoce las funciones de un presidente honorario? (Laura entra en el despacho y cierra la puerta) Sonre�r, saludar y posar para la prensa, (al o�r el ruido de la puerta, se vuelve hacia Laura) No meter la nariz en los asuntos del comit� ni en las ba�eras de la gente. Si Amos Maxwell quer�a emborracharse y contar hasta cien bajo el agua estaba en su derecho.

L: �Era aficionado a la bebida?

BIS: Ni lo s� ni me importa. Se le contrat� para determinar si mis tierras eran adecuadas para el �guila. (se acerca a Murphy, que est� apoyado sobre la mesa) Usted ha dicho que admira mi trabajo, �no?

M: Mucho.

BIS: Entonces sabr� que los enemigos del medio ambiente me la tienen jurada. Especuladores y depredadores est�n esperando que d� un paso en falso.

L: (se aproxima a los dos hombres) �Y qu� tiene que ver eso con la muerte de Amos Maxwell?

BIS: He accedido a vender mis tierras para refugio del �guila de cabeza blanca a un precio considerablemente m�s bajo del justo. Si Amos Maxwell fue asesinado un d�a antes de entregar su informe, el proyecto empieza a tambalearse, y a menos que Steele tenga una prueba tangible, una prueba que demuestre que fue asesinado... �Quiero una retractaci�n p�blica de tanta trascendencia como su acusaci�n!

(Bishop cruza la sala de espera como una exhalaci�n y se encuentra en la salida con Grace Stanton, que entra en ese momento. Se la queda mirando y la sigue dentro de la oficina)

G: (a Berenice) �Est� el Sr. Steele?

BIS: (agarra bruscamente a Grace del brazo) �Qu� haces t� aqu�?

G: Me figuro que lo mismo que t�. (se separa del apret�n)

BIS: T� contrataste al Dr. Maxwell. (Laura y Murphy salen del despacho, alertados por las voces) �Hay algo de cierto en las acusaciones que est� propagando Steele?

G: Nada en absoluto.

BIS: �Entonces ve procurando que las retire, o b�scate otras tierras para que vivan tus malditos p�jaros!

G: Te suplico que no vuelvas a amenazarme. Y deja de fingirte tosco y rudo. (se dirige a Berenice) Le gusta que le confundan con un pueblerino, (levanta la vista hacia �l) pero fue esmeradamente educado en Harvard.

BIS: Puedes seguir burl�ndote de mi, querida Grace, pero no olvides que tienes mucho m�s que perder que yo. (se marcha definitivamente)

G: (a Berenice de nuevo) �Est� el Sr. Steele?

L: (se acerca por detr�s) Soy su asociada, Laura Holt. (le extiende la mano) �ste es Murphy Michaels, Berenice Foxe. Tal vez pueda ayudarle.

G: Eso espero.

L: Pase por aqu�. (la conduce al despacho y se vuelve hacia Berenice)

BE: En su casa no cogen el tel�fono, pero el coche est� en el garaje y ya no s� ad�nde llamar.

L: Somos detectives, �por el amor de dios! �Lo menos que podemos hacer es encontrar a nuestro jefe! (se encamina hacia el despacho)

(Grace est� inspeccionando los cajones de la mesa del despacho, cuando oye a Laura que se acerca. Cierra el caj�n e intenta disimular)

G: (se aproxima a Laura, que acaba de entrar y cierra la puerta) Que mesa tan limpia. Mi difunto esposo dec�a que la calidad de un ejecutivo se conoce por la limpieza de su mesa. Un buen profesional no deja en ella un solo papel.

L: (sonr�e) Si, si. As� es el Sr. Steele. El primero en llegar, el �ltimo en marcharse. De hecho, a veces es tan diligente que ni siquiera lo vemos.

G: �Ha cambiado impresiones con usted sobre la muerte del Dr. Maxwell?

L: Um... no tanto como yo hubiera querido.

G: Primero dijo que se trataba de un accidente. (vuelve a aproximarse a la mesa y apoya las manos en ella)

L: �Por qu� cambi� de opini�n? (se acerca d�nde est� Grace)

G: (se vuelve para mirar a Laura) No tengo ni idea. Cuando aparecieron los periodistas empez� a decir cosas raras.

L: �Por ejemplo?

G: "El Asesinato m�s sucio, Margaret Rutherford, la Metro, 1964." (Laura empieza a comprender) �Eso significa algo para usted, Srta. Holt?

L: El Sr. Steele a veces habla---en clave.

G: �Qui�n es Margaret Rutherford? (se sienta en una silla) �La sospechosa?

L: Ser� mejor esperar al Sr. Steele y que �l nos lo aclare.

G: Me disgustar�a mucho que esta publicidad arruinar� el trabajo del comit�.

L: Si el Sr. Steele est� en lo cierto, y la muerte de Maxwell no fue un accidente, �podr�a tener relaci�n con su trabajo para el comit�?

G: (piensa un segundo) Pues no lo s�, era un trabajo rutinario. Pero usted ya estaba al corriente.

L: �De qu�?

G: El Dr. Maxwell dijo que iba a enviarle alg�n material al Sr. Steele, sobre nuestros objetivos, sus descubrimientos...

L: No hemos recibido nada.

G: A lo mejor lo envi� a casa del Sr. Steele.

L: �Usted cree?

G: Tal vez no era muy importante. (se levanta) Investigaciones de rutina.

L: Si descubrimos algo se lo comunicar�

G: Gracias. El Sr. Steele no sabe lo que tiene con alguien como usted a su servicio. (se marcha, y deja a Laura pensativa y asombrada por lo que le acaba de decir)

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(apartamento de Steele, noche. MURPHY y LAURA est�n en el descansillo. Murphy toca el timbre insistentemente: no parece haber nadie dentro)

M: (a la puerta) �Vamos! �Abre, abre! (Laura abre su bolso y saca su ganz�a, se la alarga a Murphy) Me gustar�a darle una patada para ver como salta la madera en mil pedazos por los aires.

L: (sonr�e y se coloca detr�s de Murphy, mientras �l intenta forzar la cerradura) Y al final tendr�amos que pagar los da�os.

M: Lo s�, pero me saca de quicio tener que esperar a que abra ese t�o. 

L: �Y que puedo hacer yo ahora, Murphy? �Admitir ante el obispo y la Sra. Stanton que si, que es un farsante, y que no, que Margaret Rutherford no es una sospechosa, sino una antigua actriz inglesa?

(Murphy finalmente logra abrir la cerradura, y sonr�e por lo que Laura acaba de decir. Abre la puerta y deja pasar a Laura en el apartamento. �l est� a punto de entrar tambi�n, pero de pronto se pone serio. El apartamento est� patas arriba; obviamente ha sido registrado)

L: Es tan duro para mi decirlo como para ti escucharlo, pero, �no crees que nuestro amigo Steele (apoya el bolso sobre el sill�n, que est� volcado sobre el costado) ha tropezado en realidad con algo?

M: Pues eso, o se ha peleado con la asistenta.

(Laura se adentra m�s en el sal�n, mientras Murphy se asoma al dormitorio)

L: Es hora de que empecemos a disculparnos por �l y empecemos a tom�rnoslo en serio. (toma una escultura en la mano)

M: Tienes raz�n. (regresa del dormitorio) Pedir� una copia del informe de la autopsia de Maxwell enseguida.

L: Averigua tambi�n todo lo  que puedas sobre Grace Stanton. (respira hondo y cambia de expresi�n: se pone seria) Murphy, �te has parado a pensar que puede estar en peligro?

M: (sonr�e y niega con la cabeza) No. Si hay algo que he aprendido de �l es que sabe cuidarse muy bien.

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(callej�n oscuro. Un hombre est� apaleando a STEELE. El hombre le da un pu�etazo en est�mago y �l se retuerce de dolor. El hombre a continuaci�n saca una pistola y empuja a Steele hacia una casa. Dentro hay un HOMBRE trajeado y con gabardina que se levanta cuando Steele es empujado al interior. Steele y el hombre de la gabardina; se escrutan mutuamente. El otro hombre sigue apunt�ndolo con la pistola)

HOMBRE: (hace una ligera reverencia) Espero que Vernon no se haya servido de la violencia para traerle hasta aqu�.

S: Me lo ha pedido de un modo convincente. (se gira hacia el hombre y confirma que le sigue apuntando con la pistola)

HOM: (coge una botella de champ�n y se la muestra a Steele) Chateau Laffite Rothschild, 1945 (le indica la silla para que se siente) Por favor...

S: (se sienta) �Debo aparentar que no le conozco, o eso no importa?

HOM: (sirve dos copas y le alcanza una a Steele, quien la acepta) Me ha reconocido al instante. Es el precio que uno paga por tener fotograf�as (se sienta tambi�n) suyas en tantos sitios. (hacen un brindis)

S: Hay gente que se muere por salir en la portada del Time, Sr. Swan.

SWAN: Lo malo es salir por ser el estafador n�mero uno del mundo. Las autoridades fueron demasiado severas conmigo. Le aseguro que no fue culpa m�a el que mis empresas quebrasen. Tuve que pedir prestado y no pude devolverlo.

S: Porque se lo echaba al bolsillo.

SW: Tres a�os en prisi�n son m�s que suficientes por ese desliz tan insignificante. Pero, en fin, usted ya conoce la historia.

S: Impuestos atrasados, si mal no recuerdo.

SW: Y muchos. Estoy negociando la posibilidad de pagar la mitad, pero si usted (le se�ala con el dedo) no me ayuda, no podr� reunir los fondos que necesito.

S: No me habr� tra�do aqu� para pedirme que contribuya...

SW: Al contrario; para proporcionarle una buena suma. Quiero comprarle algo. Algo que s� que usted tiene.

S: �Ah, si?

SW: (deja la copa encima de la mesa) S� que se ve usted con Grace Stanton. (se mete la mano al bolsillo de la gabardina y saca algo de �l) D�game, �ha sucumbido ya a sus muchos encantos o sigue siendo usted el mismo?

S: Siempre soy el mismo, Sr. Swan. Siempre.

SW: (le muestra el objeto que acaba de sacar del bolsillo) �Qu� dir�a que es esto? �Algo sin valor? �Un pedazo de cristal?

S: (se afloja el nudo de la corbata) Un diamante en bruto, (se desabrocha el primero bot�n de la camisa) sin tallar ni pulir.

SW: (impresionado) Muy bien, si se�or. (Steele sonr�e, orgulloso) No hay entre cincuenta mil dos hombres que sepan que esto es un diamante, Sr. Steele. Me han robado muchas veces y nunca se ha llevado esto nadie.

S: Y esto tiene algo que ver con Grace Stanton

SW: Si, se�or. Representa lo que era cuando la conoc�; una quincea�era vulgar y torpe con el cutis estropeado y el pelo sucio. Bien, se�or, fui yo el que descubri� el diamante en bruto, lo tall�, lo pul�, hice posible que llegar� a ser la se�ora de William Stanton, pero a medida que avanzaba hacia una posici�n tan distinguida fue adquiriendo rasgos y costumbres mucho menos brillantes. Se hizo una consumada embustera, una intrigante en la que no se puede confiar.

S: (se encoge de hombros y se sirve m�s champ�n) H�bleme de esa compra.

SW: Estoy dispuesto a pagar diez mil d�lares por su vuelta, pero no quiero preguntar. Tampoco habr� respuestas. (Steele hace menci�n de levantarse, pero �l le disuade) No se precipite, Sr. Steele. (el hombre de la pistola vuelve a hacer su aparici�n) A Vernon le gustan los blancos m�viles. Son mucho m�s emocionantes.

S: Me gustar�a que me dijera (vuelve a recostarse en la silla) si esto tiene algo que ver con la muerte de Maxwell.

SW: Puesto que no conozco a ese caballero me ahorrar� el formulismo del p�same.

S: Alguien estaba muy interesado en el contenido de su casa. La puso patas arriba buscando algo.

SW: �Quiere decir que no lo tiene usted?

S: No, no, se equivoca. S�lo quer�a decirle que hay alguien m�s interesado.

SW: No se pase de listo. La inteligencia no es buena consejera. �Qu� dir�a su avaricia si le ofreciera veinte mil d�lares?

S: (sonr�e) Dir�a que veinticinco mil.

SW: Estoy tratando con un negociante muy h�bil. (se levanta) Ma�ana, Sr. Steele. (Steele se levanta tambi�n) Lo necesito para ma�ana. Vernon se pondr� en contacto con usted. Mis disculpas por esta �ltima indignidad. 

(Swan le hace un gesto a Vernon, que se encuentra a espaldas de Steele. Steele s�lo tiene tiempo de girar la cabeza antes de que Vernon le de un golpe en la nuca con la culata de la pistola. Steele cae al suelo, inconsciente)

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(apartamento de Steele, ma�ana. Steele entra y se queda mirando el destrozo. Avanza hacia el dormitorio y en su camino se para a recoger un libro del suelo y lo deja en la repisa. Echa un vistazo al dormitorio desde el sal�n y entonces se percata de la presencia de LAURA, dormida en el sof�. Se para para taparla con una manta, pero el movimiento la despierta y se incorpora de un salto)

LAURA: (con sobresalto) �D�nde te hab�as metido?

STEELE: Laura, he pasado una noche incre�ble.

L: (se incorpora para sentarse en el sof� y se pone los zapatos) �Yo tambi�n, llamando al hospital y al dep�sito cada quince minutos! (se levanta y se acerca a �l)

S: (no muy convencido de lo que Laura acaba de decir, pero asombrado) �Estabas preocupada por m�?

L: �Pues claro que estaba preocupada! (le pasa las manos sobre los hombros) �Eres una inversi�n muy valiosa! �Crees que he pasado todo este tiempo convirti�ndote en Remington Steele para perderte ahora? (se da cuenta entonces de los golpes que �l tiene en la cara) �Qu� te ha pasado en la cabeza?

S: (se lleva la mano a la nuca, pero intenta quitarle importancia) Una rata llamada Vernon me ha dado un aire. (Se gira de espaldas a Laura y coloca correctamente el p�ster de "Casablanca", que estaba torcido)

L: �Un aire?

S: En la jerga de los cuarenta, pegar, golpear, vapulear.

L: (le pasa la mano por el hombro y le conduce al dormitorio) �D�nde estabas?

S: En una escena extra�da de El �ltimo refugio. All� me encontraba, enfrentado a una encarnaci�n de Caspar Gutmann. Yo, por supuesto era Sam Spade, (atraviesan el dormitorio y se dirigen al cuarto de ba�o) un detective ligeramente turbio, y estuvimos regateando por el g�nero, s�lo que que en este caso lo llamaba ejemplar. (entran en el ba�o)

L: �Qui�n lo llamaba ejemplar? (coge una toalla y abre el grifo del lavabo)

S: Harry Swan. (Laura moja la toalla y la escurre) Un evasor de impuestos que intenta recuperar su permiso de residencia pagando su deuda al estado.

L: Parece ser que el Sr. Swan no es el �nico que est� buscando algo. (le pasa la toalla por la frente) Stanton vino a la oficina con la excusa de verte, pero en realidad buscaba cierto material que Amos Maxwell te envi�.

S: Ella es Bridgette O'Shaunessy, y lo que Maxwell iba a enviarme debe ser el g�nero.

L: Ya s�lo nos falta saber qu� es ese g�nero y qui�n lo tiene en su poder. (vuelve a humedecer la toalla en el lavabo)

S: Esto va tomando la forma de un caso de primera, y debo decirte que es m�s divertido ser Sam Spade que Steele. (Laura le vuelve a pasar la toalla por la frente) Ver�s. Steele se pasa de honrado, y llega a ser aburrido con tanta honestidad. Sin embargo Spade es otra cosa. (Laura pliega la toalla) Astuto, implacable, capaz de salir bien del peor l�o.

L: Bueno, (le echa un vistazo al chich�n que Steele tiene en la nuca) la verdad es que en ese punto no tiene mucho que envidiar a Spade.

S: (pone cara de dolor) Auch. Me haces da�o. (suena el tel�fono y Steele se acerca a contestar) Steele al habla.

(al otro lado de la l�nea est� BERENICE, llamando desde la oficina)

BERENICE: Al final ha aparecido, �eh?

S: Gracias, Srta. Wolfe.

BER: �Por qu�?

S: Su tono rezuma una honda y sincera preocupaci�n.

BER: (sarc�stica) Si, claro. �Est� Laura?

S: (le pasa el tel�fono a Laura) La Srta. Wolfe al aparato. Est� rebosando alegr�a por mi regreso.

L: (coge el tel�fono y contesta) �Si, Berenice?

BER: Ser� mejor que vengas cuanto antes. Estoy sentada sobre algo muy interesante.

L: Enseguida voy. (cuelga y se dirige a Steele, que est� comprobando sus heridas frente al espejo) �Adios! (comienza a caminar hacia la puerta)

S: (intenta detenerla) �No �bamos a hablar del caso? (Laura se vuelve hacia �l) �Idear un plan? �Ponernos a buscar el g�nero?

L: Luego. Y l�vate la herida, no sea que se te infecte. (se gira de nuevo hacia la puerta)

S: (la sujeta del brazo, para obligarle a que se vuelva hacia �l) Laura, est�s preciosa por las ma�anas.

(Laura sonr�e halagada y se marcha finalmente. Steele se queda sonriendo para s�)

*************************

(oficina. Laura entra en recepci�n, pero se para en seco al descubrir a Berenice entre un l�o monumental. Toda la oficina est� patas arriba; evidentemente, ha sido registrada)

BER: (la ve llegar) Lo dem�s est� peor todav�a. Tardaremos un mes en saber que es lo que se buscaban.

L: Me parece que s� lo que buscaban.

BER: �Qu�?

L: (se acerca donde est� Berenice, intentando esquivar los objetos y papeles tirados por el suelo) �El g�nero! (deja el bolso encima de la mesa)

BER: �Qu� g�nero?

L: (endereza una maceta) Aquel por el que muri� Amos Maxwell.

BER: �Quieres decir que Remington Steele (entre las dos levantan una silla del suelo) sab�a lo que dec�a?

L: Sorprendente, �no?

*************************

(edificio de Los �ngeles, un mayordomo abre la puerta a Steele y le indica que entre. Se oye en off la voz de BISHOP hablando con alguien. Steele lleva una venda en la frente)

BIS: NO quisiera apremiarles, amigos m�os, pero debo estar de vuelta en Washington la semana pr�xima. (Steele se dirige al lugar del que proviene la voz)

(uno de los interlocutores de Bishop es GRACE STANTON)

G (off): Propongo la compra de la propiedad en el lago Solitude al precio acordado.

(MILLICENT tambi�n est� presente)

M: Pero, Grace, querida, no s� c�mo. (vemos finalmente que trata de una reuni�n del comit�. Los ya citados est�n sentado a una mesa y acompa�ados por otras dos mujeres y un hombre) No tenemos el informe del Dr. Maxwell.

G: Yo estuve hablando con �l la v�spera del accidente. Me dijo que las tierras del Obispo eran ideales para el enclave de una reserva.

M: �Pero se trata de un gasto superior al mill�n de d�lares! �No podemos actuar a la ligera con una cantidad tan elevada!

G: No ser�a justo hacer perder tiempo al Obispo. Hay que dar una respuesta ahora.

BIS: (sonriente) �Por qu� no votan ya?

M: Bien. Muy bien. Los miembros de la presidencia que est�n a favor de la compra de la propiedad del Obispo en el lago Solitude, que tengan la bondad de levantar la mano.

(Steele se ha quedado sentado en un taburete junto a la mesa e interviene por primera vez)

S: Como presidente honorario, (se levanta) �puedo decir unas breves palabras, por favor?

M: (sonr�e ampliamente, encantada por su presencia) Ser� un placer, Sr. Steele.

S: Esto me trae a la memoria la leyenda de los monos de Gibraltar.

B: (frunce el ce�o, extra�ado) �Qu�? Por favor, que se calle, no se ajusta al tema.

S: (se pasea por detr�s de donde est� sentada Grace, dando la cara a Bishop, sentado enfrente de ella) La leyenda dice que si los monos se fueran de Gibraltar ser�a el fin de la soberan�a brit�nica. (se para tras la silla de Grace y apoya las manos en el respaldo) Y yo afirmo que la desaparici�n del �guila americana podr�a significar el fin de esta gran naci�n. Sin esas majestuosas criaturas, �qu� ser�a de nuestro rumbo y de nuestro poder? �Qu� ser�a de nuestro deber? �Y tambi�n de nuestro orgullo? (vuelve a pasear) �Y qu� dir�amos a nuestros hijos cuando, con mirada inocente, (se dirige expresamente a Millicent, que le mira con devoci�n) nos preguntaran: "�qu� es un �guila calva, mam�?"? (tanto Grace como Bishop se llevan la mano a la cabeza, sin poder creer lo que acaban de o�r) Con el prop�sito de tener tiempo para considerarlo, solicito un aplazamiento.

(a Bishop no le hace gracia la propuesta de Steele)

M: (se recupera de su embelesamiento) Debo informarles que una moci�n de aplazamiento tiene precedentes. La reuni�n queda aplazada indefinidamente.

(todos comienzan a levantarse)

G: (a Millicent) Tenemos otra moci�n en curso.

M: No puedo hacer nada, Grace, querida. Son los reglamentos.

(todos se encaminan hacia la salida, Steele y Bishop en �ltimo lugar)

BIS: (acusa a Steele con el dedo) Reconozco a un reventador cuando lo veo. (confronta a Steele y le obliga a pararse) ��Qu� demonios pretende usted?!

S: Quiero saber qu� pas� con el informe de Maxwell.

BIS: Tal vez se perdi� en el correo. Tal vez. O tal vez no lo termin�.

S: �Qu� dir�a si le digo que tengo el g�nero? (se frota la barbilla con el dedo)

BIS: �El informe del doctor? Le dir�a que lo devolviera a la Sra. Stanton para que el comit� pueda tomar una decisi�n.

S: Me han hecho una oferta de veinticinco mil d�lares. Usted no querr� entrar en la subasta, �verdad diputado?

BIS: (se cruza de brazos) Siempre cre� que Remington Steele era un hombre intachable. Pero esto no es m�s que un chantaje sucio y vulgar.

S: No hay nada de sucio en veinticinco mil d�lares.

BIS: Aproveche sus �ltimos d�as como investigador privado, Sr. Steele, porque har� que le retiren la licencia. (se marcha indignado)

(Grace no se ha marchado; est� todav�a en el umbral de la puerta)

BIS: (a Grace) Tiene hasta el martes. A menos que reconsidere la situaci�n, �estar� usted acabada! �Ser� su final! (lanza una �ltima mirada a Steele, y sale del piso)

G: (se gira hacia Steele, enfadada) �Enhorabuena! �En pocos minutos ha destruido lo que hemos tardado meses en conseguir! (le indica la puerta) �L�rguese! (se abalanza hacia la puerta y la abre)

S: (se apresura a volver a cerrar la puerta) No tan deprisa hermana. Ha estado utiliz�ndome desde el principio. (Grace se vuelve de espaldas a �l y se adentra en la estancia. �l la sigue) Se las arregl� para que encontrara el cuerpo de Maxwell, �pero le fall�! No declar� que hab�a sido un accidente.

G: �Fue un accidente!

S: �Entonces por qu� registraron mi apartamento? (Grace abre una carpeta y rebusca entre unos documentos) �Por qu� fui secuestrado a punta de pistola y golpeado por un chorizo?

G: �Puedo hacerle una pregunta? (tira la carpeta encima de la mesa)

S: Largue.

G: �Por qu� habla usted as�?

S: Porque estoy hasta la misma coronilla, mu�eca.

G: Es insoportable.

S: (le agarra el brazo) Quiero saber porqu� ese informe de Maxwell vale veinticinco mil pavos.

G: (se suelta de Steele) �Qui�n le ha ofrecido veinticinco mil pavos?

S: Harry Swan. (Grace cambia de expresi�n de pronto) Le sienta muy bien ese color, Sra. Stanton. Es gris, �no?

G: �C�mo conoci� a Harry Swan?

S: Tomando unas copas.

G: �Qu� le cont�?

S: Me dijo que era usted una consumada embustera, y una intrigante de la peor ca�a. Y que la conoc�a desde la adolescencia.

G: (le pone las manos en el pecho) Sr. Steele, ay�deme. Estoy asustada, muy asustada.

S: �Por Swan?

G: Usted no le conoce como yo. Es cierto, viv� con �l desde los 16 hasta los 19 a�os. No es algo de lo que me sienta orgullosa. Ahora que Willis ha muerto, seguro que quiere volver conmigo, pero yo no lo soporto. �Me repugna!

S: �Qu� tiene eso que ver con el informe de Maxwell?

G: Sabe lo importante que es para m�. Lo necesito con urgencia. Otro estudio nos llevar�a meses; perder�amos las tierras. Habr�a que empezar de nuevo. �Hasta tendr�amos que devolver los fondos recogidos! Swan sabe que si logra el informe tendr� que volver a su lado, y har�a conmigo lo que le viniera en gana. �Cualquier cosa! Sr. Steele, tengo miedo. (le posa la mano sobre el brazo) Bajo esa aparente distinci�n se oculta un monstruo. (se acerca cada vez m�s hacia Steele) Si es dinero lo que busca, superar� la oferta de Swan. Yo tengo mejores cosas que ofrecer. (le besa)

S: Las tiene, Sra. Stanton. �Ya lo creo!

*************************

(Calles de Los �ngeles, limusina. STEELE, vestido con una gabardina al estilo Sam Spade y pa�uelo al cuello, intenta liar un cigarrillo, pero no lo consigue, y se le cae el tabaco por encima)

S: �C�mo se apa�ar�a?

(LAURA est� a su lado, tambi�n con una gabardina; lleva adem�s un sombrero)

L: �Qui�n?

S: (limpi�ndose los restos del tabaco) Bogart. Liaba sus cigarrillos en El Halc�n malt�s.

L: �No crees que est�s llevando demasiado lejos lo de Sam Spade?

S: Dio resultados con Grace Stanton. Tras unos minutos de astuto forcejeo, termin� pujando por el informe de Maxwell.

L: �Con qu�?

S: Ella vale 140 millones de d�lares, tirando por lo bajo.

L: Murphy descubri� que todo el dinero est� invertido. Necesita autorizaci�n para una cantidad superior a quinientos d�lares.

S: Por eso se mostr� tan complaciente. (intenta liar otro cigarrillo)

L: Creo que te debo una disculpa.

S: �Ah, si? Esto es una aut�ntica novedad en nuestras relaciones. Generalmente las disculpas las pido yo.

L: �Bien! Maxwell fue asesinado. Pero no en su ba�era. En la autopsia se ha detectado agua de un arroyo en sus pulmones con peque�as dosis de DDT.

S: Estaba haciendo un estudio ecol�gico para una reserva de �guilas.

L: Pudieron matarlo all�.

S: Tendremos que ir al lago Solitude.

L: (sonr�e) All� vamos.

S: �Ah! Buena idea, Laura. (vuelve a prestar atenci�n a su cigarro)

(FRED, desde la cabina delantera de la limusina, gira levemente la cabeza hacia atr�s)

FRED: �Qu� quieren que haga con el coche que viene sigui�ndonos?

L: �Qu� coche?

S: (a la vez) �Qu� coche? (se vuelven los dos para mirar por el parabrisas trasero)

F: El azul. Nos sigue desde que salimos de la agencia.

S: (se vuelve de nuevo hacia adelante) Pi�rdelo, Fred.

(Fred da un volantazo brusco, y Steele se ladea sin querer sobre el costado de Laura, tir�ndole todo el tabaco encima)

*************************

(carretera, limusina. STEELE y LAURA van camino al lago Solitude. Los dos giran la cabeza en ese momento para mirar por el parabrisas)

S: Parece que lo hemos dejado atr�s. Buen trabajo, Fred. (retuerce la bolsa de tabaco entre los dedos)

F: (gira levemente la cabeza hacia atr�s para contestar) Se ha quedado en la gasolinera a un kil�metro de aqu�, m�s o menos, se�or.

S: Muy bien, has hecho un buen trabajo.

L: (coge la bolsa de tabaco de la mano de Steele) No ir�s a intentarlo otra vez, �verdad?

S: No, es muy malo para los pulmones. (Laura se lo acerca a la nariz para olerlo, y �l saca un palillo del bolsillo y se lo mete a la boca, a modo de cigarrillo) Me pregunto c�mo estar� yo con sombrero. (Laura le lanza una mirada)

(en la carretera se ve una barrera de vidrios rotos. Fred no se percata a tiempo y pasa por encima, reventando las ruedas)

S: �Qu� ha pasado, Fred?

F: Hemos pinchado. (para el motor)

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(bosque, LAURA y STEELE van caminando hasta una gasolinera)

L: Parece que no hay nadie.

(encuentran finalmente a un hombre en un peque�o recinto con funciones de taller)

S: (al hombre) Disculpe. Nuestro coche tiene varios pinchazos. �Puede mandar a alguien para arreglarlo?

HOMBRE: (se acerca a ellos) No hasta dentro de tres o cuatro horas.

L: �Puede dejarnos alg�n veh�culo?

HOM: No.

S: �Alquilarlo?

HOM: Tengo un jeep muy viejo, pero no sabr�a cu�nto cobrarles.

S: Bueno, m�s o menos...

HOM: Sesenta d�lares m�s treinta centavos el kil�metro. La gasolina y posibles da�os, de su cuenta.

(Laura pone mala cara, y mira a Steele)

S: (le da el dinero) Oiga, la carretera est� llena de vidrios rotos. Alguien deber�a limpiarlos.

HOM: Si quiere le presto una escoba. (Steele le hace una mueca)

*************************

(carretera de tierra, LAURA y STEELE est�n en el jeep. Steele va conduciendo)

S: (entusiasmado) �No te parece paradis�aco? Aire fresco, cielo azul y un verde exuberante a nuestros pies.

L: (se agarra al salpicadero) Vas demasiado deprisa.

S: �Nunca te he hablado de mis tiempos de conductor de rallies?

L: (se alarma) �Pisa el freno!

S: (cambia de marcha y pisa el freno desesperado, pero no parece funcionar) Ya lo piso. �Ya lo piso!

L: �P�salo! �Intenta reducir la marcha!

S: �Contr�late, Laura! �No puedo concentrarme!

L: �El borde! �Te est�s acercando al borde!

S: �Laura, por favor!

(se salen de la carretera)

L: �Salta!

S: ��Est�s loca?! �Vamos a matarnos!

(los dos saltan a tiempo. El jeep se desploma por el terrapl�n)

L: (se levanta y se apresura hacia Steele, que permanece tendido boca abajo en el suelo) �Te encuentras bien? �Di algo! (se arrodilla junto a �l) Si no puedes hablar, gime.

S: (se incorpora bruscamente) El Sue�o eterno, Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Warner Brothers, 1946.

L: (se lleva la mano a la cabeza, aliviada) Gracias a dios, balbucea.

S: Las tachuelas fueron puesta en la carretera deliberadamente. (Laura le pasa la mano por la nuca) A Bogart se le pincharon dos ruedas, lo que le llev� al garaje de Art Huck, d�nde Canino estaba esperando.

L: Debe ser la conmoci�n.

S: Laura, echaron vidrios en la carretera para obligarnos a alquilar esta trampa mortal en el garaje.

L: (le ayuda a incorporarse) Ven.

(los dos se acercan al lugar donde ha ca�do el jeep)

S: Alguien intenta evitar que lleguemos al lago Solitude. (levanta la tapa del cap�)

L: (comprueba una pieza del motor, y saca la mano manchada de un l�quido grasiento; se lleva la mano a la nariz para olerlo) Han perforado el dep�sito del l�quido de frenos. Nuestro perseguidor se detuvo en la gasolinera para echar combustible, Y de paso orden� que manipularan este veh�culo.

S: (vuelve a cerrar el cap�) Vamos a hacer auto-stop hasta el lago.

(salen a la carretera e intentan parar al primer coche que ven pasar, pero sin �xito: el coche no se detiene)

S: �Sabes que te digo?

L: (se cruza de brazos) �Qu� me dices?

S: Que andandito.

*************************

(poblaci�n, LAURA y STEELE regresan a la civilizaci�n y tienen aspecto de estar agotados. Steele lleva la gabardina en la mano, y Laura se ha quitado el sombrero y desabrochado la gabardina. Entran en le oficina del registro. Laura se rezaga contemplando mapa de la comarca. El encargado se dirige a ellos)

ENCARGADO (off): Cerramos dentro de ocho minutos. (Steele se mira el reloj)

L: (se vuelve y se acerca al mostrador) Quiero ver el libro de registros del Valle del Sudeste.

(hay otra mujer haciendo una consulta. El encargado saca un libro de debajo del mostrador y lo coloca sobre un atril)

ENC: Aqu� tiene el �ndice.

(el encargado se acerca a un bot�n que acciona la entrada al otro lado del mostrador. Laura y Steele la atraviesan y se acercan al libro, mientras el encargado se va a atender a la otra mujer. Steele abre el libro, y busca en el �ndice la p�gina correspondiente al lago Solitude, s�lo para descubrir que la p�gina en cuesti�n ha sido arrancada)

L: �Chinatown! (Steele se le queda mirando, sorprendido y ella sonr�e) Yo tambi�n voy al cine de vez en cuando. (se gira y se dirige al encargado) �Tiene alg�n otro libro de �ndices?

ENC: No, se�orita.

S: Han arrancado la p�gina.

ENC: (se acerca para comprobarlo por si mismo) Exactamente igual que en aquella pel�cula.

S: �Recuerda a un caballero de unos cincuenta a�os, cabello casta�o ligeramente canoso, ojos marrones y un bigote finucho? (el encargado niega con la cabeza)

L: �Y a una mujer, de unos treinta y tantos, alta, rubia, ojos avellana, digamos---moderadamente atractiva?

ENC: Ya caigo. Pregunt� por el mismo libro que ustedes.

(Laura y Steele sonr�en)

*************************

(apartamento de Grace, STEELE y LAURA avanzan por el pasillo hasta la puerta y llaman al timbre)

S: (todav�a al estilo "Bogart") Dej�melo a mi, mu�eca. Antes de que haya entrado tendr� a ese canario cantando.

(Laura levanta la mano para llamarle la atenci�n sobre su comportamiento, pero se arrepiente en el �ltimo momento: se da por vencida. El mayordomo abre la puerta y hace una reverencia cuando los dos entran. El mayordomo les indica d�nde ir)

(GRACE est� ah� para recibirles)

G: (se encamina hacia Laura, extendi�ndole la mano) �Ah, Srta. Holt! (se estrechan la mano) Sr. Steele. (le extiende tambi�n la mano) Encantada de verles.

S: (no le estrecha la mano que le ofrece) �Cu�ndo estuvo por �ltima vez en el lago?

G: No s�. Hace a�os.

S: Tiene mala memoria para las fechas, �eh? Me asegur� que no hab�a hablado con el Dr. Maxwell en una semana, y al comit�, que lo hab�a hecho la v�spera de su muerte. Y ahora dice que no ha estado en el lago desde hace a�os. Pero el encargado del registro nos ha dicho que estuvo usted hace poco. (Grace intenta evadir la pregunta, y se vuelve de espaldas, pero Steele le obliga a girarse de nuevo cogi�ndola por los brazos) �Quiero una respuesta, y ahora mismo!

G: �Lo �nico que tengo que decirle hablando claramente es que se esfume! (se desembaraza de su apret�n)

(Steele mira a Laura, en busca de apoyo, viendo que su actuaci�n no provoca el efecto deseado)

L: (a Grace) Disculpe al Sr. Steele. A veces se olvida de sus modales. (aleja a Grace de Steele)

G: (mientras ella y Laura se separan de Steele) No s� de que me acusan ni por qu�.

L: Estamos aqu� para ayudar, Sra. Stanton. Estoy segura de que ten�a una buena raz�n para arrancar la p�gina del libre de registrtos. Tendr� que responder tarde o temprano, y dudo que la polic�a sea tan comprensiva como nosotros.

G: (considera la propuesta. Steele se aproxima a las dos mujeres) Fue Swan. Harry Swan. (su mirada se dirige a Steele) Le cont� que viv� con �l, pero se dej� la mejor parte. �Me cas� con ese vago!

S: �Era usted la mujer de Harry Swan?

G: Lo soy todav�a. Me prometi� que arreglar�a lo del divorcio, pero nunca lleg� a cumplir su promesa. �Se le olvid�!

L: �No ha estado legalmente casada con Willis Stanton? (Grace niega con la cabeza, y se apoya sobre el brazo del sill�n)

S: Sin matrimonio no hay 140 millones.

G: Swan se avino a guardar silencio a cambio de dinero que necesitaba para pagar su  deuda. Iba a conseguirlo con la venta de las tierras para la reserva de las �guilas.

S: �Pero no pertenecen al diputado?

G: Yo se las vend�.

L: Y su nombre figuraba en el registro de la propiedad como primera due�a.

G: �Qu� pensar�an si vendiera mis propias tierras al comit�?

L: �Por qu� iba el diputado a ayudar a Swan?

G: No lo s�.

L: Pero sabe que el Dr. Maxwell fue asesinado.

G: �l descubri� que yo hab�a vendido las tierras al diputado. Amenaz� con llegar al fondo, con presentar toda la obra como un fraude.

S: (se acerca hacia ella, amenazadoramente) �Y entonces lo mat�!

G: �Claro que no! �Fue Swan! �No pod�a moverse de aqu� sin su dinero!

L: �Por qu� est� todo el mundo tan interesado en el informe del Dr. Maxwell?

G: El comit� no comprar� las tierras sin comprobarlo.

L: Veo que tambi�n usted est� interesada.

G: �Lo tiene?

L: No. Pero s� d�nde puedo encontrarlo.

(Steele la mira con curiosidad)

*************************

(casa de Maxwell, STEELE y LAURA entran por la puerta)

S: �Qu� quieres decir con que sabes d�nde puedes encontrarlo?

L: Te lo envi� a ti. (se guarda la ganz�a que ha empleado para abrir la puerta en el bolso)

S: �Cu�ndo?

L: �No te acuerdas? Grace nos dijo que �l te hab�a enviado alg�n material. Tiene que ser ese informe.

S: Pero no lo hemos recibido.

L: �Seguro? (saca un sobre del bolso y lo agita en la mano)

S: (se acerca a ella) �El informe de Maxwell?

L: Es una factura de la tintorer�a.

S: Espero que Vernon est� de vacaciones cuando lo descubran.

L: (vuelve a guardar el sobre) Si lo hacemos bien no lo descubrir�n.

S: Muy h�bil, Flanagan.

L: Gracias. Por cierto, cuando esto se termine quiero que tu Sam Spade se retire para siempre. (se acerca a la mesita donde est� el correo)

S: Oh, me sale tan bien ese personaje. Los di�logos me fluyen espont�neamente.

L: Si no puedes eliminar ese flujo, trata al menos de reducirlo a un simple goteo. (coge el correo para revisarlo, y entonces un objeto met�lico entre las cartas cae al suelo: es una llave. Steele la recoge del suelo)

S: (muestra la llave a Laura) La llave de la puerta. Con los nervios el asesino se olvid� de ponerla en el macetero.

L: (frunce el ce�o) Buen trabajo, Sam.

S: Gracias, mu�eca.

L: Con la habilidad que te caracteriza, has borrado todas las huellas. (sonr�e sarc�sticamente)

S: �Oh! (tira la llave a la mesa y se saca un pa�uelo del bolsillo) Lo siento.

*************************

(la mano de Steele juguetea con un sobre)

S: Creo que la �ltima oferta fue de veinticinco mil d�lares. (vemos que su interlocutor es SWAN) Para el Sr. Swan.

(nos encontramos en la casa de Maxwell. Tambi�n est�n presentes BISHOP y GRACE, ambos sentados en unos sillones, al igual que Swan. Vernon, de pie al lado de Swan, y LAURA, de pie tras Bishop y Grace, completan la estancia. Steele est� apoyado sobre la mesa, de frente a todos)

S: �He o�do treinta?

BIS: No tengo ninguna intenci�n de pujar por algo que pertenece por derecho al comit�.

L: Ese sobre contiene algo m�s que el informe del Dr. Maxwell. Tambi�n incluye el motivo de su muerte.

G: �Cu�l fue?

L: Encontr� sustancias t�xicas en el lago Solitude.

S: Si el comit� no comprara esa propiedad, Grace no podr�a darle (se�ala a Swan) el dinero que necesita para saldar sus deudas con el fisco de su pa�s.

L: Y si Swan no pudiera pagar, (comienza a avanzar hacia Grace) seguramente hablar�a de su matrimonio.

S: (se dirige a Bishop) Usted es el �nico personaje que no encaja en este l�o, Se�or diputado. �Por qu� un individuo de tan nobles ideales est� empe�ado en ayudar a un brib�n del calibre de Harry Swan. (se dirige a Swan) Le suplico que no se ofenda, (le sonr�e) personalmente creo que es usted un caballero. (Swan le devuelve la sonrisa)

BIS: Yo s�lo quer�a conseguir una reserva para esas aves. El medio para conseguirla no me importaba.

S: Bueno, alguien tendr� que pagar por la muerte del Dr. Maxwell.

SW: �Es eso necesario, se�or?

S: Me temo que si. La polic�a es muy quisquillosa. (se levanta y se acerca a Swan) con los asesinatos. Investigar�n hasta que encuentren un culpable. (se�ala a Vernon con la mirada) Entr�guenos al mat�n.

SW: �A Vernon?

S: Es el m�s indicado. (se dirige a Vernon) Tienes un coche precioso, Vernon. (Vernon empieza a ponerse nervioso) Me fij� cuando nos segu�as. El azul es mi color predilecto. (vuelve a dirigirse a Swan) Nos sigui� hasta el lago Solitude, probablemente bajo sus �rdenes. Trat� de acabar con Laura con la ayuda del tipo del garaje. Intento de asesinato. Y eso es s�lo una peque�a parte del total.

SW: No es posible, se�or.

S: �Por qu�? Es perfecto.

SW: Tal vez. Pero en este lugar Vernon es el �nico que tiene un arma. (Vernon sonr�e, y lo mismo hace Laura. Steele tambi�n se decide por la sonrisa)

S: No lo tomes a mal. S�lo estaba bromeando. (se vuelve de espaldas a todos y deja un sobre en la mesa) Bueno..., si mi buen amigo Vernon no fue, �entonces qui�n? (de nuevo les da la cara a todos)

SW: Sr Steele, �me permite que le diga una cosa?

S: No faltaba m�s.

Sw: El diputado (mira a Bishop) me represent� ante la delegaci�n de contribuciones a cambio de un generoso donativo para su campa�a electoral. Quiere llegar al senado.

BIS: No hay nada ilegal en ellos, se�ores; ocurre a diario. (mira a Steele) No creo que se sorprendan ustedes del origen del dinero que financia las campa�as pol�ticas. De alguna parte ha de salir el dinero.

L: Quien quiera que matara al Dr. Maxwell lo hizo junto al lago Solitude. (se apoya sobre el respaldo del sill�n donde est� sentado Bishop) La autopsia revel� que hab�a agua de arroyo en sus pulmones con peque�as cantidades de DDT.

S: (parece caer en la cuenta de algo) �DDT! �Eso es!

G: �Qu�?

S: La raz�n por la que muri� Maxwell. (empieza a pasear)

SW: �DDT?

S: �El libro que me diste, Laura! Dice que el principal culpable de la extinci�n del �guila de cabeza blanca es la utilizaci�n de DDT. La c�scara del huevo se debilita y no pueden ser incubados. (sonr�e a Laura) �Has visto c�mo hago mis deberes?

L: (se r�e por el comentario de Steele) D�game, se�or diputado, �cree que conseguir�a muchos votos un l�der ecologista que vende tierras contaminadas con productos qu�micos para una reserva natural?

BIS: (sonr�e conf�ado) Se�orita, usted ladra mucho, pero no muerde.

L: El asesino trajo el cad�ver hasta aqu� y entr� en la casa utilizando la llave (se acerca paseando hasta el sill�n de Grace) que Maxwell dejaba en el macetero. La ausencia de marcas en la alfombra descarta la posibilidad de que fuera Grace, (Grace la mira, asombrada de que no la acuse a ella) que es obvio que no pudo cargar con el Dr. Maxwell, �y menos con un Dr. Maxwell hinchado de agua!

S: Tambi�n quedan fuera de sospecha Swan y el amigo Vernon. Ellos no conoc�an lo suficiente al Dr. Maxwell (se va acercando a Bishop) como para saber que ten�a la costumbre de guardar la llave en el macetero.

L: (acerc�ndose a Bishop) D�game, se�or diputado, �apostar�a usted su vida (coge de encima de la mesa la llave, envuelta en una bolsa de pl�stico transparente) a que sus huellas no est�n en esta llave?

(Bishop permanece quieto un segundo, y entonces se levanta de un salto y emprende la hu�da, empujando a Laura en el proceso, pero Steele se coloca delante de la puerta, y, cuando Bishop intenta salir, le pega un pu�etazo que lo env�a directo al suelo, inconsciente)

SW: (se acerca lentamente al lugar donde ha ca�do Bishop, y se vuelve a Steele) Conc�dame una ventaja. Deme el tiempo necesario para llegar a la frontera de M�xico. (Steele se encoge de hombros y sonr�e) En ese caso, las despedidas breves son las mejores. (se vuelve hacia Grace, y le sonr�e) Sra. Stanton. (Grace no sonr�e) V�monos de aqu�, Vernon. (Steele les abre la puerta, y los dos salen)

G: Si no lo atrapan, dir� que todav�a estamos casados.

S: No es tan malo ser pobre, Grace, (se aproxima a Laura) dicen que forma el car�cter. (Laura le mira, y �l le devuelve la mirada) �Verdad? (Laura sonr�e y le pasa la mano por el hombro)

*************************

(apartamento de Steele, d�a, STEELE y LAURA est�n revisando el correo)

L: Aqu� est�. El informe de Amos Maxwell. (le entrega el sobre a Steele)

S: (coge el sobre, y lee lo que est� escrito en �l) "Devuelto a la oficina de correos. C�digo postal incorrecto". �Es que todav�a no saben d�nde vivo?

L: (sigue buscando entre las cartas) Aqu� hay una de Grace Stanton. (huele la carta) Dice "personal". (se la pasa a Steele) Anda.

S: (abre el sobre y saca el contenido) Un cheque de veinticinco mil d�lares, para cobrarlo dentro de cinco a�os.

L: (se r�e) �Para comprar nuestro silencio?

S: (se va alejando de ella) �Qu� har�a Sam Spade en una coyuntura similar a �sta? (se sienta

L: (vuelve a acercarse y le apoya la mano en el hombro) �Ya est�s con lo de siempre! �Sabes? Eres peligrosamente convincente cuando haces papeles violentos.

S: Nac� para esos papeles, pero creo que ya es hora que deje los artificios a un lado y vuelva... (rasga el cheque por la mitad) otra vez a ser... (lo vuelve a romper) yo mismo: (rasga el cheque una vez m�s) �Remington Steele! Adios, Sam. (tira todos los trocitos de papel al aire)

 

  
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