Lenguajes de cuarta generación (L4G)

Un L4G se caracteriza por ser no-procedimental, lo que permite al usuario preocuparse de "QUÉ" sin necesidad de especificar "CÓMO" hacerlo. En definitiva se trata de especificar el resultado deseado más que las acciones necesarias para obtener el resultado.

Tradicionalmente se los clasifica en dos grandes grupos:

  • Lenguajes para usuario final, lo que se ha denominado centro de información o infocentro (information center) que nacieron con la idea de independizar a los usuarios del control del departamento de informática. Se centran sobre todo en la facilidad de uso y flexibilidad.
  • Lenguajes para el informático (analista/programador), es decir para el centro de desarrollo (development center), cuyo fin es facilitar el desarrollo de aplicaciones sofisticadas, y permitir la construcción rápida de aplicaciones por medio del prototipado.

Este tipo de lenguajes surge con la aparición de los SGBD; como señala COBB (1985), "los SGBD han jugado un importante papel en el proceso evolutivo de los lenguajes informáticos. De hecho, sin la independencia de los datos que ofrecen los SGBD, los lenguajes de cuarta generación nunca hubiesen existido".

La última evolución de los L4G en este sentido, es la aparición de lenguajes independientes del SGBD, que ofrecen una gran flexibilidad, permitiendo elegir el SGBD que mejor se adapte a cada caso. Sobre todo resultan útiles para fabricantes de aplicaciones que tienen que ejecutarse sobre diferentes SGBD.

Los entornos de cuarta generación son sistemas cada vez más "amistosos" (user-friendly).

Por ejemplo, los L4G facilitan la navegación por la base de datos evitando que el usuario tenga que hacer las combinaciones de tablas.

Facilitan el desarrollo mediante "maquetas", que permiten disminuir la desconfianza del usuario, hacer más fluida la comunicación entre el usuario y el desarrollador, contrastar creencias, confirmar la factibilidad de ciertos diseños, etc.

Incluso, la mayor parte de los L4G permiten crear verdaderos "prototipos", que transforman el ciclo de vida de las aplicaciones, adoptándose un enfoque evolutivo e incremental; lo que tiene grandes efectos positivos tanto para el producto software como para el proceso de desarrollo.

Los entornos de cuarta generación ofrecen bastante funcionalidad "por defecto", que se puede incorporar en los sistemas que hay que desarrollar, lo cual no sólo mejora, como hemos señalado, la productividad, sino que también disminuye el número de errores al acceder a ficheros y manipular pantallas.

Una última ventaja que queremos destacar es la facilidad de construir aplicaciones portables y con grandes posibilidades de adaptación (customización) que suelen ofrecer los L4G.

Por último, cabe destacar que los L4G desdibujan la frontera todavía existente en muchas organizaciones entre analista y programador, cobrando mayor importancia la existencia de analistas/programadores que diseñan las aplicaciones y las implementan con ayuda de un entorno de herramientas integradas.

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