CAPITULO VIII

                                               
   Purga en el Ministerio del Trabajo
                                                        
     (Diciembre 27, 1983)

El Sr. Augusto Mart�nez S�nchez, uno de los comandantes de la Sierra Maestra fu� uno de los fiscales al principio de que los hermanos Fidel y Ra�l Castro tomaron el poder en Cuba en 1959 mandando a muchas personas al pared�n de fusilamiento y a las c�rceles. Este se�or, que tanto bramaba en los juicios, a�os despu�s fu� el eje de un melodrama, propio de novelas de televisi�n, en que hizo un simulacro de suicidio.

Al Sr. Augusto Mart�nes S�nchez, como premio a su trabajo como fiscal, se le design� Ministro del Trabajo all� por 1961. Nombr� como director administrativo a un militar, el Capit�n Delgado y, como jefe de personal a otro militar, el Tte. V�zquez. Ambos se encargaron de perseguir y abusar del personal del Ministerio, especialmente con las mujeres. Una de sus purgas fu� tan grosera, contando con la anuencia del Ministro, al declarar que s�lo quedar�an trabajando en el Organismo aquellos que fueran comunistas. Inmediatamente, ante esta actitud infantil de extremismo, unas 20 personas renunciaron a su trabajo. Fu� tal el esc�ndalo que m�s tarde, tratando de paliar el problema, quisieron suavizar sus declaraciones pero sin resultado alguno ya que ninguna de las personas renunciantes acept� regresar al trabajo. El teniente V�zquez. como premisa a lo que har�a a�os despu�s su padrino Mart�nez S�nchez. protagoniz� un macabro suceso dispar�ndole y matando a su esposa en un acto en el teatro de la Confederaci�n de Trabajadores de Cuba (CTC). En su despotismo, cl�sico de los reg�mmenes totalitarios como el de Cuba, el Sr. Mart�nez S�nchez protagoniz� personalmente, siendo Ministro de Trabajo, un proceso de purga vali�ndose para ello del llamado �l�der de los trabajadores� el Sr. L�zaro Pe�a. El asunto comenz� as�.


Alla por 1961 exist�a un sindicato en el Ministerio del Trabajo que no fu� del agrado del Sr. Ministro Augusto Mart�nez S�nchez el cual orden� su disoluci�n y pidi� que se nombrasen otros delegados m�s afines a �l. Escogi� como secretario general del sindicato a un joven de la raza negra llamado Migdonio Torres, persona idealista y honrada, malas cualidades en un r�gimen totalitario. Se reunieron las llamadas organizaciones revolucionarias, presidida por el Secretario General del Sindicato de la Administraci�n P�blica, Jorge Lezcano, para concretar los deseos del Ministro. la propuesta fu� llevada a la asamblea de trabajadores que, como sucede siempre en los reg�menes comunistas, fu� aceptada un�nimement. Pero, la luna de miel fu� corta.

Pocos meses despu�s se produjeron desavenencias entre el Ministro Augusto Mart�nez S�nchez y su otrora candidato impuesto, el Sr. Migdonio Torres. La raz�n para ello se deb�a a que el Ministro impulsa una �emulaci�n� entre las mal llamadas organizaciones revolucionarias (le�se sumisas). Al sindicato siempre se la adjudicaba la jicotea como expresi�n de mal trabajo y, casi en todas las oportunidades, la Juventud Comunista recib�a el Sputnik por obtener el primer lugar. Esta situaci�n provoc� que el sindicato no se le citara m�s a los Consejos de direcci�n del Ministerio como era normal y de costumbre y que los planteamientos que �ste ten�a que hacer no eran escuchados por el Ministro. En vista de ello el Sindicato opt� por convocar a una asamblea general de sus afiliados para explicar la situaci�n pero el Sr. Augusto Mart�nez S�nchez, enterado de eso, hizo circular un mamotreto oponi�dose a la misma y dando su peculiar explicaci�n de lo acontecido. Caso ins�lito,  pero veraz. Ante este panorama muchos trabajadores temerosos de las represalias no acudieron a la asamblea convocada por el sindicato que, no obstante, se llev� a cabo conun grupo de afiliados. La bomba estall� y se conoci� todo el trasfondo del sabotaje que el prepotente Ministro hac�a al Sindicato y que �l mismo hab�a auspiciado pero, el criado le sali� respond�n.


El Sindicato del Ministerio contaba con el apoyo del Sindicato Regional y, sutilmente, del Secretario General del Sindicato de la Administraci�n P�blica, el Sr. Jorge Lezcano, m�s tarde Presidente de la Asamblea Nacional de Cuba (al menos hasta 1983 en que sal� del pa�s) y miembro del Comit� Central del PCC, al que, a su vez, era apoyado por L�zaro Pe�a, entonces Secretario General de la CTC y el cual se encontraba en pugna con el Sr.Mart�nez S�nchez. El Ministro, despu�s de boicotear p�blicamente la asamblea auspiciada por el sindicato del Ministerio, convoc� a otra, en horas de trabajo, para garantizarse la asistencia de todo el personal. Al Sindicato del Organismo le apoyaban otras de las organizaciones de masas: la Federaci�n de Mujerez Cubanas (FMC), los Comit�s de Defensa de la Revoluci�n (CDR) y las milicias. El Ministro s�lo contaba con el apoyo de la Juventud Comunista.

Cuando la asamblea convocada por el Sr. Mart�nez S�nchez estaba por concluir, despu�s de larga perorata del Ministro en contra del sindicato, el Sr. Migdonio Torres, secretario del sindicato, sentado en primera fila y escuchando pacientemente toda la diatriba del Sr. Ministro en contra de �l, solicit� permiso al prepotente Mart�nez S�nchez y a la asamblea para ripostar los cargos que se le hac�an. El militarote comandante dijo, textualmente: �Esta asamblea la convoc� la administraci�n y la termina la administraci�n�. Buen ejemplo de autoritarismo y soberbia del Sr. Ministro en esos momentos, cualidades que le faltaron a�os despu�s, cuando dramatiz� el novel�n de darse un tiro. Este engre�do se�or no par� ah�. Convoc� a otra asamblea y llev� al demagogo de toda la vida, el Sr. L�zaro Pe�a que, con su pausada y engolada voz brindara a la audiencia una de sus t�picas peroratas en que se especializan los �l�deres� comunistas acusando al sindicato del Ministerio de anticomunista y contrarrevolucionario. �El colmo de la desfachatez! L�gicamente, despu�s de �sto se expuls� del Ministerio al Sr. Migdonio Torres y a otros de sus compa�eros del sindicato
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El Sr. Mart�nez S�nchez tambi�n tuvo problemas, tiempo despu�s, con el secretario de la Juventud Comunista que, en su m�stico af�n de pureza entre los miembros de la organizaci�n quiso alertar al Sr. Ministro de ciertos comentarios que corr�an por los pasillos sobre sus relaciones con una bella joven rubia militante de la UJC. Estas relaciones no eran simples chismes pues la muchada hac�a gala de las prendas y regalos  que recib�a del Ministro.  Este, ante la advertencia que se le hizo, opt� por expulsar del Ministerio al mismo secretario general de la UJC pese a que �ste fu� su aliado en la purga de Migdonio Torres y pese a que le alertaba de los comentarios, a voz en cuello, que se hac�an en el Ministerio del Trabajo sobre sus relaciones extra matrimoniales con una joven militante comunista.

A mediados de los a�os 1960 (entre 1966 y 1968) el Sr. Mart�nez S�nchez, con su mala pol�tica en el Ministerio, elev�, en forma extraordinaria, los pagos por concepto de jubilaciones y pensiones que, incluso, se les facilitaba a muchas personas que no ten�an los requisitos indispensable para dejar de trabajar. El Ministerio de Hacienda, malabarista de la eterna bamboleante econom�a socialista cubana alert� al gobierno sobre �sto y el tirano Fidel Castro llam� a cuenta y despidi� al Ministro Mart�nez S�nchez de su cargo de Ministro del Trabajo. El otrora prepotente comandante, fiscal de la revoluci�n y ensoberbecido ministro, le di� por esa tendencia invisible (pero no cabalmente explicada) del suicidio camino por el cual optaron muchos de los dirigentes castristas. Claro, en este caso del Sr. Mart�nez S�nchez, el disparo parece haber sido tan bi�n calculado que no sucumbi� al mismo.
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