| �LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLITICOS CUBANOS DE LOS TIRANOS FIDEL Y RAUL CASTRO!
177.- Pensamientos al aire. Sentimientos ambivalentes. �Que horror! Recientemente (mediadios de Junio 2007) estuve en casa de uno de mis hijos en Charlotte, North Caroline. Lugar apacible, perfecto para la meditaci�n personal. Estuve pensando y sufriendo a CUBA, nuestra MADRE PATRIA. alejado de Miami. Esto no es f�cil ni a�n con los avances t�cnicos de la Internet en donde entraba a �viajar� buscando puerto seguro de informaci�n y solo lo encontr� uno o dos d�as. La cicuta diaria que significa el dolor cubano es sangrante internamente cuando uno hecha al aire sus pensamientos sobre la Isla de rumbo a la deriva y su sucursal, Miami, llena de los dolores y sufrimientos de la desidia, la incapacidad ideol�gica, las traiciones desde todas las posiciones de la demagogia y la hipocrec�a donde se sufre y se siente, a�n en la distancia, el syndrome de la tiran�a castrista entre muchos llamados dirigentes del exilio cubano con sucursales tir�nicas no menos dolorosas e insufribles que las existentes en la Isla de los recuerdos. La demagogia y sus grandes representantes es el l�tigo diario de la traici�n. Mucho hablar y poco accionar. Aqu� cabe escribir algo que le� hace unos d�as en la REVISTA ENEPECE (Marzo 2007, en homenaje al desaparecido periodista cubano Agust�n Tamargo), de la periodista Nancy P�rez Crespo un p�rrafo de un escrito del Sr. H�ctor Lemagne Sand�, residente en New York, que dice: �El mismo Tamargo, que no callaba, se qued� en silencio cuando un octogenariu llam� a Radio Mamb� y dijo: �Mart� hizo la revoluci�n que llev� a la libertad de Cuba en cuatro a�os, con un solo traje negro, huecos en los zapatos de andar a pie y pasando hasta hambre y sinsabores de sus compatriotas. Hoy los exiliados (agrego yo, CUBANOS) tienen carros del a�o, trajes de mil d�lares, mansiones y llevamos m�s de cuarenta a�os con la tiran�a castrista. Esto me hizo meditar (agrego yo: igual que a m� por mucho tiempo) que algo estamos haciendo mal, algo estamos dejando de hacer, o algo estamos dejando de sentir� (sic). Algo como �sto he escrito antes y publicado en el peri�dico quincenal La Campana. Y debo agregar algo hermoso que le� en la Odisea de Homero cuando Odiseo, de regreso a Itaca, su pa�s, despu�s de la Guerra de Troya, le cuenta sus aventuras del retorno a Alcinoo uno de los reyes con quien se encontr� y le dijo: ��no hay nada m�s dulce que la tierra de uno y de sus padres por muy rica que sea la casa donde uno habita en tierra extranjera y lejos de los suyos� (sic). Hace muchos a�os, cuando yo era cat�lico practicante por obra y gracia del hambre, la mentira, el lavado de cerebro, la obligaci�n, etc. algunos internos en la Casa de Beneficencia y Maternidad de la Habana (CBM) cre�an que yo estudiaba para sacristan lo cual era falso. Lo que suced�a es que, en muchas oportunidades, los domingos, debido a mi alta voz ronca, dirig�a el rosario antes de comenzar la misa. Tambi�n lo hac�a, en muchas oportunidades, cuando Sor Mercedes, quien era la jefa espiritual de m�s de 200 alumnos, no se encontraba presente o se demoraba para el rosario diario despu�s de las clases matinales y antes de la hora de almuerzo a las doce del d�a. Como yo lo hac�a m�s r�pido que la monja los jefes que comandaban las compa��as de los alumnos me incitaban y ped�an que dirigiera el rosario. Ya para ese tiempo yo sent�a un vac�o al terminar la misa y solo la ve�a como la ocasi�n de muchas mujeres de mostrar sus preciosos vestidos y los hombres por ver a las hermosas mujeres. Esto continu� al salir de la CBM. Cada vez se profundizaba m�s en m� la creencia que ten�a sobre la iglesia, las hipocrec�as de sus instituciones, sus mentiras y su liderazgo dictatorial del Vaticano cuyos papas no eran m�s que dictadores y que se llevaban muy bi�n con todos sus coiguales a trav�s del mundo y de los siglos. Me qued� solo lo desconocido y la necesidad de creer en un Dios para no vivir y morir como ser humano que piensa que la religion no es m�s que el sustituto de la cobard�a de la sicolog�a individual y colectiva de las personas y seres del Mundo. Posteriormente vengo al exilio en espera de encontrar la verdadera Cuba y solo hayo demasiada hipocrec�a y demasiadas personas que viven de sus dolores y sufrimientos. Trato de aportar mis granos de arenas y ni as� pude llenar el c�liz de mi descorazonado dolor cubano. Sigue el vac�o. Recientemente, comienzos del mes de Enero del 2007, le hube de escribir al Sr. Andr�s L�pez Cardona, due�o y director del peri�dico La Campana en el cual yo escrib�a de gratis por m�s de seis (6) a�os lo siguiente: �Le escribo �sto porque estoy pensando seriamente no escribir m�s para el peri�dico La Campana pues no veo los efectos como los notaba al principio de que mis escritos sirven para algo. No s� el monto total quincenal de las tiradas del peri�dico; no s� donde y en que cantidades se distribuyen, etc. En f�n, escribo para un peri�dico y no s� nada de �l. Me siento in�til y vacio. Es por eso que tengo dudas de si vale la pena de seguir escribiendo. Pensar�, muy profundamente sobre �sto y espero tomar una decision a principios de a�o. Muchas gracias por los seis a�os en que Vd. me di� la oportunidad de escribir para la Campana. Saludos.� (sic). Como el Sr. Cardona no me contest� pens� que �l estaba contento con mi decision y as� dej� de mandarle mis escritos. Debo agregar que este es un caso raro. No conozco al Sr. Andr�s L�pez Cardona personalmente. Hemos tenido encuentros no muy amistosos por tel�fono. Nunca le acept� dinero por mis escritos. En dos oportunidades me envi� checks y se los devolv�. S�lo en una ocasi�n y a su insistencia-en la forma que hacemos muchos cubanos-se lo acept� para llevar a mi esposa a almorzar tal como el me indic�. Y aqu� se cerr� mi cap�tulo con la Campana. Por ciertos problemas que tuve con el Sr. Cardona respecto a la tipograf�a y a muchos errores de redacci�n que desvirtuaban mis escritos opt� por enviarlos directamente a mis generosos lectores que a�n hoy al menos me los reciben. Pero, me vuelve de nuevo la duda. Leo a Cubanet, a Enepece, al Diario Las Am�ricas digital, al El �Nuevo Herald� digital, a la Nueva Cuba y me informo. Veo los programas televisivos sobre Cuba y los Exiliados Cubanos y sus tergiversaciones. Veo por televisi�n y oigo por radio las noticias (nada m�s) de las emisoras castristas (Canales televisivos 23 y 51) y estaciones de radio supuestamente cubanas que se convierten, en sus noticieros, en voceros castristas como Radio Mamb�, La WQBA, etc. y, todo �sto diariamente. Y sigo vac�o y con muchas dudas. Entonces comienza el horror. Seguir escribiendo, �para qu�? Los pocos a�os que me quedan �los tendr� que vivir en la apacible ciudad de Charlotte en North Caroline falto del patriotismo sufriente de un cubano? Esta perspectiva me aterra. Parece que el masoquismo inutil de la tragedia cubana ha sido en balde, sin valor alguno pues todos los nacidos en Cuba hemos sido los culpables de su tragedia, de su dolores, de su ignomin�a de esclavos apacibles que por no tener el valor de los mambises del siglo de Mart�, Maceo y M�ximo G�mez nos hemos dejado gobernar por unos gansters, unos mafiosos, unos asesinos. �QUE HORROR cubanos! Algunas �ltimas ideas dare a conocer especialmente en lo relacionado con los traidores nacidos en Cuba y las siempre perturbadores relaciones pol�ticas con los Estados Unidos quienes le impusieron a la Isla al monstruo creado por ellos, el tirano Fidel Castro y toda su pandilla de asesinos. Despu�s, el destino dispondr�. Firmado: IGNACIO ALVAREZ (Julio 15, 2007). |
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