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Las visitas a la Cuba del tirano Fidel Castro de �Exiliados Cubanos�.

Teatro emocional y complejos de inferioridad son los argumentos no justificativos, que utilizan los antes llamados exiliados cubanos convertidos hoy en emigrantes. Y, aunque s� que estoy entrando en las arenas movedizas de la hipocrec�a y la incomprensi�n, no soslayo el tema m�s conflictivo dentro de los
cubanos exiliados, el cual trat� hace unos 30 a�os en mi libro: �CUBA, SOMETIMIENTO, RAZON DE ESTADO�, donde dediqu� el cap�tulo XIII (p�gina 71)  a este tema titulado: �La Comunidad Cubana en el Exterior�.

No tengo ninguna duda de que  los viajes a la hacienda del tirano tienen un caracter eminentemente sumiso y de postraci�n tal como lo tuvieron, cuando comenzaron, a partir de 1977, debido  a la visita de un grupo de ex- exiliados cubanos  al s�trapa caribe�o, en su madriguera.

El tema tuvo y a�n tiene demasiadas connotaciones ideol�gicas, tanto en Cuba como fuera de ella, pues al aceptar el tirano las visitas de la
Comunidad Cubana en el Exterior las mismas no fueron bien vistas ni por los miembros del Partido Comunista ni por los militares, lo que caus� la protesta de un miembro del Bur� Pol�tico, el Sr. Belarmino Castilla, Ministro de Educaci�n, enfrent�ndose al terrorista en jefe el cual, por supuesto, lo destituy� de sus cargos. Esto provoc� que el tirano Fidel Castro tuvo que convocar a m�tines en varios lugares del Pa�s de los militantes comunistas para explicar las nuevas imposiciones  de su majestad imperial. No se permiti� a los asistentes ni comentarios ni preguntas ni tomar notas de la reuni�n. Al mismo tiempo, en este per�odo en que comienza la financiaci�n del Exilio Cubano al d�spota  surgi�, entre la poblaci�n cubana, el chiste que m�s doli� y afect� al tirano el cual, sin entrar en detalles, dec�a que Pepito, a voz en cuello y en el aula de su escuela, le propon�a a sus condisc�pulos el cambio de tres de sus t�os internacionalistas (soldados cubanos mercenarios en Angola) por un t�o de la Comunidad Cubana en el Exterior.

Recuerdo haber estado en un cine de la V�bora (barrio de la Ciudad de la Habana) y ver en un noticiero una fila india  de cubanos del exterior visitando al tirano Fidel Castro para saludarlo y proponerles la abyecta sumisi�n. Me llam� la atenci�n uno de ellos que yo conoc�a por haber sido condisc�pulo m�o en la Casa de Beneficencia y Maternidad de la Habana, el Sr. Reinol Gonz�lez, quien fuera un  activo miembro de la antigua gloriosa Juventud Cat�lica. �Por qu� la Iglesia Cat�lica , en general, ha hecho y cont�nua haciendo tanto da�o a Cuba y a los cubanos? �Influencia espa�ola y liberal norteamericana? Viendo este desfile farandulero no vislumbr�, en esos momentos,  las connotaciones y efectos de dichos viajes a la hacienda del tirano.

Por cierto, recientemente v� en el Canal 17, WLRN, de la Junta Escolar, en la programaci�n dominical en espa�ol, en el programa: Cuba y su Historia, dirigido por el Sr. Albertini, al rojo Benes promocionando su libro, justificando al tirano Fidel Castro e injuriando al
Exilio Cubano. El dec�a haber sido uno de los proponentes y asistentes de la reuni�n con el d�spota Fidel Castro y me molest� tanto que el Sr. Albertini se dejara acorralar por este rojo Benes que no tuve m�s remedio que, mediante e-mails y faxes a Radio Unica y al Canal 17, protestar al Sr. Luis D�az, Director de la Programaci�n en espa�ol de dicho canal, el cual no tuvo  la gentileza de, ni darme acuse de recibo ni de contestar mis alegatos.

Pues bi�n, los viajes de miembros de la
Comunidad Cubana en el Exterior a la finca del tirano han tenido muchas connotaciones pol�ticas y han vejado y humillado al resto de los Exiliados Cubanos ante los ojos de los norteamericanos, las otras comunidades y el Mundo pues todo ciudadano cubano que presentaba solicitud de salida de la Isla sab�a que estaba quemando las naves y que no hab�a regreso posible. Se desped�a de todos sus familiares (padre,madre,hemanos, hermanas, esposo, esposa, etc.,etc.) con conocimiento pleno que a�n con  el amor que exist�a entre ellos no hab�a duda que, cuando se tomaba la decisi�n se iban de Cuba aunque detr�s quedaran sus seres queridos y que su comunicaci�n con ellos ser�a s�lo a trav�s de cartas demoradas y chequeadas por la Seguridad del Estado o a trav�s de llamadas telef�nicas o�das por los esbirros de la tiran�a. Y, a pesar de todo, se marchaban. Pero, ahora, como dice una vieja canci�n: �Como cambian los tiempos (y las personas) se�ores, como cambian�, el proceso vergonzoso es a la inversa.

Recuerdo que estando en Cuba un familiar de mi esposa, residente en Costa Rica, me dijo por tel�fono desde M�xico (estaba de viaje all�) que �l no entraba a una embajada o consulado cubano para solicitar visas para nadie. A�os despu�s fu� a Cuba de visita con todo un famili�n de m�s de diez personas. A mi esposa, a mis dos hijos y a m� nos ayud� a salir de la Isla y nos financi� nuestras estancias en Costa Rica.

A pesar de haber tratado este tema de los viajes a Cuba de los antiguos exiliados cubanos hace 3O a�os estuve pensando mucho sobre si deb�a volver a escribir sobre el mismo. Recientemente escuch� por una estaci�n de radio a un conocido comentarista pol�tico hablar de las razones que llevan a los cubanos en el exterior a visitar la finca del tirano Fidel Castro. Como eran pr�cticamente iguales a las m�as pens� que era atinado analizar, brevemente, las cuatro posibles motivaciones que, sin sonrojarse ni avergonzarse, ten�an los cubanos para ir a la Isla:.
(1) ver a familiares enfermos; (2) negocios; (3) sexuales y (4) complejos de superioridad.

Comencemos por la m�s simple y que todos, absolutamente todos los que viajan a la Isla esgrimen: ver a un familiar enfermo para llevarle medicinas. Como no tengo elementos para refutar la veracidad de este sentimental  argumento me cuesta trabajo opinar sobre el mismo y solamente me queda invitar a mis lectores a que lean mi libro y el p�rrafo  de este art�culo en que menciono lo que pasaba cuando los cubanos nos �bamos de Cuba. Lo que s� es cierto es que, habiendo dichos viajeros recibidos muchas humillaciones y vejaciones del tirano Fidel Castro  siguen financi�ndolo para que pueda mantener su r�gimen de terror y de hambre a�n en contra de sus propios familiares a los que dicen querer tanto. No desean darse cuenta que la tiran�a castrista los mantiene separados de sus seres queridos y que todos juntos son rehenes del sistema autoritario que ellos est�n pagando. Puro masoquismo irracional el cual esconde mucha hipocrec�a y mentiras.

Sobre los casos #2, viajes en busca de negocios y #3, viajes por razones sexuales, no queda m�s que conde-narlos por ser vergonzosos y abyectos y sus autores (muchos se conocen) deber�n recibir un castigo ejemplar en la futura Cuba democr�tica. En el caso #4, complejos de inferioridad, entran los enfermos enanos mentales que pretenden con sus viajes a la Isla adquirir un falso complejo de superioridad visitando los barrios en que vivian y echarles en cara a sus vecinos y, sobre todo, a los miembros de los Comit�s de Defensa de la Revoluci�n (CDR), a los negros, a los miembros del partido, etc. que, por llevar d�lares para gastar, se pueden pasear entre ellos sin que les digan los horrores que le dec�an cuando se marcharon de Cuba. Los muy cretinos no se dan cuenta que a�n se los dicen, a la distancia, pues cont�nuan insultando a los
Exiliados Cubanos, sobre todo los de Miami, llam�ndonos: mafiosos, traidores, ap�tridas, etc., etc. Y ellos est�n inclu�dos aunque no sean m�s exiliados cubanos debido a sus deleznables  actitudes.

De esas masivas visitas a Cuba, en forma de safari, tambi�n tienen culpa por propiciarlas, por hacerse de la vista gorda y por no aplicar la Ley, los gobiernos norteamericanos en especial los de los dem�cratas liberales y marxistoides izquierdizantes de Jimmy Carter pero, sobre todo, del amoral y cobarde Vil Clinton. A �sto no escapa, en parte, el partido republicano pues en el gobierno de George W. Bush,  existe el Secretario del Tesoro, Paul O�Neill quien recientemente declar� que �l preferir�a no destinar recursos a perseguir a los que violaban la Ley de los viajes a Cuba para en su lugar dedicarlos a perseguir a los terroristas. Parece que para este se�or el tirano Fidel Castro no es terrorista contraviniendo as� el pensamiento del Presidente  republicano el cual rechaz� dichas declaraciones que hizo el Sr. O�Neill ante el Senado norteamericano lo que motiv�, muy acertadamente, que  nuestro congresita federal Lincoln D�az-Balart solicitara su remoci�n del cargo.


Firmado:   IGNACIO ALVAREZ (Marzo 25, 2002)   
e-mail:   [email protected]
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