Cap�tulo II

                                                  
      La persecuci�n religiosa
                                                              
(Septiembre 10, 1983)

Ya hemos visto como el comunismo va creando, sutilmente, su propio esquema de adoraci�n y de f� mediante el culto a la personalidad del �l�der� pese a que el propio Carlos Marx estableci� que la religi�n era el opio de los pueblos. Obviamente, toda creencia religiosa que trata de suplantar a otra tiende a eliminar a la que posteriormente exist�a especialmente en los reg�menes totalitarios en donde no se acepta nada en contraposici�n a la doctrina oficial. Todo lo que se oponga al criterio imperante emanando de la jefatura m�xima  se aplasta y en �sto reside una de las causas del c�ncer del comunismo pues las ideas y los sentimientos que se persiguen, en lugar de matarlas se acrecientan a�n en el silencio de las catacumbas.


Ahora bi�n, la persecuci�n religiosa en Cuba no vamos a verla como la que los nazis de Adolf Hitler en Alemania llevaron a cabo en contra de los jud�os sino m�s sutilmente. Claro que, en ciertos momentos el  tirano, p�blicamente, haciendo uso de la demagogia m�s desvergonzada se dedic� a denigrar a algunas sectas religiosas, tanto cat�licas como protestantes, se�al�ndole a las �masas� y a la polic�a los supuestos enemigos del r�gimen para que, mediante las turbamultas, se encargaran de acorralar, perseguir y golpear a los religiosos. Esta enorme salvajada, propia de animales irracionales, es muy utilizada en Cuba y, cuando el �xodo masivo por el puerto de El Mariel se emple� para atacar a los creyentes a indicaciones del peri�dico oficial del gobierno castrista, Granma, el cual, en una de sus tiradas de esos d�as puso a grandes titulares: �Ahora el pueblo (es decir,  �la masa�) se adue�ar� de las calles�. Esto bast� para que las desenfrenadas pasiones salvajes de las turbamultas se dedicaran a perseguir y golpear con maderos a seres humanos indefensos y cuyo �nico delito era querer marcharse del �para�so comunista de los tiranos Fidel y Ra�l Castro� y no hubo distingo para mujeres, ancianos y ni�os. Los actos de repudio estaban a la orden del d�a, dirigidos y manejados por los dirigentes del Partido Comunista y los CDR. Este m�todo criminal que utilizan los reg�menes totalitarios emparentan en la crueldad a: Hitler de Alemania, Joseph Stalin de la Uni�n Sovi�tica, Mussolini en Italia, Fidel Castro en Cuba, las hordas de Khomeini en Ir�n, etc.

Para que se tenga una idea m�s clara y concreta de como se realiza la persecuci�n religiosa en la Cuba del tirano Fidel Castro se�alar� algunos casos conocidos por m� propia experiencia y de los cuales fu� testigo, como cuando el tirano orden� a su Ministro de Educaci�n, Jos� Llanusa, a depurar a los alumnos del 4to a�o de la Escuela de Econom�a y de Contador P�blico de la Universidad de la Habana (ver detalles m�s adelante) y uno de los aspectos que m�s se tom� en cuenta para expulsar de ambas escuelas a varios estudiantes fu� la creencia religiosa.

En otro caso, a fines de Diciembre de 1967, se expuls� del Ministerio de Industrias al Sr. Eduardo Su�s-tegui por no negar su f� religiosa en el credo Bautista. Esta persona fung�a como economista en el Dpto. Econ�mico de dicho Ministerio con un salario mensual de 200 pesos.  Se le expuls� de su trabajo y se le mand� a trabajar, dando pico y pala, por s�lo �90 pesos! mensuales. Este se�or estudiaba en la Escuela de Econom�a y lo obligaron a dejar sus estudios por la misma f� religiosa. La enconada persecuci�n sobre este inteligente se�or, �ntegro, honrado y confeso partidario de la econom�a socialista la llev� a cabo el n�cleo del Partido Comunista encabezado por su secretario general el bastardo lambizc�n Jacobo de Huelbes qui�n alcanz� �m�ritos� mediante el robo de ideas a otras personas pese a su t�tulo de �Master� en Econom�a otorgado en la URSS. Este se�or de Huelbes no era apreciado por sus criterios econ�micos en las esferas de la Junta Central de Planificaci�n (JUCEPLAN).  Sus desventajas  intelectuales las supl�a con su carnet del partido, sus lambizconer�as a los jefes superiores de las altas esferas del gobierno. Este es el tipo com�m de personas que conforman la estructura del Partido Comunista de Cuba y de su nomenklatura.

Otro caso, no menos dram�tico, es el de un se�or llamado Jos� (lamento profundamente no recordar su apellido) quien era ferviente partidario de los Testigos de Jehov�. Hombre de trato amable, correcto y muy educado, cualidades que no le impidieron ser perseguido, tambi�n, por el n�cleo del Partido Comunista de su centro de trabajo en donde laboraba como mec�nico de mantenimiento de equipos de litograf�a. Trabajaba en una empresa del Ministerio de Comercio Interior de donde fu� expulsado por su f� religiosa y mandado a un almac�n peque�o del taller automotriz del Ministerio de Miner�a donde  lo c-noc� ya que yo laboraba all� desde que fu� expulsado del Ministerio de Miner�a donde trabajaba como analista de sistema por cometer el peos de los pecados en los pa�ses comunistas, solicitar el permiso de salida definitiva de Cuba para emigrar junto con mi familia.

Pese a que los pueblos tienen mala memoria es bueno recordar como el tirano Fidel Castro, durante todo el proceso de consolidaci�n de su funesto gobierno,  llev� a cabo una lucha personal y p�blica en contra de todas las religiones y, en especial, en contra de la Iglesia Cat�lica  como hicieron en su tiempo los comandantes de Nicaragua. Producto de esa persecuci�n muchos sacerdotes fueron expulsados de Cuba, masivamente, como aquellos cientos de sacerdotes y monjas que, de un s�lo golpe, fueron montados, o-bligaroriamente, en el vapor Covadonga y enviados a Espa�a. Otro de los grupos que sufri� y a�n hoy d�a sufre fuertes presiones del r�gimen comunista son los Testigos de Jehov� cuyos miembros se catalogan agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos). No por gusto durante el �xodo masivo por el puerto de el Mariel la polic�a oblig� a muchas personas pertenecientes a dicha secta religiosa a la emigraci�n forzosa.

Esto d� mucho de que pensar de como un pueblo como el de Cuba, supuestamente mayoritariamente cat�lico, permiti� y apoy� esa guerra antireligiosa del tirano Fidel Castro. Tambi�n d� mucho que pensar como al cabo del tiempo los pa�ses del Mundo y, especialmente los de Am�rica Latina, han cohonestado y se han hecho c�mplices del desenfreno antireligioso del Sr. Fidel Castro. Pero, lo verdaderamente inconcebible es ver, 39 a�os despu�s, al Papa, supuesto  representante de Dios en la tierra, recibir al satan�s del tirano Fidel Castro, al anticristo del postrer siglo XX, armado hasta los dientes y con un ej�rcito de matones, en el Vaticano. As� se escribe la Historia. Por cierto, hubo un se�or muy inteligente que un d�a me dijo  que hab�an en el Mundo tres instituciones muy fuertes e imperecederas: la Iglesia Cat�lica, el comunismo mundial y la Standard Oil Corp. de los Estados Unidos. Esta, por obra de la ley antitrust desapareci� y tuvo que dividirse. El comunismo, aunque todav�a existente en algunos pa�ses, se ha desmembrado y desaparecido grandemente y lo que queda tendr� pronto que desaparecer. La Iglesia Cat�lica ha ido perdiente posiciones en favor de otras denominaciones llamadas cristianas por los errores que cometen con la pedofilia y con los ateos  como el tirano Fidel Castro. Mi amigo result� ser no tan inteligentes pues  olvid� que nada es absoluto y perenne en la Tierra sino que todo cambia y la Iglesia Cat�lica tendr� que cambiar.
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