Cap�tulo IV

                                                                           
La Sumisi�n
                                                                     
   (Septiembre 24, 1983)

Aunque ya se han mencionado algunos aspectos sobre este tema, es necesario profundizar sobre el mismo por lo que tiene de importancia para comprender las razones de la supuesta estabilidad del r�gimen comunista y, a su vez, su ant�tesis los disidentes. En todo lo escrito se ha tratado de rehuir los aspectos te�ricos referentes a los totalitarismos marxistas-leninistas y se ha preferido exponer la praxis diaria a que se entrenta todo Ser Humano que tiene la desgracia de estar sometido a dicho r�gimen. Pero, pr�ctica al f�n, suministra todo el basamento que hace rechazar al Hombre la doctrina comunista que le sirve de fundamento y de ropaje ideol�gico.

La sumisi�n es una raz�n de estado en las tiran�as comunistas siendo m�s fuerte y descarada en unos pa�ses que en otros pero, a la postre, todos tienen el mismo patr�n de conducta. Esta sumisi�n, como ya se ha explicado,  se logra, b�sicamente: a) por el terror de la fuerza; b) por la desinformaci�n y c) por la religiosidad del sistema. Aparejado a �sto se crean zonas de privilegios, a distintos niveles, que bien disfruta la ahora llamada nomenklatura y que no son m�s que las �lites del poder. Es importante, para poder comprender el sustrato de la sumisi�n, conocer como se forman los privilegios, los cuales no son los mismos en las distintas escalas de mando. As�, el mayor privilegiado lo es el tirano Fidel Castro con su poder absoluto y omn�modo sobre las vidas y las haciendas de los �soldados de la sumisi�n�. Ya quisieran los grandes millonarios del mundo occidental poseer el poder que sobre millones de personas posee el tirano de Cuba y, adem�s, influenciar, mediante el chantaje sobre personas, gobiernos y organizaciones mundiales. Es por eso que Jane Fonda y su marido Ted Turner, due�os de CNN (CASTRO�S NEWS NETWORK); cientos de periodistas en el mundo; gobernantes que no se respetan as� mismo (los Mitterand, Carlos Andr�s P�rez de Venezuela, etx.); mucha gentuza de Hollywood (c�ncer de los Estados Unidos y del Mundo); escritores sumisos (destac�ndose el colombiano amoral de Gabriel Garc�a M�rquez); etc., adoran al tirano Fidel Castro. De �ste hac�a abajo, pasando por el primer sumiso, Ra�l Castro, el Bur� Pol�tico y el resto del aparato burocratizado y fuertemente jerarquizado y estamentado Comit� Central, siguiendo, o mejor decir, antecediendo incluso al Comit� Central, la Seguridad del Estado y los jefes militares, se contin�a con los ministros, vice-ministros, miembros provinciales y regionales del Partido Comunista y as�, m�s hac�a abajo se van dando una serie de privilegios que permiten conformar las estructuras del poder y la sumisi�n.

Toda sumisi�n se basa en un precio y, en los pa�ses comunistas, donde la escasez es parte de la pol�tica estatal, los privilegios que se otorgan son, b�sicamente, de orden material. Existen otros para lograr la incondicionalidad: cuotas de mando que dan un aparente sentido de superioridad en relaci�n al resto de los semejantes; la seguridad que puede ser de varias formas: laboral, de direcci�n, etc. Ahora bi�n, �por qu� ese af�n de muchas personas por los privilegios a cambio de la sumisi�n que tanto denigra al Hombre? La respuesta est� en que el ser humano es ego�sta por naturaleza y, por favor, no piensen en los �santurrones� que ni confirman ni niegan esta regla ya que �sta se plantea en forma gen�rica. Si �sto no fuera cierto, �por qu� existen en el mundo m�s personas pobres que ricas? Ahora bi�n, el hombre en un medio de aguda escasez, como caracteriza a todo r�gimen comunista, es doblemente ego�sta y  he aqu� el origen del af�n por los privilegios. Tener una hermosa casa en un medio en que la mayor�a de las personas no tienen acceso ni siquiera a un humilde cuarto; comer productos que se obtienen de �reas capitalistas y de los cuales las masas ya se olvidaron de que existen y los j�venes ni siquiera conocen; adquirir art�culos electro-dom�sticos occidentales (radios, video-caseteras, televisores a color, etc.) mientras la poblaci�n no tiene acceso a comprarlos, pero los privilegiados los tienen para ellos, sus familias y sus queridas. Este es el consumismo que adoran los marxistas-leninistas y que ellos repudian y echan en cara a las personas que viven en los pa�ses occidentales. Estos son los privilegios que otorga la tiran�a para lograr la sumisi�n y la incondicionalidad de los que conforman su aparato de represi�n.

Para dar una ligera idea de la dimensi�n a la que la poblaci�n aspira a los privilegios se tiene el caso de una convocatoria que se hizo para otorgar 5,000 plazas para pescadores y marinos mercantes. Se presentaron 20,000 aspirantes y los puestos se otorgaron a los negros pues ellos s�lo quer�an chucher�as de occidente y que resultan tesoros en la Cuba de la tiran�a castrista por la gran escasez existente y que con esas baratijas, se consiguen algunas caricias de mujeres blancas. A los hombre blancos se les margin� bajo la creencia de que buscaban un medio para saltar hac�a occidente y conseguir la libertad.

La sumisi�n no se d� s�lo en las masas, aunque �sta es muy importante para el tirano sino tambi�n, en los distintos niveles del poder. Empezando por la c�pula, existe un miembro del Bur� Pol�tico, Pedro Miret, que siempre ha sido uno de los m�s sumisos y alcahuetes del tirano. All� por el a�o de 1970 siendo el Sr. Miret ministro de la Industr�a de Miner�a en Cuba y en cuyo ministerio yo trabajaba, particip� en una reuni�n presidida por �l y en la que se inform� que el tirano Fidel Castro iba a visitar las Minas de Matahambre en Pinar del R�o y que bajar�a unos 8,000 pies bajo tierra. El temor del Director de la Empresa de la Miner�a de que pudiera haber alg�n accidente le hizo recomendar al Ministro Miret de que le planteara al tirano de no bajar a la misma. La respuesta del sumiso ministro fu�: �Si yo le digo eso a Fidel me d� una patada por el trasero�.


Siendo Ministro de Industrias el Sr. Domenech, �ste se enfrasc� en una discusi�n con los t�cnicos del Ministerio respecto a la capacidad de una planta de fertilizantes. El sumiso ministro le oy� al tirano una cantidad y la mal interpret� enfrent�ndose as� a los t�cnicos que insist�an deb�a ser otra. El Sr. Domenech no se atrev�a a replantear el asunto al s�trapa pero, ante la firmeza de los t�cnicos no tuvo otra alternativa que hacerlo y, efectivamente, �l estaba equivocado. Su premio fu� ser hoy uno de los miembros del Comit� Central del PCC. Este Sr. Domenech tuvo el �privilegio� de ser el autor de la nefasta frase sumisa de: �Es mejor estar equivocado a favor del Partido que estar en lo cierto en contra del Partido�, �Vaya salvajada!

Una de las m�s abyectas expresiones de sumisi�n la protagonizaron dos miembros del Comit� Central, los se�ores Dom�nguez, Secretario General de la Juventud Comunista y Pepe Ram�rez, Secretario General de la Asociaci�n Nacional de Agricultores Peque�os (ANAP) durante el proceso de salida masiva de cubanos por el puerto de el Mariel en 1980. Las turbas fueron sublevadas por el tirano y sus adl�teres que se manifestaban estrepitosamente en contra de los que aspiraban a marcharse del Pa�s. En una de las concentraciones de �las masas� hablaron el Sr. Dom�nguez y el Sr. Ram�rez y las baboser�as sumisas que ambos hablaban daban perfecto asco y pena por tan gusano proceder. Los dos hac�an galas de demostraci�n de cual era el m�s sumiso con el tirano.


La sumisi�n est� bi�n y se desea de palabra pero, la tiran�a exige no s�lo palabra sino hechos. As�, se obliga a todo dirigente que hable o escriba, a cualquier nivel,  que invoque esta sumisi�n dando gracias por la existencia y supuestos hechos del tirano y sin olvidarse de darle vivas al d�spota Fidel Castro. A las masas se les exige pertener a las distintas organizaciones pol�ticas establecidad por los hermanos Fidel y Ra�l Castro: Comit�s de Defensa de la Revoluci�n (CDR) que son los o�dos y las bocas (chivatos) de la Seguridad del Estado; Federaci�n de Mujeres Cubanas (FMC), �qu� dir�a Mariana Grajales?; Confederaci�m de trabajadores de Cuba (CTC); Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR), los �rganos de la represi�n; Pioneros (pobre Jos� Mart� con su gran obra para los ni�os La Edad de Oro); Federaci�n Estudiantil Universitaria (FEU), �qu� dir�a Jos� Antonio Echevarr�a (Manzanita) sobre los estudiantes carneros de unos gansters?; Juventud Comunista (UJC) j�venes que ya nunca ser�n la vanguardia de Cuba como lo fueron en otras �pocas gloriosas; el Partido Comunista (la consagraci�n de la sumisi�n de los seres humanos), etc. Ser miembro de cualquiera de estas organizaciones se le llama estar �integrado�, eugemismo conque se disfraza la abyecta sumisi�n. Pero, pobre de aquella persona que no est� �integrada� pues no tendr� acceso a la Universidad, se le dar�n los peores trabajos, ser� muy vigilada por los CDR y ser� una de las primeras en ser llamada al Servicio Militar Obligatorio . Pero, lo peor de todo �sto es que, siendo organizaciones estatales, la Organizaci�n de Naciones Desunidas (ONU) considera a muchas de ellas como Organizaciones No  Oficiales (ONG) y se les permite participar en conferencias de organizaciones importantes como si fueran independientes.

En los momentos en que estoy pasando estos escritos a la computadora, ignominiosamente el Mundo est� viendo un espect�culo bochornoso montado por la izquierda mundial de  marxistas, los mal llamados liberales y social dem�cratas de crear un mito religioso en la figura del asesino argentino Ernesto �CHE� Guevara sin ponerse a analizar los grandes desacuerdos y desavenencias entre el tirano Fidel Castro (promotor de esta macabra santificaci�n) y el Ch� Guevara que, m�s adelante veremos con m�s detalles. Que el autor conozca no se ha hecho, a nivel mundial, un an�lisis de la renuncia del argentino de pertenecer al gobierno cubano para irse a fomentar la guerrilla y el terrorismo en Bolivia. Es cierto que el Sr. Guevara no era tan sumiso al tirano, raz�n por la cual tuvo que irse de Cuba y emprender nuevos caminos que le llevaron a la muerte en aras de su misticismo y su alocada carrera de mercenario internacional.

El ser humano es capaz de ir, en sus acciones, desde lo m�s sublime a lo m�s abyecto y, en este amplio rango caben todas las manifestaciones sentimentales y mentales. Es por ello que se hacen comprensibles las actitudes humanas y, es en los reg�menes comunistas donde se desbordan las pasiones casi hac�a el nivel del reino animal. Baste el ejemplo del brutal y nada humano asesinato del Padre Poplieslusko de Polonia; de las masacres de Afganos por los sovi�ticos; de los millones de cr�menes cometidos por Stalin en la Uni�n Sovi�tica en los a�os de 1930; los cr�menes de Pot Pot en Cambodia; y de las barbaries cometidas en Bosnia-Herzegovina por los comunistas de la Antigua Yugoeslavia cuyos dirigentes han sido declarados criminales de lesa Humanidad por la ONU. Si todos los cr�menes cometidos por los comunistas desde principios del siglo veinte hasta nuestros  tiempos se pudieran verter a libros har�an una enciclopedia b�sica del comportamiento animal del hombre.
NOTA: Actualizando este escrito para ponerlo en mi website debo aclarar de que ya existe un libro que denuncia  los millones de  estos muertos. Se titula: El Libro Negro del Comunismo.

Como ley de las contradiciones, la sumisi�n trae aparejada su contrario, el disidente, el opositor. Las razones de la disidencia son muy complejas y no vamos a cometer nosotros el pecado de su endiosamiento como hacen los comunistas con sus �l�deres�. La disidencia puede deberse a razones puramente econ�micas y, en verdad, creo que la mayor�a de los casos, cuando se estudian a profundidad, es as�. Pero, cuando la disidencia es por razones ideol�gicas el hombre se sublimiza a nivel superior para convertirse en Hombre y luchar por los ideales m�s sobresalientes del Ser Humano. Y es �ste el verdadero disidente y opositor, el que se enfrenta al poder omn�modo del estado totalitario sin vacilaciones y con convicciones. La necesidad de huir de las escaseces materiales, el buscar un prometedor futuro para los hijos, en f�n, �stas son, entre otras, las justificaciones de mirriadas de exiliados y son justas y humanas. Para el disidente y opositor ideol�gico que conoce las entra�as de lo que combate por haberlo vivido y sufrido durante muchos interminables a�os en un r�gimen totalitario comunista, el poder asfixiante para la dignidad humana que significa dicho sistema, le hacer erguirse frente a los d�sp�tas como Hombre para no sucumbir como hombre ante la sumisi�n.
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