| CAPITULO XVI La prepotencia de la �nomenklatura� o clase dirigente en Cuba (Febrero 18 y 25, 1984) El ser humano, como grupo social, es el ente m�s f�cil para enga�ar lo que sirve de base a los demagogos politiqueros que pululan por el mundo para lograr sus malvados prop�sitos. La existencia de tantos grupos religiosos en el mundo se debe, precisamente, a lo relativamente f�cil conque se puede enga�ar a conglomerados humanos. No se entiende que habiendo un s�lo Dios haya tantas religiones para supuestamente adorarlo. La impotencia del hombre frente a la vida social diaria da pi� a ilusiones que propician los escandalosos suicidios masivos religiosos, los predicadores millonarios, los lujos de las iglesias en las cuales los servidores pobres se postran, sumisamente, ante los que disfrutan del infortunio de los que se dejan enga�ar por la palabra insincera pero demg�gicamente dichas para convencer a los incautos de los cuales est� demasiado lleno este mundo. Los sistemas sociales no escapan a estas caracter�sticas. La instauraci�n del r�gimen castrista se debi�, precisamente, a esta condici�n humana de creer a pie de huntillas todo lo que dec�a el tirano y de ah� comenz� la tragedia cubana. Muchos cre�mos que la supuesta revoluci�n nos iba a llevar a la gloria y nos condujo al infierno. No por gusto existe un chiste macabro que se le achaca a Cuba pero que, tambi�n, lo he o�do referido a otros pa�ses el cual, aunque siendo cruel y a muchas personas no les va a gustar es necesario referirlo a ver si los cubanos nos dejamos de creernos que somos el ombligo del mundo y pensar un poco m�s lo que hacemos y decimos para evitarnos la verg�enza de haber permitido una tiran�a de m�s de 39 a�os (ahora son ya casi 46). Dice as� el supuesto chiste: Se cuenta que Dios, al terminar la creaci�n del Universo en 7 d�as, se dedic� a descansar y, contemplando su obra, le di� por hacer un para�so en la Tierra creando la Isla de Cuba. Al ver �sto los �ngeles se insubordinaron y le dijeron a Dios que si creaba un para�so en la Tierra nadie querr�a ir al para�so celestial. Fu� tanta la presi�n angelical sobre Dios que a �ste no le qued� m�s remedio que decirles: No os preocup�is pues eso se arregla muy f�cil y, sin mucho esfuerzo, cre� a los cubanos a partir del cual se acab� el para�so en la Tierra. Cuando las tropas del tirano Fidel Castro bajaron de la Sierra Maestra y del Escambray tras derrotar a las tropas batistianas (t�mese en cuenta que escribimos de tropas de personas y no una instituci�n cubana pues eso es lo que ha habido en Cuba por m�s de 45 a�os) lo hicieron con un h�lito religioso que confundi� a muchas personas. Pr�cticamente, todos los llamados rebeldes bajaron con rosarios religiosos y la poblaci�n cubana los tom� como un ej�rcito de Dios. A Camilo Cienfuegos y al tirano FidelCastro, pr�cticamente, se les igual� a Jesucristo por sus barbas plero, a medida de que los hermanos Fidel y Ra�l Castro se fueron adue�ando del poder, con la ayuda de los comunistas tradicionales, fu� surgiendo la verdad de qui�nes eran estos se�ores. Veamos algunos ejemplos. A fines de 1960 comenz� la escasez de productos alimenticios para la poblaci�n y un se�or, basado en la m�stica que propugnaba la mal llamada revoluci�n cubana, le pregunt� al tirano Fidel Castro de: � C�mo era posible que falt�ndole la leche a los ni�os en casa del Comandante Guillermo Garc�a, miembro del gobierno y del Comit� Central del Partido Comunista, sobrara la leche y �sta se botara a la basura? La reacci�n del tirano fu� decirle al rom�ntico se�or que lo malo que hab�a hecbo el Comandante Guillermo Garc�a fu� haberlo invitado (al se�or) a su casa. Otro caso fu� el del Comandante Juan Almeida, uno de los �12 ap�stoles�, miembro del Bur� Pol�tico del PCC a quien otro se�os, con la misma m�stica de la igualdad entre los hombres que el nuevo proceso pol�tico del pa�s propugnaba, le expet� al fantoche comandante de que: �c�mo era posible que con las dificultades y escaseces de la poblaci�n, en su casa (la de Almeida) sobrara y se botara la comida. Este prepotente comandante le contest�: �para eso temamos el poder�. Pero, hay m�s . El Ch� Guevara, uno de los jefes en el nuevo gobierno comunista del tirano Fidel Castro se enfrent�, en una polemica filos�fica con el Comandante Mora, ex-ministro de Comercio Exterior de Cuba, sobre las bondades o no del inter�s moral vs el inter�s material como motor del desarrollo econ�mico del Pa�s. Fu� una pol�mica interesante e impresionante muy gustada entre los medios intelectuales y estudiantiles. El Ch� hizo amplio uso de su intelecto m�stico pero, al dar por concluido el debate y su posici�n no era precisamente ventajosa, zanj� la cuesti�n aduciendo su condici�n de Comandante de la Revoluci�n y uno de los �12 ap�steles� privilegiados de la nomenklatura. Meses despu�s el Sr. Mora fu� expulsado de su puesto de Ministro y el Ch� se lo llev� como asesor cuando era Ministro de Industrias. El Sr. Mora, por problemas pol�ticos y personales opt�, meses despu�s, por la v�a expedita entronizada en Cuba por el gobierno castrista de que los dirigentes se suicidacen. Pero, sigue la prepotencia. A ra�z del fracaso de la zafra de los 10 millones de toneladas de az�car, en 1970, el jefe de los estudiantes de la Universidad de Santiago de Cuba en la provincia de Oriente calific� al tirano Fidel Castro como un eg�latra. El l�der estudiantil fu� llamado a cap�tulo sosteniendo ante el mandam�s su t�sis a lo que el tirano le contest�: �lo que debes hacer es alzarte en las monta�as�. Como puede verse por estos ejemplos sacados de la c�pula del poder y no de subalternos, la prepotencia es el pilar filos�fico del r�gimen castrista la cual se cubre con la palabra hueca y demag�gica del tirano Fidel Castro que a�n hoy d�a, 39 a�os de si nefasto poder, todav�a hay personas y gobiernos en el mundo que est�n dispuestos a aceptar, por conveniencia m�s que por convicci�n, las mentiras del tirano. |
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