| CAPITULO XIII La Comunidad Cubana en el exterior (Octubre 5, 1984 y Marzo 8, 1985) Durante muchos a�os el tirano Fidel Castro se encarg� de endilgar la palabra gusano a todos los cubanos que lograban irse de su �para�so proletario�. Otras palabras que tambi�n utilizaba son las de ap�tridas, traidores, etc. Claro que, despu�s de 39 a�os de hablar tanto el loco del Caribe y de conocer sus mentiras y patra�as as� como de saber sus veleidades y actuaciones durante su tiran�a no hay nadie que se respete que lo tome en serio, excepto, l�gicamente, los gobiernos mejicanos, algunos socialistas europeos como Felipe Gonz�lez de Espa�a, Olof Palma de Suecia, Willy Brand de Alemania, ciertos politiqueros estadounidenses que con una visi�n estrecha y oportunista de los intereses de los EUA, se valen de sus relaciones con el tirano para sus campa�as propagand�sticas y le endilgan los siempre �sacrosantos y lambizcones� t�tulos de carism�tico, pragm�tico, bl�, bl�, bl�. Tambi�n en la Am�rica Latina, donde crece profusamente el politiquero �ilustrado�, existe una corriente de cobard�a dispuesta a aceptar el absolutismo castrista en aras de una supuesta paz y se valen del tirano cubano para chantajear al gobierno norteamericano. �Vya con el desdichado continente de la �esperanza�! Ahora bi�n, si somos consecuentes con los gusanos que se arrastran para conseguir su comida en aras de su supervivencia, le correspon mejor el t�tulo de gusano, ap�trida, traidor, etc. al tirano Fidel Castro por haberse entregado, total y sumisamente, a las �rdenes de Mos� con tal de conseguir su objetivo de mantener su poder absoluto sobre los cubanos. Sin embargo, los llamados duganos por el tirano lo �nico que hicieron fu� salir de su pa�s para engrandecerse como Seres Humanos cuando s�lo eran personas en su patria. Es por ello que, Si patria tener significa adorarte como un Dios. Si patria adem�s implica aceptar la sumisi�n. No tirano qu�dese. con su patria, s� se�or Pues ap�trida no lo es quien Patria a logrado tener donde lo condujo Dios. All� por 1977 el tirano Fidel Castro quiso vestirse de santurr�n y mediante presiones (v�yase Vd. a saber de qui�n), a trav�s de una entrevista con la periodista B�rbara Walters cambi� su pol�tica respecto a los otroras �gusanos� permiti�ndoles visitar a sus familiares en Cuba. La raz�s de esta decisi�n reside en la afluencia de d�lares que el tirano esperaba recibir de los hoy reconocidos y llamados miembros de la comunidad cubana en el exterior los cuales, sin propon�rselos pero manejados maquiav�licamente por el tirano Fidel Castro el cual, abusando de los nobles sentimientos m�s puros del ser humano, lograba con ello que esa comunidad subvencionara y le financiara su nefasto poder. Inicialmente no hab�a limitaciones para que los cubanos del exteior llevaran a sus familiares en Cuba ropas y otras cosas que no exist�an en la isla antillana. Los hoteles que el tirano mand� a construir estaban repletos. No se permiti� a los miembros del Partido Comunista ni a los de la juventud comunista que visitaran o fueran visitados por los familiars que llegaban ni recibir de ellos ning�n tipo de regalo. Estas disposiciones se violaban constantemente adem�s de que existieron muchas quejas de los militantes que el Pardido decidi� eliminar las prohibiciones. Con esta afluencia masiva de la comunidad cubana en el exterior se despertaron los ego�smos, las envidias y los celos pues ya no eran los negros de la marina mercante y la pesca ni los funcionarios del gobierno quienes, �nicamente pod�an conseguir las tan ansiadas chucher�as del extranjero y que les permit�an alcanzar alguna que otra caricia de mujeres blancas. Ya los blancos tambi�n pod�an competir y sin sumisi�n, contra los monopolistas que lograban acceso a los productos occidentes. A causa de esta situaci�n surgi� en Cuba el chisque m�s disgust� y enoj� al tirano Fidel Castro quien, en otros casos se re�a de todas las ocurrencias t�picas de los cubanos sobre su persona. En esta oportunidad la risa se le convirti� en rabieta lo que oblig� a cambiar un tanto la pol�tica inicial respecto a las visitas de la comunidad cubana del exterior. El chiste en cuesti�n dec�a: Pepito est� en la clase y ve a un condisc�pulo con una hermosa camisa que �l sabe que no se vend�a en Cuba y le pregunt�: Cheo, �qui�n te regal� esa camisa? La respuesta fu�: un t�o que vino en los viajes de la comunidad. Al siguiente d�a Pepito observa a uno de sus amiguitos con un deslumbrante reloj proveniente de occidente y le pregunta: Miguelito, �qui�n te regal� ese reloj? y el susodicho muchacho contest�: me lo trajo un t�o que vino con los viajes de la comunidad. Al siguiente d�a Pepito se percata de que uno de sus compa�eros lleva una radiograbadora a la clase y le pregunta: �de d�nde conseguistes eso? La respuesta inmediata fu�: me la trajo un t�o en los viajes de la comunidad. Pepito, ya descompuesto y disgustado comenz� a grita: doy tres por uno; cambio tres por uno. La maestra extra�ada le pregunta: Pepito, � qu� cosaes eso de que cambias tres por uno? El ni�o contest�: S� maestra, cambio tres de mis t�os internacionalistas por uno de la Comunidad. Este chiste hizo que el tirano limitara la cantidad de art�culos que pod�an llevar a Cuba los emigrados estableciendo severas restricciones y confiscacciones de ropas y comidas. Esto a su vez conllev� que los cubanos de la comunidad del exterior restringieran las visitas a sus familiares lo que provoc� que, seg�n declaraciones p�blicas del director de turismo, las reservaciones de hoteles bajaran un 33%. Al tirano poco le importan las necesidades econ�micas de la poblaci�n pues en un acto p�blico en el teatro de la CTC (Confederaci�n de Trabajadores de Cuba, �nica central sindical en el pa�s, sometida a los dictados del tirano) declar� que a �l no le importaba para nada las visitas de la comunidad aunque fueran buenas desde el punto econ�mico pues la pol�tica ten�a supremac�a sobre todo. Siguen las visitas de los emigrados cubanos a la Isla para ver a sus familiares que tienen una situaci�n econ�mica peor que las de ellos. Aunque as� est�m subvencionaldo al tirano pero, �l que m�s que carisma y pragmatismo lo que tiene son pensamientos maquiav�licos pues no le importa los nobles sentimientos del ser humano sino valerse de ellos (como ha hecho toda su vida) para sus propios fines. Claro, hay muchos cubanos que por temor o por ser recalcitrantes en su odio al tirano no se pliegan a los chantajes de �l sino que adoptan una actitud firme de rechazo a visitar a sus familiares en Cuba. Nota: �sto lo escrib� hace 20 a�os y cu�n de actualidad est� hoy d�a, Julio 24, 2004). Aunque para el autor los seres humanos vamos de lo m�s sublime a lo m�s abyecto, le cuesta trabajo aceptar que haya personas honradas que piensen que las actitudes del tirano Fidel Castro se deban a principios de alta pol�tica y, mucho menos, a gestos humanitarios. Para que se tenga una someta idea de como las tiran�as desconocen totalmente el significado de las palabras: bondad, comprensi�n, generosidad, humanismo, etc. que tanto se propal� a principios de la tiran�a castrista, se ver�n algunos hechos que retratan al sistema. Cuando se comenz� a engrosar la militancia comunista (�qu� f�cil es serlo en tiempos de paz para los oportunistas!) en el Ministerio de Miner�a, para elegir plosibles candidatos conoc� un caso de una persona que con la ayuda de varios militantes comunistas estaba ansioso para que se le diera la patente de corso, el carnet del partido, para asegurarse ascensos en el trabajo y buenas posiciones administrativas. Cuando fu� analizada su solicitud los representantes del Partido Comunista que lidereaban el proveso, le objetaron al aspirante que �l se escribiera con su padre que se hab�a marchado de Cuba. El joven dijo, en forma triste, que � seguir�a escribi�dole, aunque m�s tarde declar� que no le escribir�a m�s a su padre. �Qu� abyecci�n humana m�s grande de que para ser miembro del partido haya que denostar a la familia por el hecho de que s �sta no le gust� el sistema y se marcharon del pa�s! El joven (de apellido Santana) no fu� aceptado esa vez como miembro del partido aunque no dudo de que posteriormente haya sido admitido. Otra actitud siamesca de bajeza fu� la de un estudiante de la Escuela de Econom�a que aspirando a ser miembro de la juventuad comunista al cual se le imput� su demorada �integraci�n� (le�se sumisi�n) al proceso castrista . El aspirante se levant� y, en medio de la asamblea de estudiante, comenz� a gritar en forma hist�rica: Yo lo que quiero es que me den ahora mismo un ca��n para ir a combatir a los gringos en VietNam. T�pica actitud oportunista que, por cierto, fu� aceptada por los dirigentes convirti�ndolo en un militante de la juventud comunista lo que le vali�, un a�o despu�s, pasar un curso de computaci�n en Inglaterra. Nota: hace unos a�os me enter� que este se�or se fu� de Cuba y est� en Canad�. Nadie puede controlar los sentimientos y pensamientos humanos aunque los puede manejar como lo hacen las tiran�as, especialmente la cubana, por lo que las visitas de los cubanos a sus familiares en la Isla continuar�n. |
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