| CAPITULO III La Ciaman�a (Septiembre 17, 1983) Toda personas mentalmente enferma, por lo general, adquiere una psicosis que adopta m�ltiples formas. A �sto no escapan los gobiernos que, no debe olvidarse nunca, est�n formados por seres humanos aunque, a decir verdad, esa condici�n no deber�a ser aplicable a gobiernos como los de Hitler en Alemania, Stalin en la URSS, Mussolini en la Italia fascista, Mao Tse Tung en la China comunista, el tirano Fidel Castro en Cuba, Khomeini en Ir�n, Khadafi en Libia, etc. Es decir, una pl�yade de personas que impusieron a sus pueblos su yo personal, enfermizo siempre, como estilos de gobiernos. Los pa�ses gobernados por estos dirigentes adoptaron esa misma actitud identific�ndose con la enfermedad de sus �l�deres�. Por supuesto, a �sto no escapa Cuba que asume en s� la insana psiquis de su eg�latra dictador. Hace tiempo los reg�menes comunistas ten�an una cr�nica psicosis, el llamado por ellos imperialismo capitalista, de la cual se serv�an para acusar a sus enemigos de los males y desgracias que le aquejaban. Ahora, despu�s de haber rayado tanto el disco, de tanto vociferarlo, han inventado la CIAMANIA, la que se ha convertido en el estribillo de los marxistas-leninistas para ocultar el miedo de un sistema que se sabe endeble y carcomido por el c�ncer. Con este rictus enfermiso justifican todos los males del sistema y a la persecuci�n a los disidentes y opositores. Tambi�n las dictaduras de derecha padec�an de una patol�gica psicosis de comunitis que consiste en ver comunistas en todas partes y en todas las manifestaciones de la vida. Y ha sido el tirano Fidel Castro qui�n m�s ha utilizado y a�n sigue utilizando y abusando de la CIAMANIA. As�, por ejemplo, en cada oportunidad que puede acusa a la CIA de haber intentado matarlo en 50 oportunidades. Independientemente del rictus de extrema exageraci�n y gigantismo que padece el tirano hay que creer que, o bien es un Superm�n de la era moderna o bien la CIA es tan est�pida que har�a muy bi�n el gobierno norteamericano en disolverla. All� por 1965 en que hubo una movilizaci�n militar, decretada por el tirano Fidel Castro, (vaya uno a saber que temor padec�a en esos momentos), �ste acus� p�blicamente a la CIA de haber enviado a Cuba unos globos que conten�an g�rmenes de la guerra bacteriol�gica (ya en esta �poca el tirano pensaba mucho en �sta). Por supuesto, como caracter�stica de abogaducho que siempre ha sido Fidel Castro, sin tener ni aportar prueba alguna, lanz� la acusaci�n ciam�nica. En otra oportunidad, tambi�n p�blicamente, el tirano acus� a la agencia del gobierno norteamericano de hacer experimentos en contra de su tiran�a mediante el desv�o de ciclones ya que, en esos momentos, en la Isla exist�an copiosas lluvias que extemporaneamente se presentaron. En cualquier momento el tirano de Cuba lanza la acusaci�n en contra la CIA del desplome de las casas en Cuba, cosa que sucede a diario, debido a la vejez de las viviendas y a la falta de mantenimiento a causa de que no se facilitan por el gobierno castrista los medios para sus reconstrucciones y �stas se van desmoronando. El d�a que ello se convierta en un mal cr�nico no ser� culpa de la CIA sino del terremoto social que significa la tiran�a castrista. A mediadios de los a�os de 1970 el tirano Fidel Castro acus�, una vez m�s, en forma p�blica e imp�dica, a la CIA de una enfermedad porcina que oblig� a la matanza de miles de cerdos y, por supuesto, qui�n pag� por la trastada, como siempre, fu� el sufrido pueblo cubano que se qued� sin recibir, en lo adelante el pedacito de carne de puerco que otrora se le daba. Tampoco puede olvidarse que, una vez m�s, p�bli-camente, el tirano acus� a la CIA de enviar a Cuba la enfermedad del dengue hemorr�gico que caus� la muerte a unos 100 cubanos (la mayor�a de ellos ni�os). Para todos los cubanos estaba claro que no era la Agencia Central de Inteligencia de los EU (CIA) la culpable de tama�a infamia sino el propio r�gimen comunista que, mediante sus aventuras b�licas en Africa (Angola, Etiop�a, etc.) y sus experimentos bio-l�gicos con virus y bacterias del continente africano, fomentaba el transporte de los agentes transmisores de la enfermedad a trav�s de los soldados cubanos que regresaban a la Isla. No por gusto en varios hospitales de Cuba exist�an pabellones especiales para tratar a dichos militares. Yo supe de uno de esos centros especiales que se encontraba en el Hospital Covadonga de la Calzada del Cerro en la Habana. Si alg�n d�a alguien estudiara como lleg� el SIDA a Occidente deber� analizar su tr�nsito desde Africa pa-sando por Cuba hasta los Estados Unidos y otros pa�ses occidentales. Es decir, la CIAMANIA es una enfermedad end�mica de los reg�menes comunistas y no escapaba a ella los pa�ses de la Europa Oriental pese a su supuesta equilibrada cultura. Adem�s, esta enfermedad es contagiosa pues el g�rmen se aloja en todo nuevo sistema marxista-leninista y en �los tontos �tiles� que dec�a Lenin pues son sus acompa�antes (disfrazados de liberales y social dem�cratas) como fu� el caso de los 9 soldaditos de plomo que desgobernaron en Nicaragua. la CIAMANIA sirve para esconder el miedo cr�nico de los tiranos comunistas cuando inician sus retr�grados reg�menes de fuerza y persecuci�n. La enfermedad aparece despu�s de agotar las acusaciones en contra de sus opositores de ser miembros de los gobiernos anteriores (batistianos en Cuba, somocistas en Nicaragua, etc.) pues, cuando este disco se raya y nadie les escucha ni les hacen caso, adoptan la CIAMANIA para perseguir a los disidentes y opositores. El colmo de la CIAMANIA del tirano Fidel Castro fu� cuando acus�, tambi�n, p�blicamente, a todos los uruguayos que se encontraban en Cuba (simpatizantes de los terroristas Tupamaros) de ser agentes de la CIA. Esto sucedi� en la Plaza Cadenas de la Universidad de la Habana y, un uruguayo que asist�a al escuchatorio del tirano se desmay� al oir tal barbaridad. Otra de los comunistas. Cuando el �xodo masivo por el Mariel en 1980 se produjo un incendio en un colegio de ni�os que tiene un nombre vietnamita situado en Miramar y, �a qu� no sabe el lector a qui�n se acus� de dicho incendio? Por supuesto, a la CIA y a los enemigos del totalitarismo castrista que, en esos momentos, hac�an filas en espera de sus permisos de salida del Pa�s. En la informaci�n inicial de la prensa comunista se aleg� que el siniestro comenz� por un cortocircu�to en el teatro de la Escuela. Despu�s, para poder justificar, demag�gicamente, sus ataques a la CIA se dijo de que en dicho lugar no hab�an instalaciones el�ctricas y que el fuego hab�a sido intencional. �C�mo puede un local, y menos en un teatro, no tener instalaciones el�ctricas? Bien dice la frase popular que primeso se coge a un mentiroso que a un cojo. �No les parece �sto a Vds. lo mismo que hizo Adolf Hitler en Alemania cuando mand� a incendiar el edificio del Reichtag alem�n como justificaci�n a su ascensi�n al poder? El incendio de la escuela de Miramar pudo deberse a la negligencia de los trabajadores y a la falta de responsabilidad colectiva existente en Cuba y no a la mano interventora de la CIA. Todas estas absurdas y no probadas acusasiones del tirano Fidel Castro en contra de la CIA provienen de haber introducido en la pr�ctica de su totalitarismo la presunci�n del delito como fuerza probatoria en contra de miles de personas, muchas de ellas mandadas al pared�n de fusilamiento y a las c�rceles. Esto, que no es v�lido en ning�n sistema racional de gobierno, Fidel Castro lo ha institucionalizado y aplicado en Cuba. Recu�rdese el famoso juicio en contra de Marcos Rodr�guez (Marquito) al cual el tirano mand� a fusilar por creer �l pero no probar que el Sr. Rodr�guez era reo de un delito de delaci�n. Cualquier relaci�n con la postura stalinista de que, ante la duda, mata, no es pura coincidencia. Tampoco debe olvidarse el juicio a los pilotos de la �poca del dictador Fulgencio Batista los cuales fueron juzgados por soldados de las tropas castristas y fueron declarados inocentes por el tribunal a falta de pruebas. Al conocer el tirano Fidel Castro esta sentencia oblig� a otro juicio en el cual los pilotos fueron encontrados culpables por �colitos del tirano y sentenciados a prisi�n. En el juicio del Sr. Rodr�guez primaron m�s los factores pol�ticos que los judiciales para mandar a fusilar a Marquito ya que, durante el mismo se produjo una profunda grieta en las filas del gobierno comunista entre los marxistas ortodoxos prosovi�ticos que apadrinaban al acusado (fu� miembro de la juventud comunista) y los llamados �revolucionarios� que ped�an su fusilamiento. Entre �stos �ltimos descollaba el hoy apagado Faure Chaumont, antiguo anticomunista y hoy miembro doblegado del Comit� Central del PCC. Por supuesto, no vamos a insinuar que la CIA es una instituci�n de santos pero, culparla de todos los males que general los mismos sistemas totalitarios como el de Cuba, v� m�s all� de la raz�n humana. NOTA: Este escrito publicado en mi libro tambien fue publicado en el periodico comunitario de la Ciudad de Miami La Campana |
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