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LA MUERTE DE JORGE MAS CANOSA.


A.- Carta al  Dr. Horacio Ag�irre, Director del Diario Las Am�ricas Noviembre 27, l997.  Esta carta fu� Editada y publicada el 9 de Diciembre de l997.



Estimado Dr. Ag�irre:

Con su benevolencia quisiera, brevemente, referirme a los homenajes dedicados al gran patriota cubano, JORGE MAS  CANOSA.

Es mi opinion que a Jorge se le dedicaron merecidas muestras de elogios y homenajes como, por ejemplo: El Canal 5l de TV, Armando P�rez Roura y  Agust�n Tamargo en Radio Mamb�, Vd. en el prestigioso Diario Las Am�ricas, el Presidente de Nicaragua, Dr. Arnoldo Alem�n, el Congresista Federal Robert Torricelli, los canales 6 y lO de la TV local de habla inglesa, La Fundaci�n Nacional Cubano Americana, etc., etc. Pero, en mi opinion, los dos mejores homenajes al gran l�der del
Exilio Cubano le vinieron  de su amada  Patria, CUBA. El primero, el muy sincero y profundo respeto que le tribut� un se�or mayor de la raza negra (transmision del canal 5l) que con miedo y gran pesar se mostr� sorprendido y dolido de la muerte de Jorge M�s Canosa. No necesit� dicho se�or decir m�s pues sus gestos reflejaban sus sentimientos. El Segundo, el cual se puede prestar a la duda y a la discusion es el que le rindi� el gobierno tir�nico de Fidel Castro quien con su silencio rindi� sus banderas ante el gran patriota cubano. No me refiero a las l�neas que haya podido escribir el libelo trabajadores ni la agencia Prensa Latina sino que ni el tirano Fidel Castro ni su hermano Ra�l Castro ni los se�ores sumisos de  Alarc�n, Lage y Robaina abrieron sus escusadas bocas que siempre le acompa�an para decir nada de Jorge M�s Canosa. Sus silencios es el s�mbolo del respeto que tuvieron ante un l�der que ya est�  ocupando su lugar hist�rico junto a Jos� Mart�, Antonio Maceo, M�ximo G�mez, y el resto  de los grandes patriotas cubanos. Esto se debe a que los tiranos y  dictadores tienen miedo y respetan a los hombres y mujeres que se les enfrentan pues les reconocen su valent�a y honor la que no les brindan a los lamebotas y criados como Aruca, Magda Montiel. etc
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Es por eso que hoy, m�s que nunca en que la historia de Cuba se est� repitiendo, igual que hace lOO a�os, debemos seguir la consigna de Jorge M�s Canosa:
ADELANTE, ADELANTE, ADELANTE, cubanos que la victoria y el regreso a la Patria est� pr�xima. Muchas gracias.

Con todo respecto, Dr. Aguirre,

IGNACIO ALVAREZ.


B.- Cap�tulo XIX de mi libro, Cuba, sometimiento, raz�n de Estado (Agosto  l997).

En el proceso de revisi�n del libro falleci� en la Ciudad de Miami, Jorge M�s Canosa. En la mente del Autor y de muchos cubanos se hace incomprensible esta muerte y ha quedado la duda de si la misma le fu� inducida pues la enfermedad de Paget que padec�a este gran patriota cubano se asegur�, en muchas oportunidades, que no era mortal. Esto fu� categorizado por medicos e,  incluso, por un reportaje del nefasto y anti-cubano diario The Miami Herald. Sin embargo, en pr�cticamente en dos meses se nos fu� Jorge M�s Canosa.

La experiencia de lo que le hizo el tirano Fidel Castro a su ex-ministro del Interior, Jos� Abrahante, al cual se le indujo la muerte a trav�s de un infarto card�aco, pas� por la mente de muchos cubanos de si en verdad Jorge fu� v�ctima de la guerra bacteriol�gica castrista. Tambi�n en los Estados Unidos muchas personas pensamos de que si el poder tan grande que ten�a Jorge M�s Canosa en el Congreso Norteamericano molestaba a los "liberales" (marxistoides) de este pa�s, que proponen un acercamiento al tirano Fidel Castro ,haya sido  motivo suficiente para inducirle la muerte. No quisi�ramos dramatizar pero la guerra no s�lo se ventila en los campos de batalla sino, tambi�n, en la  diplomacia, la prensa, los negocios, etc. No por gusto el peri�dico izquierdizante New York Times, al d�a siguiente de la muerte  de Jorge M�s Canosa, editorializ� diciendo que Jorge era el obst�culo para la reconciliaci�n con Fidel Castro, con su tenebroso editorial: doblemos la p�gina. Claro, todo �sto es especulaci�n pero es v�lida por la extra�a muerte del l�der del
Exilio Cubano y porque en pol�tica, al igual que en la Costa Nostra, todo se puede hacer y  justificar como es el sistema norteamericano de silenciar los acontecimientos a trav�s del mito de la Seguridad Nacional. Es posible, aunque no tengo muchas esperanzas, que la Historia diga la �ltima palabra.






































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