| �LIBERTAD PARA TODOS LOS PRESOS POLITICOS CUBANOS DEL TIRANO FIDEL CASTRO! 120.- En Cuba se par� el reloj. Hace meses le envi� un e-mail (correo electr�nico) a un profesor muy conocido en Miami y le dec�a, referido a otro bi�n conocido hablador de la radio, de que le dijera a �ste �ltimo que dejara la radio y se dedicara, solamente, a escribir sus an�lisis pol�ticos en cuya especialidad predominaba su amor, Cuba sobre la cual sus certeros, enjundiosos y amorosos comentarios eran excelentes. La raz�n de esta sentida recomendaci�n es que como escritor era excelso pero como discusidor en la radio se hab�a vuelto atroz. Y �sto no s�lo le pasa a �l sino nos sucede a muchas personas mayores de edad, es decir, los viejos. Otros nos dicen cari�osamente la gente de la tercera edad, de la juventud acumulada, etc. En verdad, muchos no nos damos cuenta de que el tiempo pasa y nos atrofia nuestras facultades. Quiz�s a muchos les quedan sus memorias que pueden escribir con mayor o menor ventura pero que en las discusiones se nos hace m�s problem�tico. En el primer caso puede deberse a que con un poco de tiempo podemos ordenar nuestras remembranzas y darlas a conocer. En el segundo, las ideas y recuerdos se nos agolpan en el cerebro y nos cuesta trabajo verterlas racionalmente en discusiones con otras personas. La vejez nos produce muchas frustraciones, muchas trabas pensantes y dificultades de coordinaci�n. As�, un d�a iba para mi trabajo, temprano en la ma�ana, y llegando a un toll se me atraviesa un carro y, por m�s que toqu� el claxon ni por enterado se di� quien lo manejaba pues segui� inmutable hac�a adelante sin hacerme caso. Me fij� en el chofer y era una persona mayor de edad., un viejo. Tambi�n hemos le�do, o�do y visto noticias de personas de la tercera edad que no coordinaban correctamente sus acciones confusas entre el pedal de freno y el pedal de la velocidad produciendo as� accidentes catastr�ficos. Es por eso que un vecino de mi barrio se me quejaba una vez, con llanto en los ojos, de que le quer�an quitar la licencia de manejar aparentemente por tener varios accidentes. Ten�a m�s de 80 a�os. En el caso de nosotros, los viejos cubanos, la edad de las remembranzas nos lleva, con mucho frustrado dolor a parar el reloj de nuestra existencia: buena, regular o mala, en lo que muchos llaman �la Cuba de ayer�, comenzando el alud de los recuerdos y de las a�oranzas. Basado en �sto quiero exponer algunas dudas sobre lo que algunos llaman, Cuba, la �nica, como ella no hay dos, etc., insinuando que ella era y es el ombligo del Mundo. Entonces, con amargura bajo la cabeza y me pregunto, �QUE PASO? �COMO HEMOS PODIDO AGUANTAR UN COBARDE ASESINO POR TANTOS A�OS? Pienso que el an�lisis de lo que pas� en Cuba debiera ser estudiado por sic�logos y soci�logos que no justifiquen lo acaecido en la Isla sino que lo expliquen a la luz del conocimiento cient�fico pues la mayor�a de las actuales elucubraciones provienen m�s de emociones que de convicciones. Yo no soy de ninguna de las dos importantes profesiones aunque he le�do algunas cosas sobre ambas y, precisamente, en estos d�as he estado pensado en este tema y comienza mi cabeza a dar vueltas y los recuerdos a emerger de las tinieblas ocultas de mi cerebro en donde se enconden las vivencias de muchos a�os atr�s. Recuerdo, por ejemplo, que siendo un alumno de quinto o sexto grado en algunas oportunidades conversaba con un se�or negro que era conserje de las aulas en la antigua Casa de Beneficencia y Maternidad de la Habana (CBM). A �l se le respetaba mucho y se le o�a con atenci�n y todos los que los o�amos sab�amos que era comunista, y nada pasaba. Despu�s me pongo a pensar de como el primer presentador de noticas de la CMQ, un tal Ortega, era conocido que era miembro del Partido Comunista como tambi�n lo fu� un famoso director de orquesta de la misma estaci�n, un tal Gonz�lez M�ntici. Se sab�a que Bola de Nieve lo era igualmente, etc., y, en ninguno de los casos, fueron molestados por sus creencias ideol�gicas. Pero, al mismo tiempo recuerdo a un medio hermano, miembro de la Marina de Guerra de ser un simpatizante de las doctrinas comunistas (aplicables para otros, no para �l). Otro se�or de mi familia que guardaba, celosamente libros comunistas. En ambos casos eran, pod�amos decir, solapados simpatizantes del marxismo. No hay que olvidar que dirigentes estelares del Partido Comunista fueron parte de las discusiones de la Constituci�n de 1940. El dictador Fulgencio Batista, por un lado, coquetea con los comunistas en su primer gobierno y por el otro, a partir de 1952 cuando d� el golpe de estado, los reprime Yo fu� testigo de que durante la dictadura de Batista hubo una concentraci�n pol�tica en la plazoleta del Muelle de Luz convocada por los partidos contrarios al gobierno de facto. Los comunistas fueron a boicotear el acto y a silletazo limpio los sacaron del lugar. Otro recuerdo de dicha �poca era de una concentraci�n en las escalinatas de la Universidad de la Habana cuyo orador principal, creo recordar, lo fu� el excelso Jorge Ma�ach y el cual tuvo que ejercer un gran poder de persuasi�n para que los estudiantes no fueran al antiguo Palacio Presidencial y tomarlo como muchos pretendieron. Tambi�n recuerdo el poder represivo de la policia batistiana con sus asesinos a lo Salas Ca�izares. El abuso era diario y abundante. Pero la confrontaci�n valerosa era asimimismo pan de cada d�a. Los que pararon el reloj en la Cuba de ayer mayormente recuerdan, posiblemente, sus buenas condiciones econ�micas y sus disfrutes de los placeres que brindaba la Ciudad de la Habana, sobre todo de noche y fines de semana. Claro que hab�a lo mismo para todas las esferas sociales pero, tambi�n, la pobreza ensombrec�a a muchas personas quienes fueron los caldos de cultivo de la demagogia de los politiqueros de todos los partidos y, especialmente, de la dictadura de Fulgencio Batista. No se puede decir de que hab�a una evidente lucha de clases pero s� una-no menos evidente-diferenciaci�n de clase. Y se demuestra de como, b�sicamente, fu� la clase media la que enfrent� a la dictadura batistiana dando pi� al surgimiento del demagogo en jefe, el futuro tirano Fidel Castro. Comenz� as� la hora del lloriqueo y de la lucha as� como la hora de a qui�n le pisaron �el callo�. Y, en ese momento, se par� el reloj en CUBA, NUESTRA MADRE PATRIA, para muchos que tanto la a�oramos hoy d�a. Y me pregunto: �QUE NOS PASO? �COMO HEMOS PODIDO SOPORTAR POR 45 A�OS LA TIRANIA ASESINA DEL COBARDE DE FIDEL CASTRO? Comienzo a repasar la historia de mi Cuba y me encuentro de como los antiguos CRIOLLOS se enfrentaron a sus padres espa�oles y como CUBANOS gritar un 10 de Octubre de 1868, �VIVA CUBA LIBRE! afrontando una guerra por m�s de 10 a�os la que termina con la derrota mediante el Pacto del Zanj�n y conduce a la indomable Protesta de Baragu� del patriota Antonio Maceo. Pasan 27 a�os y surge nuestro insigne Ap�stol Jos� Mart� quien logra engrandecer de nuevo a los cubanos convenciendo a muchos patriotas dispersos por el mundo-como ahora-de que ha llegado el momento de lograr la definitiva victoria. Convence a los renuentes Antonio Maceo y Maximo G�mez as� como a otros valientes, de que en 1895 el reloj de la nueva Cuba comenzara a andar de nuevo logrando as� la victoria gloriosa truncada por la intromisi�n no solicitada de un nuevo factor el cual iba a ejercer un nefasto legado en la Cuba del futuro, los Estados Unidos de Norteam�rica. Entre vaivenes de toda �ndole nos llega la oscuridad de la noche a partir de 1952 con la dictadura de Batista y, a partir de 1959 con la tiran�a de Fidel Castro en donde se para el reloj de nuevo para muchos cubanos. M�s de medio siglo (1952-2004) de infortunios dictatoriales. �QUE NOS PASO? �COMO HEMOS PODIDO AGUANTAR POR TANTO TIEMPO A ASESINOS Y LADRONES? Y, para m�, la verg�enza mayor para los cubanos es que, despu�s de haber luchado tanto, peleado con valent�a (Bah�a de Cochinos, Escambray, etc.) nos metimos en el buc�lico exilio, propiciado por los Estados Unidos, para proteger al tirano Fidel Castro y la corajuda lucha se enfri�. Muchos hombres y mujeres sufren horrendas c�rceles en Cuba, mueren por su patria, lloran miser�as y dolores y nosotros no hacemos lo indecible para presionar a los gobiernos del Mundo, incluyendo a los Estados Unidos, para lograr una f�rmula r�pida-y no para las calendas griegas-de forzar al tirano de la Isla de que deje en libertad a los actuales patriotas cubanos y cubanas encarcelados en las mazmorras castristas. Es hora ya de echar a andar la historia valiente de la Cuba de siempre y dejar el pacifismo y las traiciones para que, en lugar de parar el reloj en los recuerdos de antes de 1959 debemos reanudar el vertiginoso reloj de la lucha por la felicidad y el honor. Firmado: IGNACIO ALVAREZ (Septiembre 15, 2004) e-mail: [email protected] |
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