| Capitulo I Bases de Ia tirania comunista en Cuba. (Julio 23, 1983) Tres condiciones son las sustentadoras de Ia tiran�a comunista en Cuba, y por qu� no, de las dictaduras de derecha: . a) La fuerza b La desinformaci�n c) La religi�n Estos tres elementos conforman las bases que hacen posible la constituci�n de estados totalitarios de izquierda y de dictaduras de derecha. En el primer caso predominan las tres y en el segundo la fuerza y la desinfomaci�n. A.- La fuerza Cuando tomamos este elemento mucbas personas pensar�n que ese es el pilar fiundamental de existencia de cualquier estado y, superficialmente, tienen raz�n. Lo que sucede es que en los estados totalitarios comunistas �sta es Ia esencia de su existir como lo prueban muchos hechos hist�ricas: Hungr�a es 1956; Alemania Oriental despu�s de la II Guerra Mundial; China a partir de 1949; Checoeslovaquia en 1968; las constantes amenazas a Polonia por los ej�rcitos sovi�ticos a fines de los a�os 70 e inicio de los 80; Viet-Nam a partir de fines de Los a�os 70 dominando por la fuerza a Laos y Cambodia; Afganist�n en los inicios de la d�cada de 1980; Angola, Etiopia, Nicaragua, y muchos m�s que har�an interminable �sta lista. En Cuba, como elemento crucial de sustentaci�n del poder comunista, se le di� prioridad A-I al ej�rcito el cual se utiliz� cada vez que fu� necesario asegurar la permanencia del r�gimen comunista, especialmente cuando �ste ha estado en verdadera crisis. Asi, en los inicios de la mal llamada revoluci�n se emplearon los tanques para aplastar las demostraciones de las mujeres de C�rdenas, en la provincia de Matanzas, que protestaban, cazuela en mano, por la escasez de comida para sus hijos e hijas. La rebeli�n pac�fica de la provincia de Camag�ey y parte de la de Oriente, dirigida por Hubert Matos, fue finiquitada por el ej�rcito. Los alzados en las lomas del Escambray, en Ia provincia de Las Villas, fueron derrotados en 1965 despu�s de cinco a�os de encanizados combates, por la superioridad num�rica en hombres y armas que ten�a el ej�rcito castrista. No creemos necesario extendernos en este punto pues es dif�cil pensar que alguien dude de la veracidad de que el ej�rcito, la marina, la aviaci�n, la coheter�a, etc., es decir, la fuerza, sean el soporte de todo estado (excepto en Costa Rica) y que se emplea m�s comunmente por los estados totalitarios comunistas para someter a sus pueblos y expandir su poder�o bestial a otras naciones. La influencia psicol�gica en las masas que crea este poder, junto a la desinformaci�n, dan pi� a un credo religioso de superioridad militar y de invencibilidad que ayuda a sostener dichos reg�menes. No es por gusto que todos los a�os los sovi�ticos y otros pa�ses comunistas hac�an gala y ostentaci�n de su fuerza militar para atemorizar a sus pueblos, a otros pueblos sometidos por ellos y a aquellos en occidente que ten�an miedo a dicha fuerza o eran compa�eros de viaje disfrazados de pacifistas. Tambi�n esos desfiles militates serv�an para insuflarles esperanzas a los comunistas en los pa�ses occidentales de que dicho poder�o los sostendr�an alg�n d�a en el gobierno si llegaban a alcanzarlos. El ejemp1o de Cuba corrobora �sto �ltimo. Claro, todo �sto iba unido a la desinformaci�n del arsenal militar de los pa�ses democr�ticos occidentales. Existe otra fuerza important�sima en los pa�ses comunistas que tambi�n es b�sica y determinante de la supervivencia de la tiran�a, sobre todo en tiempos tranquilos: la temible Seguridad del Estado. Su papel clave es establecer entre la poblaci�n una base religiosa de temor y de impotencia hacia el r�gimen totalitario comunista Y, aunque es una fuerza importante no es la principal fuerza debido a que, cuando los cauces normales se desbordan, su papel de crueldad se anula ante el volumen grandioso de las �masas� que se rebelan. Los casos de Hungr�a en l956, de Polonia a fines de l970 y comienzos de 1981, as� como de la Ruman�a de Ceasescu, son buenos ejemplos de que cuando Ia poblaci�n se rebela no hay Seguridad del Estado que la pare. La Seguridad del Estado en los pa�ses totalitarios comunistas es esencial, repetimos, para garantizar la tranquilidad de los dirigentes del gobierno en tiempos normales que, incluso, su poder est� por encima de la m�xima organizaci�n pol�tica, el Partido Comunista. Excepto los m�s altos dirigentes pol�ticos (en el caso de Cuba, Fidel y Ra�I Castro) toda persona est� sometida al control y la vigilancia de este aparato de represi�n. Su fuerza invisible llega hasta el mismo hogar de cada ciudadano que, ante el temor de una denuncia, a�n de sus propios familiares y vecinos, se medir� mucho para criticar al gobierno y, mucho menos, lo har�a en Ia calle y en el trabajo. Este masivo temor a la Seguridad del Estado y la propaganda que se hace por radio, peri�dicos y, fundamentalmente, por la televisi�n sobre la �eficacia� y el �valor� de sus miembros, ayuda mucho a crear un mito religioso de que es imposible rebelarsc en contra del r�gimen. Es asi, por ejemplo, que la televisi�n cubana siempre se ha dedicado a glorificar �las haza�as� de estos �h�roes� y se encuentra uno con personas que habiendo solicitado salida definitiva del �para�so�, es decir, sencillamente desafectos del sistema, son asiduos videntes y encomiastas pregoneros de los Supeman comunistas. Esto se logra exponiendo s�lo las medias verdades que bi�n sabe manejar el r�gimen de que su aparato de seguridad es invencible. Muchas personas no se dan cuenta de que la entronizaci�n del temor en sus mentes es una forma eficaz que tiene la tiran�a para someterlas. B.- La desinformaci�n (Agosto 20, 1983) El control de los medios masivos de informaci�n es una de las claves de los reg�menes totalitarios para someter a la poblaci�n a las decisiones arbitrarias de los gobernantes ya que el ser humano es proclive a creer lo que lee y escucha a trav�s de los medios de difusi�n masiva, especialmente cuando la informaci�n es controlada y manejada por el Estado lo cual deviene en una formaci�n intelectual estrecha y dogm�tica. Todo lo contrario ser�a si todo lector y vidente de las noticias tuviera altenativas de selecci�n de sus fuentes informativas. Es por ello que las tiran�as comunistas otorgan una importancia extraordinaria al control de las noticias pues no hay nadie m�s susceptible a la cr�tica y a la opini�n ajena que los reg�menes totalitarios, especialmente si se analizan sus actos en funci�n cr�tica de los males que generan. Demag�gicamente plantean, constantemente, el uso de la cr�tica y la autocr�tica, a�n en el seno de ellos mismos, pero, hay de qui�n se atreva a ejercerlas con los l�deres superiores y, sobre todo, con el tirano. Ni a�n en su propio seno son capaces de aceptar las cr�ticas de buena f� pues se creen superiores y con el don de la infalibilidad. En el caso de Cuba existen muchos ejemplos algunos de los cuales son bastantes conocidos, otros menos y los m�s no han trascendidos a la opini�n p�blica. a) Alrededor de 1977, cuando demag�gicamente el tirano Castro se visti� de �santo� y �humano� permitiendo las visitas a Cuba de los otroras �gusanos� (como �l los calificaba) para con ello captar los d�lares de los cubanos en el cxilio, hubo oposici�n a dicha medida por parte de un miembro del Comit� Central del Partido Comunista que ostentaba el cargo de Ministro de Educaci�n, el Sr. Berlarmino Castilla. Ese enfrentamiento a una decisi�n del Gran Tirano Ie conllev� la expulsi�n del Comit� Central y, por supuesto, de su cargo ministerial. Fidel Castro convoc�, mediante multitudinarias reuniones en distintos teatros de La Habana, y especialmente en el Gran Teatro Blanquita (hoy Carlos Marx), a los miembros del Partido Comunista para �explicarles� las razones de tal expulsi�n y del cambio de pol�tica respecto a los cubanos exiliados. A esas reuniones no se permit�a que nadie tomara nota de lo que o�an sino s�lo oscuchar . b) Son bi�n conocidas las diferencias que separaban al tirano Castro de dos prominentes cient�ficos ingleses que trabajaron en Cuba, los Sres. Preston y Willis quienes fueron objeto do cr�ticas acerbas por parte del amo de Cuba el cual, imbuido de una falsa sapiencia, se crey� poseedor de toda verdad siendo evidentes sus enormes fracasos en todos los campos de la vida econ�mica y social de la Isla. Aqu� la desinformaci�n consiste en que el tirano, atrav�s de la radio, la televisi�n y la prensa escrita, instrumentos de su r�gido control, vocifer� p�blicamente en contra de los dos cient�ficos y �stos no pudieron, al menos en Cuba, refutar las calumn�as que el tirano Fidel Castro les hac�a. c) Otro caso es el del Dr. Dumont, experto agr�cola franc�s enviado por las Naciones Unidas a ayudar a Cuba, el cual escribi� un libro muy interesantc e instructivo que retrata, a cuerpo entero, las formas de pensar y de actuar del tirano Fidel Castro y de su supuesta inteligencia El libro en cuesti�n se llama, �Es Cuba un pa�s socialista? Independientemente de que a trav�s de estos escritos se encuentra la respuesta a dicha interrogante hemos de afirmar, enf�ticamente: No, no lo es ni nunca lo ser�, ni siquiera al estilo de la Yugoeslavia deTito pues siendo una dictadura militar, retr�grada e inquisistorial no podr� ser m�s que un estado totalitario. Pues bi�n, en dicha obra el Sr. Dumont expuso todas sus experiencias de la vida socio-econ�mica de Cuba y, sobre todo, sus tratos y conversaciones con el tirano lo cual no fu� del agrado de su Majestad. Dem�s est� decir que el Sr. Dumont fu� excomulgado y su libro pas� a formar parte del index de la non-santa inquisici�n comunista. Las personas que hayan le�do el libro quiz�s noten como en una de las conversaciones con el t�cnico franc�s Fidel Castro, con la actitud prepotente que lo caracteriza, le expet� que como era posibte que �l (el Sr. Dumont) estuviera en contra de sus planes agr�colas cuando bab�an sido aprobados y aceptados por otras personalidades (vaya Ud. a saber quienes fueron esos lamebotas). La egolatr�a del tirano sale mal parada con las afirmacionos del cient�fico franc�s. Con relaci�n al libro del Sr. Dumont es necesario exponer aqu� algo que directamente padec� para que se tenga una ligera idea de como la pol�tica de desinformaci�n castrista conlleva la persecuci�n y la represi�n intelectual. Tuve la fortuna (y creo haber sido uno de los pocos cubanos que la tuvo) de haber podido leer dicho libro en Cuba pero, antes de hacerlo, tuve que prestarlo a dos militantes de la Juventud Comunista los cuales no hicieron comentarios, ni a favor ni en contra. Despu�s de haberlo le�do lo prest� a un amigo el cual, tiempo m�s tarde, volvi� a ped�rmelo para que un amigo de �l lo leyera. Esto sucede en 1975 cuanda ya mi familia y yo hab�amos presentado solicitud de salida definitiva de Cuba, en Octubre de 1974. Una semana despu�s que el amigo de mi amigo me devolviera el libro fu� visitado por cinco polic�as llevando al frente a un teniente que padec�a un defecto de cojera y, cual si fueran a buscar un terrorista llegaron a mi casa en zafarrancho de combate. Yo no me encontraba en la casa pu�s fu� a visitar a mi madre, como regularmente hac�a los s�bados. En mi casa se encontraban mi esposa y nuestro hijo m�s peque�o ya que el mayor se hallaba en la obligatoria �escuela al campo�. Cuando regres� a la casa v� frente a ella un carro de la polic�a y no me imagin� que fuera mi apartamento el objetivo de la visita. Los cinco sabuesos polic�as se presentaron en la casa diciendo que yo estaba acusado de actividades econ�micas il�citas, es decir, dedicado a la bolsa negra, lo cual era totalmente falso. La conformaci�n del grupo policial era incongruente con la acusaci�n que se me hac�a y era evidente que buscaban otra cosa. Allanaron la casa sin mandamiento judicial alguno y s�lo basado en la prepotencia de la fuerza. La revisaron de arriba a abajo sin encontrar nada sobre la denuncia que se me hac�a. Abrieron el frigidaire, closets, escaparates, en f�n, no dejaron rinc�n por registrar. Al final se concentraron en mi librero (que, en mi opini�n era el verdadero objetivo del atropello) y comenzaron a revisar, libro a libro. Incluso, hubo un polic�a de civil (4 vest�an de civil y el teniente con uniforme de la Polic�a Nacional Revolucionaria (PNR) el cual se insult� porque yo ten�a algunos libros en ingl�s. Por f�n, encontraron lo que buscaban, la obra del Sr.Dumont. Adem�s de este libro me decomisaron otros como: La Gran Estafa, M�s All� del Marxismo, etc. El teniente comenz� a hojear el libro del Sr.Dumont y casi se le paraliza el coraz�n de lo escandilizado que estaba acus�ndome de falta de respeto hac�a el �Gran L�der� debido a que yo ten�a subrayada algunas frases acot�ndoles: Bl�, Bl�, Bl�. �Tremebunda blasfemia e irrespeto para el �Gran Inquisidor�! Me llevaron preso para la estaci�n de polic�a en un carro patrullero ante las miradas at�nitas de mi esposa e hijo y ante las miradas silenciosas de los vecinos. Se me encerr� incomunicado. Mi esposa fu� a verme y se lo impidie-ron. Solicit� ir al ba�o (hediondo y asqueroso) y tuve que ir con un polic�a al lado m�o. As� estuve unas tres horas al cabo de las cuales se me llev� para un cuarto aparte donde se me presentaron dos agentes de la Seguridad del Estado. Uno de ellos comenz� a interrogarme sobre la procedencia del libro del Sr. Dumont ya que, seg�n �l dec�a, no se hab�a editado nunca en Cuba por lo que ten�a que proceder del exterior e, incluso, que su autor era un agente de la CIA cosa que, sutilmente, fu� pregonado por el propio tirano y su prensa amarilla. El interrogatorio con los agentes de la Seguridad del Estado (KGB cubana) dur� unas dos horas y sus tratos conmigo fu� como si estuviera frente a �l un terrorista tremebundo. Cuando me iba de la estaci�n policiaca el teniente que me arrest� me grit�, a voz en cuello: �ahora sales pero pronto podr�s ser apresado de nuevo�. Al regresar a la casa me encontr� a mi familia nerviosa y traumatizada por tama�a experiencia aunque �sta no iba a ser la �nica. Durante el interrogatorio por la Seguridad del Estado me llam� la atenci�n el inter�s mostr-do por saber si ten�a o hab�a le�do otro libro llamado Anatom�a de un Mito. Por supuesto negu� ambas cosas aunque, en verdad, no ten�a el libro y s� lo hab�a le�do pues un amigo me lo prest�. Es necesario senalar que durante el registro efectuado en mi casa la polic�a no encontr� un paquete que conten�a, bi�n guardado en un mueble de mi cuarto, varios escritos cr�ticos sobre diferentes aspectos de la sociedad cubana que yo estaba escribiendo como base de un ensayo como el presente. No los hallaron y, de haberlos localizado hubiera ido a parar a la c�rcel como otros casos que se conocen de personas que, con las mismas inquietudes sobre el proceso cubano, desafortunadamente, les encontraaron las notas en libretas personales y fueron condenadas a varios a�os de c�rcel. Una semana despu�s de que la polic�a me llev� preso fu� objeto de una agresi�n por parte del amigo de mi amigo a qui�n le hab�a prestado el libro pues, por l�gica consecuencia de mi arresto, lo acus� con mi amigo de ser un agente encubierto de la Seguridad del Estado. Se mostr� ofendido y, haciendo gala de una experiencia policial, me agredi� en la puerta de mi casa con un �bicho de buey� envuelto en papel peri�dico. Un polic�a que viv�a frente a mi casa y que observ� toda la agresi�n no se inmut� en lo m�s m�nimo. Estas amargas experiencias, que no son �nicas ni excepcionales, revelan el caracter inquisistorial y desinformativo del castrimo en Cuba y definen su sistema como un r�gimen militar, totalitario y de persecuci�n intelectual. Sirvan estas afirmaciones para contestar dos preguntas que en 1970 les for-mularon varios periodistas mexicanos a los hermanos Fidel y Ra�l Castro en una visita que hicieron a M�xico, las cuales se basaban en que si el sistema cubano era algo semejante a la Santa Inquisici�n y si era un r�gimen militar. Por supuesto, los hermanos Castro contestaron que no aunque las realidades de la vida, como las expuestas aqu�, revelan la verdad de los hechos. Otro caso, aunque con caracter�sticas sobresalientes, fu� el affaire de Heberto Padilla, poeta que habiendo ganado el concurco �Casa de las Am�ricas� (mejor llamarla C�rcel del Pensamiento) fu� objeto de persecuci�n por sus notables y bi�n elocuentes poes�as que retrataban fielmente la sociedad comunista cubana. Como todo el que gana un concurso auspiciado por el gobierno tiene el derecho a que se le publique su obra �sta fu� editada pero no vendida al p�blico y los pocos ejemplares que se imprimieron fueron entregados a militantes comunistas. En este asunto de Heberto Padilla cabe destacar el odioso papel ejecutado por la actriz Raquel Revuelta, miembro del jurado de poes�a y que vot� en contra de otorgarle el premio al poeta cubano y, adem�s, se prest� al montaje preparado por la Seguridad del Estado en contubernio con el �poeta nacional�, el s�ngoro consongo de Nicol�s Guill�n, los cuales efectuaron una reuni�n con los �intelectuales� adictos al r�gimen castrista para enfrentarlos al poeta perseguido donde, adem�s, se vivi� el triste espect�culo bochornoso de inhumanidad propio de los comunistas y en el cual se oblig� a participar como parte acusatoria a la esposa del poeta Heberto Padilla. El libro de poes�a que gan� el concurso se llama FUERA DE JUEGO. Otro caso de desinformaci�n fu� el libro del autor franc�s Jacques Servan Schreiber, El Desafio Norteamericano, el cual fu� editado en Cuba con una tirada de s�lo 100 ejemplares, exclusivamente para los miembros del Comit� Central del PCC. Incluso el tirano Fidel Castro se refiri� a este libro en p�blico pero no se atrevi� a publicarlo para que la poblaci�n supiera de que se trataba. Viendo estos hechos uno se preguntaba: �c�mo podr�an enfrentar los reg�menes comunistas el �Shock del Futuro' con esta man�a persecutoria a los intelectuales no sumisos? Hubo que esperar mucho tiempo para que esta pregunta tuviera respuesta. No, no pudieron hacerle frente al futuro y los reg�menes comunistas europeos se desmoronaron y, aunque quedan algunos pa�ses totalitarios en el Mundo, incluyendo la Cuba castrista, no pasar� mucho tiempo en que pasen al basurero de la historia al igual que les aconteci� a los pa�ses totalitarios comunistas de la Europa del Este. Existen miles de casos diarios de desinformaci�n en los reg�menes totalitarios pero, para el autor, en el caso de Cuba, ninguno es comparable a aquel que, por su profundo car�cter sumiso, protagoniz� el tirano Fidel Castro hac�a la URSS cuando las tropas sovi�ticas invadieron a Checoeslovaquia para aplastar la Primavera de Praga. Hasta 1967 el r�gimen comunista de Cuba manten�a cierto grado de libertad respecto a los sovi�ticos que, incluso llev� al tirano Fidel Castro a calificar de imperialistas al r�gimen comunista de la URSS por no enviar piezas de repuestos para los miles de camiones comprados por el r�gimen castrista, adem�s de retener los embarques de petr�leo cre�ndole una situaci�n muy dif�cil al gobierno castrista. Esta actitud sovi�tica fu� considerada un chantaje por el tirano Fidel Castro en declaraciones �no p�blicas ni oficiales� dichas a los estudiantes universitarios en la Plaza Cadenas de la Univerdad de la Habana en charla informal que acostumbraba a llevar a cabo cuando ten�a que decir algo no oficial pero que �l sab�a que llegar�an al destino al cual estaban dirigidas sus palabras. Claro, �sto se debe a que Mosc� no admit�a el t�rmino medio ya que las relaciones con la metr�poli ten�an que ser de sumisi�n total o invasi�n (bien militar o econ�mica) y, en t�pica actitud imperial los sovi�ticos lograron la sumisi�n total del tirano Fidel Castro. La ocasi�n se la propici� la invasi�n sovi�tica a Checoeslovaquia para terminar con la Primavera de Praga que preconiz� Alexander Dubcek a ra�z de la carta 77 cuya aspiraci�n era s�lo lograr ciertos grados de libertad respecto a la camisa de fuerza que implicaba la asociaci�n con Mosc�. El principal peri�dico de Cuba, Revoluci�n (ahora Granma) calific�, en primera p�gina, de invasi�n la entrada de las tropas sovi�ticas en Checoeslovaquia. Esa misma noche en que se public� la noticia el tirano Fidel Castro peror� por radio y televisi�n justificando la invasi�n. En un grado de abyecci�n tan grande, no compartida por el pueblo cubano, el tirano, en t�rminos muy elocuentes, se postr� definitiva y totalmente al imperialismo sovi�tico perdiendo as�, en forma sumisa y abyecta, los �nicos grados de libertad que le quedaban. Por su cobard�a la historia condenar� al ostracismo al tirano cubano y siempre ser� motejado como criado y sat�lite de los sovi�ticos. Lo que m�s despreciable hace este servil gesto es haber sido el �nico en el Mundo, a voz en cuello y por los medios masivos de difusi�n, que justificara la invasi�n sovi�tica. Ni siquiera gobiernos tan sumisos a la URSS como fueron los de Bulgaria, Alemania Oriental, Hungr�a, etc., fueron capaces de herir la sensibilidad Hum-na como lo hizo este pomposo tirano de pacotilla de Fidel Castro. Los mecanismos de desinformaci�n en los pa�ses comunistas son muy amplios, a veces burdos pero otros sutiles. La censura de prensa no la ejercen como en las dictaduras de derecha mediante le entrega al censor (nombrado por el gobierno) los art�culos y noticias para que se los rechacen o aprueben antes de ser publicados. Los comunistas nombran directores de los distintos medios de informaci�n a sus �colitos que tienen que ser miembros del Partido Comunista y son ellos, dirigidos y orientados por la oficina ideol�gica del Comit� Central de PCC los que definen las noticias y art�culos que pueden publicarse. As�, por ejemplo, a mediados de los a�os de 1960 hubo un grupo de doce periodistas del diario del Partido, Revoluci�n (ahora Granma), todos militantes comunistas pero ideol�gicamente sometidos a Mosc�, elevaron una carta al tirano se�alando sus desacuerdos respecto a la pol�tica castrista de intromisi�n en los pa�ses latinoamericanos que ya se preconizaba con el hallazgo de armas rusas en Venezuela. Estos se�ores fueron expulsados del peri�dico y del Partido y, por supuesto, la noticia no fu� publicada. Si bi�n la mayor�a de las personas que leen la prensa diaria son muy proclives a aceptar como real y exacto todo lo que en ella se publica, conform�ndose as�, especialmente en los reg�menes totalitarios, una mentalidad estrecha y dogm�tica de un s�lo carril, pero existen ciertos mecanismos que ponen en duda todo lo que se lee y �stos son los ant�dotos de la desinformaci�n Los cubanos, sean disidentes o no, escuchan mucho las radioemisoras de onda corta y, muy en especial y sin exageraci�n (al menos en mi �poca) La Voz de los Estados Unidos de Am�rica, con una audiencia diaria bastante amplia y casi del l00% en cualquier per�odo de crisis por peque�a que hubiera sido. Un ejemplo al canto. All� por 1970 se produjo un secuestro de pescadores cubanos por militantes anticastristas que ped�an, a cambio de la liberaci�n de los pescadores la libertad de presos pol�ticos, especialmente de Hubert Matos. Todav�a la tiran�a cubana no hab�a emitido ninguna declar-ci�n oficial alguna y ya las �masas� coreaban, en manifestaci�n ante el edificio de la antigua embajada norteamericana en la Habana, el rechazo del trato. �C�mo conocieron la propuesta de los de los anticastristas sin tener conocimiento de la respuesta del gobierno castrista sino porque lo oyeron por la Voz de Am�rica? A�n los familiares que ten�an sus hijos, esposos, hermanos, etc. en Etiop�a, Angola y otros rincones de intromisi�n castrista en el Mundo, eran los m�s fieles oyentes de esta emisora informativa pues no confiaban en los medios de transmisi�n de noticas de la tiran�a. Es por ello que los radioescuchas de la VOZ (como familiarmente se le conoc�a) en Cuba se pueden calcular en varios millones de personas diariamente. Incluso, ya �ltimamente y, conociendo como conoc�a esta emisora pues estuve escuch�-la por m�s de 15 a�os hasta que pude obtener la libertad y salir de Cuba, me asombraba, caminando por las calles, oir las voces familiares de sus buenos locutores como: Juan Sagranichini, Juan Jos� Betancourt, Andr�s Morales, etc., en un crucero de l�nea de ferrocarril o en una casa donde un se�or la o�a en el portal con volumen bastante alto sin preocuparse si la polic�a pod�a llevarlo preso. Es justo consignar que, aunque la m�s escuchada, La VOZ no era la �nica emisora de onda corta que oyen los cubanos pues Radio Televisi�n Espa�ola, la BBC de Londres, La Voz de Alemania, Radio Canad� Internacional, Radio Netherland, etc., eran objeto de su atenci�n. Tambi�n comenzaba a escucharse Radio Clar�n de la Rep�blica Dominicana por donde pod�a oirse la Voz del CID (Cuba In-pendiente y Democr�tica, organizaci�n del anticastrista Hubert Matos) . All� por 1970 se comenz� otra v�a de implantar en las casas cubanas otro m�todo para eludir la de-sinformaci�n y censura del r�gimen comunista: la televisi�n. De buenas a primeras y, como reguero de p�lvora, empezaron a proliferar en los techos de las casas una serie de antenas de televisi�n que no eran las normales. Cuando uno indagaba a que se deb�a eso le dec�an, en forma de sorna, que se trataba de recibir con mejor calidad las emisiones del canal 6 pero, entre personas de confianza se dec�a la realidad y se confesaba que eran para captar las se�ales de las estaciones televisoras de Miami que entrataban con bastante frecuencia. Esta epidemia de la poblaci�n no pudo ser atajada por el r�gimen pues su difusi�n era bastante amplia y as� las personas alcazaban a ver programas no controla-dos por el r�gimen comunista los cuales eran m�s interesantes y entretenidos pese a las dificultades del idioma. Otra vez, por los a�os 1980 hubieron ciudadanos m�s atrevidos que comenzaron a poner en las azoteas de sus casas antenas parab�licas y de tipo radar con miras a captar las se�ales televisivas directamente de los sat�lites pero, en esta oportunidad, la Seguridad del Estado ya estaba sobre aviso y mediante la red nacional de esp�as de los Comit�s de Defensa de la Revoluci�n (CDR) lograron evitar la proliferaci�n de este tipo de antenas que s�lo podr�an tenerlas aquellos que obtuvieran el permiso de la KGB cubana. Como puede observarse el sistema de desinformaci�n de los hermanos Fidel y Ra�l Castro es bastante fuerte mediante el control de los medios de difusi�n masiva pero, a su vez, en un juego del gato y el rat�n, el pueblo busca los medios para burlarlos. Est� por comprobarse, en forma real y efectiva y sin politiquer�a, que influencia pueden ejercer en los grupos sociales las emisiones de onda corta de la radio y las transmisiones estadounidenses de televisi�n (en el caso de Cuba). No hay dudas de que, individualmente la persona que oye las emisiones de onda corta de la radio y ve las transmisiones norteamericanas de televisi�n (si sabe el idioma ingl�s) est� m�s capacitada para confrontar las mentiras del r�gimen castrista y aclarar a aquellos de su peque�o entorno, como le sucedi� al autor, quien ayud� a algunas personas a esclarecer y entender las noticias que transmit�an la radio y televisi�n oficiales. Pero, de lo individual a lo social todav�a hay mucho trecho para que las emisiones de onda corta puedan influir, de alguna manera, en la evoluci�n del sistema totalitario. Las radios de onda corta hacia Europa Oriental (Radio Europa Libre entre otras) que estuvieron muchos a�os transmitiendo hacia esa zona no afectaron para nada la supervivencia de los reg�menes comunistas europeos. En Cuba, despu�s de 39 a�os, de poco puede vanagloriarse cualquier transmisora de onda corta que se reciba en la Isla como no sea de que un grupo de personas las oyen, est�n mejor informadas, etc. pero que en nada influyen en el cambio pol�tico que necesita Cuba. C.- La Religi�n (Agosto 25, 1983) Ya es un hecho mundialmente aceptado de que el comunismo, pese a su af�n de pregonar el materialismo y el ate�smo como razones b�sicas de su ideolog�a, se ha ido transformando en la religi�n marxista-leninista, pretendiendo sustituir el credo en Dios por el credo en el l�der m�s que en el partido y el culto a la personalidad es buena prueba de ello. Los sociol�gos, psicol�gos, etc. han estudiado la raz�n religiosa en el ser humano. El temor y la impotencia ante las fuerzas desconocida de la Naturaleza, a trav�s de los siglos, fueron gestando la necesidad de creer en algo superior a s� mismo. En �sto se basa el comunismo para fomentar su propia religiosidad pese a su ropaje materialista. En Cuba y en el resto de los pa�ses que fueron marxistas-leninistas y en los que a�n hoy d�a se rigen por dicho sistema, el culto a la personalidad no difiere en nada del culto religioso en otras doctrinas. As�, los ejemplos cl�sicos de Mao Tse Tung en China, Kim Il Sung en Corea del Norte, Len�n en la Uni� Sovi�tica y, sobre todos quien fu� gestor y creador de dicho culto, el Zar de todas las Rusias, Joseph Stalin, son muestras fehacientes de la adoraci�n religiosa de las masas a la figura del d�spota. No olvidemos, tambi�n, que el culto a la personalidad de los pueblos de Alemania a Hitler e Italia a Mussolini, dieron pi� a sendos reg�menes totalitarios. Este culto se vi� muy desprestigiado a partir de las muerte de Stalin y Mao y, aunque en el fondo no se ha eliminado del todo, en Cuba se han adoptado formas muy sutiles y m�s imperceptibles pero no por ellas menos eficientes. En el caso espec�fico del tirano Fidel Castro, �l y su hermano Ra�l se dedicaron a crear la religiosidad superm�nica de la invencibilidad del l�der. La demagogia, instrumento muy eficazmente utilizado por los comunistas, es el arma que sirve para justificar todo lo injustificable y se utiliza para fomentar el mito. Quiz�s muchas personas recuerden como al tirano, al principio de su gobierno y durante algunos a�os, la poblaci�n le llamaba �el caballo� como s�mbolo de adoraci�n. A medida de que se fu� consolidando el poder de los hermanos Fidel y Ra�l Castro se fu� arraigando en las masas la creencia firme de su invencibilidad. Para lograrlo se habla, constantemente, de los supuestos 50 atentados fallidos perpetrado por la CIA (Central Intelligencia Agency) para asesinar al tirano sin decir de que esta agencia del gobierno norteamericano lo �nico que hac�a eran planes para asesinar a Fidel Castro y que nunca los llevaba a ejecuci�n. Es un caso curioso este �l�der� que �participando� en el ataque al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, siendo prisionero de su hom�logo Fulgencio Batista, perseguido por la polic�a mexicana, navegando hac�a Cuba en un yate con 82 hombres, perseguido por las fuerzas batistianas, �luchando� por dos a�os en las lomas orientales y los 50 supuestos atentados de la CIA, haya podido sobrevivir sin ning�n rasgu�o. Si no fuera porque �ste se�or ha padecido siempre de lo fastuoso, grandioso y exagerado al hablar, con evidente complejo de gigantismo, habr�a que creer que bi�n se merece que las masas lo adoren como a un ser mitol�gico pues, con tantas desventuras (y muchas m�s que le agregar�n sus lambizcones �historiadores�) y ni un pelo le fu� rozado. Sin embargo, hombres tan bi�n guardados como el Presidente Ronald Reagan y el Papa Juan Pablo II llevan en sus cuerpos los sellos reales de las heridas sufridas por sendos atentados. De todos modos, es una necesidad imperiosa para el principio religioso de los comunistas, el culto a la personalidad, crear hechos que, aunque inver�dicos, son necesarios para glorificar al l�der, al �h�roe�. Uno de los principios que no aceptan las religiones es que se ponga en duda el dogma y, por ende, toda cr�tica es rechazada de plano o bi�n perseguida. Baste recordar la �poca de la Santa Inquisici�n que, siglos despu�s a�n est� vigente dentro de la religi�n comunista y, con ella, se fomenta el culto a la personalidad que no es m�s que la sustituci�n de la f� religiosa en Dios por la f� religiosa en un hombre, el �l�der�. En Cuba, dentro de ciertos rangos, puede uno criticar a un ministro, a un dirigente comunista de menor categor�a, a un director de empresa pero, nunca se puede criticar al tirano Fidel Castro y a los miembros del Comit� Central . Algunas cr�ticas quiz�s puedan pasar pero, cuando una persona con verdadero esp�ritu anal�tico ahonda en las causas �ltimas que motivan su reflexi�n, llega siempre a la conclusi�n de que la raz�n fundamental de los males del pa�s residen en el autoritarismo del Sr. Fidel Castro. L�gicamente, quien exprese este criterio sufrir� interrogatorios, vej�menes, c�rcel, etc. Por eso, su mejor consejero es callar. En la religi�n comunista hay un principio b�sico que deben acatar, respetar y obedecer todos los fieles en sus distintos niveles: La Sumisi�n. Todo aquel que se haya tomado el purgante de leer los discursos de los jefes comunistas en los distintos pa�ses durante los �ltimos 30 a�os ver�, frecuentemente esta frase: �gracias a la generosidad de la Uni�n Sovi�tica, bl�, bl�, bl�. Esta no es una expresi�n formal sino que era exigida como confesi�n de la aceptaci�n de la sumisi�n de los pa�ses comunistas al rigido control establecido por los sovi�ticos. No es por gusto que esos pa�ses ten�an su sede, su meca, en la Non-Santa capital sovi�tica de Mosc� donde el �Papa� ejerc�a su f�rreo control sobre sus �cardenales� dentro de la �rbita de mando sin que �stos, en ning�n momento, tuvieran voz y voto en la elecci�n de su �Santidad�. Esta sumisi�n a la jefatura central sovi�tica, a su vez, se traduc�a y traduce en que todo dirigente que escribiera o hablara en su propio pa�s tendr�a que mostrar su sumisi�n, mediante alguna frase parecida al tirano de turno. La prueba m�s fehaciente de la religiosidad comunista fu� y a�n sigue si�ndolo el espect�culo triste de adoraci�n a Lenin en el mausoleo de su nombre en la otrora Plaza Roja de Mosc�. Cultivada sutilmente por los sovi�ticos (que, por cierto, llevaron siglos adorando a homres y nunca a instituciones emanadas de sus propias esperanzas) este embalsamamiento de Lenin y su exposici�n p�blica, es el acto m�s religioso de veneraci�n existente en el Mundo, superior al que pude haber tenido el cuerpo de Jesucristo. Pero, �por qu� el hombre es en s� un ser religioso? No pretendemos una teor�a cient�fica que d� respuesta a esta interrogante pero, es posible aventurarse a escribir que, a trav�s de los siglos y luego de su expulsi�n del Para�so, por desobediencia a su Creados (seg�n lo expuesto en la Biblia) el hombre ha intentado buscarse a s� mismo como Hombre y a�n no se ha encontrado. Esta puede ser una de las razones de su adoraci�n a los �l�deres�, de su complacencia por los Tarzanes y Supermanes, de su culto a la fuerza y a los portadores de ella, etc., viendo en ellos las im�genes de su querer ser. En la medida en que se encuentre como Hombre se dejar�n de crear mitos y la f� por la f� dar� paso al verdadero Ser creado por Dios. En Cuba, seg�n lo expuesto anteriormente, se cre� un chiste (esa forma popular con que se expresa el alma de los pueblos) basado en una supuesta relaci�n entre Jesucristo y el tirano Fidel Castro, Jes�s le ped�a, insistentemente, que le permitiera hablarle a las masas en la Plaza C�vica (hoy Plaza de la Revoluci�n). Fidel Castro dec�a que no que esa gente no le iba a hacer caso pues eran comunistas (queriendo decir adoradores de �l). Ante tanta insistencia de Jes�s el tirano accede a dejarlo hablar. El Hijo de Dios se dirige al pueblo as�: -Queridos hermanos, �no es verdad que Fidel les promete tierra al igual que yo os la promet�? S�, s� grita la masa. -Queridos hermanos, �no es verdad que Fidel os promete el pan de cada d�a al igual que yo os lo promet�? S�. s�, vocifera la masa enardecida. -Queridos hermanos, �no es verdad que Fidel os promete la gloria al igual que yo os la ofrezco? S�, s� vuelve a gritatar la muchedumbre. La respuesta de Jesucristo no se hizo esperar. Entonces, �por qu� no lo crucifican a �l tambi�n? Bien, mucho se podr�a escribir sobre �stos tres elementos que conforman la tiran�a comunista: la fuerza militar, la desinformaci�n y la religiosidad pero bastan las muestras escritas para darse cuenta de que conjugados entre s� se va gestando todo el poder absoluto, totalitario e inquisistorial del sistema, dando paso a una estructura estatal en que se forman los bur�cratas y la hoy llamada �nomenklatura haciendo posible un aparato de represi�n y control jam�s concebido por la mente humana. Esto, por supuesto, hiere toda sensibilidad Humana generando fuertes tensiones que habilmente el tirano Fidel Castro ha canalizado hacia el exterior, especialmente hac�a los Estados Unidos de Norteam�rica mediantes las operaciones de Camariosa (l965-l969), el Mariel (1980) y la m�s reciente de Guant�namo (1994) las cuales han servido para que abandonen el mal llamado para�so proletario m�s de UN MILLON de personas. Los vuelos de la Libertad (puente entre Varadero en Cuba y Miami en USA) liberaron unos 350,000 cubanos; en La Flotilla de la Libertad (desde el Puerto de Mariel en Cuba hasta las costas de La Florida, USA) unos 125,000 cubanos abandonaron su pa�s en solamente cuatro meses y, durante la salida masiva cuyo destino fu� Guant�namo, salieron unas 35,000 personas en menos de dos meses. Por cierto, durante la salida masiva por el Mariel hac�a las costas de la Florida se propag� un chiste en Cuba en el cual se dec�a de que el Presidente de los Estados Unidos (en ese entonces el fat�dico Jimmy Carter) se encontraba observando la llegada de los barcos a Miami con unos binoculares. De pronto se sorprende y fija bi�n el aparato pues no puede creer lo que est� observando, el tirano Fidel Castro se encontraba en una de las naves. Aledado el Presidente norteamericano manda a buscar al d�spota y, cuando lo tiene frente a �l le pregunta: �Vd., que hace aqu�? El tirano Fidel Castro, sin inmutarse, le contest�: es que quiero hablarle a mi pueblo. En chistes como �stos es que se expresa la verdadera relaci�n intelectual y sentimental entre el tirano y los cubanos y que, el Sr. Fidel Castro, con esa habilidad maquiav�lica que le caracteriza, ha sabido aaprovechar para descomprensar el vapor existente bajo su r�gimen, abriendo, de vez en cuando, mediante salidas masivas, las v�lvulas de escape que, de no hacerlo, pudieran haber sido eventuales explosiones internas. Los Estados Unidos de Norteam�rica han querido soportar la recepci�n de esa marea humana ante los hechos consumados que el tirano caribe�o le ha impuesto debido a las veleidades de la pol�tica exterior estadounidense respecto a la Cuba castrista. Sin embargo, hay veces que pienso que los Estados Unidos le han permitido al tirano Fidel Castro que les creara dicho grupo de exiliados cubanos, en confabulaci�n con �l, para ayudarlo a descomprensar su sistema a punto de estallar. Y, al menos, en este respecto, el tirano se ha burlado de muchos gobiernos norteamericanos al dirigirle (con anuencia de ellos mismos) su pol�tica exterior en muchos aspectos o, tambi�n, pudo deberse al apoyo que los Estados Unidos le han brindado al tirano Fidel Castro, por acci�n o por omisi�n, v�yase a saber por qu� secreta raz�n. Estas salidas masivas de cubanos desde el comiento mismo de la tiran�a castrista hasta la fecha, pasando por el ignominioso caso de la Embajada del Per� en La Habana en la cual, en menos de 48 horas, se asilaron unas �11,000! personas, �nico caso en la historia de la Humanidad (tome nota el libro de records de G�iness), representando la mayor prueba ignominiosa, absurda, brutal e injusta que es la tiran�a castrista. Incluso, por comentarios o�dos por el autor a funcionarios del r�gimen, se calculaba que durante el �xodo masivo desde el Mariel hasta la Florida se marchar�an de Cuba �UN MILLON Y MEDIO! de cubanos. Tomen notas las autoridades norteamericanas que con su apoyo factual al r�gimen castrista han permitido demasiadas cosas al tirano (drogas, subversiones, que el tirano Fidel Castro les dirija la pol�tica exterior y muchas cosas m�s) ayudando a crear ante los ojos del Mundo, especialmente de los sublimales pa�ses de Am�rica Latina el mito de David vs Goliath. |
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