| CAPITULO XIX Actualizaci�n (Agosto 1997) Hemos querido que los cap�tulos anteriores mantuvieran su forma tal y como fueron escritos originalmente y s�lo se actualizaron en los verbos para darles su matiz gramatical de hechos acontecidos pero, a 27 a�os del inicio de este trabajo no creemos que nada de lo escrito ha cambiado para mejor sino, por el contrario, se han multiplicado para peor y todos los cap�tulos, aunque independientes entre s� tienen un cord�n umbilical que los une, el sometimiento de las personas al sistema totalitario castrista como raz�n de Estado. Se podr� notar en lo escrito que al tirano Fidel Castro se le ha llamado, en todo momento, tirano mientras a los dictadores de derecha se les ha llamado as�, dictadores, y no es por casualidad. Pese a que los izquierdistas (llamados hoy liberales) en los pa�ses occidentales pretenden de que es lo mismo ambos ep�tetos hay que ser justos de que ese no es el caso como bi�n se�al� la ex-Embajadora de los Estados Unidos en las Naciones Unidas (ONU), Jeanne Kirkpatrick. En una dictadura de derecha es verdad de que se imponen medidas de fuerzas represivas en contra de los que combaten al dictador, pero no se les controla las salidas del Pa�s, ni los vecinos se dedican a vigilarse unos a los otros, ni se reconcentran personas de una zona a otra (al igual que lo hizo Valeriano Weyler en Cuba) y, en �ltima instancia, los enemigos del dictador pueden marcharse del Pa�s. El tirano Fidel Castro es el mejor ejemplo de la diferencia entre un dictador y un tirano. El dictador Fulgencio Batista conden� a 15 a�os de prisi�n a Fidel Castro por el asalto al Cuartel Moncada donde murieron muchos cubanos y �ste cumpli� menos de 3 a�os, march�ndose de Cuba. Sin embargo, el tirano Fidel Castro le impuso al Comandante Hubert Matos �20 a�os!, el cual lo cumpli� hasta el �ltimo minuto de su injusta condena pues �l s�lo protest� por el camino comunista que el r�gimen castrista le impon�a al pueblo cubanos. �No es verdad de que existen diferencias entre un tirano y un dictador? Y, as� se pueden se�alar muchas m�s. En estos 39 a�os en que el pueblo cubano ha sufrido la tiran�a castrista habr�a que preguntarse de �c�mo es posible que un pueblo tan aguerrido como el cubano haya soportado tantos oprobios, miser�as, dolores, muertes, ignomin�as, bochornos, burlas y manipulaciones de tantas personas en Cuba y en el Mundo? �Son los cubanos de ahora diferentes a los de hace 100 a�os? Estas y otras preguntas podr�an hacerse hasta la incomprensible locura y las respuestas, fig�rense Vds., depender� de quien las d�. Un pueblo que combati� fuertemente y derrot� un enorme ej�rcito espa�ol; un pueblo que combati� las dictaduras de Machado y Fulgencio Batista, �c�mo ha podido soportar, por 39 a�os, al castrato? Bi�n es verdad que los cubanos se rebelaron desde el inicio en contra de la tiran�a castrista y durante alg�n tiempo tuvieron en jaque a los soldados del r�gimen comunista cuando Gir�n y el Escambray pero, posteriormente, nos dejamos manipular por los distintos gobernantes de los Estados Unidos que han manejado los hilos ocultos en su apoyo al tirano Fidel Castro, de hecho y de derecho, por efecto o por omisi�n. Nos embobaron con gritos patrioteros de �Viva Cuba Libre!, con las leyes Torricelli y Helms-Burton y, sin embargo, el tirano sigue en el poder. Esta es la verdad de estos 39 a�os. Los cubanos nos hemos olvidado de que la Ley Helms-Burton debi� ser hecha a la cubana por el Exilio y no por el Congreso de los Estados Unidos para que el presidente Clinton la viole cada vez que le d� su real gana. Esto es lo mismo que pas� 100 a�os con la Joint Resolution y la enmienda Platt. Debimos aprender de que el problema de los cubanos deb�amos resolverlo los cubanos y no dejarlos en manos de otras potencias por muy grandes que �stas sean. Por �ltimo, quisiera divagar sobre una cuesti�n alto controversial y especulativa y, como tal, puedo dar mi opini�n. �Es, ha sido o fu� el tirano Fidel Castro comunista? En el sentido ideol�gico nunca lo fu� pues, en muchas ocasiones, en p�blico, trat� de mencionar aspectos b�sicos de la doctrina marxista-leninista y no sab�a lo que estaba diciendo ni recordaba los elementos b�sicos elaborados por Carlos Marx. Desde el punto de vista oportunista si lo fu� pues le sirvi� el marxismo como ropaje ideol�gico de su tiran�a gansteril personal pues necesitaba de Mosc� para poder confrontar a los Estados Unidos. Como la Uni�n Sovi�tica le garantiz� la permanencia en el poder, su loco anhelo, tuvo que optar por el marxismo para vestir el mismo ropaje de los sovi�ticos. Si los Estados Unidos le hubieran garantizado su permanencia en el poder, su loco anhelo, el tirano Fidel Castro no hubiera confrontado, tan fuertemente, a los norteamericanos. Claro, �sto �ltimo no podr�a haber pasado pues la egolatr�a castrista y su est�pida creencia de que �l era un Sim�n Bol�var, un Ju�rez, etc. latinoamericano o un Napole�n o un Cal�gula universal, lo llev� a confrontar, hist�ricamente, a los norteamericanos que nunca, ni a�n hoy d�a, saben como lidiar con tiranos como Fidel Castro. Hay, adem�s, otra teor�a especulativa de si �ste s�trapa caribe�o fu� o no un agente de la CIA tal como lo fu� Noriega, dictador de Panama. Aunque hay mucha l�gica en este planteamiento, sobre todo despu�s de una reuni�n secreta que tuvo con el ex-presidente Richard Nixon a principios de su tiran�a, �sta es un �rea tan sensitiva que, incluso, grandes rotativos como el Washington Post y El Nuevo Herald trataron de incursionar en esos vericuetos pero, inexplicablemente, se callaron la boca. El autor no tiene otros elementos m�s que la especulaci�n y, aunque creo firmemente en eso, no tiene como demostrarlo. Esperamos que este libro sirva para que no se tergiverse en el futuro la Historia de Cuba y se tome como referencia de verdades ocurridas y, si al menos permite que no se manipule lo ocurrido en estos 39 a�os (AHORA CASI 46) y que, adem�s sirva de experiencia para otros pa�ses (ojo Venezuela), especialmente los latinoaamericanos que nunca hemos sabido aprender de nuestros errores, el esfuerzo involuntariamente demorado de publicar este libro bien vali� la pena. En el proceso de revisi�n del libro falleci� en Miami, JORGE MAS CANOSA. En la mente del autor y de muchos cubanos se hace incomprensible esta muerte y ha quedado la duda de si la misma le fu� inducida. La enfermedad de Paget que padec�a �ste gran patriota cubano se asegur�, muchas veces, de que no era mortal. Esto fu� categorizado por m�dicos e, incluso, por un reportaje del nefasto y anti-cubano The Miami Herald. Sin embargo, en pr�cticamente dos meses se nos fu� Jorge M�s Canosa. La experiencia de lo que le hizo el tirano Fidel Castro a su ex-ministro del Interior, Jos� Abrahantes, al cual se le indujo la muerte a trav�s de un infarto card�aco, pas� por la mente de muchos cubanos de si en verdad Jorge fu� una v�ctima de la guerra bacteriol�gica. Tambi�n en los Estados Unidos muchas personas pensamos de que si el poder tan grande que ten�a M�s Canosa en el Congreso norteamericano molestaba a los izquierdistas (mal llamados liberales) de este pa�s que proponen un acercamiento al tirano Fidel Castro haya sido motivo suficiente para inducirle la muerte. No quisi�ramos dramatizar pero la guerra no s�lo se ventila en los campos de batalla sino, tambi�n, en la diplomacia, la prensa, los negocios, etc. No por gusto el peri�dico New York Times, al d�a siguiente de la muerte de JORGE MAS CANOSA sospechosamente editorializ� diciendo que Jorge era el obst�culo para la reconciliaci�n con el tirano Fidel Castro, con su tenebroso editorial: �DOBLEMOS LA PAGINA�. Claro, todo �sto es especulacion pero es v�lida por la extra�a muerte del l�der del Exilio Cubano y porque, en pol�tica todo se puede hacer y justificar. La verdadera Historia, alg�n d�a, dir� la �ltima palabra. Dir� la verdad. |
||