“Y Estas Señales Seguirán...”

Análisis de Marcos 16: 9-20

 

Por:

Omar Barajas Jiménez.

cristoteama07hotmail.com

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

            Las dos posiciones doctrinales más fuertes que hay en cuanto a las señales que se mencionan en Mr.16:17, 18, son las siguientes: 1.- que esta promesa es para todos los creyentes. 2.- Que la promesa fue hecha sólo a los apóstoles. Para comprender mejor, a quiénes fue hecha la promesa de las señales, es menester hacer un detenido análisis del texto y así nos daremos cuenta si tal promesa fue para los que creyesen del versículo 16, o para los apóstoles.

 

         Necesitaremos analizar los versículos 9-20 para saber realmente a quién fue echa la promesa, y para ello debemos tomar en cuenta, por lo menos cuatro elementos importantes, y son:

 

1.- El estilo Gramatical.

         Este puede ser directo o indirecto.

a)                                                 a)     Es estilo indirecto cuando las palabras son narradas por el historiador. Este estilo lo encontramos  en los versículos 9 al 15ª y 19, 20, donde el historiador que, en este caso es Marcos, nos relata el suceso de la resurrección y la ascensión de Cristo.

b)                                                b)    Es estilo directo cuando las palabras que se narran, aparecen escritas, tal y como las dijo el personaje de la historia. Este estilo lo encontramos en los versículos 15 al 18, donde Marcos, escribe las palabras que Cristo, quien es el personaje, las dijo.

 

2.- El verbo dominante del pasaje.

         Para saber cuál es el verbo dominante, debemos notar cuál verbo es el que se repite más veces en el pasaje, y en este pasaje, el verbo dominante es: “Creer”.

 

3.- La distinción gramatical, según lo muestra el texto.

         Debemos saber la distinción gramatical que muestra el verbo creer en los versículos 16 y 17.

 

4.- El propósito de las señales, según lo muestra el texto.

         Es menester ver el propósito que tenían las señales, según nos muestra el mismo pasaje y este lo encontramos en el versículo 20.

 

         Ahora sí, con esto en mente, analicemos el pasaje y veamos para quiénes era la promesa de hacer las señales. El tema principal del pasaje de los versículos 9-20, es la “incredulidad de los discípulos”, pues ellos no creían que Cristo había resucitado.

 

V. 9. Cristo ha resucitado y aparece a María Magdalena de la que había echado fuera siete      

demonios.

V. 10. María Magdalena, corre a anunciarles a los demás que Cristo ha resucitado.

V. 11. Cuando María Magdalena les da la noticia, ellos no creen que Cristo ha resucitado.

V. 12. Cristo aparece a otros dos de sus discípulos que caminaban al campo.

V. 13. Ellos fueron a dar la noticia a los demás pero no les creyeron nuevamente que Cristo

había  resucitado.

V. 14. Finalmente se aparece Cristo a los once discípulos y les reprocha su incredulidad y     dureza de corazón porque no habían creído a los que dieron la noticia de que él había   resucitado.

 

         Hasta aquí hemos visto que la persona que nos está narrando la historia es Marcos, el autor del libro, es decir, que hasta este punto, se está usando el estilo gramatical indirecto, que es donde el historiador habla. También comprobamos que el verbo dominante del pasaje es “creer”.

 

Ahora, pondré los siguientes versículos tal y como aparecen en la Biblia, para que usted tenga una mejor comprensión del tema:

 

 

 

 15Y les dijo: Id por todo el mundo y

    predicad el evangelio a toda criatura.

 16El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

17Y estas señales seguirán a los que creen:

    En mi nombre echarán fuera demonios;

    hablarán nuevas lenguas;

 18tomarán en las manos serpientes, y si

    bebieren cosa mortífera, no les hará daño;

    sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

La ascensión

(Lc. 24.50–53)

19Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.

 20Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes,  ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

 

         Observe que en el versículo 15, Es el Señor Jesucristo quien ahora comienza a hablar; aquí tenemos el estilo gramatical directo pues Marcos escribe las palabras tal y como las dijo Cristo. En este versículo vemos que Cristo les da la Gran comisión de ir y predicar el evangelio “a toda criatura”. Estas palabras son muy importantes, ¿Por qué? Porque van ligadas al versículo 16, ¿cómo sabemos esto? Porque el verbo creer en el versículo 16 está en “futuro de subjuntivo”[1][1] indicando así, que toda criatura, del versículo 15 que crea al evangelio, cuando se le predique y sea bautizada, será salva. En otras palabras, el verbo creer en el versículo 16, se refiere a las personas que creerían al evangelio predicado por los apóstoles, en un futuro; Parafraseando los dos versículos (15 y 16) diría de la siguiente manera:

 

“...Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura (persona), el que crea al evangelio de estas criaturas (personas) y sea bautizada, será salva...”

 

Esta es una de las maneras en que se podría traducir para tener una mejor comprensión  de lo que Cristo está diciendo. Ahora, el punto principal es el versículo 17, pues este es el más importante para comprender a quiénes les fue echa la promesa. El verbo “creer” en el versículo 17 está gramaticalmente en “presente indicativo”[2][2] mostrando así, que las palabras dichas anteriormente al verbo “creer” en el versículo 17, o sea, la promesa de: “Y estas señales seguirán a los que creen” es para las personas que están presentes con Cristo en ese momento, con quienes él está hablando, es decir, con sus apóstoles, “los once mismos”  que son mencionados en el versículo 14.

 

Entonces, por el tiempo gramatical que existe en el verbo “creer” en el versículo 17, nos damos cuenta, que Jesús, después que les da la gran comisión de predicar el evangelio a toda criatura, en los versículos 15 y 16 a sus apóstoles, ahora se dirige a ellos personalmente y les dice en el versículo 17: “Y estas señales seguirán a los que creen...” comprobando así, que la promesa no fue echa a las personas mencionadas en los versículos 15 y 16, sino a las del verso 17, es decir a los apóstoles. Haciendo una paráfrasis del versículo 17 diría de la siguiente manera:

 

“Y estas señales seguirán a los que de ustedes hayan creído...”

 

¿Por qué puede traducirse así? En primera por la base gramatical que encontramos en el español, del presente indicativo, dirigiendo así las palabras de esa promesa a sus apóstoles solamente; y en segunda, porque es la forma en que aparece traducido en el Nuevo Testamento interlineal griego-español, de Francisco Lacueva.

 

Hemos visto hasta este momento, que la promesa de las señales era solamente para los apóstoles, y lo hemos comprobado y no debería haber ya ninguna duda de que así fue. Pero tal vez haya alguien que no esté muy convencido de ello, así que ahora aplicaremos el último de los cuatro elementos que mencionamos al principio para sacar la verdad bíblica del pasaje en consideración y este último elemento es: el propósito de las señales, según lo muestra el mismo texto.  Así que comprobaremos si en realidad esta promesa fue echa solo a los apóstoles.

 

         El propósito que tenían estas señales era para confirmar la palabra predicada por los apóstoles, esto es lo que encontramos en el versículo 20 que a continuación aparece:

 

 

20Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes,  ayudándoles el Señor confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

 

         El texto dice que “ellos”, es decir, los apóstoles; saliendo predicaron en todas partes y el Señor les ayudaba, ¿qué hacían con las señales? Iban “...confirmando la palabra con las señales que la seguían...”. Es claro entonces, de acuerdo con la evidencia mostrada por la palabra de Dios, que la promesa de estas señales fue sólo para los apóstoles pues así lo hemos comprobado.

 

         Para reafirmar aún más esta clara explicación, recurriremos a lo que la Biblia muestra a través de los demás libros donde se hace mención de que sólo los apóstoles tenían esa promesa. En el libro de los Hechos, capítulo 2:1-6 encontramos a los apóstoles hablando en lenguas (idiomas genuinos). En Hechos 2:14, Lucas nos dice que Pedro y los once se pusieron de pie; demostrando así que eran los apóstoles los únicos que hablaban en lenguas (idiomas genuinos). En Hechos 2:43; 4:33; 5:12, puede usted ver que sólo los apóstoles eran los que obraban las señales, demostrando así, la misma palabra de Dios, que la promesa era solo para los apóstoles. En 2ª a Corintios 12:12, el apóstol Pablo dice que estas señales eran “...señales de apóstol...”, el texto dice:

 

12Con todo, las señales de apóstol han sido

hechas entre vosotros en toda paciencia,

 por señales, prodigios y milagros.

 

 

         Este texto nos confirma aún más que la promesa de las señales fue echa solamente a los apóstoles del Señor Jesucristo. En el libro de Hebreos 2:1-4, encontramos nuevamente el propósito que tenían las señales y para quiénes era la promesa; en el versículo 3, se nos dice que la palabra de Dios nos fue confirmada “...por los que la oyeron...”, y el versículo 4 nos dice que Dios les ayudaba con las señales.     

 

 

 

En la palabra de Dios, tenemos evidencia clara de cuatro de estas cinco señales que se nombran en Marcos 16:17, 18, y todas son hechas por los apóstoles. A continuación muestro las evidencia:

 

1.- Hablar nuevas lenguas:

              Los doce apóstoles en el día de Pentecostés. Hechos 2:6-11 y 14; Pablo,  a Corintios 14:18.

2.- Echar fuera demonios:

     Pedro, Hechos 5:14-16;

     Pablo, Hechos 16:16-18.

3.- Tomar en sus manos serpientes:

     Pablo, Hechos 28:3-6.

4.- Imponer manos para sanar enfermos:

     Pablo, Hechos 28:7-9.

5.- Beber cosa mortífera y no les hará daño:

     De esta, no tenemos indicación en la Palabra, pero no dudamos en que no se                haya dedo algún caso, pues es de esperarse que las personas querían matar a los apóstoles.

 

Hasta aquí se ha estado mostrando por la palabra de Dios que la promesa de las señales era sólo para los apóstoles y quizás usted en este mismo instante, se está haciendo una pregunta en su mente, y es, que si la promesa de las señales sólo era para los apóstoles, ¿cómo es que hubo otros cristianos que las hicieron si ellos no eran apóstoles? En primera, hay que tener presente lo siguiente: Que sólo los apóstoles tenían todas las señales, pues el texto de Marcos 16:17 dice: “...estas señales...” indicando que tendrían todas las señales que se mencionan, lo cual no era con los demás cristianos; por ejemplo, de Esteban se dice que él “...lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo”. (Hechos 6:8), de Felipe se dice que echaba fuera demonios y sanaba enfermos (Hechos 8:5-8); de los 12 discípulos de Juan que se encuentra Pablo, dice Lucas que hablaron en lenguas y profetizaban (19:1-7). La iglesia en Corinto, al parecer ellos tenían todos los dones (1ª a Corintios 1:7), pero no todos los dones estaban un cada uno de los hermanos, sino que, al parecer, por lo que muestra la primera carta, solo recibían uno por lo menos, pues en el capítulo 12 de la primera carta, en los versículos 8-10, tenemos que a uno se le daba palabra de ciencia, a otro palabra de sabiduría y así con cada uno, el texto dice:

 

8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el  mismo Espíritu;

 9a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro,

  dones de sanidades por el mismo Espíritu.

 10A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a   otro, discernimiento de espíritus; a otro,

diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

 

De esta manera entendemos que los demás cristianos que manifestaron alguna señal, no tenían todas, pues esto lo vemos claramente en este texto cuando repite varias veces la palabra “otro” mostrando así que no todos tenían todas la señales; esto lo confirmamos por lo que el apóstol Pablo dice a los Corintios en el mismo capítulo 12 de la primera carta, en los versículos finales, donde les dice a los cristianos de Corinto: “...¿son todos profetas?... ¿hacen todos milagros?... ¿Tienen todos dones de sanidad?... ¿hablan todos lenguas?... ¿interpretan todos?”  (1ª a Corintios 12:29, 30). A base de estas preguntas que Pablo les hace, demuestra que no todos tenían los mismos dones, ni todas las señales estaban en uno sino sólo alguna y esta era dada por el Espíritu Santo, pues él era el que decidía qué don o señal dar al cristiano; esto es lo que dice 1ª a Corintios 12:11:

 

 

 

11Pero todas estas cosas las hace uno y el   mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

 

 

 

El Espíritu decidía cuántas y qué señal dar a los cristianos, esto es lo que dice el texto antes mencionado y también Hebreos 2:4, que nos dice que el Espíritu Santo las daba (las señales) “...según su voluntad...”.

 

 

Ahora, teniendo presente esto en nuestra mente, veamos lo que la Biblia nos dice en respuesta a la pregunta que quizás está en usted: ¿Cómo es que hubo cristianos que hicieron señales si ellos no eran apóstoles? La respuesta que nos da la Biblia es que, los cristianos que obraron señales fue porque recibieron este poder de hacerlo a través de la imposición de las manos de los apóstoles  Considere los siguientes ejemplos:

 

Los como doce discípulos de Juan el Bautista que se encontró el apóstol Pablo en Éfeso (Hechos 19:1-7), el versículo 6 dice que después que Pablo les impuso las manos, ellos hablaron en lenguas y profetizaban. Ahora, entiéndase que cuando Pablo les impuso las manos, ellos no recibieron el supuesto bautismo del Espíritu Santo que dicen los Pentecosteces, sino que recibieron el Poder de obrar señales, este ejemplo lo encontramos muy claro en Felipe (Hechos 8:4 en adelante.) El pasaje nos dice que Felipe, después de la persecución que se levantó contra la iglesia, descendió a Samaria y ahí predicaba a Cristo (v.5) y las gentes se maravillaban por las señales que hacía Felipe, pues sanaba a muchos y echaba fuera demonios (vs. 6-8), de tal manera que muchos se bautizaban al ver todo esto y después de que escuchaban el evangelio (vs. 13, 12). En esa ciudad había un hombre llamado Simón, quien, ejercía la magia y por medio de sus artes mágicas les había engañado a las gentes (vs. 9-11), éste también creyó y siempre estaba con Felipe, y se quedaba atónito al ver las señales y milagros que él (Felipe) hacía (v. 13). Pronto llega la noticia a los apóstoles que estaban en Jerusalén, de que en Samaria se predicaba la palabra y enviaron a Pedro y a Juan (v.14); la pregunta es: ¿para qué enviaron a los apóstoles a Samaria donde Felipe predicaba la palabra de Dios? El versículo 15 dice que vinieron y oraron por los que habían creído a Felipe y se habían ya bautizado, ¿para qué oraron? El mismo versículo dice que oraron “...para que recibiesen el Espíritu Santo.” Y en el versículo 17 dice Lucas que: “...les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.” Pero, ¿a caso el Espíritu Santo no se recibe en el momento del Bautismo en agua? Según Hechos 2:38, sí. Entonces, los que recibieron el Espíritu Santo a través de la imposición de las manos de los apóstoles en Samaria, ellos ya habían sido bautizados, (vs.12, 16), por lo tanto, ya tenían el Espíritu Santo en ellos, si así es, ¿a qué se refiere cuando dice que recibieron el Espíritu Santo a través de la imposición de las manos de los apóstoles? El mismo texto nos dice que lo que recibieron, no fue el Espíritu Santo, sino el “Poder” del Espíritu Santo. Cuando Simón vio que a través de la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, él les ofreció dinero (v. 18) ¿por qué razón les ofreció el dinero? El versículo 19 dice:

 

“...Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo”

 

         Es claro, por lo que muestra el mismo texto que ellos ya habían recibido el Espíritu Santo cuando fueron Bautizados en agua para el perdón de sus pecados (Hechos 2:38), pero no habían recibido “poder” del Espíritu Santo para hacer señales, a lo cual concluimos que lo que ellos recibieron a través de la imposición de las manos de los apóstoles, fue el poder de hacer alguna señal, pues esto es lo que pidió Simón a los apóstoles (v.19). Ahora, ¿cómo recibieron Felipe y Esteban el “poder” de hacer estás señales? La respuesta es la misma: por medio de la imposición de las manos de los apóstoles. En Hechos 6:1-6, tenemos la elección de los diáconos y entre ellos están Felipe y Esteban (v.5) quienes ya eran cristianos, ya habían sido bautizados y ya eran hombres “...llenos del Espíritu Santo...” (vs.3, 5), pero no habían hecho ninguna señal milagrosa, sino que hasta después de que los apóstoles oraron por ellos y les impusieron las manos (v.6); En seguida de esto, tenemos a Esteban obrando señales y prodigios (v.8); y después a Felipe a quien ya hemos citado anteriormente.

 

         Al parecer, la iglesia en roma, no gozaba de alguno de los dones milagrosos y es por tal motivo que Pablo les escribe y les dice que está deseoso de ir para comunicarles “...algún don espiritual...” (Rom.1:11). Cuando Pablo escribe su segunda carta a Timoteo, le dice que avive “...el fuego del don de Dios...” que le fue dado por la imposición de sus manos (2ª a Timoteo 1:6) y al parecer, por lo que indica el contexto, Timoteo había recibido en don de profecía, es decir, de la predicación; pero todo esto fue a través de la imposición de las manos de los apóstoles y según la voluntad del Espíritu Santo como hemos visto (Hechos 6:6; 8:17, 19; 2ª a Timoteo1:6; 1ª a Corintios 12:11; Hebreos 2:4).

 

Conclusión:

Podemos concluir, de acuerdo con la evidencia que la misma palabra de Dios nos da, que la promesa de estas señales, fue sólo para los apóstoles del Señor Jesucristo y que el Espíritu Santo las transmitía a otros cristianos, por medio de la imposición de las manos de los apóstoles. Nadie más podía transmitirlas sino sólo los apóstoles; ni siquiera los cristianos que habían recibido una a través de la imposición de las manos de los apóstoles, pues el ejemplo que tenemos es el de Felipe quien no pudo hacerlo sino que tuvieron que venir los apóstoles para poder transmitir alguna de estas señales.

 

Quizás se esté preguntando entonces ¿cómo es que ahora se hacen las señales? La respuesta es que no son señales genuinas pues la promesa fue sólo para los apóstoles y ellos eran los únicos que podían transmitirlas, nadie más podía y puede hacerlo. Por lo tanto, si ya no hay apóstoles de Jesucristo, si ellos  murieron en el primer siglo, entonces debemos concluir que ya no están en vigencia estas señales.    

 

Nota: si tiene alguna duda sobre el tema, puede escribir a: [email protected]  con Omar Barajas Jiménez.

 

                         Calle: Gigantes 3295

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C.P. 44790

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[1][1] Dícese del modo verbal que expresa duda, posibilidad, temor, deseo, etc. Dicc. LAROUSSE de la lengua española.

[2][2] Dícese del modo verbal que expresa la acción como real. Ibid.

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