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�JESUS: Se�or Del S�bado�




           
   ��O no hab�is le�do en la Ley, que en el d�a de reposo los sacerdotes
                            en el templo profanan el d�a de reposo y estan sin culpa?
                                Pues os digo que algo mayor que el templo est� aqu�.
                               Porque el Hijo del Hombre es Se�or del d�a de reposo
                                                              (Mateo 12:5-6, 8).





INTRODUCCION:  �Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envi� a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley� (Gal. 4:4).   Jes�s naci�, vivi�, y muri� bajo la Ley.  Como todo jud�o, Jes�s fue presentado en el templo, y fue circuncidado al octavo d�a de su nacimiento.  Fue consagrado a los 12 a�os de edad, celebr� todas las fiestas jud�as, y guard� el d�a de reposo a la perfeccion. 

Jes�s obedeci� la Ley porque la Ley misma estaba vigente mientras �l vivi�.  Fue en su muerte, que la ley del Antiguo pacto fue cancelada para introducir el regimen del Nuevo pacto.  En nuestro estudio sobre
la vigencia de la Ley, ya hemos hablado del cumplimiento de la Ley en Cristo, y por Cristo.  Baste decir por ahora, que �Jes�s cumpli� todas las demandas de la Ley, y que en Jes�s se cumplieron todas las demandas de la Ley.�

Jes�s guard� el S�bado porque �ste estaba vigente, y por que �l era un jud�o que estaba bajo la Ley. Lucas, el �nico escritor gentil de toda la b�blia, y quien escribe a una audiencia gentil; dice que Jes�s asist�a y ense�aba en las sinagogas los d�as de reposo �como era su costumbre.� Es decir; su costumbre como jud�o.

Ahora bien, si Jes�s guard� el S�bado, y ense�aba los S�bados en las sinagogas; �no sigifica �sto que nosotros como sus discipulos debemos seguir su ej�mplo, y guardar el S�bado tambi�n?  Despu�s de todo, queremos parecernos a �l, � no es cierto?  Pero Jes�s tambi�n guard� la pascua, la fiesta de las caba�as, la fiesta de la dedicaci�n, etc.  �Significa que tambi�n debemos guardar �stas fiestas? 
�Claro que no! Un principio b�sico de la interpretaci�n b�blica es saber identificar si los pasajes estan escritos en declaraciones imperativas, como ordenes o mandamientos; o si el pasaje esta escrito en manera narrativa, la cu�l s�lo describe una historia o un evento.   

La cuesti�n no es si Cristo guard� el S�bado o no, sabemos que lo hizo.  La pregunta correcta que nos debemos hacer es;
�ense�� Jes�s la observancia del S�bado?  Antes de que se apresure a contestar, entendamos bien la pregunta.  No estamos preguntando, si Jes�s abord� el tema del S�bado, pues es obio que lo hizo; ya sea para corregir la actitud de quienes profezaban guardarlo, o para responder a sus ataques y cr�ticas.  Para entender mejor la pregunta, debemos reforzarla con las siguientes preguntas adicionales: �fue la ense�anza del S�bado uno de los temas de Jes�s?  Cuando Jes�s aborda el tema del S�bado; �lo hace por iniciativa propia?  Es decir; �es �l quien inicia el t�pico de la observancia del d�a de reposo? o �lo hace porque las circunstancias as� lo requieren? 

                                                  

Los evangelistas categorizan los principales discursos de Jes�s en secciones mayores.  Es decir, ellos registran sus ense�azas en
�bloques,� o en conjuntos; como el serm�n del monte de Mateo 5, o el serm�n en la fiesta de los tabernaculos de Juan 7.  En total, los evangelios registran alrededor de 15 discursos principales de Jes�s.  Para su sorpresa, en ning�no de ellos Jes�s hace referencia alguna sobre la observancia del S�bado. Si la observancia del S�bado hubiese sido importante en la ense�anza de Jes�s; �no le parece extra�o que no haya hecho mensi�n alguna del S�bado en ninguno de sus discursos m�s prolongados e importantes?  La respuesta es muy sencilla; el asunto de la observacia del S�bado ni siquiera fue un t�pico en la ense�anza de Jes�s.

Uno de los metodos m�s comunes que Jes�s utiliz� como erramienta para su ense�anza fue el uso de ilustraci�nes por medio de par�bolas.   Los evangelios mencionan m�s de 20 par�bolas pronunciadas por Jes�s.  Curiosamente, ninguna de ellas menciona, ni siquiera indirectamente la observacia del d�a de reposo como una responsabilidad del creyente.  �Porqu�? La respuesta es obia, Jes�s no ense�� la observancia del S�bado. 

                                  
LA AUTORIDAD DE JESUS SOBRE EL SABADO

�Per� que de las veces que Jes�s si menciona el d�a de reposo?  �Y que de las veces en que hizo milagros el d�a S�bado? �No demuestra �sto que �l si ense�� la observancia del S�bado?  Bueno: no necesariamente.  Jes�s hizo muchos milagros en el d�a S�bado, pero los Evangelios mencionan un total de siete milagros especificos hechos por Jes�s en el d�a de reposo.  

La siguiente es una lista de esos siete milagros:

     1. La sanidad de un hombre que ten�a la mano seca (Mt. 12:9-14; Lc. 6:6-11; Mr 3:1-6).
     2. La expulsi�n demoniaca en un hombre de Capernaum (Mr. 1:21-28;Lc 4:31-37).
     3. La sanidad de fiebre en la suegra de Pedro (Mr. 1:29-34; Lc. 4:38-41)
     4. La sanidad de una mujer encorbada (Lucas 13:10-17)
     5. La sanidad de un hombre hidr�pico (Lucas 14:1-6)
     6. La sanidad de un hombre paralitico (Juan 5:1-13)
     7. La sanidad de un hombre ciego (Juan 9).

Cada uno de �stos milagros ten�a un prop�sito especifico y definido; y compart�a un mismo principio con todos los dem�s:
dar testimonio de la autoridad de Jes�s.

Inmediatamente despu�s  de su bautismo y de haber sido tentado, Jes�s se dirigi�  a Nazareth, su pueblo natal.  All� pronunci� la declaraci�n de su misi�n, por lo que citando al profeta Isa�as dijo: �El Esp�ritu del Se�or est� sobre m�,  porque me ha ung�do para anunciar el evangelio a los pobres, me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos,  y la recuperaci�n de la vista a los ciegos; para darle libertad a los oprimidos; para proclamar el a�o favorable del Se�or� (Lc.  4:14-19).  Jes�s vino a traer el verdadero reposo.  Cada una de las funciones de su misi�n aplica al estado de la humanidad, que sin Cristo, est� desamparada, cautiva, ciega, y oprimida por el pecado, la sentencia de la Ley, y el diablo.

La realizaci�n de su misi�n fue m�s sobresaliente en el d�a de reposo.  Note que inmediatamente despu�s de la declaraci�n de su misi�n, Lucas ubica a Jes�s expulsando un demonio, y sanando a la suegra de Pedro (Lc. 4:31-41).  Jes�s habla de dar libertad; y lo primero que hace es liberar a un hombre preso por el diablo; y a una mujer cautiva por la enfermedad;
ambos en d�a de reposo.

De igual manera, Mateo ubica la sanidad del hombre de la mano seca, y el incidente de los discipulos arrancando espigas en S�bado inmediatamente despu�s de la gran invitaci�n;
�Venid  m� todos los que estan cansados y cargados, y os har� descansar.  Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de m�, que  manso y humilde de coraz�n, y hallar�is descanso (reposo) para vuestra almas� (Mt. 11:28-29).

Note el paralelo de las declaraciones de Jes�s; ambas establecen su misi�n especifica de traer reposo para el alma de los hombres.   Note a�n m�s, que a ambas declaraciones les preceden actividades de liberaci�n y sanidad, en d�a de reposo. 

El n�mero siete es significativo.  Siete significa plenitud; los siete milagros de Jes�s registrados por los evangelistas, ilustran la plenitud del reposo espiritual que Cristo vino a traer y a predicar.  El a�o favorable del  Se�or, es el �a�o de jubileo,� en el cu�l se perdonaban las deudas, y se dejaban libres a los esclavos.  Jes�s vino a traer la verdadera libertad, y el verdadero reposo espiritual,  nuestro S�bado no es un d�a de la semana, es Jes�s mismo; �l es nuestro Reposo.


�Aparte de los siete milagros, los evangelistas registran s�lo una ocasi�n en la que Jes�s aborda el tem� del S�bado.  Y lo hace s�lo para defender a sus discipulos, quienes fueron acusados de haberlo quebrantado� (Lc. 6:1-5; Mt. 12:1-8; Mr. 2:23-28).

Tomaremos como b�se el registro de Mateo:
�Por aqu�l tiempo Jes�s pas� por entre los sembrados en el d�a de reposo; sus discipulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigas y a comer.  Y cu�ndo lo vieron los fariseos, le dijeron; Mira, tus discipulos hacen lo que no es l�cito hacer en el d�a de reposo� (12:1-2). 

Preguntamos; �Estaban los discipulos violando legalmente el S�bado?  Es decir: �qu� tan leg�tima fue la acusaci�n de los fariseos?   Para nosotros quiza sea facil defender a los discipulos, y arremeter contra los fariseos; sin embargo, la Ley parece darles la raz�n.  Considerando la actividad de los discipulos, aparentemente quebraron cuatro prohibiciones de la observancia del S�bado:

1. Dios orden� que el S�bado cada quien deb�a quedarse en su casa (Ex. 16:29).
2. Dios orden� que el S�bado deber�a ser �de completo reposo� (Ex. 31:15).
3. Dios prohibi� el segar, arar o cosechar en el d�a de reposo (Ex. 34:21).
4. Dios prohib�o salir a buscar alimento en S�bado, pues la comida deb�a de ser colectada y cocinada un d�a antes (Ex. 16:23-26).

La respuesta de Jes�s no se hizo esperar.  A�n considerando que los discipulos hubieran quebrado varias prohibiciones sobre la observancia del S�bado; Jes�s los defiende, y los absuelve de culpa alguna.  Jes�s dice:
�No hab�is le�do lo que Dav�d hizo cuando �l y sus compa�eros tuvieron hambre, como entr� en la casa de Dios y comieron de los panes consagrados, que no les era l�cito comer, ni a �l, ni a los que estaban con �l, sino a los sacerdotes? (12:3-4).  En 1 Samuel 21:1-6, se relata como Dav�d, al huir del rey Sa�l (quien andaba buscandolo para matarlo), lleg� con el sacerdote, y le invent� el cu�nto de que andaba de agente secreto por parte del rey Saul.  Con todo y ser una mentira; el sacerdote le crey�, y le d�o el �pan consagrado,� el cu�l,
�l comparti� con sus hombres. 

De acuerdo a la Ley, al mentir, Dav�d viol� uno de los Diez Mandamientos, y al comer del pan consagrado para los sacerdotes profan� el Santuario.  Jes�s, sin embargo; dice que Dav�d y sus hombres fueron inocentes.  Para entonces, Dav�d ya hab�a sido ungido como el nuevo rey de Israel.  En su calidad de rey �ngido, Dav�d tuvo privilgios que nadie m�s pod�a tener.  Sus hombres fueron beneficiarios de esos privilgios, por ayudarle a establecer su reino.  De igual forma; los discipulos fueron inocentes de violar el S�bado, por la raz�n del apoyo que le brindaban al Mes�as; el rey de Israel, en el establecimiento de su reino aqu� en la tierra.

Jes�s tambi�n dijo:
��O no hab�is le�do en la Ley, que en el d�a de reposo los sacerdotes en el templo profanan el d�a de reposo y estan sin culpa?  Pues os digo que uno mayor que el templo est� aqu� (12:5-6). El sacerdocio era un oficio continuo de todo el a�o.  El sacrifici� de animales en d�a S�bado ser�a una falta para todos, menos para los sacerdotes.  Ellos no estaban bajo la Ley del S�bado, por oficiar en el Ministerio del Antiguo Pacto.  De igual forma, al ayudar a Jes�s con la predicaci�n del Evangelio, los discipulos estaban oficiando en el Ministerio del Nuevo Pacto.  Por lo t�nto, la ley del S�bado no era aplicable para ellos.  Los sacerdotes ministraron en un templo que adquir�a su importancia por la limitada presencia de Dios.  Los discipulos ministraban en la presencia de uno mayor que el templo, Dios hecho hombre.

Jes�s es el Se�or S�bado, por absolver de toda culpa a sus discipulos que ministran bajo el Nuevo Pacto, y anuncian el evangelio de reino de Dios.  Jes�s es el Se�or del d�a de reposo, porqu� s�lo �l puede darle al hombre, el verdadero reposo espiritual, que un d�a de la semana jam�s podr�a proveer.

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