La grandeza de su geografía
con los fenómenos naturales más acentuados, su aislamiento de una
sofisticación occidental empobrecida de sentido, hizo que el hombre
africano observara con atención su ambiente natural y su escenario
subjetivo.
Así miró el árbol y vio en él
un prodigio, y un "milagro natural", en que la vida es "simple" pero
también es "cambio".
Tuvo tiempo -antes que
comenzara el colonialismo- para escuchar historias que son las de
siempre, mirar cielos y horizontes tan velados para otras culturas,
entrar en contacto con las fuerzas desencadenantee de todo lo que
existe, y entonces se sintió parte del universo, pero parte sin la
cual el universo no sería lo que es. Este sentimiento no fue de
orgullo, fue reverencia y amor. Por eso pudo hablar de renacimiento,
de resurrección porque cotidianamente veía el tiempo de la vida, una
de cuyas caras, o una de sus enmascarmiento es la muerte.
Atento a lo dicho, resulta un
tanto extemporáneo sostener que su "mayor felicidad consistoene en
tener muchos hijos y bienes materiales" (1). Sobre el número de
hijos coinciden casi todas las culturas, sobre los bienes materiales
debe distinguirse el significado que estos tiene entre los
occidentales, donde el ser es sacrificado por el tener y
entre los africanos, para quienes, si esos bienes no están
"informados" (dirá Santo Tomás), imbuidos, en cierto modo
"sacralizados" por un sentimiento, por una idea, por un concepto
tradicional, esos bienes "no son tales", aquí el tener es
sacrificado por el ser. Sin duda son dos dos actitudes polares,
que reclaman comprensión no prejuicios o difamación.
El africano no vive "con la
naturaleza ni "en " ella, sino que "es" esa naturaleza que
participica de todo el universo como la célula es parte dinámica de
un organismo vivo. Subyacente a todo su aparato conceptual hay una
gran fuerza de la naturaleza: su penetrante intuición y su
inteligencia globalizante.
Su religión es tan abierta que
necesita especialmente escenarios naturales - hay pocos santuarios
en África negra- donde imponen su señorío el cielo, la tierra, el
viento, la planta, el ingenio animal. "El negro se funde con la
naturaleza todo en tanto que es siempre sexual por la Vida, ya que
se reivindica con el Hombre, al que traduce en su dolor..., al que
ahoga (en forma dionisíaca) con su abundancia creadora, que es
poesía, amor y danza" (J.P Sartre, El negro y su arte). Todo puesto
en armonía, todo tendiendo a esa armonía natural tan admirada por
Pitágoras y que más modernamente haría decir a Victor Hugo:
"Hombres, no temáis, la Naturaleza conoce el Gran Secreto y sonríe",
frase filosófica que alude al destino de la humanidad y al gran
plan.
Cabe dar una definición de
naturaleza para mejor entender ese "vivir natural" del hombre
africano.
Dice E. May. "Entendemos por
naturaleza el conjunto de todas las cosas corpóreas y de los
fenómenos a ellas vinculadas, amén de los procesos y agentes que, de
hecho o presuntamente, se hallan en su base cuya existencia y modo
de ser son independientes de nuestra voluntad y de nuestra accion" (E.May,
Filosofía natural).
El hombre de la tradición
africana, es un hombre religioso por tanto como dice M. Eliade, "la
naturleza nunca es exclusivamente 'natural', está siempre cargada de
un valor religioso" pues los dioses han dejado sus marcas en la
estrucutra del mundo que es "un organismo real, vivo y sagrado" (Mircea
Eliade, Lo sagrado y lo profano).
Un poema del poeta senegalés Birago
Diop dice, explica cómo es la naturaleza y en qué nivel la ubica el
africano:
"Escucha más a menudo
a las cosas que a los seres;
la voz del fuego que se oye
escucha la voz del agua.
Pon atención al viento:
el suspiro en la maleza
es el vuelo de los antepasados.
Los que han muerto no están lejos,
se halla en la sombra que espesa.
Los muertos no están bajo tierra;
están en el árbol que retumba.
Y están en el bosque que gime,
están en el agua que se vierte
tanto como en el agua dormida,
están en la choza, están en la
barca...
Los que han muertos no están lejos...
Los muertos no están bajo tierra:
están en el incendio que se calma,
están en las yerbas que lloran,
están en las rocas que berrean,
están en bosque, en el hogar:
los muertos no están muertos".
No puede interpretar la realidad como
si esta fuese un bloque uniforme y estático. La piensa y siente en
diferentes estadios.
"Siente que la realidad se le da de
tres maneras: en cuanto él nace con ella; en cuanto demostrada por
efectos exteriores y en cuanto demostrada por efectos internos. Su
vida está pues envuelta en un resplandor de la realidad" (P. Radin,
El hombre primitivo como filósofo).
De su contacto tan íntimo con la
naturaleza surge su deseo de personificarla, que es una suerte de
ella. Así, "es difícil distinguir donde termina lo impersonal y
comienza lo personal". La naturaleza se expresa armoniosa y/o
monstruosamente pero siempre asombrando al hombre. Lo viviente ha
sido y probablemente será el gran enigma para la humanidad.
"Cada 'experiencia' de la
Naturaleza, es decir, cada ser, cada organismo vivo, representa la
expresión de las leyes cósmicas, un complejo símbolo o un complejo
jeroglífico" (P.D. Ouspensky, Un nuevo modelo del universo,
principios del método psicológico).
El análisis que hace Ismael
Quiles de nuestro cuerpo en el mundo, no sólo es valido para el
occidental, sino para todos los hombres aunque en el africano las
categorias están mas radicalizadas.
"Estamos necesariamnete atados
a un cuerpo, con su vida vegetativa y sensitiva, tan nuestra como
nuestra vida intelectual. La íntima unión entre estas tres
manifestaciones de nuestra vida sirve precisamente a la psicología
metafísica de argumento en favor de la unidad ontológica del alma
humana". Además, "estamos ligados a la materia del mundo exterior,
en virtud de nuestro cuerpo, de tal manera que vivimos como
sumergidos en ella. Las estructuras ontológicas del hombre están
dirigidas, condicionadas y penetradas por las estrusturas
ontológicas del mundo natural. En el hombre, un ser tan
paradójico...el espíritu y la materia, se hallan entrelazados"
(Ismael Quiles, La persona humana, fundamentos psicológicos y
metafísicos. Aplicaciones sociales).
Los astros también son objeto
de veneración. "Existía el culto al sol y a ciertos astros".
Algunas plantas también son
reverenciadas. En todas las épocas se habló del "alma de las
plantas" (egipcios, taoístas, brahamanes, budistas, platonianos,
pitagóricos,etc). Revisionaré algunas etnias como ejemplos de qué
relaciones mantienen con la naturaleza. Los Bantú no sólo
reverencian lo viviente sino que agregan algunas cosas inanimadas
pues tambien éstas "son maneras" en que se manifiesta la naturaleza,
aunque sus virtudes están escondidas, conocer a éstas es tener
"saber" y "quien sabe es el mganga que encierra el sentido de
"divino, encantador, vidente, médico, brujo". Los Ewew de Dahomey
"asocian a uno de los miembros de la pareja divina Mawu-Lisa) con el
sol.
En una talla muy conocida,
Lisa tiene en su boca el disco solar, mientras Mawu lleva la luna en
cuarto creciente".
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Máscara del
pueblo yaka (o bayaka) de la República del Zaire. Las líneas
distorsionadas del rostro y el gorro en espiral sugieren el
frenesí de la danza, tradicional situación religiosa de trance o
comunicación con los dioses. |
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Entre los Ga de Ghana
meridional, su gran dios Nyommo es "dios de la tierra".
En Ghana septentrionasl
"identifican a Dios con el sol".
Los Ashanti de Ghana centrasl no
rendían culto a Dios ... (pero) hay templos consagrados a Dios...
Los Ashanti creen que la tierra está
animada con un principio cuyo día sagrado es el jueves y por lo
tanto llaman al espíritu "Tierra del Jueves".
En Ghana Central "los lagos
son sagrados". Cierta creencias totalizadora late en una afirmación
de los ewe del África occidental. "El mundo es más fuerte que
ninguna otra cosa y por eso decimos que el mundo es Dios" (P.Radin,
op.cit.).
"En el Norte de la Costa de
Oro la tierra es la divinidad esencial".
"Todos los tallensi de Ghana
Meridional, afirma el profesor Fortes 'sienten' un temor reverencial
hacia la Tierra, se refieren a ella como una cosa viva...interviene
místicamente en los asuntos humanos, del mismo modo que lo hacen los
espíritus ancestrales, creen que el sacrílego será castigado por
ella" (G.Parrinder, La religión africana tradicional).
En Ghana septentrional "los
tallensi hablan de la tierra como de 'una cosa viva y ciertos
animales tabú son los 'habitantes de la tierra'. No se la representa
ni como diosa ni con imágenes,
Para los Ibo de Nigeria, "Ala
(Ale o Ane) deidad de la tierras, es la divinidad política y privada
más popular".
En "Kenia la tierra no tiene
tan sólo una importancia económica sino también religiosa, pues
protege el reposo del alma de los muertos". Fuerte es la reverencia
a la tierra pero algunos pueblos, los Kirdi por ejemplo, la sienten
como algo entrañablemente amoroso.
"Está arraigado a la Tierra...nunca
se aleja sin angustia del patrimonio local...interrogan lo que
pertenece al suelo (guijarros, tallos de mijo); lo que se hace con
tierra (restos de alfarería); lo que esta oculto en la tierra y que
vive lo más cerca posible de los antepasafos; el cangrejo de tierra,
la araña migal y la hormiga..!". Han elaborado una mística de la
fecundidad. Así llegan a entender que "la vida humana individual
(es) un simple paso por un universo familiar y local, en continuo
movimiento, y sin embargo continuamente idéntico a sí mismo", quizá
por todo esto: "Para los kirdis, nada resulta más mágico que la
fecundidad" (A.R.Antonini, Los Kirdis en "Planeta", ed.
sudamericana).
Quien dice naturaleza para el
africano dice entre muchas otras cosas "selva". A ella también el
hombre de la tradición le ofrece su amoroso respecto.
"El prestigio de la selva es
inmenso. Hablan de ella los Lele con entusiasmo casi poético. Dios
se las dio como fuente de todas las cosas buenas", es curioso
observar como escapan al calor abrasador refugiándose en la selva.
Confrontan la selva con la aldea. Dicen: "En la aldea el tiempo pasa
lentamente, con rapidez en la selva", Si la selva se enseñoreada por
los hombres, "el tratamiento de la pradera (es como esfera exclusiva
de las mujeres" (Douglas, M.,Los lele de Kasai, en "Mundos
africanos", F.C.E).
Segun B Holas, uno de los
espíritus de los Mende es un genio monstruoso del agua, relacionado
con los sueños y las ocultas revelaciones dadas en ellos.
"Los yoruba y los ibo de
Nigeria, así como los ewe de Dahomey y de Togo prestan atención a la
tormenta, el rayo, el trueno... (que éstos) podrían ser incluidos
dentro de los dioses del cielo". Y esto es así que lo ibo "tienen un
santuario para el dios del rayo" (G.Parrinder, op.cit). Ciertas
poblaciones del Este de África consideran al sol como representación
de Dios. Para algunos etnólogos esto prueba la influencia del
Antiguo Egipto" en tanto el antropólogo social considera esto como
"hipótesis" y estudia "las relaciones entre el simbolismo solar y
todo el sistema de creencias y ritos de esas sociedades" (E.E Evans-Pritchard,
Antropología).
También aparece la relación
con la naturaleza entre los Yoruba, quienes consideran a la mujer
impura en algunas épocas, tanto como "la mano y el lado izquierdo
del cuerpo".
La luna también integra el
catálogo de entidades a quienes se ofrece devoción. "Algunas tribus
de Dahomey tienen un 'glorificador oficial de la luna'".
Los ríos son objetos de culto. "El
dios de las tormentas de los yoruba tiene ríos por esposas, uno de
los cuales es el río Níger. Él es el "dueño y señor del agua de la
vida" y en su templo hay recipientes con agua sagrada. Los ríos y
arroyos tienen espíritus cuya ira deben aplacar con ofrendas quienes
quieren cruzar sus aguas o construir sobre ellas".
Los lagos, como que son agua reciben
su culto. Los hay sagrados como el Bosmtwe en Ghana central, cuyas
aguas en descomposición producen gases estrepitosos lo que da lugar
a que los lugareños digan: "la diosa está activa".
Al mar se le tributa gran
admiración por su grandeza, majestad y poderío. Olokun, dios del mar
de los yoruba, es representando por uno de los famosos bronces de
Ife, que se encontraron a muchos kilómetros del mar". El culto de la
serpiente se asocia frecuentemente con el agua, los ríos y el mar.
La serpiente, el árbol y el agua suelen figurar juntos en los
cultos, como en el Génesis (2).
Entre "otros espíritus de la
naturaleza cita G. Parrinder: cerros, árboles, rocas. etc. Abeokuta,
la ciudad nigeriana, está contruida "debajo de la roca", como lo
indica su nombre; la cueva sagrada del espíritu del cerro aún
existe". "En Ibadan...la divinidad tutelar de la ciudad es la diosa
de un cerro en cuyo honor se celebraba una festividad
anual...(además), muchas aldeas tienen un árbol sagrado que abriga
en su seno al genius loci, y como dice el proverbio "el árbol
puede estar en la calle, pero sus raíces se hallan en la casa".
Algunos metales son dignos de culto,
tales el cobre y el oro entre los Dogon para quienes son "metales
sagrados". (*)
(*) Fuente:
Beatriz Hilda Grand Ruiz, África. Su pensamiento tradicional,
Buenos Aires, ed. Clepsidra, 1991, pp.157-165.
(1) Parrinder G., Religiones de los
pueblos africanos, p 550, 551: "Las religiones negras son expresión
de sociedades íntimamente vinculadas con la naturaleza...los negro
viven al ritmo de los elementos..el hombre..es la representación del
Universo y modela su vida segín su concepción del mundo..atruibuye a
los animales, a las plantas y hasta los minerales...su propias
cualidades. necesidades y deseos ...No se opone a la naturaleza, es
parte de ella. Su vida y su eficacia depende de las fuerzas
naturales e invisibles..(esto) es una de las bellezas de la religión
negra...Es una fraternidad con la totalidad del mundo, de la cual
nosotros hemos perdido hasta la noción misma. En esa corriente de
fuerzas vivientes que atraviesa toda la creación, tampoco se
distingue entre naturaleza y sobrenaturaleza ni entre materia y
espíritu. Este es un hálito...La naturaleza no es espíritu ni
materia, sino fuerza vital; la vida es el bien esencial y la
realidad única".
(2) Dice también Parrinder G.,
Religión africano, p.67.: "La serpiente sagrada es comúnmente la
pitón, una especie no venosoa que tritura a su presa. Se la
considera inmortal porque muda su piel, al igual que en el mito del
Génesis donde pretende conocer el secreto de la inmortalidad. La
serpiente es relacionada a menudo con los antepasados y con el mundo
de los muertos. A veces posee el secreto del sexo. Los templos
dedicados a las serpientes se encuentran a lo largo de la costa y
río arriba".
La fuerza vital
La "fuerza vital" une al universo,
los seres y las cosas en distintos niveles: lo Absoluto, otras
divinidades, los hombres, el reino anual, el reino vegetal y el
reino mineral, es decir, "el universo..la vida y la sociedad...
(están) indisolublemente relacionados y son percibidos como una
unidad simbiótica", lo cual revela el dinamismo de este conjunto,
idea luego recogida por algunos filósofos occidentales como Leibniz
(vis vita), Bergson, L, élan vital) etc." (H. Aguessy,
Percepciones y opciones tradicionales africanas, en "Introducción a
la cultura africana, aspectos generales, Unesco).
Esta "fuerza vital" acaso la
idea y sentimiento (de ahí su complejidad más antigua, más original,
más tribal y paradójicamente más actual fue conceptualizada de
diferentes maneras. Por ejemplo, para Janheinz Jahn "es mucho más
capaz de contactarse personalmente con el ser humano" y agrega que
"el impulso activo que pone en movimiento a todas estas cosas (al
universo en totalidad) es el Nommo, el verbo". Por su parte
L.V. Thomas también enfatiza el verbo: "Al humanizar la naturaleza -
o más bien al convertirla en hominal - como un sistema de
intenciones y signos, él afianza su propio poder. Y él tiene la
confianza en el poder de su verbo".
Por esa profunda originalidad
africana de pensar "la fuerza vital", dice L.V. Thomas: "La
originalidad del talento de la moderna etnología reside en haberle
dado preeminencia a las filosofías africanas, las cuales, se nos
dice, son comparables e incluso superiores a la metafísica griega
(M. Grianle) o al pensamiento cartesiano (R.P.Tempels)"(1).
Carlos Astrada, con su agudeza
profunda y habitual talento, caracteriza la vida como caja de
Pandora de todo lo que es. "La vida con esa riqueza inmanente que
supera y rebasa todas las teorías es inexhaustiva por el pensamiento
y por los sistemas metafísicos que se proponen aprehender, en una
unidad, la totalidad de lo real, sus formas constructivas y su
sentido axiológico" (Carlos Astrada, traducción y prólogo a "La
totalidad psíquica" de Félix Krueger). Porque, como lo expresa J.P.
Sartre: "Henos aquí lejos de la intención clara y asexuada de
Bergson. No se trata ya de estar en simpatía con la vida, sino en
amor con todas sus formas". En suma, así es la vida en la tradición
africana.
La fuerza vital, la vida, la
fuerza originaria, la fuerza primordial no es la única. Hay
ramilletes de fuerzas que la acompañan, o mejor, tal vez sean otras
formas más específicas de manifestarse aquella.
Hay fuerzas de todo tipo,
dinamismos que se muestran con mayor o menor carga, con disitntos
objetivos a cumplir. Por ejemplo, "las fuerzas que se manifiestan
por la posesión son muy grandes"(E.Dammann, Les religions de
l'Afrique).
(...) Cada hombre participa de
la gran fuerza vital cósmica, y participar significa conducir,
operar. "Cada individuo posee...una partícula personales de la
fuerza vital global. Esta fuerza vital individual, hereda del padre,
forma parte integrante del hombre, puede ser concentrada en unos de
los órganos del cuerpo y repartida más débilmente en el resto del
organismo".
Algunos africanistas entienden que
hay toda una "corriente de fuerzas vivientes que recorre toda la
creación", esas fuerzas acaso puedan llamarse instintos, presencia
de los dioses, pero de los cuales solamente el iniciado comprende su
profunda significación. Pero, a pesar de su importancia "no deben
jamás ser confundidas con Dios, del que ellas emanan. Son principios
intermediarios entre Dios y los hombres" (P.Davies, Superfuerzas).
Siempre, desde que estudie el
idioma castellano, me llamaban la atención dos verbos: "ser" y
"estar" entre los cuales los gramáticos, tambien siempre, se
empeñaron en distanciar, en tanto yo veía "puentes" y similitudes
por entender que "está es siéndolo" y todo lo que "es" lo es
precisamentre porque "es estándolo".
(...) La vida cotidiana enseñó
a la tradición que ciertos seres poseen algunas fuerzas o energías
características. "La fuerza del halcón..hace un buen jugador; la
fuerza del oso blanco hace a un hombre malo y valiente; la fuerza de
la serpiente "es exactamente una maldición. No se puede hacer nada
con un individuo que la tiene, se marca y vive al margen de los
demás. La gente no lo quiere ni él quiere a la gente". Las fuerzas
generalizadas llegan a dieciocho. "Una, protege el
hogar...otra...fuente de riqueza...otra da habilidades para la
danza", etc. Todas estas fuerzas participan de la gran fuerza
cósmica impersonal, no antropomórfica lo que haba de un arraigado
panteísmo.
En África ocicdental nyana
signifca "energía, poder, Dios, fuerza misteriosa que encierra
maldiciones...es (también) una energía impersonal que se encuentra
en los hombres, los animales, los dioses, la naturaleza y todas las
cosas. Nyana no es la apariencia externa, sino la esencia
interior" (G. Parrinder, Las religiones africanas).
(...) Los Bantú
clasifican las cosas en clases, "una clase para expresar lo viviente
no-personal, es lo mágicamente animado. Se opone a la que designa
sólo personas", todo tiene fuerza, fundamentalmente el agua "cuya
fuerza misteriosa reside en su poder refrescante".
Los animales-elefantes,
pájaros, hipopótamos, serpientes, cocodrilos, tortugas-, todos
poseen alguna fuerzas o poder y hasta el gesticular tiene fuerza
positiva o negativa según las circunstancias.
Algunas tribus suponen que
existe una fuerza elima "poseída por los ancianos y dadora de
poder", está en el campo psíquico y yace en el animal totémico. En
el Congo asimilan "el alma estática a la sombra y el alma dinámica a
la luz del ojo", agregan un alma fuerza alojado en el oído.
Los Dogon consideran que la fuerza
vital está en la sangre humana. "Es la vida, el movimiento, la
palabra". Para Griaule es una energía en instancia, impersonal,
inconciente, distribuida en todos los animales y vegetales, en los
seres sobrenaturales, en las cosas de la naturaleza y tendiente a
hacer preservar en su ser al ente que le sirve de soporte temporario
(los mortales) o eterno (los inmortales)"(H.Deschamps, Las
religiones del África negra).
En lo inmaterial está presente
la inteligencia, porque la persona material comprende una 'sombra
inteligente' que habita el cuerpo y puede abandonarlo durante el
sueño; una 'sombra tonta' que es la sombra física; y el nyama
fuerza vital...que liberado, abandona el cuerpo por los
cabellos...El alma habita en la casa mortuoria" hasta el fin de los
segundos funerales". En el Camerún se explica la no actuación de las
fuerzas en un enfermo por varios motivos. 1. Porque se aprecian
demasiado tarde. 2. "Las fuerzas adversas son superiores; 3. La
violación de un tabú por parte del enfermo o alguien que le es
próximo; (y) "Dios...lo ha querido" (E.Dammann, op.cit).
Los congoleños del norte
ubican la fuerza vital en el bazo, la vesícula biliar, otros colocan
en la oreja y el ojo.
Es frecuente aceptar la
relación entre antepasados y fuerzas. "Entre los dogon, la fuerza
vital de cada individuo participa de la de uno de los distintos
antepasados míticos...quienes tienen una historia y han asumido un
papel en la creación y organización del mundo" (J.Laude, Las artes
del África negra).
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Bailarines
enmascarados de los dogon, pueblo africano de una compleja
mitología. Para los dogon la fuerza vital de cada individuo
participa de la de uno de los distintos antepasados míticos. |
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En la tradición de Gabón, a
todo cuanto se moría le atribuyeron un espíritu, una inteligencia, y
"como todo es movimiento en la naturaleza, poblaron (al universo) de
genios que presiden los ríos, las riberas, los bosques, los
hormigueros y, por extensión, las cavernas, las montañas, etc. El
panteón de estos espíritus-fuerzas, se clasificó en tres grupos: "1.
Los manes de ancestros, almas desencarnadas, fantasmas...2. Los
genios, 3. Los gnomos, traviesos ...o espíritus alocados" (Raponda;
Walker, A. y Sillans, R, Rites et croyuances des peuples du Gabon).
En el el Golfo de Guinea
ubican la fuerza vital en el hígado, en el corazón y la cabeza. La
tradición de los Igbo sitúa la fuente de la vida humana en el
chuwu el cual la dota de su destino. "El espíritu humano deriva
de Dios en tanto el cuerpo humano deriva de la función creativa del
intercambio sexual" (I.R.A. Ozighoh, African and Christian concepts
of death and inmortality).
El antropocentrismo se hace sentir
en muchas y variadas tesis, por ejemplo entre los Kiga quienes
"piensan que la vida en este mundo...es la más perfecta: es la vida
para la cual el hombre ha sido creado...se aferra a la parcela de
inmortalidad constituida por sus hijos". Apunta J. Jahn: "Hay en el
kinyaruanda tres palabras que significan 'vida'.."bugingo" "duración
de la vida" "Buzinda...indica la unión de una sombra con un
cuerpo ... (según un principio) si una sombra y el cuerpo no se
separan; cuando ocurre esto es la muerte...El principio que señala
la unión de la fuerza del nommo con un cuerpo se llama
magara: vida...colabora en la formación de un ser humano. La
vida biológica (buzina) y la vida espiritual (magara) se encuentra
en el hombre". Por Magara se distingue el hombre del animal.
Cuando muere el hombre, "permanece algo, aquella 'fuerza vital'
llamada mommo", constituida de su personalidad". Según Kagame
existe una sutil diferencia entre 'vivir' y 'existir'. "Los difuntos
no viven pero existen".
Los Lobi creen que existe un
doble y un hálito vital residente en el hígado.
Para los pigmeos, negbe
es la gran fuerza vital alojada "en la sombra y en la sangre". Con
la muerte se divide en dos vertientes: una pasa al animal totémico,
la otra al hijo primogénito quien se inclina sobre la boca de su
padre muerto para recogerla.
Los Senufo, asumen la esencia
suprema "bajo una forma eminentemente abstracta (que) llena
literalmente todo el cosmos (hombres, animales y cosas)", es
Koulotiolo a quien rara vez se lo nombra, haciendo las plegarias y
pedidos a una figura sustitutiva la Katiéle "patrona de la aldea".
Entre los Fang de Gabón "se
considera que existe una fuerza circulante (évur)...que puede ser
benéfica o maléfica. No todos la tienen". (*)
(1) La energía o fuerza como
dinamismo creador, en 1938 se estudió la sensibllidad, en 1939
estudios de la materia con una conclusión: "que en el fondo de todo
hay energía...y que ella está de lado a lado -de punta a punta de lo
real". Uno de los señalamientos más importantes, en lo psicología es
descubrir la relación entre el yo - o sea la conciencia en todos los
niveles- y sus actos y estamos de acuerdo en que todo es movimiento:
"la palabra es movimiento, el gesto es movimiento, los ritmos
danzados son movimiento", la vida es movimiento, es decir,
absolutamente todo es movimiento y cuando digo movimiento
aludo directamente a fuerza, a energía, a impulso. Así será posible
explicar lo visible por lo invisible y lo invisible por lo visible,
porque esto y lo otro participan de lo Uno, de la energía, de la
fuerza originaria y primordial.
(*) Fuente:
Versión parcial Beatriz Hilda Grand Ruiz, África. Su
pensamiento tradicional, Buenos Aires, ed. Clepsidra, 1991,
pp.166-178.