Oxalá obliga a Xangó a comer como los esclavos:

Tomado de Mitología dos Orixás, de Reginaldo Prandi

 

 
 

Shangó Airá, aquel que viste de blanco,

Fue un día a las tierras del viejo Oxalá

Para llevarlo a la fiesta que hacían en su ciudad.

Oxalá era viejo y lento,

Por eso Shangó Airá lo llevaba en sus espaldas...

Cuando se aproximaban al destino,

Vieron la gran pedreira de Shangó,

Bien cerca de su gran palacio.

Shangó llevó a Oxalufa a la cumbre

Para mostrarle desde allí todo su imperio y poderío.

Y fue de allá encima que Shangó vió

Una bellísima mujer revolviendo una panela...

Era Oiá!

Era el amalá del rey lo que ella  preparaba!

Shangó no resistió tamaña tentación...

Oiá y amalá! Era demasiado para su glotonería,

Después de tanto tiempo por la calle...

Shangó perdió la cabeza y disparó camino abajo,

Largando a oxalufá en medio de las piedras,

Rodando en el polvo, cayendo por la montaña...

Oxalufá se enfureció por tanta falta de respeto

Y mandó muchos castigos

Que cayeron directamente sobre el pueblo de Shangó.

Shangó, muy arrepentido,

Mandó a todo el pueblo traer agua fresca y paños limpios.

Ordenó que bañasen y vistieran  a Oxalá.

Oxalufá aceptó todas las disculpas

Y apreció el banquete de caracoles e inhame,

Que por días le ofreció el pueblo...

Mas Oxalá impuso un castigo eterno a Shangó:

Él, que tanto gusta de hartarse con buena comida.

Nunca mas podría Shangó comer en plato de loza o porcelana.

Nunca mas podría Shangó comer en vasija de cerámica.

Shangó sólo puede comer en gamela de madera,

Como comen los bichos de la casa y el ganado

y como comen los esclavos...

 

 DICE Roger Bastide en el libro” El Candomblé de Bahía”: Pág. 155.

  Si el color de Shangó es la mixtura del rojo con el blanco es porque de derecho, el rojo le pertenece, como Señor del Fuego; más cargó en los brazos al viejo Pai Oxalá cuando éste, con los miembros quebrados, salía de prisión; de allí en adelante, en recordación de ese gesto de amor filial, mixtura el blanco, que es el color de Oxalá, al rojo de sus vestimentas, entrelaza cuentas blancas a las cuentas rojas de sus collares. En bahía me contaron otro mito que explica de otra forma la mixtura de los dos colores:

Xangó estaba muy enamorado de Oxum, hija de Oxalá, mas esta no consentía en desposar al dios del rayo sino bajo la condición de que este transportaría en sus espaldas al viejo padre que, debido a la edad, estaba incapacitado de andar e ir a la fiesta nupcial. Desde esa alianza, el rojo de Shangó se casa con el blanco de Oxalá.Si el carnero es su animal es porque Shangó  le encargó apoderarse por la astucia, del martín pescador, de castigarlo por su indiscreción pues, muy charlatán, contaba todo lo que Shangó hacía en la casa,

Si Shangó adora los quiabos ( hibiscus esculentus) es porque ese alimento lo hizo olvidar la rivalidad de Ogum y hasta su amor por Oxum.

 

 
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