El Espacio Sagrado: ILE

Tomado del Libro Mas Allá de la Frontera, El misterio Religioso Africano,

de Ialorixá Gladys Mabel Mallorca,

Instituto de Investigación y Difusión de las Culturas Negras,

 Ile Ase Osun Doyo.

 Puede adquirirse en Husares 476 , Villa Teseo, Morón.

Te: 4450-4586 /0271 [email protected]

 

Las construcciones de los templos de creencias africanas en América, reciben el nombre de “Ile Ase”, expresión Yoruba que significa “Casa donde vive la fuerza mística del Cosmo Sagrado”, acompañado por la cualidad específica del Orisa que dio nacimiento al “Ase”, en el momento de la fundación.

Al frente de esta casa se planta el árbol sagrado que representa a la primera comunidad religiosa que se instaló en Bahía, “Casa Blanca”, con un puñado de tierra de la misma, conservando así, la tradición de unidad simbólica.

Este árbol representa la genealogía del Ilé y determina la raíz ancestral de su descendencia y, en las ceremonias festivas de la casa, se lo viste con un lazo alrededor de su tronco, que representa su naturaleza sagrada, con la presencia de Osoosi, como fundamento, la familia ancestral, de las creencias en estas tierras.

Al entrar al Ilé por su puerta principal, se localiza al guardián del templo, Esu, en el lado izquierdo, como detentador del espacio religioso, que constituye la presencia edilicia del mismo.

 A continuación se localizan distintos cuartos, que guardan la energía mística de cada Orisá. Plantada en ceremonias específicas, conservando, de esta forma, su unidad con la Casa que le dio nacimiento y por extensión,  a las ciudades Yoruba de Nigeria. Esta energía Mística es Asentada En un lugar físico a traves del ritual, que expresan las distintas formas litúrgicas, transmitidas por la tradición oral, de generación en generación.

 Esta repetición de la acción ritual es la que fundamenta la Religión, y la sostiene en un re-ligar constante del hombre con sus identidades espirituales que son expresadas, dentro de la tradición oral, por la repetición constante del mito. Esta acción que trasciende el mito, es una forma de experiencia netamente metafísica, dónde lo material se identifica plenamente con lo religioso.

 Estos cuartos de Orisas, verdaderas representaciones de la esencia guardada de la naturaleza, son distribuidos dentro de la casa religiosa, manteniendo los principales rituales y tradiciones. De este modo, ingresando del lado  izquierdo, se encuentra un cuarto destinado a la presencia simbólica de Esu o Elegbará, Mensajero de los Orisas, que protege a todos aquellos que se acerquen al Ilé. A su lado se visualiza el cuarto destinado a los seres desencarnados, que simboliza la presencia de nuestros antepasados.

 Al frente de Exu se colocará siempre a Ogun, como Orisá delimitador de los mensajes de Esu. Al lado de Ogum, encontraremos el cuarto de Osoosi, representando la hermandad de estos Orisas.

 Algunos Ile y en especial cuando el espacio físico no permite otra cosa, le dedican un lugar para ambos Orisas – Ogum y Ossosi – siguiendo el fundamento de los  mitos.

 Seguidamente se observan cuartos destinados a la trilogía espiritual de Nana Buruku, Obaluaye y Osumare. Estos Orisas pueden estar juntos en un mismo cuarto, siendo nana la madre mística de ambos, o también pueden poseer cuartos separados uno de otro, pero siempre Nana estará al frente de Obaluaye y Osumare.

 Otros cuartos obligatorios son el de Yemoja, Osun, Iansa y Sango. Debe haber también un cuarto sagrado para el Orisa que simboliza, la unidad espiritual de dicha casa religiosa con las antiguas casas tradicionales para mantener la unidad mística con Africa, y de esta manera generar el círculo cósmico que permite movilizar  el Ase desde sus orígenes a sus descendientes.

 Siguiendo entonces la dirección del edificio, concluye con el lugar o espacio sagrado donde se desarrollan las ceremonias litúrgicas. En ellas, se entrelazan e interrelacionan los miembros del Ile con la comunidad, a través de la plegaria e invocación. Esta plegaria, se expresa por medio de la oración cantada, el baile y la música, es una verdadera fiesta de regocijo espiritual con el propósito de solicitar la armonía y el equilibrio personal, acompañado con el homenaje a aquellas identidades espirituales con las cuales se identifica el Yo interior de cada uno, en el sentimiento que nace del camino de la ge.

 Los cuartos de Orisa reciben el nombre de Peji y el salón principal  dónde se celebran las ceremonias litúrgicas barracao. Estas ceremonias simbolizan la manifestación armoniosa del YO Interior  de cada uno de los presentes , en unidad con el Yo Exterior representado pro el orisa Individual que lo acompaña en el momento del nacimiento. Son verdaderas fiestas de regocijo y alabanza, donde los miembros de la Casa y los presentes, comparten la misma, como una verdadera comunión festiva.

 Debemos puntualizar que también integran el Ilé un cuarto denominado cuarto de Limpieza Espiritual o Ebo , que es aquel destinado para la restauración de un equilibrio, frente a alguna necesidad planteada, que se materializa a través del ebo Ritual y que conjuga la comunicación personal con lo espiritual.

 Si se continua recorriendo la Casa se halla un sitio Sagrado denominado Ile Orisa ( mayormente conocido como Roncó) que es lugar donde son iniciados aquellas personas que responden, de acuerdo con la tradición, a las marcas ancestrales de sus Orisas. Este lugar es sagrado y sólo pueden ingresar aquellas personas que han experimentado su primera obligación espiritual llamada Bori.

 Los Ile también poseen en lugar de consulta, donde los sacerdotes aconsejan frente a las dudas planteadas. Además vestuarios para los integrantes de la casa.

 La estructura edilicia mantiene unido el mundo material y social con el mundo espiritual e individual, religando nuevamente el Mundo Interior con los orígenes de los Ancestros, que nos comunican directamente con los Orisas, a través del respeto de las formalidades, que son expresados en el Ritual y que se repite, de manera constante por el lenguaje del Mito.

 Por esta razón, este espacio físico deja de ser profano y se convierte en un espacio sagrado, donde el hombre comienza una  nueva convivencia, aquella que se inicia a partir de su propio Yo interior, en un verdadero análisis consciente de sus vivencias diarias. De esta manera, le permite reencontrarse con un nuevo sentido de armonía y equilibrio personal, retomando la esencia de lo Divino: su Destino.

Gladys Mabel Mallorca.

 

 
   
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