EXU, Otro concepto......

 

 

Por: Juan de Olokum

 Exu , tanto si lo consideramos en Kimbanda, como en la figura del “compadre” dentro de Umbanda, es sin duda la figura mas controvertida de los cultos afro-brasileros. Parte de esa contradicción no es observable en el culto puramente yoruba. La identificación de Exu como el “mal”, es mas identificable en Brasil, en especial cuando los cultos originales se amalgamaron con otras creencias , o en aquellos casos en que se encuentran muy distanciados del Candomble.

 

La Umbanda (tradicionalista u original-de Zelio-) donde la fusión religiosa correspondió o fue efectivizada sobre la propia base o raíz religiosa occidental; Exú y el Demonio cristiano fueron considerados indistintamente lo mismo.

Sin embargo en Porto Alegre, se encontró una asociación o sincretismo poco usual de Exú, ya que se le identificó con San Pedro; pero que representaría un sincretismo mas real, aproximado o  revelador.

San Pedro es considerado (católicamente hablando) “portero del paraíso”, responsable por el tránsito de las almas, de igual manera que para nosotros Exú es responsable por el tránsito en la Tierra.

Ambos presentan una función de contacto entre lo real e irreal, material y espiritual. Ambos son “intermediarios”.

 

Pero para entender el “como” y el “porque” debemos remontarnos aunque sea brevemente al origen , a la llegada del culto a éstas costas a través de una mal llamada “emigración”.

Los grandes centros de emigración forzada fueron tres:

-         Sudan: yorubas, ewas, fanti-ashanti.-

-         Sudan negro-mahometano: representado principalmente por haussas, mandingos, y fullahs, -

-         Bantú: Angola, Congo, Mozambique.-

A pesar de lo que se cree y piensa, no fue posible rescatar totalmente los distintos cultos de éstos pueblos.

Sus sobrevivencias no existen hoy en día, en estado puro, y en realidad, los cultos que actualmente se cultúan  se fundan exclusivamente en lo que se rescato de cada grupo, apareciendo esas sobrevivencias muy mezcladas o polarizadas.

Los “dioses” que vemos persistir en ciertas formas de los cultos brasileros (formas adulteradas, podríamos decir) eran en Africa expresiones religiosas propias de cada nación, de cada pueblo, que por desdoblamientos posteriores llegaron a tomar la forma de entidades únicas.

 

Para ciertos estudiosos “clasistas” la clave está en la facilidad con que la sociedad se lanzó a la tarea de identificar el mas “terrible orixá fálico” de los emigrantes africanos con el diablo del culto cristiano.

Se convirtió o desfiguró así  la “imagen pública”de la entidad , (no la esencia del culto) ; asemejandola a las creencias que existían en relación al “diablo”, tal cual era considerado éste último en el catolicismo imperante en esa época.

 

De ésta forma , se estaría explicando porqué el “Malo Católico” fue  “asimilado” con el Exú yoruba, el Léba gégé, EL Zumbí y el Cariapemba de los angola-congolenses.

 

Asimismo en esa repetición del fenómeno de adaptación al tipo de sociedad encontrada en cada país, el africano se vio obligado a ir introduciendo subrepticiamente su credo y sus prácticas.

En Brasil especialmente, fue dado observar el fenómeno de penetración y posterior amalgamamiento de las religiones sudanesas con sus fetiches gégé-nago , con su culto malé; y de los bantúes a través de su fetichismo angola-congolense, pero los cuales también debieron sufrir el empuje de otras culturas dominantes; así como de otros “cultos” no menos perseguidos, entre ellos el espiritismo (Kardecista,etc.) , el “exoterismo” , la “cabala” la “astrología”.

En suma, todo aquello que por ser misterioso “debía” estar oculto, paso a ser “tabú” y por tabú a ser perseguido.

 

Esto explica, la necesidad del religioso de realizar exhaustivos estudios, de todos los elementos que hacen a cada culto; ya fuesen pertenecientes al precristiano, al paganismo original o al propio cristianismo o catolicismo “popular”, introducido por los colonizadores portugueses; que en muchos ritos continúan existiendo, pero mezclados actualmente con restos de otras creencias indígenas, las que impregnaron enormemente en su momento la mente, las ideas y los conceptos de las familias, de los grupos sociales vigentes en aquel momento histórico, aún en formación.

 

Esta interrelación tan íntima, es lo que dificulta hoy en día identificar lo puramente africano de lo absorbido de esos otros cultos o creencias, muchas de ellas totalmente disímiles a la concepción africana; sin olvidarnos que también existió una incorporación, de conceptos y fundamentos de los demás ritos africanos; generándose de esa manera una enorme variedad de sub ritos, o bien de distintas interpretaciones para cada culto, que fue único en su momento. 

 

En los primeros tiempos, tanto los sacerdotes como los misioneros católicos (Jesuitas) intentaron imponer su religión a los africanos, pero encontraron una enorme dificultad en someter a éste pueblo, que poseía ya un conjunto de dioses y entidades, inclusive mas abundantes que la propia teología occidental.

 

En consecuencia :

Los misioneros optaron por aprovechar el Templo africano y amoldarlo a sus propias necesidades; y en la medida que les fue posible a la misma configuración católica, mas precisamente en el caso de la dualidad representada por el Bien / Mal.

Siendo necesidad para dichos religiosos encontrar un “diablo”; la controvertida e inquieta figura de Exú fue la que mejor se prestó a dicho objetivo.

 

Si prestamos atención, veremos que ésta interpretación difiere, poniendo una nueva luz, en lo que se refiere al sincretismo comúnmente explicado.

La creación y utilización de dicho sincretismo, usualmente es puesto en manos de los propios africanos pretendiendo justificar así la supervivencia religiosa del culto; mientras que bajo ésta visión, observamos que dicho sincretismo fue propiciado por los propios sacerdotes católicos como medida alternativa de imposición cultural religiosa.

 

Bastó poco tiempo para que esa interpretación de los religiosos católicos fuese aceptada inicialmente por muchos de los integrantes de los cultos o “sectas” existentes y mas tarde por la Umbanda tradicional.

Pero, preguntarán muchos porque con el correr del tiempo, las ideas no se aclararon y los conceptos y fundamentos se mostraron como realmente eran.

 

Para podernos responder eso, debemos considerar que el Universo, el propio Mundo en la óptica religiosa africanista es algo complejo.

No es posible utilizar las correlaciones generales que se pretenden aplicar en la mayoría de los casos, como son los conceptos de tierra, paraíso, purgatorio o infierno cristiano.

 

 En el concepto africanista, sólo existe un mundo dinámico, de interligación y equilibrio de fuerzas, donde las existencias reales no son el aspecto exterior de las cosas. De la misma forma, no existe una frontera rígida entre el bien y el mal.

La desinformación en los mismos terreros y entre la población acabó confundiendo todo; convirtiendo el reino de Exú ( el Povo da Rúa - Kimbanda) en una “antesala” del Infierno cristiano y al “Exú” en el mismo “diablo”.

 

Muchos años de incomprensión religiosa, en unión a un sincretismo “maléfico” con la doctrina católica, incluyendo un incorrecto o incompleto aprendizaje de muchos de los Jefes, y Caciques e incluso algunos autoproclamados babalorixas (mis disculpas si alguien se siente molestado), son motivos para la desfigurada visión que en muchos casos se tuvo de Exú y la propia Kimbanda.

 

Esencialmente diferente del Diablo cristiano, Exú como entidad perteneciente al Panteón africano al servicio de Orixá y como Egum esclarecido en los cultos espiritistas, tiene fundamental importancia, ya que él existe totalmente interligado con todos las regiones y niveles espirituales; circulando tanto “verticalmente” como lateralmente, dinamizando los distintos planos del Astral. Situación por supuesto, totalmente diferente al fundamento de la entidad infernal que aceptan como tal los Católicos.

 

Ya fuese por omisión de propósitos, en la transmisión de conocimientos; ya fuese por otros motivos, el personaje mas controvertido en las religiones de origen afro, siempre fue Exú, y por tanto su culto.

 

Para esa incomprensión, la “contribución” por motivos particulares, realizada por los misioneros y sacerdotes católicos, tanto en Africa como en Brasil, como ya señalamos no fue poca; pero debemos agregarle por añadidura el espíritu limitado de ciertos estudiosos, así como ciertos relatos derivados del preconcepto y miedo de los colonizadores.

Esta actitud es una constante en casi todas las iglesias actuales, que sobreponiendose a un culto anterior, transformaron los “dioses” vencidos o desestimados en “demonios”.

Como si no bastasen esas razones para crear confusión, una gran mayoría de afiliados a los diversos cultos, aún hoy en día, basados inadecuadamente en el carácter de la entidad, lo continúan relacionando, en forma totalmente indebida, con la figura del “diablo cristiano”.

Sucesivos grupos de Caciques, Jefes, y aún simples religiosos, diríamos mal informados, continúan cimentando el error que se difundió entre el pueblo en general., en otras épocas.

 

Afortunadamente, gran parte de los asistentes a los terreros Umbandistas actuales (aunque sean todavía insuficientes para deshacer esa imagen “maléfica”) ve a Exú como “ Guardían y Protector”.

El, entonces es cariñosamente identificado como el “compadre”, amigo íntimo, “siempre presente a toda hora de todos los días”, para defender a sus protegidos; siendo ante todo un Embajador y/o mensajero de los Orixá menores (Tema referido : Orixás de Umbanda).

Exú está siempre en los límites entre el mundo de los individuos encarnados y el reino de Egun. Abre y cierra sus “ puertas “ , vigilando el propio ciclo de las reencarnaciones.

 

Siendo en suma el elemento esencial a todo, y una manifestación cercana del mundo de los espíritus, es de rigor que sus “horas “ sean todas las horas.

Exú, es el Señor de los Límites; inclusive en lo que concierne a los horarios; de ahí que su momento mas propicio no podría ser otro que la frontera entre el Día y la Noche, o sea la Media Noite.

El día lunes tradicionalmente consagrado a Exú en varias naciones, reafirmó la relación existente entre ésta entidad y la Muerte (considerada como “reino del diablo” por parte de los católicos”) y así mismo por el sincretismo mencionado ,tambien contribuyo a esto, que el día lunes sea también día de Egum, (las almas de los muertos).

No puede sorprendernos entonces que tanto los religiosos cristianos occidentales como los esclavocratas ignorantes en su momento pudieran confundirlo con el Diablo europeo.

 

Accesoriamente debemos señalar que en los campos litúrgicos, encontramos una importante diferencia entre el “Diablo”, el “Lucifer cristiano” y nuestro Exú.

El diablo cristiano, como todos alguna vez oimos, es representado cabalisticamente por sus cultores (y tambien detractores) con el número 666, que en suma es un número “PAR” , y por tal representa la “inmovilidad”.

 

Exú por el contrario es el número “IMPAR”.

 

El imprime dinamismo, rompiendo lo inmóvil y traduciendo el movimiento pasivo en activo. Su naturaleza es única y diferente totalmente de esa otra entidad católica, a la que pretende asociarse.

Exú ejecuta el trabajo de los Orixá (mal llamados “santos africanos”) en el mundo material de los hombres , a diferencia del diablo del culto católico, que según el fundamento cristiano, realiza un entorpecimiento en la evolución humana favorecida por los llamados santos católicos.

// by Juan de Olókum.

( Rei Sette Encruzilhadas dos Sette Cruceiros)

Laroié Exú.

 

Un abrazo. juan

 

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