Elegguá

( Artículo de Santería. respetando al autor y al origen, escribimos eSHu )

TOMADO DE: http://www.emiokan.com/revista/orisha.htm


En Nigeria este orisha es conocido como Esu (pronunciado Eshu). El es una de las deidades más importantes y casi toda familia o pueblo lo reverencia sin tener en cuenta al orisha que adora tradicionalmente. El debe ser propiciado antes que cualquier otra divinidad porque es el que se dice lleva las ofrendas a los otros orishas, y no lo hará así a menos que sea honrado primero. Según Awolalu, sin Esu la dinámica del ritual no existiría: ”Si él no recibiera los elementos necesarios requeridos para satisfacer su función constructiva, se vengaría obstaculizando el camino de la bondad y abriendo los caminos que son hostiles y destructivos para los seres humanos. De aquí que es temido y reverenciado”. Debido a la naturaleza ambivalente del orisha, en algunas tradiciones, tales como el Candomblé brasileño donde se conoce como Exu, él es asociado con el demonio. Pero los Yorubas no ven a Echu como una entidad maligna, ni admiten el concepto de fuerzas radicalmente opuestas, tales como lo bueno y lo malo. Echu es uno de los ”funcionarios” de Oloddumare y simplemente está para tratar de probar el corazón humano. Su principal función es llevar mensajes entre seres humanos y los otros orishas y reportar las acciones humanas a Oloddumare.

En Santería Echu es conocido como Elegguá, Elegbara, y Eshu. Como Elegguá, es la esencia de la potencialidad; como Elegbara es el controlador del poder; y como Eshu, es el eterno vagabundo, moviéndose con la rapidez de Mercurio de lugar a lugar, y apareciendo donde menos se espera. En realidad, Elegguá está más allá de lo bueno y lo malo; es la justicia personificada y castiga o recompensa con perfecta ecuanimidad. En muchas formas Elegguá es un símbolo de destino y de perfecto balance en la naturaleza; mientras que pueda ser propiciado para ayudar a sus seguidores en sus esfuerzos humanos, puede crear estragos en la vida de una persona si ese individuo se comporta inadecuadamente. La visión de Elegguá sobrepasa la de los otros orishas. Sólo él sabe el pasado, presente y futuro sin recurrir a los sistemas de adivinación, conoce los males que afectan a la humanidad, y conoce las curas; siempre está justificado en lo que hace y aunque sus acciones puedan ser difíciles de entender a veces, Elegguá nunca actúa irracionalmente. Es simplemente que conoce cosas que nadie más sabe y actúa según su juicio siempre perfecto.

En Santería, Elegguá es un embaucador que está en las esquinas y en las encrucijadas y protege el hogar contra los peligros. Algunos santeros guardan la imagen de Elegguá es sus patios en una casa pequeña construida especialmente para él, pero la mayoría lo guarda dentro de la casa, cerca de la puerta de enfrente, de modo que pueda mantener alejado el mal.

Los castigos de Elegguá son usualmente dañinos en naturaleza, parecidos a las travesuras que un niño inquieto puede hacer; pero en casos extremos, cuando el orisha quiere mostrar su descontento con un trasgresor, tratará con el culpable con mano dura. Esa persona puede convertirse en la victima de un robo o un accidente, o incluso puede terminar en la cárcel, todos castigos distintivos de Elegguá. Las recompensas son igualmente inconfundibles, usualmente acompañados de una señal especial del orisha, tales como sus colores (rojo y negro) o su número (tres o cualquier múltiplo de tres, especialmente veintiuno).

Se dice que Elegguá tiene veintiún caminos y en cada uno tiene un conjunto diferente de características. Cada uno de estos nombres es precedido por el nombre Eshu.

Hay un Eshu Alabwanna,
Eshu Laroye,
Eshu Bi,
Eshu Afra,
Eshu Barakeno, etc.
Eshu Alabwanna vive en el monte,
Eshu Laroye se oculta detrás de las puertas,
Eshu Ayé trabaja con Olokun, un aspecto de Yemayá,
Eshu Bakareno, el más joven de los Elegguás, crea confusión donde quiera que vaya.
En algunos de sus aspectos, Elegguá es muy viejo, como
Eshu Elufe y Eshu Anagui,
pero generalmente Elegguá es concebido como una joven deidad con una personalidad jovial y dinámica. Cuando una persona recibe a Elegguá, se le dice el nombre del aspecto del orisha que ”camina” con él, de modo que pueda invocar al orisha por su nombre especial y desarrollar una relación más cercana con el.

La mayoría de los orishas también tienen muchos caminos – aspectos – conocidos por los santeros como avatares, una palabra sánscrita obviamente cogida prestada de las raíces espirituales de Santería, que a su vez es en gran parte debida a la teosofía los orishas son sincretizados con un santo católico diferente.

En Santería, el lunes es el día especial de Elegguá.

Los lunes, los santeros y los que han recibido a Elegguá lo honran haciéndole una ofrenda de un pequeño plato de dulces, ron y un cigarro. A alguna gente le gusta darle un presente adicional de maíz, pescado y jutía; también se le ofrece agua y una vela blanca. Tres gotas de agua fresca son vertidas en el piso enfrente de su imagen, la cual es cuidadosamente frotada con aceite de palma – una grasa color naranja conocida como manteca de corojo o epó –. Estas acciones rituales usualmente son acompañadas por una corta oración en Yoruba.

Es la forma de abrir la semana y desear así que Elegguá. nos proteja y comunique con los demás orichas así a través de él sabremos lo que está mal hecho y así poder aprender a corregir nuestros errores.

 

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