
ENTREVISTA A AMPARO CEBRIÁN
No sé porqué unos enfermos de cáncer mueren y otros se curan, porque los misterios de Dios no alcanzo a comprenderlos,
me limito a aceptarlos. Esa dichosa enfermedad me paraliza y me asusta, por eso, cuando me enteré que Amparo Cebrián
tenía cáncer, me impactó. Por entonces, no la conocía mucho, era una mujer muy joven, casada y con una niña pequeña.
Todos en la Iglesia nos preocupamos. Recuerdo especialmente un culto de oración cuando le habían diagnosticado la
enfermedad, que oró con una humildad y firmeza, que me sobrecogió. Exponía sus miedos con sinceridad y sólo pidió
que con su vida se hiciera la voluntad de Dios. Durante ese tiempo de operaciones, terapias y dolor,
fue ejemplo de entereza, serenidad y recogimiento. Es una mujer cristiana muy entera, sin doblez.
Es un honor para mi tenerla como hermana en Cristo.
Queremos conocerte, dinos tu nombre completo y quienes componen tu
familia.
Mi nombre completo es Mª Amparo Cebrián Jorge, estoy casada 21 años con Juan A. Fernández y tenemos una hija de 20 años.
¿Cuándo conociste el Evangelio? ¿Por medio de quien?
Por medio de la familia de mi marido, son casi todos creyentes. Dios aprovechó una depresión que cogí cuando mi hija era
pequeña y me aferré a Él. Yo había crecido en una familia católica practicante, por tanto Dios no era alguien desconocido
en mi vida, aunque de forma diferente.
¿Cuándo decidiste bautizarte y porqué?
Al año de convertirme me bauticé porque enseguida entendí que debía hacerlo.
Relata el momento que todas la mujeres tememos, cuando te das cuenta
que tienes un bulto en un pecho.
Estaba duchándome y sentí un gran pinchazo, pero no hice caso, (tengo claro que fue un aviso del Señor), sentí otro
tan grande que empecé a explorarme; y allí estaba algo como un garbanzo debajo de mi pecho derecho.
No sentí miedo, jamás pensé lo que me venía encima. Llamé a mi hermana que es enfermera y me aconsejó que
acudiera al hospital.
Es curioso de qué forma guió el Señor lo mío, porque al acudir al Hospital me dijeron que no era nada.
Supuestamente debía quedarme tranquila, pero no fue así. En ese momento fue como si yo ya no fuese dueña de mis actos
porque veréis lo que pasó: Llegué a mi casa y en las páginas amarillas me puse a buscar un sitio
donde hicieran mamografías, encontré uno y me dijeron que allí hacían radiografías pero me podían dar el teléfono de
un doctor que tenía una clínica, me puse en contacto con él y me atendió ¡un sábado por la tarde!
y no quiso cobrarme esa consulta.
¿Qué edad tenías?
Tenía 33 años. Prosigo, el lunes a las 8:00h. acudí sola y me hicieron tres mamografías y tras 1 hora de espera dos
doctores me hicieron pasar a un despacho y estas fueron sus palabras, “hay un gran porcentaje de
que tengas un tumor maligno”. No reaccioné.
Cuando te diagnostican el cáncer, ¿qué pasa por tu cabeza?
Me derivaron al mejor Hospital Oncológico de Valencia. Acudí a la consulta del cirujano que me dijo que hasta que
no abrieran no sabrían nada. Me quitaron el bulto con anestesia local (esto fue a petición propia) y duró la intervención 3 horas.
A los 8 días me citaron para quitarme los puntos, observé que todos entraban y salían pero a mi la doctora me dijo:
quitaremos los puntos y hablamos. Me dijo que tenía cáncer y había que volver a operar rápidamente y
quitar los ganglios afectados. Ahí sí que me derrumbé, mi madre fue más entera, pero yo lloré lágrimas muy
amargas hasta llegar a casa. Pensé que iba a morir y tenía una niña de 9 años, que me iba a quedar
sin pelo, que por qué a mi, que qué había hecho yo….
¿Te sentiste bien tratada por los doctores y personal de enfermería o tienes alguna queja?
Con todos los doctores, enfermeras, asistencia sicológica me sentí muy a gusto.
¿Qué fue más duro, la operación o el tratamiento?
La operación no fue dura, lo fue el tratamiento. Es curioso como afecta la quimio según tu organismo,
hay mujeres que apenas tienen efectos secundarios. Sin embargo, otras como yo están 8 ó 9 días vomitando y en cama.
¿Es cierto que las mujeres tememos más la pérdida del cabello que
el malestar que produce la quimio?
Es una de las cosas más duras que recuerdo, pero no por mí, sino por lo cruel que es la sociedad, cuando te ven
susurran, te miran… La caída del pelo es importante al principio, luego te das cuenta que es lo que menos importancia tiene.
¿Cuál fue la reacción de tu familia más cercana?
Creo que no viviré lo suficiente para agradecer a todos su apoyo. En especial (y perdonar que la mencione) a
mi cuñada Paquita, que se hizo cargo de mi hija y eso jamás lo olvidaré, también a mi suegra, padres…
¿Te sentiste apoyada por ellos? ¿Especialmente por alguien en
particular?
Nadie mostró miedo delante de mi, fueron muy sabios y mi marido lloró en silencio, sufriendo,
pero cara a mi era sensible y cariñoso y siempre positivo.
¿En algún momento pensaste que Dios te había abandonado?
Tuve momentos de rebeldía. Pero pasado muy poco tiempo supe que yo era una más a la que le había tocado y afronté esa
etapa dura de mi vida y sé que Dios “jamás me abandonó”. Me dio las fuerzas que yo necesitaba.
¿Es verdad que sirve la oración? ¿cómo?
Nunca fui tan valiente como entonces y sé que no era mérito mío, sino que Dios me sostenía. La oración es fundamental.
Te sientes cerca de Dios y de los hermanos, me sentía arropada y apoyada, nunca me sentí sola, allí estaban todos
con sus oraciones y me sostenía, era maravilloso.
En los momentos más duros del tratamiento de quimio ¿te era de
consuelo algún pasaje bíblico en particular?
Lo tengo en el comedor de mi casa, Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces….”
Algo que nos conmovió a algunos en la Iglesia fue que tu marido por entonces se rapó el pelo al “0”
¿fue casualidad o para estar calvo como tu por el tratamiento?
La peluca era incómoda pues comenzaba a salirme pelo. Un día decidí dar la cara y salir así a la calle, me miraban, susurraban..
Entonces, mi maravilloso marido fue y se cortó el pelo al “0”, yo no sabía nada y le dije:
¿qué has hecho? Y me dijo: Verás como ya no te miran.
¿Cual es tu momento actual con respecto a la enfermedad?.
Han pasado 10 años, estoy bien y tengo revisiones anuales. El peligro de una recaída es mínimo.
¿Qué le dirías a esa hermana que mañana se note un bulto en un
pecho y se asuste?
Es normal que se asuste, pero en la vida hay que pasar por cosas que a veces nos lo hacen pasar muy mal. Primero, que se
cerciore bien, lo que tiene quizás no sea nada, pero que no se abandone ni tenga miedo. Que acuda a un especialista
que seguro Dios guiará sus manos. Sé que si no hubiera sido por Dios no podría haber superado esta etapa en mi vida.
¿Qué planes de futuro tienes en la vida y en la Iglesia?
Son planes sencillos. Ayudar a todo aquél que pueda. Creo que mi ministerio después de lo pasado, puede ayudar a otras
personas que pasen por una situación de enfermedad, sea cual sea. La enfermedad nos hace vulnerables y
necesitamos a gente que escuche nuestros miedos y ahí está Dios y yo; para lo que necesitéis.
En la Iglesia sólo quiero servir en donde sea necesaria. Hay mucho donde trabajar.
Le doy muchas gracias diarias a Dios por estos maravillosos 10 años que me ha permitido vivir.
Un abrazo en Cristo.
Amparo Cebrián.
Qué razón tiene Salomón cuando dice: “ El ánimo del hombre soportará la enfermedad; mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?” (Pr. 18:14). Amparo soportó con mucho ánimo su grave enfermedad y qué pesados son aquellos que sin tener ninguna enfermedad se pasan la vida con el ánimo por los suelos entregados al pesimismo y a la depresión. Por eso, Amparo, pido a Dios, que tengas una larga vida y la vivas con la misma dignidad con que soportaste tu enfermedad. Bendiciones.