EN EL METRO

La primera vez que subí al metro y me di cuenta que estaba unos cuantos metros bajo tierra,

sentí una angustia como si estuviera dentro de un pozo sin salida.

 

Cuando el metro salió a la superficie, sentí una sensación de alivio y libertad, el Salmo 40 acudió a mi mente. Como una

exhortación a nuestras vidas, nos invita a una espera en el Señor, cuando nos encontramos en una situación que no le vemos la salida,

todo lo vemos oscuro como un pozo, pero el Señor prueba nuestra paciencia y cuando esta paciencia está respaldada

por la fe en el Señor dice el salmista que “el Señor se inclina y escucha nuestro clamor, igual que escuchó a su pueblo en Egipto,

y lo sacó de la esclavitud y nos saca de la desesperación dándonos una nueva vida.

 

Pero, ¿sabéis una cosa?, a medida que subo en el metro me voy acostumbrando,

y ya no siento angustia, todo parece normal y vuelvo a pensar en el Salmo 40 y viene a mi mente

¡qué triste que nos acostumbramos a la oscuridad de este mundo que podemos actuar como las demás personas,

quizá podemos pero no debemos.

 

Pensemos que somos un linaje escogido, Sacerdotes del Rey, Nación Santa,

Pueblo comprado por la sangre de Cristo para que seamos anunciadores de la verdad

y que hemos sido llamados de las tinieblas a la Luz del Señor. 1ª Pedro 2-9.

 

Nos ha llamado, le hemos seguido, le hemos prometido fidelidad.

 

No volvamos atrás.

Hosted by www.Geocities.ws

1