DÍA MUNDIAL DE ORACIÓN


 

 

El día empezó con la intervención de nuestra hermana Perla Fernández.

 

  

El día lunes 6 de noviembre se llevó a cabo el día Mundial de Oración en nuestra iglesia. Fue un día de bendición y ánimo para todos los creyentes que asistieron y permitió forjar en nosotros una nueva forma de ver las necesidades del mundo y sobre todo las de nuestros hermanos de Latino América.

 

No faltaron tanto los agradecimientos a nuestro Padre celestial, por todo lo que somos ahora, como las peticiones por diversidad de necesidades en el mundo. La temática general versó sobre los siguientes temas:; La pobreza  en Latino América ánimo de mujeres, hombres y líderes en la lucha contra la corrupción, bandas callejeras, emigración y la violencia común y social en Latino América. 

 

Por la mañana y tarde quienes oramos y alabamos a nuestro poderoso Señor.  Seguros de que nuestras rogativas ya han sido escuchadas. Asimismo, también la generosidad de los creyentes, se vio reflejada a través de una ofrenda importante que se destinará para apoyar los proyectos y necesidades en diferentes partes del mundo.

 

“Que sean abiertos nuestros ojos a la misericordia de Dios”.

 

  POR LA TARDE CONTINUO CON LA INTERVENCIÓN DE NUESTRA HERMANA.       LOLA SÁNCHEZ.

  

.. Dice la hermana que:

 

Como venimos cansados de nuestros trabajos cotidianos, sería bueno que viniéramos en actitud de reposo, relax y oración delante de Dios, a orar no tanto por nosotros y nuestros pequeños problemas, sino por otros seres humanos mucho más desfavorecidos. Quisiera que hiciéramos llegar nuestra súplica al Señor pidiendo la extensión del Evangelio ya que éste lleva en sí mismo justicia y prosperidad en aquellos países en donde es practicado.

 

La hermana comienza explicando qué es dicho evento y por qué nos reunimos:

 

 

Pasamos a unos momentos de reflexión, abriendo nuestras Biblias en Mateo 20:29-34.

 

Imaginemos la situación, Jesús acosado y seguido por una multitud que le reclamaba y dos ciegos que no podían seguirle ya que debido a su deficiencia física estaban sentados en el camino. Ellos pensaban que no iban a ser atendidos por el Maestro.

Le gritan pidiendo misericordia, el Señor siempre escucha una oración humilde. Y el Señor que sabía perfectamente que eran ciegos les hace una pregunta que siempre me impacta cuando la leo:

¿Qué queréis que os haga?.

 

¿Qué pretendía Jesús con esta pregunta?

¿Es que acaso, les iba a conceder cualquier cosa que pidieren?

¿Quiere probar su fe? ¿Cuánto más pidieran más les iba a ser concedido?

 

No lo sé, pero ellos tenían algo clarísimo. Sabían qué era lo que necesitaban. Tenían un motivo indiscutible para clamar, un motivo evidente, de peso, ¡querían VER!

 

¿Qué motivo indiscutible tenemos en esta tarde nosotros para clamar con humildad y desesperación como los ciegos?.

¿Tenemos claro lo que queremos pedirle al Señor?

¿Sabemos cuál es la motivación que nos ha traído aquí para orar?

 

Hoy no se trata de nosotros, ni de nuestra Iglesia local, ni de nuestros problemas y de nuestros hijos. Hoy se trata de nuestros semejantes, de los que sufren por la pobreza y la injusticia de este mundo. Hoy se trata de la mujer que está siendo violada en algún lugar, del hombre que está siendo torturado en un calabozo sin que se oigan sus gritos, de los niños explotados en el tercer mundo, del dolor en los hospitales, de las víctimas del terrorismo, de los damnificados de catástrofes naturales, etc.

 

Por eso, he imaginado que el Señor nos hacía a nosotros esta pregunta ¿qué queréis que os haga?

 

Mi respuesta:

 

Que te apiades de la humanidad sufriente, que sigan tus misericordias cada día a pesar de nuestras injusticias y que vengas pronto. Esto es lo que quiero que hagas Señor.

 

La política soluciona poco, es bueno tener buenos gobernantes y por ellos debemos orar, pero el mundo no cambiará si no cambia el corazón del hombre. Por eso, os animo a seguir la Guía de Oración en donde hay peticiones y acciones de gracias y por supuesto añadáis aquello que queráis.

 

                                                                       

En la segunda hora compartió la palabra la hermana misionera de Perú, Meri Ly, que nos instó a la oración, a la perseverancia y nos da testimonio de situaciones vividas en el Hospital donde trabaja pues es enfermera – jefe de Urgencias y allí sirve al Señor. Fue un mensaje de mucha inspiración.

 

Nos despedimos, dando las gracias a los hermanos por su presencia y gracias a Dios por habernos escuchado y con la confianza en que hemos sido escuchado y esperando sus respuestas terminamos la reunión a las 20:00 h. de la tarde.

                                                                      

Paquita Fernandez

 


 

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