INSTITUTO BIBLICO REFORMADO
LAS ULTIMAS COSAS
Por Raymundo Brinks
Lección 2: La
Vida y La Muerte
Lección 3:
Señales del Fin
Lección 4: La
Resurrección
Lección 5: El
Juicio Final
Lección 6: El
Tiempo del Fin
Lección 7: La Nueva
Tierra
Lección 8: La
Nueva Jerusalén
Tema:
Aunque mi condición presente es difícil tengo esperanza que tendré plena
felicidad y vida eterna en mi Dios.
Texto: Pues
considero que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la
gloria venidera que ha de manifestarse en nosotros. Romanos 8:18
Lectura Bíblica:
Romanos 8:18-39.
Explicación del
tema:
“Sí vengo pronto.” “¡Amén! ¡Ven, Señor
Jesús!” Apoc. 22:20
Esperanza. Todos esperamos la pronta llegada
de nuestro Señor Jesús. ¿Puedes imaginar cómo será eso?.
Tomemos tiempo de escuchar como algunos de nosotros imaginamos ese día. ¿Cómo
Mateo describe ese momento en el capítulo 24:30-31? ¿Cómo habló Juan en
Apocalipsis 21:1-4?
En el libro de Romanos Pablo habla de una
situación de sumisión a dolores y sufrimientos presentes, pero también
expectativa, confianza, y esperanza de gloria venidera.
Pablo habla de que la creación misma sufre
en esperanza de una gloriosa liberación. ¿Tú puedes mencionar trastornos y
problemas aparentes en la naturaleza misma?
Desesperanza aparece en espinas, cardos,
enfermedades, la intoxicación de las aguas, el desperdicio de recursos, la
destrucción de especies de animales, y la contaminación del medio ambiente.
Desesperanza aparece en los abusos
laborales, los trabajos mal pagos, la opresión debilitante, y los prejuicios
que llevan a pobreza. Sufrimos de corrupción política, injusticia entre las
fuerzas de seguridad como es la policía y el ejército, leyes que favorecen unos
pocos, y gobiernos partidarios. La situación de gente en los barrios urbanos
marginados, en los bateyes de la industria azucarera es desesperante en
general.
Pero para el creyente hay esperanza.
Esperamos que la presencia de Cristo en nuestras vidas pueda significar mayor
justicia. En Cristo esperamos mayor seriedad en el cumplimiento del obrero y
también en el pago del sueldo. Condiciones de mayor seguridad, mejor calidad en
el producto. Si Cristo viene a nuestro mundo, en su pueblo y en su iglesia
habrá cambios.
Nosotros
mismos
Pablo dice que nosotros, los
creyentes (vs. 23) en forma particular estamos a la esperanza de la realización
de las bendiciones cristianas. Poseemos el Espíritu como primicias pero
esperamos llegar a la plena condición de hijos de Dios.
¿Qué es lo que piensas llegar a ser cuando
llegas “a la plenitud de tus derechos de hijo?” Tenemos derecho de esperar que
esto significará una vida más ordenada moralmente, una vida de mayor paz social
en nuestras relaciones en la comunidad cristiana y quizás la sociedad en
general. Como cristianos debemos alcanzar una mejor educación para nosotros y
nuestros hijos, y un mejor nivel de prosperidad: casa adecuada, alimento,
felicidad y seguridad de vida eterna.
Conscientes de nuestras limitaciones físicas
Pablo promete que nuestros cuerpos serán renovados y librados de penas y
sufrimientos. Todos estamos sujetos a problemas de salud, hay un descaimiento
continuo en nuestro cuerpo, estos no responden fácilmente a lo que deseamos
hacer o ser. En Cristo hay renovación y habrá al final una nueva resurrección
corporal.
Nuestra esperanza se une con la del Espíritu
de Dios. El pasaje habla tres veces de gemidos: gemidos de la creación, gemidos
de nosotros mismos y gemidos del Espíritu.
Nos preguntamos, ¿cuál es el plan de dios en
la creación del mundo y de nosotros que el Espíritu lucha por realizar? En la
creación el Espíritu se movía sobre el caos para traer orden-cosmos. El aún se
mueve entre nosotros para darnos valor. Cuando nos unimos en su causa, cuando
participamos en su lucha, cuando compartimos sus sufrimientos, también
tendremos parte en su gloria. Los que luchan en su contra pueden esperar
solamente el fracaso.
Unidos con el espíritu, ya somos victoriosos,
mas que conquistadores, en muchas maneras. Tenemos las
primicias de la paz, la justicia y la comunión que Dios dará en pleno mas
tarde. La iglesia provee algo de comunión y sostén mutuo, la escuela cristiana
provee educación a los hijos del pacto, programas de diaconía proveen proyectos
y trabajos. Ya Cristo está con nosotros hasta el fin del siglo.
Sin embargo aún oramos, “¡Ven Señor Jesús!”
Esperamos su presencia actual pero
también su retorno personal y en gloria. Esperamos la plenitud de su reinado,
el nuevo cielo y la nueva tierra. Ahora vivimos por la fe en esperanza;
entonces nuestra esperanza y fe terminarán en visión y el pleno cumplimiento de
su gloria en la nueva Jerusalén.
1. ¿Por
qué hay mucha desesperanza en nuestras vidas? ¿Cómo se manifiesta?
2. ¿Qué
es lo que podemos esperar en Dios en esta vida? ¿En la venidera?
3. ¿Qué
parte juega el Espíritu en esta esperanza?
Tema: El
que vive en Cristo, aunque muera, vivirá.
Texto: Jesús
dijo, “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera,
vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?” Juan
11:25-26
Explicación del
tema:
¿Tu has asistido a algún funeral durante los últimos meses?
Cada iglesia tiene sus entierros, cada comunidad tiene su cementerio. La muerte
es una cosa común. Ricos y pobres, jóvenes y ancianos, santos y pecadores,
todos caen. Tarde o temprano nos tocará
también a nosotros.
Nos quedamos asombrados delante de la
muerte. Un día un ser amigo está presente, animado, conversando con nosotros.
El próximo día no está más. Hay un vacío en nuestro hogar y en nuestra vida.
Además, nos acordamos de nuestra propia mortalidad, nuestra propia muerte.
¿Qué es la
muerte? Algo natural
Cuando nos preguntamos que es la muerte
física damos cuenta que tratamos de un misterio. No se puede explicar que es la
vida ni que es la muerte. No se puede pesar la vida ni medirla, es invisible y
sin sustancia, pero es muy real. Algo podemos decir sobre ella.
Hay algo especial en nuestra muerte y la
muerte en general. Como dice el predicador, “... Es una la suerte de hombres y
animales, uno muere y muere el otro, todo tiene el mismo aliento y el hombre no
supera los animales” (Eccl. 3:19) En este sentido parece ser algo natural,
parte de nuestra existencia es terrenal.
Además podemos decir que la muerte es la
separación del cuerpo y el alma. Como dice la Biblia, “El alma vuelve a Dios
quien lo hizo y el cuerpo vuelve a la tierra de donde salió” (Eclesiastés 12:7)
Estos cuerpos son de la sustancia de la tierra, no pueden heredar el cielo.
La muerte como castigo, La muerte espiritual, la segunda muerte
Pero, ¿no es
cierto que la muerte es más que un hecho natural y
terrenal? La Biblia dice que hay otra consideración: la muerte está ligada por
Dios al pecado. Ya con el primer mandamiento que Dios dio al hombre, él puso
este castigo: que es mismo día que el hombre comiera del fruto prohibido
tendría que morir. Y luego dice (Romanos 5:12) “... Por un hombre entró el
pecado en el mundo y por el pecado la muerte, y la muerte se propagó a todos
los hombres dado que todos pecaron” Y también, “El que peque es quien morirá”
(Eze. 18:4) Por eso podemos decir que hay un aguijón en la muerte que la da
dolor y sufrimiento. Ese aguijón es el pecado.
¿Hay una segunda muerte que es más que la
muerte física? La Biblia habla específicamente de esta segunda muerte en Apoc.
20:14 y 21:18. Aquí se refiere al infierno. ¿Pero que es el infierno? Es el
lugar de los cobardes, los incrédulos, los asesinos, los impuros y otros como
ellos. Son los que viven en el pecado. Sus almas están dominadas y destrozadas
por su maldad.
No solo dura para siempre este estado
después de la muerte pero es una condición que ya comienza aquí. Hay los que
viven pero ya son muertos por sus pecados. En este sentido la muerte entró en
la vida de Adán y Eva el mismo día del pecado (tal como Dios lo predijo) La
Biblia también llama a esto la muerte espiritual.
Pero de la misma manera ya comienza la vida
espiritual (también llamada vida eterna) Por eso Cristo puede decir, “El que
vive y cree en mi no morirá jamás. Y también, “EL QUE CREE EN MI AUNQUE MUERA, VIVIRA”
(Juan 11:25)
1. ¿Qué
es la muerte?
2. ¿Por
qué se relaciona con el castigo de Dios?
3. ¿Qué
es la segunda muerte? ¿La muerte espiritual?
Tema: ¡La
Biblia nos enseña señales que indican el retorno de Jesús! ¡Cristo viene pronto!
Texto: “Así
también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que él está cerca, a
la puerta.” Mateo 24:33
Explicación:
Un miembro de la clase de la zona capital vino a mi casa una
Una mañana. Él me
informó que Jesús le había revelado que él fue designado a anunciar el fin del
mundo. Al cabo de seis meses el Señor iba a concluir el mundo. Este mismo señor
había pasado la noche anterior en la puerta de la casa presidencial de Balaguer
esperando poder comunicarle estas sorprendentes noticias. Durante un par de
meses este hermano hizo prolongadas campañas, gastó mucho esfuerzo y dinero.
Pero él estaba equivocado pues el Señor Jesús ha demorado.
Amonestación Bíblica: Hay señales falsas y señales de principio de fin.
¿Cuándo vendrá Jesús? La verdad es que no
sabemos exactamente. El que dice que sabe está equivocado. La iglesia
Adventista descubrió esto cuando puso fecha para su venida en 1834 y otra vez
en 1841. Solo Dios, Padre, sabe y (quizás) ni el hijo sabe, cuanto menos
nosotros. Es un error fijar una fecha, ni basándose en profecías, ni por
condiciones históricas. Además, hay los que vienen con pretensiones que ellos
mismos son el Cristo, o que tienen información secreta sobre él. Cristo siempre
habla abiertamente y especialmente esta apariencia será como relámpago que
alumbra los cielos de punta a punta.
Hay también señales de guerras y rumores de
guerras, pestes, hambres, terremotos y similares adversidades que nos hacen
pensar en el fin del mundo. Estas son señales del fin, pero la Biblia las llama
“principios de dolores”, no son el fin mismo. Quiere decir que cuando el cielo
oscurece, un huracán con brisa recia sopla, o aún la tierra se sacude, no
debemos gritar, “¡Esto es el fin!” Ni mucho menos debemos desesperarnos como
hacen muchos. Pero si debemos acordarnos de nuevo que el fin se acerca un paso
más.
No hay duda que estamos en el tiempo del
fin. La Biblia así señala el tiempo entre la resurrección de Jesús y su
retorno. Ya hubo la resurrección del tiempo previsto en Mateo 24:2. Las señales
principiantes son abundantes, hay guerras, terremotos, hambres y pestes
abundantes. (Los alumnos pueden nombrar ejemplos concretos de estos desastres
actuales)
Los caballos de desgracia que salen desde
debajo de los sellos, el sufrimiento de mártires, y todo lo demás, Apocalipsis
6 es una característica de nuestros días actuales. Las 7 trompetas también
señalan sufrimientos, dolores y problemas duros que ya vemos. No sabemos en
cuanto la actualidad que experimentamos es principio o en cuanto ya estamos
cerca del fin. Pero las señales son abundantes.
Los testigos (Apoc. 11), ministros,
pastores, misioneros, tendrán parte importante en el tiempo del fin. Serán
protegidos, sufrirán, pero al fin serán llevados por Dios. ¿Los pastores
tenemos una carga especial hoy día? ¿Es nuestra situación similar al de estos
testigos?
La iglesia misma (Apoc. 12) durante este
tiempo será atacada por Satanás. Pero ella será protegida y salvada en un lugar
desierto cuidado por Dios. ¿Ya podemos decir que la iglesia está pasando por
tribulación? ¿Qué reside en el desierto? ¿Qué se salva por las alas de halcón
que Dios le ha dado? ¿A qué punto de su desarrollo está la iglesia de la
actualidad?
Hay responsabilidad de la iglesia de
predicar el evangelio en todo el mundo. “Esta buena noticia del reino se
proclamará en el mundo entero, para que le conste a todos los pueblos, y
entonces llegará el fin (Mateo 24:14)”.
¿Cuánto de esta tarea está cumplida y cuanto
falta aún?
La prostituta, Babilonia, y la novia,
Jerusalén, se van declarándose a través del tiempo. Al final sus cualidades se
verán claramente, quien será la esposa de Cristo, y quienes pertenecerán a
ella. Entonces se celebrará la fiesta de bodas.
Dios no quiere que tengamos revelaciones
secretas, ni que fijemos fechas, menos que seamos mentirosos. Él si quiere que
trabajemos con urgencia y esperanza, que siempre estemos preparados para su
llegada, pendientes de que puede ser pronto. Nosotros mismos podemos trabajar
en apurar el día, predicando el evangelio a todo el mundo. El viene pronto.
1.¿Cuáles son las señales del principio del fin?
2.¿Cómo estará la iglesia en el tiempo del fin?
3.¿Nos es permitido fijar la fecha de la venida del
Señor?
Tema: Los
muertos resucitarán, algunos a vida celestial y otros a condenación.
Texto: ahora
bien, Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es
hecho. I Corintios 15:20
Lectura Bíblica:
I Corintios 15:20-28, 51-57.
Explicación:
¿Es posible la resurrección?
¿Será posible que una persona muerta revivifica? Nunca hemos visto cosa semejante. ¿Y una
resurrección corporal? ¿Será posible que estos cuerpos se forman
de nuevo para dar residencia a nuestras almas? Aceptar la posibilidad de la
resurrección es un acto de fe. Hay que creer en lo que no se ve. Que Dios ayude
nuestra incredulidad.
La resurrección de Jesús aunque fue predicha
a los discípulos llegó como sorpresa. Las mujeres vinieron tristes a untar un
cuerpo muerto. Los discípulos estaban sumados en tristeza, escondidos por temor
a las autoridades y en aposento alto. Si Cristo no hubiera aparecido, si no
hubiera derramado su santo Espíritu, la iglesia podría haber quedado tronchada
ahí no más. Cuando Cristo apareció ellos se quedaron atónitos, sobresaltados de
gozo, titubearon entre la incredulidad y la fe.
Pero el testimonio de Pedro, Juan, Tomás y
otros es claro y definitivo. Ellos vieron y hablaron con el Señor. Pedro dice
después (I Pedro 1:3), “Bendito (sea)... Dios que... nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.” Juan cita varios
encuentros entre Jesús y sus discípulos (Juan 20,21) y cita a Jesús diciendo,
“¿porque me has visto tienes fe? Dichosos los que tienen fe sin haber visto”
Juan 20:29. Juan no era de los que mentía.
La resurrección de Jesús fue la primera del
nuevo orden. Es decir, otras personas como Lázaro, el hijo de la viuda, habían
resucitado pero era par morir otra vez. Jesús era los primeros frutos de la
vida eterna.
La Biblia no presenta a Jesús como uno que
luchó para salvarse, logrando a final superar la muerte por sí mismo. Si no la
presenta como uno que representa su pueblo, un mediador quien abre camino a la
vida eterna para su pueblo. “Porque... también en Cristo todos serán
vivificados. Pero cada uno a su debido orden: Cristo las primicias, luego los
que son de Cristo, en su venida.” I Corintios 15:22-23)
Porque nosotros estamos en Cristo, tenemos
asegurada nuestra vida eterna y nuestra resurrección. La vida eterna es algo
que comienza ya ahora(I Juan 2:24-25 y 3:14) Hemos
pasado de muerte a vida, ya es cosa de la historia.
Esta misteriosa vida no esta sujeta a la
muerte. Por eso aprendimos de Jesús en la lección dos lo que parece ser una
contradicción. “El que cree en mi, aunque muera, vivirá.”
Podemos cantar la victoria sobre la muerte,
como dice la Biblia: “Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte,
tu aguijón?... mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio
de nuestro Señor Jesucristo.”
¿Con qué clase de cuerpo?
La resurrección será corporal como lo
explica Pablo en Corintios. ¿Pero como será el nuevo cuerpo? Si miramos al
Cristo resucitado vemos que los discípulos lo reconocieron, él comió con ellos,
conversaron normalmente. A la vez él aparecía y desaparecía misteriosamente.
¿Hay otras maneras en que vemos que era el mismo hombre pero en algo diferente
de antes? Un árbol sale de una semilla y poco se parece el árbol a la semilla
que le dio vida. Nuestros nuevos cuerpos serán más ajustados a la nueva vida
espiritual.
Cristo garantiza nuestra vida eterna. Unidos
con él en su Espíritu, ya somos victoriosos en muchas maneras y la vida eterna
mora en nosotros. Sin embargo esperamos que cuando Cristo venga su reino
también vendrá en pleno. Nuestra esperanza de resurrección terminará en el
pleno cumplimiento de su gloria en nosotros. Entonces resucitaremos a vida
eterna con espíritus renovados y cuerpos nuevos.
1. ¿Por
qué es difícil creer en la resurrección?
2. ¿Cómo
fue diferente la resurrección de Jesús?
3. ¿Con
qué clase de cuerpo resucitaremos?
Tema: cuando
Cristo vuelva todos serán llamados a ser juzgados.
Texto: Cuando
el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todo0s los santos ángeles con él,
entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas
las naciones... Mateo 25:31,32
¿Es necesario un Juicio?
El mundo está lleno de injusticias. El
doctor descuidado daña la vida de su paciente, el juez injusto quita la
libertad al justo, el político se aprovecha de su posición para robar al
público o conseguir negocios y tierras.
Padres abusan a sus hijos, maestros dan
notas injustas por favoritismo o preferencias, abogados buscan ventajas y
distorsionan la verdad y la ley. Sistemas, ideologías y movimientos políticos,
son usados para manejar pueblos y bienes para el beneficio de unos pocos.
Individuos, asociaciones, la sociedad y la historia misma tienen que ser
juzgados. Solamente así las cuentas serán balanceadas.
Hay cierta justicia presente en el mundo y
creemos que sea de Dios. Algunos ladrones están encarcelados, algunos maridos
infieles sufren por su infidelidad. Algunos obreros perezosos, negociantes
estafadores, patrones abusadores reciben su merecer en las consecuencias de sus
hechos. Pero muchas injusticias esperan el día del juicio cuando todo será
juzgado con rectitud.
¿Quién será Juzgado?
“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de
pie ante Dios, y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual
es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban
escritas en los libros según sus obras.” Apoc. 20:12.
No hay duda que los malvados serán juzgados.
Ellos tendrán que pagar por los asesinatos, los robos, el daño que han hecho a
otros. Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia
(Col. 3:5,6), todo tendrá que ser expuesto a la luz del día. Aun los ángeles
rebeldes entraran bajo juicio (Judas 6:11; II Pedro 2:4) Ellos serán condenados
eternamente. Podemos decir que porque Dios es Dios tiene que haber juicio.
Pero también los “buenos” o mejor dicho “los
creyentes” que están en Cristo serán juzgados. Muchos pasajes dicen que todos
serán juzgados (Mateo 12:36-37; Mateo25: 32; Romanos 14:10; II Corintios 5:10;
Apoc. 20:12) Desde ya el juicio de los creyentes será diferente porque estamos
“juzgados en Cristo”. Nuestros pecados son borrados, alejados de nosotros,
limpiados. Yo no creo que va a haber un juicio en que
se saca todo lo vergonzoso y sucio de los creyentes delante de todo el mundo.
Dios no se acordará de nuestros pecados.
Sin embargo el lado oscuro de nosotros, el
viejo hombre y mujer que muere, nuestras obras pecaminosas, sin duda serán
representadas y desechadas, aunque sea para nuestra purificación. La Biblia
habla de una “quema” de nuestras obras que son de paja: “Y la obra de cada uno
se verá por lo que es, pues el día aquel la pondrá de manifiesto; porque ese
día amanecerá con fuego y el fuego pondrá a prueba la calidad de cada obra: si
la obra de uno resiste, recibirá su paga; si se quema, la perderá; él sí saldrá
con vida, pero como quien escapa de un incendio. ,” I
Corintios 3:13.
¿Sobre qué se pasará juicio?
El juicio irá a lo más profundo. Nuestras
obras serán juzgadas (Rom. 2:6); Las palabras que pronunciamos (Mateo 12:36,37;
Santiago 3:1-2 y hasta los pensamientos secretos serán revelados (Rom.
2:15,16); Y los “escándalos” serán juzgados (Mateo 13:41)
Más que esto parece que la historia misma
estará bajo juicio. Los movimientos, los reinos, los gobiernos, las ideologías,
serán revelados con todos sus defectos. La historia servirá de ensayo y prueba
del reino de Dios. Servirá para la construcción de la Nueva Jerusalén.
¿Quién será el Juez?
No hay duda que principalmente será
Jesucristo mismo. Es su retorno que marcará el comienzo del juicio y él tiene
autoridad para hacer juicio. “Y también le dio autoridad de hacer juicio, por
cuanto es el Hijo del Hombre” (Juan 7:27)
Pero otros también participarán en el
juicio. Los santos ángeles vendrán con él (Mateo 25:31), ellos juntarán los
escogidos (Mateo 24:31), y separarán la
cizaña del trigo (Mateo 13:30, 41-42) Los apóstoles se sentarán en sus tronos
para juzgar a las doce tribus ((Mateo 19:28) Y al final la Biblia enseña que
nosotros también tenemos parte en el juicio “¿O no sabéis que los santos han de
juzgar al mundo? ...¿O no sabéis que hemos de juzgar a
los ángeles?” I Cor. 6:3,4)
¿Cuál será el veredicto?
Para incrédulos y pecadores no hay salvación.
Habrá solo castigo, sufrimiento y muerte, tinieblas, llorar y crujir de dientes
(Mateo 25:30,46) Pero para los creyentes hay otro veredicto. Aunque sus obras
serán probadas por fuego y muchas perecerán, el creyente, con la ayuda del
Espíritu de Dios, algo de nuestra obra serán salvos.
1. ¿Es
necesario un juicio final? ¿Por qué?
2. ¿Quién
será juzgado?
3. ¿Quién
(o quienes) será el juez?
Tema: El
tiempo del fin es tiempo de tribulación, pero los que son fieles tendrán la victoria.
Texto: Sube
acá, que te voy a enseñar lo que ha de suceder después. Apoc. 4:1
El propósito del libro de Apocalipsis es de
dar consuelo a la iglesia militante en su lucha contra las fuerzas del mal.
Sabemos que la iglesia, el pueblo de Dios, tiene que pasar por medio de muchas
pruebas en su lucha. Pero cuando pensamos en la gloriosa esperanza de la
segunda venida nuestros corazones se llenan de gozo; nuestros ojos se ponen
ansiosos de penetrar las oscuras nubes del futuro para ver la apariencia del
Hijo del Hombre.
Afortunadamente tenemos la promesa que
Cristo está con nosotros, él camina entre los cuatros candelabros dorados, y
dice: “No temas, yo soy el primero y el último, el que vive. Estuve muerto,
pero como ves estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la
muerte y del abismo” Apoc. 1:18.
Dios tiene toda la historia programada. El
libro de los Hebreos habla de “tiempos pasados” y
“estos postreros días”. Así distingue el tiempo del Antiguo Testamento de “esta
etapa final” de la historia, el tiempo del fin
que vivimos. El libro de Gálatas también hace esta distinción cuando
dice (en Gal. 4:4) que fue en “la
plenitud del tiempo” cuando Cristo vino. Y así entramos en la mayoría de edad”
del heredero e hijo de Dios.
Estos dos pasajes y otros indican un Cambio
fundamental en el programa de Dios. Las revelaciones
anterior fue variada y parcial, pero en Cristo fue pleno y claro. El es “el
resplandor de la gloria de Dios” mismo. Estamos privilegiados de vivir en el
tiempo después de la venida de Cristo. Es el tiempo de la preparación para el
fin.
Cristo estableció una asociación que fue
llamada su cuerpo. Esta es el candelabro dorado, la iglesia
El usa la iglesia durante el tiempo del fin
para preservar la pureza de su mensaje. La iglesia tiene el deber de denunciar
las injusticias, la opresión, el engaño y los peligros de la sociedad moderna.
La iglesia tiene el mandato de anunciar las buenas nuevas de la salvación en
Cristo y el establecimiento de una comunidad de amor y servicio mutuo.
Esta iglesia es el corazón de la nueva
sociedad que Dios ha establecido. En ella se debe mostrar el servicio y cuidado
mutuo, que es típico del Reino de Dios. Debe haber cierto nivel de felicidad y
desarrollo humano en evidencia en esta comunión.
Dios da una variedad de dones a los miembros
de sus comunidades, y estos son para ministrar en varias maneras a los demás (I
Cor. 12:7; I Pedro 4:10). Podemos decir que un don espiritual (la carisma) se manifiesta en un ministerio correspondiente
(diakonía). Por eso los dones y ministerios están íntimamente relacionados.
Cada miembro tiene su don para el servicio de
la comunidad cristiana en particular y la sociedad en general. Estos dones son
del Espíritu de Dios y para establecer el Reino de Dios.
También es posible distinguir entre el
ministerio de la proclamación de la palabra (el pastorado) y el ministerio de
servicio a la comunidad (el diaconado) Nuestra iglesia sin embargo no ha hecho
distinción de oficios y oficiales. Debemos estudiar que es lo que esto
significa para nosotros en la R. D.
Si la iglesia es el centro de la sociedad
nueva, y los ministerios son su manera de servir en la sociedad, el Reino de
Dios es la sociedad nueva que se extiende mas allá,
hasta dentro de toda la comunidad humana. Jesús en muchas ocasiones caracteriza
su ministerio como la formación del Reino de Dios o el Reino de los Cielos
(Mateo 4:17, 5:3,10;Marcos 4:26,30; 10:14; Lucas
10:9,11; 17:20,21; Juan 18:36) En este Reino, Dios y su Hijo señorean. Sus
mandatos, leyes y normas gobiernan. Sus cuidados son humildes, mansos y obedientes
al Señor (Marcos 10:13-16)
El Reino de Dios se extiende a abarcar no
solo muchas personas mas bien muchos aspectos de la vida personal y del mundo.
La autoridad de Dios y del cordero se extiende a toda tribu, lengua y nación y
abarca todo aspecto de la creación (Apoc. 4:6-11) Aunque la sociedad mundana da
poca importancia a la autoridad de Cristo, nosotros afirmamos su derecho de
gobernar con su palabra.
1. ¿Por
qué llamamos el presente el tiempo del fin?
2. ¿Cómo
se relacionan la Iglesia y el Reino de Dios en el tiempo del fin?
3. ¿Por
qué Dios da dones a los hombres y a las mujeres?
Tema: Las
primeras bendiciones del reino de los cielos comienzan ahora.
Texto:
Porque he aquí que yo crearé unos nuevos cielos y una nueva tierra; y de los
primeros no habrá memoria, ni vendrá mas al
pensamiento. Isaías 65:17.
¿Cómo será el
nuevo cielo y la nueva tierra? Todos esperamos ver el día cuando podemos
gozarnos en el nuevo cielo y la nueva tierra. No podemos imaginar lo que será
eso. Pero hay algunas vislumbres de revelación que habla de ello. Nos fijamos
en ellos.
Isaías tuvo una visión de las realidades que
pertenecen al nuevo cielo y la nueva tierra. Sin embargo vemos que su visión
pertenece en gran parte a lo que puede acontecer durante la historia común
nuestra. En la nueva tierra que él vió, niños nacen (Isa. 65:20,23) se
construyen casas y plantan viñas (vss. 21-22) y ancianos mueren (vs. 20) A la
vez hay bendiciones dignas de ser llamadas de la nueva tierra, es decir, niños
sanos, ancianos de cien años y más, y plena prosperidad.
Jesús mismo citó las profecías de Isaías para
afirmar que él vino a traer transformación al mundo. El vino a vendar a los
quebrantados de corazón, a libertar a los cautivos y prisioneros y proclamar el
año de la buena voluntad de Jehová.
En su ministerio Jesús pidió conversión y
arrepentimiento, pero a la vez dio prueba de ser el Mesías por sus obras. Los
ciegos recibieron la vista, los cojos caminaron, los leprosos fueron limpiados,
los sordos oyeron, los muertos fueron resucitados y a los pobres fue predicado
el evangelio (Marcos 7:22)
Por eso toda iglesia debe tener su programa de
administrar a los necesitados, los enfermos, los pobres y analfabetos. Las
escuelas cristianas son una respuesta parcial; las caravanas médicas, el plan
porcino y la educación en la salud son otras respuestas. Debemos tratar de
transformar la vida de los miembros de nuestras iglesias y comunidades.
Apocalipsis habla de mil años en que Satanás
está encerrado en el abismo (Apoc. 20:2)
Durante estos mil años los (¿algunos?) Santos reinarán con Cristo
(20:46) Esto todavía no es el fin del mundo porque después de esto Satanás
estará suelto un poco de tiempo para engañar a las naciones (20:3,5) Después
viene la segunda resurrección que incluye a todos y aún mas tarde llega el
juicio final.
Los interpretes
cristianos han tomado tres posiciones respeto a estos mil años:
Pre-milenialistas: Estos dicen que
Cristo vendrá primero para iniciar la “parousia”. Durante este tiempo se
completará el trabajo de la conversión de los últimos creyentes mientras
Satanás está atado. Entonces Satanás será soltado por un tiempo de gran
persecución y al final habrá la guerra de Armagedon.
Post-milenialistas: Esto
dice que Cristo vendrá después de los mil años. Estos serán años preparativos
de conversión y evangelización. Este tiempo terminará con apostasía. Al final
Cristo vendrá para vencer y juzgar a Satanás, entonces vendrá la resurrección y
el juicio final.
A-milenialistas: Estos dicen que
los mil años son simbólicos como también muchas otras cosas en Apocalipsis.
Dicen que estos años se refieren a un tiempo largo y completo que es el tiempo
del fin entre la ascensión de Cristo y su retorno. Satanás está atado ahora en
que no puede “engañar a las naciones” (vs. 3)
La mayoría de los reformados prefieren la
posición a-milenialista. Consideran que estamos en estos días ahora. Satanás no
tiene ninguna nación completamente engañada y estamos luchando en la compañía
de Cristo para convertir y evangelizar la tierra. Así gobernamos con Cristo.
Sin embargo hay otros reformados como D.
Kromminga que creen que es
necesario que Cristo venga a reinar un
tiempo en la tierra con sus santos. Habrá una primera resurrección de algunos
santos para finalizar el trabajo de la iglesia y así preparar la tierra para el
fin. Esta posición es pre-milenialista.
El nuevo cielo y
la nueva tierra – Dimensión futura
Mateo presenta el encuentro en Cristo como una
fiesta de bodas (Mateo 25) Habrá entonces festejo, felicidad y comunión con
Cristo y Dios. Pablo en sus cartas y Pedro también hablan de un nuevo orden
marcado por “ternura profunda, agrado, humildad, sencillez, tolerancia” Col. 3:12
y “justicia” II Pedro 3:13.
Aunque la Biblia habla de incendio de los
cielos y el abrazar los elementos hasta fundirlos (II Pedro 3:11-13) sigue
hablando de cielos y tierras nuevos. Está más interesado en la purificación y
limpieza moral que cambiar el material del universo. Podemos sí esperar una
nueva sociedad, una civilización renovada en esta misma tierra y el mismo universo.
1. ¿Cómo
sabemos que Isaías 65 habla del presente?
2. ¿Qué
es el milenio? ¿Cuáles son tres maneras de mirarlo?
3. ¿Cómo
será los nuevos cielos y la nueva tierra?
Tema: Habrá
una nueva comunidad formada por el pueblo de Dios Que gozará de la presencia
suya y del Cordero y muchas bendiciones.
Texto: Y no
vi en ella templo; porque el Señor Dios todopoderoso es el templo de ella, y el
cordero. Apocalipsis 21:22
Central en la
visión de Juan de los nuevos cielos y la nueva tierra es su vista de la santa
ciudad, Jerusalén. Desde ya sabemos que él habla simbólicamente de estas cosas
pero a través de los símbolos podemos observar realidades. Vamos a buscar
algunas características de la nueva sociedad celestial.
No habrá más lágrimas, ni muerte, ni gemido,
ni clamor, ni dolor (Apoc. 21:4) No habrá pecadores en la nueva Jerusalén.
Cobardes, incrédulos, abominables, homicidas, fornicarios, hechiceros,
idólatras y mentirosos serán echados al lago de fuego (vs. 8) No se permite
entrada de cosa inmunda, de quién hace abominación, ni del que diga mentira
(vs. 27)
El infierno o lago de fuego de azufre consume
toda la maldad. Es un lugar de castigo pero más importante es el lugar de
quemar la basura de la tierra. Están echados allí Babilonia, la prostituta
(18:8), la Bestia que representa los corruptos poderes políticos y el falso
profeta que representa la iglesia falsa y la religión infiel (19:20) Allí
también va la muerte y el sepulcro (20:14) Y allí son condenados los corruptos
pecadores (21:8)
Mateo menciona
este lugar como el sitio del crujir de dientes y el suplicio eterno. Marcos
habla del fuego que no se apaga y el gusano que no muere. Sin duda el fuego
representa el ardor de la ira de Dios que castiga y consume la maldad. El
gusano bien puede representar el remordimiento y la angustia internas que comen
las entrañas de los desobedientes.
Esta ciudad se caracteriza por ser comunidad y
sociedad. Mientras el infierno es lugar de soledad, el cielo será lugar de
interacción, cooperación, comunión entre hombres y mujeres. El mundo presente
está marcado de divisiones, partidos opuestos, ideologías contrarias, sectas
divisivas, todos en lucha y pleito uno con el otro. En la nueva sociedad habrá
unión y justicia para todos.
La nueva tierra
tendrá provisión abundante. El agua de la vida fluye en un río ancho del trono
de Dios. El árbol de la vida lleva 12 clases de frutas y sus hojas son la
sanidad de las naciones. Vemos aquí plena prosperidad, alimento y bebida en
variedad para suplir todas las necesidades de los hombres. No habrá más hambre
y pobreza.
No debemos
extrañarnos que no habrá templo en los cielos. La
presencia de Dios se hará sentir en todas partes. Todos estaremos en plena
comunión con él y no hay necesidad de lugares especiales. Entonces le veremos
cara a cara.
1. ¿Quién
será condenado al infierno?
2. ¿Qué
podemos decir sobre este castigo?
3. ¿Cuáles
son las características de la nueva ciudad?