La Meta de la
Obra Misionera
M3
Instituto Bíblico Reformado
Esteban DeVries
CONTENIDO
Introducción:
I. Glorificando a Dios en la Conversión
A. Glorificando a Dios en la
Oración
B. Glorificando a Dios en la
Predicación
C. Glorificando a Dios en la Educación
II. Glorificando a Dios en la Agrupación de su
Pueblo
A. Una Definición Comunitaria de la
Salvación
B. La Congregación y la Presencia
de Dios
C. La Última Petición de Cristo
D. La Organización de la Iglesia
III. Glorificando a Dios en la Transformación del
Mundo
A. El Antiguo
Testamento y la Transformación del Mundo
B. El Nuevo
Testamento y la Transformación del Mundo
Conclusión:
La Meta Final
Introducción:
Si no tengo otro compromiso los
domingos en la tarde, voy al parque con mis hijos. El parque Mirador del Sur es donde vamos, y
lo disfrutamos con muchas otras familias capitaleñas. Y no sólo familias, sino algunos grupos
religiosos también. Católicos,
evangélicos y aun hindúes se congregan en el parque los domingos para celebrar
retiros y eventos especiales. De vez en
cuando los evangélicos nos tratan de evangelizar. El método más común es el del tratado. Una hermana (participan muy pocos hermanos)
se me acerca, me da un tratado, me dice, ACristo te ama,@ y se
va.
Cuando yo era joven, nosotros
hacíamos algo semejante. Visitábamos el
aeropuerto O´Hare en Chicago y evangelizábamos a los viajeros. Les dábamos tratados y tratábamos de conversar
con ellos. Queríamos que esas personas
se inscribieran en un estudio bíblico por correspondencia, pero la mayoría no
quería. No podían creer que era
gratis. ANo hay nada gratis,@ nos
decían. Después de un par de horas
trabajando así, nosotros regresamos a la iglesia, y los viajeros se fueron a
sus distintos destinos.
Nosotros nos sentíamos muy bien
después de haber evangelizado a tantas personas. Y me imagino que la joven que me evangelizó
en el parque también se siente bien por
haber cumplido con el mandato de nuestro Señor.
Pero ahora, mirando hacia atrás, me pregunto si en verdad lo
cumplimos. Estábamos Asembrando@, sí,
pero yo sé que la mayoría de la semilla, tanto en el aeropuerto como en el
parque, se quedó en algún zafacón. Por
esto, me pongo un poco incómodo con este
tipo de evangelización. También, me pregunto
a veces si es una pobre escusa para no hacer una evangelización más
eficaz. Aun el himno La Siembra
me inquieta a veces.
ASembraré la simiente preciosa
Del glorioso
evangelio de amor.
Sembraré,
sembraré mientras viva,
Dejaré el
resultado al Señor.@
No dudo que estas palabras son
bíblicas. Lo son. Sin embargo, dudo que sean completas. No representan todo de lo que el Señor nos ha
llamado a hacer. Y temo que la iglesia evangélica las haya adoptado como una
meta incompleta para su obra misionera.
Lo que le hace falta en mucho del esfuerzo evangelístico nuestro es una
idea adecuada, completa, y bíblica de lo que queremos lograr.
Una de las metas del Instituto
Bíblico Reformado es la de presentar un punto de vista bíblico que sea más
amplio y más integral (bíblicamente) que el punto de vista corriente. Y en este caso, esto es exactamente lo que
quisiéramos hacer.
Nosotros no salimos de la casa en
la mañana sin saber hacia dónde vamos.
Siempre tenemos cierto destino y, a menudo, son varios. Pero muchas veces nosotros iniciamos obras
evangelísticas sin saber para dónde vamos con ellas. Salimos a sembrar. Dejaremos el resultado al Señor. El problema con esto es que el Señor nos ha
dado un mapa que nos dirige hacia nuestro destino final en su Palabra. O sea, nos ha dado un plan de trabajo. El Señor quiere que el primer paso de la obra
misionera sea seguido por el segundo en el camino que nos lleva hacia esta meta
final. Pero muchos cristianos quieren
tomar solamente este primer paso. Sembramos
sin pensar en lo que el Señor nos ha dicho del paso que sigue la siembra. Sembramos y volvemos a casa.
Con este tercer estudio de la rama
Misionológica del Instituto Bíblico Reformado, llamamos al lector a
fijarse en la meta de la obra misionera.
Llamamos al lector a pensar en toda la revelación bíblica al respeto y a
evaluar su participación en esta obra a base de lo largo de dicha
revelación. )Cuál es
esta meta final? Sencillamente, como se
presentó en el estudio Missio Dei, esta meta final de la obra misionera
es la gloria de Dios.
Esta meta se logra a través de varios pasos
Estos pasos (por ejemplo, la
siembra de la Palabra, la conversión de los pecadores, el discipulado de los
convertidos, y la plantación de iglesias) son pasos integrales y necesarios en
este camino. Son objetivos que tienen
que realizarse para la realización de esta meta final. En este estudio quisiéramos darle al lector
un vistazo de este camino.
1.
)Qué es
lo que hace falta en muchos de nuestros intentos evangelísticos?
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I. Glorificando a Dios en la Conversión:
El primer paso en el camino
misionero hacia la meta final, la gloria y exaltación de nuestro Dios, es el
paso de la conversión de los pecadores.
Dios se glorifica en la conversión de estas personas. Al convertirse, el pecador se da cuenta de
cuán bueno y misericordioso es nuestro Señor.
Llega a ver, por primera vez, la gloria del amor de Dios y lo comienza a
reflejar en su vida. Pablo lo expresa en
esta forma en Efesios 1:5, 6:
..., en amor
habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de
Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para la alabanza de la
gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,...
Jesús envió a sus discípulos a
participar en este primer paso cuando el ascendió a los cielos. Cada evangelio y el libro de los Hechos
incluyen, en cierta forma, las palabras de la AGran Comisión@ (Mt
28:16-20; Mr 16:14-18; Lc 24:36-39, Jn 20:19-23 y Hch 1:8). Es en esta comisión que toda la iglesia
encuentra su punto de partida para este gran viaje. No significa que el Señor nos envió a nosotros
a salvar o a convertir a estos pecadores, sino que nos envió a anunciar la
salvación venidera y a preparar a los elegidos para su participación en la
misma obra.
Porque así nos
ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de
que seas para la salvación hasta lo último de la tierra. Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y
glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados
para la vida eterna. Hch 13:47, 48
En esta primera parte del estudio,
quisiéramos examinar algunos de los aspectos de nuestra participación en esta
primera parte de la obra divina. )Cómo es
que el Señor nos quiere utilizar en la conversión de los pecadores? Volveremos a la Palabra para encontrar su
plan.
A. La Oración:
1. Oración y Conversión:
Nosotros hemos visto en otros estudios el rol integral que juega la oración en
la conversión de los pecadores. En el
libro La Vida Devocional (E1) nosotros vimos que es la oración que
prepara la tierra y que la hace fértil.
Sin ella la tierra del corazón humano queda muy dura y seca. También hemos hablado de la relación entre la
conversión y la oración en las palabras de Pablo a Timoteo en I Tim 2:1-4:
Exhorto ante
todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias,
por todos los hombres.... Porque esto es
bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos
los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. I Tim 2:1,3,4
La
oración glorifica a Dios en dos maneras:
directamente (los Salmos, por ejemplo), e indirectamente (orando por las
cosas que agraden al Señor y le complazcan).
Cuando nuestras oraciones se unen con el gran plan de salvación para
este mundo, nuestro Señor es glorificado y exaltado.
2. La Oración de los
Discípulos: Habiendo pasado tanto tiempo con Jesús, uno pensaría que
los discípulos ya estaban listos y preparados para su ministerio. Jesús les había enseñado tanto. )Por qué
no salieron de una vez a evangelizar?
Y estando
juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa
del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.
Hch 1:4
Cuando llegó el
día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Hch 2:1
Es
siempre interesante ver que la misión de Dios no depende de la actividad
humana. Aunque queremos creer que somos
indispensables, la Biblia nos enseña que no es así. Los discípulos tuvieron que comenzar su nuevo
ministerio esperando a Dios. Nosotros
leemos en Hch 1:14 que todos los hermanos Aperseveraban unánimes en oración y
ruego.@ No hay nada que pueda sustituir por esto, y
no hay nadie que pueda vivir en el evangelio sin practicar la oración.
La
historia relatada en Hechos 2 nos explica cómo estas oraciones fueron
contestadas y cómo estos discípulos fueron introducidos en pleno a la misión de
su Señor. En su primer día se
registraron tres mil conversiones.
3. La Oración del Apóstol Pablo:
Pablo, también antes de comenzar su ministerio, pasó tres días orando al Señor
(Hch 9:11). En este tiempo y por medio
de estas oraciones, el Señor comenzó a enseñarle cómo lo emplearía en su
misión. Luego, habiendo ya comenzado a
predicar, Pablo y Bernabé fueron enviados en su primer viaje misionero. Pero este llamamiento fue revelado a la
iglesia por medio de sus oraciones (Hch 13:1-3).
Como nosotros hemos visto en otros
estudios, el autor y dueño de la obra misionera es Dios. Dios nos invita a participar en su misión
redentora siempre y cuando estemos dispuestos a comenzar en oración. La oración, para nosotros, es la puerta de
entrada para el gran privilegio de trabajar con Dios. Si esta puerta se mantiene cerrada, no hay
manera para nosotros de participar con Dios.
Por medio de nuestras oraciones,
reconocemos todo esto. Este
reconocimiento es aun más importante cuando recordamos que la meta de la obra
misionera es la de darle a Dios toda la gloria que El merece. Nuestras oraciones son ofrendas (Ap. 5:8) que
dan gloria y honor a nuestro Rey supremo.
El que no ora, ha olvidado esta meta principal. Y el que evangeliza, olvidándose de esta
meta, no puede esperar la bendición de Dios.
B. La Predicación: En la oración
nosotros ponemos las cosas en su orden.
Comenzamos con Dios y esperamos a El.
Dándole gloria a nuestro Señor en esta manera privada y personal,
podemos continuar glorificándole públicamente con la predicación de las buenas
nuevas. Podemos comenzar a sembrar en la
tierra que El ha preparado.
Todos entendemos que la semilla
que el Cristiano debe sembrar es la Palabra de Dios. Y cuando decimos, ALa
Palabra de Dios,@ casi todos pensamos en la Biblia. Así muchos han llegado a creer que por medio
de la distribución de la palabra, o porciones de la palabra, se cumple con el
mandato de evangelizar. Esta semilla
puede ser un tratado en el parque o un Nuevo Testamento regalado en una visita
evangelística a la casa. Pero
preguntamos, )es así que se siembra la semilla? Puede ser así, algunas veces. Pero, por lo general, no. No se siembra así. Volvamos a la historia misionera de la
iglesia primitiva:
Acudiendo
Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero )entiendes
lo que lees? El dijo: )Y cómo
podré, si alguno no me enseñare? Y rogó
a Felipe que subiese y se sentara con él.
Hch 8:30, 31
1. La Predicación de la Palabra es Personal: Una de
las grandes diferencias entre el cristianismo y las demás religiones es que
nosotros creemos en un Dios vivo y personal.
Mientras otras religiones hablan de verdades eternas y sistemas de
pensamiento, la fe cristiana tiene que ver con una persona. Esta persona es el hijo de Dios, Jesucristo,
el Señor nuestro. Jesucristo se hizo
hombre para poder traer salvación a los hombres y para establecer una relación
con los salvos. Jesucristo es un Dios
sumamente personal.
Pero aun antes de la venida de
nuestro Señor, nuestro Dios era un Dios personal, un Padre siempre presente en
las vidas de sus hijos. Los Salmistas
hablan de su presencia así:
En tu
presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre (Sal.
16:11).
No
temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán
aliento (Sal. 23:4).
No me
eches de delante de ti, y no quites de mi tu santo Espíritu (Sal. 51:11).
Lo importante para Dios no es que
aceptemos un nuevo sistema de pensamiento, sino que abramos las puertas de
nuestra vida a él. Que él sea nuestro
Dios y que seamos pueblo por él (Ex. 6:7).
Nuestros métodos evangelisticos
deben también de ser Apersonales@.
Se pueden utilizar todos los medios de comunicación, pero al fin y al
cabo debe haber una persona con quien el oyente puede hablar y conversar. Siendo un Dios personal, Dios quiere usar a
nosotros, personas comunes, para comunicarse con las demás personas. Dios sigue llamando a su pueblo con una voz
muy personal: la nuestra.
Así que, somos
embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os
rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios (II Cor. 5:20).
2. La Predicación de la Palabra es Poderosa: Todos
nosotros conocemos las famosas palabras de Pablo, escritas a los Romanos en el
primer capítulo de la carta que lleva su nombre, donde dice(versículo 16):
Porque no me
avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel
que cree; al judío primeramente, y también al griego.
La predicación de la Palabra de
Dios sigue teniendo una fuerza mayor a todas las fuerzas que el hombre haya
inventado. Hasta la fecha, el hombre, a
pesar de todo su conocimiento, no ha podido acercarse a la solución de todos
los problemas que nos enfrentan. Sin
embargo, la predicación del evangelio sigue cambiando lo que el hombre no ha
podido cambiar. Sigue también siendo una
roca de estabilidad en una vida donde todas las demás cosas vienen y se van en
un cerrar de los ojos.
Pues me propuse
no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste
crucificado. Y estuve entre vosotros con
debilidad, y mucho temor y temblor; ni mi palabra ni mi predicación fue con
palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y
de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres,
sino en el poder de Dios. (I Cor 2:2-5)
Pablo siempre
quería señalar la diferencia entre el poder de la palabra del hombre y el poder
de la palabra de Dios. En su tiempo
había muchos maestros y profesores Aelocuentes@.
Ellos andaban impartiendo su Asabiduría@ y impresionando a todos con su
elocuencia. Sin embargo, toda su
elocuencia y toda su sabiduría no resultaron en nada. En las palabras de otro predicador, todo era,
AVanidad
de vanidades.@
Pero Pablo tenía un mensaje que no requería elocuencia, un mensaje que
hablaba por si mismo, un mensaje de poder.
Este mensaje era, y todavía es, AJesucristo, y a éste crucificado.@
El predicar a
Jesucristo crucificado, aunque sea tontería para muchos, es una revelación
pública de la gloria de nuestro Señor.
Es una revelación del poder de su amor.
Aunque nos falte cierta elocuencia en la presentación del mensaje,
podemos estar seguros de que el evangelio de Jesucristo, fielmente predicado,
será lo más poderoso en nuestras vidas y las vidas de los que nos escuchan.
3. La Predicación
Verdadera se Practica en la Vida del Predicador: Así que la
predicación del evangelio es algo personal y poderoso, no cabe la hipocracía de
parte de sus predicadores. Claro está
que la palabra se predica con la boca y se oye con el oído (Rom. 10:10 y
17). Sin embargo, la Biblia insiste
también que la Palabra se predique con los hechos.
Y si un hermano
o una hermana están desnudos, y tiene necesidad del mantenimiento de cada día,
y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais
las cosas que son necesarias para el cuerpo, )de qué
aprovecha? (Santiago 2:15-16)
El apóstol
Pablo estaba muy consciente del hecho de que su vida servía como ejemplo para
todos los que le escuchaban. Así llamó a
sus oyentes y lectores no solamente a imitar a Cristo, sino a imitar a él
también (I Cor. 4:15-16 y I Tes. 1:6). )Puede,
usted, llamar a los miembros de su iglesia a imitarle en su camino
cristiano? Preferimos llamar a nuestros
oyentes a imitar a Cristo, porque sabemos que todavía estamos lejos de su
ejemplo. Pero como predicadores de su
Palabra, en el templo o en la calle, Dios nos llama a una vida de integridad,
rectitud y amor.
Nuestra
predicación no puede ser de palabra o boca solamente. Tiene que ser una predicación y un testimonio
integral, algo que incluye todos los aspectos de nuestra vida.
C. La Educación: Jesucristo pasó tres años enseñando día tras
día a sus discípulos. No era suficiente
predicarles un mensaje evangelístico, convertirlos y luego irse. Jesucristo tenía que transformar totalmente
la manera en que ellos pensaban y veían su mundo. Y, antes de irse, mandó a los discípulos a
hacer lo mismo:
AId y
haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os
he mandado.... A (Mt 28:20)
Como él había
hecho discípulos, quería que ellos también lo hiciera. Pablo expresaba esta misma tarea en esta
manera:
No os
conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta (Rom. 12:2).
Son muy
pocas las cosas que agradan y complacen a los padres como un hijo (o una hija)
muy listo e inteligente. Los padres no
se cansan de hablar de las buenas notas de tal niño o de los otros logros que
se han alcanzado. Muchas veces estos
niños llegan a ser la Agloria@ de sus padres. Aunque Dios no es jactancioso, sí, se gloria
en la buena educación de sus hijos. Por
medio de esta educación sus hijos llegan a reflejarle mejor. Desde los primeros días de la historia de su
pueblo, Dios ha mandado que nos nuevos (en este caso, los niños) sean bien
educados.
Y estas
palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus
hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al
acostarte, y cuando te levantes (Dt. 6:6-8).
El
pueblo de Israel siempre se ha destacado en el área de la educación. Se ve en el Antiguo Testamento un depósito
increíble de sabiduría y conocimiento.
Esta sabiduría comenzaba con el temor de Dios (Prov 1:7), pero llegaba
hasta lo último de la tierra y los extremos de los cielos (Salomón y Job, por
ejemplo).
En el
Nuevo Testamento, la mente del pueblo de Dios sigue jugando un rol muy
importante. Aunque Pablo se burla de la
filosofía humana, nunca menosprecia el conocimiento y el entendimiento. Además, anima a todos sus lectores a estudiar
y a aprender. Veamos:
..., a fin de perfeccionar
a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de
Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del
Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de
Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo
viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con
astucia las artimañas del error..., (Ef 4:12-14).
También podemos
ver que para Pablo el hecho de ser portador de la imagen de Dios significa
entendimiento y conocimiento:
... y revestido
del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se van renovando hasta
el conocimiento pleno..., (Col 3:10)
Dios no quiere
un pueblo ignorante. Un pueblo ignorante
no puede reflejar a un Dios omnisciente.
Y por esto la tarea evangelística de la iglesia no termina con el
mensaje evangelístico. Queda mucho por
hacer. Tan pronto que una persona se
convierta debemos iniciar un programa de educación bíblica con tal persona con
el fin de que esta persona también pueda darle gloria a Dios mientras defiende
y proclama la verdad.
2.
)Cuáles
son las dos maneras en que nuestras oraciones
glorifican a nuestro Señor?
_1)______________________________________________
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_2)_____________________________________________
____________
3.
) Qué
hicieron los discípulos tan pronto que ascendió
Jesús? __________________________________________
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4. )Por qué no salieron a
evangelizar?___________________
________________________________________________
_________________________________________________
________________________________________________
5.
Apunte aquí las tres características de la predicación verdadera y qué
significan.
_1)_____________________________________________
________________________________________________
_2)_____________________________________________
________________________________________________
_3)_____________________________________________
_______________________________________________
6.
)Qué
dice el Antiguo Testamento en cuanto a la importancia de la Aeducación@?
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7.
)Cómo
sabemos que Jesús también creía que ere muy importante educar a los nuevos
creyentes?
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__________________________________________________
__________________________________________________
8.
)Podemos
evangelizar sin educar? ________________
)Por qué si o
no?___________________________________
__________________________________________________
__________________________________________________
_________________________________________________
II. Glorificando a Dios en la Agrupación de su
Pueblo:
En la primera parte de este
estudio, nosotros hemos visto cómo podemos glorificar a Dios participando en
unos primeros pasos evangelísticos, por medio de los cuales Dios lleva a la
persona inconversa a la conversión.
Decimos, con mucha razón, que la salvación es personal y que
Jesucristo es nuestro Salvador personal.
Ya hemos hablado de este aspecto de nuestra salvación con relación a
nuestro deber de predicar el evangelio en una manera personal. Oramos por individuos, predicamos a
individuos y enseñamos o educamos a individuos.
Sin embargo, no podemos hablar de
la salvación, ni siquiera de la conversión, sin hablar en términos
comunitarios. La salvación no es
solamente un asunto entre Dios y la persona convertida, sino, es un asunto
entre Dios y su pueblo también. Por
medio de la Asalvación
personal@ , la
persona convertida deja de ser un individuo aislado por el pecado y comienza a
ser un miembro de un cuerpo. En esta
segunda parte del estudio, quisiéramos reflexionar sobre estos aspectos
comunitarios de nuestra salvación.
Queremos animar al lector a ver la agrupación (la formación de grupos)
como un paso necesario en nuestra tarea evangelística. Veremos, sobre todo, la manera en que Dios se
glorifica en la destrucción de lo que divide y en la edificación de lo que
unifica.
A. La Definición Comunitaria de la Salvación -
Efesios 2
(Favor de leer Efesios 2 antes de
continuar con la lectura de este estudio.)
En el segundo capítulo de la carta de Pablo a los Efesios, nosotros
podemos ver lo que significa la salvación en cuanto a la comunidad de fe. En los primeros versículos tenemos una
descripción de lo que todos nosotros eramos antes de que Jesucristo llegara a nuestras
vidas. Pablo dice que estábamos muertos,
seguíamos la corriente de este mundo, y que eramos, por naturaleza, hijos
de ira. Antes de convertirnos, cada
uno anduvo por su propio camino.
División, ira y muerte caracterizaban nuestra vida anterior.
Después de esta introducción,
Pablo habla de la gracia de nuestro Señor.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios (Ef. 2:8).
Se entiende que esta salvación significa una vida eterna para los
que la han recibido. Pero Pablo, en vez
de ver el significado de la salvación en términos personales (vida eterna para
mi), lo ve de un perspectiva más amplia.
Porque él es
nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de
separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos
expresados en ordenanzas, para crear en si mismo de los dos un solo y nuevo
hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un
solo cuerpo, matando en ella las enemistades.
(Ef 2:14-16)
La salvación, así entendida, tiene
una definición comunitaria, no individualista.
Es la reconciliación no solamnte de Dios y el hombre, sino del hombre
con los demás hombres también. Y esta reconciliación
puede ocurrir solamente en comunidad.
Habiendo comenzado el capítulo con
muerte, ira y división, Pablo termina con todo lo contrario. Pablo dice que por medio de la salvación de
Cristo somos: un solo cuerpo, conciudadanos, miembros de la familia de Dios,
un edificio, morada de Dios en el Espíritu.
O sea, la salvación de Cristo es algo inmediato y algo que se vive
solamente en comunidad.
Por esto, no podemos pensar en la
salvación como algo exclusivamente personal.
Dios nos ha salvado para formarnos en un solo cuerpo y para construirnos
en un solo edificio. Es este cuerpo, y
esta morada del Espíritu que contribuye principalmente en la meta final, la
glorificación de nuestro Señor.
..., y
juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares
celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las
abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo
Jesús.
Ef. 2:6-7
B.
La Congregación y la Presencia de Dios - Mt 18:20
Porque donde
están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Por lo general, este versículo se
cita cuando la hora ya está avanzada y pocos hermanos han llegado a la iglesia
para el culto. La persona que dirige
sabe que debe comenzar a pesar de la tardanza de los hermanos. Después de esperar unos pocos minutos más, se
comienza con las palabras de este versículo.
Pero podemos preguntar, APor qué
tiene que haber dos o tres? )No está Dios presente con cada creyente?@ Si él está con cada uno de nosotros, )por qué
tenemos que decir, Adonde están dos o tres@?
Naturaleza de
Dios: La respuesta a esta pregunta comienza en la misma naturaleza
de Dios. Cuando hablamos de la Trinidad,
hablamos de un Dios que existe como tres personas; Padre, Hijo y Espíritu
Santo. En otras palabras, Dios ya existe
en comunidad. Aunque es un solo Dios, no
es solitario. Dios goza de una comunión
y una relación entre sí.
La Imagen de
Dios: Después de crear a Adán, Dios dijo, ANo es
bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.@ Y, después de haber creado a Eva, Dios
continuó diciendo, APor tanto, dejará el hombre a su padre y
a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne@ (Gen
2:18 y 24). Así podemos ver que el
hombre fue creado para vivir en comunión, para compartir su vida, totalmente,
con otra persona. En Génesis 1:28 vemos
que esta relación forma parte de lo que significa ser portador de la imagen de
Dios. AY creó Dios al hombre a su imagen, a
imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.@
Dios vive en comunión y comunidad,
y siempre ha querido que el hombre viva en la misma manera. Nos creó para gozar de esta misma comunión
entre personas. Sin embargo, el pecado
nos ha dividido. Para nosotros volver a
ser portadores de su imagen, tenemos que volver a vivir en comunión con
nuestros hermanos.
La
Congregación: Por medio de los dos o tres que se ponen de acuerdo y que
se reúnen en el nombre del Señor, Dios comienza a restaurar lo que estaba roto
y dividido. El contexto de Mateo 18 es
importante. Se trata de cómo y cuánto
debemos perdonar a nuestros hermanos. En
vez de dejar que el pecado nos divida y nos separe, Jesús insiste en que se
haga todo lo posible para hacer devolver al pecador. Dios, en una manera muy especial, mora y
trabaja donde hay comunión de los santos.
(Véase Salmo 133)
C. La Ultima Petición de Cristo - Juan 17 (Favor de leer Juan 17 antes de
continuar) Es en esta última oración de
Jesús en el Evangelio de San Juan que nosotros encontramos, en su forma más
clara y explícita, la relación entre la unión de los santos y la glorificación
de nuestro Señor. Jesús dice:
La gloria que
me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean
perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has
amado a ellos como también a mí me has amado.
Juan 17:22-23
La gloria que
Dios Padre dio a Jesús, su Hijo amado, fue la tarea de enseñar a todo el mundo
la profundidad del amor divino hacia un mundo perdido. El producto de esta tarea gloriosa no podía
ser nada menos que la perfecta unificación del pueblo de Dios en su amor. Aquí, en Juan 17, encontramos a Jesús orando
para que la gloria de su Padre fuera manifiesta en las vidas y los ministerios
de sus seguidores con el fin de que todo el mundo lo conociera.
Una vez más
nosotros vemos que el Señor nos ha salvado con una vista hacia todo el
mundo. Sin duda él nos ama a cada uno
con un amor sin fin. Sin embargo, este
amor no termina con nosotros y su propósito es mucho más grande que
nosotros.
Hay muchos
ejemplos bíblicos de lo que pasa cuando el pueblo de Dios llega a pensar que
ellos son los únicos blancos del amor divino.
Los líderes del pueblo judío en el tiempo de Jesús son el ejemplo más
triste. Por pensar que ellos eran los Aúnicos@, ellos
mismos se perdieron. Pero nosotros,
lamentablemente, podemos ver la misma tendencia en todas nuestras
iglesias. Y, por esto, es tan importante
fijarnos en la meta final de la obra misionera, la gloriosa manifestación del
profundo amor de nuestro Señor. Si el
mundo no puede ver este amor y esta unión en nosotros, nosotros también nos
estamos perdiendo.
D. La Organización de la Iglesia: El
Nuevo Testamento nos enseña cómo la Iglesia fue instituida para continuar el
ministerio de Cristo. Además de seguir
anunciando la llegada del Reino de Dios, la Iglesia tenía que proveer un
vistazo (o, mejor dicho, una visión) de cómo se vería este Reino cuando llegara
en su totalidad. Veamos aquí algunos
ejemplos de cómo la iglesia primitiva se organizó para llevar a cabo el
ministerio que el Señor le había dejado.
Comunidad: En
Hechos 4:32-35 Lucas nos describe como comenzó la iglesia. Son muy pocas las palabras bíblicas que son
más bellas que estas porque aquí podemos la gloria del Señor dentro de su
pueblo. Quizá no se vean fuegos,
relámpagos o terremotos, pero sí, se ve la gloria de Dios.
Y la multitud
de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo
propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
Lamentablemente, leemos en el
próximo capítulo que esta comunidad gloriosa duró poco tiempo en esta
condición. Sin embargo, estos primeros
días deben seguir sirviéndonos como ejemplo para nuestra comunidad de fe. Sí, las cosas han cambiado mucho. Pero la gloria de Dios se manifiesta en la
misma manera: olvidándose de uno mismo y tratando de servir al otro, en el amor
de Dios, con todo lo que uno tiene. La
iglesia del NT seguía organizándose con el fin de proveer algo de esta
comunidad gloriosa para todos sus miembros, pero, poco a poco se alejaba de
este ejemplo tan bello.
Ahora nos toca a nosotros buscar
la manera en que podamos re establecer esta comunidad en nuestro mundo.
Congregación: En el
hecho de congregarse, el pueblo de Dios da testimonio en cuanto al Poder que ha
destruido las divisiones en su vida.
Para establecer comunidad, tenemos que congregarnos y formar
congregaciones. Es importante también
que recordemos que la congregación del NT era bastante diferente que la
congregación de la mayoría de nuestras iglesias. Las Acongregaciones@ del NT
se basaban en los hogares de los creyentes y compartían mucho más que unas
horas del culto (Rom 16:5,15; Col 4:15).
Para las iglesias más grandes de hoy, donde todo su ministerio gira
alrededor de su templo, este aspecto Apersonal@ en la congregación es más difícil
lograr. Pero es esencial en el logro de
la meta final. Para dar expresión y
evidencia del amor divino, para darle a nuestro Señor la gloria que él merece,
tenemos que juntarnos con otros cristianos, congregarnos para alabarle y darle
gracias, y unirnos en su Espíritu y su Palabra.
El autor de Hebreos compara las
congregaciones cristianas a un grupo de viajeros que andan acercándose al
Señor. Mientras andamos juntos en este Anuevo
camino@ (10:20)
el autor nos exhorta:
Y
considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no
dejando de congregarnos, como algunos tiene por costumbre, sino exhortándonos;
y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. (Heb 10:24-25)
Comunión: En la
Santa Cena nosotros celebramos la unión que gozamos con nuestro
Señor y su cuerpo. En este sacramento
recordamos no solo el sacrificio del Señor, sino la unión espiritual que existe
entre él y nosotros también. Esta unión
que el Señor pidió en Juan 17 no debe expresarse solamente en la Santa Cena,
sino debe expresarse en cada aspecto de la vida de la Iglesia. Debemos organizar nuestras iglesias y
nuestros programas en una manera que facilite la expresión de esta unión.
Habiendo orado, predicado y
educado, nosotros nos formamos en grupos, pequeños y grandes, para llevar
nuestro testimonio a un nuevo nivel de poder.
En estos grupos, caracterizados por su comunidad, por sus muchas
congregaciones y por su comunión, Dios es glorificado. Dios es glorificado porque el amor que nos
enseñó en Cristo sigue manifestándose en nuestras vidas como prueba de este
amor infinito.
9.
)Qué
dice Efesios capítulo dos en cuanto al aspecto comunitaria de la salvación(vea
vers. 14-16)?
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10. )Por qué promete Jesús estar con grupos
de dos o tres reunidos en su nombre? )No está
con cada cristiano todo el
tiempo?__________________________________________
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11. )Qué significa la idea de Agloria@ en
Juan 17 y cuál es la relación que tiene con la unión que pide Jesús?
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12. )Qué podemos hacer en nuestras iglesias
para que se parezcan más a la iglesia de Hechos 4:32-35?(haga algunas
sugerencias prácticas)
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13. )Por qué Dios se glorifica en la
comunidad, congregación y comunión de sus santos?
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III. Glorificando a Dios en la Transformación del
Mundo:
Nosotros hemos visto en las
primeras dos partes de este estudio cómo el trabajo misionero es uno que
comienza a un nivel personal pero rápidamente (y necesariamente) llega a ser un
trabajo comunitario. Comenzamos con
individuos, pero el objetivo es el de unificarlos en un solo cuerpo, rompiendo,
como dijo Pablo, la pared intermedia de separación. Cristo la rompió en la cruz y ahora le toca a
la iglesia aplicar este poder unificador a nuestra situación.
Pero la meta final del trabajo de
Dios en este mundo va más allá que la Iglesia, y incluye todo lo que el Señor
ha creado. Vamos a concluir este estudio
con otra visita a la Palabra de Dios para ver cómo él ha expresado su meta
final.
A. El Antiguo Testamento y la Transformación del
Mundo El pueblo de
Israel, en los tiempos que andaban con su Señor, siempre estaba consciente de
que la relación que llevaba con su Dios era un gran drama presentado en
escenario del mundo entero. Ellos sabían
que sus acciones tenían consecuencias globales.
Así que su Dios era el Dios de todo el mundo, tenía que ser así. El testimonio de Israel tenía mucho que ver
con la actitud de las otras naciones con respeto a su Dios. Cuando Israel obedecía a Dios, Dios lo
bendecía ya las otras naciones se daban cuenta.
Y aun cuando Israel pecaba y estaba siendo castigado, las otras naciones
sabían por qué (Dt 29:24-26).
Vemos en tres temas claves del
Antiguo Testamento, el pueblo, la ley, y la tierra, Dios tenía el propósito de
transformar el mundo. El pueblo iba ser
distinto a los otros pueblos, porque iba ser el pueblo donde habitaba
Dios. Así los otros pueblos veiran y
concieran a Dios. La ley servía para
hacer este pueblo una nación santa, en contraste a las naciones alrededor: pero
no para separala solamente, sino para ser un testimonio entre ellos, y así
efectuar una transformación en ellas. El
la tierra prometida sirve como un escenario de la transformación: queda en
medio de las naciones, en las encrucijadas del mundo, y las otras naciones viajaban
por sus caminos. En esta tierra Dios
estableció su pueblo para por transformar al mundo.
Ahora quisiéramos volver a ver algunas de las
etapas de la historia de Israel para poder entender mejor la meta de nuestro
Señor. Brevemente consideraremos la
visión de nuestro Señor como se revela en su trato con Abraham, Moisés, David,
y los profetas.
Abraham: Para
los judíos el personaje de Abraham era el más importante, después de Dios
mismo, en su historia. Abraham, siendo
el patriarca del pueblo, llegó a ser la medida de la relación que uno tenía con
Dios. Los hijos de Abraham (los judíos)
se consideraban como los únicos hijos de Dios.
Ellos usaban su identidad judía para excluir y maldecir en vez de
incluir y bendecir. Pero Dios siempre
tenía otro propósito. Veamos:
Y haré de ti
una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición. Bendeciré a los que te
bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas
las familias de la tierra. Gen 12:2-3
Desde el día en que llamó a
Abraham para ser su hijo, Dios ha estado pensando en todo el mundo. Y, a pesar de la desobediencia de Israel,
Dios ha cumplido con su promesa en nuestro Señor Jesucristo. (Gal
3:8-9) La visión de Dios no ha cambiado y, hoy en día, cuando Dios nos
llama no es solamente para alcanzar a ti o a mí, sino para alcanzar al mundo
entero.
Moisés: Aunque
Dios usó a Moisés principalmente para librar a su pueblo, Moisés también sabía
que la misión de Dios no terminaba con Israel.
Sino, Israel era el inicio de algo que llegaría mucho más lejos. Cuando le tocó a Moisés interceder por
Israel, pedir perdón por su pecado, no decía que Israel merecía misericordia,
sino dijo:
Acuérdate de
tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la dureza de este pueblo, ni a
su impiedad ni a su pecado, no sea que digan los de la tierra de donde nos
sacaste: Por cuanto no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había
prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto. (Dt
9:27-28)
Moisés
compartía la gran visión de Dios, y por esto no quería que las otras naciones
se burlaran ni de Dios ni de su pueblo.
Moisés quería, porque Dios quería, que todo el mundo reconociera a
Jehová como el Dios soberano de todo el mundo.
Y, por esto, Moisés no pudo aceptar que Dios acabara con su pueblo antes
de cumplir con su misión.
.
David: Por
medio de David y su linaje Dios sigue estableciendo su reino en la tierra. Aunque para David lo más importante era el
establecimiento de Israel como nación, Dios utiliza a David para fines
mayores. Aunque David piensa en un reino
terrenal, bendito por el Todopoderoso, Dios está pensando en su Hijo,
Jesucristo:
Y cuando tus
días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno
de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré
para siempre el trono de su reino. (I
Sam 7:12-13)
El hijo de
David, Salomón, reconoció la misión global de su Señor en su oración de
inauguración para el templo:
Asimismo
el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a
causa de tu nombre..., y viniere a orar a esta casa, tú oirás en los cielos, en
el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el
extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra
conozcan tu nombre y te teman.... (I Reyes 8:41-43)
Los Profetas: Quizás
más que nadie, los profetas del Antiguo Testamento entendían la grandeza de la
misión de Dios. Su perspectiva no era
limitada por su nacionalismo, sino entendían que Dios tenía un trabajo mucho
más grande por hacer. Isaías dice:
He aquí
llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti,
por causa de Jehová tu Dios, y el Santo de Israel que te ha honrado. Buscad a Jehová mientras puede ser hallado,
llamadle en tanto que está cercano. Deje
el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová,
el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en
perdonar (Is 55:5-7).
El profeta Ezequiel también vio a
Dios en el escenario de todo el mundo.
El Dios de Ezequiel no estaba confinado en un lugar particular
(Jerusalén). Sino gobernaba toda la tierra
y estaba determinado que todo el mundo lo viera y lo reconociera. En el libro de Ezequiel se repite más de 65
veces la frase, Ay sabrán que yo soy Jehová.@
Metido dentro de tantas profecías
en cuanto a la restauración de Israel y el castigo de sus enemigos, el librito
de Jonás nos detiene y nos hace pensar de nuevo en lo extenso de la
misericordia de Dios.
)Y no
tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte
mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda,
y muchos animales? (Jonás 4:11)
Jonás no quería ver ni entender
esto. Su visión se limitaba a lo
suyo. Aun cuando Dios le obligó a salir
de su pequeño cuarto, Jonás quería regresar.
Quiera Dios que no seamos nosotros así.
Que cuando él nos enseña su visión, seamos capaces de compartirla.
14. )De qué estaba consciente el pueblo de
Israel en cuanto a su relación con Dios?
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15. )Qué dice Gal 3:8-9 sobre los hijos de
Abraham?
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16. )Por qué no quería Moisés que Dios
destruyera a su pueblo después de su pecado con el becerro de oro?
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17. )Qué era lo que no entendía Jonás según
Jonás 4:11?
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B. El Nuevo Testamento y la Transformación del
Mundo
En el Antiguo Testamento podemos
ver algo del interés que tiene nuestro Señor en todo el mundo. Aunque el enfoque de corto plazo podía ser el
pueblo de Israel, siempre había otro horizonte, otro nivel por alcanzar. En el Nuevo Testamento la situación es
semejante. Fácilmente caemos en el error
de pensar en solamente la gente de la iglesia y de no poder ver más allá que
ella. Sin embargo, el testimonio del NT
es aun más claro con respeto a la visión y la misión de nuestro Señor. Aquí hablaremos de dos mensajeros del nuevo
orden, para dar testimonio a esta verdad: hablaremos del ministerio de Jesús, y
el del Apóstol Pablo.
El Ministerio
de Jesús - Anunciando el Reino: El evangelio de San Marcos
introduce el ministerio de nuestro Señor con estas palabras:
Después que
Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de
Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado;
arrepentíos, y creed en el evangelio.
(Marcos 1:14-15)
Jesús vino predicando el evangelio
del reino de Dios. )Qué
significa el Reino de Dios? Muchos han
tratado de contestar esta pregunta.
Aunque algunos creen que el Reino de Dios (o de los cielos en
Mateo) es la Iglesia de Cristo, la respuesta bíblica parecer ser más
amplia. El Reino de Dios existe sobre
toda la creación y no se limita a la Aiglesia@.
Cuando Jesús anunció la llegada de este reino, este anuncio tenía
implicaciones para toda la creación.
Dios, en Cristo, estaba comenzando a ejercer su soberanía de nuevo. Jesús anunció justicia para todos y ofreció
una ciudadanía a todos que le siguieron.
Una de las parábolas más
significativas para nuestra discusión sobre la transformación del mundo es la
parábola de la levadura. Es importante
porque contradice el entendimiento judío en cuanto al Reino de Dios (para
ellos, el Reino de Israel) y nos da una nueva perspectiva en cuanto a su extendimiento
en nuestro mundo:
Otra parábola
les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer,
y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado. (Mt 13:33)
La levadura (el reino de los
cielos) es algo pequeño que se introduce a la masa. Pero aunque sea muy poco, se extiende a toda
la masa y la transforma totalmente. La
levadura tiene algo que ver con toda la masa, no con una sola parte. Así también el reino de Dios tiene algo que
ver con toda la creación. Nosotros, como
ciudadanos de este reino, debemos fijarnos siempre en la transformación de toda
la masa.
El día vendrá cuando llegue el
Señor para juzgar y separar los justos de los injustos (Mt 13:47-50). Pero mientras tanto, el reino introducido por
Cristo sigue transformando el mundo.
El Ministerio
de Pablo - Nueva Era en Cristo: En los escritos del Apóstol Pablo
vemos también un nuevo reino o una nueva era después de la resurrección de
Cristo. Cristo, habiendo glorificado a
su Padre en su muerte, ahora recibe la gloria y el poder que le pertenecen como
el Rey de todo. Este reino fue iniciado
con su resurrección. Pablo lo describe
así:
... La cual
operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los
lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y
sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el
venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre
todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que
todo lo llena en todo. (Ef 1:20-23)
Por lo cual
dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo
nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están
en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Fil 2:9-11)
Jesucristo, Señor nuestro, está
reinando ya. Está sujetando todas las
cosas a su autoridad y poder. Nuestro
mundo no lo ha querido ver ni aceptar.
Sin embargo, poco a poco, la levadura comienza su trabajo con la
masa. Cuando Cristo venga, en aquel día
final, se verá todo lo que él ha hecho durante este período de su reino. Aunque no siempre vemos ni entendemos cómo
Jesús está trabajando ahora, lo veremos y lo entenderemos cuando él llegue.
Confiando en su poder, autoridad y
presencia, nosotros podemos anunciar este reino. Podemos proclamar que las cosas ya han
cambiado y que toda la creación está sujeta a nuestro Señor y Dios.
El Espíritu de este Dios hace
posible la nueva vida para quienes lo aceptan, y trabaja en muchas maneras con
los que no lo hayan aceptado. Lo
importante es que nosotros veamos que hay un nuevo reino, y que el Rey de este reino
nos ha llamado a enseñar este reino a todo el mundo.
18. )Qué vino Jesús anunciando?
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)Qué
significaba?_________________________________
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19. )Cómo es la levadura semejante al Reino
de los cielos?
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20. )Significa la parábola de la levadura que
no habrá juicio?
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)Por qué si o
no?___________________________________
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21. Según Pablo, )cuándo comienza el reino de Jesús?
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22. )Para quiénes es Jesús el Rey?
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23. )Cuáles son las tres etapas de la misión
de Dios para nosotros, y cuál es su meta final?(Considere el libro entero)
_1)_______________________________________________
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_2)_____________________________________________
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_3)_____________________________________________
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24. )Qué es la meta
final)___________________________
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Conclusión:
Nosotros comenzamos este estudio
hablando de un tratado regalado en el parque, y concluimos hablando de Jesús
reinando en toda su gloria. El propósito
de este estudio ha sido el de ayudar al lector a ver cómo llegamos del primer
pasito a la última meta. Para ser
eficaces con los tratados, es indispensable que estemos conscientes de nuestro
destino final.
Gracia y paz a
vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que
están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de
los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos
lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para
Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. (Ap 1:4-6)
NOTAS
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