Profetas
Anteriores
Un
Breve Resumen del Contenido y Significado de los Libros Históricos de Josúe a
Reyes
B3
Instituto
Bíblico Reformado
por
Juan Medendorp
Contenido
Introducción
I.
El Libro de Josué
A. El Llamamiento de Josué (1:1-18)
B. La Conquista de la Tierra Prometida
(2:1-13:14)
C. La División de la Tierra Prometida
(13:15-21:45)
D. La Despedida de Josué (22-24)
II.
El Libro de Jueces
A. La Fuente de las Miserias (1:1-3:6)
B. Los Jueces de Israel (3:7-16:31)
C. El Estado de Israel al Final de la Epoca
(17:1-21:25)
III
Los Libros de Samuel
A. Samuel, el Ultimo Juez de Israel (1
Samuel 1-7)
B. El Pueblo Pide y Recibe un Rey (1 Samuel
8-14)
C. Saul Es Rechazado, David Es Elegido (1
Sam 15-31)
D. David, Rey de Israel (2 Samuel 1-24)
IV.
Los Libros de los Reyes
A. El Reino Unido de Salomón (1 Reyes
1:1-12:24)
B. El Reino Dividido: Jeroboam a Zimri (1
R. 12:25-16:20)
C. El Reino Dividido: El Ministerio de
Elías y Eliseo
(1 Reyes 16:21-2 Reyes 15:12)
D. El Reino Dividido: La Cautividad de
Israel
(2 Reyes 15:13-17:41)
E. El Reino Dividido: La Cautividad de
Judá (2 Reyes 18-25)
Conclusión
Introducción
Este
estudio lleva el título ALos Profetas Anteriores.@ Este no es un
término muy concocido entre nosotros. Su trasfondo es el estudio teológico de
la Biblia Hebrea, es decir, la versión escrita en el idioma de los Hebreos. En
la Biblia Hebrea hay tres divisiones: La Ley, Los Profetas y Los Escritos. ALa Ley@ refiere a los primeros
cinco libros de la Biblia, también conocidos como el Pentateuco. Esa primera
división ya estudiamos en el estudio anterior de esta sección bíblica del
pénsum del Instituto Bíblico Reformado. La segunda división, Los Profetas, se
divide en dos sub-divisiones: Los Profetas Anteriores y Los Profetas
Posteriores.
La
división de los profetas de la Biblia en dos partes corresponde a una división
cronológica y también una división literaria. La división cronológica, es
decir, de tiempo, entre los profetas anteriores y los profetas posteriores cae
más o menos entre el séptimo y el octavo siglo antes de Cristo. Los profetas
anteriores cubren mayormente los eventos desde la entrada en la tierra
prometida de Canaan por el pueblo de Israel, hasta el exilio al comienzo del
sexto siglo antes de Cristo. Principalmente, pues, Los Profetas Anteriores
cubren los eventos entre el siglo trece y el siglo siete antes de Cristo. Los
Profetas Posteriores, en cambio, cubren principalmente los siglos ocho a cuatro
antes de Cristo, aunque en una pequeña parte, corresponden al mismo período.
La
otra división es literaria. Los Profetas Anteriores son libros históricos, es
decir, relatan eventos de la historia de Israel, mientras que Los Profetas Posteriores
relatan las profecías de los grandes profetas de los reinos de Israel y Judá. Los
escritos históricos no caen dentro del género que nosotros normalmente llamamos
profecía. )En qué sentido, pues,
podemos decir que Los Profetas Anteriores son profetas? Si no hay profecía, )cómo pueden ser llamados
profetas? Aquí vemos algo de lo amplio que es la profecía bíblica, y lo
estrecho que es, muchas veces, nuestro entendimiento de ella. La profecía es
más que un mero predición del futuro. La profecía es también la capacidad de
discernir el movimiento de Dios en la historia: pasado, presente y futuro. Estos
libros, llamados Los Profetas Anteriores, relatan la historia desde una
perspectiva espiritual. Los escritores de estos libros no únicamente ven la
historia, sino también ven la mano de Dios moviendo en ella. Esta capacidad y
este entendimiento vienen sólo bajo la dirección del Espíritu Santo. Esta
interpretación de los eventos históricos relacionados con el pueblo de Israel
en esa época no es nada menos que una explicación divina de las causas y los
propósitos de estos eventos.
Al
leer estos libros será claro al lector que su interpretación histórica depende
directamente de los libros del Pentateuco. En el Pentateuco, vimos como Dios
creó al mundo para que lo glorifique. El ser humano era clave en la revelación
de la gloria de Dios en la creación, siendo imagen y semejanza de él. Después
vimos cuan pronto el ser humano cayó en pecado, y los desastrosos resultados de
ese pecado. A pesar de todo, Dios sigue adelante con su plan de revelar su
gloria en nosotros. Para implementar ese plan, Dios eligió a Abraham, como
padre de muchas naciones. Eligió también al pueblo de Israel, descendencia de
Abraham, para ser su pueblo modelo en el mundo. Lo liberó de la esclavitud en
Egipto, y le dio la ley escrita por medio de Moisés llevandolo a la tierra
prometida de Canaan para que pudieran vivir según la ley y demonstrar a todas
las naciones la grandeza y la gloria de Jehová.
El
libro del Deuteronomio termina cuando el pueblo de Israel estaba a punto de
entrar en la tierra prometida para comenzar su tarea como pueblo modelo. Al
final de este libro, Moisés les exhortaba a guardar toda la ley, para que
pudieran vivir tranquilamente en la tierra que el Señor su Dios les iba a dar. En
su exhortación, Moisés les explicaba lo bueno que pasaría con ellos si
guardaran la ley, y lo malo que les caería ensima si no la guardaran. Los libros
de Los Profetas Anteriores eran escritos precisamente para demonstrar la verdad
de las profecias de Moises. Claramente estos libros demuestran que cuando el
pueblo de Israel se pegaba a la ley de Dios, Dios bendijo sus propósitos, pero
cuando extravían de esa ley, Dios permitía caer ensima de ellos todo tipo de
calamidad. Los profetas anteriores escribieron precisamente para proclamar al
pueblo de Israel y también a la Iglesia de hoy, que Dios es fiel a sus
promesas. Si nosotros vivimos según su ley, experimentaremos todo tipo de
bendición de la mano de Dios, pero si violamos esa ley, podemos esperar todo
tipo de juicio de la misma mano de El.
Aquí
vemos la importancia de estos libros para la Iglesia hoy día. Muchas veces
ignoramos las historias del Antiguo Testamento, pensando que sólo tiene que ver
con los Judíos y no con nosotros. Pablo dijo una vez, refiriendose a las
historias de Israel, AMas estas cosas
sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas,
como ellos codiciaron@ (1 Corintios 10:6). Las
historias de los profetas anteriores son profecías para la Iglesia de
Jesucristo, exhortándonos a dejar los pecados y sus resultados desastrosos y
pegarnos a Jesús, fuente de ley santa y divina. Así, llenos del Espíritu Santo,
nosotros, que Ano andamos conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu,@ cumplimos Ala justicia de la ley@ (Romanos 8:4). No
seamos torpres, aprendamos la lección.
Los
Profetas Anteriores abarcan solamente los libros Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1
y 2 Reyes. Los demás libros históricos, a saber, Rut, 1 y 2 Crónicas, Esdras y
Nehemías, en verdad pertenecen a la sección de los Escritos del canon Hebreo. Por
eso los consideraremos en otro estudio bajo el titulo AEscritos Históricos.@
(Que Dios les bendiga al
estudiar estos libros, para que podamos ver hasta nuestra propia historia de
punto de vista de Dios!
1. )Cuáles son las tres
divisiones del Antiguo Testamento en Hebreo?
La _________________________________________
Los ________________________________________
y Los_______________________________________.
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|
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2. La división de Los Profetas
se puede dividir en dos partes: Los
Profetas_____________________________ y Los
Profetas___________________________. 3. )Cuál es la differencia
entre Los Profetas Anteriores y Los Profetas Posteriores? _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ 4. )Por qué es importante
estudiar la historia de _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ |
I. El Libro de Josué
Como
hemos visto, el libro de Deuteronomio nos deja a la puerta de la tierra
prometida. El pueblo había viajado en el desierto por cuarenta años, para que
la generación desobediente del éxodo muera. Para el colmo, el mismo Moisés,
líder del pueblo en el éxodo y el desierto, tuvo que morir fuera de la tierra
prometida por sus pecados. Cuando el libro de Deuteronomio cierra, el pueblo
está al punto de entrar en el tierra prometida sin su líder amado, Moisés.
El
propósito del libro de Josué es relatar la historia de esa entrada, dando los
detalles de como Dios designó a Josué sucesor de Moisés y como Dios mismo iba
delante de su pueblo para derrotar la resistencia de los pueblos paganos que
residían en la tierra. Aunque Moisés era grande, era Josué quien realizó la
entrada del pueblo de Dios a la tierra prometida. Es interesante observar,
pues, que el nombre Hebreo Josué es igual al nombre Griego Jesús. Josué llega a
ser un tipo, o representante, del mismo Jesucristo, nuestro gran conquistador,
quien nos liderará en nuestra entrada a la tierra prometida al final de los
siglos. El libro de Josué se divide 4 en partes: el llamamiento de Josué, la
conquista de la tierra, la división de la tierra y la despedida de Josué.
A. El Llamamiento de
Josué (1:1-18)
El
primer versículo de este capitulo nos da el contexto del libro: AAconteció después de la
muerte de Moisés siervo de Jehová . . . .@ Moisés, el siervo
de Jehová, había muerto, y el futuro del pueblo era incierto. )Quíen iría delante del
pueblo? )Quién sería su salvador?
Irónicamente, Josué (=Jesús) significa AJehová es salvación.@ En el hueco
dejado por la muerte de Moises, encontramos a Josué, el elegido por Dios para
llevar el pueblo a la tierra prometida. La frase más importante en el
llamamiento de Josué es, AEsfuerzate y sé
valiente,@ la cual ocurre cuatro
veces en este capítulo (1:6,7,9 y 18). Josué debe ser fuerte y valiente frente
a la gran responsibilidad de liderar al pueblo en su conquista de la tierra. La
razón por su valentía es la presencia del Señor Dios en su medio. ANo temas ni desmayes,
porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas@ (1:9). Pero la
presencia de Dios es prometido después de que Josué es mandado a guardar toda
la ley. El pueblo pudo salir con confianza porque Dios estaría con él, pero su
presencia dependía también de la santidad del pueblo. Dios no pudo acompañar un
pueblo manchado con el pecado.
A
base del llamamiento de Jehová, Josué manda al pueblo prepararse para la
entrada a la tierra prometida. En el momento de preparación, Josué recuerda a
las tribus de Rubén, Gad y Manasés que aunque ellos ya habían recibido su
herencia al Este del rio Jordán, todavía tenían la obligación de acompañar al
resto del pueblo en su conquista de la tierra prometida. Nada en el pueblo de
Dios es hecho para el bien del individuo, sino todo se hace para el bien del
pueblo. No podemos descansar cuando hemos recibido el nuestro, sino todos
debemos trabajar y luchar hasta que todos los hermanos disfrutan plenamente las
bendiciones de Jehová. Esta es una lección clara para la Iglesia de Jesucristo.
Cuando Dios nos llama a la conversión, nos llama a unirnos al cuerpo de Cristo.
Junto con todos los demás llegamos a ser un solo pueblo en Cristo Jesús. Pero
nuestra preocupación no puede ser por nosotros mismos, sino por el bien de
todos nuestros hermanos, los cercanos y los lejanos. No podemos descansar ni
dejar de luchar hasta que todos nuestros hermanos en la fe disfrutan la plena
bendición de Dios.
Al
final de este capítulo hay una nota animadora y a la vez preocupante. El pueblo
promete a Josué su completa obediencia. Lo que él mande, ellos harán. Sin
embargo, al decirlo, expresan también su deseo Aque Jehová tu Dios esté
contigo, como estuvo con Moises@ (1:17). El Dios que los
libró de Egipto, que los llevó por el desierto, que los trajo a la puerta de la
tierra prometida todavía no es el Dios de ellos, sino el Dios de Josué. Su
compromiso es con Josué y no con el Señor. Al no tener una relación directa con
Jehová, el futuro del pueblo está en peligro.
B. Conquista de la
Tierra (Capítulos 2:1-13:14)
Al
consolidar la lealtad del pueblo, Josué procede a conquistar la tierra
prometida. El propósito principal de los relatos en los capítulos 2:1-13:14 es
demonstrar claramente que es la fe en, y la obediencia a, Jehová que da la
victoria, y falta de fe y obediencia que causa la derrota para el pueblo de
Dios. En estos capítulos vemos dos historias, divididas en el medio por la
renovación del pacto en el monte Ebal. La primera historia (capítulos 2:1-8:29)
contrasta la conquista de Jericó y la derrota a las manos del pueblo de Hai. La
conquista de Jericó viene a través de la fe en Jehová y en su poder para
vencer. Un mensajero de Jehová, el Princpe del ejercito de Jehová, anuncia a
Josué un mensaje de Jehová, AMira, yo he entregado en
tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra@ (6:2). Jehová manda a
Josué y al pueblo de Israel a dar una vuelta por día en los primeros seis días,
y en el último día, a dar siete vueltas. Después de la séptima vuelta en el
séptimo día, Josué manda al pueblo: AGritad, porque Jehová os
ha entregado la ciudad.@ Y así se tumbaron
los muros de Jericó. La fe de Israel en su Dios les dio la victoria.
La
única condición que Dios había puesto para la conquista de Jericó era que el
contenido de la ciudad quedara como anatema a Jehová. Esto implicaba que el
pueblo de Israel debía dejar todo el contenido de la ciudad en su lugar como
ofrenda de los primeros frutos a Jehová. Josué les avisó del peligro de una
forma clara: APero vosotros guardaos
del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis
anatema el campamento de Israel y lo turbéis@ (6:18). Lamentablemente,
la avericia conquistó el temor de Jehová en un cierto Acán, quien tomó por sí
mismo del botín de la ciudad de Jericó dedicado a Jehová. No fue gran cosa,
solamente un manto, y algo de plata y oro. Pero no fue el valor de los objetos
que Dios tenía en la mente, sino la rebeldía que moraba en el corazón de este
Israelita. A causa de sus propios deseos y sus intereses personales, Acán
estaba dispuesto a poner todo el pueblo de Israel en peligro, quitando de
Jehová lo que se le pertenecía. Esta actitud que ponía los intereses personales
delante de los intereses de Dios y del resto del pueblo era un peligro eminente
para todo el pueblo de Dios. Sobre esta base el pueblo nunca se construiría. La
destrucción sería su destino.
Por
esta misma razón, Dios se sintió obligado descrubir y castigar este pecado para
que el pueblo comprendiera que en el pueblo de Dios ninguno puede poner sus
intereses personales por encima de los intereses del pueblo entero y de Dios. La
revelación ocurrió de la siguiente manera. Cuando el pueblo de Israel salió a
la batalla con el pequeño pueblo de Hai, Dios entregó a los Israelitas a una
derrota sorpresiva y contundente. Los Israelitas, habiendo salido recientemente
de una victoria de fe, clamaban al Señor para que les explicara la derrota
inesperada. El Señor lo pone en palabras sencillas: A Israel ha pecado. Han quebrantado mi pacto que yo les había mandado. Han
tomado del anatema, han robado, han mentido y lo han escondido entre sus
enseres@ (7:11). A través de una
investgación, Josué descubre que Acán había robado del botín y que lo había
escondido debajo de su tienda. Allí lo encuentran.
El
castigo era severo. Todo el pueblo apedreó al pobre Acán, así mostrando su
convicción que ellos mismos debían quitar el pecado del medio.
En
estas dos historias relacionadas vemos un contraste importante. Por un lado,
Israel vive por fe y conquista a sus enemigos sin tener que levantar una sola
arma. Pero, por otro lado, cuando el pueblo cae en pecado, es derrotado
fácilmente. El mismo Señor les enseña: APor esto los hijos de
Israel no podrán prevalecer ante sus enemigos. Más bien, volverán la espalda
ante sus enemigos, porque se han convertido en anatema@ (7:12). Hay muchas
lecciones para nosotros aquí en esta historia, pero la más sencilla es esta:
cuando el pueblo de Dios vive por fe, no hay quien lo derrota, pero cuando
permite el pecado en su medio, es victima de todo tipo de derrota. Purifiquémonos,
pues, para la gloria de Dios y la victoria de la fe.
En
el medio de esta primera sección encontramos el relato de la lectura del pacto
de parte de Josué (8:30-39). En todo esto Josué es el actor principal. El resto
de Israel (con la salvedad de los Levitas) son observadores en este proceso. No
es bueno suponer mucho de nada, pero aquí la falta de partipación y respuesta
de parte del pueblo, queda como un silencio amenazante.
En
la segunda historia de esta primera sección (9:1-13:14) vemos una vez más los
malos resultados cuando el pueblo de Israel depende de sí mismo y no del Señor.
Aunque habían recibido el mandato del Señor de no buscar la paz con los pueblos
de la tierra, sino de destruirlos por completo (Deuteronomio 7:2), la Biblia
nos relata que recibieron hombres de Gibeón, y hicieron paz con ellos. La razón
por este pacto con los pueblos de la tierra era un disfrase que los hombres de
Gibeón habían hecho, dando la impresión de habían venido de lejos para hacer
pacto, cuando en verdad vinieron de cerca. El versículo clave es 9:14, donde
dice que los hombres de Israel examinaron su ropa y sus provisiones, pero no
consultaron al Señor. Por esta razón, los hombres de Israel eran engañados, y
violaron el mandato del Señor, haciendo paz con los pueblos de la tierra. Por
causa de este pacto, el pueblo de Israel se sintió obligado a guardar el pacto
que hicieron y no destruir los pueblos con que hicieron pacto, pero los
relegaron a llevar agua y cortar leña para la casa de Dios. De esta forma,
entraron en desobediancia al mandato del Señor.
En
el seguimiento de la historia, vemos que el pacto que habían hecho con los
gabaonitas después lleva a los Israelitas a la guerra. Pero en vez de hacer al
pueblo sufrir por su error, Dios utiliza la ocasión para demostrar una vez más
que él es el Dios todopoderoso, y según las palabras de la promesa dada a
Abraham, los que bendicen a Israel son benditos y los que maldicen a Israel son
malditos. En este caso, el rey de Jerusalén, en esa epoca todavía un rey
pagano, vio que los gabaonitas, un pueblo fuerte y valiente, había hecho pacto
con Josué y Israel. El pueblo de Gabaón ya no era un aliado de Jerusalén, pero
tampoco lo quisieron como enemigo, y para así no tener los gabaonitas en su
contra, decidieron atacarlo y destruirlo.
Los
gabaonitas vieron la amenaza y clamaron a su nuevo aliado, el pueblo de Israel,
para que venga a su socorro. Dios asegura a Josué que debe avanzar en contra de
los reyes de la tierra y que saldría con la victoria. Pues, Josué congrega su
ejercito y ataca a los reyes de la tierra, propinándolos una derrota
contundente. En esto también Dios obró milagrosamente. Al ver que el sol se
ponía sin haber logrado una victoria completa, Josué pide a Dios que alargue el
día para así poder cumplir con el mandato de destruir por completo los pueblos
de la tierra. Y Dios concedió su petición, alargando por un día entero ese día
y permitiendo una victoria absoluta.
Como
consecuencia de esta victoria, Josué y el pueblo debieron enfrentarse con otra
alianza más de los reyes de la tierra. Una vez más el pueblo de Israel salió
airoso de su encuentro, demostrando que Dios estaba en su medio. Con este buen
comienzo, ya pronto la mayoría de la tierra quedaba bajo el control del pueblo
de Israel. Pero esta primera parte del libro no termina con una nota
alentadora, sino relata la gran cantidad de tierras y pueblos no conquistados
(Josué 13:1-14). La presencia de estos pueblos en medio de la tierra, en contra
de la voluntad explícita del Señor, queda como una amenaza constante para el
pueblo. Sus prácticas paganas quedaron como un virus en medio del pueblo,
poniendo en peligro a todo el pueblo de Israel por medio de la práctica de la
idolotría, la cual, a final, se hace realidad. La lección principal de esta
primera parte del libro de Josué es: cuando el pueblo de Dios vive por la fe en
obediencia a él, no hay nada ni nadie quien lo puede resistir. Pero cuando el
pueblo de Dios vive en pecado y desobediencia a él, está sumamente vulnerable a
la destrucción. (Que Dios nos ayude a ser
fiel a él!
C. La División de la
Tierra (13:15-21:45)
Al
terminar las guerras de conquista, llega el momento para dividir la tierra
según las instrucciones dadas por Moises. El propósito de los capitulos
13:15-21:45 es demonstrar claramente que ANo faltó palabra de
todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se
cumplió@ (21:45). Dios prometió
dar la tierra a la casa de Israel, para que todo Israelita pudiera vivir en paz
y tranquilidad. Toda familia de Israel recibió herencia en la nueva tierra
prometida, dando a entender que Dios quiere que todo su pueblo tenga un medio
de vivir. La justicia es parte esencial del vivir en el pueblo de Dios. Las
leyes de Moisés también daban a entender que estas herencias debían volverse
otra vez a sus herederos a travez del Año de Jubileo. Dios no quiso que hayan
ricos y pobres en su tierra prometida, sino que todos tengan de que vivir. Por
eso las visiones del futuro de los profetas de Israel incluían que cada persona
se sentara Adebajo su vid y debajo
su higuera@ (Miqueas 4:4; Zacarías
3:10). Tener una herencia en el pueblo de Dios era el derecho de todos los
redimidos.
D. La Despedida de Josue
(22-24)
Los
últimos tres capítulos del libro de Josué paralelan en cierto sentido el primer
capítulo del libro. Vimos en el primer capítulo como Josué fue llamado por Dios y después él exhortó al
puebo a prepararse y a las tribus de Rubén, Gad y Manasés a acompañar al resto
del pueblo en su conquista de la tierra prometida. El pueblo se preparó y las
tres tribus respondieron a la exhortación de Josué y ayudaron a sus hermanos
ganar sus herencias.
Al
final del libro vemos que las tres tribus, habiendo cumplido con su obligación
de ayudar al resto de las tribus, vuelven a su herencia al otro lado del rio
Jordán con la bendición de Josué (22:6). Después de un malentendimiento, la
fidelidad de las tres tribus a Jehová es confirmada, y viven en paz junto con
las demás tribus (23:1).
Habiendo
llegado a una edad avanzada, Josué se despide del pueblo de Israel. En su
discurso de despedida (23-24), Josué censura al pueblo severamente para que no
vayan a servir otros dioses, sino que mantengan su fidelidad a Jehová. El
relata las grandes maravillas que Jehová hizo a su favor, y resalta el peligro
que los pueblos paganos en su medio representaban para su pureza espiritual. Aunque
esos pueblos seguirían en su medio, el pueblo de Israel debía evitar afiliarse
con ellos por pacto o por matrimonio. Era importantísimo que el pueblo evite cualquier
tipo de compromiso con esos pueblos para que la idolatría no entre gradualmente
en su medio. Al final de su despedida, Josué empuja al pueblo a decidirse, o
Jehová o los dioses paganos. AEscogeos hoy a quién sirváis;
si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro
lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y
mi casa serviremos a Jehová@ (24:15). El pueblo responde
no una vez, sino varias veces que su deseo y compromiso es servir a Jehová
(24:16, 21, 24). Oimos el eco de estas palabras por toda la historia de Israel,
dando testimonio en su contra.
El
libro de Josué termina con una nota sencilla: AY sirvió Israel a Jehová
todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a
Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel@ (Josué 24:31). )Y después? Veamos.
|
5. En el llamamiento de Josué,
)cuál es la condición
de la precensia de Dios en el medio de Israel? ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ |
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6. Lea Deuternonio 7:1-5 y 16.
)Por qué quiso Dios que
Israel destruyera los pueblos que habitaban en la tierra prometida? ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ 7. )Por qué quiso Dios que
todo el pueblo tenga herencia en la tierra de Israel? ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ 8. Al despedirse del pueblo de
Israel, )cuál peligro resaltó
Josué en su discurso final? ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________. |
II. Jueces
Al
cerrar el libro de Josué, la conquista de la tierra no estaba completa. Todavía
quedaban muchos pueblos paganos, los cuales debían haber sido destruidos. Josué
reconoció el peligro de esta situación para el pueblo y censuró severamente al
pueblo para que no siguieran los dioses de los pueblos paganos. Pero con la
presencia de los pueblos paganos, la amenaza quedaba siempre en su medio.
El
libro de Jueces describe la historia de Israel después de la entrada de Josué y
el pueblo de Israel en la tierra prometida. Esta estapa es llamada la etapa de
los jueces, porque en esta época, el pueblo fue guiado por lideres llamado Ajueces.@ Por esa razón el
libro lleva este título. En esta etapa de la historia de Israel, el pueblo no
tenía ningún lider en particular, sino Dios levantaba lideres según las
necesidades del pueblo.
En
muchos sentidos el libro de Jueces es un libro extraño. Las historias que
relata a veces parecen tener poco que ver con Dios, y incluso, parecen tener
todo que ver con lo diabólico. Pero el libro es importante porque el
propósito del libro de los Jueces es mostrar hasta que punto el pueblo se
desenfrenó y como el pueblo sin un líder fuerte siempre caía en la trampa de la
esclavitud. El libro sirve como una preparación para el nombramiento de un
rey en Israel, mostrando que ese rey era necesario.
La
formula de las historias es la misma y hasta rutinaria: el pueblo cae en la
idolatría, es conquistados por otro pueblo, clama al Señor, el Señor levanta un
líder para liberarlo, el pueblo disfruta la paz, el pueblo cae en la idolatría.
Este ciclo se repite vez tras vez, y nos deja con la clara impresión que el
pueblo no posee lo necesario para ser fieles a Jehová su Dios. Como dijo Josué
al pueblo en Josué 24:19 ANo podréis servir a
Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celosos;@ y más luego, en el
versiculo 22: AVosotros sois testigos
contra vostotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle.@ Con cada vuelta
de este círculo vicioso, oímos el eco de estas palabras tan fatales.
El
libro se divide en tres partes principales: La fuente de las miserias (1-3:6),
los jueces de Israel (3:7-16:31), el estado de Israel al final de la epoca
(17:1-21:25).
A. La Fuente de las
Miserias (1:1-3:6)
El
libro de Jueces abre con buenas noticias. Las conquistas de la tierra
continuaron bajo otro liderazgo después de la muerte de Josué (1:1-36). Con
cada extensión de sus conquistas, empero, vemos también una nota preocupante:
el pueblo no echó de la tierra las naciones que Dios lo mandó quitar. Varias
veces oímos que esos pueblos siguieron en medio del pueblo de Israel (1:21, 27,
29, 30, 31, 32, 33, 35). Esta situación motiva una visita del angel de Jehová,
quién pregunta al pueblo )por qué no han escuchado
la voz de Jehová y no han derribado los altares de los moradores de la
tierra? A esa pregunta no hay respuesta,
solo lágrimas. Pero eran lágrimas vacías, evidentemente, porque la conclusión a
que llega el autor de Jueces es ésta:
Y Jehová levantó jueces
que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco oyeron a sus
jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron
pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos
de Jehová; ellos no hicieron así. Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová
estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de
aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de
los que los oprimían y afligían. Mas acontecía que al morir el juez, ellos
volvían atrás, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses ajenos
para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se apartaban de sus
obras, ni de su obstinado camino. (2:16-19)
En
tal situación, el futuro del pueblo estaba en juego. Lo que sigue en el libro
es un resumen de las actividades de los jueces.
B. Los Jueces de Israel
(3:7-16:31)
Después
de explicar la situación histórica, el libro de Jueces procede a dar la
descripción de las carreras de los doce jueces de Israel, representando las
doce tribus (aunque no todas las tribus son representadas). En el desempeño de
sus obras, vemos siempre el mismo patrón como arriba anotado: idolatría,
cautiverio, liberación, paz, idolatría. El sentido dado es de un círculo
vicioso, y así en verdad fue. Las carreras de los jueces muestra que un
liderazgo más eficaz y contiuo era necesario para el pueblo, preparando así el
camino para el nombramiento de un rey en Israel.
Otoniel
(3:7-11): Es uno de los jueces mayores. Después de que Israel cayó cautivo a los
Arameos por causa de su rebelión y idolatría, Otoniel, nuero de Caleb, del
tribu de Judá, fue levantado por el Señor para liberarlos de su cautividad. El
libro relata que el Espíritu de Dios
vino sobre él (3:10), y el Señor entregó en su mano el pueblo de Siria.
Aod (3:12-30): Aod es otro de los
jueces mayores. Israel cayó otra vez en la idolatría y fue entregado al rey
Eglón del pueblo de Moab. Moab mantenía su dominio por 18 años, cuando el Señor
levantó un cierto Aod, de la tribu de Benjamín, quien asesinó de una forma
espectacular al rey Eglón y liberó al pueblo de su cautiverio.
Samgar
(3:31): Samgar es un juez menor. Sin muchas palabras, la Biblia relata que este
hombre, cuyo origen es desconocido, también salvó al pueblo de Israel de la
mano de los filisteos.
Deborah
(4:1-5:31): Deborah está entre los jueces mayores. Sin fanfarria, la Biblia relata que
Deborah, una profetisa, la mujer de
Lapidot, también gobernó a Israel. En su tiempo Dios libera al pueblo de
Israel de la mano de los cananeos. Esta historia es interesante por varias
razones, pero entre aquellos es el hecho que Dios también utilizó a una mujer,
Jael, para destruir a Sísara, general de los ejercitos del rey de los cananeos,
Jabín. En este caso, son los tribus de Zabulon y Nafatlí que son usados para
ganar la victoria (4:6).
Gedeón
(6:1-9:56): Gedeón también se encuentra entre los jueces mayores. Por medio de Gedeón,
de la tribu de Manasés, Dios muestra que la victoria no viene por hombres
valientes, ni tampoco por las armas superiores, sino por medio de la fe y la
obediencia. Gedeón, con sólo tres cientos hombres, conquistó al ejercito de los
madianitas, porque confió en el Señor.
Tola
(10:1-2): Tola está entre los jueces menores. De la tribu de Isacar, Tola gobiernaba a Israel por veintitrés años.
Jair
(10:3-5): Otro de los jueces menores. También de la tribu de Manasés, su logro mayor
era la colección de treinta ciudades en Galaad nombrados Havot Jair, o las
ciudades de Jair. Jair gobernaba veintidós años.
Jefté
(10:6-12:7): Otro de los jueces mayores. Jefté fue nombrado por el pueblo de Israel y lo
guió a la victoria contra el pueblo de Amón. Dos cosas de interés sobresalen en
esta historia. Primero, Jefté fue el primero en ofrecer un sacrificio humano en
la Biblia, habiéndolo prometido en un voto solemne antes de entrar en la
batalla. Este sacrificio tan trágica ocurrió por ignorancia de la ley. Segundo,
Jefté fue el primero en causar una guerra civil en Israel. Ofendido por un
insulto de parte de las otras tribus descendientes de José, Jefté mató cuarenta
mil de ellos.
Ibzán
(12:8-10): Entre los jueces menores, solo sabemos que Ibzán, probablemente de la
tribu de Judá, tenía treinta hijos y treinta hijas, los cuales casó Afuera.@ Probablemente
refiere al hecho de que este juez se mezcló con los pueblos alrededor. Ibzán
juzgó a Israel siete años.
Elón
(12:11-12): Elón también es un juez menor, de la tribu de Zabulón. De él sabemos aun
menos. Juzgaba por diez años.
Abdón
(12:13-15): Probablemente de la tribu de Efraín. La única noticia de Abdón es que sus
desciendientes andaban montados en setenta asnos, indicando que Abdón era un
hombre rico. Juzgó a Israel ocho años.
Sansón
(13:1-31): Culminando la historia de los jueces es el juez mayor, Sansón. Sansón,
nacido de Manoa y su mujer, de la tribu de Dan, era juez de Israel veinte años.
Su vida es sumamente trágica. Apartado desde su nacimiento para ser nazareo,
dedicado por voto al Señor (vea Números 6:1-21), Sansón debía ser santo al
Señor. Como todo nazareo, Sansón no podía cortar su pelo, tomar vino o comer
nada inmundo. Pero estas cosas debían haber sido las señas externas de una
realidad interna. Obviamente, esto nunca fue el caso con Sansón. Aunque Ael Espíritu de Dios
comenzó a manifestarse@ (13:25) muy temprano en
su vida, los próximos versiculos nos relatan que Sansón quiso casarse con una
mujer filistea (14:1 y 2). Después de que este primer matrimonio fracasó,
Sansón volvió a repetir su error, metiendose otra vez con una mujer filistea
llamada Dalila. Esta vez el fracaso es total. Por medio del engaño, Dalila logró conocer el secreto del
poder de Sansón: su pelo. Al cortarselo, el fuerte Sansón cayó en debilidad y
fue llevado preso por sus enemigos, los filisteos, quienes le quitaron los
ojos. A través de los años en la carcel, el pelo de Sansón volvió a crecerse,
sin que los filisteos se daban cuenta. El resultado fue que el poder de Sansón volvió, y con ese poder, el
pobre ciego destruyó a miles del pueblo de los filisteos.
En
cierto sentido, la historia de Sansón es la historia de Israel. Israel fue
separado por Dios para su propio servicio. Dios quiso que sea un reino de
sacerdotes, puro y santo para él (Exodo 19:6). Lamentablemente, las vias de la
santidad--la ley y los sacrificios--eran menospreciadas y descuidadas por los
Israelitas. En fin, el fuerte pueblo de Israel perdió la fuente de su
fuerza--su santidad--y cae en una ciegura profunda bajo el dominio de sus
enemigos. Pero hay esperanza todavía para Israel. Si vuelve a la fuente de su
fuerza--la ley y los sacrificios--así, recobrando su fuerza perdida, podrán
volverse a quitar el yugo de los enemigos.
C. El Estado de Israel
al Final de la Epoca (17:1-21:25)
La
última parte del libro de Jueces está llena de historias horribles. Las cosas
que pasaron en Israel al final de la epoca de los jueces no merecen mención,
eran abominaciones delante del Señor Jehová. Entre los crímines allí relatados
encontramos idolatría, homosexualidad, violación, asesinato, desmembramiento,
secuestro y robo. Es obvio que al final de esta época existía una ignorancia
profunda y absoluta en cuanto a la ley del Señor, la misma ley acerca de la
cual Moisés había dicho Ael hombre vivirá en ella@ (Levítico 18:5).
Uno
de los aspectos más dolorosos de estas historias al final del libro de los
Jueces es el hecho de que en las dos historias una de las figuras centrales es
un levita, miembro de la tribu apartada y consagrada para el servicio del
Señor. No sólo fallaron en su deber sacerdotal, sino participaron y animaron la
idolatría en Israel. Si esto era el caso con la tribu elegida y apartada por el
Señor, cuanto más con la población en general. Obviamente, el sistema
sacerdotal establecido en la ley de Dios había caido por completo. La situación
era tan grave, que casi resultó en la destrucción total de una de las tribus de
Israel, la tribu de Benjamín.
Este
caos es atribuida al hecho de que AEn estos días no había
rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía@ (17:6; 21:25). Obviamente,
el pueblo no era capáz de guardar esa ley, a pesar de sus promesas y
compromisos con el Señor. De este modo el autor de Jueces nos prepara para la
venida del rey de Israel, y al final, para el Rey de Reyes.
|
9. Lea Jueces 3:1-6. Según
versículo 4, )cuál era el propósito
de la presencia de las naciones en medio de Israel? _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ 10. )Pasaron la
prueba?___________________ ______ _____________________________________________. |
|
11. )Cuántos jueces hay en
el libro de Jueces? _____________________________________________. 12. Lea Jueces 7. Según 7:2, )por qué no quiso Dios
que salieran tantos guerreros junto con Gedeón a la batalla? ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ _____________________________________________ 13. Lea Jueces 11 y Levítico
27:4 y 5. )Cómo causó la
ignorancia de la ley una tragedia en la vida de Jefté? ______________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ |
|
14. Lea Jueces 17-20. Describe
la conducta de los dos levitas en estas historias. ___________________________________________ ___________________________________________ ___________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ___________________________________________- 15. )Qué implicaba esto
para el pueblo de Israel? ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ |
III. Los Libros de Samuel
Se
anota de una vez que tratamos los dos libros de Samuel bajo un solo titular en
este estudio. La razón es que en su forma original, estos dos libros formaban
un solo libro, el libro de Samuel. Para entender su mensaje de forma correcta,
hay que tratar los dos juntos, tomando en cuenta ambos su estructura y su
contenido.
El
libro de Samuel, lo que conocemos como 1 y 2 Samuel, demuestra la siguente
estructura: Samuel, el último juez de Israel (1 Samuel 1-7); el pueblo pide y
recibe un rey (1 Samuel 8-14); Saul es rechazado, David es elegido (1 Sameul
15-31); David, rey de Israel (2 Samuel 1-24). Este libro es un tratado acerca
del liderazgo del pueblo de Dios. )Quién es el verdadero
líder? )Qué tipo de líder debe
el pueblo buscar? En este libro vemos un contraste entre los tipos del liderazgo:
el líder nombrado por Dios, y el líder pedido por el hombre. El propósito
del libro es mostrar que el líder que Dios quiere es el que es elegido y actua
según los propósitos de Dios y no los propósitos humanos.
A. Samuel, el Ultimo
Juez de Israel (1 Sam. 1-7)
La
primera parte del libro de Samuel relata el nacimiento milagroso y el
crecimiento del último juez de Israel (1 Samuel 7:15). Samuel era nacido de una
mujer estéril, quien prometió, si el Señor le diera un hijo, dedicarlo al
servicio del Señor. Dios contestó su oración, y la nueva madre, Ana, cumplió
con su promesa. Samuel entró, pues, en el servicio del Señor. Al dedicarlo al
Señor, Ana oró una oración en la cual resaltó la naturaleza irónica del líder
elegido por Dios. AEl levanta del polvo al
pobrre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con
príncipes y heredar un sitio de honor@ (1 Samuel 2:8). Esta
última frase, Aheredar un sitio de
honor,@ se traduce del Hebreo,
literalmente, Aheredar un trono de
gloria,@ y es esta frase que
mora detrás de las descripciones del trono del hijo del hombre en Mateo 19:28 y 25:31. Samuel, el menesteroso
exaltado es un tipo que prefigura la persona de Jesús el Mesías, nacido en un
pesebre, pero exaltado a la diestra de Dios. El poder de Dios se perfecciona en
la debilidad. El líder preferido por Dios es el líder humilde, que no depende
de su propio poder, sino del poder de Dios.
La
vida de Samuel representa lo mejor de la epoca de los jueces, y a la vez indica
el tipo del liderazgo preferido por Dios. Llamado por Dios desde su nacimiento,
Samuel desempeñó su papel de juez con toda convicción, dedicación y amor a Dios
y al pueblo. La Biblia relata que el viajaba por los pueblos de Israel juzgando
al pueblo (1 Samuel 7:16 y 17). Lo que esto implica es que Samuel conocía la
ley de Dios y la aplicaba en disputas legales, así enseñando al pueblo la ley
del pacto. Aunque vemos un sacerdocio completamente caido al final de la epoca
de los jueces, bajo el mando de Samuel es restaurado y la ley es enseñada en
Israel. Además, no vivió del pueblo, sino alimentó al pueblo (1 Samuel 12:4). Este
es el tipo de líder que Dios quería y que el pueblo necesitaba.
B. El Pueblo Pide y
Recibe un Rey (1 Sam 8-14)
Al
llegar a una edad avanzada, Samuel tiene pretensiones de establecer sus hijos
en el liderazgo en su lugar. Pero una vez más vemos que las cosas de Dios no se
recibe por herencia ni patrimonio, sino por la gracia de Dios. Los hijos de
Samuel no siguieron el camino de su padre, sino corrumpieron sus juicios para
conseguir ganancias ilícitas. El resultado es el rechazo cotundente de los
hijos de Samuel de parte del pueblo de Israel. Quizá sus razones por rechazar a
los hijos de Samuel eran buenas. Sin embargo, al buscar otro líder, mostraron
su debilidad. Buscaron un líder según sus propios criterios y no según los
criterios de Dios. Dijeron: Aconstitúyenos ahora un
rey que nos juzgue, como tiene todas las naciones@ (1 Samuel 8:5). Para
Dios no importaba si se llamaba al líder de Israel Ajuez@ o Arey.@ Los nombres no le
fueron importantes. Lo que dolió era el hecho de que el pueblo quería un rey
como Atodas las naciones,@ es decir, un rey que
reina no por el Espíritu de Dios, como los jueces de Israel, sino por la
violencia y la opresión, como los reyes de la tierra.
Samuel
se sentió disgustado con su petición, pero Dios le consoló diciendo AOye la voz del pueblo en
todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han
desechado, para que no reine sobre ellos@ (8:7). Aunque Dios
después participa en la selección del primer rey de Israel, es claro que este
rey no es el elegido por Dios. Esto es claro después cuando Samuel dice: AAhora, pues, he aquí el
rey que habéis elegido, el cual pedisteis; ya veis que Jehová ha puesto rey
sobre vosotros@ (1 Samuel 12:13). Es
claro aquí que el rey es elegido y pedido por el pueblo. El líder que Dios les
dio correspodió a los criterios del pueblo, un hombre Ajoven y hermoso. Entre
los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba
sobrepasaba a cualquiera del pueblo@ (1 Samuel 9:2). Y su
nombre era Saul, que significa precisamente Ael pedido.@ Por este medio,
el pueblo pensaba escapar el yugo divino, y así buscar su propio destino.
La
siguiente parte de la obra de Samuel relata el resultado de la demanda indebida
de un rey como lo de todas las naciones. Aquí vemos claramente el contraste
entre el liderazgo deseado por Dios y el liderazgo humano. La carrera de Saul,
el pedido, es una carrera mixta. Al principio, Dios da su aprobación de este
líder pedido por el pueblo. Incluso, Dios derrama su Espíritu sobre él (1
Samuel 10:10). Pero es interesante ver que por la primera vez un líder en
Israel es ungído en vez de llamado directamente por Dios. Aunque el Espíritu de
Dios vino directamente ensima de los jueces, desde ahora en adelante, la unción
del Espíritu depende de la uncción de la profeta de Dios.
Muy
pronto el carácter de Saul es manifiesto. Primero, cuando Saul estaba esperando
a Samuel en Gilgal para que Samuel haga los sacrificios al Señor antes de
entrar en batalla con los filisteos, él se desesperó y decidió hacer los
sacrificios él mismo, aunque él no era levita ni tampoco se había sanctificado
de antemano. Ahí Saul recibe el primer aviso de que Dios había elegido otro
hombre Aconforme a su corazón@ (1 Samuel 13:14). Segundo,
en medio de guerra con los filisteos, Saul hace una promesa imprudente. Saul
dijo que cualquiera que coma algo antes de que se ponga el sol sería maldito. Estas
palabras necias dejaron al ejercito hambriente y agotado, así limitando su
victoria. Además, su propio hijo, Jonatán comió en ignorancia del juramento de
su padre. Cuando esto es revelado por el Señor, Saul intenta destruir su propio
hijo, quien es rescatado por los demás soldados. Saul es un hombre irreflexivo,
incapaz de entender la gran responsabilidad de ser líder del pueblo de Dios.
C. Saul Es Rechazado,
David Es Elegido
(1 Samuel 15-31)
Pero
lo peor es cuando Dios manda a Saul a destruir los de Amalec por su pecado. En
vez de cumplir con la palabra de Jehová, Saul desobedeció al Señor, guardando
para si mismo algo del botín que el Señor le había dicho que destruyera. Esto
provoca las palabras hechas famosas por nuestro Señor Jesús:
)Se complace Jehová tanto
en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de
Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar
atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es
la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste
la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. (1
Samuel 15:22 y 23)
De
inmediato, Dios manda a Samuel que vaya a ungir el nuevo líder de Israel, un
hombre conforme a su corazón. Al ver los hijos de Isaí, Samuel piensaba que
seguramente el Señor eligiría de entre los más grandes, como eligió a Saul. Pero
Dios deja claro que este líder no será como Saul, quien fue nombrado según la
petición del pueblo y correspondió a los criterios de ellos. Este líder no
sería el Apedido@ (=Saul) sino el Aamado@ (=David), Aporque Jehová no mira lo
que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero
Jehová mira el corazón@ (1 Samuel 16:7). Y con
estas palabras Samuél ungió a David, el Aamado,@ rey de Israel.
En
los siguientes capítulos, vemos como Saul, el rechazado, lentamente pierde el
control de su persona y su reino. Dios mandó un espíritu malo sobre él para que
lo tormentara, y con esta fractura de su personalidad, Saul lentamente se
auto-destruye, hasta que él toma su propia vida en la batalla (1 Samuel 31:4). A
la vez, vemos la ascendencia de David. En todo David se mostró fiel a Jehová, y
por eso era digno del reino que Dios le había dado.
Sobresaliente
en estas historias de contraste es el famoso relato de la destrucción del
gigante Goliát (1 Samuel 17). Por un lado, tenemos a Saul, el pedido,
paralizado frente a los insultos y blasfemias de Goliát. Los enemigos de Jehová
mantienen inactivo al ejercito de Israel. Por otro lado tenemos a David, el
amado, que no confía en nada ni en nadie sino en Jehová su Dios. Con esa fe
David sale a la batalla, rechazando usar la armadura de Saul. Armado solamente
con un cayado y cinco piedras, él sale a enfrentarse con su oponente impío. Pero
la fe bastó, y por la fe David ganó. Este episodio muestra claramente que tipo
de líder Dios prefiere. Saul puso su confianza en sus propios esfuerzos,
mientras que David puso su confianza en Dios.
D. David, rey de Israel
(2 Samuel 1-24)
El
segundo libro de Samuel es un relato del reino de David, el Aamado.@ Los primeros
pasos de la consolidación del reino bajo David demuestran que David no estaba
interesado en consolidar su propio poder, sino en consolidar el pueblo de Dios.
Esto explica, por ejemplo, porque David mandó matar el que había quitado la
vida de Saul (2 Samuel 1:14 y 15), porque David lamentó la muerte de Abner,
primo de Saul y comandante de su ejercito (2 Samuel 3:33-39), y porque David
vengó la muerte de Is-boset, hijo de Saul (2 Samuel 4:12). En todo esto, David
mostró misericordia hacia la familia de Saul, demonstrando que a él no le
interesaba imponerse como rey de Israel ni tampoco vengarse de sus enemigos,
sino buscar la unidad del pueblo, incluyendo los que le habían perseguido. Así
David dejó claro que su primer preocupación era protejer al pueblo de Dios
Después
David sale a batallar con los filisteos. Es interesante ver aquí también el
contraste de David con Saul. David consulta con el Señor antes de salir a la
batalla, y no por medio de otro, sino David mismo lo hace (2 Samuel 5:19 y 23).
El Señor contesta directamente a David, y no por intermediario (5:19 y 23). Cuando
sale victorioso, David quema todos los ídolos del campamento de los filisteos
(5:21). La diferencia entre la relación que David posee con el Señor y la que
poseía Saul es obvia.
En
linea con esta relación cercana, otro acto de David muestra su procupación por
las cosas del Señor. Por muchos años el arca había quedado en una casa
particular, sin la protección requerida por la construcción del tabernaculo y
sin celebrar los sacrificios necesarios para redimir el pueblo de Israel de sus
pecados. Y aun más importante, el pueblo no celebraba el Día de la Expiación,
el gran día de arrepentimiento y perdón (Levítico 16). Una vez establecido como
rey, David quiso dar un carácter espiritual a su reino. Por eso, salió a buscar
el arca del pacto y traerlo a Jerusalén. Es muy interesante la forma en que
termina este relato. Al final de la trayectoria del arca hacia Jerusalén, vemos
a David, vestido de un efod de lino fino, vestimento de sacerdote (2 Samuel
6:14). Además, vemos que David ofrece holocaustos y ofrendas de paz, y después
bendice al pueblo (6:17). En todo esto, David está asumiendo la postura y
desempeñado la funcción de un sacerdote. En esto, David refleja el liderazgo de
Samuel, el líder deseado por Dios, quien también combinó el papel del rey y
sacerdote en su liderazgo de Israel. En la persona de Samuel, y ahora en la
David, vemos cumplido el deseo del Señor expresado en Exodo 19:6, que su pueblo
sea un reino de sacerdotes, gente santa. Este cumplimiento viene en
anticipación del cumplimiento perfecto de este deseo en Cristo Jesús, nuestro
sacerdote y rey, y a la vez en anticipación del cumplimiento en nosotros
mismos, por medio de Jesús, quien Anos hizo reyes y
sacerdotes para Dios, su padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los
siglos. Amen@ (Apocalipsis 1:6).
Esta
primera parte de la historia de David culmina con el pacto hecho por Dios con
David (2 Samuel 7). En este capitulo de la vida de David, vemos el buen deseo
de David de edificar la casa de Jehová (7:2). Pero rechaza la oferta,
recordandole a David que es Dios quien pone y dispone y no el ser humano
(7:5-8). En vez de David construir una casa para el Señor, el Señor le explica
que él mismo edificaría una casa para David:
Asimismo Jehová te hace
saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus
padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus
entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré
para siempre el trono de su reino. (2 Samuel 7:11 y 12)
El
descendiente procediente de David sería, por supuesto, el mismo Jesús, quien
destruyó el antiguo templo con sus ritos y sacrificios y edificó en su lugar un
nuevo templo, el templo de su cuerpo, ahora la iglesia. Es allí, ahora, que el
culto agradable al Señor tiene lugar, porque Dios Ano habita en templos
hechos por manos humanas@ (Hechos 17:24), sino
entre su pueblo santo (1 Corintios 3:16).
A
partir de 2 Samuel 11, vemos que la imagen de David no es perfecta. El no es
aquello rey que el pueblo anhelaba y esperaba. En tres ocasiones David entra en
problemas por pecados cometidos. Primero, David es censurado por cometer
adulterio con Betsabé (2 Samuel 11-12). Después tiene que huir de su reino por
haberse mostrado paralizado frente a la maldad de sus hijos (2 Samuel 13-19). Cuando
Amnón viola a su hermana Tamar, David se enoja pero no hace nada (2 Samuel
13:21). Y cuando Absolón mata a Amnón, David solo llora por Absolón (2 Samuel
13:37). Al final del libro, vemos a David haciendo censo de su pueblo (2 Samuel
24). Es obvio que el único propósito de hacer un censo es para concer su
fuerza. El censo era una muestra de que al final de su vida, David se estaba
apoyando más y más en sus propios esfuerzos y menos y menos en el Señor. Dios
responde a este orgullo en su elegido con un castigo. Pero una vez más, David
responde a esta admonestación y se humilla en arrepentimiento y sacrificios al
Señor.
En
todo esto, David es el representante modelo de la próxima epoca de la historia
de Israel: la monarquía. Desde este punto en adelante todos los líderes de
Israel estarían juzgados según el ejemplo dejado por este gran rey. Aunque el
pueblo quiso un rey como todas las naciones, Dios mostró a través de la vida de
David, que el rey perfecto no sería como Saul--imprudente, arrogante, y
olvidador del Señor--sino sería un hombre Aconforme a su propio
corazón,@ quien amaba a su Dios y
al pueblo del Señor.
|
16.Lea 1 Samuel 8. )Por qué Dios se
entristeció con la petición del pueblo para que le diera un rey? ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ ______________________________________________ |
|
17 Según su opinión, )eran los jueces mejer
que los reyes?
_________________ )Por qué? _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ 17. Lea 1 Samuel 17. Según los versículos 45-47
)cuál era la fuente de
la confianza de David frente al filisteo Goliát?
__________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ _____________________________________________ |
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19. Lea 1 Samuel 28:3-25. )En qué sentido demuesta
este episodio la debilidad de Saul? ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ 20. )Por qué mató Jehová a
Uza en 2 Samuel 6:7? ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ 21. )Por qué no quiso David
llevar el arca a Jerusalén después de este episodio? ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ ____________________________________________ |
|
22. Lea 2 Samuel
24:18-25. Según 2 Crónicas 3:1 )cuál era la
importancia de este lugar? ______________________________________________ ________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ |
IV.
Los Libros de los Reyes
Igual como el libro de Samuel, el libro de Reyes fue
originalmente un solo libro en vez de dos. La continuidad entre el libro de
Samuel y el libro de Reyes es obvio. Esa continuidad se ve principalmente en la
cronología. Donde Samuel terminó, Reyes comienza. Pero la continuidad es más
profunda que eso. La continuidad mora también en el mensaje del libro. En
Samuel, vimos como las personas de Samuel y David resaltaron el líder modelo
del pueblo de Dios: elegido por Dios, dedicado al pueblo y a Dios, y cumplidor
de las leyes del pacto. Este tipo de líder personificó el miembro ideal del
pueblo escatológico de Dios, en que combinó en sí los oficios del sacerdote y
rey. Aunque nunca aparece otro David en las historias del libro de Reyes, todo
otro líder ahora es medido por el estandard que David, el amado, estableció.
El
propósito del libro de Reyes es mostrar que cuando el pueblo sigue el líder de
Dios, prospera, pero cuando sigue un líder humano, perece. Este propósito
es cumplido de una forma clara por el autor del libro de los Reyes. La tanta
malicia que aparece entre los líderes del pueblo cansa al lector y da una
muestra clara que el líder del pueblo de Dios debe cumplir con los propósitos
de Dios, o si no, todo el pueblo sufre.
El
libro de Reyes se divide en cinco partes: El Reino Unido de Salomón (1 Reyes
1:1-12:24); El Reino Dividido: Jeroboam a Zimri (1 Reyes 12:25-16:20); El Reino
Dividido: El Ministerio de Elías y Eliseo (1 Reyes 16:21-2 Reyes 15:12); El
Reino Dividido y la Cautividad de Israel (2 Reyes 15:13-17:41); El Reino
Dividido hasta la Cautividad de Judá (2 Reyes 18-25)
A. El Reino Unido de
Salomón (1 Reyes 1:1-12:24)
Salomón,
el hijo de David, llena muchas de las expectativas del pacto hecho por Dios con
David en 2 Samuel 7. El sale de las entrañas de David (v. 12), el construye una
casa para el Señor (v. 13) y Dios establece su reino (v. 12). Pero nunca llega
a ser llamado Ahijo de Dios@ (v. 14). El reino de
Salomón es la época de oro del reino de Israel, porque Salomón sigue en los
caminos de su padre David (1 Reyes 3:3). Pero con tiempo es obvio que este no
es el gran Mesías esperado por el pueblo. El queda corto en muchos sentidos.
En
el libro de Samuel, vimos como el autor quiso demostrar la diferencia entre el
buen líder y el mal líder. El buen líder era aquel que fue levantado por Dios y
buscaba servir a Dios y al pueblo. El mal líder, al contrario, fue pedido por
el pueblo, y buscaba consolidarse en el asiento de poder. )Cuál de estos dos sería
Salomón? Ya temprano en su carrera como rey vemos la respuesta. Cuando Salomón
hace unos sacrificios al Señor, el Señor apareció a él en un sueño. En este
sueño el Señor ofreció a Salomon todo lo que pidiera (1 Reyes 3:5). En vez de
buscar riquezas o poder, Salomón pidió al Señor que le diera un Acorazón entendido para
juzgar al pueblo@ (3:9). Como vimos
antes, el juzgar era un medio de enseñar al pueblo las leyes del pacto. Vemos que Salomón se preocupaba no por conseguir
cosas para sí mismo, sino por procurar el bien para el pueblo y para su Dios. Esta
preocupación dio fundamento a la epoca más próspera de toda la historia de
Israel.
La
sabiduría de Salomón es visto en los capitulos tres y cuatro. Allí vemos primero
una desición sabia de parte de Salomón (3:16-28), después una administración
sabia, con un sacerdote del Señor al frente de su gobierno (4:1-28) y al final
un resumen de la sabiduría de Salomón (4:29-34).
En
la siguiente etapa vemos la construcción del templo. Como fue prometido a David
en el pacto que Dios hizo con él, el Señor hizo salir de sus entrañas uno que
edificaría su casa. Salomón cumple esa promesa. Como ya vimos antes en el
estudio AMisión y Oración,@ la oración hecha por
Salomón revela un reconocimiento soprendente y a la vez lógica. Por la primera
vez en la historia del pueblo de Israel, un miembro del pueblo reconoce que la
responsibilidad de Israel queda más allá de sus propias fronteras en todas las
naciones (1 Reyes 8:41-43, 60). Este entendimiento estaba presente en la
promesa hecha a Abram (Genesis 12:3) y en el corazón de su padre David (Salmo
22, 57, 72), pero ahora, delante de toda la nación, en el establecimiento del
culto al Señor en el templo, Salomón reconoce que el enfoque de la obediencia
de Israel debe estar en todas las naciones, y no sólo en Israel.
Aunque
la vida y reino de Salomón cumplieron muchas de las expectativas creadas por el
pacto de Dios con David su padre, el último capítulo del relato acerca del
reino de Salomón nos deja entender que no todo estaba en orden en la vida de
este gran rey (1 Reyes 11). Como muchas veces es la verdad, este hombre de gran
sabiduría poseía también una gran debilidad. Las escrituras nos relatan que
Salomón amó Aa muchas mujeres
extranjeras@ (1 Reyes 11:1). Esto
ocurrió en contradicción directa con el mandato explícito del Señor (Exodo
34:16; Deuteronomio 7:3-4). No únicamente se descalificó para la promesa de un
reino eterno (1 Reyes 9:5), sino su actitud causó una división en Israel mismo
(1 Reyes 11:11-13). El resumen de la vida de Salomón encontramos en estas palabras:
E hizo Salomón lo malo
ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su
padre. (1 Reyes 11:6)
Con
esta triste nota, cierre la vida de Salomón. El gran rey muere en medio de
idolatría y confusión.
B. El Reino Dividio desde
Jeroboam hasta Zimri (1 Reyes 12:25-16:20)
Aun
antes de la muerte de Salomón, el Señor levanta otro líder para enfrentarse con
la linea de David--Jeroboam, hijo de Nabat, efrateo de Sereda. Siendo todavía
siervo de Salomón, el Señor le habló por medio del profeta Ahías y le dijo que
le daría diez de los doce tribus de Israel, con la condición de que el debía
guardar los mandamientos del Señor como hizo David, el líder modelo.
Cuando
Salomón muere, su hijo Roboam asciende al trono de su padre. En contraste
completo con las primeras historias de Salomón, este hijo demuestra poca
sabiduría y hace su reino insoportable para el pueblo (1 Reyes 12:1-24) Esto
casi lleva al pueblo a la guerra civil. Sólo una intervención de parte del
Señor evita esta tontería (1 Reyes 12:24).
Con
el 12:25 entramos en una nueva etapa de la historia de Israel. El pueblo ahora
esta divido, con Roboam en Jerusalén reinando sobre Judá y Jeroboam en Secém,
reinando sobre las otras diez tribus. Aunque Jeroboam había recibido la promesa
del Señor que si él cumpliera con la ley del Señor, como había cumplido David,
entonces el Señor le edificaría una casa, igual a la de David, todavía optó no
recibir la promesa. Jeroboam vio el templo solamente en terminos estratégicos y
no en terminos espirituales. Esto lo llevó a pensar que si su pueblo tuviera
que trasladarse a Jerusalén para hacer culto a Jehová, caerían otra vez bajo la
influencia de Roboam. Para evitar eso, Jeroboam construyó dos altares con beceros
de oro, uno en Bet-el y el otro en Dan. Con esta maniobra, comenzó la apostasía
de Israel que llevaría al final al cautiverio.
El
reino de Jeroboam está descrito de la siguiente forma:
Tú no has sido como
David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su
corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, sino que hiciste lo
malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses
ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tus
espaldas. (1 Reyes 14:8 y 9)
El
reino de Roboam, por otro lado sigue camino similar. Dos veces el autor de
Reyes menciona que su madre era una amonita (1 Reyes 14:21 y 31). Esta
repetición al principio y final del relato del reino de Roboam demuestra que la
madre de Roboam, mujer pagana, influenció el reino de su hijo. El resumen de su
reino es este:
Judá hizo lo malo ante
los ojos de Jehoá, y le enojaron más que todo lo que sus padres habían hecho en
sus pecados que cometieron. Porque ellos también se edificaron lugares altos,
estatuas, e imágenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo árbol
frondoso. Hubo también sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las
abominaciones de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de
Israel. (1 Reyes 14:22-24)
El
sucesor de Roboam era su hijo Abiam. Igual que Roboam, la madre de Abiam es
mencionada. La razón por esta mención es una vez más el hecho de que su madre
ejerció una influencia mala sobre él. Más tarde nos es revelado que ella hizo
un ídolo de Asera (1 Reyes 15:13). El resumen de su reino es este:
Y anduvo en todos los
pecados que su padre había cometido antes de él; y no fue su corazón perfecto
con Jehová su Dios, como el corazón de David su padre. (1 Reyes 15:3)
Asa,
el hijo de Abiam, sigue al trono después de su padre. Pero esta vez vemos que
hay un cambio en el corazón del rey. El autor nos relata que Asa Ahizo lo recto ante los
ojos de Jehová, como David su padre. Porque quitó del país a los sodomitas, y
quitó todos los ídolos que sus padres habían hecho@ (1 Reyes 15:11 y 12). Sin
embargo, Asa hizo alianza con un rey pagano en vez de confiar en el Señor
Jehová para su liberación, dejando el destino del pueblo en las manos de un
impío.
Por
otro lado, en las diez tribus del reino de Jeroboam, vemos unos cambios rápidos
y horrendos. Nadab, hijo de Jeroboam, asciende al trono pero dura solamente dos
años. AHizo lo malo ante los
ojos de Jehová andando en el camino de su padre, y en los pecados con que hizo
pecar a Israel@ (1 Reyes 15:26). El fue
asesinado y reemplazado por Baasa, quien duró veinticuatro años. No únicamente
destruyo toda la familia de Jeroboam, sino también Ahizo lo malo ante los
ojos de Jehová, y anduvo en el camino de Jeroboam, y en su pecado con que hizo
pecar a Israel@ (1 Reyes 15:34). Ela,
hijo de Baasa, reinó en el lugar de su padre, pero otra vez él hace el mal ante
los ojos de Jehová y dura solamente dos años, cuando es asesinado por Zimri. Zimri
sigue el ejemplo de Baasa y destruye todos los parientes de la casa de
Baasa. Zimri ni pasa su primera semana
en el trono cuando es asesinado por Omri.
Al
finalizarse esta primera etapa del reino dividido vemos que la idolatría se
hizo dueno del reino de las diez tribus, llamado ahora el reino de Israel. Tan
lejos habían llegado en su pecaminosidad, que no hubo ni uno de sus reyes que
hizo lo recto ante los ojos de Jehová. Por supuesto, este reino establecido
sobre la base de la idolatría cayó en un espiral de violencia y sangre.
C. El Reino Dividido y
el Ministerio de Elías y Eliseo (1 Reyes 16:21-2 Reyes 15:12)
Con
la asención de Omri al trono de Israel entramos en una nueva etapa de la
historia de Israel: las dinastías de Omri y Jehú, y el ministerio de los
profetas Elías y Eliseo. Omri logra establecer su familia en el trono de Israel
por varias generaciones, pero una vez más oímos las palabras ya esperadas
acerca de su caracter: AY Omri hizo lo malo ante
los ojos de Jehová e hizo peor que todos los que habían reinado antes de él;
pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nebat, y en el pecado con
el cual hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehová Dios de Israel con sus
ídolos@ (1 Reyes 16:25 y 26).
A
pesar de los grandes pecados de Omri, el Señor permite que su hijo Acab asciende al trono en su lugar. Acab es en
cierto sentido lo mejor y lo peor de todos los reyes de Israel. Por un lado,
ningún rey de Israel logró la prosperidad y poder de Acab. Pero, por otro lado,
leemos:
Acab hijo de Omri hizo
lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él. Porque
le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por
mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y
lo adoró. E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. Hizo
también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de
Israel que reinaron antes de él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel.
(1 Reyes 16:30-33)
Cuando
el pecado de Israel había alcanzado su cima, Dios mandó sus profetas Elías y
Eliseo para avisar a los reyes de la casa de Omri de la destrucción venidera
por causa de sus pecados. Elías y Eliseo son representativos de la época de la
monarquía. La Biblia nos relata que Samuel era profeta (1 Samuel 3:20 y 9:9).
En Samuel vemos por la segunda (Moisés era el primero) y última vez los tres
grandes oficios del Antiguo Testamento unidos en un solo líder: el profeta, el
sacerdote y el rey.
Desde
el comienzo de la monarquía, el oficio del profeta era separado del oficio del
rey. Saul fue asesorado por el profeta Samuel. Aunque David fue considerado
profeta, él también fue ungido por Samuel (1 Samuel 16:13) y asesorado por el
profeta Gad (1 Samuel 22:5 y 2 Samuel 24:11) y Natán (2 Samuel 7:2 y 22:5). Y
así comenzó la gran era de los profetas de Israel, la cual continuó hasta el
fin de la monarquía, culminando con los profetas escritos que encontramos en la
Biblia.
Aunque
antes del comienzo de la monarquía la uncción de los líderes de Israel vino
directamente por el Espíritu de Dios, con el comienzo de la monarquía la
uncción es mediada por los profetas de Dios. El Espíritu ahora mora
directamente en los profetas de Israel y Judá, y sólo por medio de ellos en los
reyes de Israel. Esta nunca fue una división deseada por Dios, pero fue
necesitada por la institución de la monarquía. La monarquía se estableció sobre
la herencia genética, pasando del padre al hijo, y no se basó en la libre
elección de Dios, y por eso no podía llenar los requisitos de un liderazgo
carismático, inspirado por el Espíritu. Los profetas mantenían la presencia
directa del Espíritu de Dios en Israel hasta el momento en que los tres gran
oficios podían ser unidos otra vez en el que había de venir, Jesús, nuestro
profeta, sacerdote y rey.
Las
obras de Elías y Eliseo eran muchos, pero su encomienda divina principal era
combatir los efectos de la idolatría en la vida de Israel y extender la fama y
la gloria de Jehová. Dos eventos destacan esta encomeinda. La lucha contra la
idolatría recibe una demostración poética en el encuentro de Elías con los
profetas de Baal en el monte Carmal (1 Reyes 18:20-40). Allí Elías pone en
juego la soberanía de Jehová, invitando a los profetas de Baal a participar en
una competencia para ver quien respondaría a las oraciones de sus profetas:
Baal o Jehová. La descripción que sigue es gracioso:
Y ellos tomaron el buey
que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana
hasta el mediodía, diciendo: (Baal, respondenos! Pero
no había quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar
que habían hecho. Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos,
diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene
algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle. Y ellos
clamaban a grandes voces y se sajaban con cuchillos y con lacetas conforme a su
costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. Pasó el mediodía, y ellos
siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrifiio, pero
no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase. (1 Reyes 18:26-29)
Después
Elías se acerca a Jehová con estas palabras y resultado:
Jehová, Dios de Abraham,
de Isaac y de Israel, sea hoy manifisto que túeres Dios en Israel, y que yo soy
tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme,
Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el
Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová,
y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua
que estaba en la zanja. (1 Reyes 18:36-38)
En
esta lucha frente a frente entre el Dios Jehová y el ídolo Baal los profetas de
Baal salieron como los gran perdidores, perdiendo hasta la propia vida
cuatrocientos cincuenta de ellos en ese día.
La extensión de la fama
y gloria de Jehová encuentra su expresión en los eventos relatados en 2 Reyes
5. Allí un general del ejercito del rey de Siria se encuentra con lepra. Al no
encontrar remedio para su condición, él toma el consejo de su esclava israelita
y va a visitar el profeta de Israel, Eliseo. Entonces, el relato continua:
Y vino Naamán con sus
caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. Entonces
Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Vé y lávate siete veces en el Jordán, y
tu carne se te restaurará, y serás limpio. Y Naamán se fue enojado, diciendo:
He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre
de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. (2
Reyes 5:9-11)
Este
general, tan importante, quiso un buen espectáculo para que salga sano de su
enfermedad. Pero las palabras de la profeta eran sencillas, demasiado
sencillas. El general se sintió indignado. Ni una audiencia le había dado el
profeta. Pero uno de sus criados entendió la situación y dijo:
Padre mío, si el profeta
te mandara alguna gran cosa, )no la harías? )Cuánto más diciéndote:
Lávate, y serás limpio? (2 Reyes 5:13)
En cierto sentido, el
problema de Naamán es el problema de toda la humanidad. Nosotros queremos grandes
ritos y espectaculos para nuestra salvación cuando, al final de las cuenteas,
lo que Dios nos dice es una cosa sencilla: Cree en el Señor Jesucristo y serás
salvo (Hechos 16:31). Esto nos muestra claramente que la salvación no depende
de nada más ni menos que de una fe sencilla y sincera. Naamán oyó la palabra de
su criado, fue al rio Jordán, y siete veces se Abautizó@ en el rio para así
salir limpio de su enfermedad. Así Naamán vuelve a su tierra diciendo: de aquí
en adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni ofrecerá sacrificio a otros
dioses, sino a Jehová (2 Reyes 5:17). Cuando nosotros entendemos que lo más
sencillo es lo más dificil, saldremos de la enfermedad de nuestro pecado y
volveremos a neustras tierras sano, salvos y siervos de Jehová.
Durante
el ministerio de Elías y Eliseo, nueve reyes reinaron en Israel, cuatro de la
casa Omri y cinco de la casa de Jehú, y todos reciben la misma evaluación de
parte del autor de Reyes: Ahizo lo malo ante los
ojos de Jehová . . . A (1 Reyes 16:25;
16:30; 22:52; 2 Reyes 3:2; 10:31; 13:2; 13:11; 14:24; 15:9).
En
Judá las cosas, en cambio, iban mejor. Seis reyes reinaron en Israel, con una
reina en el medio. De los siete gobernadores, Josafat hizo lo recto en los ojos
de Jehová (1 Reyes 22:43), Joram, su hijo hizo lo malo (2 Reyes 8:18). También
su hijo, Ocozías, hizo lo malo ante los ojos de Jehová (2 Reyes 8:27). Después
de la muerte de Ocozías, su madre, Atalía (nieta de Omri y sobrina de Acab,
reyes de Israel), intentó ocupar el trono, asesinando todos sus propios nietos,
hijos de Ocozías. Pero uno de los hijos, Joás, fue rescatado por su tía, y así
volvió a destruir Atalía y sus colaboradores. Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová (2
Reyes 12:2). Después de él, su hijo Amasías también hizo lo recto ante los ojos
de Jehová (2 Reyes 14:3) Al final del hilo, encontramos al rey Azarías, quien
también hizo lo recto ante los ojos de Jehová. Mientras que el conocimiento de
Jehová iba disminuyendose en Israel, Judá demuestra una ligera recuperación.
D. El Reino Dividido y
la Cautividad de Israel (2 Reyes 15:13-17:41)
Al
terminar el ministerio de los dos grandes profetas, Elías y Eliseo, el reino de
Israel se gira completamente fuera de control. En poco tiempo Israel pone cinco
reyes en el trono, solo para quitarlos otra vez. La violencia y crueldad en el
reino de Israel habían empujado al pueblo de Israel al borde del caos, y al
final, el pueblo cayó. El rey Salum duró apenas un mes. Manahem lo asesina y
toma su trono, reinando por diez años. El hizo lo malo ante los ojos de Jehová
(2 Reyes 15:18). Su hijo, Pekaía dura solo dos años en el poder, haciendo él
también lo malo ante los ojos de Jehová (2 Reyes 15:24). Como una última
oportunidad, Peka recibe veinte años de poder, pero como ya podemos entender,
el también hizo lo malo ante los ojos de Jehová. El rey Oseas, hijo de Peka,
cierre el libro de la historia del reino de Isreal. Por nueve años él hizo lo
malo ante los ojos de Jehová (2 Reyes 17:2), cuando Dios Aquitó a Israel de
delante de s rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus
siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria hasta hoy@ (2 Reyes 17:23). La
razón por su cautiverio es expresada así: anduvieron en los estatutos de las
naciones que Jehová había lanzado de delante de los hijos de Israel, y en los
estatutos que hicieron los reyes de Israel (2 Reyes 17:8). En los siguiente
versiculos (9-17), el autor detalla los pecados de Israel. El pueblo sacado de
la esclavitud en Egipto y establecido en la tierra prometida para ser pueblo
sagrado a Jehová había fallado en gran manera. Puesto que vivían igual a las
naciones que fueron echados de la tierra prometida, no queda ninguna solución
sino echar también al pueblo de Israel de la tierra. Y así fue.
La
razon por la destrucción de Israel es claro. Sus reyes hizieron el malo ante
los ojos de Jehová. Y con estos líderes, el pueblo también cayó en la trampa de
la idolatría, y así buscaron y encontraron su propia destrucción.
A la vez, el pueblo de
Judá experiementa una mezcla de liderazgo. Jotam, hijo de Azarías, hizo lo
recto ante los ojos de Jehová (2 Reyes 15:34). Pero su hijo, Acaz, imita el
pecado de Israel, haciendo lo malo ante los ojos de Jehová (2 Reyes 16:2).
E. El Reino Dividido
hasta la Cautividad de Judá (2 Reyes 18-25)
Con
la desaparición del pueblo de Israel, uno pensaría que Judá se daría cuenta de
lo sucedido y dejaría su pecado y idolatría. Lamentablemente, la cosa no es
así. Ya de ante mano el autor nos avisa que:
Mas ni aun Judá guardó
los mandamientos de Jehová su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de
Israel, los cuales habian ellos hecho. (2 Reyes 17:19)
La
etapa anterior cierra con una nota de esperanza para el pueblo de Judá, dado
que algunos de sus reyes hicieron lo recto ante los ojos de Jehová. Y esta
nueva etapa abre con la misma esperanza. Ezequías reina veintinueve años en
Jerusalén haciendo lo recto ante los ojos de Jehová (2 Reyes 18:3).
Pero
ya pronto las cosas cambian. Con la ascención de su hijo Manasés al trono, el
pecado de la idolatría vuelve al seno del pueblo de Judá. Ni según los pecados
de Israel pecaba Manasés, sino Asegún las abominaciones
de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel@ (2 Reyes 21:2). Como
vimos arriba, volverse como las naciones que fueron echados de la tierra
prometida fue la causa del cautiverio del pueblo de Israel. Y ahora, a causa
del pecado de Manasés, Jehová manda la sentencia de Judá por medio de sus profetas:
Por cuanto Manasés rey
de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que
hicieron los amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá
con sus ídolos; por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo
traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oyere le retiñirán
ambos oidos. Y extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de
la casa de Acab; y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que se friega
y se vuelve boca abajo. Y desampararé el resto de mi heredad, y lo entregaré en
manos de sus enemigos; y serán para presa y despojo de todos sus adversarios;
por cuanto han hecho lo malo ante mis ojos, y me han provocado a ira, desde el
día que sus padres salieron de Egipto hasta hoy. (2 Reyes 21:11-15)
Amón,
el hijo de Manasé había reinado sólo dos años cuando fue asesinado. Siguiendo
la trayectoria de su padre, el también hizo lo malo ante los ojos de Jehová (2
Reyes 21:20). Esta amenaza contra la casa y linaje de David fue repulsada por
el mismo pueblo que mataron a los asesinatos y puso el joven Josías, de ocho
años, en el trono de su padre. Bajo el mando de este jovencito, hubo una
reforma general en el pueblo de Judá. El reporte de su reino es sumamente
positiva: AE hizo lo recto ante los
ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a
derecha ni a izquierda@ (2 Reyes 22:2). Durante
su reinado, el libro de la ley fue encontraro y de nuevo el pacto del Señor fue
aplicado en el pueblo de Judá. Además, celebraron la pascua por la primera vez
desde la época de los jueces (23:22). Pero aun el buen corazón de Josías no fue
suficiente para detener la ira de Jehová contra Israel (23:26).
Con
el reinado de Josías, oímos las últimas notas positivas del pueblo de Judá. Después
de su muerte comenzó una racha mala de reyes infieles al Señor. Joacaz hizo lo
malo ante los ojos de Jehová (23:32), igual que Joacim (23:37), igual que
Joaquín (24:9), igual que Sedequías (24:19). Y con estas noticias, termina el
reino de Judá en el mismo estado que el reino de Israel: el cautiverio. El
resto del libro (capítulo 25) es dedicada a una descripción de los daños hechos
por el rey conquistador Nabucodonosor, rey de Babilonia. Pero no hay ningún
comentario acerca de las razones por el cautiverio. Ya suficiente fue dicho.
Jehová actuó.
La
última noticia que tenemos es ambos deprimiente y alentadora. Vemos el rey de
Juda tristemente sentado a la mesa del rey de Babilonia, dependiente de la
misericordia de un rey pagano. Pero por otro lado, lleva en sí la esperanza de
una posible restauración de la dinastía de David, como Dios le había prometido
por medio de su pacto.
|
23. )Cuál es el propósito
de los libros de los reyes? ________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 24. )En qué sentido señala
este libro a Cristo? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 25.
)Cómo puede este libro
ayudar a la Iglesia entender su papel en el mundo? _____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________. |
Conclusión
Hemos
recorrido la historia de Israel desde la conquista de la tierra prometida hasta
la cautividad. )Qué hemos aprendido de
esta recorrida? Las lecciones son bastante obvias. Al principio de su relación
con el pueblo de Israel, Dios expresó su deseo de que su pueblo sea un reino de
sacerdotes, pueplo santo para su Señor Jehová. Al propósito, Dios entregó al
pueblo la ley del pacto, para que viven según ella. También estableció al
pueblo en la tierra prometida para que se alejaran de las prácticas idólatras
de las naciones paganas y llegaran ser una luz resplandeciente para las
naciones alrededor. Para guiarles en esta tarea Dios le dio líderes al pueblo
para llevar al pueblo por los caminos del Señor. Al hacer estas cosas, el
pueblo viviría, según las bendiciones del pacto, y al no hacerlas, moriría.
Punto
por punto la historia nos muestra que Israel falló en esta encomienda santa. Sus
líderes llevó al pueblo por el camino del mal, la nación no seguía la ley del
pacto, nunca llegó a ser una nación santa, nunca llegó ser la luz de la tierra.
Por eso, el Señor lo rechazó y lo quitó de la tierra. Debemos entender que las
promesas del Señor son fiel. Sabemos que Dios cumplirá sus propósitos en la
tierra. Pero en el día en que nosotros pensamos que somos indispensables en el
plan de Dios, y que Dios nos va a usar sin importarle nuestra conducta y
obediencia, nos hemos equivocado grandemente. Dios nos usa precisamente porque
somos obedientes a él.
Esto
nos pudiera dejar en una posición de desesperación, pensando que todo el cargo
de la obediencia al pacto del Señor cae sobre nuestros hombros. Pero nada
pudiera ser más lejos de la verdad. Dios sigue demandando de su pueblo que sean
una nacion santa, pero por medio de Jesucristo, él nos provee con que
obedercerle: el Espíritu Santo en nuestras vidas. Con la presencia del mismo
Dios en nuestro medio por medio de su Espíritu Santo, no podemos fallar, porque
fue enviado precisamente para que Ala justicia de la ley se
cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu@ (Romanos 8:4). Todo
esto debemos a nuestro rey, quien Ahizo lo recto ante los
ojos de Jehová@ y después murió en
nustro lugar. Jesús, Señor nuestro.
Notas
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