Epístolas Generales
B 11
Hebreos; Santiago; I y II Pedro; I, II y III Juan; Judas
Instituto Bíblico Reformado
Esteban De Vries
Bosquejo
I. Introducción
II. La Epístola a los Hebreos
III. La Epístola Universal de Santiago
IV. La Primera Epístola Universal del Apóstol
Pedro
V. La Segunda Epístola Universal
de Pedro y la de Judas
VI. Las Epístolas del Apóstol Juan
VII. Conclusión
I. Introducción a las
Epístolas Generales
Además de las 13 cartas de Pablo, dirigidas a algunas de sus iglesias, existe
también en el Nuevo Testamento una serie de cartas escritas por otros. Estas
cartas se conocen como las Epístolas Generales o Católicas porque la
mayoría de ellas no tiene un destinatario claramente identificado. Con la
excepción de II y III Juan,
donde los destinatarios sí son identificados, las demás cartas se dirigen a una
población hebreo-cristiana muy general. Sus consejos así son más generales y
aplicables a toda la población de aquel tiempo. Por la misma razón los nombres
que llevan estas epístolas son en su mayor parte los nombres de los autores, y
no son los nombres de los destinatarios.
Como nosotros vimos en el estudio
de las Epístolas Paulinas (B10), para interpretar las escrituras es sumamente
importante entender su "ocasión" o contexto. Para algunas de estas
cartas esta tarea no es tan difícil. Pero para otras, muchas de nuestras
preguntas quedan sin respuestas. Concerniente a la autoría de Hebreos, por ejemplo, hay muchas teorías, pero poca
seguridad en cuanto a la correcta.
Sin embargo cada una de ellas ha
sido incluida en nuestro canon bíblico. Son inspiradas por Dios (II Ti 3:16) y así dirigidas a nosotros en nuestro contexto
de hoy. Nuestra tarea es llegar a entender todo lo que podamos en cuanto a
ellas para poder aplicarselas a nuestras vidas. A
pesar de no tener toda la información histórica que quisiéramos tener, estas
cartas han sido una fuente de bendición para todos que han probado sus aguas.
Que así sean para nosotros también.
Antes de hacer cada sección del
estudio, pedimos que Ud. lea la epístola que se trata en el estudio. No son
lecturas muy largas y así Ud. podrá aprovechar de un estudio mucho más profundo
y completo.
II. La Epístola a los Hebreos
A. Ocasión de la carta a los Hebreos. Algunos han
dicho que la carta a los Hebreos es semejante a su gran sacerdote Melquisedec;
no sabemos de dónde viene ni para dónde va. Aparece, casi de la nada, con
fuerza y vigor. Y, después de darnos su mensaje, desaparece hacia un
destinatario desconocido. Quizás el misterio de Hebreos no sea tan grande como
el del sacerdote Melquisedec, pero veremos que las respuestas a nuestras
preguntas son escasas.
Autoría - Hasta la fecha de hoy muchos creen que la
Epístola a los Hebreos es otra de las cartas de Pablo. Jerónimo y Agustín la
atribuían a Pablo y desde su tiempo hasta el tiempo de la reforma fue aceptada
como paulina. Sin embargo la discusión sobre autoría se abrió de nuevo con los
eruditos de la reforma. Estudiando la carta en su idioma original se dieron cuenta
de que no pudo haber sido escrito por Pablo. Calvino descartó la idea de
autoría paulina con estas palabras:
La
manera de enseñar y el estilo muestran fehacientemente que Pablo no fue el
autor, y el escritor mismo confiesa en el segundo capítulo que él fue uno de
los discípulos de los apóstoles, que es totalmente diferente de la manera en
que Pablo hablaba de sí mismo. (Comentario sobre la Carta a los Hebreos)
Martín Lutero fue el primero en postular que el
autor fue Apolos. En Hechos 18:24 encontramos esta
descripción: un judío llamado Apolos,
natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Su origen (Alejandría), elocuencia y conocimiento de las Escrituras
abogan por su autoría. Hoy en día la posición postulada por Lutero es la más
aceptada. Pero, al fin y al cabo, no sabemos con ciencia cierta. Hay buenas
razones para creerlo, pero sigue siendo un asunto de creencia.
Destinatario - Una vez más hay una gran variedad de
opiniones al respecto del destinatario de esta carta. Los hebreos de Jerusalén
parecen estar excluidos, así que el autor de Hebreos
nunca menciona el templo de Jerusalén. Este templo, hasta su destrucción en el
año 70 d.C., tenía demasiada importancia para los
moradores de dicha ciudad para no mencionarse. La primera ciudad en que la
epístola aparece como conocida en los documentos históricos es la de Roma.
Clemente de Roma muestra su conocimiento de ella en su carta de la iglesia de
Roma a la iglesia de Corinto. Se ha asociado también con Alejandría, pero
vinculada al Apóstol Pablo. Parece que al llegar a Alejandría ya había cierta
confusión en cuanto a su autoría. Por esto, optamos aquí por la opción romana.
Fecha - Si estamos en lo correcto con relación a la
iglesia destinataria, capítulo 12:4 nos hace pensar que la carta fue escrita
antes del año 64 d.C. Fue en este año que las
persecuciones comenzaron en Roma. Aunque no sea con mucha seguridad, se cree
que la carta fue escrita en los años inmediatamente antes de esta persecución.
B. Temas y Características
1. La superioridad de Cristo. El primer tema que nos
llama la atención es, esencialmente, el tema de toda la epístola: la
superioridad de Cristo. El autor quiere que sus lectores y oyentes entiendan la
superioridad de Cristo sobre todo lo que le haya procedido. Cristo es superior
a la revelación antigua (1:1-3); superior a los ángeles (1:4-2:18); superior a
Moisés (3:1-19); superior a Josué (4:1-13); y superior al sacerdocio del
Antiguo Testamento (4:14-10:31). En fin, Jesucristo es presentado como el zenit
del trato divino con el ser humano. Siendo hebreos, los lectores de esta
epístola siempre enfrentaban la tentación de volver a la vieja religión. El
autor quería convencer a todos que Cristo sobrepasó todos los aspectos del
viejo sistema religioso.
2. Cristo como gran sacerdote. De todas las formas
en que Cristo superiora todos los aspectos del Antiguo Testamento, la más
importante tiene que ver con el sacerdocio. El ministerio de Cristo como
mediador entre Dios y su pueblo es el corazón de la epístola a los Hebreos. En
el gran sacerdocio de Cristo descansan todos los demás puntos y temas del
libro. El autor va de los mediadores menos importantes (los ángeles) al más
importante (Melquisedec) en su subida a la cumbre. Y así deja atrás casi todo
lo que era importante en la religión judía (la ley, los profetas, el sistema de
sacrificios, etc.). Al llegar a Cristo encontramos el cumplimiento y el fin de
todo lo que le anticipaba.
Las funciones de un sacerdote eran las de mediar
entre Dios y su pueblo. Según la tradición hebrea los ángeles eran los
mediadores originales, y Moisés después de ellos. Moisés, aunque no era
sacerdote en el sentido estricto, ocupó un rol sacerdocial
como mediador entre Dios y su pueblo. Aarón preparaba y ofrecía los
sacrificios, mientras Moisés servía como portavoz del Señor.
Al llegar Jesucristo, se juntaron todas las
funciones del sacerdocio. Habló por Dios como había hablado Moisés, pero con
más autoridad. Ofreció un sacrificio, como todos los sacerdotes levitas los
habían ofrecido. Pero además de hablar y ofrecer, llegó a ser la Palabra (1:2)
y el Sacrificio de Dios (9:26). Algo que ningún sacerdote hubiera podido ser
antes. Cristo era así mucho más que un hombre que trató de mediar entre Dios y
su pueblo - era el mismo Dios.
De
otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio
del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de si mismo
para quitar de en medio el pecado. Hebreos 9:26.
3. El uso del Antiguo Testamento. En esta breve
epístola encontramos alrededor de 30 citas directas del A.T.,
11 de ellas del libro de los Salmos. Además de estas citas claras podemos
detectar una gran cantidad de alusiones al Antiguo Testamento. Por medio de estas
citas y referencias al A.T. el autor de Hebreos
demuestra cómo todo lo revelado en el A.T. era nada
más que la sombra de la realidad, el Señor Jesucristo. Obviamente el autor de Hebreos era un oponente formidable para los que querían
seguir bajo el sistema antiguo. No había nadie que lo entendiera mejor que él.
4. La Vida Cristiana. A fin de cuentas, la epístola
a los Hebreos es una obra pastoral. Aunque se tratan muchos temas teológicos y
mucho de la historia de Israel, el propósito de la epístola es el de llamar el
pueblo cristiano a una vida de perseverancia y obediencia. El llamado a mayor
obediencia se convierte en un refrán al leer, cuidadosamente, este libro.
2:1 - Por tanto, es necesario que con más diligencia
atendamos...
3:1 - Por tanto, hermanos santos,
..considerad...a Cristo Jesús...
3:12 - Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de
vosotros...
4:12 - Procuremos, pues, entrar en aquel reposo...
4:14 - Por tanto,... retengamos nuestra profesión...
6:1 - Por tanto,... vamos adelante a la
perfección...
6:11 - Pero deseamos que muestre la misma
solicitud...
10:22 - ... acerquémonos...
12:1 -.. despojémonos
de todo peso y del pecado que nos asedia...
13:1 - Permanezca el amor fraternal.
5. La Fe y la disciplina. Además de las exhortaciones
que encontramos a lo largo de la epístola, hay dos secciones bien conocidas a
todos sus lectores. Capítulo 11 contiene la famosa historia de los héroes de la
fe. Comenzando con una definición, Es, pues, la fe la
certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, el capítulo 11 procede a dar todos los grandes pasos de fe que se
encuentran en el Antiguo Testamento. El autor así nos llama a imitar a estos
"santos" de la fe. Nos llama a imitarles porque nosotros también
podemos conseguir todo lo prometido juntos con ellos.
Y
todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo
prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen
ellos perfeccionados aparte de nosotros (11:39,40).
El tema de disciplina se toca en 12:1-11, y es un
tema al cual la iglesia tiene que seguir escuchando. Habiendo presentado algo
de la historia de los héroes de la fe y a través de ellos algo de la historia
de Israel, el autor recuerda a sus lectores que la disciplina de Dios es una
muestra de su amor. Dios pudo haber abandonado a su pueblo hace mucho tiempo.
Pero en vez de abandonarlo, lo disciplinó para corregir su camino. Otra vez
cita el Antiguo Testamento cuando dice:
Hijo
mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres
reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el
que recibe por hijo (12:5,6).
La Epístola termina con una serie de deberes
cristianos en el capítulo 13, y una bendición final. Para los que puedan pensar
que Hebreos es más teológico que práctico, el autor
termina amarrando sus enseñanzas teológicas a la realidad de nuestra vida
diaria.
1. Por qué se conocen las
epístolas que estamos estudiando
como las Epístolas Generales o Católicas?______________
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2. Qué creían Jerónimo y
Agustín en cuanto a la autoría de
Hebreos?________________________________________
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3. Qué pensaba Lutero
sobre el autor de Hebreos y por
qué?_____________________________________________
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4. Cuál es el tema
principal de Hebreos?______________
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5. Por qué el autor de
Hebreos citó con tanta frecuencia el
Antiguo Testmanto?________________________________
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6. Cuáles son las dos
funciones principales de un sacerdote, y cómo las combinó Jesús en su ministerio?
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7. Es Hebreos una
epístola teológica o práctica? _________
Explique su respuesta.______________________________
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8. Jesús era un sacerdote
según el orden de
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9. Cómo quiere el autor
de Hebreos que su lector respondiera al mensaje contenido en esta epístola?
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III. La Epístola Universal de Santiago
A. Ocasión de la Epístola de Santiago. La Epístola
de Santiago ha sido llamada la sabiduría del Nuevo Testamento. Santiago siempre llega directamente al grano del asunto y nos hace
recordar la naturaleza práctica de los Proverbios del Antiguo Testamento. En
cuanto a la naturaleza humana y las luchas que enfrentamos cada día Santiago es
increíblemente actualizado. Quién era Santiago y a quiénes escribió su epístola? Aunque no todos los eruditos bíblicos están de acuerdo,
aquí presentaremos lo que generalmente ha sido entendido y aceptado como la
ocasión de esta epístola.
Autoría - Santiago, siervo de
Dios y del Señor Jesucristo (1:1). El
Nuevo Testamento nos habla de por lo menos 3 personas que se conocían como Santiago o Jacobo (el
mismo nombre en hebreo). Uno era el discípulo Jacobo, hijo de Zebedeo y hermano de Juan (Mateo 4:21). Otro era Jacobo
hijo de Alfeo, también apóstol de Jesús (Mateo 10:3). La última posibilidad
bíblica es la de Jacobo, hermano de Jesús y Judas (Mateo 13:55; Hechos 1:13,14;
12:17; 21:18; Gálatas 2:9,12). Aunque éste último no creía antes de la muerte
del Señor, lo encontramos entre los fieles en Hechos y vemos cómo llegó a ser
uno de los líderes principales de la iglesia de Jerusalén.
La mayoría de la evidencia señala que la última
opción, Santiago el hermano de Jesús, es la correcta. Santiago escribe con
mucha autoridad y no parece que había ninguna duda con respeto a su identidad
cuando escribió. Sus enseñanzas también son muy semejantes a las de Jesús y
reflejan un conocimiento profundo de ellas. Además de todo esto el hermano de
Jesús probablemente era el único Santiago tan conocido que no tenía que decir
más nada de si mismo. Por estas razones concluimos que el autor de Santiago era
Santiago el hermano de Jesús y Judas.
Fecha - Santiago murió en el año 62 d.C. Puede ser que algunos de sus discípulos compilaran sus
escritos después de su muerte, haciendo de ellas esta epístola, pero la materia
de la epístola originó muy temprano en la vida de la iglesia cristiana. Creemos
que la mayoría del contenido de esta epístola fue escrita entre los años 45 y
49 d.C. Así entendida la epístola representa la vida
de la iglesia unos 15 años después de la resurrección de Jesucristo. Las
iglesias que supervisaba Santiago se reunían en hogares y sinagogas. Tenían
ancianos y diáconos, y enfrentaban muchos de los mismos problemas que enfrenta
la iglesia de hoy. Es interesante y, en cierto sentido triste y lamentable, ver
cuán poco la iglesia ha cambiado en 2,000 años.
Destinatarios - a las doce tribus que
están en la dispersión. Sería difícil dirigirse a un
grupo menos específico o menos identificado que las doce tribus
que están en la dispersión. Sabemos que los
destinatarios en su mayor parte eran judíos, pero así era toda la iglesia en
los primeros años de su existencia. Se deja entender que el mensaje de esta
carta era intencionalmente universal y que el autor quería que toda la iglesia
de aquel tiempo se aprovechara de su contenido.
B. Temas de la Epístola de Santiago.
1. Sabiduría en las tentaciones y pruebas de la
vida. El hecho de que la iglesia en el tiempo de Santiago vivía envuelta en
problemas y pruebas se manifiesta en el tipo de consejos que el apóstol le
ofrece. Sobre todo Santiago aconsejaba paciencia. En el capítulo 1 nosotros
vemos que la paciencia en tiempo de pruebas produce una obra completa (v. 4).
Por medio de nuestra paciencia Dios puede hacer de nuestras vidas lo que El
quiere. Dice también en 1:12, porque cuando haya
resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que
le aman. Paciencia es tan difícil porque
requiere tanta fe. Acostumbrados, como estamos, a mucha acción, es difícil
esperar que Dios haga su voluntad. Es difícil muchas veces dejar que Dios sea
Dios. Nosotros queremos tomar las riendas de nuestra vida aun cuando no sabemos
qué hacer con ellas. Santiago, en su propio estilo, repite la sabiduría del
salmista, estad quietos y conoced que yo soy Dios (Salmos
46:10).
Santiago concluye su epístola en la misma manera que
la había comenzado, hablando de la paciencia:
Por
tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el
labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta
que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y
afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca (5:7,8).
2. Riqueza y pobreza en la iglesia: En el mundo en
que vivía Santiago una de las divisiones más fuertes entre la gente era la que
existía entre los ricos y los pobres. Otra vez notamos cuán poco las cosas han
cambiado. Para Santiago era ofensiva la idea de que una persona rica merecía
más honor que la persona pobre. Primero, dice Santiago, no se deben hacer
distinciones entre personas (2:4). Segundo, si hay que hacer distinciones son
los ricos que merecen menos honor. Dios ha elegido a los pobres para ser ricos en fe y
herederos del reino. Además son los ricos que
oprimen a los pobres del mundo. Excluir al pobre para dar preferencia al rico
está muy lejos de la voluntad de Dios (2:5,6).
La mayoría del capítulo 4 trata también actitudes
comunes para personas que viven en un ambiente egoísta. Orgullo, codicia, deseo
y contención caracterizaban los pensamientos y las actitudes de muchos.
Santiago aconsejaba humillación y sumisión. Humillaos delante del
Señor, y él os exaltará (4:10). Y en
la primera parte de capítulo 5 Santiago levanta su voz en contra de los ricos y
sus prácticas opresivas. Les informa que la riqueza que tienen ahora no durará
para siempre.
3. Fe y obras. Siempre práctico, Santiago
consideraba el resultado primero. Si algo no daba resultado, si no producía
ningún fruto, no tenía valor. Su consideración de fe sin obras en el capítulo
2:14-26 es de ésta naturaleza. Aparentemente Santiago había escuchado una
distorsión de la doctrina paulina de salvación por fe. Para Santiago las
palabras "yo creo" tenían muy poco valor si no iban acompañadas por
buenas obras.
Martín Lutero consideraba que la obra de Santiago
era una epístola de paja. Paja
porque él consideraba que el corazón del evangelio era la doctrina de salvación
por gracia. Santiago, para Martín Lutero, no entendía bien la naturaleza de
nuestra salvación gratuita. Era legalista y su doctrina de salvación
defectuosa. Por esto Lutero argumentó que no se debía incluir Santiago en el
canon del Nuevo Testamento.
Hay un conflicto verdadero entre Santiago y Pablo? Niega Santiago lo que afirma Pablo?
Realmente, no. Hay dos perspectivas diferentes, pero no es necesario concluir
que se presentan dos doctrinas distintas de la salvación. En Santiago 2:14-26
el autor está mirando la salvación de un punto de vista avanzada en la vida de
la persona salva. Miranda hacia atrás sobre el paisaje de la vida después de la
salvación Santiago pregunta, "Si no veo buenas obras en esta vida, puedo
concluir que fue una vida cristiana? Pablo estaría de
acuerdo con Santiago en su respuesta negativa. Además, fe para Santiago significaba aquí solamente una afirmación intelectual. Por
esto podía hablar hasta de la fe de los demonios. Para Santiago creer o tener fe en este sentido no iba mucho más allá que saber. Para Pablo la fe era algo mucho más completo. No era sencillamente creer sino el entregar de la
vida basado en esta creencia. La fe verdadera, recibida de Dios, siempre
producía su fruto. Mientras Santiago consideraba la salvación desde el punto de
vista de su resultado, Pablo trataba de describir e identificar lo que causa o
produce la salvación.
Así nosotros podemos afirmar lo que enseñaba Pablo
en cuanto a la salvación por fe y aceptar también la perspectiva de Santiago,
que la fe sin obras está muerta.
4. La lengua. En el capítulo 3:1-12 encontramos el
famoso pasaje que habla de la lengua. Comienza con la recomendación que no
muchos lleguen a ser maestros y termina con el proverbio, ninguna fuente
puede dar agua salada y dulce. Una
vez más vemos que Santiago tiene un conocimiento íntimo del corazón humano.
Quizá no fuera un teólogo de la calidad de Pablo, pero sí conocía la situación
humana y cómo aplicarle la voluntad de Dios a ella.
10. Por qué creemos que
Santiago fue escrito por el
hermano de Jesús?_________________________________
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11. A quiénes fue enviada
la Epístola de Santiago?
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12. Por qué era tan
importante la paciencia para el pueblo cristiano en el tiempo de Santiago?
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13. Creía Santiago que
los ricos merecían un trato
especial? ___________ Por qué?__________________
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14. Por qué consideró
Lutero que Santiago era una epístola de paja y que no debía incluirse en la
Biblia?
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15. Compare Romanos 3:28
con Santiago 2:24 y explique las diferencias.
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IV. La Primera Epístola
Universal del Apóstol Pedro
A. Ocasión: El autor y los destinatarios de ésta
epístola universal son claros. Pedro introduce su carta identifícandose
a si mismo y dirigiéndose a sus lectores: Pedro, apóstol de
Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia, y Bitinia,... Al buscar estos sitios en un mapa nos damos cuenta de que representan
una considerable área. Una buena parte de esa área nunca fue conocida por
Pedro. Por esto la carta está ubicada dentro de las epístolas generales,
escritos que tienen como destinatarios casi la iglesia entera.
Se cree que el apóstol Pedro murió como mártir en
las persecuciones de Nerón entre los años 64 y 68 d.C.
Su epístola supuestamente tuvo que ser escrita antes de este tiempo. Basándose
en 5:13, donde Pedro menciona Babilonia (Roma) y la presencia de Marcos,
siempre se ha creído que el apóstol estaba en Roma cuando escribió estas
palabras.
El motivo de la epístola es inmediatamente obvio: la
iglesia estaba siendo perseguida y así estaba sufriendo mucho. Pedro escribió
estas palabras para dar sentido a este sufrimiento y para animar a la iglesia a
perseverar fielmente hasta el fin (4:7 y 17).
B. Los Temas Principales de I Pedro. Los temas de I
Pedro fueron determinados por la ocasión de sus lectores. Primero, el
sufrimiento; segundo, el comportamiento cristiano bajo estas circunstancias.
1. Persecución y sufrimiento. Pedro no pierde mucho
tiempo antes de reconocer la situación en que vivía
sus lectores. Comienza con un tono muy positivo, pero en 1:6 llega a lo que
será el factor determinante para la epístola: ..., afligidos
en diversas pruebas,... De inmediato Pedro empieza a
explicar algo del propósito de Dios en esta situación, y vuelve al tema
repetidamente a lo largo de la epístola (2:20-24; 3:14-18; 4:12-19 y 5:6-11).
Tipo de Persecución: Muchos han creído que Pedro
estaba escribiendo sobre la persecución que sufría la iglesia de las
autoridades romanas. Pero no es necesario concluir que ésta fue una persecución
estatal. La actitud que toma Pedro frente a las autoridades estatales sugiere
que él todavía confía en el buen uso de su poder.
Por
causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a
superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los
malhechores y alabanza de los que hacen bien (2:13,14).
Con esta actitud tan positiva es difícil creer que
las persecuciones de Nerón ya habían comenzado con fuerza. En vez de un persecución oficial, creemos que esta iglesia estaba
sufriendo bajo una actitud hostil de parte de toda la sociedad. Puesto que la
iglesia incluía, y quizás se componía por, los niveles más bajos de la
población (pobres y esclavos) fue menospreciada por las demás partes de la
sociedad. Además, siendo una minoría nueva, es probable que la iglesia fue
identificada por muchos como la fuente de algunos de los problemas en
enfrentaba la población de aquel entonces. Las persecuciones si habían
comenzado en serio, pero todavía no eran parte de la política oficial romana.
Persecución y el cristiano: El primero de los
propósitos de la persecución en la vida cristiana es el de refinar el carácter
cristiano. Pedro hace la comparación entre la fe cristiana y el oro probado con
fuego. Por medio del fuego se quitan todas las imperfecciones que puedan
existir en lo que se está probando, y el producto final es totalmente puro.
Santiago también había hablado de la importancia y el valor de soportar la
prueba (1:3). Por medio de estas pruebas Dios prepara a sus fieles para el
futuro.
En I Pedro 1:10-12 encontramos un segundo propósito.
Vemos que Pedro también relacionaba los sufrimientos de Cristo con los de este
pueblo cristiano. Sus sufrimientos (los de la iglesia) eran parte de lo que los
profetas veían, y estos mismos sufrimientos les servían como seguridad de las
glorias del Señor Jesucristo (1:11). Así estos sufrimientos no solamente
perfeccionaban, sino también vinculaba al cristiano con su Señor.
Un tercer propósito tiene que ver con el valor del
testimonio cristiano. I Pedro 2:12 dice: manteniendo buena
vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de
vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al
considerar vuestras buenas obras. El
tercer propósito de soportar el sufrimiento es el de ganar a nuestros enemigos
por Cristo.
Persecución y Cristo: Una de las cosas a la cual
Pedro siempre vuelve en su discusión sobre la persecución es que Cristo padeció
cosas mucho peores (1:11, 19; 2:21-25; 3:18; 4:1, 13). Pedro siempre recuerda a
sus lectores que Cristo no les pide a ellos nada que él no hubiera padecido
antes. Por medio de lo que sufrimos por causa de Cristo, nos unimos más con él
y aseguramos nuestra participación en su gloria. Esta gloria, que ya se había
comenzado a revelarse, haría que todos los sufrimientos valiera la pena - y más!
2. El Comportamiento Cristiano. Al mismo tiempo que
Pedro explica el porqué de su sufrimiento, llama a los cristianos a un
comportamiento ejemplar. Vimos, ya, una parte del motivo por esto (dar un buen
testimonio para los incrédulos). Pero la base de este llamado es mucho más profundo.
Mas
vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido
por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las
tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero
que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado
misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia (I Pedro 2:9, 10).
El comportamiento exigido por Pedro en esta carta no
es tanto para llegar a ser una nación santa, sino es para reflejar la realidad
de que ya la somos. En Cristo hemos renacido (1:3,23) y así vivimos en una
realidad nueva. Esta realidad la hemos recibido por gracia, pero la debemos
mantener con todas nuestras fuerzas.
Pedro claramente enseña que la obra de salvación
pertenece a un Dios soberano que ha elegido su pueblo (1:2; 2:9). Habiendo
recibido esta elección y esta nueva vida, le toca al pueblo escogido vivir como
ciudadanos de este nuevo reino. Las cosas viejas son pasajeras (1:24), pero el
nuevo orden del Señor durará para siempre.
Pedro entendía cuán fuertes eran las tentaciones
para un pueblo que estaba sufriendo. Desesperarse y rendirse al pecado podían
ser opciones muy atractivas. Pero Pedro siempre animaba a sus lectores a
fijarse el la meta, las glorias del Señor Jesucristo (1:11 y 5:10).
Mientras el mundo va alejándose más y más cada día
de la presencia y voluntad de nuestro Señor, las palabras de San Pedro son cada
día más importantes. Vivimos entre enemigos y para protegernos y asegurar
nuestra salvación debemos también vivir bajo le nuevo orden de Cristo.
16. Qué clase de
persecución enfrentaban los lectores originales de I San Pedro, y por qué lo
entendemos así?
_________________________________________________
_________________________________________________
__________________________________________________
17. Cuáles eran tres de
los propósitos del sufrimiento cristiano según Pedro?
__1)______________________
__________________________________________________
__2)_____________________________________________
__________________________________________________
__3)____________________________________________
________________________________________________
18. Por qué era el buen
comportamiento tan importante para
Pedro?__________________________________________
__________________________________________________
__________________________________________________
__________________________________________________
19. Pedro siempre llamaba
el pueblo de Dios a seguir el
ejemplo de________________________________________.
V. La Segunda Epístola
Universal de Pedro y la de Judas
Hemos decidido tratar estas dos epístolas juntas
porque la mayoría de los eruditos bíblicos considera que una de las epístolas
depende de la otra. Ellos postulan que la segunda epístola de Pedro incorpora
una buena parte de la materia de Judas. Una lectura de ambas cartas demuestra
que tienen mucho en común. Y el hecho de que Judas es la más corta y directa
apoya la idea de que ella fue escrita antes de la II
Pedro. II Pedro repite, generaliza y amplifica lo que
encontramos en Judas.
Judas puede haber sido el apóstol (Lucas 6:16;
Hechos 1:13) o el hermano de Jesús (Mateo 13:55). Judas se identifica como el
hermano de Santiago y siervo de Jesús en versículo 1. Por razones indicadas
anteriormente, creemos que el autor de Santiago era el hermano de Jesús y Judas
es otro hermano.
A. Ocasión. I Pedro fue escrita para animar a los
cristianos frente a la persecución que les amenazaba. II
Pedro y Judas fueron escritas para enfrentar otro problema, el de falsos
profetas y falsos maestros (II Pe 2:2 y Judas 2:4).
Se cree que ambas cartas fueron escritas en los últimos años de la vida de San
Pedro (65-68 d.C.) y, como se mencionó arriba, se
cree también que Pedro adaptó una buena parte de Judas para sus lectores.
Tradicionalmente se ha creído que Pedro pasó sus últimos años en Roma,
escribiendo ambas cartas de esta ciudad. Los destinatarios de las dos no son
claramente identificados. Aunque sus cartas tratan un problema muy específico,
parece que esta falsa doctrina amenazaba a la iglesia entera. Por esta razón
estas dos cartas son también "generales" en cuanto a su destino.
B. Temas y Características. La ocasión de las cartas
(los maestros falsos) determina su tema principal. Además de este tema
principal, quisiéramos detallar algunos otros puntos interesantes en estas epístolas.
La Doctrina Falsa: Los maestros falsos aquí
condenados por Pedro y Judas parecen ser entre los fundadores de lo que luego
se llamaría gnosticismo.
Para ellos la salvación fue obtenida por medio de un conocimiento especial y
misterioso. Es un poco difícil definir gnosticismo porque incorporaba una gran
variedad de ideas y filosofías. Pero su influencia en la iglesia era bastante
clara. Separando la parte material (malvado) de la parte espiritual (bueno)
crearon un cristianismo puramente intelectual. Esta separación pudo haber
producido dos resultados en la vida cristiana, pero en realidad se produjo
solamente uno: el libertinaje. Decimos que pudo haber producido dos porque el
otro resultado natural de esta clase de separación entre lo físico y lo espiritual
es el asceticismo (la negación de todos deseos de la
carne). Pero este último no fue el caso para los destinatarios de II Pedro y Judas. Pedro ofrece esta descripción de los
maestros falsos:
Tienen
los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas
inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de
maldición (2:14).
Y Judas nos pinta un cuadro muy semejante:
Estos
son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca
habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho (v. 16).
Ambos autores hacen una comparación entre estos
maestros falsos y las poblaciones de Sodoma y Gomorra (II
P 2:6; Judas 7) y los condenan rotundamente por haberse entregado a sus propios
deseos. Pablo también enfrentaba el mismo problema en sus cartas a Timoteo y a
Tito. En I Timoteo 6:20, Pablo termina su carta advirtiendo a Timoteo a evitar
"los argumentos de la falsamente llamada ciencia (gnosis)." Sea ciencia o sea conocimiento,
ninguna otra cosa que no sea una fe viva y verdadera pueda salvar al ser
humano. Pedro y Judas se apuraron para recordar a sus lectores de esto.
El peligro de gnosticismo es algo presente y real
para todos que tienden a intelectualizar su fe. Una fe así separada de la vida
diaria puede dar licencia a todos "los deseos carnales." Para evitar
este peligro, nos vale la peña poner en práctica la enseñanza de estas
epístolas.
La Escalera de la Fe: En II
Pedro 1:5-7 tenemos un pasaje diseñado para ayudarnos en el firme mantenimiento
de nuestra fe. La persona que, con la ayuda del Espíritu, se viste de estas
características y cualidades no tendrá ningún problema con la resistencia de
las doctrinas falsas y las tentaciones que llevan como consecuencia. Animamos
al lector a estudiar este pasaje y a aplicarse dichas enseñanzas.
Enseñanza sobre las Escrituras: II
Pedro contiene también dos pasajes que siempre han servido como parte de la
base de nuestra doctrina sobre la inspiración de las Escrituras. Dichos pasajes
elocuentemente describen el rol de Dios en el escribir de la Biblia. El primero
de estos pasajes se incluye aquí a continuación:
Tenemos
también la palabra profética más segura, la cual hacéis bien en estar atentos
como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y
el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto,
que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca
la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios
hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (II
P 1:19--21).
Luego, en el capítulo 3:15,16, Pedro reconoce a
Pablo y sus cartas como parte de la Escritura. Admitiendo, a la vez, que
algunas de doctrinas de Pablo son difíciles de entender, Pedro da su apoyo a
todo lo que Pablo había escrito.
Pablo también hablaba de la inspiración divina de la
Escritura (II Timoteo 3:15-17). En Pedro vemos una
confirmación de esta doctrina de otra fuente y podemos estar aún más seguro de la confiabilidad de la Palabra de Dios.
El Día del Señor: El apóstol Pedro tuvo que
enfrentar también cierto escepticismo en cuanto a la venida del Señor
Jesucristo. Muchos creían que Jesús ya se había tardado demasiado y opinaban
que no vendría. Pedro recuerda a sus lectores que estos "burladores"
fueron profetizados (3:2,3) y que el Señor existe, en cierto sentido, fuera del
tiempo: que para con el Señor un día es como mil años, y mil
años como un día (3:8). Pedro concluye que el Señor
vendrá siempre como "ladrón en la noche" (3:10) y que debemos así
estar listos y preparados para su venida.
Judas y los libros Apócrifos: En la epístola de
Judas encontramos dos referencias a fuentes extra-bíblicas. La Asunción de
Moisés (v. 9) y Enoc (v. 14) son libros judíos que no son incluidos en la Biblia. Sin embargo, Judas
los utiliza para fortalecer su argumento en contra de los maestros falsos. Y
así es que nosotros tenemos que aceptar y entenderlas: referencias
extra-bíblicas que apoyan un argumento inspirado por Dios.
20. Por qué consideramos
estas dos epístolas juntas?
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21. Quién era Judas y por
qué pensamos así?
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22. Qué significa gnosticismo y cuál fue su resultado principal en las
iglesias que recibieron las cartas de II Pedro y
Judas?___________________________________________
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23. Cuáles son los dos
resultados que puede producir el gnosticismo?
_________________________________________________
y
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24. Se cree que
______________________________ fue
escrita antes de ________________________________.
25. Qué creían los destinatarios de II Pedro
en cuanto a la venida del Señor, y que hizo Pedro para corregir esto?
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VI. Las Epístolas del Apóstol:
Juan
Las tres
epístolas que llevan el nombre de Juan no son, realmente, epístolas
universales. Aunque la primera no identifica su destinatario, su estilo y su
lenguaje (hijitos míos y amados) demuestran que Juan
estaba escribiendo a una iglesia bien conocida por él. La naturaleza específica
del problema que enfrentaba la iglesia nos hace creer también que ésta no fue
una carta general a todas las iglesias, sino una carta dirigida a una iglesia
para tratar un asunto muy específico. La segunda y la tercera carta identifican
sus destinatarios en la salutación, pero en el caso de la segunda muchos creen
que la señora elegida y sus hijos (v. 1) puede
referirse a una congregación entera.
Las tres cartas fueron escritas por el mismo Juan
que escribió el evangelio que lleva su nombre. Los temas tratados, su lenguaje
y estilo comprueban que todos fueron escritos por el mismo autor.
Este autor ya estaba acercándose a los años finales
de su vida. Había vivido unos 50 años en el evangelio y casi todos sus
compañeros del tiempo de Jesús ya descansaban en el Señor. Su autoridad en la
iglesia es grande, pero no tan grande como su amor para con la misma iglesia.
El tono pastoral se oye en cada frase de estas cartas.
A. Ocasión de las Epístolas. El apóstol Juan
escribió estas cartas para enfrentar una doctrina falsa que se estaba
predicando y enseñando en su área (se cree que sus epístolas fueron dirigidas a
Asia, probablemente el área de Efeso). Esta doctrina
también tenía sus raíces en el gnosticismo que enfrentaban Pablo y Pedro en
unas de sus cartas. Su manifestación en las iglesias de Juan, sin embargo, era
muy diferente. En el caso de Pedro y Pablo, la separación entre lo material y
lo espiritual había producido un libertinaje en que muchos cristianos
participaban en toda clase de pecado, creyendo que lo único que importaba era
su "espíritu". Consideraban que mientras tenían el conocimiento
correcto (o la iluminación correcta) en su mente, podían hacer lo que les diera
las ganas con el cuerpo (II P 2:14; I Corintios
5:1,2). Pablo y Pedro tuvieron que reprender esta inmoralidad en muchos
lugares.
En el caso de las cartas de Juan, no parece que el
gnosticismo había llegado a tal extremo. En este lugar el problema principal
era uno de doctrina. Específicamente, tenía que ver con la identidad de
Jesucristo. Así que el gnosticismo no permitía que algo "espiritual"
se mezclara con algo "material", los gnósticos no podían aceptar a un
Cristo que era humano y divino a la vez. La encarnación de Dios era algo que su
filosofía no les permitía aceptar. Ellos, por esto, re-crearon a Jesús a su
propia imagen.
B. Temas y Características: Por lo general, los
temas de la correspondencia de Juan son determinados por las enseñanzas de los
herejes en su área. Se ha identificado una persona en particular como cabeza de
este movimiento. Dicho hereje se llamaba Cerinto.
Aunque no tenemos un cuerpo de enseñanzas y doctrinas dejado por él, podemos
detectar sus errores principales en las correctivas de Juan.
Doctrina Correcta: Cuando hablamos de la doctrina
correcta en el contexto de Juan, estamos hablando de la persona y el trabajo
del Señor Jesucristo. Cerinto enseñaba que Jesús
recibió un "poder divino" en su bautismo, y que este poder lo dejó
antes de la crucifixión. Así entendido Jesús no fue el Hijo de Dios ni
compartió con Dios su naturaleza divina. Esto, para un gnóstico, sería
imposible. Tampoco sería posible para un Dios sufrir en una cruz. Negaron que
la muerte de Cristo fuera una propiciación por nuestros pecados.
Por esto Juan insistía en una cristología correcta.
En I Juan 4:1,2 vemos que esta cristología correcta llega a ser la prueba de
los espíritus:
Amados,
no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque
muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de
Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de
Dios;...
En el primer capítulo de I Juan el autor presenta su
propio testimonio en cuanto al Cristo. Se presenta a si mismo como uno que
tiene experiencia de primera mano, y hasta habla de haber tocado al Señor con
sus propias manos (1:1). En capítulo dos el espíritu del anticristo está
definido como el espíritu que no reconoce a Jesús como Hijo de Dios (2:22,23).
Y en capítulo 5:6-12 Juan incluye la crucifixión del Hijo de Dios como parte
esencial de nuestra doctrina. Cristo viene a nosotros mediante no solamente su
bautismo, sino también su crucifixión. Solamente por medio de su sangre podemos
nosotros conseguir el perdón de nuestros pecados (I Juan 1:7). II Juan 7 nos señala que el mismo problema era la ocasión
de esta carta también.
Obediencia a los Mandamientos. Otro tema de Juan es
el de la obediencia a los mandamientos de Dios. Aunque los gnósticos no son
acusados de gran inmoralidad, el énfasis que el autor pone en la obediencia nos
indica que había cierto problema con esto. Por esto Juan dice:
Y
en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El
que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y
la verdad no está en él (I Juan 2:3,4).
El Apóstol Juan no trata de desarrollar una teología
de obediencia como la del Apóstol Pablo (en Romanos 6, por ejemplo). Su
preocupación es mucho más práctica. Por un lado Juan reconoce que todos somos
pecadores y que el que dice no serlo es mentiroso (I Jn
1:10). Pero por el otro lado nos llama a todos a vivir sin pecar (I Jn 3:5,6). Es obvio que nosotros tenemos que buscar el
porqué y el cómo en otra parte. Lo que le importa a Juan en ese momento es una
relación con el Cristo verdadero y el fruto de obediencia en la vida de la
persona que cree en este Cristo verdadero. Por esto repite en 4 ocasiones en I
y II Juan la importancia de guardar los mandamientos
(I Jn 2:3; 3:22; 5:3; II Jn 6).
Amor: El tercer enfoque de las cartas de Juan es el
amor fraternal y la unión que debe existir entre los hermanos. Este es el tema
que más claramente relaciona estas cartas con su evangelio (Jn
17). Juan insiste en el cumplimiento de la oración profética de Jesús: que
todos los hermanos sean "uno" en él.
Este amor se siente de parte de Juan en el tono de
sus cartas y en su manera de dirigirse a sus lectores. Hijitos míos,
amados y hermanos son los "títulos"
que Juan utiliza para hablar con sus congregaciones. El amor que él pide de sus
lectores lo demuestra ampliamente en su carta.
Juan les da a sus lectores un mandamiento nuevo.
Pero al mismo momento les dice que no es realmente nuevo (I Jn
2:7,8). Lo que quiere decir es que en cierto sentido el amor es un nuevo
mandamiento, pero en otro siempre ha sido la base de todos los mandamientos.
Juan desarrolla la idea con estas palabras:
El
que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano permanece en la luz, y en
él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas y anda
en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las
tinieblas le han cegado los ojos (I Jn 2:9-11).
El ejemplo supremo de este amor se encuentra en el
mismo sacrificio de nuestro Señor Jesucristo (I Jn
3:16). El amor no es solamente algo sentimental, sino un compromiso total hacia
el bienestar de otra persona. En I Jn 4:7-11 Juan
indica que el amor que se manifestó en Cristo y su sacrificio tiene su fuente
en Dios Padre, Él que de tal manera amó al mundo....
En la tercera carta de Juan encontramos el tema de
amor puesto en un consejo práctico: que seamos hospitalarios. II Juan nos pide tener cuidado con los que invitamos a
nuestras casas (que no sean maestros falsos), pero III
Juan aclara que todos los hermanos deben ser bienvenidos en nuestros hogares.
Las cartas de Juan tienen mucho que decir a la
iglesia de hoy. Seguimos rodeados por las mismas falsas doctrinas, y muchas
veces nuestras iglesia carecen de obediencia y amor.
Que las palabras del discípulo amado nos animen a cumplir este llamado del
Señor.
26. Son todas las cartas
de Juan epístolas "generales"?
_______________Por qué?_________________________
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__________________________________________________
27. Cuál fue el problema
principal al que respondió Juan en estas cartas?
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28. Cuáles son tres de
los temas de Juan?
1)_______________________________________________
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2)_______________________________________________
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3)_______________________________________________
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29. Cómo era el
gnosticismo que enfrentaba Juan diferente que el que enfrentaba a Pedro en su
segunda carta?
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VII. Conclusión:
Las Epístolas Generales deben de ser re-descubiertas
por la iglesia. En ellas encontramos una gran variedad de materia teológica y,
aún más importante para nosotros, mucha enseñanza para la vida diaria. Santiago
sigue siendo sumamente práctico para el cristiano de hoy, y I Pedro nos provee
un recurso imprescindible frente a un mundo cada día más hostil contra el
evangelio del Señor. Hebreos nos recuerda porqué somos "protestantes"
(un sacrificio, hecho una vez por siempre), y II
Pedro y Judas nos reiteran cuán importante es la doctrina sana. San Juan
concluye esta parte de la Escritura recordándonos que sobre todo el cristiano
tiene que amar.
Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin
mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro
Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los
siglos. Amén. (Judas 24,25)
NOTAS:________________________________________________________________________
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