Andreu Nin nació en El Vendrell
(Tarragona) el 4 de Febrero de 1892. Estudió en
la Escuela Normal de Tarragona, y, al finalizar sus estudios
se instaló en Barcelona en vísperas
de la guerra mundial de 1914. Pronto se sintió
atraído por el catalanismo de izquierdas y por
el movimiento obrero. Estuvo un tiempo ejerciendo de maestro
y poco después se orientó hacia el periodismo.
Primero trabajó como redactor en el diario republicano
catalanista de izquierdas, El Poble Català
y más adelante en el diario La Publicitat.
Nin perteneció durante unos meses
al PSOE, pero, en un contexto de gran agitación
social, no tardó en abrazar la causa del sindicalismo
revolucionario. En 1918 Nin organizó el
Sindicato de Profesiones Liberales de la CNT.
El II Congreso nacional de la CNT se celebró en
diciembre de 1919 y se discutió acerca de la unidad
sindical con la UGT y la adhesión a la III Internacional
Comunista, Nin se declaró partidario de la III
Internacional y el congreso se pronunció por las
tesis de Nin. En los años más duros del
movimiento sindical en España (1919-1921), Andreu
Nin militó activamente en la CNT. La patronal catalana
había organizado sus Sindicatos Libres y sus pistoleros
asesinaban a los militantes obreros más destacados.
Andreu Nin, entonces secretario de la CNT,
estuvo a punto de ser asesinado por ellos. Fue encarcelado
varias veces y tuvo que actuar de forma clandestina.
En 1921 los dirigentes rusos
habían invitado a la CNT a enviar una delegación
al III Congreso Internacional Comunista, por lo que se
mandaron 4 hombres, entre ellos Nin, que hizo
el viaje con Maurín en la clandestinidad. Al llegar
a la URSS fueron recibidos con simpatía por los
dirigentes rusos. Lozovsky (quien más adelante
se decantaría por Stalin y sería, por tanto,
enemigo de Andreu), secretario de la ISR, incorporó
a Nin al Secretariado de la Internacional. Un año
después, la conferencia de la CNT se reunió
en Zaragoza y decidió la ruptura con la Internacional
Sindical Roja. Nin viajó a España, pero
fue detenido en Berlín porque el gobierno de Madrid
le implicaba en el asesinato de Eduardo Dato, en el que
no había tenido nada que ver. El gobierno alemán
denegó la demanda de extradición y Nin recobró
la libertad, volviendo a Moscú para proseguir su
labor en la secretaría de la Internacional Sindical
Roja. Allí vivió cerca de nueve años
(1921-1930).
Nin realizó un inmenso
trabajo en la Sindical y tenía una excelente
relación con Salomón Lozovski, Mijail Tomsky,
Lenin y Trotsky, esto lo vemos claramente en los cargos
tan importantes que desempeñó Nin en la
URSS. La actividad de Nin en la ISR se desenvolvió
sin dificultades hasta 1924. Cuando Stalin se convirtió
en dictador absoluto, la actividad de Nin se hizo cada
vez más difícil ya que se incorporó
a la Oposición Comunista encabezada por Trotsky,
por lo que le apartaron progresivamente del trabajo activo.
Aún así, no limitó
sus actividades a la tarea en la ISR.. Nin siguió
siempre con interés los acontecimientos en España.
En 1925, el grupo catalanista emigrado que dirigía
Francesc Maciá decidió reclamar el concurso
de la Internacional Comunista y del gobierno soviético
para provocar un movimiento revolucionario que terminara
con la dictadura de Primo de Rivera y la monarquía
de Alfonso XIII. Maciá viajó a Moscú
y Nin actuó como su intérprete e intermediario
y se desvivió para facilitar sus gestiones. Por
estas fechas el PCE estaba prácticamente desarticulado,
la mayoría de sus dirigentes estaban encarcelados
y la organización se sentía impotente por
la represión de la dictadura de Primo de Rivera.
Los presos de la cárcel de Barcelona pidieron
que se constituyera una dirección en París
para reorganizar el partido. Esta tarea se confió
a Nin , que se trasladó a París, donde fue
detenido, condenado a un mes de prisión y expulsado
a Francia.
Poco después estaba en Roma, reunido
con el Comité central del PC de Italia, como
delegado especial del comité ejecutivo de la 1ª
Internacional Comunista, también tenía la
tarea de organizar la primera conferencia sindical latinoamericana..
En sus años en la URSS se había
habituado a la vida allí, se había casado
con una rusa, tenía 2 hijas, hablaba y leía
el idioma. Pronto se decantó por la oposición,
con Trotsky a la cabeza, y combatía por mantener
el auténtico espíritu del bolchevismo. Nin
participó en casi todas las actividades de la Oposición
y en 1926 fue uno de los miembros de la Comisión
Internacional para defender sus ideas en el mundo entero.
Al iniciarse las depuraciones y las deportaciones por
el gobierno de Stalin, Nin fue eliminado del Secretariado
de la ISR y vigilado estrechamente. El ser español
y su prestigio le salvaron de la deportación. Nin,
en las vacaciones forzosas que le impusieron, prosiguió
sus estudios y trabajos.
En 1930 fue obligado a salir
de Rusia, lo que no le importunó ya que
él pensaba que su puesto estaba en España
donde se iniciaba un nuevo proceso revolucionario. Nin
y su familia llegaron a Barcelona en octubre de 1930,
un mes antes de la primera huelga general organizada por
la CNT y cuando la dictadura de Primo de Rivera ya había
sido barrida. El movimiento obrero reaparecía con
mucha fuerza. Nin se consagró a la organización
de Izquierda Comunista, sección española
de la Oposición de Izquierda Internacional
(trotskista), que era una pequeña organización,
que tenía como objetivo la reforma de la
Internacional y de los partidos comunistas y esto dificultó
su progresión y su desarrollo.
El nacimiento de la Alianza Obrera en
enero de 1934 abrió una nueva fase en la vida de
Nin. La Alianza organizó una gran campaña
de agitación y propaganda y Nin pudo hacer valer
sus posiciones y sus ideas dirigiéndose a millones
de trabajadores. Con la Alianza se limaron las diferencias
entre el Bloque Obrero y Campesino y la Izquierda Comunista.
Frente a la amenaza fascista, el movimiento obrero organizó
la revolución de octubre de 1934, con grandes manifestaciones
y la huelga general en toda Cataluña. Estos movimientos
fracasaron y Nin tuvo que sumirse en la clandestinidad.
El fracaso se debía, según él, a
la falta de un partido revolucionario, por lo que centro
todas sus fuerzas en la formación de dicho partido.
Nin creó el Partido Obrero de Unificación
Marxista (POUM) En el POUM se encontraron los que habían
introducido el marxismo en Cataluña y los principales
fundadores del comunismo en España.
En 1936 era “el año crucial”,
la revolución española en la que el dilema
era tajante: socialismo o fascismo. Se necesitaba que
la clase trabajadora tomara el poder mediante la insurrección
armada. Nin fue designado director de la revista
teórica del POUM y ocupó un puesto destacado
en su comité ejecutivo. Más
tarde se fusionaron en la Federación Obrera de
Unidad Sindical (FOUS), de la que Nin fue elegido secretario
general. En vísperas de la campaña
electoral (16 de Febrero de1936) decidió, tras
una gran disyuntiva, incorporarse al bloque electoral
que enarbolaba la bandera de la liberación de los
30.000 presos. La Comisión Electoral de Madrid
designó a Nin candidato a diputado por Teruel,
donde el POUM no tenía influencia. Esto impidió
que Nin representara a los trabajadores en el Parlamento
de 1936.
Al producirse la insurrección
militar-fascista, Joaquín Maurín
se encontraba en Galicia sublevada y fue detenido, entonces
Nin asumió la dirección política
del partido. No fue miembro del Comité
de Milicias de Cataluña, porque el POUM quiso que
se consagrara a la dirección del partido. Pero
pasó a formar parte del Consejo de Economía
de Cataluña, el organismo encargado de
estructurar la industria colectivizada.
EL POUM se quedó en una posición
minoritaria cuando exigió un gobierno obrero que
representara a las masas obreras. Los dirigentes de la
CNT se contentaron con formar al lado del Consell de la
Generalitat, el Comité de Milicias y el Consejo
de Economía. Andreu Nin, que fue nombrado
consejero de Justicia, extendió a toda
Cataluña los tribunales populares que el POUM había
establecido ya en Lérida, y que terminaron con
los excesos absurdos y con las justicias particulares
que se habían ejercido en los primeros tiempos.
Muchos indultos de pena de muerte fueron concedidos por
intervención suya. Además hizo aprobar un
decreto concediendo, por vez primera, la plenitud de derechos
cívicos y políticos a los jóvenes
a partir de los 18 años.
Los discursos revolucionarios de Nin
provocaron numerosas protestas del gobierno republicano-socialista-comunista
de Valencia y de varias embajadas extranjeras. Nin pronunció
un discurso, con motivo de la visita del cónsul
soviético de Barcelona al Consell, en el que afirmó
la solidaridad profunda y completa de los combatientes
de julio de 1936 con la revolución de octubre,
muchos de cuyos dirigentes estaban siendo ajusticiados
por Stalin en la URSS. El discurso no gustó ni
al gobierno español ni al soviético. Tras
conocerse las primeras noticias de la represión
auspiciada por Stalin contra los principales líderes
bolcheviques, a los que Nin conocía, éste
publicó una editorial en la que atacaba al régimen
estalinista y se solidarizaba con los represaliados, incluido
Trostky.
La declaración de solidaridad
con la vieja guardia bolchevique marcó el comienzo
de la ofensiva estalinista contra Nin y el POUM.
Los periódicos del PCE y del PSUC justificaron
los crímenes de Stalin y comenzaron a propagar
una serie de calumnias contra los que se solidarizaban
con los ejecutados. A partir de la llegada del cónsul
soviético a Barcelona, los estalinistas reclamaron
la expulsión de Nin del Consell de la Generalitat.
La URSS era el principal valedor de la España republicana
ante el mundo y la única potencia, junto con Méjico,
que le vendía armas. Las fuerzas pequeño-burguesas
acataron las exigencias de Stalin, pues Nin también
resultaba molesto para ellos. Por su parte, los dirigentes
de la CNT aceptaron la destitución. El
12 de diciembre de 1936, Nin fue excluido del Consell
de la Generalitat.
Los acontecimientos se precipitaron:
el 25 de abril de 1937, Nin pronunció una importante
conferencia en Barcelona sobre El problema del poder en
la revolución. El 3 de mayo, los estalinistas organizaron
el asalto a la Telefónica para
destituir al comité obrero que controlaba las comunicaciones.
Los trabajadores tomaron las armas y llenaron Barcelona
de barricadas. La misma noche, una delegación del
comité ejecutivo del POUM se entrevistó
con el comité regional de la CNT. Nin subrayó
la importancia de los acontecimientos y reclamó
una acción común inmediata. Era la hora
del Frente Obrero Revolucionario, pero la CNT no respondió
en la forma en la que el POUM esperaba. La lucha se prolongó
varios días. Pero todos los esfuerzos del POUM
para estructurar los comités y resolver el problema
del poder fracasaron. Los principales dirigentes de la
CNT llegaron de Valencia e invitaron a sus militantes,
por la radio, a deponer las armas incondicionalmente.
Nin y sus compañeros se vieron obligados
a dar la orden de retirada.
Los agentes de Stalin en España
protagonizaron la operación contra el POUM que
surgió aprovechando esta crisis interna. No pudieron
disolver inmediatamente al partido, ni llevar a cabo el
tipo de represión que preparaban y así pasó
más de un mes durante el cual el POUM se preparó
para la posible clandestinidad. Finalmente, el
16 de junio, la GPU (policía rusa) descubrió
un complot y detuvo a Andreu Nin y a otros dirigentes
y militantes del POUM, operando a espaldas del propio
gobierno republicano.
Los estalinistas no se atrevían
a proceder políticamente contra el POUM y recurrían
al "complot de espionaje". Lluís Companys,
Presidente de la Generalitat de Cataluña, protestó
ante el gobierno de Valencia. Zugazagoitia e Irujo, ministros
de Gobernación y de Justicia respectivamente, declararon
que todo había sido tramado por la policía
rusa y sus cómplices en España. El comité
nacional de la CNT y varios dirigentes socialistas y anarquistas
exigieron explicaciones. Pero nadie se atrevía
a enfrentarse con los estalinistas. José Díaz,
secretario general del PCE, protestó ante lo sucedido
en una reunión de dirigentes estalinistas. Según
él, los agentes de Stalin en España estaban
al corriente de todo, y las operaciones fueron dirigidas
por el general Alexander Orlov, jefe de la NKVD rusa en
España, y Antonio Ortega, Director General de Seguridad
impuesto por el PCE.
La campaña de calumnias
que se desarrolló después de la detención
de Nin y sus camaradas se inspiró en un
informe del Comisario General de Policía de Madrid
al mencionado Director General de Seguridad, en el que
se explicaba que se había descubierto una red de
espionaje la cual estaba en "relación con
el POUM". Las pruebas esenciales desechadas por los
tribunales que juzgaron a los miembros del POUM en 1938,
sirvieron para alimentar la infame campaña de denigración
de los estalinistas y fueron recogidos y comentados en
un libro que se publicó en varios idiomas, Espionaje
en España, y que fue distribuido profusa y gratuitamente
en España y en el extranjero.
La detención de Nin y
de sus compañeros suscitó una gran campaña
de protesta dentro y fuera de España.
Nin no era simplemente secretario político del
POUM. Era también el ex-secretario general adjunto
de la Internacional Sindical Roja, el compañero
y amigo de Lenin, Trotsky, Zinoviev, el ex-dirigente de
la Oposición de Izquierda rusa, el bolchevique
en una época en que los dirigentes bolcheviques
eran detenidos y asesinados en la URSS. No era pura casualidad
que Nin hubiera sido detenido en el mismo mes en que los
miembros del Estado Mayor del Ejercito Rojo eran fusilados
como "agentes de Hitler".
Después de su detención
en junio del 37, Nin fue trasladado a Valencia y de allí
a Madrid y Alcalá de Henares. Treinta y
tres años después de su muerte, no sabemos
todavía cómo fue asesinado ni dónde
fue enterrado. La operación contra
Nin y el POUM era una tentativa de justificar a posteriori
los procesos de Moscú. Los dirigentes
del POUM se presentaron ante el tribunal, en 1938, rechazaron
todas las acusaciones calumniosas del fiscal y defendieron
su honor de revolucionarios. El tribunal retiró
las acusaciones de espionaje, aunque la sentencia que
dictó, en la que se reconocía explícitamente
la personalidad revolucionaria del POUM y de sus dirigentes,
no pudo ser publicada porque lo prohibió la censura
del gobierno Negrín.
Andreu Nin, militante y escritor marxista,
nació en Cataluña, se formó en la
URSS y en el movimiento revolucionario internacional,
consagró todo su aliento y todas sus fuerzas a
la causa de la revolución española y murió
en Alcalá de Henares, firme e inflexible ante sus
verdugos. Cuando murió sólo tenía
45 años.
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