Para
nosotros, y también para otros muchos, las
colectivizaciones fueron algo más que un simple
cambio en la forma de producir, ya sea alimentos
ya sean productos manufacturados. Durante el verano del
36 los obreros y los campesinos demostraron que eran capaces
de organizarse por ellos mismos y obtener iguales o mejores
resultados que siguiendo el sistema jerárquico,
inherente en una sociedad capitalista. Las colectivizaciones
suponían una nueva forma de organización
social, es decir, una sociedad diferente a la capitalista,
una sociedad horizontal, democrática, solidaria
y participativa. Un modelo, pues, opuesto al implantado
en los países occidentales.
El
aplastamiento de la sublevación
en buena parte de España y la toma provisional
del poder por parte de los obreros, aunque no se llegara
a destruir al Estado, supuso la huida de muchos
latifundistas, empresarios y grandes y medianos propietarios,
bien al extranjero, bien a la zona controlada por los
nacionales. Algunos, simplemente se escondieron. Con el
fin del monopolio estatal de la violencia, las propiedades,
ya sean agrarias, liberadas de los patronos, estaban al
alcance de los campesinos, que en muchos casos, las tomaron.
También es cierto que en algunos casos se actuó
por la fuerza y los dueños se vieron obligados
a huir
Las
colectividades agrarias suponían un modelo más
avanzado de esa nueva sociedad que emergía,
ya que la colectivización afectaba a todos los
aspectos de la vida en el campo. En el caso de Barcelona,
si bien la ciudad, durante el verano del 36, estuvo controlada
por las fuerzas anarquistas de la CNT y los comités
y milicias que surgieron en todos los barrios, pronto
la presencia gubernamental, del gobierno central o de
la Generalitat, comenzó a sentirse. En cambio,
en las colectividades, sobre todo las aragonesas, la presencia
del gobierno era inexistente en la zona republicana. Las
columnas de milicias populares, sobre todo anarquistas,
que partieron de Cataluña y Valencia fueron la
única presencia militar en la zona durante aquel
verano.
El
objetivo de las colectividades era "producir
colectivamente y distribuir con justicia para todos el
producto del trabajo". Con la abolición de
la propiedad privada, una profunda transformación
sobrevino en la mentalidad de la gente Las comunidades
no se interesaban en poseer más tierras puramente
por el hecho de incrementar sus dominios, sino que al
contrario, querían sólo aquella tierra que
pudieran trabajar ellos mismos.
Las
colectivizaciones adoptaron diferentes formas
según las zonas. El tamaño y la
organización eran diferentes en Cataluña,
Aragón y País Valencià. Las diferencias,
existentes incluso dentro de esas mismas zonas, atienden
a las diferentes culturas agrícolas y a la orografía
del terreno. Por ejemplo, en Girona, como en buena parte
de Cataluña, el mas era la unidad básica
de la colectivización. Que la colectividad estuviera
en una zona boscosa de Girona o en una zona llana y árida
de Aragón, influía mucho en la forma de
organizarse y en el número de participantes.
En
las zonas llanas era más sencillo el trabajo
colectivo, ya que se compartían las herramientas
y tierras. La unidad más pequeña en estos
casos era el grupo de trabajo, frecuentemente
de entre cinco y diez miembros A cada grupo, le era asignada
tierra por la colectividad, y luego eran responsables
del cultivo de esta tierra. En cada grupo, era elegido
un delegado el que, a la vez que trabajaba junto a sus
compañeros la mayor parte del tiempo, también
representaba la opinión de su grupo en las asambleas
de la colectividad. En algunas colectividades existió
una Comisión Administrativa que se reunía
con los delegados de cada grupo de trabajo y trazaba el
plan de trabajo para el día siguiente.
La
comisión administrativa o comité
de gestión, era responsable del funcionar
cotidiano de la colectividad. "Cuidaban de la obtención
de materiales, del intercambio con otras áreas,
de la distribución de la producción y de
los trabajos públicos necesarios, tales como la
construcción de escuelas ". Los miembros del
comité de gestión eran elegidos
en asambleas generales de todos los participantes
de la colectividad. La asamblea general de colectivistas
era soberana a la hora de la toma de decisiones importantes
Con
la aparición de las colectividades y la necesidad
de su coordinación a nivel local y regional, tanto
para abastecer al frente y a las ciudades, como para su
propia supervivencia, aparecieron las federaciones.
En Aragón existió la más exitosa.
Aquí se establecieron federaciones por distrito
y regionales. Las colectividades de una misma área
se unían para formar federaciones por distrito,
compuestas por delegados elegidos en cada una de las colectividades.
Las federaciones por distrito mantenían las bodegas
para almacenar la producción agrícola de
las colectividades. También eran responsables de
la comunicación y del transporte entre villas federadas,
y apoyaban el progreso cultural en el área.
Las
federaciones regionales, tales como la Federación
Regional de Colectividades Aragonesas y la Federación
Regional de Campesinos, también eran compuestas
de delegados de las colectividades. Estas federaciones
se creaban para varios propósitos. Establecían
equipos técnicos para mejorar la producción
agrícola y ganadera; para capacitar a los más
jóvenes; para llevar las estadísticas de
producción; para crear reservas regionales; y para
ofrecer créditos y ayuda, sin interés, a
las colectividades. Las federaciones promovieron la solidaridad
entre pueblos y villas, y organizaba el envío de
ayuda a aquellas regiones menos favorecidas.
Las
comunidades ganaron mucho con hacer comunes sus recursos.
Los consejos técnicos de expertos eran suministrados
por la Federación Regional. Se emplearon nuevos
métodos de cultivo. Se establecieron granjas experimentales.
Se utilizaron recursos para la modernización
de las granjas y para la obtención de nueva maquinaria.
Y, como sucedió en las colectivizaciones industriales,
aquellas personas que especulaban, que ganaban dinero
pero no trabajaban, es decir, los intermediarios, no tenían
lugar alguno en estos procesos económicos.
Los
métodos para la distribución local
de recursos variaban de colectividad en colectividad.
En algunas colectividades se introdujo el salario familiar.
En otras, los miembros de la colectividad decidían
el pago de un salario a cada persona fijado por la colectividad.
El pago se establecía en función de las
necesidades de la persona y no de las horas trabajadas.
Otras colectividades abolieron la moneda estatal, y podían
usar su propia moneda local, o bien la reemplazaban por
"cupones" intercambiables por bienes.
Se
cuidaba de los ancianos y cuando era
necesario, se construían casa especiales para ellos.
También los niños y las mujeres
recibían una especial atención. Una de las
primeras iniciativas de las colectividades era la creación
de escuelas a las que todos los niños acudían.
En una época en la que el analfabetismo era la
tónica predominante, la asistencia de niños
y jóvenes a la escuela era mayoritaria. Las mujeres
solteras trabajaban en talleres colectivizados o en ramas
de las cooperativas de distribución. Las mujeres
casadas, retenidas por las labores hogareñas, estaban
libres de estas obligaciones, pese a que en tiempos de
necesidades también contribuían con su actividad.
A las mujeres embarazadas se les otorgaba una especial
consideración.
En
cuanto a la cuestión de si el proceso colectivizador
nació fruto de la coacción de las
milicias anarquistas o fue una iniciativa
campesina, podemos señalar que el debate
aun sigue abierto. Sin embargo, por lo que hemos leído,
existió más de lo segundo que de lo primero,
si bien es cierto que incluso los propios anarquistas
reconocieron algunos desmanes por parte de algunos integrantes
de sus columnas. No obstante, la coacción de la
que hablan algunos autores sólo sería extensiva
a la zona de Aragón, donde permanecieron las milicias
durante meses. Los mismos anarquistas reconocían
haber incitado a los campesinos a liberarse del modelo
capitalista explotador y a crear una nueva sociedad igualitaria
y solidaria. Sin duda, la presencia militar puede ser
un factor que ayudara a las asambleas a apoyar estos procesos,
pero estas columnas se iban desplazando continuamente,
por lo que tampoco fueron el factor fundamental.
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