En los primeros años 50,
con la crisis del sector externo y su impacto sobre el
mercado local, son numerosas las ocupaciones, especialmente
en la rama textil, como son las textiles Produtex, Royaltex
y Medias Paris. En el período 1958-1962, con la
crisis del modelo de acumulación de capitales por
la vía externa, una nueva oleada de ocupaciones
se desenvuelve, afectado a diversas ramas de la industria,
como la fabricación de coches, en el caso de la
fábrica Kaiser.
Más
recientemente, en los inicios de los años
70 los casos de la petroquímica PASA,
en Rosario, y la papelera Mancusso y Rossi ,en La Matanza,
así como la ocupación y puesta en producción
de la automotriz FORD, en Pacheco en 1985, son los antecedentes
inmediatos del proceso actualmente en curso. Por
otra parte, la política del último gobierno
militar (1976- 1983) influyó claramente en el espacio
urbano, modificándolo de manera que era necesario
expulsar a los sectores pobres de la urbe para crear un
espacio dotado de infraestructura, bienes y servicios
para un sector privilegiado.
A principios de los 80,
debido a la caída de los ingresos de los asalariados
en general, con la especial repercusión que esto
tiene en los sectores de población de escasos recursos,
a la liberación de los contratos y precios de los
alquileres y a la dificultad que existía en la
compra de terrenos en el mercado legal, adquirieron una
dimensión significativa dos nuevos fenómenos
sociales:
· La toma de tierras en el conurbano
bonaerense.
· Las ocupaciones de edificios abandonados y casas
desocupadas en el ámbito de la ciudad de Buenos
Aires
Durante los primeros años de
la década de los 90 se estimaba
que ciento setenta mil personas habitaban poco más
de 100 asentamientos nacidos de “ocupaciones ilegales”
de tierras. La ocupación de edificios y casas en
Buenos Aires es una acción muy distinta a la de
la ocupación de tierras. Ambas ocupaciones comparten
un inicio de ilegalidad, pero mientras que en el primer
caso la “legalidad” tiene posibilidades de
concreción, en el segundo sus protagonistas sólo
tienen que esperar la resolución judicial esperando
que el desalojo pueda ser lo más tarde posible.
La toma de una vivienda es un acto de pura supervivencia,
hecho por la población que se encuentra en los
escalones más bajos de estratificación social.
En la ciudad se empiezan a incrementar
la pobreza, la marginalidad y el delito, el espacio urbano
se va segmentando y aparecen barreras culturales, simbólicas,
ideológicas y económicas. Además,
debido a las modificaciones propias del “mercado
laboral” se desmontan conceptos básicos como
“justicia social” y “derechos sociales”:
“(...) parece imponerse la idea de que no son legítimos
aquellos derechos que el Estado y la economía no
pueden satisfacer.
Durante la segunda mitad de la
década de los 90, la creciente presión
tributaria impuesta por los gobiernos para financiar su
déficit, una constante alza en el costo de los
servicios públicos, las altas tasas de interés
y la pérdida de mercado frente a las importaciones
-con un régimen cambiario que las beneficiaba-
dejaron a las firmas locales sin oxígeno. La devaluación
de la moneda nacional, el peso, anteriormente igualada
al dólar (ahora 1$ vale 3,6 pesos) también
ha sido una de las causas del agravamiento espectacular
de la crisis. A esta situación se sumó la
inestabilidad política que sufre el país
desde mediados del 2000, lo que generó una retracción
en el consumo interno, una situación letal para
las empresas.
En este empobrecimiento juega
un papel fundamental la deuda externa. Argentina
ha pagado durante al año pasado y lo que va de
éste a los organismos internacionales la suma de
6.800 millones de dólares. Esta suma representa
unos 136.000.000 de Planes de Jefas y Jefes de Hogares,
que es un programa promovido por el gobierno que otorga
una serie de subsidios a los/as cabezas de familia, a
razón de 150 pesos mensuales.
Las finanzas de la mayoría de
las pequeñas y medianas empresas se desplomaron
en los últimos años al depresivo ritmo de
una profunda crisis económica alcanzándose
unas cifras de desempleo (21,5%) y de pobreza
(el 46,2% de los hogares sean pobres y el 21,9% indigentes)
sin igual en la historia argentina.
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