|
|
|
/
/
|
||||||
|
|
LA INDUSTRIA DE DEFENSA EN ESPAÑA 1998 Las
empresas públicas de defensa Pedro Farreras La política industrial aplicada hoy en España viene marcada por dos circunstancias externas que condicionan las líneas de actuación en el sector público. Se trata, por una parte, de la globalización de la economía y, por otra, de la construcción de la Unión Económica y Monetaria (UEE). Ambas afectan sin distinción a todas las empresas europeas y españolas, independientemente de su accionariado público o privado y del sector de actividad en el que operen. Por ello, la actual política industrial, que supone una apuesta clara y decidida hacia la modernización, se orienta a la adaptación de nuestro tejido industrial al entorno altamente internacionalizado en el que las empresas se mueven, diseñando estrategias para reforzar la competitividad de las compañías españolas y permitir su presencia en los mercados. Ello ofreciendo productos de calidad a precios competitivos, ya que esto será lo único que les permita obtener ganancias o recuperar pérdidas frente al exterior, tras la implantación de la moneda única y la desaparición del tipo de cambio como instrumento de compensación. Esto determina que las líneas básicas de actuación en política industrial incidan en los factores determinantes del correcto desarrollo del mercado:
En este contexto, la actuación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en sus empresas supone la aplicación de la política diseñada para el sector industrial público, común a todas las compañías, incluidas las que operan en el campo de la defensa, y definida en el Programa de Modernización del Sector Público Empresarial del Estado, aprobado por el Consejo de Ministros el día 28 de junio de 1996. Este Programa pretende conseguir un sector más reducido y rentable social y económicamente. Fija las medidas para sanear y consolidar las empresas y aborda un proceso de privatización de todas ellas, que se está desarrollando progresivamente, atendiendo las circunstancias e intereses de cada caso. La actuación de SEPI en sus empresas se enmarca en ese proceso. Por tanto, sus objetivos fundamentales son el saneamiento de las compañías necesitadas de actuaciones previas para alcanzar la viabilidad; la consolidación de aquellas ya viables, pero que requieren reorientar sus productos industriales; y la privatización de las empresas viables, competitivas y consolidadas en sus respectivos mercados. SEPI es hoy un grupo industrial autosuficiente, que no percibe aportaciones de los Presupuestos Generales del Estado y sustenta las necesidades de sus empresas con sus propios fondos, obtenidos, fundamentalmente, de los procesos de privatización. Centrándonos en la industria militar, el Grupo SEPI cuenta con tres empresas que actúan en dicho sector, bien con carácter exclusivo o compaginando su actividad en el campo civil. • La Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares, S. A., cuyo capital pertenece al 100 por 100 al Grupo SEPI, centra su actividad en la construcción de buques de guerra de mediano y gran porte, fabricación de elementos y sistemas para los mismos y reparaciones y carenas de las unidades de la Armada, contando con factorías en Cartagena, Ferrol y San Fernando. La actuación de SEPI en Bazán se centra en su saneamiento y consolidación, para lo que ha elaborado un Plan de Empresa, que afecta a todos los centros y líneas de negocio actuales, con período de aplicación entre los años 1998 al 2002. Este Plan pretende conseguir la competitividad futura de la compañía teniendo en cuenta los intereses de la defensa nacional y la potenciación de sus actividades de exportación y de internacionalización. Sus objetivos básicos son además alcanzar la rentabilidad; mejorar los márgenes y eliminar la subactividad; obtener resultados positivos de explotación en el año 1999 y cesar las aportaciones del accionista. Para conseguirlos, el Plan define las actuaciones que se deben desarrollar en el ámbito operativo, comercial, productivo y laboral. Bazán es una empresa con un alto potencial tecnológico que SEPI quiere hacer rentable, lo que puede ser posible con la aplicación del Plan de Empresa. El mismo está siendo debatido con los representantes sindicales, pues se tiene la intención de ponerlo en marcha con el mayor grado de consenso posible. • La Empresa Nacional Santa Bárbara de Industrias Militares, S. A., pertenece también en su totalidad al Grupo SEPI. Está dedicada exclusivamente al sector defensa, construyendo e integrando vehículos mecanizados y blindados, actividad realizada fundamentalmente por su filial Santa Bárbara Blindados (SBB). Además, fabrica y monta armas, piezas para las mismas y pólvora, cartuchería, munición y artificios. Cuenta con fábricas operativas en Granada, Sevilla, Trubia, Oviedo, Palencia y Murcia. Como programas más significativos que la empresa tiene en ejecución puede destacarse el Pizarro. Por otra parte, el Consejo de Ministros de 20 de febrero de 1998 puso en marcha el denominado Programa Leopard 2, eligiendo como contratista principal a SBB. En el caso de Santa Bárbara, la actuación de SEPI se centra en conseguir el saneamiento y consolidación de la compañía, para lo que hemos abordado un proceso de reordenación del sector industrial de defensa en el que la empresa actúa, desde una perspectiva internacionalizadora (europea o de la Alianza Atlántica). En este sentido, hay aproximaciones con varias compañías, fundamentalmente con las alemanas Krauss-Maffei y Rheinmetall, fabricantes del Leopard, pero también con otras como la norteamericana General Dynamics, que han mostrado su interés en participar en la privatización de Santa Bárbara, sin que en estos momentos esté decidida la fórmula para hacerlo. • Construcciones Aeronáuticas, S. A. (CASA), es la principal empresa española aeroespacial, desarrollando su actividad en los campos civil y militar. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales cuenta con una participación del 99,28 por 100. El 42 por 100 de las ventas de CASA se dirige al mercado militar, donde es líder mundial en el segmento de aviones de transporte ligeros y medios, con productos de tecnología propia (C-212, CN-235 o C-295), participa en el programa EF-2000 y realiza el mantenimiento y modernización de los aviones de combate del Ejército del Aire. CASA es una compañía saneada, cuya privatización se ha planteado SEPI, no sólo en cumplimiento del Plan de Modernización del Sector Público Empresarial, sino en el convencimiento de que su consolidación definitiva pasa por la entrada de socios privados que aporten tecnología y capacidad financiera. Para ello mantenemos contactos con diferentes empresas potencialmente interesadas. Paralelamente, y para posibilitar esta privatización, SEPI aborda con otros países un ambicioso proceso de reestructuración de la industria aeronáutica civil y de defensa europea, que palie su excesiva atomización. Nuestro objetivo para los actuales programas de cooperación en el área militar es la creación de una sociedad europea aeroespacial y de defensa resultante de la fusión de los activos relevantes que integran estos programas. En el área civil, CASA, como socio de Airbus, está teniendo una participación significativa en la reestructuración societaria del Consorcio. Por otra parte, la empresa Indra, de la que SEPI tenía un 66,09 por 100 hasta el mes de marzo de 1999 ha sido totalmente privatizada. Indra centra su actividad en el desarrollo e integración de sistemas con uso intensivo de tecnologías de la información, tanto en el campo civil como en el militar. Un 34 por 100 de sus ventas y un 25 por 100 de su contratación durante el pasado año correspondieron a la actividad de defensa, destacando su participación en los programas EF-2000, fragata F-100 y los contratos con la US Navy en el área de sistemas automáticos de mantenimiento. A principios de 1999, Indra constituía un proyecto consolidado, rentable y asentado en el mercado nacional e internacional, sustentado en sólidas bases estratégicas, y que afrontaba una etapa de crecimiento y desarrollo de negocios. En este sentido ha tenido especial relevancia el acuerdo de cooperación suscrito recientemente por Indra con Thomson-CSF, líder europeo en sistemas electrónicos de defensa. Esta compañía redujo en enero su participación accionarial del 25 al 10 por 100 y pasó a convertirse en socio industrial de referencia de Indra. Se configuró así una alianza que, junto con la participación de otros accionistas institucionales, ha dotado a la empresa de la estabilidad financiera, industrial y accionarial necesarias para mantener, e incluso mejorar, su situación. Conseguidos estos objetivos, en el mes de marzo ha quedado totalmente privatizada.
Éstas son, pues, las líneas de actuación de SEPI en las empresas de defensa, actuación en la que podemos destacar los siguientes aspectos como rasgos definitorios más característicos: en primer lugar, algo fundamental y novedoso es que la actuación de la Sociedad en estas empresas no supone coste para los Presupuestos Generales del Estado. Bazán y Santa Bárbara, que tradicionalmente recibían aportaciones de ellos, dejaron de hacerlo desde 1996. SEPI atiende con recursos propios las necesidades financieras y los procesos de saneamiento de estas empresas. En segundo lugar, nuestra actuación tiene una clara vocación internacional, potenciando la apertura de las empresas de defensa del Grupo para aumentar su presencia en otros mercados y fomentar su participación en proyectos continentales y programas de cooperación entre compañías españolas y europeas. Tal es el caso, por ejemplo, del Eurofighter, en el que participan CASA e Indra, y el Programa Leopard 2, que será coordinado por SBB en cooperación con Krauss-Maffei y MAK (Grupo Rheinmetall). Las empresas de defensa del Grupo SEPI tienen una importante presencia internacional, exportando desarrollos tecnológicos propios. Por ejemplo, un 87 por 100 de las ventas de Construcciones Aeronáuticas son exportaciones, de las que un 36 por 100 corresponden al mercado militar. Bazán vende igualmente tecnología propia a Marinas como la de Tailandia, para la que ha construido un portaaeronaves, o Chile, para la que produce dos submarinos Scorpene. Esta tendencia hacia la internacionalización es también patente en el hecho de que algunas de las empresas con actividad en el área militar han abierto su accionariado a otras compañías europeas, caso de Indra respecto a la francesa Thomson. Otra característica de la actuación de SEPI, directamente relacionada con la anterior, es su vocación integradora. El carácter estratégico que la industria de defensa pudo tener en su origen ha perdido hoy sentido desde una perspectiva nacional y encuentra un punto de apoyo en la integración europea, como fórmula para fortalecer esta industria y hacer frente con solidez a sus competidores, principalmente norteamericanos. Uno de los rasgos de la industria europea y española de defensa es su fragmentación, a la que tradicionalmente se ha respondido mediante la colaboración puntual en algunos proyectos, a través de consorcios. Un ejemplo significativo es el sector de vehículos blindados, constituido en los EEUU por una sola empresa, mientras que en España existen cinco (SBB, Peugeot-Talbot, CAF, TALGO Y GAMESA) que pueden tener dedicación a dicha actividad. Esta fragmentación es incompatible con la viabilidad del sector y la mera colaboración se ha mostrado claramente insuficiente para solucionar el problema. Por ello, ahora estamos orientando nuestra actuación hacia una mayor integración de las industrias europeas de defensa, con una participación fundamental de las empresas públicas sectoriales españolas. Así, hemos iniciado la reordenación de determinadas áreas, que pretendemos concluyan en proyectos industriales sólidos, aglutinando a empresas con pocas posibilidades de futuro si permanecen independientes. En definitiva, sería trasladar al sector de defensa el proyecto de construcción del mercado europeo en el que trabajamos desde hace tiempo. Otro rasgo característico de nuestra actuación es la clara implicación de la industria de defensa en el tejido industrial español, vinculando las necesidades de equipamiento de las Fuerzas Armadas a la industria de nuestro país. Antes, los grandes programas de defensa se ejecutaban mediante la compra de equipamiento en el exterior con compensaciones. Ahora, sin embargo, los programas militares de mayor envergadura son financiados conjuntamente por los Ministerios de Industria y Defensa, y esa demanda es cubierta con productos fabricados mayoritariamente por empresas españolas y con proyectos de alto contenido tecnológico que tengan un efecto dinamizador sobre toda la industria nacional (alto grado de participación de empresas auxiliares y subcontratación). Ello contribuye al fortalecimiento de nuestro tejido industrial a través de la cooperación tecnológica internacional y beneficia a la producción y al empleo, puesto que este último y el valor añadido se generan en España. Caso de los ya citados programas Eurofighter, F-100 y Leopard 2. Un último aspecto, vinculado con el anterior, es la decidida apuesta por la investigación y el desarrollo, aspecto fundamental en la actuación del Ministerio de Industria y Energía, y en el que tiene una importante cabida el sector de referencia. Así, por ejemplo, en el Capítulo 8 de los Presupuestos del Departamento para 1998 se incluye una partida de 111.745 millones de pesetas para programas de I+D relacionados con la industria de defensa. En los Presupuestos para 1999 esta partida asciende a 163.055 millones. Las empresas de defensa de SEPI dedican importantes recursos a la calidad industrial y al I+D, contando con centros tecnológicos en los que desarrollan productos y tecnologías propias. Esta política supone una cierta novedad en algunas de ellas, caso de Santa Bárbara, que ha iniciado recientemente el proceso de homologación de sus productos por la OTAN, lo que le permitirá acceder a los mercados internacionales con una mayor facilidad. Ésta es nuestra línea de trabajo actual y de futuro. SEPI, como responsable de las empresas públicas del sector industrial, incluidas las de defensa, va a seguir profundizando en el proceso de modernización del sector público, gestionando su cartera como un prudente inversor para obtener el máximo beneficio y la mayor eficacia. Saneando nuestras empresas, haciéndolas viables y rentables sin necesidad de aportaciones públicas, estamos contribuyendo en importante medida a mejorar las finanzas públicas, favoreciendo, también, la consolidación de un mercado europeo fuerte y potente que pueda presentar batalla a la competencia en una economía cada vez más globalizada.
|