MADRID. Una cuarta parte de las
exportaciones de material militar español tiene como destino países
que mantienen algún conflicto armado, que están muy militarizados o
donde se vulneran los derechos humanos, y estas ventas contradicen
el Código de Conducta aprobado, en 1998, por los países miembros de
la Unión Europea. Así lo denunciaron ayer cuatro de las ONG que han
puesto en marcha la campaña Adiós a las Armas, dirigida contra el
comercio de armamento ligero.
El estudio
presentado ayer por la Cátedra Unesco de la Universidad Autónoma de
Barcelona, Alerta 2002, en el que se han utilizado los datos
oficiales facilitados por el Gobierno sobre el primer semestre de
2001, pone de manifiesto que, en esos meses, se vendieron armas a
Israel por valor de 435.000 euros (72,3 millones de pesetas), el
país donde se desarrolla uno de los conflictos más sangrientos de
los últimos años.
Los investigadores de la cátedra señalaron ayer, que, además, «es
evidente que en Israel se vulneran los derechos de los desplazados y
refugiados» palestinos. De su estudio también se desprende que hay
material militar de factorías españolas en Colombia, Arabia Saudí,
los Emiratos Arabes Unidos, Sri Lanka, Kwait, Pakistán, Malasia o
Turquía.
En total, el 26% de las exportaciones de material militar
español, en esos seis meses, acabó en un país en el que hay algún
indicador de «alerta» sobre su situación interna, identificados por
los autores del informe en función de las resoluciones de la ONU, la
Unión Europea, el Tribunal Penal Internacional, la Convención contra
la Tortura y organizaciones del prestigio de Human Right Watch y
Amnistía Internacional.
Código europeo
Precisamente esta última, junto con Intermón Oxfam, Médicos
Sin Fronteras y Greenpeace, todas ellas promotoras de la campaña
contra las armas, exigieron ayer al Gobierno español «que cumpla el
Código de Conducta europeo, que aumente el control sobre las
exportaciones de armas y que informe con más transparencia del
material que se está vendiendo a cada país, lo que ahora no hace».
El Código, según Vicenç Fisas, titular de la Cátedra Unesco,
prohibe exportar armamento a los países donde hay embargo de armas
por sanciones internacionales, a aquellos donde existen tensiones o
conflictos armados, donde se violan los derechos humanos, en los que
existe riesgo de que el material se desvíe a otros lugares o donde
no se cumplen compromisos internacionales de desarrollo. Sólo de los
que tienen algún frente bélico abierto, el Gobierno español ha
exportado material militar a Colombia, Sri Lanka y Pakistán, además
de Israel.
Fisas lamentó que los datos del informe no sean más recientes,
pese a que el Congreso de los Diputados aprobó el pasado 11 de
diciembre una proposión no de ley sobre transparencia informativa y
control en el comercio de armas. «Pese a ello, ahora mismo no
sabemos si se está enviando a Sharon material que se utiliza en el
conflicto en los territorios ocupados en Palestina por falta de
datos al respecto», dijo Fisas.
Las cuatro ONG reconocieron ayer que el Código de Conducta de la
Unión Europea no es políticamente vinculante, «pero sí que lo es
moralmente y el Gobierno debería aprovechar la presidencia de la UE
para mejorarlo y impulsarlo en todos los países», declaró Isabel
Tamarit, investigadora de la organización Intermón-Oxfam.
Incumplimientos
El representante de Médicos Sin Fronteras, añadió que,
además, existe un Plan de Acción de Naciones Unidas, aprobado en una
conferencia mundial en junio de 2001, en el que los países se
comprometieron a tomar medidas contra el tráfico de armas. «Y
tampoco se está cumpliendo, pese a las declaraciones que las
autoridades hicieron en ese foro», destacaban ayer las ONG.
Alerta 2002, según sus autores, será enviado a todos los
parlamentarios y miembros del Gobierno «para que, de ahora en
adelante, se adopten medidas preventivas y comprueben la situación
de cada país antes de exportarle material militar». «También es de
utilidad para orientar las políticas de cooperación al desarrollo»,
indicaron.
En total, el informe reconoce la existencia de 19 países
sometidos a embargo, a los que España no vende este tipo de
productos; 55 donde se violan los derechos humanos, de los que
España exporta a siete; 25 en guerra, de los que vendemos a cuatro,
18 militarizados y 24 con más gato militar que inversiones en
educación o en sanidad.Además, existen 17 países que no asumen los
principios del derecho internacional.
Munición, aviones y combustible, en el mercado
Los investigadores de la Cátedra Unesco, que ha elaborado el
informe Alerta 2002, han identificado 34 indicadores por los que no
debe venderse material militar a determinados países, atendiendo al
Código de Conducta aprobado en la UE sobre esta materia. «Lo que
pasa es que se hace una lectura muy subjetiva de lo que este
documento indica», declaraba ayer Vicenç Fisas, titular de este
departamento.
Daniel Luz, otro de los responsables de un estudio que ha llevado
un año de trabajo, señalaba que la mayor parte del material que
España vende son municiones. «Así ocurre con Ghana, aunque el
Gobierno asegura que los cartuchos que envía a este país, algunos de
43 kilos de peso, son para cazar porque allí está prohibida la
distribución de armamento para no desestabilizar aún más la zona»,
según explicaba Luz.
Aunque el informe se ha realizado exclusivamente con datos
facilitados por el Gobierno, este investigador afirma que «realmente
se está vendiendo a este tipo de países el doble de lo que se dice
porque no existe un control de los intermediarios».
Otros productos
Según los datos que maneja la Cátedra Unesco, otros productos
militares en venta son aviones de transporte, equipos de
entrenamiento y combustible. También sospecha que se están
exportando lanzagranadas y granadas a Pakistán, «que está al borde
de una guerra nuclear, debido al conflicto que mantiene con la
India», en palabras de Luz. A Pakistán, en los seis primeros meses
de 2001 se exportó material por valor de 242.000 euros.
También en Sri Lanka se vive una situación de guerra civil, pese
a lo cual han recibido, en ese mismo periodo de tiempo, 1.623.900
euros en manufacturas armamentísticas, situándose entre los mejores
clientes del mercado español, junto a Arabia Saudita (16,2 millones
de euros), Kwait (2,8 millones) y Malasia (1,4 millones).
Precisamente ayer, el director general de la Asociación Española
de Fabricantes de Armamento y Material de Defensa (Afarmade), Félix
Alonso-Majagranzas, compareció en el Senado, donde señaló que el 40%
del total de la producción en el año 2000 se destinó a la
exportación. El responsable de la patronal pidió más inversiones
estatales en las industrias españolas para poder mantener el empleo
dentro de este sector, informa Efe.